30 nov. 2011

Lazos de Familia



Autor: Mirai
Pareja: YunJae (Yunho x Jaejoong)
Genero: Romance
Extencion: Autoconclusivo
Rating: +18
Advertencias: Alto contenido Sexual.



Como poder olvidar lo que hoy a sucedido, no puedo asimilar el remolino de confusiones que me invaden. Tanto esfuerzo en alejarme de ti y al final lo único que hice es lastimarte.

¿Podré mirarte a los ojos nuevamente?...

¿Podré sentir tu calido aliento sobre el mío otra vez?

Vago sobre abismales arroyos de confusión, el “Por qué” ronda mi existencia, seguramente hay una respuesta para todas mis preguntas…¿Alguien puede pretender resistirse a tu hermosura? No hay hombre o mujer en este mundo que pueda lograrlo;, el simple hecho de mirarte fijamente hace que cada fibra de mi ser se estremezca, que cada una de mis células grite tu nombre…

No solo tu belleza es admirada por todos, ese incondicional respeto y sinceridad que te caracterizan; simplemente cambias el rumbo del circulo vicioso en el que vivo, sembrándolo con aras infectadas con la palidez de las uvas que brindan en su licor por poder probar alguna vez el elixir de tus labios, eso es lo que hice, de alguna manera me encuentro en el olimpo de las sensaciones que cantan sonetos en lira porque festejan mi alegría al poseerte, esa alegría que es maldecida por Dios al sentenciarnos cruelmente a causa de la sangre que corre por nuestras venas, esa sangre que maldigo, desprecio y no puedo cambiar…

Esos lazos que nos unen son los que hicieron que te conociera y me enamorara perdidamente, que esperara cada día para poder verte, apreciarte, tocarte y sentirte por más que solo fueran acercamientos entre primos.

Jamás aceptaré ser eso, solo tu primo, nunca ya que nací para amarte y para que me amaras; Solo puedes ser mío, solo mis dedos pueden tocar tu sensible piel, solo mi lengua puede entrelazarse con la tuya, solamente mi sudor puede bañarte en placer; solo yo puedo dejar ese estigma clavado en ti….

Es muy difícil que realmente alguien nos comprenda, que sienta lo que sufrimos al estar separados, pero es común pensar eso, frente a todos somos dos hombres diferentes, tú… Un hermoso joven que impacta al mundo con sus conocimientos, y yo… Yo soy el primo que te ama locamente.

- Maldición!... -

Triste y solitariamente me rebusco en un vano intento por aminorar el dolor, siempre he sido inútil en estas cosas, no obstante jamás necesite un aprendizaje previo para este campo; las vendas ensanchándose desigualmente, el alcohol desinfectando y estigmando al mismo tiempo la piel, el ardor propagándose siniestramente por lugares desconocidos aun.

Los intentos no cesan, mas la sangre ya se ha cuajado totalmente en las zonas lastimadas, siempre creí que una situación como esta jamás me pasaría a mi, mi estabilidad económica, mi renombre, todo, era motivo suficiente para escapar de estas vulgaridades, solamente vivía acorde a las reglas, las disciplinas que me imponían, no percatándome que esos estupidos mandatos me llevarían a una fiel infelicidad.

Por fin he terminado con el vendaje en mi mano, no esta muy dañada, pero por las dudas, para ocultar las heridas la he vendado. Este frío lugar que nadie recuerda, estancia que a sido olvidada incluso por sus dueños me acoge en su solitario espacio. Es raro de decir, pero todavía no creo todo lo que hemos vivido en este desterrado granero.

Si… aquí era donde de niños jugábamos, donde incontables atardeceres permanecíamos contando cosas intrigantes de nuestros días de estudiantes, tu siempre con esa firme sonrisa que hacia que los días ya no me parecieran tan tristes, solitarios, monótonos; que con ese brillo que solo tu posees me demostraste lo que es amar, lo que es pecar.

Volviendo el tiempo atrás no solo me detengo a pensar en el amor que tan feliz me hizo, también habían momentos en los que creía morir, esos instantes en los que drenaba mi cerebro para explicarme ese nuevo sentimiento que no me dejaba respirar, ese amor que fue creciendo en mi interior, algo totalmente diferente a un simple amor de primos.

Sin embargo así sucedió, hace seis años me he dado cuenta que no te quiero como a un familiar, que jamás aceptaría estar a tu lado solo como eso, un simple familiar.

Fue entonces que comencé a buscar la manera de hacerte ver que nadie te amaría como yo lo hacia y hago, que jamás nadie podría entregarse a ti de esta manera tan fiel y enfermiza.

Fueron duras las circunstancias en las que nos encontramos durante los últimos seis años, éramos solo niños, no conocíamos la gravedad de lo que estábamos haciendo, este comprometido sentimiento que nos llevo a la perdición; mas aun lo intentamos, nada nos impidió continuar adelante.

Nunca olvidaré esa tarde, en este granero, el cual se encuentra cerca de nuestras casas, algunos pocos quilómetros. Nuestras familias son grandes terratenientes, criadoras de caballos, unas de las mas importantes familias de Corea, ya que nuestros caballos son los mejores y porque no decirlo yo también, mi trabajo era ganar las competencias internacionales de jinetes en las cuales junto con “Shadow”, mi fiel compañero, demostrábamos que los Jung éramos los mejores.

Esos tiempos quedaron atrás, ahora mi familia no es capaz de aceptar mi naturaleza; esos cientos de trofeos ahora quedaran aislados en algún tenebroso sótano, donde ahora su único confidente será el polvillo que contraerán con los años de triste destierro.

Pero este sitio se dejo de usar hace mucho tiempo atrás, ni siquiera nosotros lo conocíamos, dimos con el solo de casualidad, cabalgando por la extensión de nuestras tierras. Allí estábamos los dos, felices hace exactamente seis años atrás, cabalgando por lejanas tierras de nuestro propio territorio, alejadas mas que nada.

Decidimos espabilarnos un rato así creímos conveniente la idea de conocer esos lugares a los cuales nunca habíamos llegado. Te veía correr montado sobre “Pureza”, tu incomparable hembra sangre pura que te acompaña desde tus siete años, y a la cual jamás cambiabas por otro caballo, al igual que yo nunca lo hice ni haría con Shadow; simplemente bellísimos, ambos, tu con tus cabellos negros que revoloteaban con el viento, eso hilos azabaches que me envolvían en un manto de oscuridad y suplicaban por acariciarlos; tu sonrisa mas destellante que nunca me llevaba a tierras lejanas donde solo ella existía, donde nada podía borrar la felicidad que se originaba en mi corazón cada vez que la contemplaba.

Tu cuerpo…que podía decir de él, incomparable, indefinible, nada era punto de asimilación con él, ya que la perfección no se puede asemejar. Pero en fin, te contemplaba embelesado mientras corríamos por esos amarillentos pastizales martirizados por el fuerte viento de la estación otoñal en la cual nos encontrábamos.

Pureza corría a gran velocidad, tu sonrisa de satisfacción al dejarme atrás era gigantesca, yo solo te veía cabalgar, gritando de vez en cuando esas frases que solo tu podías dirigirme

“- Estas lento hoy Yunni!”

Y yo sonreía, te veías angelical, y una opresión en mi pecho se sentía, porque sabia que te amaba, sabia que era algo imposible, tenia firme la idea de que jamás seria correspondido. Aunque no fue así, talvez en ese momento sentí terror, no obstante ahora puedo pensar claramente que si no hubiera sido por ese accidente jamás nos hubiéramos enterado del amor que guardábamos para el otro.

Bajamos de nuestros caballos, cansados de cabalgar durante horas, riendo por que seguramente nuestros padres pondrían el grito en el cielo por las horas que se habían hecho, ya que prácticamente desaparecimos, mas bien no se alarmarían demasiado ya que siempre hacíamos eso.

Amábamos correr con nuestros caballos, compartíamos la misma pasión, solo que a él no le permitían correr, según mi tía, Jaejoong debía brindar sus conocimientos a la familia, fue por eso que le impusieron que estudiara todo lo referido a los caballos, y gracias a todo su esfuerzo ahora es uno de los cuidadores de caballos mas respetados en Corea, somos un gran equipo…

A lo lejos divisamos una especie de estancia, un granero abandonado, nuestra inquietud pudo mas entonces a paso lento nos dirigimos allí, perdidos entre risas, charlando de trivialidades, sin percatarnos de lo que nos ocurriría.

De repente tu mirada cambió, en ella veía un gran vacío, ya no mostrabas ese brillo característico, ahora el terror monopolizaba tus sentidos. Te pregunté que es lo que pasaba, y es cuando veo como Shadow y Pureza se asustan comenzando a saltar sin descanso, emitiendo sonidos de advertencia.

Realmente asustado me acerqué a ti, depositando mis manos en tu cuello, haciendo que me miraras y me explicaras que era lo que te sucedió de repente.

Comenzaste a llorar, y tu mirada recayó en los pastizales, vizualice como mi caballo se acercó y comenzó desquiciadamente a pisar los largos pastos haciendo que cayera en cuenta de algo. Asustado abrí el pastizal encontrándome con el terror, porque cuando vi a esa serpiente comprendí todo.

Tomé sin pensarlo mi machete, ese que siempre traía conmigo, el cual me ayudaba a descuartizar a las ratas que asustaban a mi purasangre por las noches; desesperado comencé sin descanso a propinarle cortadas al peligroso animal.

Pasaban los segundos y no me detenía, seguía descuartizándola, viendo como los pedazos salían descontrolados por todas partes, al momento los caballos comenzaron a respirar con tranquilidad, Shadow se acercó a mí para rozar su cabeza con la mía, tratando de que volteo mi rostro.

Volteé el rostro y conoci la muerte en mi piel…

Mi corazón latiendo rápidamente, mis manos sudando frío, un escalofrió recorriendo mi espina dorsal. Pureza estaba recostada en el pastizal, y en su blanca figura resaltaba tu cabellera, estabas totalmente recostado sobre su cuerpo, respirando dificultosamente; tus manos acariciando con parcimonia tu pierna izquierda.

Me miraste aterrado, sin pronunciar palabra. Corrí hacia ti y me tire a tu lado, pude divisar esa mordida cerca de tu tobillo, un poco mas arriba de él. La desesperación me inundó, te miré sin saber que hacer y una de tus manos comenzó a acariciar mi rostro, como si ya supieras que era lo que te esperaba, y lo veías en mis ojos, porque comprendí la gravedad de la situación cuando descuarticé a esa culebra, una muy venenosa especie de serpiente que ni siquiera se porque habita por estos horizontes.

Mis lágrimas comenzaron a salir, el solo hecho de pensar en perderte me mataba lentamente, estábamos demasiado alejados de casa, y esto no podía esperar, siendo el joven de campo que siempre fui sabia lo que se debía hacer y eso no podría esperar.

Te cargue en mis brazos, comencé a correr contigo dirigiéndome hacia ese granero abandonado que antes habíamos divisado, gracias a Dios la puerta no tenia traba así que entre y te recosté sobre el tumulto de paja seca, tu respiración me demostraba el dolor que sentías; fue alli cuando tus palabras desmoronaron mi mundo

“- Gracias Yunho…”

Musitaste dichas letras que llegaron a mí como un leve susurro, después de ese día es que comprendí por que lo habías dicho. Desbordado del susto rompí mi blanca camisa, no sintiéndome para nada cohibido al mostrarte mi torso desnudo, y tu solo me mirabas embelesado, tus ojos se entrecerraban y la tranquilidad que presentabas me descontrolaba; até fuertemente un pedazo de tela justo arriba de la herida, para de este modo detener solo un poco la circulación de la sangre y que el veneno no se esparciera con ligereza.

No lo pensé dos veces, los sonidos que Pureza emitía fuera del granero me asustaban, demasiado inquieta, al saber que su dueño estaba en peligro la torturaba, eso me ponía aun mas nervioso.

Acerqué mi boca a la herida, antes de comenzar con la succión te mire por ultima vez, tus ojos aprobando mi acción, tu boca susurrando mi nombre como si estuvieras entregándote a mi completamente

“- No te preocupes Jaejoong… esto pasará pronto”


Te dije y fue entonces cuando mi lengua paso por sobre la piel donde se situaba la mordida, luego de la preparación con saliva abrí mi boca, tratando de ocultar mis muelas con la lengua, comencé a succionar…

Un acido y fuerte sabor invadía mi cavidad, cuando el liquido parecía irse por mi garganta paraba las succiones y escupía lo que contenía mi boca, la sangre envenenada. Así continué por casi 7 minutos, corroborando no parar de succionar hasta no sentir que solamente tu sangre invadiera mi cavidad…

Luego de todas esas succiones en las cuales sentía perder el oxígenos me di cuenta de que era suficiente, había quitado todo el veneno de la herida que por suerte no tuvo tiempo de contaminar tus venas por mi rápida acción.

Me aparté un poco, recostando mi espalda sobre un bloque de heno, recuperando el aire que parecía faltarme, te miré con tranquilidad, estaba seguro de que ya no corrías peligro, pronuncié tu nombre llamando tu atención, viendo tu rostro inundado en lagrimas.

Aún estabas inmóvil tendido sobre la paja, así que me hinqué sobre ti y comencé a acariciar tu rostro, mas tranquilo, pero no pudiendo ocultar ese vació en mis ojos al pensar que podría perderte.

No reacciono, mis manos y mi cuerpo no articulan movimiento, tus labios apresando los míos con pasión.

Me besaste…

Lo hiciste en el instante en que me hinqué sobre ti, te abalanzaste sobre mis labios no permitiéndome siquiera pensar en lo que estaba pasando. Hice un esfuerzo por separarte, seguramente era producto de las alucinaciones que el veneno pudo haberte causado, pero a quien engañaba, no quería separarme, no podía alejarme de ese contacto que en tanto tiempo había necesitado.

Cuando nos hizo falta el aire nos separamos, quedamos mirandonos por interminables segundos…

“- Por favor yunho, ámame como yo lo hago”

Me dijiste aún con la respiración dificultosa, yo creí morir, lo dijiste sin rodeos, se notaba que no estabas siendo poseído por alguno de los efectos del veneno, estabas con todos tus sentidos puestos al pronunciar esas palabras. No pude resistirme, el movimiento de tus labios me tenia atado, así que acepté ese sentimiento que era reciproco.

No oculté mi felicidad en ese momento, tus suspiros al lamer mi piel, tus suspiros al sentir mi lengua recorriendo tu cuerpo, todo fue fantástico. Esa fue la primera vez que nos dimos cuenta de lo que sentía cada uno.

El terror monopolizando mis sentidos al sentir perderte, mi desespero al estar succionando el veneno, mi alivio al comprobar que ya estabas fuera de peligro y mi enorme felicidad al escuchar esas palabras salir de tus labios bastaron para proclamar tu cuerpo como mío, ya que tu corazón me pertenecía hace sabe quien cuanto tiempo.

Nuestras respiraciones agitadas, nos besábamos desesperadamente como si se nos fuera la vida en ello, y pensar que tan solo teníamos 16 años, éramos unos apenas adolescentes entregándose en el pleno acto sexual. Mas eso no importó, la calidez de tu boca rodeando mi sexo, succionando más fervientemente que como yo lo hubiera hecho con el veneno, de una manera experta y enloquecedora. Mi esencia liberándose en tu boca, mis manos atrayendo tu rostro hacia el mío para juntar nuestros labios y exigirte que compartas ese sabor conmigo.

Fue fantástico, mas no tengo palabras para expresar lo que sentí al enterrarme en ti, al introducir mi desesperado miembro en tu estrecha cavidad, la cual me demostraba que solo fuiste y serias mío por el resto de tu vida.

No bastaron los gritos para definir las emociones que nos acechaban cuando comencé a embestirte, de una manera salvaje, solamente guiado por el deseo y el placer; esa expresión jamás la olvidaré, es un estigma que jamás desaparecerá.

Tus ojos clavados en los míos, tus manos apresando mi rostro para que no articulara movimiento, esa sonrisa dibujada en tus labios, las palabras que revolotean en el lago de mis pensamientos cada noche…

“- Necesito ver tu expresión de satisfacción en el momento en que explotas en mi interior”

Solo eso fue el detonante para que liberara la totalidad de mi esencia en tu interior, marcándote como mío, sintiendo tu completo estremecimiento al saber sobre tu cavidad totalmente llena, mirando tus ojos, esas orbes oscuras que me envuelven en el manto de la locura.

Fue sorprendente, lo hicimos en ese triste y desolado granero, el cual adoptamos como lugar de encuentro de nuestras mas candentes fantasías, donde nuestro amor quedo marcado en cada uno de sus rincones. Aquellos gritos del mas puro placer, esas cadencias que el aire dilata en las sombras, todavía se escuchan al entrar aquí, y es magnifico sentir este sitio tan familiar, tan nuestro.

Sin embargo la tristeza regresa a mi, esos encuentros ahora ya no son tan nuestros, el día de hoy, después de seis años de pura entrega, de alejarnos en cualquier hora del día para encontrarnos aquí y hacer el amor, a sido el peor de toda mi vida.

La mirada de Papá clavándose en la mía, en mi cuerpo desnudo y el de mi acompañante entre las sabanas, en mi cama, en mi habitación…

Jaejoong durmiendo profundamente sobre mi pecho después de la agotadora sesión de amor en la cual nos envolvimos, su madre mirándonos aterrada.

Los gritos, los insultos, las palabras hirientes por parte de ellos.

Espantoso, ver tus lagrimas al escuchar a tu madre gritarte “Maldito homosexual”, sentir tus uñas clavarse en la piel de mi espalda transmitiéndome con eso la urgencia que tenias por que te saque de allí en brazos, lejos de las miradas acusadoras de nuestros padres. El mutismo de Papá, solo permaneciendo allí parado al lado de la puerta mirando como ido lo que sucedía.

Las fuertes cachetadas que mi tía me propinaba entre el llanto, maldiciéndome por tocar a su hijo, ese que cuido por tantos años con recelo, mejor dicho, ese al que encerró en un frasco, pensando que si salía de el podría llegar a romperse por su intangible fragilidad.

Finalmente las lagrimas de mi ángel fundiéndose con las bancas sabanas, gritando desconsolado…

“- Lo amo Mamá!! Yo lo amo!!”

Tratando de safarse del agarre de esta cruel persona que nos quería alejar.

“-Acaso no entiendes que nos amamos?!”

Dije en un grito que escapó temeroso de mi seca garganta, mi tía mirándome con asco, apartando a Jaejoong de mi lado a tirones, llevándoselo lejos de mi envuelto solo en una sabana que traía consigo mi aroma, mi aroma y el suyo impugnado en cada fibra del hilo que la formaba.

Sus gritos tan potentes que aún desde el lejano pasillo chocaban con mis sensibles oídos en forma de susurro, como esos miles que nos dedicamos durante estos seis años de amarnos locamente.

No pude contener las lagrimas, el ver perderse la figura de Jaejoong detrás de la puerta me hizo caer en cuenta de lo trágico de la situación, de saber que lo apartarían de mi lado aunque fuera lo ultimo que hagan, no tolerarían que por allí se ande diciendo que Kim Jaejoong y Jung Yunho, las dos personas de las cuales mas se habla por estos rumbos fueran amantes, a pesar de estar familiarizados por su sangre, por ser primos.

Mis lágrimas no cesaban, mi cabeza hizo un clic. Debía ir a liberarlo de las garras de esa mala madre que no lo podía ver feliz, porque el a mi lado es feliz al igual que yo, porque amándonos descubrimos el verdadero significado de esa palabra…

“Felicidad”.

Me apresuré a ponerme mi Jean que yacía en el suelo, dispuesto a salir corriendo de allí y gritarle a todo el mundo que lo amaba, que Jaejoong era y seria solo mío; las lagrimas no se detenían por nada, no obstante me vestí lo mas rápido posible; sin percatarme de lo importante Corrí hacia la puerta aunque antes de poder salir un fuerte golpe me derribó, haciendo que caiga de lleno al suelo, sintiendo mi cara partirse.

“-Maldito maricón!!”

Escuché a mi padre colérico escupir, me levantó del suelo del cabello y comenzó sin descanso a propinar golpes en mi cuerpo, no me defendí, deje que liberara la rabia que es ese momento sentía; un espasmo en mi estomago, sentí un gran dolor quemar mis entrañas y un volcán subió por mi garganta… Caí al suelo escupiendo una gran cantidad de sangre, comencé a toser sintiendo que la vida se me escapaba en ello.

Levanto el rostro, te miro con tremendo enojo, jamás pensé si quiera que te atrevieras a golpearme sin causa, a golpearme por el amor que le tengo a Jaejoong. Te das vuelta repentinamente y arrancas un espejo que colgaba de la pared, en donde una foto mía y de Jaejoong estaba pegada, poseído por el demonio lo tiras contra mi, solo me das tiempo a cubrirme con mi brazo, haciendo de esta manera que algunos pedazos de vidrios se incrusten en mi puño, dejando que la sangre se derrame descontrolada.

“-Aléjate de mi…aléjate”…

Musito reprimiendo las lagrimas de saber que mi padre, aquel que tanto amé durante un poco mas de 22 años, seria capaz de matarme sin remordimientos, sin que su pulso temblara.

Esa rabia avasallante no desaparece de tus ojos, ni siquiera mi cuerpo lastimado, la sangre escurriendo de mis labios y mi puño oscuro hacen que cambies de opinión, yo permanezco aun en el suelo, llorando al mirarte, al mirar esas perversas orbes negras que me tragan cuan fiera enjaulada fueras, observando con tristeza el como te acercas a mi, y te inclinas para susurrar algo en mi oído…

”Desde mañana no lo volverás a ver, el hijo de la familia Jung no puede ser un asqueroso homosexual”.

La figura paternal que siempre admire se ha roto en mil pedazos, ahora el odio hacia su persona se incrementa mas y mas, no me importa nada, ni mi vida como el mejor Yoquey de Seúl, ni siquiera mi familia que me esta privando del amor de la única persona que mis manos podrían llegar a tocar.

Te marchas de allí y cierras la puerta con llave, rápidamente me tiro sobre ella, la embisto hasta el cansancio sin resultados favorables; la opresión en mi pecho me impide respirar, me estoy ahogando en mi propio llanto, necesito tener a Jaejoong cerca de mi, lo necesito.

Lo único que cruzaba por mi cabeza era salir de esa prisión, la angelical imagen de él vuelve a mi, él corriendo por los pastos gritando mi nombre, dándome las fuerzas que necesito para seguir adelante en este estío.

Vestí mi cuerpo con prendas exentas de sangre, sin dudarlo abrí el ventanal de mi habitación, aun un dolorido, pero no tanto, trepé hasta caer al suelo, liberándome una vez mas de esa prisión que me ahogaba en la soledad, caminé, empecé a caminar sin descanso hacia el granero abandonado, sin siquiera despedirme de Shadow, mi fiel compañero que seguramente sufriría las consecuencias de toda la situación, solo le pedía perdón, las lagrimas rodando por mi rostro al recordar todos los momentos felices que pase con él, único ser que siempre fue capaz de comprenderme, apoyarme, permanecer siempre allí, en las victorias y derrotas, juntos siendo los supremos, ya que nunca hubiera podido llegar a ser el mejor yoquey sin tener al mejor caballo a mi lado.

La mansión de Jaejoong quedaba a solo metros de la mía, mas aún así no me atreví a aparecerme allí, seguramente él terminaría siendo el lastimado.

¿Qué debo hacer?

Se nos hacia tan natural el encontrarnos aquí, hacer el amor durante incontables horas, luego regresar a nuestros hogares y seguir con el ritmo de vida que llevábamos, nunca nos cuestionaron nada ya que eras el cuidador personal de mi caballo, el que trataba de que siempre estuviera en las mejores condiciones sin importar los años, Shadow ha estado a mi lado desde hace mas de 10 años, y aun así nos mantenemos en la sima, puedo jurar que eso ah sido gracias a tus cuidados y tu amor hacia los animales.

Jamás olvidaré ese día en que mi pobre compañero sufrió una crisis en la cual no quería comer, ni siquiera bebía agua, todos decían que moriría, tú aun sin ser un experto me dijiste que no me preocupara, que no moriría.

Confié en ti, en esa sonrisa angelical que curaba cualquier mal, cualquier espanto, simplemente suplantaba dolor por alegría.

Te acompañé sin dudarlo un día a altas horas de la madrugada, fue cuando recién comenzaba mis practicas para jinete, a mis 14 años, tu solo te dedicabas a estudiar sobre el mundo de los caballos, ambos nos preparábamos a nuestro modo para ser los mejores; íbamos tomados de las manos hasta toparnos con el establo, donde mi negro amigo perdía su luz lentamente, en una agonía intolerable.

“- Toma amiguito, prueba esto…”

Dijiste antes de depositar un verdoso liquido en su lengua y hacer que la trague, te miraba expectante, envidiando egoístamente a mi caballo por tener el privilegio de que tus manos lo acaricien de esa manera, una manera en la cual quisiera que solo me cuides a mi, allí fue la primera vez que cruzo por mi cabeza el besar tus labios, fue cuando me enamore de ti.

“- Estas seguro de que mejorará?”

Pregunté temeroso mientras veía como mi pelinegro caballo volvía a recostarse sobre el pálido heno. Solo me dedicaste una sonrisa, comenzaste a contarme que fuiste personalmente a los olvidados matorrales de Shui para recolectar unas hiervas que según tú eran muy difíciles de conseguir en las farmacias o lugares donde venden medicina, que después de las interminables tardes de estudio y combinación pudiste descubrir un remedio que podría llegar a curar a mi Shadow.

Solo te abrasé, ocultando mi tristeza a la idea de perder a mi amigo; tu acariciabas mis cabellos, Shadow se durmió, y cuando pensé que nos iríamos dijiste…

“- Ahora debemos transmitirle el amor que sentimos por él, para que quiera quedarse mas tiempo con nosotros”

Una punzada en mi pecho, las lagrimas pugnando por salir… ¿Alguien podría llegar a ser mas hermoso espiritualmente? No, nadie jamás poseerá ese ferviente e incondicional sentimiento de ayuda como él, es una persona inigualable, mi pequeño sin igual ángel.

Los dos nos acurrucamos sobre el agonizante pura sangre, transmitiéndole el calor de nuestros corazones, ese que las personas jamás suelen demostrar a los animales pensando que solo son eso, simples criaturas, creadas para estar al servicio de los humanos.

Cuando mis ojos se abrieron me encontraba solo, recostado sobre la paja, una manta desconocida cubriendo mi cuerpo, pero… no había rastros de Jaejoong ni de Shadow. Un montón de pensamientos tristes cruzaron por mi cabeza, la idea de haber perdido a mi fiel amigo no me abandonaba, así que cuando Salí del establo mi mundo se hizo trisas.

Allí, toda esperanza se derrumbo, me di cuenta de que me seria imposible deshacerme de mi naturaleza, caí en cuenta de que mi amor por Jaejoong se intensificaría a cada instante, que nunca podría separarme de el.

Ante mis ojos se encontraba mi pelinegra fantasía montando a un alegre Caballo que corría como nunca lo había visto; su entusiasmo resaltaba en los sonidos que emitía, feliz de continuar con nosotros, de poder acompañarme en mi camino como Yoquey, como mi compañero y amigo.

Nuestras miradas se clavaron en la otra, permanecimos mirándonos durante eternos segundos, esa angelical figura de Jaejoong con ese rayo solar alumbrándolo en pleno me demostró que ya era adicto a el.

Ese sentimiento de amor incondicional nos invadió, y desde ese día continúa creciendo sin detenerse.

Y así fue, jamás hubo necesidad de plantearnos que sucedería si nuestros padres nos descubrían, hemos sido tan felices durante estos últimos años que me destroza el solo pensar en alejarme de ti…

No obstante…

¿Y si eso es mejor?...

¿Si alejándome de ti logro que puedas reconciliarte con tu familia y seguir tu exitosa carrera?...

Talvez deba hacer eso, no soportaría que por mi culpa dejes a un lado tu vida, que odies a nuestra familia por no aceptar nuestra relación tal como yo lo hago, tu simplemente no naciste para odiar, eres demasiado bueno…

Los golpes en mi cuerpo ya no duelen, he dejado a un lado el dolor para sumirme en el pasado, recordando todo lo que pasamos juntos, siempre consientes de que nuestro amor es infinito, por eso quiero que sepas algo, por mas que decida alejarme, ya que me rehúso a la idea de volver a casa, no podría siquiera mirar a los ojos a ese detestable hombre que se atrevió a golpearme, nunca podría dejar de amarte, mi corazón te amara hasta el día en que muera; pero espero que entiendas que no puedo someterte a una vida alejado de tu familia, no lo mereces…


- Sabía que estarías aquí…-

Tu pecho cubierto por las lastimaduras me demuestra que mi tío a desquitado su ira a los golpes, como es característico en él. Tu eres el mas perjudicado, no como yo, a quien ya no le interesa la relación con su familia, nunca podré perdonar a mi madre, tan cobarde de amenazarme con matar a Shadow y Pureza, ella desquitaría su ira con esos inocentes animales que tanto amamos.

Pero tu… por mi culpa te haz peleado con tu padre, ese hombre que tanto admiras y seguramente te sientes morir en este momento, perdóname Yunho. Cuando ella me encerró en la habitación diciéndome que ya no te volvería a ver decidí escapar de esa prisión, libere a los niños para venir rápidamente hacia aquí, a verte, porque sabía que también recurrirías a este lugar, nuestro lugar.

Al estar encerrado un sinnúmero de pensamientos me invadieron, creí conveniente la idea de alejarme de ti, ciertamente no me perdonaría el sepárate de esa familia que tanto quieres, con diferencia de mi que ya no podría ver el rostro a Mamá, la que se atrevió a gritarme tantas cosas hirientes.

No puedo, no puedo alejarme de ti, te necesito.

- Jaejoong…-

Sin dejar espacio al arrepentimiento me lanzo hacia ti, besándote con pasión, con necesidad. Solo han pasado alguna horas pero pareciera como si hubiera estado sin tus besos durante una eternidad.

Nuestras lenguas se enredan la una a la otra sin importar el mundo, ni siquiera lo que sucedió con nuestros padres; cada vez que nuestras pieles se rozan todo lo demás desaparece, lo único que nos importa en ese momento es entregarnos en cuerpo y alma.

Trato de que mi lengua llegue lo mas profundo posible, usurpando esa cavidad que hace ya seis largos años vengo proclamando como mía. Por fin respondes a mis caricias, era como si tu mirada presentara duda pero ahora lo único que veo es deseo, ese que nunca se extingue a pesar de entregarnos millones de beses. Nos separamos gracias a la inoportuna falta de oxigeno, y es allí cuando mis lagrimas ruedan libremente por mis mejillas.

Me aferro a ti, liberando el incontenible dolor que esconde mi alma.

- Perdóname Yunho!! Por favor no puedo alejarme de ti, pídeme lo que quieras pero nunca me pidas que acepte volver con mi familia para fingir que nada pasó, no quiero regresar!! Lo único que necesito es tenerte a mi lado… por fav… -

Ya no puedo continuar, mis lágrimas son tan potentes que inclusive se me hace imposible liberar las palabras atrapadas en mi garganta. Mis brazos se enredan en tu cuello, mi rostro descansa en ese hueco debajo de tu barbilla, las lágrimas no se detienen…


No puedo ocultar mi alegría, mi ángel esta aquí conmigo, llorando porque teme que me separe de él, haciendome arrepentir de mis anteriores pensamientos, ahora solo una idea ronda mi cabeza…

Separarnos de todo, alejarnos para disfrutar de nuestro amor.

- Te amo Jaejoong… -

Mis labios nuevamente aprisionan los tuyos, esta vez ya no hay dudas, solo amor, quiero que nos entreguemos nuevamente a esa danza que nuestros cuerpos producen al fundirse en uno.


Me amas, es algo que se desde que nos confesamos en este establo, luego de que esa horrible serpiente casi se llevara mi vida, a la cual por cierto le estaré eternamente agradecida, si no hubiera sido por esa mordida capaz nunca me hubiese atrevido a confesarle mis sentimientos a Yunho.

Siento tu lengua recorrer mi cavidad con ansias, como si fuera algo desconocido; es cierto el hecho de que jamás nos cansamos de hacer el amor, habían días en que lo llevábamos a cabo durante horas pero aun así solo esperábamos recuperar el aliento para volver a entregarnos, solo disfrutando de las caricias y besos, de los suspiros y susurros, de la lujuria y el amor.

Veo como te separas de mis labios y te paras frente a mi, tiras a un lado las vendas y antisépticos que descansan sobre esa pequeña cama que nosotros mismo trajimos aquí un día en el cual nuestros padres no estaban en casa, caminando entre risas por nuestra falta, por nuestra descabellada idea.

Pero es verdad ¿A quien se le ocurriría traer una cama a un granero? Solo a mi, porque se me hacia injusta la idea de poseer tu cuerpo sobre esa montaña de paja, de lo que por cierto nunca me queje ya que despertaba mis mas perversas fantasías.

Así que un día te dije que traeríamos una cama aquí cuando nadie se percatara, solo sonreíste por lo absurdo que sonaba aunque luego de girar tu cuerpo para no besarme y que tu madre nos viera, mientras atabas tu largo cabello negro en una coleta susurraste “Será divertido”, y entonces planeamos como hacer para traerla hasta aquí, con la ayuda de nuestros caballos por cierto.

Ahora te sientas sobre la mullida cama donde la locura se apodera de nosotros, donde puedo ver tus ojos dilatados por las sensaciones que traspasas al sentir mi duro sexo embistiendo locamente tu trasero, ese lado de ti que tanto aprecio.

- Te necesito Yunho… hazme olvidar todo… -

Me dices antes de remover sensualmente la musculosa que traías sobre tu cuerpo, estas justo frente a mi, yo como idiota aun permanezco en el suelo, admirando tu cuerpo que en cada rincón tiene gravado mi nombre.

Sse me hace tan excitante el solo observarte así que permanezco en mi lugar esperando, viendo si estas tan necesitado como yo.

Una de tus manos se detiene en los botones de tu pantalón, tu mirada clavada en la mía descaradamente, realmente eres la sensualidad en persona. Provocas eróticos gemidos que chocan contra mis oídos, haciendo que mi libido se destruya rápidamente, despertando mi sexo bajo de la ropa interior.

- Yunho … -

Relames tus labios, con una mano acaricias tu torso, mientras que con la otra masturbas tu miembro que suplica por atención. Me estas matando Jaejoong.

Es divertido ver la expresión de tu rostro, siempre logro eso en ti, solo yo puedo excitarte con tan solo mirarte, soy el único que puede encenderte incluso sin tocarte.

Mi mano masturba deliciosamente mi miembro y tu ronca y entrecortada respiración llega a mis oídos, no me es indiferente el hecho de que tu miembro ya ha comenzado a hincharse bajo tu ropa interior. El movimiento es lento, exquisito, el saberme observado le da rienda suelta a mi imaginación.

- Desnúdate… déjame verte… -

Me dices entre gemidos y gustoso comienzo a desvestirme por completo, mi Jean ahora yace en el suelo junto con el heno desparramado por todas partes; mi blanca piel fue liberada, no hay nada de tela sobre ella, puedo ver como reprimes las ganas de lanzarte sobre mi y comenzar a embestirme con fiereza, quieres ver que tan lejos soy capaz de llegar.

Embozo una sonrisa mientras me relamo los labios, ahora mi espalda se recuesta sobre el respaldo de la cama, mi mano nuevamente aprisiona mi sexo y continua con las Caricias; de mi garganta potentes alaridos del más puro placer escapan, estoy demasiado excitado.

- Mmm … ahhhhh …-

Es una tortura el estar escuchándote, tus piernas abiertas dejándome el camino libre para observar tu estrecha cavidad, esa que mi sexo nuevamente muere por invadir embistiéndote como simple lo hago, de una manera loca y desenfrenada, de la manera que nos gusta a ambos.

El dolor en mi entrepierna es agobiante, necesito liberarla, lentamente pero sin apartar la vista de ti, de cómo te masturbas; mi mano, la cual no esta vendada, se dirige hasta amasar la hinchada carne de mi sexo, que suplica perderse en tu húmeda cavidad, quiere revivir esa sensación de ser masturbado por tu boca; no puedo resistirlo mas, mi miembro esta totalmente despierto y el dolor me obliga a acercarme a ti, eres el único que puede aliviarme.

Llego al pie de la cama y me subo a ella, gateando despacio logro llegar hasta ti, que mantienes los ojos fuertemente cerrados, tu mano moviéndose ligeramente sobre tu sexo, mordiendo tu labio inferior para dejar de repetir mi nombre, cosa que se te hace imposible; me hinco sobre ti, observo como abres tus ojos, realmente tienes el poder de excitarme incluso sin tocarme, solo una mirada tuya bastaría para tener un orgasmo.

Nuestros labios se encuentran, fundiéndose en uno de esos candentes besos que nos dejan sin aliento, mi lengua llega profunda en ti, saliva escurriendo por la comisura de nuestros labios, ardor en mi labio inferior, el que mi querido padre se encargo de partir.

Basta. Ya no quiero martirizarme pensando en ellos, no me interesa, ahora lo único que aparece es mi mente es poseerte, es lo que deseo.

Hago que dejes de masturbarte para que mi mano se apropie de tu sexo, comenzando a acariciarlo con desmesura, lo estrujo entre mis dedos sintiendo como las gotas pre seminales ya comienzan a salir de el. Una sonrisa curva mis labios, tus súplicas me piden por más.

- Yunho… mas rápido… ahhhhhh…-

Gritas como desquiciado, el placer que sientes es incomparable, con tu mano intentas apartar mi pantalón, quieres que te penetre lo mas rápido posible, estas en tus limites. No respondo a tu suplica, sin darle importancia sigo con mi tarea, noto la hinchazón de tu miembro, pronto llegarás al clímax.

- Voy a… Correrme … -

Antes de que eso suceda, me agacho hasta la altura de tu entrepierna y suplanto la mano con la que te masturbaba por mi boca, sintiendo tu estremecimiento por el contacto.

Las succiones son placenteras, el estarlo haciendo con mi boca representa algo demasiado erótico, me encanta lo que siento al hacerlo.

El salado sabor invade mi cavidad, estas por llegar al orgasmo así que apresuro el movimiento, ahora mi boca se mueve de arriba hacia abajo locamente. Siento tu mirada cavada en mí, y al revirar la vista observo tu estado. Las gotas de sudor cayendo por tus sienes, tu cuerpo totalmente mojado por la transpiración, tus labios entreabiertos tratando de coger aire, tus ojos mirando detenidamente como lo hago.

- No… aguanto más Yun…-

te escucho susurrar antes de que el espeso líquido llene mi cavidad bucal.

- Fantástico…-

Uno nuestros labios sintiendo como inmediatamente extraes tu propio semen tragándolo al instante, ambos embriagándonos con el producto de nuestros deseos.

El dolor en mi entrepierna no me deja pensar, necesito alivio… sin mas remuevo el pantalón junto con los boxers de mi cuerpo, dejando que contemples mi golpeado cuerpo.

- Perdóname… -

Me dices incorporarte, haces que ahora yo adopte tu antigua posición, me besas delicadamente, tus labios se mueven como un pétalo de rosa sobre los míos, son aterciopelados y dulces, una exquisitez exótica, de la cual jamás me cansaré.

Ahora bajas hasta la piel de mi cuello, lamiéndolo con gula, dejando graves marcas, esas que siempre se vieron prohibidas entre nosotros a causa de lo que dirían nuestros padre, esas que ahora no interesan ya que solo existimos nosotros en el mundo.

No puedo reprimir las ganas que tengo de tocarte, de recorrer tu suave piel, tu perfecto cuerpo. Sin control comienzo a acariciar tu espalda, paso sensualmente un dedo por toda la extensión de tu espina dorsal, hasta llegar hasta tu cavidad, siento como suspiras aun sobre la piel de mi cuello, eres demasiado sensible.

Dos de mis dedos se pierden por ese pasaje, y los gemidos no se hacen esperar, los introduzco y los vuelvo a sacar, llenándome de goce con tan solo escuchar los sonidos que emites, te separas de mi cuello y me quedas mirando, luego de eso una de tus manos vaga por mi torso hasta llegar a mi entrepierna, comenzando a masturbar mi húmedo e hinchado sexo.

- Sabes que es lo que quiero. –

Me dices sensualmente metiendo y sacando tus dedos de mi entrada, el placer es desbordante, pero aun así no me conformo, quiero mas, quiero tu sexo envistiendo mi trasero como un animal salvaje.

Te robo un suave beso antes de bajar hasta tu entrepierna y comenzar a lamerla, lo hago lentamente, desde la punta hasta abajo, acariciando con mi lengua de vez en vez tus testículos, me siento demasiado excitado al hacerlo, al imaginarme este pedazo de carne enterrado en mi cavidad, transportándome a mundos sin sentido, donde los pilares que lo sostienen reciben el nombre de placer y lujuria.

Tus gritos me excitan cada vez mas, mi miembro ha despertado nuevamente.

Decido introducirlo en mi boca, el cual me es difícil de engullir completamente así que lo succiono con premura, tratando de entregarte aun mas placer. Las succiones son cada vez más rápidas, tu mano se enreda en mis cabellos, guiando el movimiento de mi boca, haciendo que ese trozo de carne llegue mas profundo.

- Basta… Basta, ya no puedo aguantar más tiempo Jae… -

Separo mi boca de tu miembro y te beso, sigo masturbándote con mi mano, viendo cerca tu clímax decido aligerar el movimiento; un ultimo gemido escapa de tu boca y se funde con la mía, al separarme del beso y bajar la mirada observo tu semen embardunando la totalidad de nuestros torsos, ambos sonreímos. Introduzco la mano en mi boca para probar de tu esencia, el sabor salado invade mi cavidad, otra vez.

- Te amo… -

Digo mientras observo como introduces tus dedos manchados con mi semen por tu boca, tragas de mi esencia con gusto, lo haces de una manera tan descarada y sensual que ya comienzo a sentir los efectos en mi bajo vientre.

Mis labios buscan los tuyos, ese contacto interminable del cual no me canso me transmite la paz que necesito, me demuestra que nada me hace falta si te tengo a mi lado.

Te sientas en mis caderas, tus manos rodeándome por el cuello, tu lengua desfilando por mi boca, la excitación volviendo a mi entrepierna.

Mis manos recorren la totalidad de tu espalda mientras tu te dedicas a acariciar mi miembro que vuelve a despertar, siempre sucede eso, ni bien llego al orgasmo la erección vuelve a aflorar, porque tu produces eso, es imposible que no me excite de sobremanera teniéndote desnudo y entregado sobre mi.

Mis manos acariciando tu sexo, el cual ya ha despertado formando una prominente erección, levanto un poco mi cuerpo y acerca tu sexo a mi entrada, me miras excitado, mis acciones te encantan, porque siempre soy el que te suplica más y mas, el que quiere que te entierres en mí sin descanso durante toda la eternidad.

Lentamente te vas introduciendo, sentir la piel de tu sexo entrando en mi trasero es inigualable, una sensación que vengo disfrutando hace años y que no me importaría seguir sintiendo por el resto de mis días.

El dolor se apodera de mi, a pesar del tiempo la molestia al principio jamás se esfuma, claro que no importa, se que luego solo hay espacio para el placer y goce.

Me besas sin control, la pasión del beso hace que me olvide de las molestias, ahora tu erección inunda totalmente mi entrada, no espero y comienzo a moverme detenidamente sobre ti, siendo el que maneja la acción, me encanta el tenerte tan doblegado, esperando por mis movimientos; nuestros gemidos se funden en el aire que corre dentro del granero, marcando nuevamente este lugar con el estigma de un amor desenfrenado.

Tu trasero moviéndose sobre mis caderas, nuestros gemidos fundiéndose en el aire, mi miembro envuelto en tus paredes que lo apresan deliciosamente, mis manos apretando con fuerza tus muslos, quitándote gemidos del mas puro placer.

- Jaejoong… Jaejoong!... –

Mis gritos escapan del recinto, si no estuviéramos tan alejados juro que en todos los alrededores nos escucharían, serian testigos de nuestra entrega, de nuestro amor.

Las embestidas son profundas, los minutos pasan y reacios a la idea de que el acto termine seguimos entregándonos a pesar del cansancio, a pesar de todo.

Te detienes, tu respiración entrecortada, el sudor escurriendo desde tu frente hasta tu torso desnudo, el cual se ha camuflado de un rosado color producido por el calor que emanan nuestros cuerpos.

- ah… Yunho… hazlo... –

Te digo suplicante, sabes de sobremanera lo que quiero.

Sin decirme nada giras para de esta manera quedar sobre mi cuerpo, me robas un corto beso y acto seguido hacer que mi cuerpo quede totalmente tendido sobre las sabanas, dándote la espalda, con la excelente entrega de mi trasero, solo para que lo penetres sin contención.

Hundo el rostro en la almohada, esa que está totalmente impregnada por tu aroma, ese perfume que nunca seria capaz de confundir aun entre un tumulto de millones de personas; mis puños apresando con fuerza entre ellos las sabanas al sentir como tu lengua descaradamente roza mi entrada, el estremecimiento no me abandona, ahora mi cuerpo comienza a temblar a medida que tu lengua se introduce en mi cavidad.

- mnhhh!! Ya no… deja de castigarme… -

Logro musitar de la manera mas sensual posible, solo eso basta para que ahora tu miembro me penetre con fuerza, mientras de tu boca desesperados gemidos escapan al estar invadiendo nuevamente ese lugar que tanto aprecias.

En mis labios una sonrisa aparece, esta es la manera que mas me gusta cuando me posees, dura y salvaje, solo guiado por el delirio de explotar en mi interior.

- ahhhhhh!! –

Tus rodillas flexionadas, mi trasero levemente levantado para que la penetración sea mas placentera, mis gritos siendo callados por la almohada, tus gemidos retumbando en mis oídos, esas imperceptibles palabras que escapan de tus labios solo dirigidas a mi, porque me amas, porque me deseas, al igual que yo a ti, definitivamente esto es el milagro del amor.

Estoy enloqueciendo, el placer que siento al embestirlo el agobiante, siempre que lo hago me digo a mi mismo que ese placer no podría ser superado, pero a la vez siguiente siento mas goce, su cuerpo es exquisito, me brinda todo lo que un hombre puede necesitar, ningún otro cuerpo seria capaz de eso, Jaejoong es maravillosamente inalcanzable.

Ni siquiera distingo los minutos de las horas, e aguantado tanto tiempo que me siento desfallecer. Las embestidas cobran cada vez mas fuerza, me siento cerca del orgasmo, y veo que te masturbas con el rostro aun enterrado en la almohada. Te jalo del cabello para que gires un poco el rostro, veo tus labios y no dudo en apresarlos, mi boca esta seca de tanto gritar, necesito hidratarme con la humedad de tus labios.

Un grito escapa de tu boca y se pierde en la mía, tu cuerpo cae pesado sobre la cama, has llegado al límite.

Llego al orgasmo liberando un potente grito que es callado en tu boca, fue diferente a todo lo conocido por mí, el goce es infinito.

Mi cuerpo cae rendido en la cama, tu sujetas con mayor seguridad mis caderas y embistes con mas fuerza, el ardor en mi entrada no se hace esperar, aprisiono aun mas tu erección en mis paredes interiores e inmediatamente siento como ese caliente liquido llena completamente mi cavidad, haciéndome experimentar ese tipo de sensaciones de las que ya soy un completo adicto.

Siento la totalidad de tu cuerpo caer sobre el mi, tu entrecortada respiración golpeando suavemente mis oídos; me quedo solo un rato inmóvil, tratando de recuperar algo de fuerza, las que perdí durante el candente acto, sin duda el mejor de toda nuestra relación, como aquella primera vez en este mismo lugar la cual jamás desaparecerá de mis pensamientos.

- Hermoso… -

Susurras mientras te recuestas a mis espaldas, aspirando incansablemente el aroma de mis cabellos.

- Te amo Yunho… -

Amo con desesperación cada parte de ti, tu alma, tu corazón, tu cuerpo, esa mirada, esa sonrisa que me quita el aliento, ese espíritu luchador que te caracteriza.

Siempre te he admirado, desde pequeño permanecí a tu lado, ayudándote en todo lo que necesitabas, cuidando de ese ser que te completa, Shadow, mi fiel confidente junto con Pureza, esas criaturas que nos unen de por vida, ya que por ellos nos conocimos, ya que por ellos nos amamos.

- No puedo quitar mi vista de la belleza gravada en tu espalda… -

Te digo apartando tus azabaches cabellos de la espalda para que me permita contemplar tu tatuaje.

- El tuyo no se queda atrás… -

Respondo al sentir como sus dedos delinean la figura gravada en mi espalda.

- Byerly Turk…-

Digo al delinear las letras gravadas en tu espalda.-

- Es mi compañero de viaje, esa sangre gracias a la cual Shadow es un campeón. Siempre que corro me acuerdo ti, porque tienes el espíritu de tu pura sangre Byerly Turk.- te giras y aprisionas mis labios.

- Darley Arabian…-

Me separo de tus labios y recorro hasta llegar al gravado cerca de tu corazón…

- Eres mi camino, estamos destinados a amarnos. -

Embozas una sonrisa y me besas, simplemente es una jugarreta del destino.

Pureza pertenece a una raza antigua de puras sangre Byerly Turk (Esperanza), la primera para ser exacto, en el momento en que nuestros destinos se cruzaron supe que seria mi compañera, que juntos superaríamos las adversidades. Shadow pertenece a la raza de pura sangre Darley Arabian (Lucha), simplemente el motivo por el cual es un campeón, jamás se rindió ante las barreras, verdaderamente el espíritu de Yunho.

Estas dos razas de caballos hace cientos de años se unieron para dar origen a la raza de la cual serian derivados todos los caballos pura sangre corredores de carreras, Godolphin Barb (Unión), sin duda la unión de dos corazones en uno, logrando con esto un lazo familiar inquebrantable, que ni siquiera sus orígenes podrían superar.

Yunho lleva grabado cerca de su corazón la raza de su caballo, mientras yo llevo en mi espalda los orígenes de Pureza, juntos formamos una alianza que ni siquiera los lazos de familia podrían romper.

- Es ilógico, pero esas bellas criaturas llevan la misma sangre, al igual que nosotros.-

Digo mirando el techo del granero, perdiéndome en el mundo de mis pensamientos. Tu morena piel se posiciona solo un poco sobre mi, lo suficiente para alcanzar mis labios.

- Es por eso que nuestro lazo es aun mas fuerte, ellos llevan ese estigma desde hace cientos de años, y nosotros moriremos con el…-

Nuestros labios comienzan con esa suave danza. Mi corazón no puede contener tanta felicidad.

- Yunho… Es tiempo de irnos.-

- Si…-

Nos levantamos para comenzar a vestirnos, es extraño, pero mis heridas que primeramente parecían torturarme, ahora no presentan ni el más leve de los dolores, tu amor me curó mágicamente.

Veo como la tela se incorpora a tu anatomía, es blanca como la nieve, suave como el algodón, dulce como caramelo, indescriptible como el amor; mis brazos se enredan a tu cintura, nuestras miradas se encuentran con temor, se que es duro, pero debemos hacerlo.

Salimos agarrados de las manos y antes de marchar diriges una ultima mirada al granero, los recuerdos, las risas, los gemidos, todo parece acoplarse entre sus paredes, tan frías al principio y tan calidas al final, una lagrima rueda por tu mejillas, es triste lo se, pero debemos acabar con esto, debemos alejarnos a un lugar donde podamos disfrutar de nuestro amor, lo único que puede otorgarnos la verdadera felicidad.

El tiempo parece detenerse, tampoco quiero salir de aquí, pero la realidad es dura, aprieto tu mano con fuerza, y es entonces que ambos salimos de allí.

Mi mirada recae en el oscuro cielo, las estrellas brillando sobre nosotros, unos sonidos me sacan de mi ensimismamiento, el aroma de Shadow invade mi olfato, mi felicidad no puede ser más grande, su pelaje negro brillando en la oscuridad, su figura invadiendo mi campo de visión, mis ojos derramando lagrimas.

- No podríamos vivir sin ellos…-

Giro el rostro y allí te veo, montado en pureza y pareciera que el tiempo no pasase, te recuerdo de la misma manera, con ese brillo angelical una tarde de verano hace seis años, cuando todo comenzó, cuando sorpresivamente comprendí que amaba locamente a mi primo, a Kim Jaejoong.

- Hazlo… -

Me dices con seguridad, de mi bolsillo saco un encendedor, me acerco a nuestro granero, a nuestro lugar, a ese sitio que fue testigo del surgimiento de nuestro amor y lo seguirá siendo por el resto de la eternidad, ya que no permitiremos que nadie pueda pisar su territorio, que manche lo que con tanto esfuerzo construimos.

El fuego alumbra mi rostro, esa pequeña llama que causara tanto daño se prende ante mis ojos, la acerco a la madera que reviste la totalidad del lugar, el fuego se esparce rápidamente, consume todo a su paso, lo destruye.

Solo permanecemos frente a él, ahora yo estoy montado sobre Shadow, nuestras manos entrelazadas, las ultimas lagrimas rodando por nuestras mejillas.

- Te amo Jaejoong… -

Es lo ultimo que susurran mis labios, el lugar esta destruido, solo cenizas quedan, damos media vuelta y marchamos de allí, pero antes de perdernos en la oscuridad escucho el sonido de palabras musitar.

- Lejos, vallamos lejos, donde nadie pueda juzgar el amor que te tengo. -

Los niños nos conducen hacia un lugar incierto, donde podremos vivir esto que sentimos, vivir sin castigo por el pecado…

¿Pero que es pecar?...

¿Pecar es amarte?...

¿Y como no amarte?...

Tu aliento es el mismo de las flores, tu voz es como la armonía de los cisnes; tu mirada es más poderosa que el resplandor del día y el color de los lirios es tu color.

Tú prestas nueva luz y esperanza a mi corazón, tú puedes surgir de un desierto, como llegan a surgir las flores del páramo.

¿Cómo no amarte?...

Esa es la pregunta, el verdadero pecado seria no hacerlo.

Cabalgamos entre la oscuridad, de repente siento como te acercas a mi y me pides que te ayude para de esta manera pasar al lomo de Shadow, justo sobre mi pecho, nuestros labios se encuentran, la calidez de tu cuerpo hace que olvide todo, solo necesito de tus caricias, tu sonrisa, tus palabras, solo eso basta para ser feliz.

A lo lejos el sol comienza a salir, el horizonte se tiñe de tonalidades de rojo y naranja, es un nuevo comienzo para el día, y un nuevo comienzo para nosotros.

Nos alejamos lentamente, abandonamos esas tierras que nos vieron nacer, buscando un nuevo hogar…

Donde los lazos de familia no puedan alcanzarnos.





FIN

7 ♥Comentarios♥ :

Kona dijo...

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
porfin termine de leerlo..
que maravilloso el final
es muy tierno y bello y ahhhhhhhhhh

es demasiado para mi
sin duda alguna
si sigo leyendo tus fics voy a morir de un paro
cardiaco
pero no importa
morire feliz....jajajajajaja

Fue genial hablar contigo
eres muy amable n______________________n

S. Tsuki dijo...

YO AMO, AMO AMOOOOOOOO TUS FICS CON TODO MI
KOKORO ;_; este fue justo el primer fic que leí... si eso no hubiera pasado jamás me habría enamorado del yunjae y mucho menos me habría animado a escribir, me gusta tanto fasdgxadfgfhfhhgjhjgfh es como maginifico :] No se que más podría decirte eres la primer escritora de DBSK que conocí y por eso eres mi favorita >.< ajaja, lo siento no soy una maldita aduladora solo digo la verdad :D

Amo el diseño de tu blog es súper duper *-* lo voy a leer de nuevo así que por ahora me retiro y te mando un saludote fighting!!!!!!

miyi dijo...

Me gusto muchisimo:C escribe super bien, espero seguir leyendo mas fics tuyos..

Una lectora mas en tu lista ^^
cuidate!!!

Anónimo dijo...

:d hermosooo :i
amo los fanfics tan bonitos
(y calientes :h )
gracias por compartirlo

Amy dijo...

:J WAAA lo ameee !! que lindo :j !
me encanto :d dio penita jaecito y yunin pero alfinal se van juntitos :i !!
wiiiii sigue escribiendo
byebye^^ beshos

~SHJ~ dijo...

*O* awww q hermoso!!!!!!!!!!!
m alegro tantisimo q a pesar d todo decidieron star juntos...q su necesidad x el otro es tan grande q no pueden vivir uno sin el otro..
gracias a eso y aq se aman a pesar d lo q puedan pensar o hacer...eso nadie lo cambiara
ni siquiera su familia...

m gusto mucho! Gracias x tan bello shot *O*

Anónimo dijo...

el mejor

:a   :b   :c   :d   :e   :f   :g   :h   :i   :j