26 ago. 2009

Deseos (cap 5)

CAPÍTULO 5. EL DUELO

Jae estaba preparando la cena, con ayuda de Min y Yunho, que se habían negado rotundamente a dejarlo solo porque era mucho tiempo de pie y eso no era bueno para su estado, así que no tuvo más remedio que permitirles ayudar, aunque... la cocina terminó hecha un desastre porque a su novio e hijo menor se les ocurrió en algún punto de la preparación dedicarse a las guerritas de comida, ahora se habían quedado sin cena y la cocina parecía, bueno... imaginen lo que parecía, el pretil, la alacena, el piso, y los propios muchachos, llenos de harina y comida.

- lo sentimos, Boo, fue, inevitable... – Yunho trataba de contener la risa, porque la expresión de su novio era una oda a la furia, el ceño fruncido, los labios apretados, aunque igual se veía hermoso y le entraban unas ganas de “ducharse” juntos un largo rato.

- voy a tomar un baño... – el moreno estaba a punto de ofrecerse a acompañarlo, cuando el castaño oscuro lo fulminó con la mirada deteniendo toda intención... – y será mejor que cuando haya terminado, MI cocina esté reluciente de limpia, que si no... – el moreno y el menor bajaron la cabeza apenados, neh, no querían que viera el susto en sus rostros, a Jae le entra una serie de castigos que dan miedo, a Yunho seguro le dejaba en abstinencia otro mes ¡y ni pensarlo!; a Min igual le cobraba con su portátil (a la que últimamente ni pela, se la pasa en su mundo de pensamientos y recuerdos en torno a su exnovio) o prohibirle comer de sus exquisitos platillos.

- ok, ok... entendemos, Boo, va a quedar que ni la vas a reconocer... – el moreno le sonrió con sinceridad, su novio no podría negar que también se había divertido, aunque las primeras lanzadas hayan costado más de un insulto, después se les unió y hasta sacó provecho, porque como no lo podían hacer correr, éste terminó por dejarlos en peores condiciones de las que él se encontraba.

- sí Umma, tu tómate tu tiempo en el baño, que nosotros limpiamos todo... – el menor comenzó a recoger algunas cosas. El mayor sonrió, era bueno que Min se comenzara a divertir otra vez, los últimos días ha andado cabizbajo e irritable.

Después de la cena (misma que pidieron a domicilio), Yunho les habló sobre su conversación con el manager, el viaje a Corea y las preocupaciones por el físico de Jae y Junsu.

- hablemos con él, no tendremos más opción, qué más nos queda... – Yoochun dijo aquello con poca convicción, pero siendo objetivos, en esos momentos era la única salida que les quedaba. El tiempo los había alcanzado demasiado rápido.

- tengamos fe de que nos apoyará, de que no se convertirá en un escándalo, Yunnie... – el castaño oscuro le hablaba a su novio, porque de todos, era el que más reacio se mostraba a hablar con So Man.

- de acuerdo, mañana mismo le pediré tengamos una reunión todos juntos, a ver qué pasa... -

Esa noche ninguno concilió el sueño, estaban preocupados por la situación. Ojalá hubiera algo mejor de lo que valerse para seguir adelante. Pero, a las pruebas del destino solo se les puede enfrentar con valentía y dedicación.

Para suerte de los chicos, el manager ya se había ido a Corea esa mañana en el primer avión, tal como le explicó al líder en la llamada que le hiciera...

- los esperaré por acá, hay muchos detalles que ver para que DBSK vuelva a Corea, el éxito del grupo es fenomenal y muchos shows quieren que se presenten en sus programas, van a tener mucho trabajo pero les va a encantar, ya verán... – la voz del manager le dejaba clara una sola cosa a Yunho... era mala idea hablar con él ahora.

El ensayo estuvo por demás tenso, ninguno lograba concentrarse en lo que tenían que hacer y que sus cuerpos tenían tan bien aprendido, las coreografías carecían de emoción, de chispa y gozo. Además, Jae y Junsu estaban pálidos y cansados por el desvelo de esa noche, así que, a media tarde, Yunho dio por terminada la jornada de trabajo. ChangMin se sentía angustiado, reconocía que aquella situación era una bomba de tiempo, que aunque Lee So Man les apoyara al principio, tarde o temprano todo sería un escándalo, la bomba explotaría y sus hyungs no serían felices con sus hijos, no cuando todo mundo les persiga con preguntas, ofreciéndoles tal vez dinero para experimentar con ellos, o quién sabe la de cosas que le pasa a la mente de los líderes mundiales de importantes empresas que solo piensan en generar más poder.

Tenía un dolor de cabeza tremendo, se había negado a volver al departamento con los demás, les había pedido le dejaran a solas, que no se preocuparan, que llegaría a tiempo para la cena. Y ahora estaba ahí, en el camerino vacío, ya todos los que trabajan con ellos se habían retirado a sus hogares, la tarde había caído hace pocos minutos y el cielo se comenzaba a oscurecer. Será mejor que vaya partiendo, no desea angustiar a sus hyungs, menos ahora.

Tomó su móvil para llamar a casa y avisar que ya iba en camino, pero antes de marcar el número, se topó con el de Kohei, tenía unas ganas enormes de hablar con él, porque siempre había sabido escucharlo, le había tenido una paciencia increíble; y en esos momentos necesitaba tanto desahogarse con alguien. Quiso llamarlo, realmente lo quiso, pero su dedo jamás presionó el botón de llamada. Al final solo mandó un mensaje al móvil de Yunho para decir que ya iba para allá.

- Min... – su voz suave, relajante, segura... esa voz que tanto extraña y que ahora pronuncia su nombre lo sacó de sus pensamientos. Cuándo se había quedado solo parado afuera del ascensor, sin subir a él a pesar de que en varias ocasiones había abierto ya sus puertas?... – estás bien... – ese tono de preocupación, tan sincero.

- Kohei... estoy bien, gracias... – el bailarín estaba a su lado, esperando junto a él a que el ascensor volviera a darles acceso. Se veía tan guapo, siempre le ha gustado cómo luce la ropa hip-hop, con esos pantalones amplios, la playera de moda, una sudadera atada a su cintura, el cabello alborotado.

- Min yo sé que, bueno, nosotros, terminamos, pero... te veo muy preocupado y... solo quiero que sepas que si en algo te puedo ayudar, a ti o a los muchachos, cuentan conmigo... – el chico metió sus manos en los bolsillos de sus pantalones, de otro modo, terminaría por tomar las del menor, lo extrañaba tanto y él que cobardemente no pudo hablar apenas ayer cuando le contestó al teléfono. Ah, lo admite, solo quería escuchar su voz, pero ahora que lo ve en ese estado, no puede más que preocuparse, hacerle saber que a pesar de todo, él está ahí para apoyarlo.

- gracias... – atinó a contestar, sus miradas se encontraron, sentían que se atraían mutuamente, los ojos del otro los habían hipnotizado así de fácil, el menor iba a dar un paso para acercarse al mayor cuando, al tiempo que las puertas del ascensor se abrían, la chica de vestuario se aparecía llamando alegremente al bailarín.

- hola, ChangMin... – saludó la muchacha cortésmente, entrando con ellos al ascensor, su mano en el brazo del bailarín, con quien se puso a conversar animadamente, con una confianza que desencadenó los celos del menor, que más que nunca en su vida odiaba el estar a bordo de un elevador que tardaba siglos para llegar a su destino. Cuando las puertas se abrieron apenas si murmuró un hasta luego cuando salió corriendo fuera del edificio. Esperaba pacientemente a que un taxi pasara ya para que lo llevara al departamento, pero el destino parecía estar jugando con él hoy, torturándolo con la presencia de su expareja.

- si quieres, te puede llevar... – se ofreció el muchacho, aparcando a lado de la acera, la muchacha no iba con él, lo que de alguna forma calmó los furiosos latidos de su corazón.

- gracias... – aceptó el menor, recordando las palabras de su appa cuando le dijera que tal vez debía intentar ser amigo de Kohei, aunque temía no lograr aquello porque su aroma lo trastocaba, le apetecía sentir su tacto, saborear sus labios.

- de verdad, Min, si necesitas hablar, sabes que te escucharé... – insistió el mayor, sonriéndole amistosamente, solo para afirmar sus palabras, nada de coquetería.

- tanto se me nota que no estoy bien?...-

- a decir verdad, sí... a los cinco, no sé porqué estén pasando pero hoy se notó que no es algo sencillo... así que, si en algo puedo ayudar... -

- Kohei... no te incomodaría si hablo contigo, como amigos... - se recriminó mentalmente el menor, se sentía bastante nervioso, en un espacio tan reducido como lo es ir en el asiento del copiloto en el auto de su ex y él en abstinencia desde hace algunas semanas.

- puedes decirme lo que quieras, Min... – sonrió el mayor. No sabía si era solo su imaginación, pero podía notar los nervios del menor, y eso le gustaba, porque significaba que seguía causando sensaciones en él, o sea, que no le ha olvidado.

- esto, verás... – suspiró profundamente. No sabía si era lo correcto, pero... – es algo que no es creíble de buenas a primeras, pero te juro que es verdad, y nadie más que tú lo sabrá ahora, además del grupo, claro... y si te soy sincero, te lo voy a decir por dos razones; primero, siento que si no lo hablo me voy a volver loco por el montón de cosas que pienso, segundo, porque confío en ti y sé que Yunho y los otros también lo hacen, así que... aquí va la historia... -

Durante los minutos en que Kohei tardó en llegar al departamento de DBSK, Min había relatado de la manera más clara y rápida que pudo la situación de Jae y Junsu embarazados por milagro. No le importó decir que los padres eran Yunho y Yoochun respectivamente, porque después de todo eso es del perfecto conocimiento del bailarín. Y entendió perfecto cuando Kohei aparcó en el estacionamiento con el semblante pálido y los ojos desorbitados.

- entonces... – aclaró la garganta nerviosamente, lo que acababa de escuchar era simplemente increíble, pero, si Min dice que es cierto y no una broma, él no tiene motivos para no creer, además de que queda más que claro así el comportamiento de los chicos en las últimas semanas, los mareos, las náuseas, el comer galletas de soda, descansar con regularidad, haber modificado coreografías, ganar peso, hacer poco ejercicio, y absolutamente todo lo demás... – están preocupados por no saber cuál será la reacción del manager?

- así es, bueno es que, uno nunca sabe realmente qué esperar de las personas... – el menor se sobó las sienes, el dolor de cabeza había disminuido después de hablar, pero igual la preocupación seguía ahí.

- pero la idea de Junsu, la que me comentaste, no es mala...

- no, mala no es, tiene sus puntos débiles, más ahora con el tiempo encima, pero la verdad, de dónde sacamos a un “doble” de Jae, ni modo de hacer casting...

- bueno, no exactamente, pero... mira, te va a sonar a muy de película, pero igual puede funcionar, hay que buscar en la web... – cara de interrogación en Min... – ya sabes, yo puedo meterme en algunas páginas y hacemos una especie de casting virtual sin necesidad de que nadie sepa, después eligen a quien más se parezca y vemos si puede ser viable...

- lo siento, no te he entendido del todo, me puedes explicar con mas detalle... – sinceró el menor, apenado, reconocía que el único que logra apantallarlo cuando de genios se trata, es Kohei, eso porque el chico es un genio cibernético.

- mira... creo que te puede quedar más claro si lo hacemos... – ambos se sonrojaron, vale que la intención de la palabra no iba enfocada al aspecto íntimo, pero, las hormonas siempre han sido y serán traicioneras. Pasando de largo el instante vergonzoso, el mayor continuó... - igual no perdemos nada, crees que les importe si paso, a ti te importa si te acompaño y me permites tu pc para entrar en la web...

- no, para nada, vamos... – Min sonrió de oreja a oreja, aunque no fue consciente de ello, pero la idea de Kohei en su casa por un rato le agradaba, además de que tenía la corazonada de que saldría algo muy bueno de ello.

Cuando ChangMin entró acompañado de Kohei, ambos ligeramente sonrojados, los cuatro pensaron que habían retomado su relación, era de hecho una especie de déja vu del día en que lo había presentado como su novio.

- Kohei, que sorpresa tan agradable tenerte por aquí... – como siempre, Jae fue le primero en saludar.

- eh, gracias... – el bailarín sintió las miradas de todos abochornándose, a ninguno se le había ocurrido ese detalle, que fueran a pensar que volvían a estar juntos como pareja.

- esto, tengo algo que decirles... – sí, demasiado familiar la escena, ahora esperaban que Min dijera con una sonrisa tímida que volvía a ser novio de Kohei... – le conté todo... – ok, no, esas no eran las palabras que esperaban escuchar.

- a qué te refieres... – preguntó con temor Junsu...

- lo de, sus embarazos... - Junsu y Jae palidecieron, se sentaron rápidamente porque las piernas les flaquearon; Yoochun le miraba interrogante, y Yunho tenía el ceño fruncido... – perdónenme, ya se que se supone que no debía saberlo nadie, pero, yo necesitaba hablar con alguien...

- y nosotros estamos pintados, o qué... – espetó el pelinegro con algo de resentimiento. Debió preguntarles primero, es de su hijo de quien está hablando. Kohei comenzó a sentirse culpable, él no esperaba generar más tensiones.

- no, Yoochun, pero no es igual, con ustedes hablo todos los días, yo sentía que tenía que hablarlo con alguien más, además, Kohei es de confianza, él no va a ir a la prensa ni a la disquera a contarlo todo... – se defendió el menor.

- lo sabemos... – Yunho miró a Kohei con una sonrisa, la impresión de saber que el secreto ya no es solo de ellos pasando lentamente. Jae y Junsu también habían recuperado el color, y Yoochun suavizó su expresión... – ahora, viniste solo a decirnos eso?... – ahora ya había hasta picardía en la mirada de los cuatro, motivo por el cual Min se sonrojó violentamente, negándose a mirar a Kohei aún de pie a su lado, igualmente teñido en carmesí.

- no... también le hablé de la idea de Junsu y él la apoya, dice que puede ayudarnos a encontrar un sustituto de Jae a través de la web, y que si nos convence, pues, podríamos ahorrarnos la necesidad de hablar con So Man... – soltó de corrido.

- en serio? Puedes hacer algo así, o sea, en la web?... – el castaño tenía el signo de interrogación escrito en la cara. No entendía ni un pelito de eso.

- sí, bueno, yo solo podría encontrar a las personas, después se vería si los convence a ustedes y si deciden hablar con un desconocido para plantearle, de hecho, que lo sustituya por una larga temporada dado su estado de gestación...

- bueno, primero haz eso que dices que puedes hacer y luego vemos, yo prefiero mil veces intentarlo así que hablar con el manager... – concluyó el líder. Después de eso, Kohei y Min se fueron a la sala de entretenimiento a trabajar en la computadora.

- ahora, solo necesito jaquear la seguridad de páginas internacionales en donde uno deja toda la información en el profile. Es increíble como la mayoría de las personas no son conscientes de la cantidad de información valiosa que dejan en páginas de mails gratuitos o blogs, entre muchas otras; desde tu nombre hasta cuentas bancarias, y todavía ponemos nuestra foto, lindo no, le hacemos el trabajo más fácil a los robaidentidades o hackers que solo buscan sacar provecho de su habilidad... – explicaba el mayor mientras sus dedos no paraban de teclear aquí y allá en el teclado, haciendo aparecer una ventana tras otra en el monitor, donde un montón de fotos y archivos se iban desplegando mientras eran analizados por un programa que seleccionaba a aquellas que físicamente tenían parecido con Jaejoong, cuya foto estaba desplegada en una pequeña ventana a la que se le iban comparando las demás.

ChangMin estaba realmente sorprendido por la habilidad con la que Kohei manejaba la computadora, ya antes le había visto en acción, saliendo al rescate cuando el sistema de telefonía tenía fallas y él en un dos por tres le daba una señal a su móvil, haciéndole recordar fielmente al personaje de aquella película estadounidense en donde un hacker es protegido por un valiente policía cuya misión es detener un ataque terrorista cibernético (n/a. Sip, esa mera, la de Duro de Matar 4, cuyos derechos tampoco me pertenecen, solo la retomo para fines sin lucro de este fico). Bueno, el caso es que así de bien entiende Kohei de computadoras, es más, siendo sincero ya no está escuchando lo que le está diciendo porque no lo está entendiendo, le habla en términos de códigos binarios y más cosas que para él no tienen sentido, eso escapa a su capacidad intelectual. Así que solo se limita a poner atención, pero no en lo que dice, sino en lo que hace, los movimientos de sus manos, sus hombros, sus labios al hablar.

- porque tiene que ser tan sexy hasta para buscar información en el internet...- pensaba el menor, anonadado en cada movimiento del cuerpo del mayor, poniendo atención en el brillo de sus ojos, veía emoción en ellos, se veía que le gustaba hacer aquello, o era tal vez por estar ayudándolo a él... -

- bueno, ahora solo queda esperar... – finalizó el mayor después de unos minutos de más teclear sin parar. Mirando directo a Min, que parecía no haberse dado cuenta de que él ya no hablaba... - Min?... – lo llamó, pasando su mano frente a los ojos del menor para que saliera de su trance.

- eh, lo siento, qué decías... - <¡diablos! Desde cuándo estoy viéndolo como idiota>

- decía que ya terminé... – ahora sí, sin querer, el mayor le sonrió con ternura... - que ahora solo queda esperar a que se terminen de descargar algunas páginas, he programado el computador para que se apague automáticamente cuando termine, así no te tienes que quedar frente al monitor sin hacer nada, tardará a lo mucho unas dos horas... -

- oh, y luego qué hago... – se espabiló el menor, aunque los latidos de su corazón palpitaran con tal fuerza que los sentía en los oídos.

- nada, he programado el equipo para la atención remota, significa que todo se irá directo a mi computadora, yo lo acomodo y les entrego la información ya depurada... – Kohei se puso de pie, imitado por Min... – bueno, ahora será mejor que me vaya, mañana los veo... – salieron rumbo a la estancia... – yo me retiro, que pasen buenas noches...

- cómo, pero no te quedas a cenar?... – preguntó Jae, que llevaba un delantal con el estampado “Umma” en el centro, cortesía de Min recién iniciara su relación con Yunho. Un cucharón en la mano y su novio a lado, que era quien le estaba ayudando a cocinar (sí, ya no lo deja solo ni a sol ni a sombra n_n), y Junsu y Micky estaban acomodando ya la mesa.

- son muy amables, pero, no quiero ser una molestia... – trató de excusarse, realmente le daba pena estar ahí, ya en algunas ocasiones había cenado con ellos, cuando salía con Min, ahora no se sentía cómodo estando ahí con todos viéndolos como si fueran pareja de nuevo.

- pero si no es ninguna molestia, eres amigo de la familia... – intervino el ratón, el resto asintió, hasta Min, que esperaba que aceptara, así podría verlo y escucharlo un rato más.

- gracias, pero de verdad no puedo, además, quedé de cenar con Joo-Eun (sí, la famosa chica de vestuario que hace que los celos afloren en Min)...

- oh... – musitó sorprendido Jae, Yunho estaba que echaba chispas por los ojos. Así de rápido olvidaba a su crío? Junsu y Chun ya lo habían enterrado seis metros bajo tierra, tantos sacrificios por juntarlos (ni tantos, salvo el abrazo del castaño y los celos del pelinegro) y ahora a apenas dos semanas de rompimiento ya sale con alguien más, ¡una chica!

- bueno, hasta luego... – sintiendo las miradas asesinas de tres de los presentes, el bailarín decidió que por su propia seguridad era mejor salir de ahí a la de ya. Jae era el único que lo miraba con decepción pero no lo estaba fulminando. Y Min había evitado todo contacto con sus ojos, aunque ahora le acompañaba hasta el ascensor.

- Joo-Eun, no podía recordar su nombre, sabes... – comentó de pronto el menor, mientras esperaban que el ascensor llegara a su piso. El mayor se descolocó por el comentario... – desde que la vi platicar contigo un día, así de la nada, como si fueran amigos de toda la vida, no pude recordar su nombre...

- porqué... – cuestionó curioso, qué había de malo en platicar con la chica, si es simpática y responsable, además, cuenta unos chistes de lo más divertidos.

- no lo sé... – mintió, de muy mala manera...

- estás celoso de ella?... – el bailarín se paró frente a él, suerte que no había nadie alrededor, así podía acercarse más a su cuerpo, sonreírle con coquetería, como hacía días quería hacer.

- eh? No, claro que no...- volvió a mentir, de pésima forma, porque su voz sonaba totalmente nerviosa, evitaba la mirada del otro y daba pasos hacia atrás conforme Kohei daba uno hacia él, hasta que su espalda topó contra la pared del pasillo.

- bueno, porque ni siquiera te tendrías que preocupar, no solo porque es una chica y sabes perfectamente que las chicas no me atraen, si no porque además, es mi prima... – las puertas del ascensor se abrieron, así que el mayor entró dejando a Min con la respiración agitada, pulsó el botón de la planta baja y cuando las puertas iban a cerrarse nuevamente, el brazo de Max impidió que se fuera.

- si lo estaba, si estaba celoso de ella, porque... – pero ya no continuó, no solo porque las puertas se cerraron definitivamente sin que él abordara, sino porque las palabras se negaron a salir de su garganta en el momento más oportuno. Pero al menos había sido capaz de admitir sus celos delante suyo, eso ya era una gran ventaja... – te lo diré, Kohei, sé que lo haré... – sonrió, de forma diferente, con amor.

.................

El sol se alzaba imponente en un cielo azul limpio de nubes, los jardines del Olimpo siempre le han parecido demasiado majestuosos, más hermosos que sus bosques, pero igual lleno de secretos, los dioses van ahí a pensar en innumeradas ocasiones, justo como ella lo hace ahora, y dejan entre sus aires, oculto en sus sonidos naturales, pensamientos que quedan guardados en la eternidad.

- y si me equivoco, cómo saber qué es lo correcto... – Artemisa tenía una idea en mente desde hace meses, y ahora sabía que era momento de llevarla a cabo, era solo que, no estaba segura ahora de querer hacerlo... – pero si no lo hago, jamás les entenderé, aunque reconozco que lo que haré será una prueba difícil, yo solo espero que me demuestren que estoy equivocada...

Acarició suavemente una rosa roja, símbolo universal del amor. Después dirigió sus pasos hacia el Templo de Afrodita, ahí estaba la diosa riendo divertida mientras veía un drama...

- cómo es posible que veas eso, si tú misma puedes ocasionarlos en la realidad de cualquier mortal... – le preguntó, fastidiada de que la diosa del amor demuestre tanta simpatía por la humanidad, que hasta se las ingenió para observar esos programas en los que los mortales actúan una historia.

- porque es divertido, no sé tú, pero a mí a veces me aburre la vida de una diosa... – la peliplateado se llevó un racimo de uvas a la boca, comiendo una a una mientras continuaba mirando aquellas escenas... – qué es lo que quieres, Artemisa.

- quiero retarte a un duelo...- soltó sin más, la peliplateado la miró con curiosidad... – tú defiendes por sobre todas las cosas el amor de la humanidad, y yo no creo en ello, así que te propongo que lo sometamos a prueba...

- y qué te hace pensar que voy a aceptar, yo creo en ellos tú misma lo has dicho...

- que tú, igual que Démeter tienen metido en la cabeza darme una lección, mostrarme cuán equivocada estoy respecto a los mortales, pero saben que solo creeré si veo con mis propios ojos ese sentimiento de que tanto hablan y que para mí no es más que una sensación burda que se inventaron para subsistir... – la diosa del amor se puso de pie, acercándose con pasos suaves hacia la rubia...

- y según veo, estás muy interesada en demostrártelo a ti misma, no es así? Pero porqué me retas a mí, qué es lo que tienes en mente, Artemisa...

- eres la única con el poder de influir el sentimiento de amor en los humanos, eres la única capaz de inventarlo si es necesario, bueno, si yo gano el duelo someterás a pruebas a DBSK...

- cuál es tu obsesión con esos muchachos... – inquirió demasiado interesada la peliplateado... – habiendo millones de mortales, porqué tendremos un duelo en el que al final el resultado caiga sobre los hombros de esos chicos...

- no estoy obsesionada con ellos... – pero la mirada de la rubia denotaba lo contrario... – si pierdo, me mantendré al margen de todo, dejaré de meterme con la humanidad... -

- según veo yo, no me ofreces realmente nada a cambio, pero... estoy interesada en ver cuánto eres capaz de hacer, qué clase de duele tendremos...

- una pelea sin poderes divinos, ya que lo vamos a hacer por mortales, usemos algo propio de ellos, sobre todo si nuestra atención está volcada sobre su mundo oriental, tengamos un duelo de artes marciales... -

- hecho... – la peliplateado sonrió. Ese sería un duelo interesante.

Minutos más tarde se encontraban en un dojo, escenario mágicamente construido por Atena, quien serviría de jueza en el duelo. Las diosas vestidas con trajes típicos (n/a la vdd que no sé cómo se llaman ni cómo describirlos con propiedad, pero se pueden imaginar de acuerdo a cualquier película de artes marciales, como El Tigre y El Dragón, por ejemplo, que es en la que me he basado para esta escena), en posición de combate.

- recuerden que este es un duelo de un solo round, no hay empates, queda prohibido el uso de poderes divinos por disposición de las propias combatientes, así como ataques mortales, la primera de las dos que sea sometida por la otra o se rinda por cuenta propia habrá perdido el duelo, cualquier violación a los términos en que se ha concretado el duelo significará el castigo más conveniente según juzgue el Dios de Dioses (Zeus, quien no estaba presente, pero si enterado del asunto)

A su señal, ambas comenzaron el duelo. Artemisa es ágil y rápida pero impulsiva, maneja muy bien cada arma y los movimientos de su cuerpo son certeros; pero Afrodita tiene experiencia y control de sus emociones, sabe que para ganar no solo necesita ser físicamente la mejor, sino también mentalmente.

Alrededor de ellas había varios tipos de armas propios de las artes marciales de China y Japón principalmente, las dos fueron instruidas en artes mortales por orden de Zeus desde tiempos pasados, además, con solo observar ellas son capaces de imitar, pero no hay nada como poner en práctica todo aquello que se aprende.

Artemisa era especialmente hábil con las armas, por su virtud como cazadora tal vez, la forma en que manejaba con soltura y blandía contra ella su Jian (espada de doble filo), haciéndola chocar una y otra vez contra su Katana (sable japonés), haciendo que salgan chispas por el contacto de sus hojas metálicas. Afrodita respondía a cada uno de sus ataques con fineza, mostrando su propia habilidad en el combate cuerpo a cuerpo y con armas. La impulsividad de Artemisa la hizo perder rápidamente su Jian, que fue partida en dos por un golpe de la katana de Afrodita. La diosa de la luna suspiró con frustración, la diosa del amor la retó a que tomara otra arma, esta vez se decidió por las Sais (daga sin filo con punta aguda, protecciones laterales puntiagudas largas unidas a la empuñadora, es el arma por excelencia contra la katana).

Su decisión acertada volvió del encuentro algo más reñido y personal, las sais de Artemisa buscaban constantemente sus brazos y piernas, logrando algunos cortes que hacían los ataques y defensa de Afrodita más lentos, aunque no menos efectivos, pues también ha logrado acertar algunas heridas en el cuerpo de su contrincante. Las dos armas atraparon entre sus protecciones el filo de su katana, impidiéndoles a ambas el uso adecuado y libre de sus armas; en un rápido movimiento de ambas, sus armas salieron disparadas hacia los lados, volviendo el combate solo cuerpo a cuerpo.

Los golpes con manos y piernas eran correctos, en un fluir natural con los elementos alrededor, como si entendieran de fondo la filosofía de las artes marciales, esa perfecta combinación entre el cuerpo y la mente. Se sucedieron patadas circulares, frontales y laterales, así como puñetazos y ataques golpes directos a los puntos vitales. Al final, por una ligera diferencia, Artemisa se quedó con la victoria, cuando logró acorralar a Afrodita y detener un último golpe directo a su caja torácica donde el corazón era su blanco.

- has ganado lealmente, haré lo que me pediste... -




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