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22 oct 2009
Promesas sin cumplir
Título:
Autor: Lizy
Pareja: YooSu
Las promesas, algunas veces solo son palabras que se lleva el viento, pero otras el significado es tan grande que no importa que tan difícil o cuanto tiempo tenga que pasar, al final siempre se llegan a cumplir.
Aunque cuando una promesa se hace en nombre del amor no es seguro cumplirla pues el amor que se dice sentir nunca perdura, uno no se da cuenta cuando el amor se termina hasta que otro verdadero llega sin avisar. Y lo peor de una promesa de amor es que puede causar una obsesión fatal.
-Yoochun, Yoochun!!...
-Que pasa Cristal?
-Te tengo una maravillosa noticia!
-De que se trata? Dímelo ya!
-Me dieron la oportunidad de poder estudiar en el extranjero.
-Oh, eso es genial. Y por cuanto tiempo tienes que irte?
-Solo es un año pero lo aprovechare al máximo. No me felicitas?
-Ah, si, felicidades…
-Que te pasa?, creí que estarías contento por mi pero tu cara me dice todo lo contrario.
-No!, si lo estoy… es solo que un año es mucho tiempo. Yo tenía la ilusión de estar siempre juntos.
-No te preocupes, no habrá ni un minuto en el que no este pensando en ti, te lo prometo. Y tú también tienes que prometerme que me esperaras y que no te enamoraras de otra persona.
Por supuesto que no, tu eres y siempre serás la única en mi vida. Te lo prometo.
-Eres tan lindo! Por eso te amo.
-Yo también te amo.
Y con un beso, esperando que no fuera el último, Yoochun se despidió de su novia en el aeropuerto. Pero lo que el no sabia era que justo en ese lugar conocería a una persona que le cambiaria la vida de una manera espectacular y trágica a la vez.
Yoochun no perdía de vista a su novia hasta que esta subió al avión y cuando se giro para regresar a su casa tropezó con un joven verdaderamente apuesto y al verse directamente a los ojos al en su interior despertó rápidamente.
-Lo siento mucho, no me di cuenta de que estabas detrás de mi, estas bien?
-Si, no te preocupes. Gracias a ti no me caí, pero podrías soltar mi cintura, la gente nos esta viendo un poco raro.
-Ah!, lo siento, lo siento… no me di cuenta de que…
-No te preocupes. Bueno me tengo que ir. Adiós! – dirigiéndose a la puerta de salida.
Yoochun no podía perderlo de vista hasta que salio del edificio y desapareció.
-Mirando su reloj, se dijo – Oh, no! Tengo que llegar a tiempo o esta vez de seguro Changmin me ejecuta – y salio corriendo del edificio. Yoochun llego muy agitado al restauran donde se había quedado de ver con su amigo.
-LLEGASTE TARDE!!!! – grito Changmin desde una mesa del fondo.
-No te enfades, lo que pasa es que lleve a Cristal al aeropuerto y después tuve un pequeño accidente.
-Bueno. De cualquier manera el todavía no llega, así que te perdono por esta vez.
-El!?, de quien…
-AH!, ya llego – poniéndose de pie para señalarle el camino.
-Yoochun, te quiero presentar a mi amigo de la infancia… Junsu.
Yoochun, de espaldas, se puso de pie y al darse la vuelta se quedo muy sorprendido al igual que Junsu.
-Les pasa algo? – pero Changmin fue ignorado por completo – HEY!!
-Que pasa Changmin – le dijo Junsu.
-Eso es lo que yo quisiera saber… que les pasa a ustedes?
-No es nada, es solo que ya nos habíamos visto hace un momento.
-Oh!!!, como sea, Junsu trabajara con nosotros a partir de hoy en el bar.
-Espero llevarnos bien – Junsu estiro la mano para saludar a Yoochun.
-Yo espero lo mismo – respondiendo el saludo.
-Junsu, vamos a la casa para que desempaques, tus cosas ya están.
-Si, vamos. Nos veremos en la noche Yoochun.
-Y no llegues tarde esta vez – le dijo Changmin con una sonrisa burlona y salieron del restauran.
Yoochun, en su casa, estaba ansioso de que la hora de ir a trabajar llegara para poder ver a Junsu. Pero también estaba confundido, pues no podía entender como es que cada vez que estaba cerca de él, se sentía tan bien. Después de tanto meditar se llego la hora de irse y ni tardo ni perezoso tomo sus cosas y salio corriendo. Sorprendentemente Cristal había salido de su mente.
-Hola, Changmin!
-Wow!, hoy si que llegaste temprano – le dijo mientras limpiaba a barra y luego se le acerco y le susurro al oído – Tal vez la razón de este cambio es Junsu.
-Pero de que hablas…?
-Hola, chicos! – se acerco Junsu a la barra y se paro a un lado de Yoochun.
-Justo estábamos hablando de ti, verdad Yoochun?
-Yo… tengo que ir a cambiarme – y se fue al cuarto de atrás.
-Que le pasa, esta enfermo? – le pregunto Junsu a Changmin.
-Por que de repente te preocupas por el?
-Que!?, es solo que se va un poco cansado eso es todo – y se fue a atender a los clientes.
-Creo que alguien esta empezando a tomar el lugar de Cristal en el corazón de Yoochun – se dijo Changmin mientras miraba a Junsu.
Pasaron ya 2 meses y los acercamientos, las miradas y los roces de cuerpos durante el trabajo entre Yoochun y Junsu llegaron a tal grado que Yoochun ni siquiera había pensado ni un segundo en Cristal, pues ahora la única persona que estaba en su mente era Junsu.
-Yoochun, te puedo pedir un favor? – le dijo Changmin mirándolo muy seriamente mientras salía detrás de la barra.
-Claro, de que se trata?
-Tengo que ir por un tiempo a la casa de mis padres por un asunto familiar y no quisiera que Junsu se quedara solo. Se que te has dado cuenta de lo dulce y tierno que es y muchas vez el ser así le ha ocasionado algunos problemas. Lo aceptarías en tu casa hasta que yo vuelva?
-Pero…
-Estoy seguro de que contigo Junsu se sentiría seguro. Por favor.
-Esta bien, lo llevare a vivir conmigo.
-Muchas gracias Yoochun. Tengo que irme ahora mismo, ya le avise al jefe y solo le tengo que decir a Junsu que se quedara contigo. – y despidiéndose después de un abrazo Changmin salio del bar.
Mientras Junsu atendía a 3 hombres, uno de ellos comenzó a tocarlo, Yoochun al darse cuenta corrió a quitárselo de encima…
-Que crees que estas haciendo? – Yoochun empujo al hombre y puso a Junsu a salvo detrás de el.
-TU NO TE METAS! – empujando a Yoochun – solo estaba divirtiéndome con el niño bonito. Oh, que… es tu novio? – y los 3 hombre comenzaron a burlarse a carcajada abierta, pero esa risa se desvaneció al escuchar a Yoochun decir…
-Si, si lo es…
-Que?, que dices Yoo… - y sin dejarlo terminar Yoochun lo por la cintura y lo jalo hacia su cuerpo dándole un beso en la boca. Los 3 hombres se quedaron mudos.
-Ahora, VÁYANSE DE AQUÍ!, antes de que llame a la policía. – Junsu no podía creer lo que había pasado y tocándose los labios no dejaba de ver a Yoochun.
-Vamos a casa Junsu – le dijo Yoochun tomándolo de la mano.
En la casa de Yoochun, Junsu trataba de hablar con él pero no encontraba la manera de cómo empezar hasta que Yoochun se le acerco y justo en frente de el, le dijo…
-Entiendo que quieras saber del porque te bese en el bar, pero para serte sincero yo tampoco lo se. Y aunque suene extraño, la primera vez que nos vimos sentí como si te conociera desde hace mucho tiempo.
-A mi me paso lo mismo. Y no encontraba el momento ni el lugar para decirte que… que tu me gustas – bajando la mirada – pero tenia miedo.
-Pero miedo de que? – poniendo sus manos en las mejillas de Junsu, haciendo que este lo mirara.
-Miedo de que me rechazaras, por ser hombre.
-Pero, tú también me gustas y mucho… - Junsu se puso tan feliz que sus ojos se llenaron de lágrimas y sin más palabras unieron sus labios en un verdadero y tierno beso.
Al día siguiente, Yoochun salio a comprar algunas cosas dejando solo a Junsu, mas tarde mientras este ponía los platos en la mesa escucho que la puerta principal se abría, y creyendo que se trataba de Yoochun fue a recibirlo.
-Olvidaste algo, Yoochun? o es que no puedes estar tanto tiempo lejos de m…. – no pudo terminar pues se sorprendió al ver a una chica entrando como si esa fuera su casa.
-YOOCHUN, SORPRESA!!... – abrazando por error a Junsu - Oh!, tu no eres mi Yoochun…
-Tu Yoochun?… lo siento pero creo que te has equivocado – en ese momento llego Yoochun.
-Cristal?... que estas haciendo aquí?
-Como que, que estoy haciendo aquí? – le dijo ella abrazándolo – Junsu no podía entender nada de lo que estaba pasando y solo se quedo parado observando a Yoochun.
-Creí que regresarías dentro de un año? – le dijo Yoochun alejándose de ella.
-No podía estar mas tiempo lejos de ti, te extrañe tanto. Tu también me extrañabas verdad?
-Bueno, yo…
-Disculpen pero no entiendo nada – dijo Junsu parándose a un lado de ella.
-Ah, hola!, yo soy Cristal, la novia de Yoochun – estirando la mano para saludar a Junsu – mucho gusto…
-Su novia?... – se quedo completamente helado, pero al instante que reacciono salio de la casa sin decir nada mas.
-Vaya, que grosero es tu amigo, ni siquiera me saludo.
-JUNSU!, no te vayas!... – Yoochun no pudo hacer nada, solo ver como Junsu se iba alejando.
-Quien era ese muchacho, Yoochun?
-Tengo que decirte algo Cristal, pero no es algo que te gustara escuchar… - Yoochun la tomo de la mano y la llevo a la recamara y la sentó en la cama.
-Me estas asustando Yoochun, que es lo que te sucede?
-Lo siento Cristal, pero no pude cumplir mi promesa – hincándose enfrente de ella – me he enamorado de alguien mas.
-No, NO… ES MENTIRA!! – poniéndose de pie y cubriendo sus oídos.
-Te digo la verdad, y de verdad lo siento – acercándose a la puerta – el chico que viste antes en mi pareja, mi amante... – y salio en busca de Junsu.
Mientras Yoochun buscaba desesperadamente a Junsu, Cristal trataba de no volverse loca por lo que acababa de escuchar pero al final la rabia la invadió por completo, y como si fuera un tornado busco en toda la casa cualquier cosa que le dijera en donde encontrar a Junsu. Junsu, en la casa de Changmin, estaba tan lastimado que empezó a hacer de nuevo sus maletas para alejarse lo antes posible de todo lo que le recordara a Yoochun.
Repentinamente el celular de Junsu recibió un mensaje que decía…
“Necesito explicarte todo lo que paso esta mañana, por favor dame la oportunidad de corregir mi error. Esconderte lo de Cristal fue es lo mas estúpido que he hecho en toda mi vida. Por favor, solo escúchame y te prometo que si no logro convencerte de que me perdones no volveré a molestarte. Estaré esperándote en la casa abandonada cerca del pueblo a las 10:30 de la noche.”
Junsu sospechaba del lugar donde fue citado pero no le tomo mucha importancia ya que solo quería ver a Yoochun una vez mas antes de irse para siempre.
El tiempo transcurrió y Junsu se dirigió a la casa abandonada, pero…
-Yoochun, Yoochun… estas aquí? – Junsu se fue metiendo a la casa, en la cual la única luz que la iluminaba era la de la luna. Al estar completamente adentro perdió el conocimiento y cayo al piso debido a un golpe que recibió en la nuca. Cuando se despertó sintió su cuerpo inmovilizado, y efectivamente así era, estaba atado a una silla.
-Cristal? Que pretendes hacer?
-SILENCIO!, no te permito que menciones mi nombre – y de su bolsa saco un arma a apunto a Junsu en la cabeza.
-Por favor no dispares!... – cerrando los ojos.
-Si no quieres que lo haga, REVUÉLVEMELA… REVUÉLVEME MI VIDA!
-No te entiendo, como quieres que lo haga?
-Regrésame a Yoochun, eso es todo lo que tienes que hacer… - acercando más la pistola a la cabeza de Junsu.
-Pero no se como?...
-SOLO DESAPARECE! – y lanzo un disparo al techo, y muy cerca de ahí estaba Yoochun que al escucharlo corrió asustado hacia la casa. Al entrar vio a Junsu atado a una silla y a Cristal con un arma en las manos. Y sin pensarlo 2 veces se puso justo en medio de los dos.
-Cristal, ya basta, el no tiene la culpa de nada…
-CLARO QUE SI, EL ARRUINO MI VIDA!!
-Pero como pudo haberlo hacho si ni siquiera te conoce?
-EL HIZO QUE ROMPIERAS TU PROMESA… EL TE OBLIGO A OLVIDARME… EL SE METIÓ EN TU VIDA ASÍ COMO SI NADA! – y bajando el arma – Yo lo deje todo por ti, a mi familia, a mis amigos, a mi carrera, Y ASÍ ES COMO ME LO AGRADECES!? ! – se dio la vuelta y Yoochun aprovecho el momento para desatar a Junsu.
-Pero no me duele tanto el engaño sino con quien me engañaste, COMO FUISTE CAPAS DE ENAMORARTE DE UN HOMBRE! – y al girarse hacia ellos apunto con el arma a Junsu, pero Yoochun lo empujo a un lado y se lanzo hacia Cristal, forcejearon por el arma hasta que Yoochun hizo que la arrojara hacia atrás pero al momento de caer al piso esta se disparo hiriendo en la espalda a Cristal, al ir callando Yoochun la atrapo entre sus brazos…
En el hospital:
-Doctor, se va a recuperar verdad?
-Lo siento, pero la herida es muy profunda y no le podemos ayudar en más.
-Lo siento Yoochun – se le acerco Junsu y lo abrazo fuertemente.
Yoochun entro a la habitación de cristal, se le acerco y le tomo la mano cariñosamente.
-Yoochun tengo mucho miedo…
-No tienes por que, te pondrás bien, te lo prometo – sin poder detener las lágrimas.
-No, no mas promesas tuyas – mirándolo fijamente - .Yo se que no me queda mucho tiempo, pero solo te pido que por ultima vez me digas que me amas…, que me amas a mi y no a él, por favor.
-Perdóname Cristal, pero aun en este momento no te puedo mentir…
Y los ojos de Cristal llenos de lágrimas se cerraron para nunca mas abrirse.
FIN.
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My first kiss
Titulo: My first kiss
Autora: nïn@
Parejas: YooSu
Dolor.
Ansiedad.
Soledad.
Aquellas tres palabras podían definir perfectamente los dieciocho primeros años de mi vida.
Unos padres que no querían hijos.
Un hermano al que no podía proteger.
Unos amigos en los que no era capaz de confiar.
Una mañana más de lluvia y café frío en la que no iría a clase.
Una noche más en la que las lágrimas ahogarían mis llantos.
Quizás otra pelea que me haría olvidar por unos instantes el dolor de mi interior.
O quizás no.
Y entonces llegaste.
Con tu sonrisa que me ponía enfermo y ese buen humor que me irritaba.
Con esas conversaciones banales de las mañanas que no era capaz de entender.
Y te odié.
Porque ese era el único modo de querer que conocía.
“-Yoochun ah… Vayamos a algún lado después de clase- Te miré con el ceño fruncido, sin entender porque seguías a mi lado y de algún modo, aquello me llenaba de un nuevo sentimiento. Algo extraño. Algo agradable.
-¿Por qué eres mi amigo?- Me miraste confundido e instantáneamente me arrepentí de haberte preguntado aquello.
Pero sonreíste.
Y mi corazón tembló.
Y no era odio.
Tomaste mi mano entre las tuyas y, por primera vez en mucho tiempo, no sentí frío.
-Yoochun ah…- Temblé. Temblé y sentí un escalofrío recorrer toda mi columna vertebral, pero callé y escuché todo lo que tuvieras que decirme con esa voz ahora un poco más aguda por los nervios -¿Por qué siempre te quedas en el parque hasta tarde?- Abrí los ojos desmesuradamente.
¿Cómo podías saber aquello?
No volvía a casa, simplemente porque no tenía casa.
Porque las calles solitarias me parecían un hogar mejor que ese piso lleno de gritos y llantos.
Pero tú no podías saberlo.
-¿Cómo…?- No quería que conocieras esa parte de mí. No quería contarte la verdad.
-Una vez te vi cuando volvía de entrenar… Sentado en ese columpio mirando las estrellas…- Tus mejillas se sonrojaron y mi pecho se oprimió.
-Me gustan más las estrellas que el techo de mi habitación- Murmuré desviando la mirada.
Tú sólo sonreíste.
-Entonces ¿Dónde iremos ahora?-
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-¿Dónde estamos Junsu?- Pero tus manos seguían cubriendo mis ojos y yo seguía sin ver nada.
-Es una sorpresa- Y parecía mentira que pudiera estar relajado por primera vez en años.
Daba miedo saber que después tendrías que volver a casa.
Y yo al silencio.
Escuché como un interruptor se cerraba y la poca luz que me llegaba a través de tus manos hasta mis párpados cerrados se desvanecía.
¿Estaríamos en una habitación?
Tus manos se apartaron e instintivamente levanté la cabeza hacia el único foco de luz del lugar.
Miles de estrellas fluorescentes pegadas en ese techo bajo de mi habitación.
Sonreí.
Y lloré.
Por primera vez en… Demasiado tiempo, sentí que no podía controlar mis emociones.
-Son para ti. Un regalo- Me giré quedando frente a ti con una sonrisa emocionada, aunque tu no lo pudieras ver.
Y sin quererlo tus labios se posaron con suavidad sobre los míos.
Durante un segundo, el suelo desapareció. Y sólo estabas tu, yo, y aquellas estrellas que eran de los dos.
FIN
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Flying without wings
Titulo: Flying without wings
Autora: nïn@
Parejas: YooSu
Género: Lemon
Extención: Oneshot
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Volvió a escuchar aquella melodía que lo estremecía una vez tras otra. Y otra más. Y ni siquiera sabía porque se sentía así.
Sólo era una absurda canción que hablaba de un amor imposible correspondido, seguramente, escrita por alguna chica estúpida, que todavía soñaba con los príncipes azules.
Pero él conocía la verdad. Era consciente de que los amores imposibles debían quedarse así, platónicamente abandonados a un rincón del corazón.
Aunque ese rincón fuese el que se encargara de hacerlo palpitar.
Porque de lo contrario, se sufría demasiado.
Y sabía que era mejor olvidar los propios suspiros cuando su príncipe azul le sonreía sólo para él, cuando el amor le dolía tanto que no lo dejaba dormir.
-Volar sin alas…- Susurró aludiendo a la canción antes de apagar el ipod y dejarlo encima de la mesa con un suspiro.
Sabiendo que él nunca podría volar. Que su destino estaba demasiado arraigado al suelo, como si hubiese echado raíces, necesitado de una falsa seguridad.
Porque algún día habría un terremoto que lo destrozaría. Algún día él llegaría y le diría que tenía novia con los ojos brillándole de la emoción, y entonces… Entonces todo habría acabado para él.
-¿Qué haces?- Aquella voz chillona lo hizo saltar de la silla mirando al chico que acababa de entrar al comedor asustado.
-Casi me matas, Su- Junsu sonrió antes de encender la play y sentarse en el sofá.
Definitivamente, tenía que seguir huyendo de aquel amor que lo perseguía como una sombra imposible de burlar; de la cual sólo puedes escapar si te sumerges completamente en la oscuridad.
Pero la oscuridad daba miedo.
Sí.
Porque sabía que verlo al lado de otra persona que no fuera él lo destrozaría, pero renunciar a sus propios sentimientos le dolería muchísimo más.
-¿Vuelves solo?- Preguntó sentándose al otro lado del sofá y cogiendo uno de los mandos de la play que había quedado olvidado en el suelo.
-Sí…- Murmuró Junsu concentrado en no dejar que ningún coche lo avanzara -Yunho se ha ido a ver a su hermana ¡¡Mierda!!- Se interrumpió cuando uno de los coches lo dejó en segunda posición -Y Jae… Jae quería… Comprar no sé… qué- Murmuró al final frunciendo el ceño al ver como la carrera había terminado dejándolo en segundo lugar.
-Oh- De repente todo le pareció una señal, como si fuese demasiado fácil; como si alguien le estuviera gritando que las cosas podían funcionar.
Que podía volar sin alas.
-¡Chunnie!- Rió el pequeño pasando una de sus manos por delante de los ojos del mayor que pareció despertar del trance más pálido de lo normal -Te preguntaba que querías cenar. ¿Estás muy ido hoy no?- Yoochun sólo le devolvió la sonrisa con un sudor frío recorriéndole la espalda.
-Cualquier cosa está bien-
-Ajá…- Murmuró Junsu levantándose del sofá y entrando a la cocina, rebuscando en los armarios algo que no exigiese mucho elaboración -¿Ramen?- Yoochun solo asintió sabiendo que estaba a un paso del acantilado a unos centímetros de caer al vacío.
¿Podría volar?
Comió el ramen en silencio, escuchando poco y observando mucho al chico que estaba sentado en frente de él; contándole lo que había ocurrido con aquella fan que le había dado ese regalo que había resultado ser para Yunho.
Y de repente quiso abrazarlo y protegerlo; de algún modo sabía que nada de aquello desaparecería ni siquiera escondiéndose en la oscuridad.
Que sólo crecería y crecería hasta que lo aplastara.
-Junsu ah…- El aludido levantó la mirada encontrándose con un Yoochun sonrojado y despeinado de tanto revolverse el pelo con nerviosismo.
-¿Sí?- Yoochun se mordió el labio antes de responder.
-Yo te hubiese dado el regalo a ti- Y sintió como su corazón se detenía al ver la sonrisa resplandeciente que el otro le dedicaba.
Terminaron de cenar sin volver a hablar; Yoochun todavía al borde de un ataque de nervios y Junsu tarareando Ballons sin dejar de sonreír.
-¡Ahhhh Estoy echo polvo! Casi he muerto con el entrenamiento de hoy… Oh! ¿Y tú? No te he preguntado… ¿Te encuentras mejor?- Preguntó Junsu observando fijamente a Yoochun, haciendo que éste te sintiera desnudo.
-Ehh, oh sí, sí- No podía decirle que se había quedado porque hacía más de una semana que no lograba dormir ni una hora entera y que estaba seguro, ni siquiera podría mantenerse en pie.
-Deberías ir a dormir temprano, yo me voy ahora- Y así los dos se encaminaron a la habitación que compartían desde hacía meses, cuando se habían mudado a aquél nuevo apartamento.
Yoochun intentó apartar la mirada sin demasiado éxito cuando el pequeño se cambió descuidadamente, tirando la ropa por el suelo y estirándose para destensar sus músculos, hasta que apagó la luz y se metió en su cama como si fuera un niño pequeño.
-Buenas noches- Pero Yoochun seguía mirando embobado el rincón donde sabía que se encontraba Junsu; tumbado en medio de la oscuridad.
Quizás ni siquiera la oscuridad podía funcionar ya como vía de escapatoria; quizás ni siquiera eso lo protegería ahora.
-Junsu ah…- Susurró con voz ronca; sin atrever a moverse ni un ápice.
-¿mmm?-
-Es que… He dormido todo el día y no tengo sueño, vamos a jugar!- Casi gritó saltando encima de la cama de Junsu y comenzando a hacerle cosquillas, sintiendo como su amigo se revolvía inquieto debajo de él.
Lo que fuera por un poco de contacto.
-¡Chunieeee! ¡Chuniee dejameeeee!- Rogó al fin haciendo que el mayor cesara sus cosquillas pero no se moviera de encima de las caderas de Junsu.
De repente el mundo pareció detenerse, el aire si hizo más denso y la oscuridad a la que se iban ido acostumbrado poco a poco sólo les dejaba ver una silueta mal definida.
Yoochun se fue acercando poco a poco al cuerpo cálido que notaba bajo su cuerpo, hasta que sus labios se encontraron con un trozo de piel suave que provocó que su pulso temblara y los deslizó hasta que encontró los labios de un paralizado Junsu que en ningún momento se movió.
Yoochun presionó solo un poco, mucho más torpemente de lo que había besado nunca a ninguna chica antes; rogando porque el tiempo se detuviera; pero no lo hizo y él se dio cuenta tarde de lo que acababa de hacer.
Se levantó asustado, demasiado aterrorizado por lo ocurrido, pero sobretodo, por lo que ocurriría a continuación y sólo pudo salir corriendo de aquella habitación oscura.
Se encerró en el baño con pestillo, pero no se atrevió a abrir la luz. No podría mirarse al espejo.
Se odiaba demasiado y lo peor, era que Junsu también debía de odiarle en estos momentos.
Quizás podía decirle que había sido por la fiebre… O por los medicamentos que había tomado…
Y aún así, no pudo evitar llevarse la mano a sus labios que aún le quemaban con la calidez de aquel contacto con el que había estado soñando durante demasiado tiempo, sonriendo extasiadamente.
-¿Yoochun?- Todo su cuerpo comenzó a temblar al escuchar la voz de Junsu desde el otro lado, suave, baja y asustada -Yoochun ábreme, por favor- Pero Micky no obedeció. Por supuesto no pensaba hacerlo.
Jamás saldría de aquel baño.
-Vete- Y ambos pudieron escuchar como su voz se quebraba por el llanto.
-¿Estás llorando?- Pero sólo obtuvo silencio como respuesta -Yoochun… Chunnie ah…- Se sentó apoyándose en la puerta por fuera, recostando la cabeza en ella, sintiendo también como sus ojos comenzaban a derramar lágrimas y los sollozos escapaban traicioneros de su garganta.
Hasta que por fin la puerta se abrió.
El pasillo estaba oscuro, al igual que el baño, por lo que ninguno de los dos podía ver al otro, pero Junsu si pudo sentir como una mano palpaba la oscuridad hasta llegar a su mejilla y limpiarle las lágrimas.
-No llores… Lo siento de verdad- Yoochun, quién había creído no poder sentirse peor consigo mismo después del beso se odió todavía más al escuchar aquellos sollozos infantiles de la persona a la que quería. Sollozos que él había provocado.
Y quiso abrazarlo, pero sabía que, probablemente aquello sólo empeoraría las cosas.
Junsu cogió la mano de Micky que aún estaba encima de su mejilla en la oscuridad; lo que hizo que éste diera un pequeño bote sorprendido.
-Lo siento- Hipó y Yoochun solo pudo arrugar la frente en una mueca de incomprensión que el otro no atinó a ver.
-No, Su, fue mi culpa. No tienes que decir na…-
-Déjame hablar- Y por primera vez desde hacía años Yoochun calló, escuchando lo que el pequeño tenía que decirle.
-Siento… No haberte devuelto el beso de verdad… Yoochun no quise que pensaras que yo no… Bueno que tú no me…- Hizo una pausa de un segundo tratando de relajar sus temblores e intentando inspirar para que le llegara un poco de aire al cerebro mientras Micky lo escuchaba sin poder creerse lo que oía.
¿Podía ser que él también fuera capaz de volar sin alas?
Y sin permitirse repensárselo, puesto que sabía que el miedo lo mantendría quieto en su rincón oscuro se acercó peligrosamente al rostro que tanto tiempo había pasado observando en silencio, memorizando cada noche.
-Puedes devolvérmelo ahora- Después volvió a juntar sus labios con los de su amigo; en un beso igual de asustado que el anterior en un principio, pero que poco a poco fue ganando seguridad, al ver que esta vez Junsu sí se lo devolvía. Un beso lento y tierno que los hizo temblar y sentir espasmos a ambos.
Yoochun se separó con los nervios a flor de piel, sabiendo que había llegado el momento de ser sincero.
-Junsu yo te…-
-¡¡Hemos llegadoo!!- Ambos maldijeron la voz de Changmin y se levantaron sonrojados, la luz que habían abierto desde el comedor les permitió ver la cara del otro, igual de avergonzada y tímida que la propia, dejándoles esbozar una insinuación de sonrisa nerviosa.
Junsu hizo ademán de salir a recibir a los que con el paso de los años se habían convertido en su familia, pero Yoochun tomó su mano arrastrándolo en dirección contraria saliendo al pequeño balcón oscuro que había al otro lado del piso.
-¿Crees que nos habrán oído?- Preguntó mirando preocupado hacia dentro mientras sus brazos rodeaban la cintura de Xiah quién sólo rió por lo bajo.
-No teníamos porque escondernos- Murmuró sonriendo aún, acercándose más al cuerpo del otro y escondiendo la cabeza en su pecho. Yoochun estrechó un poco más el abrazo, sintiendo como por fin estaba volando sin alas.
Tan sencillo. Después de tanto dolor y tanta noches a solas allí estaban, en un balcón escondidos del mundo. Pero juntos.
-Es que no quería que nos interrumpieran- Confesó oliendo el pelo de Junsu, de algún modo se sentía tranquilo ahora, como si la amenaza de un terremoto que le destrozara las raíces quedara mucho más lejos ahora.
Junsu le dio un beso rápido en el cuello para acto seguido volver a esconder su rostro rojo por la vergüenza.
-¿Tienes frío?- Preguntó Yoochun sacándose el jersey que llevaba puesto y pasándoselo por encima de los hombros a Xiah quien lo miró con el ceño fruncido.
-No soy una chica- Yoochun sonrió mientras le besaba la coronilla.
-Lo sé… Créeme que lo sé…- Suspiró una vez, lo que hizo temer lo peor a Junsu quién una vez más volvió a separarse para ver la expresión de Micky quién no había dejado de sonreír -Y esto es extraño… Nunca me había sentido así… Ni siquiera por una chica- Reconoció un poco rojo haciendo que Xiah volviera a sonreírle tiernamente.
-Tampoco yo…- Desviaron las miradas avergonzados hasta que Junsu comenzó a temblar de frío a pesar de tener el jersey de Micky cubriendo sus hombros.
-Deberíamos entrar- Susurró Yoochun con una sonrisa resplandeciente -Seguramente ya se han ido a dormir…- Y cogió su mano entrando en el piso que volvía a estar a oscuras.
Aquella oscuridad que les había llevado hasta allí.
Yoochun sonrió, sabiendo que aquella noche y todas las siguientes, por fin sería capaz de volar sin alas.
Él lo había besado.
No había sido ninguna de sus tan frecuentes fantasías, ni tan siquiera un sueño dulce de los que habitualmente hacían que se levantara con ganas de sonreírle al mundo.
Había sido real; y mejor de lo que jamás hubiese creído posible.
Y no sólo se refería a aquel beso, sino también todos los que lo habían seguido en el balcón, los abrazos, los susurros, las caricias, los “Te quiero” que todavía lo hacían temblar.
La mano cálida que no había soltado la suya mientras lo guiaba hacia el dormitorio.
Aquel último beso de buenas noches que, por supuesto, no había sido el último. Y sobretodo aquellos brazos cálidos y aquella respiración acompasada que había aprendido a distinguir entre la oscuridad y que le pareció el mejor lugar del mundo para dejarse caer dormido.
Los buenos días con sonrisas radiantes, las miradas fugaces que se dedicaban a escondidas, los roces fortuitos que ambos trataban de provocar y los largos ratos que pasaban juntos simplemente jugando o comiendo dulces a medianoche, cuando el resto dormía profundamente, o viendo dramas y películas en la televisión; mucho más cerca del otro de lo necesario.
Todo aquello se había convertido en una extraña rutina que ya no sorprendía a nadie.
Ni siquiera Yunho, quién más preguntas había hecho al principio, se extrañaba ya de ver a un Junsu con los ojos brillantes preguntándole a Yoochun cual de las dos camisetas que sostenía en alto le quedaría mejor mientras que éste le respondía levantando un instante la mirada de las partituras entre trago y trago de café con una sonrisa, asegurándole que todo le quedaba perfecto y recibiendo primero un puchero y después una sonrisa resplandeciente del pequeño.
O cuando uno de los dos decía que tenía sueño y el otro inmediatamente se levantaba para irse a dormir a su habitación.
No.
Aquello ya no resultaba extraño para nadie y a pesar de que todos intuían los motivos de aquel comportamiento nadie dijo nada; demasiado desconcertados por el hecho de que aquellas fans descerebradas hubiesen podido tener razón; pero sobre todo, porque, estuviera lo que estuviese ocurriendo entre ellos dos, lo que todos veían claro es que merecían ser felices.
Y que en ese momento lo eran. Se reflejaba indudablemente en sus sonrisas, en sus humores que se habían vuelto más alegres, en sus ojos que no dejaban de brillar.
Junsu suspiró recogiendo los videojuegos que habían quedado esparcidos por el suelo después de la última mini-liga que había hecho con Changmin; escuchando aquella canción que no podía quitarse de la cabeza ni un instante.
“I need you like water… like breath, like rain”
Y sabía que aquella simple frase expresaba exactamente como se sentía.
Porque tras todos sus sentimientos encontrados, sus dudas, sus miedos y sus inseguridades sólo había algo claro y verdadero.
Y es que necesitaba a Yoochun como el agua o como el respirar.
O quizás más.
Porque a pesar del miedo; aquél terror a estarse equivocando; a estar decepcionando a sus padres; a Dios. Detrás de todo aquello, había una creciente necesidad de sentirlo cada vez más cerca, cada vez más suyo; de un modo que sólo podía dirigirles hasta un lugar.
Un lugar prohibido para ellos.
Sonrió tristemente, como cada vez que aquel tipo de anhelos embargaban su mente; porque si algo tenía claro era que eso jamás podría ocurrir.
Por la sencilla razón de que los dos eran hombres.
Volvió a suspirar pesadamente mientras dejaba todos los juegos encima de la mesa. Se sentía mal y sucio por desear aquello; aquello que sabía, jamás podría tener con la persona a la que amaba.
Pero era consciente también de que prefería mil veces aquella relación casta con Yoochun que la más promiscua con la más guapa de las modelos.
Porque un beso en la mejilla de él lo estremecía como sabía que ni la mejor sesión de sexo con ella podría.
-¿Junsu?- Escuchó la voz suave del que ahora era su novio después de abrir la puerta con cuidado.
-Chunnie ah…- Se acercó hasta él con aquella sonrisa inocente e infantil que tan locas volvía a las fans abrazándolo por la cintura y escondiendo la cabeza en su hombro.
-Su… ¿Estás bien?- El mayor le acarició el pelo preocupado de verlo tan abatido; pero Junsu sólo refregó un poco la cabeza por el jersey oscuro del otro chico, como si fuera un gato que necesitara mimos -Te he traído helado- Le contó Micky en un intento de animarle y pareció que funcionaba, porque Junsu se separó de su pecho mirándolo con lo ojos brillantes; para acto seguido salir en rumbo a la cocina, encontrándosela, extrañamente vacía.
-¡¿De que lo has comprado!?- Gritó para que él otro lo escuchara desde la habitación.
-De chocolate y fresa- Susurró Yoochun, dándole a entender que no hacía falta que gritara, que estaba allí.
Junsu le sonrió un instante, rojo de vergüenza antes de volver a concentrar toda su atención en los helados.
-mmmm… ¡ah!- Se lamentó. Observando primero uno y después el otro helado con una mueca de indecisión -Quiero… Quiero…-
-¿Los dos?- Preguntó Yoochun con una media sonrisa de lado; haciendo que el pequeño se sonrojase asintiendo lentamente, para acto seguido volver a centrarse en los helados; tratando de decidirse sin lograrlo.
Yoochun rió antes de cogerle los helados de las manos; dejándolos encima de la mesa y dándole a su novio un beso rápido en los labios.
-También he traído una peli… ¿Por qué no vas a ponerla? Yo me encargo de esto- Murmuró al ver que el pequeño era incapaz de decidirse; Junsu volvió a morderse el labio dudoso una última vez antes de asentir distraído y salir al comedor para poner la película; siendo totalmente consciente por primera vez que estaban solos.
Ni un Jaejoong delante del espejo o en la cocina; ni un Yunho practicando baile por toda la casa; ni un Changmin concentrado en la lectura de algún libro que probablemente, sólo él podía entender.
No.
Estaban solos, Yoochun y él.
Y aquello, a pesar de ser consciente de que nada pecaminoso podía ocurrir lo ponía nervioso, mucho más exaltado de lo que quería admitir.
-¿Estás?- Preguntó una voz varonil saliendo de la cocina; haciendo que se diera cuenta de que se había perdido en sus propios pensamientos.
Puso la película sin siquiera mirar el titulo en la carátula; realmente dudaba que llegaran a verla, para acto seguido sentarse en el sofá; donde también se sentó el mayor, como siempre, provocando que sus pieles se rozaran; algo a lo que se habían vuelto adictos. Cogió el cuenco con helado que Micky le tendía viendo que dentro había una gran bola de fresa y otra de chocolate y lo miró con el ceño medio fruncido.
-Chunnie qué es…- Pero el otro lo interrumpió antes de que pudiera decir nada más.
-Quiero que lo tengas todo Su… Quiero dártelo todo- Junsu se sonrojó hasta la raíz de su cabello; porque a pesar de no estar seguro de a que se estaba refiriendo aquello lo estaba poniendo cada vez más nervioso.
Como si estuviese apostando demasiado en un juego del que ni siquiera conocía las reglas.
Yoochun le acarició el pelo acercándose lentamente para besarlo con suavidad; haciendo que Junsu dejara a un lado todos sus preocupaciones y sus dudas y se entregara sólo a ese beso; a esos labios que había aprendido a memorizar en aquellos últimos días; desde aquél primer extraño beso entre la oscuridad.
Se separaron unos segundos después, cuando el aire se hizo necesario para ambos sin llegar a alejarse del todo; Junsu cerró los ojos cuando sintió como los besos de Micky iban bajando por sus mejillas hasta su cuello; lo que le hizo suspirar cerrando los ojos e inclinando un poco la cabeza para dejarle a su novio un acceso más fácil a su piel.
Lo cierto es que se sentía como si estuviera tocando el cielo; no solo por los cosquilleos que se desplazaban del cuello al resto de terminaciones nerviosas de su cuerpo que había comenzado a actuar por si solo; sino también por el sentimiento de calidez que lo embargaba al tener el cuerpo de su novio tan cerca del propio, ese olor de la colonia que Yoochun sabía que lo volvía loco; aquel aire rebelde del cabello del mayor; aquella suavidad de su piel.
Porque no había nada en él que no fuera perfecto; y a veces temía el día en que se diera cuenta de que él era demasiada poca cosa y decidiera terminar con esa relación.
Porque él se había esforzado durante muchos años en ser atractivo, en parecer divertido y mono, en cantar bien y tener siempre las palabras que dejaran a la gente con una sonrisa en el rostro.
Pero a fin de cuentas sólo estaba actuando.
Y en cambio, a Yoochun todo aquello le salía natural; Micky tenía ese carisma que él siempre había envidiado y que ahora le hacía sentir intranquilo ante la idea de que el mayor pudiese acabar cansándose de él.
Dejó escapar un gemido un poco más audible que los anteriores antes de dar un bote al sentir las manos de Micky colarse bajo su camiseta.
Lo miró con los ojos abiertos como platos; queriendo hablar pero notando como las palabras se quedaban atragantadas en su garganta.
-Lo siento… ¿Tengo las manos muy frías?- Preguntó volviendo a acariciar la espalda de Junsu aunque esta vez por encima de la camiseta. Xiah negó, mucho más rojo todavía, si eso era posible que hacía unos segundos mirando desconcertado a Yoochun quién se había vuelto a inclinar dirigiéndose a esos labios dulces que había estado soñando durante tiempo.
Pero Junsu lo separó un poco; apartando la mirada avergonzado.
Yoochun lo observó en silencio, acariciando su mejilla con una mano y entrelazando los dedos con los de su novio con la otra; sonriéndole a pesar de que la inquietud se había despertado en su interior.
-¿Qué ocurre Su?- Preguntó con la voz más dulce que pudo, tratando de ocultar todo el deseo que sentía en ese momento. Lo último que quería era que su pequeño se asustara.
Junsu, quién creía que su rostro no podía arder más de vergüenza sintió como sus mejillas ardían más todavía.
-Es que… Duele hacer esto- Pudo ver como la cara de Yoochun se desencajaba de dolor y sintió como su corazón se paralizaba.
-Quieres decir…- Comenzó el mayor con la voz entrecortada -¿Qué aún no estás preparado?- Acabó preguntando, rezando para que fuera eso. Porqué si ese era el problema, él podría esperar.
Por muchas duchas heladas que tuviera que tomar; por Junsu podía hacerlo.
-No es eso…- Yoochun sintió como si le tiraran un jarrón de agua fría encima. ¿Es que había malinterpretado su relación? Quizás sólo era él quién necesitaba todas esas atenciones del otro para vivir. Quizás era el único quien demasiadas veces sentía dolor de tanta felicidad.
Miedo de perderlo.
Porque él siempre había querido tener ese carisma del que Junsu rebosaba, esa capacidad para llevarse bien con todo el mundo, para hacer sentir bien a los demás.
Todo aquello que ahora lo hacía sentir inseguro; aquellas pesadillas donde le decía que él era demasiada poca cosa y se alejaba de él, dejandolo sólo y perdido de nuevo.
-Chunnie…- La voz del pequeño lo sacó de sus pensamientos; observó su rostro al borde del llanto y lo tuvo claro. Había anhelado demasiado todo aquello como para dejarlo escapar ahora. Se conformaría con lo que Junsu pudiera darle, porque sólo con poder estar a su lado; él… Él ya era feliz.
-Dime- Susurró tratando de controlar las lágrimas y esbozando una sonrisa que intentaba ser alegre.
-No quiero que pienses lo que no es… Es que Chunnie…- Murmuró mirando a todos lados menos al rostro de Yoochun quién todavía tenía su mano entrelazada con la de él -Duele comenzar algo que sabemos que no podremos acabar…- susurró casi inaudiblemente, sintiendo como el labio inferior le temblaba mientras los nervios atacaban su estomago.
-¿Qué no podremos acabar?- Susurró tan bajo que no pudo estar seguro de si Junsu había podido escucharlo.
-Duele saber que no soy una mujer ¿sabes? Que nunca podré darte lo que…- Pero no pudo terminar la frase, porque unos labios cálidos volvieron a tomar los suyos, en un beso suave pero desesperado; un beso que pronto comenzó a ser salado a causa de las lágrimas que Yoochun ya no había podido contener más. Lágrimas de alivio.
Se separaron unos segundos después, quedándose casi pegados, Junsu muy sonrojado y algo triste; Yoochun muy sonriente a pesar de que hacía esfuerzos para estar serio.
-Junsu…- Comenzó con voz suave -¿Qué sabes sobre el yaoi?- Y su sonrisa se convirtió en una carcajada cuando vio como el pequeño lo miraba escandalizado.
Junsu se sintió estúpido cuando su novio le hizo aquella pregunta. ¿Qué se suponía que debía saber? ¿Qué se había perdido? Se odió por no haber leído nunca una de esas historias que las fans hacían; por haber sido siempre tan inocente.
Porque estaba claro que le había quedado algo por aprender.
Arrugó la frente para acto seguido levantarse enfadado; a pesar de saber que no tenía motivos; a pesar de ser consciente en el fondo, de que lo único que lo alteraba era la humillación.
Pero Yoochun tenía tomada su mano con fuerza y volvió a atraerlo hacia él, poniéndose en pie también y acercando sus labios al oído del pequeño.
-No necesitas saberlo…- Con aquella voz ronca que hacía desmayarse a las fans -Yo ya sé suficiente por los dos- Para acto seguido volver a besar el cuello de Junsu quién ya se había vuelto a rendir a sus encantos cerrando los ojos y abrazándolo a modo de disculpa y dando un bote de sorpresa cuando sintió la mano de Yoochun en su trasero, acariciando esa parte tan intima por encima de los pantalones.
Lo miró aterrado; preguntándole sin palabras si aquello era realmente lo que parecía o si todo lo había inventando su mente calenturienta; pero Micky sólo se rió con ternura, derretido por dentro al darse cuenta de la inocencia de Junsu quien se había quedado mudo y rojo como un tomate.
-¿Estas asustado?- Preguntó acariciándole la mejilla con el pulgar y sintiendo el contraste entre sus manos frías y el rostro ardiendo del pequeño.
-Sí… Pero te necesito Yoochun, te necesito como el agua o como respirar- Confesó escondiendo la cabeza en el pecho del chico, avergonzado y asustado y sobretodo temeroso de no saber hacerlo bien.
Porque había pasado demasiadas noches a solas, llorando por el miedo a la oscuridad, como para no dejar que la luz lo iluminara ahora.
Yoochun lo arrastró a su cuarto sin decir nada más; abriendo la luz al entrar y deteniendo la mano de Junsu cuando vio que intentaba cerrarla.
-Yoochun por favor…- Pidió mordiéndose el labio inferior consiguiendo que él cerrara la luz para abrir las de las mesillas de noche. Suspiró de alivio al verlo, para pegar otro bote -había perdido la cuenta de los que había dado en esas últimas horas- al sentir la calidez de su novio de nuevo envolviéndolo.
-Te acabará dando un infarto- Se rió Micky mientras pasaba las manos por debajo de la camiseta de Xiah, esta vez sin oposición por su parte, Junsu sólo sonrió gimiendo bajito y cerrando los ojos en un acto infantil de vergüenza.
Sin saber como, se encontró acostado en la cama con Yoochun encima de él besando todas las partes de su cuerpo que iba descubriendo; acariciando los rincones de aquel cuerpo con el que llevaba soñando… Demasiado tiempo.
Podía sentir como con el contacto de aquella piel suave la propia se erizaba, como con cada suspiro que escuchaba su respiración se aceleraba, con cada susurro, con cada “Te quiero” o con los simples “Su…” Todo él temblaba.
Y sonrió al recordar los últimos días, todas aquellas veces en que había creído que todo aquello estaba prohibido para ellos.
Se apartó un poco de Yoochun quién lo miró interrogante. Pero aunque no sabía que era lo que tenía que hacer quería que Micky también disfrutara, que también sintiera todos aquellos escalofríos y temblores que le hacía sentir.
Se posicionó encima del cuerpo del mayor más asustado de lo que quería admitir, sintiendo como sus caderas se rozaban y gimiendo un poco más ronco por ello mientras Yoochun parecía que hubiese perdido el sentido, gimiendo con los ojos cerrados; le gustó verlo así y le dio seguridad, porque quizás, a pesar de ser nuevo e inexperto en eso, sí podía hacer las cosas bien.
Sintió como sus manos temblaban apoyadas en el pecho del mayor quién al notarlo se las tomó tirando de ellas hacia los lados y provocando que Junsu cayera como un peso muerto encima de su pecho; ambos entrecerraron los ojos al notar el contacto y pronto una fuerza extraña tomó el control del menor quién comenzó a repartir caricias y besos sin control, haciendo que Yoochun se revolviera debajo de él.
-No… Para- Susurró Yoochun con esfuerzo; con la voz entrecortada; Junsu sólo sonrió complacido, volviendo sus besos mucho más tiernos hasta terminar con uno largo y dulce en los labios que pareció absorberlos.
-Su, crees que…- Comenzó el mayor, pero ni siquiera terminó de formular la pregunta, porque Xiah, que parecía haber perdido la cordura, ya había cambiado puestos de un movimiento ágil y rápido; que dejó al mayor situado entre sus piernas con la mirada llena de asombro.
Pero Junsu sólo sonreía con la piel roja y ardiente.
Yoochun tragó despacio antes de llevar la mano hasta la mesilla de noche y sacar un pequeño bote de lubricante. Junsu rió.
-¡Lo tenías todo planeado!- Volvió a soltar una carcajada haciendo sólo que Yoochun enrojeciera un poco más.
-Si te duele…- Se mordió el labio antes de fuese Junsu quién se lo mordiera con dulzura; y con un poco de miedo de lastimarlo llevó el primero de los dedos a su entrada escuchando sólo un pequeño quejido por parte del menor; lo miró a los ojos, que estaban aún cerrados en busca de una mueca de dolor, pero sólo era una pequeña arruga en su frente lo que evidenciaba lo que pasaba un poco más abajo.
Lo besó mientras llevaba el segundo de los dedos, que Junsu ya no notó; sintiendo como su novio lo correspondía abriendo por fin los ojos, perdiéndose en aquellos ojos oscuros que parecían hablarle sin necesidad de usar palabras.
Fue a llevar el tercer dedo cuando notó la mano de Junsu apartó la suya para encerrar su miembro en él con otro movimiento rápido.
Se quedó de piedra. Y sólo pudo mirarlo con estupor… ¿Por qué había hecho eso?
Y no es que no se sintiera bien, sentía como si estuviese rozando el cielo con la punta de los dedos, como si nunca antes hubiese llegado a respirar de verdad a pesar de que era ahora cuando le faltaba el aire.
Pero eso tenía que doler. Vio preocupado como Junsu se tapaba su rostro con el brazo y llevó la mano allí; apartándoselo con cuidado; esperando encontrar lágrimas pero sólo vio aquel rostro sonrojado con la mirada perdida y aquellos labios entreabiertos que luchaban por respirar.
-¿Estás bien…?- Podía jurar que aquello era una mueca de placer y esa idea hizo que su pecho estallara de felicidad, al pensar que no sólo él estaba descubriendo lo que era la dicha.
-Esto es… Vergonzoso- Pudo escuchar como Junsu susurraba esas palabras sin atreverse a mirarlo; y por enésima vez, sonrió sintiendo tanto amor que dolía.
Lo besó en los labios una última vez, un beso corto pero dulce, de aquellos que te dejan el buen sabor de boca, como si acabaras de comer el más dulce caramelo antes de comenzar las embestidas.
Junsu suspiró y gimió cuando notó como el movimiento comenzaba dentro de él; lo cierto es que le había dolido al principio, pero pronto aquello desapareció con las miles de sensaciones que el roce, cada vez más rápido; que la mirada de Yoochun, clavada en la suya, que los dedos de su novio, entrelazados con los propios despertaban en su interior.
Hasta que por fin tras un último movimiento, un último grito del nombre del otro el mayor cayó encima del pecho de Junsu; quién todavía rojo y medio ahogado lo abrazó; seguro de que jamás dejaría escaparlo.
Porque aquello era volar sin alas. No había duda.
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Unas cosquillas en su nuca y su espalda hicieron que abriera los ojos perezosamente con una sonrisa que ni queriendo podía borrar de su cara, levantó la mirada encontrándose con la de Yoochun, quien ahora se hacía el dormido.
-¿Crees que me engañas?- Preguntó, devolviéndole las cosquillas con aquella risa propia de la que todos se burlaban, haciendo que Micky se revolviera histéricamente entre las sábanas.
-¡Me rindooo!- Pero Junsu no se detuvo hasta que sintió como las manos de Yoochun llegaban por casualidad a una parte íntima de su piel desnuda; volviéndose consciente de repente de todo lo que había ocurrido la noche anterior. De que aún iba sin ropa.
Se quedó medio segundo petrificado antes de gritar un corto -¡AH!- Y esconderse bajo las sábanas tapándose incluso la cabeza.
Yoochun sonrió al ver que Junsu siempre sería él, tímido e inocente. Por mucho que las escenas como las de aquella pasada noche se repitieran -Ya se encargaría él de eso- Junsu siempre volvería a esconderse bajo las sábanas después; a enrojecer con un simple guiño.
Junsu trataba de respirar profundamente para relajarse y es que había comenzado a hiperventilar con las imágenes que como si fueran una película habían vuelto a su mente; hasta que sintió como Yoochun también se enterraba bajo las mantas.
-¿No hace un poco de calor aquí dentro?- Preguntó el mayor divertido. Calor. Aquella palabra maldita que sólo le traía vergüenza.
-No- Gimió, casi inaudiblemente, sintiendo unas fuertes ganas de desaparecer de la faz de la Tierra.
-¿Y no crees que estaríamos mejor desayunando?- Y Junsu supo que Yoochun siempre volvería a ser él por mucho que las escenas como las de aquella pasada noche se repitieran -Y siendo sincero, no le importaría en absoluto que eso ocurriera- Que siempre sería aquél chico sensible y responsable, que cuidaba de él en cada momento y siempre sabía lo que necesitaba.
-Chunnie…- Comenzó acalorado, desistiendo finalmente de preguntarle nada que hiciera referencia a la noche anterior, y tomando simplemente su mano -Vamos- Susurró bajito saliendo de la cama, tapando su desnudez antes de sentir como unos labios se posaban en su nuca.
-Fue perfecto, Su- Junsu se giró encontrándose con un Yoochun sonriente y feliz; que le transmitía toda aquella confianza que a él le faltaba.
-Aunque yo no sea…- Pero unos labios suaves ahogaron sus palabras en un beso dulce que terminó de desdibujar cualquier rasgo de intranquilidad.
Porque si de algo estaban seguros ambos. Era de que aquello era por fin volar sin alas.
FIN
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10 oct 2009
En Su Lugar
Titulo: En Su Lugar
Autora: felina
Parejas: YooSu
Todo llega a su fin
No puedo dejarte ir
Maldita soledad
Quererte es lo que amo más
………………………………………………
Costaba un mundo respirar cada día, levantarse cada mañana y fingir que su corazón no latía emocionado con solo verle aun durmiendo en la cama de lado, que no adoraba la forma de sus labios, que no disfrutaba de su compañía y que valía más que nada en ese burda monotonía de deberes escolares y exámenes mensuales…
Cuándo había comenzado su dulce infierno?
Tal vez el día en que llegó sonriendo con aquella natural sensualidad a decir que sería su nuevo compañero de cuarto en la Universidad… o quizá cuando susurró por vez primera su nombre en una noche fría de invierno acurrucado en su blanda cama tiritando por haberse mojado accidentalmente, con los labios poco menos rojos pero igual de suaves…
Tal vez… cuando lloró por primera vez en su hombro desconsolado por haber sido rechazado por aquélla guapa chica un año mayor que él… pero qué podía tener ella en la cabeza para haberle dicho que no a un chico tan apuesto y varonil como Yoochun! Si él… si él pudiera ocupar sus pensamientos…
No tiene caso…
Hacerse ideas utópicas de un final feliz no va con él… no cuando ha perdido toda esperanza… no cuando ahora su mejor amigo tiene a ese alguien en quien apoyarse, con quien bromear… a quien besar…
Y duele… quema… roba el aliento dejándole el alma casi seca…
Se convierte en una soledad rutinaria que lo consume lentamente…
Que le roba la vida…
Y ya su nombre no es pronunciado por aquéllos labios salvo para saludarlo…
Junsu…
Un nombre tan vacío como su dueño…
*****
Robaste mi corazón
Y estoy mal
No te puedo dejar de pensar
Me da miedo tu prisa y tu voz
Cuando dices adiós
Y me cuesta aceptar
………………………………………………
Y esbozaba cada una de sus sonrisas esperando en que él pudiera notar que todavía le soñaba, que aún era el dueño de su corazón… porque le pertenecía desde el momento en que acarició su mejilla para confortarlo por un pleito por teléfono con su padre… cuando le besó la mejilla cariñosamente por uno de sus cumpleaños… cuando entrelazó sus dedos con los suyos aquél día de muchos sueños depositados en una hoja de papel que llenar para hacer una audición en una disquera que buscaba nuevos talentos…
Sintiendo que cae en un abismo ahora que se da cuenta de que todo aquello no son más que recuerdos… esos que se fueron con el tiempo como una hoja seca por el viento… marchita… olvidada…
Tiembla al memorar la tarde aquélla hace no demasiadas semanas, cuando el pelinegro le dijera con una radiante sonrisa que le propondría matrimonio a su novia, mostrándole con júbilo el anillo de compromiso comprado con grandes sacrificios, con largas jornadas de trabajo que apenas le dejaban espacio para cumplir con la universidad… que le robaron un poco más de su tiempo como amigos… dejándole de lado… matándole otro poquito…
Y no puede evitar las lágrimas cada que piensa en ese día… en la forma en que Yoochun se diera la vuelta dándole la espalda… murmurando un adiós con voz emocionada porque solo ella se encontraba en sus pensamientos…
Clavándole otro puñal más… haciendo otra herida… cavando su tumba de espejismos…
Porque esa era la primera ocasión en que aquélla palabra saliera de sus labios…
Porque nunca antes decía “adiós”, siempre le ofrecía un “hasta luego” o “see you later”… aún cuando sabía que él no haría otra cosa más que regalarle un pucherito porque el idioma inglés nunca ha sido su fuerte… pero Yoochun solo terminaba desordenándole el cabello diciéndole que eso se solucionaba fácil y le mostraba una de esas tantas sonrisas que ya no volvió a tener…
Porque ella se lo llevó por completo…
Lo apartó de su lado…
Amándolo tal vez de la misma manera en que Junsu lo amaba…
Porque Yoochun era así…
Fácil de amar…
Perfecto…
*****
Porque quiero tenerte para mí
Has dejado un espacio dentro de mí
Y yo no, no puedo estar
Si tú te vas
Quiero que estés junto a mí
Yo quiero estar en su lugar
………………………………………………
Lloró… lloró lágrimas de dolor quemante en el día que debía haber sido uno de los más felices de su vida…
Pero no podía…
Porque ese día él terminaba de alejarse de su vida…
Porque ya no despertarían en el mismo cuarto aunque en camas separadas. Porque ya no escucharía más su armonioso respirar. Porque ya no sería el primero al ver al amanecer. Porque ya no pronunciaría nunca más su nombre… porque se iría a otra ciudad con ella…
Porque la fecha de la boda estaba más cerca que nunca…
Y dolía…
Un dolor que ocupaba ese vacío que dejó en su interior desde el momento en que le confesara estar enamorado…
De ella…
Pero no puede… Junsu no puede vivir sin Yoochun… sus pensamientos se lo gritaban… su corazón se lo reclamaba…
Porque nunca hizo nada por detenerle… porque siempre aceptó el hecho de que ser chicos los alejaba sin posibilidad de siquiera intentarlo…
Y deseaba… anhelaba poder ser el dueño de su corazón…
Poder estar en ese lugar especial…
Y ser Amado por él…
Poder Amarle…
Amar… mutuamente…
*****
Tienes que entender
Que no fue mi intención
Es algo en mi interior
No debo negármelo
………………………………………………
Y no pudo evitar que las palabras salieran de su boca aquél día de despedida en el Aeropuerto…
Te Amo…
Dos palabras que terminaron de matar lo que quedaba de Junsu… porque al decirlas con lágrimas resbalando por sus sonrojadas mejillas…
Él le miró…
Como nunca quiso ser mirado…
Porque notó la decepción en sus profundos ojos negros…
Y como en un abismo, se perdió entre sus sombras…
Porque Yoochun simplemente se dio la vuelta y caminó lejos de él… sin decir nada, sin siquiera haber terminado de apagar la luz de su esperanza… porque hubiera preferido mil veces sus palabras hirientes que su silenciosa indiferencia…
Porque así dolía más…
A pesar de que nunca quiso que pasara… a pesar de haber intentado en algún momento ignorar esos sentimientos que nacieron en su interior revolucionando todo su mundo…
Aun cuando quiso no enamorarse…
Su corazón ya lo había decidido…
*****
Es un desastre lo ves
Te lo dije una vez
Que podría morir
Siento pena por mi corazón
Si me dices adiós
Y me cuesta aceptar
No
………………………………………………
Y se derrumbó…
Junsu al final murió de amor…
Porque aunque su cuerpo respiraba y seguía despertando cada mañana en una fría y desolada habitación de un departamento bañado en soledad… su corazón había dejado de latir con emoción… sus ojos no volvieron a brillar… sus sonrisas desaparecieron extintas como el fuego de una vela de cera…
Y lloraba todas las noches acurrucado en un rincón de su alcoba, abrazando sus piernas flexionadas a la altura de su pecho…
Recordándole…
Extrañándole…
Deseando… tenerle a su lado otra vez…
Porque muerto en vida…
Era peor que haber muerto en verdad…
*****
Porque quiero tenerte para mí
Has dejado un espacio dentro de mí
Y yo no, no puedo estar
Si tú te vas
Quiero que estés junto a mí
Yo quiero estar en su lugar
Porque quiero tenerte para mí
Has dejado un espacio dentro de mí
Y yo no, no puedo estar
Si tú te vas
Quiero que estés junto a mí
Yo quiero estar en su lugar
………………………………………………
Y se encerró en su mente plagada de pensamientos hirientes que solo acrecentaban su dolorosa realidad… derramó lágrimas que ya no existían en sus rojizos ojos el día que leyó la noticia en el periódico…
Una boda…
Cuando Yoochun terminó de salir de su vida…
Permaneciendo a la vez por la eternidad en ella…
Porque simplemente le amaba… a pesar de todo, se había enamorado eternamente de él…
Y dolía todavía más… si es que eso era posible… el sentir ese vacío en su interior, el que la ausencia de Yoochun dejara en su persona…
Pero ya no importaban las miles de súplicas que hiciera a los cielos… era su destino estar solo…
Amarle en el dolor…
Incapaz siquiera de soñar tenerle a su lado…
Deseando haber podido ocupar el lugar de ella por lo menos un día…
Y sentir sus besos o sus caricias, poder haber visto reflejado el amor en sus negras pupilas y sentir sus cálidas manos tomando las suyas…
Haber sentido su desnudo cuerpo temblar contra el suyo…
Haberse amado en una romántica noche a la luz de la luna entre sábanas de seda tibias por su calor…
*****
Tienes que entender
Que no fue mi intención…
………………………………………………
Porque a fin de cuentas, uno nunca tiene realmente la intención de enamorarse de alguien específico…
Sucede…
Y en ocasiones duele…
Porque no puede ser explicado solo sentido…
Pero ese era su cruel destino…
A pesar de que Junsu nunca quiso realmente amar a Yoochun…
Murió de amor deseando haber ocupado el lugar de ella en su corazón…
Era eso tan difícil de entender?
FIN
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El accidente
Titulo: El accidente
Autora: Tey
Parejas: YooSu
Ya no puedo aguantar más, todo esto me supera. Desde hace semanas que ninguno podemos soportarlo más. La relación de YunHo, Jae y Changmin se está viendo muy afectada por el estado de JunSu. Yo... Yo no lo soporto, ver a mi pequeño delfín de esta manera es más de lo que nunca pude imaginar, no lo aguanto. El JunSu al que todos conocimos ha muerto, ahora es un simple cuerpo que come si le damos de comer, bebe si le damos algo y duerme cuando está demasiado agotado para mantenerse con los ojos abiertos. JunSu ha muerto en vida y nos está matando a todos lentamente.
-Chicos... porque no vais a tomar algo? no se... al cine, a cenar... salir un poco -susurre sentándome en el sofá mientras miraba a los tres, se notaban agotados también-.
-Es mejor que nos quedemos aquí por si pasa algo -decía YunHo con su miraba clavada en Su-.
-No... por favor, yo puedo cuidar de el -dije serio, levantándome del sofá para coger sus chaquetas y tirárselas- aprovechar para pasar un rato los tres juntos, divertíos...
-Estás seguro Yoochun? -susurra Jae levantándose del sofá cuando le tire la chaqueta en la cara-.
-Segurísimo -digo sonriéndoles ligeramente para que puedan irse tranquilos-.
-Llámanos si pasa algo... -dice Changmin mientras se acerca a mí y me da un abrazo, dándole un beso a Su al pasar por su lado-.
-No os preocupéis, yo lo puedo cuidar -susurro sonriéndoles todavía- pasarlo bien!!
Veo como YunHo coge las llaves del coche y los tres salen por la puerta no sin antes mirar atrás para asegurarse de que vamos a estar bien los dos solos, continúo sonriendo hasta que al fin se cierra la puerta. Por fin se han ido, ahora puedo estar a solas con mi pequeño, con mi niño. Sonrió tristemente mientras me acerco a él e intento que me mire pero es totalmente inútil, su mirada sigue perdida en algún punto de aquella blanca pared.
-Su... me escuchas? -susurro acariciándole suavemente el pelo con la pequeña esperanza de que me responda-.
No obtengo nada por respuesta, solo silencio, silencio y más silencio. Cada día, solo silencio. Me desespera, me supera, no lo aguanto. Con cuidado cojo una de las mantas que están a su lado y lo cubro con ella, arropándolo para que no tenga demasiado frio en el sofá.
-Háblame... Su... -susurro sentándome en el otro sofá para poder verlo, sin atreverme demasiado a tocarlo-.
Sin poder aguantar más rompo a llorar, en silencio, todo es demasiado silencio ahora que ellos se han ido pero no me puedo quejar pues yo mismo los he hecho salir, ellos lo necesitan. Me voy encogiendo más y mas en el sofá hasta poder cogerme las rodillas para pegarlas a mi pecho y hundir así mi rostro entre los brazos, llorando como un niño pequeño. JunSu no me habla, no responde a nada.
-Su... -susurro entre suaves sollozos, mordiéndome el labio inferior-.
Yo lo sé, a JunSu no le gusta que llore, aunque ahora no me mire ni me hable, el odia que yo sea débil. No debo llorar pero no lo puedo evitar, estoy totalmente desesperado y las lágrimas salen solas, ya no tengo más fuerzas para retenerlas, no ahora que los demás no pueden verme.
-Háblame... -sollozo levantándome del sofá para acercarme a él y abrazarlo con fuerza- Su...
Nada, no obtengo respuesta, ni siquiera se mueve cuando lo abrazo, nada. Me aferro a su cuerpo con más fuerza, hundiendo mi rostro en su cuello mientras lloro sin control alguno ahora, sollozando con un niño. Sigo llorando hasta no poder mas, abrazo a JunSu y no lo suelto en ningún momento, me pego mas a él y sigo llorando, lloro y lloro pero no responde aunque lo llame entre sollozos, no contesta, no se mueve.
-Lo siento Su... lo siento... -sollozo mientras continuo pegándome a su cuerpo-.
Lentamente voy dejando de llorar pues los minutos pasan y el no reacciona. Continuo abrazándolo y lentamente voy quedándome dormido sobre su cuerpo, esperando que cuando despierte me este abrazando, me mire con aquella dulce sonrisa y se burle de mi por cómo me he dormido, que me bese y me desee buenos días.
-Vosotros... creéis que JunSu volverá a la normalidad? -susurraba Changmin mientras miraba a sus dos hyung-.
-No lo sé Min... no lo se... -susurraba YunHo mientras le acariciaba el pelo al pequeño al ver la expresión de su rostro-.
-No comes? -decía Jae mientras le sonreía ligeramente-.
-No, no tengo hambre... -susurro intentando sonreír también, jugando con la comida de su plato-.
Como Yoochun les había pedido los tres habían salido a pasar un rato fuera de casa pero nada iba bien y podía notarse a kilómetros. Habían ido al cine a ver una película pero ninguno la había mirado en realidad. YunHo estaba perdido en sus pensamientos. Jae lloraba mientras veía la pantalla aunque no mirara la película en realidad. Changmin comía palomitas sin descanso, bebiendo un poco de refresco cuando se atragantaba.
-Claro, has comido demasiadas porquerías pequeño!! -decía Jae mientras reía muy ligeramente, rascándose un poco los ojos que aun tenia notoriamente enrojecidos e hinchados.
-Las palomitas si me apetecían... -susurraba sonriendo algo avergonzado ahora-.
-Queréis que volvamos a casa ya? -dijo YunHo mientras les sonreía ligeramente, no podía estar tranquilo al saber que estaban los dos solos-.
-Por favor... -susurraron Jae y Min al mismo momento, levantándose de sus sillas-.
-Ninguno está tranquilo eh... -decía YunHo mientras iba a pagar y salía de allí con los demás-.
-Para nada... -susurro Jae mientras seguía al líder, cogiendo a Changmin de la mano-.
-Vamos entonces... -dijo en un leve susurro mientras subía al coche y arrancaba-.
Todo el camino transcurrió en silencio, estaban apenas a 15 minutos de casa pues ya no habían ido demasiado lejos por si ocurría algo y debían volver rápido al departamento. Ahora los tres estaban inmersos en sus pensamientos de nuevo. Cuando llegaron al edificio dejaron el coche en el garaje y subieron a casa para ver como Yoochun se había quedado dormido sobre el cuerpo de JunSu, que veía con la mirada perdida aquel punto de la pared.
-No sería mejor llevarlos a la cama? -susurro Changmin mientras se acercaba con cuidado-.
-No, déjalos... -dijo Jae mientras lo cogía de la mano, alejándolo un poco- Yoochun está bien a su manera... vamos a dormir...
YunHo cogió la mano de ambos y se los llevo a la habitación, cerro un poco la puerta hasta dejarla entreabierta por si Yoochun necesitaba algo y se tumbo en la cama, tirando de los dos.
-Buenas noches... -susurro abrazando a ambos, acomodándose en la cama para estar mas cómodo-.
-Buenas noches... -susurro Changmin mientras se aferraba a su brazo y apoyaba la cabeza en su pecho-.
-Buenas noches pequeños... -dijo en un leve susurro Jae mientras también se acomodaba en la cama-.
Lentamente los tres se fueron quedando dormidos, consiguiendo descansar así un poco pues realmente también estaban agotados con todo lo que estaba pasando pues aquello superaba a cualquiera.
-Su... -susurre al abrir los ojos, llorando en silencio de nuevo al ver como mi pequeño seguía en la misma posición, con la misma expresión- no llores Su...
Con mucho cuidado me levante de encima suyo mientras seguía llorando un poco y con la yema de los dedos secaba las lagrimas de mi niño, arropándolo un poco mas con aquella manta que lo cubría entero.
-JunSu... tienes que ser el de siempre... vale? tu... tu sigues vivo... -susurraba acariciándole el rostro mientras seguía secándole las lagrimas- tú no has muerto... no nos hagas esto Su... no me hagas esto...
La desesperación podía conmigo. Desde aquel maldito accidente JunSu había muerto por dentro. El no tenía la culpa de nada, fue un accidente, nadie tuvo la culpa.
-JunSu... mírame... JunHo no murió por tu culpa... accidente... fue un accidente... el tuvo que morir... tú te salvaste... -sollozaba intentando contenerme aunque fuera inútil- tu... tienes que salir adelante... sigues vivo Su... volverás a ver... volverás a andar... pero ahora... ahora habla Su...
Lo abrazaba con todas mis fuerzas mientras continuaba llorando, desesperándome al ver como seguía sin decir ni una sola palabra.
Sus ojos ahora semitransparentes solo lloraban, mantenía la boca completamente cerrada y seguía completamente inmóvil.
-Su... yo te amo... háblame... -sollozaba abrazándolo mas fuerte, zarandeándolo ligeramente para que me dijera algo- no me hagas esto...
JunSu no hablaba, no se movía, no veía. JunSu jamás seria el de siempre pues su mitad había muerto en aquel accidente. Lo abrace más fuerte y continúe llorando al darme cuenta de que cualquier cosa que hiciera era totalmente inútil. Su no iba a volver nunca.
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12 sept 2009
Demasiado tarde
Título:
Autor: Destiny-Sweet
Pareja: YooSu
La verdad ya no se lo que paso con nosotros...
Día a día me pregunto que paso con nuestro amor?...
Porque?... porque decidiste alejarte de mi en el momento que justo mas necesitaba de ti...
Ahora es cuando mas me haces falta... no sabes cuanta falta me haces...
Acabas de terminar con el ultimo pedacito de corazón que me quedaba... me abandonaste a mi propia suerte... no te importo si me mejoraba o empeoraba...
Sabes... desde que te fuiste empecé a escribir un diario en el cual ponía los momentos mas alegres que pasamos juntos... no dicen que recordar es volver a vivir... jajaja... solo puedo reírme ya que la realidad es muy diferente... en vez de vivir cada día siento que muero mas y mas... siento que me hundo en un pozo sin fondo del cual nunca podré salir... no podré salir ya que no tengo a nadie quien me rescate... no hay nadie quien me salve...
Acabo de darme cuenta de lo cruel y fría que es la vida... mientras tú de seguro disfrutas de la tuya... la mía se desvanece como el sol cuando empieza a anochecer y todo se vuelve oscuro y talvez si la luna aparece posiblemente me alumbre...
Recuerdas aquella estrella que le pusiste mi nombre y que decías que era igual a mi ya que brillaba y sobresalía entre tantas que había en el firmamento... pues esa estrella acaba de extinguirse... desapareció como yo desaparece en cualquier momento... me iré muy lejos... demasiado lejos que talvez lo único que quede de mi sean solo los recuerdos...
Quisiera volver a sonreír siquiera una vez... para volver a sentir un poquito de felicidad...
Las lagrimas ya casi se acaban... será que acaso sabes lo mucho que llore?... mi semblante a cambiado mucho... si me vieras no me reconocerías...
Auh!!... cada vez duele mas el corazón... me pregunto... aguantare un poco mas?... creo que ya no...
Te amo... aunque halla acabado todo... te sigo amando... te extraño... extraño tus muestras de cariño... tus atenciones para conmigo... quisiera poder tenerte un segundo a mi lado y poder decirte “vuelve”...
Que haces?... ya me habrás olvidado?... me lo pregunto todo los días... habrás encontrado a alguien a quien decirle “TE AMO”...
Envidia... envidia recorre mi cuerpo pensando que talvez ya alguien ocupe nuevamente tu corazón...
Auh!!... empieza a doler otra vez... ya casi no puedo respirar... siento que me quedo sin aire... esta enfermedad sigue avanzando... ya no hay remedio... todas las posibilidades se agotaron...
No pierdas las esperanzas me dicen... pero sabes que... ya no hay esperanzas para mi... yo ya las agote todas...
Talvez esta sea la ultima vez que vuelvas a saber de mi... discúlpame por molestarte... de seguro ya debes estar cansado... pero era algo de lo que te tenia que decir...
Decirte que estoy solo... que mi vida se volvió gris y que... solo me convertiré en un recuerdo... talvez doloroso... talvez aburrido... o quien sabe posiblemente feliz...
Tengo muchas cosas mas que decirte... pero creo que ya es suficiente... si sigo no aguantare mas... y tu posiblemente ya no quieras saber mas...
En este momento estoy sentado sobre la arena... viendo como se eleva la marea... el viento se lleva mis últimos suspiros... y mis lágrimas se funden cuando caen sobre la arena...
Si lees esta carta... es porque ya no estoy... porque me fui para nunca mas volver... espero en el nuevo lugar que me encuentre estar mucho mejor... sin dolor... sin angustia y poder olvidar que alguna vez te ame...
Lo único que quiero es que no me olvides... es lo único que te pido... no pido otra cosa... llévame en un espacio así sea chiquito diminuto en tu corazón como muestra de que alguna vez me quisiste... eso es todo...
Te ame... te amo... y te amare siempre... Park YooChun... ya que tu fuiste mi único amor...
---------------- Flash Back ------------
- Alo?
- Si alo!... por favor con Park YooChun
- Si el habla... con quien tengo el gusto
- Si... buenos días... como esta... le hablo del hospital... se trata sobre el joven Kim JunSu...
- Que pasa?
- Pues que se a puesto peor... y lo esta llamando... se que nos ordeno que no lo molestáramos... pero creo que esto es importante... quiere verlo
- ... apenas tengo tiempo iré... y por favor... no vuelva a llamar...
- Muy bien... hasta luego...
Quieres verme... para que sera? Me pregunto... en serio te sientes mal... dudo que sea cierto... la ultima vez que nos vimos me dijiste que estabas muy bien y que no necesitabas de nada y de nadie... y ahora me llamas... pues quien entiende... talvez no debería ir... pero porque quiero ir... no!!... no iré... no ahora... después... total todavía hay tiempo...
Paso una semana... hoy iré... iré a oír lo que tienes que decirme...
El viaje es largo ya que aquel hospital queda muy lejos... fuera de la ciudad...
- buenas estoy buscando a un joven llamado Kim Junsu...
- eh?... un momento...
Porque de pronto la enfermera me vio con cara de espanto... parece como si le hubiera preguntado por algún fantasma...
- buenas tardes... en que lo puedo ayudar...
- si... este... estaba buscando a Kim Junsu... me llamaron y me dijeron que quería verme... por eso estoy aquí... se que me demore mucho... pero pude venir..
- pues es verdad se demoro mucho... demasiado
- eh?... demasiado..
- si... el joven Kim JunSu... ya no se encuentra...
- no se encuentra?... acaso le dieron de alta... no sabe en donde lo puedo ubicar...
- no me entendió verdad?...
- eh?
- El joven... murió hace una semana...
- Que?... no puede ser... como...
- Lo lamento mucho... no se pudo hacer nada... su enfermedad estaba demasiado avanzada
- Como que no pudieron hacer nada... no eso no puede ser verdad no puede estar muerto... no... no... puede... no...
- Lo sentimos en serio... solo me dijo que si algún día venia le entregara esta carta...
- Gracias...
- No hay de que... lo lamento mucho
----------------- Fin del Flash Back --------------
Llegue tarde... porque siempre tenia que llegar tarde... me lo reclamas siempre que salíamos... hasta ahora lo recuerdo... me hacías un escándalo con un pucherito en los labios reprochando mi tardanza... y esta vez fue igual... solo que ahora no me lo dirás...
Me odio a mi mismo por ser tan egoísta... como pude ser tan cobarde y abandonarte... de seguro eso no me lo perdonaras... ahora ya te perdí y esta vez para siempre...
Las lagrimas empiezan a recorren mi rostro al leer tu carta... tanta falta te hice... tanto daño te hice... tanto amor me tuviste... tantas cosas pasaron... porque no estuve a tu lado...
Al terminar de leerla no hago otra cosa que llorar... no acepto aun que ya no estés... es difícil aceptarlo... pero algo al final me reconforta...
PD: seré aquella estrella que te ilumine siempre... solo mira hacia el cielo y allí me encontraras... seré la más brillante... como aquella que un día bautizaste con mi nombre... yo brillare siempre para ti...
Serás mi estrella... serás quien ilumine mi camino cuando se vuelva oscuro... ya que tu siempre brillaras para mi...
Te amo mi pequeño... eso es lo único que no pude decirte y ahora ya es demasiado tarde... pero siempre te lo repetiré a ti estrellita...
Te ame... te amo... y te amare siempre... JunSu...
Fin
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Curiosidad
Titulo: Curiosidad
Autora: felina
Pareja: Yoosu
Simplemente no estaba seguro del momento en que su profunda amistad había llegado a esto… a los muchos momentos en que cada pensamiento en su mente, y suspiro de sus labios eran solo por Él… su compañero de grupo, su mejor amigo… su razón de levantarse cada día, de mostrar cada una de sus sonrisas, de cantar como si le dedicara tributo, y hasta llorar por cada una de las ilusiones que derrumba cuando le trata solo como un chico más… no especial, no más allá de la amistad.
Y ahí estaba él, observando con cierta reserva al chico en el balcón del departamento en Japón, con la mirada perdida en el horizonte y la certeza de que en sus pensamientos puede haber cualquier cosa, menos su amor. Junsu siempre procuraba acercarse y decirle palabras acordes adornadas con una de sus brillantes sonrisas, y una caricia amiga, pero ahora… justo en ese momento, sabía que su corazón no podría con tales acciones, que hoy no podría fingir ser su mejor amigo, que hoy… solo puede amarlo a la distancia y en silencio.
***
Pronto, Yoochun sintió la mirada inquieta de su amigo, le extrañó que no se acercara, no sentir su mano sobre su hombro, ni sus palabras reconfortantes que siempre lo animaban, o de escuchar su dulce voz pronunciando siquiera su nombre, ni disfrutar de sus agradables sonrisas que le transmiten calidez, humor y confianza. Esa noche, no había en el panorama realmente nada interesante, ni era la natural belleza encantadora del firmamento lo que tuviera su atención… esa noche, era persa de una gran confusión, porque hacía días que venía pensando en el pelirrojo de aquélla forma tierna y romántica que no debiera, que solo un par de veces llegó a sentir antes por una chica… pero que incluso hoy es más fuerte por su amigo.
Resopló con cierta frustración, cosa que atrajo la atención del pelirrojo quien le miraba desde el sofá, más no se movió de su lugar. El pelirrojo apartó su vista del firmamento, sintiendo la terrible necesidad de aclarar esas sensaciones en su cuerpo, de comprender toda esa revolución de pensamientos que incluso le robaban el sueño. Regresó al interior y se sentó a lado del pelirrojo, quien de nueva cuenta apartaba la vista de un libro que hace meses intenta leer y que a la fecha no ha pasado del segundo capítulo…
***
- no intento distraerte, sigue leyendo… - sintiéndose ligeramente culpable, el pelinegro le sonrió de medio lado en tanto se cruzaba de brazos y descubría que no tenía nada que hacer…
- igual ya he olvidado lo que se supone llevo leído… - cerró el libro y lo dejó sobre la mesita de centro… - qué te preocupa… - subió su pierna izquierda al sofá y giró un poco su cuerpo, quedando más de frente a su amigo… pues sí, no tenía corazón para ignorarle…
- menudo amigo te resulto, no? Junsu ah…
- porqué lo dices…
- mucho de nuestro tiempo lo invertimos en el grupo, y del poco que nos queda, termino por acuciarte con mis debrayes mentales… - soltó con un tono que dejaba entrever su remordimiento, una ligera sonrisa curvada en sus labios…
- somos amigos… - punzada… - el tiempo que pasamos juntos es significativo para mí… - un calorcito naciendo en la boca de su estómago… - además, a veces son divertidos tus debrayes mentales… - bromeó, arrancando una sincera risa de su amigo pelinegro.
- tú que opinas de las ideas de las fans acerca de liarnos siempre entre nosotros mismos?... – soltó sin más, sintiendo los nervios apareciendo por todo su cuerpo, sus manos comenzando a sudar, una sonrisa intranquila estampada en su boca…
- qué… qué opino?... – el pelirrojo se removió incómodo, terminando por cruzar ambas piernas sobre el sofá, echando su cuerpo un poco hacia delante, estrujándose las manos nerviosamente… éste no era el tema que más deseaba abordar ahora… - pues, no sé, Yoochun ah, son cosas que se les ocurren, es una extraña y casi retorcida manera de hacernos saber cuánto nos quieren y admiran… - instantes de incómodo silencio, sus miradas reacias a encontrarse… - porqué… - preocupación, temor. Si a su amigo aquello le resulta aversivo, él muere… si resulta que le gustan esos detalles, él se ilusiona… si descubre que al pelinegro le atraigan los hombres, él construye un nuevo sueño… si al final sabe que no está entre los prospectos amorosos…
- es curioso… - interrumpió su cadena de pensamientos… - la forma en como logran darle una identidad a cada pareja que relacionan… cuál es tu favorita?... – y no, no había nada de inocencia en esa pregunta, quería poder ver cada una de sus reacciones al hablar de aquello, porque a pesar del fanservice, solían pasar de largo con el tema. Se acomodó contra el apoyabrazos y subió una de sus piernas al sofá, de es manera estaban frente a frente, y pocos centímetros les separaban de tener contacto entre sus piernas…
- a qué te viene ahora tanto interés en esto, Yoochun ah… - dubitativo para responder tal cuestionamiento, el pelirrojo intentó indagar las intenciones con que su amigo le pregunta…
- pues… - se encogió de hombros sonriendo suavemente hacia su amigo… - no sé, Junsu ah, a ti no te da curiosidad, no has pensado en todo esto, no te ha intrigado el HoSu, el JaeSu, el MinSu… - a cada una de esas opciones él sentía un dejo de incomodidad y celo… - el YooSu… - una sonora risa escapó de sus labios cuando cayó en cuenta de algo…
- y porqué te ríes?... – le encontraba algo de gracioso a la situación yaoi de sus carreras?
- yo… es que terminé por mencionar puras parejas en la que eres el uke… - el pelirrojo levantó una ceja… - de hecho, creo que comúnmente eres uke, Junsu ah…
Ok… en qué momento lo que parecía un momento melancólico pasó a una conversación poco común sobre yaoi, y lo que es más… su condición uke inamovible… bueno casi, que él mismo sabe que la mayor de las veces sea la pareja de la que se trate, él termina siendo el chico lindo, tierno, romántico, y por tanto… pasivo.
- no tiene nada de malo ser uke… - murmuró perdido en sus pensamientos, olvidando por instantes la presencia de su amigo…
- te has imaginado en una situación así?... – cuestionó suavemente, notando el sobresalto y el carmesí apareciendo en las mejillas del delfín…
- cómo!... cómo crees!... – patética manera de negar lo obvio…
- yo lo he hecho… - aceptó descaradamente el ratón, notando la tristeza cruzando los ojos marrón del pelirrojo…
… “yo lo he hecho”… comenzaba a repetirse una y otra vez en la mente de Junsu, martillando con fuerza contra los pensamientos en su cerebro. Lo mucho que esas sencillas palabras significaban, porque no era que estuvieran hablando solamente de YooSu, estaban refiriendo a todas las posibles parejas de DBSK, es decir, que a Yoochun no le importaba aquello por cuestiones sentimentales, sino tal vez solo por curiosidad sexual… y eso dolía…
- significa eso que no importa con quién te líen? Te da igual?... – preguntas que salieron de su boca, mandadas a gran velocidad por su corazón, antes siquiera de haberlas podido procesar y valorar lo que aquello podría hacer con el rumbo de la conversación….
- no es que me de igual, solo digo que no puedo evitar pensar en eso cuando leo al respecto, es decir, nunca en la vida con ChangMin… - aseguró remarcando sus palabras con aspavientos de negación… - o sea, es un gran chico, es inteligente y de gran carácter, pero es mi hermanito, no le podría ver de otra manera… - una ligera sensación de alivio en el corazón del pelirrojo… - Yunho por otro lado, él es… - uno de sus dedos presionando el puente de su nariz… - mira, simplemente no me vería con él en otro plan que no fuera amigos… - … - la paso de maravilla haciendo cosas con él, pero igual la paso con todos ustedes, pero de ahí a plantearme siquiera la posibilidad de… relacionarnos a otro nivel, nunca… - el delfín casi sentía que podía sonreír y brincar de felicidad…. – Jae, mh… él es diferente… - el corazón del pelirrojo se oprimió… - tú sabes que después de ti, él es a quien más confianza le tengo… - el pelirrojo sabía cuán fuerte es el lazo de amistad entre ellos dos, y eso a veces le ha llegado a asustar… - Jae puede ser muy mi amigo, y podremos hacer muchas cosas como tatuarnos juntos, pero no deja de ser el umma del grupo, así que sería incestuosa toda relación romántica con él, cuestión aparte el hecho de que Yunho capaz me mata si me le acerco… - se largó a explicar, ansioso por llegar al punto que quería… - entones, nunca te has imaginado un YooSu, por ejemplo… - dónde quedaron las razones por las que con Junsu tampoco saldría?
- eh!... – y de pronto, sus ojos habían vuelto a brillar, porque a pesar de los nervios y el temor, el solo recordar muchas de sus propias fantasías YooSu, la emoción fulguraba en el marrón de sus pupilas…
- recuerda que es una de las favoritas de las fans… - para entonces, Yoochun ya estaba sonriendo con cierto brillo tierno y una llama lasciva comenzando a encenderse en sus oscuras orbes…
- que importa si es de las favoritas o lo he imaginado… - su mirada bajando otra vez, su voz deslizándose con amargura… - no dejan de ser fantasías burdas de un mundo irreal que recalca día a día mi cruel realidad… - lo dicho, su boca hoy no le dejaría pensar antes de hablar…
- Junsu ah… - murmuró sorprendido, ilusionado, dubitativo…
- Te Quiero, Yoochun ah, de una forma que no debiera, justo como nuestras fans piensan, escriben y plasman… - un nudo en la garganta, la sensación de estar a punto de caer por un abismo… - perdóname, ni siquiera pude evitarlo una vez que me di cuenta de que me sentía atraído por ti… - el ratón abriendo los ojos de par en par, aquello iba a mucho más de lo que esperaba… - y aún aceptar que me había enamorado de otro hombre, de mi mejor amigo, ha sido una tortura para mí…
- Junsu… - susurró intranquilo, sus mejillas tornándose carmesí… su cuerpo echándose para delante….
- lo siento… - unas manos posándose sobre sus hombros obligándolo a levantar la mirada… - Yoochun… - el rostro del pelinegro acercándose al suyo…
- qué clase de amigos somos que hemos callado lo que más feliz puede hacernos… - murmullos que se pierden en sus alientos mezclados…
- los mejores… - sus mejillas ardiendo y su corazón danzando en un palpitar emocionado que emula al del pelinegro… - que justamente por eso han callado…
Cómo era que en esos cortos minutos la conversación había oscilado tan drásticamente entre la inquietud, la vergüenza, la melancolía, la ansiedad, la desazón, la sorpresa, y ahora…
- yo también Te Quiero, Junsu ah, de esa loca y casi torcida manera en que piensan nuestras fans…. – dos pares de sonrisas ampliándose, las manos del pelinegro resbalando suavemente a la espalda del pelirrojo, sus cuerpos acomodándose en otra postura más cómoda que les dejaba sentir ese confortable calor que los envuelve… - entonces, cuál es tu pareja favorita?... – acurrucándose en el pecho del delfín, ambos recostados sobre el sofá…
- tal vez la misma que la tuya… - sus manos acariciando suavemente la espalda del pelinegro…
- mh, tramposo… - aquellos roces provocándole tranquilidad… - la mía es el YooSu… - incorporándose para verle a los ojos… - de hecho no hay cabida para otra pareja en mi corazón…
- en el mío tampoco, porque has estado tú desde hace un tiempo ya… - sus miradas perdiéndose en los ojos del otro…
- te puedo… - su vista bajando a labios del pelirrojo… - besar?
- sí… - el carmesí en el rostro de ambos ya no daba para más…
Yoochun sonrió con un dejo de nervios, después de todo sus sentimientos más profundos le pertenecían a otro hombre, a ése que bajo su cuerpo le deja sentir los ligeros temblorcillos que la ansiedad del momento genera en ambos. La boca de Junsu entreabierta, suspirando anhelante del inminente encuentro de sus labios, sus cálidos alientos mezclándose mientras la distancia se va haciendo más corta. El pelirrojo cerrando los ojos rendido al mar de sensaciones que el tacto de los labios del pelinegro manda sobre sus sentidos. Correspondiendo tímidamente cada caricia, suspirando emocionado cuando sus labios son tomados con gentileza, probados como si del sabor favorito se tratara, delineados con tal parsimonia que pareciera temer que al separarse ya no estuviera… un beso tranquilo, sin prisas, dedicado única y exclusivamente a memorizar el otro juego de labios, a explorar con dulzura sus bocas, haciendo del encuentro de sus lenguas un rito de devoción y ternura.
Cortos besos entregados entre sonrisas después de terminar con esa primer larga caricia, una sensación rebosante de dicha y felicidad. El pelinegro se apartó de sus labios, le besó la mejilla y se acercó a su oído…
- que ricos labios tienes… - le murmuró con voz suave, escondiendo su rostro entre el cuello y hombro del pelirrojo, sonriendo como auténtico enamorado…
- Yoochun ah… - susurró con las emociones a flor de piel… podía haber sido más romántico ese momento?
- Te Quiero Mucho, Junsu ah… - sus corazones palpitando con un compás mesurado…
- yo también, Yoochun ah… - sus manos descansando en la espalda del pelinegro… el peso sobre su cuerpo ni siquiera importaba…
- dime Chunnie, como en las historias de las fans… - su nariz acariciando la piel en el cuello del delfín…
- eh?... – anonadado en los escalofríos por esas nuevas sensaciones…
- quiero escucharlo en tu voz, sentir tu amor a través de tu simple forma de pronunciar mi nombre… - sus labios participando del nuevo juego de roces que su nariz iniciara…
- ahh… - jadeo bajito, sus ojos cerrados… - Chunnie… - murmuró con tono suave, deslizando con ternura y un dejo de exaltación ante esos labios que ahora “mordían” su mentón y subían por sus mejillas besando cada palmo de su piel, finalizando en su boca, besándole con un poco más de confianza, de pasión, pero conservando la infinita dulzura de su amor…
…………………………….
Días atiborrados de trabajo era lo único que tenían desde hace unas semanas y por delante una atiborrada agenda. No saben lo difícil que es aguantarse las ganas de comérselo a besos cada que ríe de aquella escandalosa manera después de hacer alguna broma, contar un mal chiste o sentirse avergonzado…era simplemente que su novio siendo como es, le provocaba con naturalidad cada minuto del día… y tan pocas las oportunidades de volver a probar sus labios y perderse en el sabor de su boca, o el aroma de la suave piel de su cuello, su rostro o sus hombros, esas partes de su cuerpo que hasta ahora ha podido probar.
- Junsu ah… - sorprendiéndolo en la cocina buscando algo en la nevera, el ratón lo tomó por la cintura acercándolo a su cuerpo…
- Chunnie espera… - el pelirrojo sonrojándose indeciso aún a demostraciones de afecto cuando sabe bien que los demás andan por el departamento…
- just a kiss… - susurró con sensualidad, apoderándose de la boca de su novio (sí, aunque sin pregunta de por medio, se consideran pareja desde el primer beso y la declaración de poco más de dos semanas atrás)… colocó una de sus manos en su nuca y la otra en el costado de su cintura, empujándolo hasta que quedó recargado contra el refrigerador; ambos olvidándose por esos instantes de todo aquello que no fuera ese sabroso beso que los dejó sin aliento…
- ratón malo… - sus manos en el pecho de su novio ejerciendo presión para hacerle saber que espera que se aleje, no porque quiera realmente, pero… - podrían vernos… - una sonrisa tímida, el semblante avergonzado, en sus ojos marrón el brillo de su amor…
- lo siento… - hablando en voz baja… - pero es que cada día se me hace más difícil controlarme, sabes cuánto adoro besarte… - el pelirrojo mordiendo su labio inferior en un gesto inconsciente de apoyo a sus palabras… - me tientas más haciendo eso… - delineó con su dedo el labio apresado por sus dientes…
- no me doy cuenta… - se justificó, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no lanzarse él mismo a brazos de su novio y besarle largos minutos…
………………………………..
Casi dos meses de noviazgo… y las cosas no han cambiado demasiado, aún ocultándose de todos para poder amarse sin demasiadas restricciones. Junsu todavía inseguro de lo que los otros tres puedan decir respecto a su relación. Yoochun comprendiéndolo porque piensa igual; una cosa es hacer fanservice y llegar a bromear, y otra lo que en realidad digan de saber la verdad.
Sin embargo, su amor no podía detenerse por demasiado tiempo, saben que los ocasionales besos y las caricias disimuladas en aquellos contados momentos de privacidad no eran suficientes cuando ambos iban sintiendo el incrementar de la necesidad de llegar a más, de que sus besos no se limiten a sus bocas, ni las caricias a quedar sobre sus ropas, el calor que su cercanía les dejaba aumentaba cada vez con más ahínco, dejando en ocasiones un ligero dolor en la entrepierna que aliviar bajo la ducha de agua fría, o rogando porque baje por sí sola cuando no hay forma de atender ese “pequeño problema”.
Hubo entonces solo una salida para poder demostrarse su amor de ésa otra manera en que tanto desean, fundiendo sus cuerpos en una entrega tan tierna como apasionada. No habían tenido valor de hacerlo en el departamento aún cuando pudieran quedarse solos, no querían arriesgarse a ser sorprendidos en plena faena… así que terminaron en una habitación de hotel.
Una serie de besos fueron encendiendo la llama de la pasión, abrazados de pie junto a la cama, disfrutando cada segundo de ese gran momento en que dan el siguiente paso en su sólida relación. Yoochun se separó de aquellos labios que tanto gusta de besar, se miraron sonrientes con el calor ascendiendo lentamente en sus cuerpos, aún nerviosos por la situación pero sobre todo, seguros de querer seguir hasta el final. Junsu llevó sus manos a la camisa de su novio, desabotonando con dedos temblorosos uno a uno aquellos botones que lo separan del cuerpo que desea, palpando con la yema de sus dedos la piel que va quedando al descubierto. El pelinegro simplemente seguía con su mirada los movimientos de su novio, sintiendo con cada roce la piel erizarse, y el calor aumentar en su interior.
Junsu era delicado al tocarlo, casi como si temiera llegar a equivocarse, ya abierta la camisa la deslizó hacia los lados dejándola resbalar por los hombros y caer por los brazos en tanto recorre con sus ojos el desnudo torso de su novio, mordiendo su labio inferior al descubrir que a pesar de las tantas veces que le ha visto en misma condición, hoy por primera vez le admira con deseo, sus manos deslizándose por cada palmo, delineando cada músculo con sus dedos, memorizando su suave textura, detectando su calor… hasta probar su sabor cuando sus labios se dirigieron a su cuello besando con parsimonia…
El pelinegro no podía hacer más que dejarse hacer, entregándose por completo a la exploración que su novio ha iniciado, sacándole aquellos suspiros que mutan a jadeos cuando la excitación aumenta y el pelirrojo se entretiene lamiendo sus pezones con aquella tranquilidad delirante que ya lo hace flotar en una nube de calor. Gimió bajito cuando ya su novio había descendido aún más, besando y chupando suavemente en sus pectorales, metiendo furtivamente su lengua en su ombligo, acariciándole los costados y la espalda con sus manos. Después de algunos minutos en aquella actividad, el pelinegro consideró que era tiempo de tomar su lugar, sujetó al pelirrojo por los hombros y lo instó a besarle otra vez con una renovada fogosidad cuando sus lenguas se enredaron con vehemencia y el pelinegro, un tanto más ansioso por tocarlo, le desabrochó la camisa mientras se despegaba del beso tan solo para llevar sus labios al cuello de su novio. Sacándosela rápidamente para tumbarlo a la cama y colocarse sobre él comenzando a repartir caricias, besos y un juego de lamidas que aumentó el calor corporal de ambos.
Junsu gimió ronco cuando su novio succionó en su clavícula fervientemente, dejándole la zona de un tono rojizo, marcándolo como suyo, ahí donde de cualquier forma tendrá que preocuparse después sobre el cómo cubrir la marca que adquirirá un tono amoratado al día siguiente. Pero perdido ahora en las sensaciones que van y vienen por todo su cuerpo, jadeando cada que los labios o las manos del pelinegro encuentran una nueva zona en la que entretenerse. La excitación en la entrepierna de ambos ya comenzaba a reclamar por atención, y es que ese juego de caricias y besos de reconocimiento y memorización de una parte de sus cuerpos tenía sus claras y muy positivas consecuencias. Las manos del pelinegro ya habían desabrochado el cinto y los pantalones de su novio cuando…
- Yoochun ah… - el pelirrojo se incorporó quedando sentado e impidiéndole continuar… - quiero hacértelo primero… - solicitó, sonrojado no solo porque todavía se siente avergonzado al estar haciendo el amor con su novio, sino también por la excitación de la situación en sí… - por favor…
- de acuerdo, Junsu ah… - el orden al pelinegro no le importaba tanto, sabía que de todas maneras después probaría el sabor de su novio…
Cambió de lugar con el pelirrojo siendo él ahora quien está abajo a disposición de un Junsu que no duda en sacarle los pantalones tirándolos al suelo. El bulto bajo la ropa interior era notorio, y por un momento al pensar en que ésa erección entraría más tarde en su interior le hizo tragar hondo… definitivamente, aquello iba a doler… pero sabía que su pareja lo haría temblar también de placer. Mirando al pelinegro, quien apoyado en sus codos le observaba expectante, pasó una de sus manos por encima de su entrepierna, la posó sobre ésta y sonrió traviesamente al notar cómo su novio jadeaba y cerraba los ojos ante su acción… masajeó suavemente unos instantes antes de deshacerse del boxer y dejarle completamente desnudo.
- Yoochun ah… - inconscientemente se mordió el labio inferior, su mirada absorta en la pronunciada erección de su novio… - voy a comerte completito… - sonrisa lasciva, entregado por completo a la lujuria… acercó su rostro a ese trozo de carne hinchado y sopló su cálido aliento contra la punta…
- ahh… - arrancando un jadeo en el pelinegro, que no pudo evitar cerrar los ojos por más que intentaba mantenerlos abiertos y no perderse detalle de los movimientos del pelirrojo al hacerle el primer sexo oral juntos… - mmhhh, Su…- gimió cuando la lengua de su novio lamió toda su extensión dejándole sentir su caliente y resbaladiza humedad…
Junsu sonrió complacido, significaba que había comenzado bien, así que siguió lamiendo su miembro, detectando ese peculiar sabor salado que quedaba en su lengua, una de sus manos tomándolo por la base mientras reparte besos en toda su extensión, chupando furtivamente su punta, para apartar su boca y comenzar a masajear de arriba a abajo con sus manos en un ritmo tranquilo…
- mmhhh, aahhh, Junsu… aahhh… - el ratón terminó por recostarse y dejar su cabeza sobre la almohada, disfrutando de esas electrizantes oleadas de placer que viajaban por su cuerpo…
- te gusta así, Chunnie… - su voz sensual llegando apenas a los sentidos de su novio…
- mmhhh, sí… ahh, así… - las manos del pelirrojo acelerando un poco más sus movimientos… - aahhh, Su… - para gemir más fuerte cuando esas manos son suplantadas por su caliente boca, deslizándose hasta tragarlo completamente… - mmhhh, más… aahhh…
El pelirrojo accediendo gustoso a su petición, succionando más rápido, presionando sus labios al llegar a la punta y bajar con su lengua acariciando toda su extensión. Yoochun tentado de llevar sus manos a la cabeza de su novio, pero dejándolas sobre la cama aprisionando las cobijas con fuerza, en tanto no paraba de gemir y casi gritar de placer, conteniendo apenas el deseo mordiendo su labio inferior. El delfín podía escucharlo, lo sentía retorcerse de placer dominado por su boca y sus manos, y eso lo hacía sentir realmente bien, porque era lo que deseaba, poder darle todo lo que necesita y saber que las barreras de su amor solo existen afuera. Sintió el líquido previo al éxtasis mojando la erección de su novio, y entonces succionó con más fuerza concentrándose en la punta, sintiendo como la semilla del pelinegro se desbordaba llenando su boca y perdiéndose en su garganta al tragar tanto como pudo.
Yoochun seguía jadeando con los ojos cerrados y las cobijas todavía sujetas por sus manos aunque ya sin la misma presión de antes. Junsu se incorporó quedando de rodillas en la cama, aún saboreando su esencia, viendo cómo su novio se relaja poco a poco, algunas gotas de sudor marcadas en su rostro y aquella suave tela aperlada cubriendo su piel dándole un toque sensual que le hizo recordar el dolor de su propia entrepierna…
- no hagas eso, Junsu ah… - habló con voz más tranquila, pero no menos excitada, después de escuchar un gemido viniendo de su novio, quien se atendía con masajes suaves…
- ya te recuperaste, amor?... – y es que lo había visto tan cómo recuperándose del orgasmo, que no tuvo corazón para molestarlo…
- casi… - recostó a su novio, pasando sus manos por su desnudo pecho hasta tomar sus pantalones por los costados y bajarlos por sus piernas tirándolos al suelo, inmediatamente la ropa interior le siguió el mismo camino… - pero no puedo dejarte haciendo todo tú solo, mi vida… - sus manos masajeando con un poco de rapidez la erección del pelirrojo…
- mmhhh, Chunnie, ahh, así… más… ahh sí… - rápidamente la temperatura de su cuerpo se había elevado al límite, entregado al dominio de su novio, cerró los ojos y dejó que sus gemidos salieran libremente de su garganta… - aahhh, Chunnie, que rico, mmhhh…
El ratón simplemente sonrió, él casi se había lastimado el labio al morderse para no gritar, y su novio no se reprimía en absoluto… pero le gustaba. Temiendo que se fuera a correr pronto dada tanta excitación, no dudó en llevarse su miembro a su boca, bajando lentamente por toda su extensión, apreciando cómo la punta le tocaba la garganta, sintiendo de aquel momento el más erótico que podía imaginar… volvió a subir con sus labios presionando a lo largo, liberándolo por completo para dedicarse a lamer con lujuria y llenarlo de su saliva. Después volvió a engullirlo, bombeando con un ritmo suave, dejando que su lengua acaricie con cada movimiento, que las paredes de su boca se impregnen de su salado sabor.
- ahh, Chunnie, más, por favor… - su novio incrementando el ritmo… - mmhhh, sí, así… ahh, mmhhh..
El ratón sentía cómo su novio movía sus caderas en un gesto inconsciente por obtener más de aquellas gratificantes sensaciones, y le dejó hacerlo en tanto sus manos se perdían cuesta arriba jugando con sus pezones, presionándolos con sus dedos, arrancándole gemidos todavía más estridentes. Minutos después recibió su propia recompensa cuando la semilla de Junsu se liberó en su boca y siguió el camino por su garganta al tragarla. Limpió con su lengua todo rastro en su miembro y luego llevó un sendero de besos subiendo por su ombligo, sus pectorales, pasando por su pecho, lamiendo su cuello y terminando con un profundo beso.
- eso fue… maravilloso… - trataba de recuperar el aliento el pelirrojo, pero sonreía satisfecho de haber vivido su propio orgasmo…
- lo fue…. – sus dedos apartando tiernamente los mechones pelirrojos pegados por el sudor en su frente… - sabes delicioso, Junsu ah… - se relamió los labios aún con su sabor en su boca…
- tú también, Chunnie… - aceptó con una sonrisa lasciva y un dejo de timidez, las manos de su novio acariciando sinuosamente sus hombros y bajando al costado de su cintura…
- listo para lo que sigue?... – el pelirrojo asintió. Entonces se acomodó en medio de las piernas de su novio y observó su intimidad con infinita ternura, porque ese pasaje le daría el mayor de los placeres en unos momentos más…
Llevó una de sus manos a la boca de Junsu, y éste tomó entre sus labios tres de sus dedos, lamiéndolos y chupándolos con sensualidad para humectarlos completamente con su saliva, Yoochun comenzó a jadear nuevamente ante ese gesto, el pelirrojo mirándole con sus ojos llenos de deseo y el rostro coloreado por la excitación. Liberados sus dedos fueron directamente a la entrada del delfín, el pelinegro los pasó sobre ella antes de introducir el primero y su novio jadeó para luego ahogar un grito de dolor presionando su boca con fuerza. Yoochun sabía que dolía, por eso trató de hacerlo lo más queda y dulcemente que podía, metiendo y sacando su dedo con suavidad, pero la expresión de incomodidad seguía marcándose en el gesto de su novio.
Y cuando introdujo el segundo dedo, el pelirrojo ya no pudo evitar gritar de dolor ni que algunas lágrimas resbalaran por sus sonrojadas mejillas, puesto que aunque su intimidad responde dilatándose, la inexperiencia y el hecho de ser la primera vez hacían que doliera cada que sus músculos se expanden para albergar sus dedos. El ratón se acercó a limpiar sus lágrimas con sus labios para luego besarlo con ternura tratando de distraerlo o aminorar su dolor, en tanto que comenzaba a hacer círculos en su interior e instantes después agregaba el tercer dedo. Una vez dilatada su entrada, Yoochun apartó sus dedos, le tomó las caderas por los costados a la vez que acomodaba su ya despierta erección y lo penetraba empujando con suavidad…
- ahh, Chunnie… - el dolor en su intimidad era casi insoportable, pero su novio ya había entrado completamente y ahora se había quedado quieto esperando a que se acostumbrara a su intromisión…
- Te Amo, Junsu ah… - atinó a decirle al tiempo que descendía sobre su cuerpo y le besaba nuevamente con dulzura. El pelirrojo correspondió contento de saber cuán significativa era para ambos esa primera entrega…
Momentos más tarde el ratón comenzó a embestirle deslizándose dentro y fuera con suavidad, ahogando con sus besos los gemidos de dolor de su novio. El delfín sintió la misma punzada por algunos instantes, pero luego poco a poco fue desplazándose y comenzó a sentir una corriente eléctrica que nacía en su intimidad y se esparcía como oleada de placer por todo su cuerpo…
- aahhh, mmhhh… - y entonces sus gemidos ya sonaban gozosos… - más fuerte, Chunnie… - y comenzó a pedir más de esas estocadas que los envolvieron en una delirante sensación de fuego abrasador que los elevaba a un mundo en el que solo ellos dos unidos en cuerpo y alma existían…
Yoochun aceleró entonces sus embestidas, sus gemidos mezclados con los del pelirrojo inundando la habitación. Callados apenas en los segundos en que sus bocas se encontraban besándose con encendida pasión, sus cuerpos pegados con recelo, el miembro de Junsu frotándose deliciosamente entre sus torsos, sus manos en la espalda del pelinegro, sus dedos enterrándose en su piel cada que toca lo más profundo en su interior.
- mmhhh, Junsu… - gemía ronco ante esa acción de su novio, sintiendo una nueva oleada de placer que se mezclaba a todas aquellas que recorrían su cuerpo sin parar… - aahhh, eres tan rico… mmhhh…
- aahhh, Te Amo, mmhhh, Chunnie…- declaró simplemente porque sí, sumido en esa sensación de gozo y felicidad…
El vaivén de sus caderas volviéndose frenético, los besos cada vez más cortos pero no menos apasionados, los gemidos más roncos, los gritos más excitados, el sudor bañado en sus cuerpos, sus ardientes pieles unidas dejando al descubierto el nivel de excitación alcanzado. El pelinegro se incorporó y acompañando una mano del pelirrojo masajeó su miembro estimulándolo con un bombeo acompasado con el ritmo de sus estocadas. Un calor avasallador concentrándose en el bajo vientre de ambos, la tensión apoderándose de todos sus músculos… una última estocada profunda, dos gemidos roncos, la espalda del pelirrojo arqueándose a la vez que su semilla baña su mano y la de su novio, y éste termina en su interior. Los espasmos del orgasmo recorriendo ambos cuerpos, el ratón se dejó caer sobre el delfín, los dos respirando trabajosamente pero con una sonrisa plasmada en sus labios y el semblante cubierto de satisfacción.
- fue la experiencia más hermosa de toda mi vida, Junsu ah… - se incorporó un poco apoyándose en sus manos sobre la cama, y pegó su frente a la de su novio, aún sin abandonar su interior…
- también la mía, gracias por hacerme tan feliz, Chunnie…- un beso en su mejilla, su novio saliendo despacio de su interior y recostándose a su lado…
- yo estoy agradecido con la vida por ponerte en mi camino… - el pelirrojo recostándose en su pecho…
- cómo le haremos ahora?
- con qué?
- con esto, querré hacer el amor todos los días…- un dulce beso en el pecho de su novio…
- encontraremos la manera, Susu ah… - sus manos acariciando el húmedo cabello de su pareja… - mientras tanto, que siga habiendo curiosidad por el YooSu que solo tú y yo sanemos es real…
Un beso en los labios, tierno y alegre, caricias entre sonrisas y el inicio de un nuevo juego de roces que podría culminar en una segunda entrega… Saber? Nos quedaremos con la curiosidad…
Fin
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