12 sept. 2009

Curiosidad







Titulo: Curiosidad
Autora: felina
Pareja: Yoosu







Simplemente no estaba seguro del momento en que su profunda amistad había llegado a esto… a los muchos momentos en que cada pensamiento en su mente, y suspiro de sus labios eran solo por Él… su compañero de grupo, su mejor amigo… su razón de levantarse cada día, de mostrar cada una de sus sonrisas, de cantar como si le dedicara tributo, y hasta llorar por cada una de las ilusiones que derrumba cuando le trata solo como un chico más… no especial, no más allá de la amistad.

Y ahí estaba él, observando con cierta reserva al chico en el balcón del departamento en Japón, con la mirada perdida en el horizonte y la certeza de que en sus pensamientos puede haber cualquier cosa, menos su amor. Junsu siempre procuraba acercarse y decirle palabras acordes adornadas con una de sus brillantes sonrisas, y una caricia amiga, pero ahora… justo en ese momento, sabía que su corazón no podría con tales acciones, que hoy no podría fingir ser su mejor amigo, que hoy… solo puede amarlo a la distancia y en silencio.

***

Pronto, Yoochun sintió la mirada inquieta de su amigo, le extrañó que no se acercara, no sentir su mano sobre su hombro, ni sus palabras reconfortantes que siempre lo animaban, o de escuchar su dulce voz pronunciando siquiera su nombre, ni disfrutar de sus agradables sonrisas que le transmiten calidez, humor y confianza. Esa noche, no había en el panorama realmente nada interesante, ni era la natural belleza encantadora del firmamento lo que tuviera su atención… esa noche, era persa de una gran confusión, porque hacía días que venía pensando en el pelirrojo de aquélla forma tierna y romántica que no debiera, que solo un par de veces llegó a sentir antes por una chica… pero que incluso hoy es más fuerte por su amigo.

Resopló con cierta frustración, cosa que atrajo la atención del pelirrojo quien le miraba desde el sofá, más no se movió de su lugar. El pelirrojo apartó su vista del firmamento, sintiendo la terrible necesidad de aclarar esas sensaciones en su cuerpo, de comprender toda esa revolución de pensamientos que incluso le robaban el sueño. Regresó al interior y se sentó a lado del pelirrojo, quien de nueva cuenta apartaba la vista de un libro que hace meses intenta leer y que a la fecha no ha pasado del segundo capítulo…

***

- no intento distraerte, sigue leyendo… - sintiéndose ligeramente culpable, el pelinegro le sonrió de medio lado en tanto se cruzaba de brazos y descubría que no tenía nada que hacer…

- igual ya he olvidado lo que se supone llevo leído… - cerró el libro y lo dejó sobre la mesita de centro… - qué te preocupa… - subió su pierna izquierda al sofá y giró un poco su cuerpo, quedando más de frente a su amigo… pues sí, no tenía corazón para ignorarle…

- menudo amigo te resulto, no? Junsu ah…

- porqué lo dices…

- mucho de nuestro tiempo lo invertimos en el grupo, y del poco que nos queda, termino por acuciarte con mis debrayes mentales… - soltó con un tono que dejaba entrever su remordimiento, una ligera sonrisa curvada en sus labios…

- somos amigos… - punzada… - el tiempo que pasamos juntos es significativo para mí… - un calorcito naciendo en la boca de su estómago… - además, a veces son divertidos tus debrayes mentales… - bromeó, arrancando una sincera risa de su amigo pelinegro.

- tú que opinas de las ideas de las fans acerca de liarnos siempre entre nosotros mismos?... – soltó sin más, sintiendo los nervios apareciendo por todo su cuerpo, sus manos comenzando a sudar, una sonrisa intranquila estampada en su boca…

- qué… qué opino?... – el pelirrojo se removió incómodo, terminando por cruzar ambas piernas sobre el sofá, echando su cuerpo un poco hacia delante, estrujándose las manos nerviosamente… éste no era el tema que más deseaba abordar ahora… - pues, no sé, Yoochun ah, son cosas que se les ocurren, es una extraña y casi retorcida manera de hacernos saber cuánto nos quieren y admiran… - instantes de incómodo silencio, sus miradas reacias a encontrarse… - porqué… - preocupación, temor. Si a su amigo aquello le resulta aversivo, él muere… si resulta que le gustan esos detalles, él se ilusiona… si descubre que al pelinegro le atraigan los hombres, él construye un nuevo sueño… si al final sabe que no está entre los prospectos amorosos…

- es curioso… - interrumpió su cadena de pensamientos… - la forma en como logran darle una identidad a cada pareja que relacionan… cuál es tu favorita?... – y no, no había nada de inocencia en esa pregunta, quería poder ver cada una de sus reacciones al hablar de aquello, porque a pesar del fanservice, solían pasar de largo con el tema. Se acomodó contra el apoyabrazos y subió una de sus piernas al sofá, de es manera estaban frente a frente, y pocos centímetros les separaban de tener contacto entre sus piernas…

- a qué te viene ahora tanto interés en esto, Yoochun ah… - dubitativo para responder tal cuestionamiento, el pelirrojo intentó indagar las intenciones con que su amigo le pregunta…

- pues… - se encogió de hombros sonriendo suavemente hacia su amigo… - no sé, Junsu ah, a ti no te da curiosidad, no has pensado en todo esto, no te ha intrigado el HoSu, el JaeSu, el MinSu… - a cada una de esas opciones él sentía un dejo de incomodidad y celo… - el YooSu… - una sonora risa escapó de sus labios cuando cayó en cuenta de algo…

- y porqué te ríes?... – le encontraba algo de gracioso a la situación yaoi de sus carreras?

- yo… es que terminé por mencionar puras parejas en la que eres el uke… - el pelirrojo levantó una ceja… - de hecho, creo que comúnmente eres uke, Junsu ah…

Ok… en qué momento lo que parecía un momento melancólico pasó a una conversación poco común sobre yaoi, y lo que es más… su condición uke inamovible… bueno casi, que él mismo sabe que la mayor de las veces sea la pareja de la que se trate, él termina siendo el chico lindo, tierno, romántico, y por tanto… pasivo.

- no tiene nada de malo ser uke… - murmuró perdido en sus pensamientos, olvidando por instantes la presencia de su amigo…

- te has imaginado en una situación así?... – cuestionó suavemente, notando el sobresalto y el carmesí apareciendo en las mejillas del delfín…

- cómo!... cómo crees!... – patética manera de negar lo obvio…

- yo lo he hecho… - aceptó descaradamente el ratón, notando la tristeza cruzando los ojos marrón del pelirrojo…

… “yo lo he hecho”… comenzaba a repetirse una y otra vez en la mente de Junsu, martillando con fuerza contra los pensamientos en su cerebro. Lo mucho que esas sencillas palabras significaban, porque no era que estuvieran hablando solamente de YooSu, estaban refiriendo a todas las posibles parejas de DBSK, es decir, que a Yoochun no le importaba aquello por cuestiones sentimentales, sino tal vez solo por curiosidad sexual… y eso dolía…

- significa eso que no importa con quién te líen? Te da igual?... – preguntas que salieron de su boca, mandadas a gran velocidad por su corazón, antes siquiera de haberlas podido procesar y valorar lo que aquello podría hacer con el rumbo de la conversación….

- no es que me de igual, solo digo que no puedo evitar pensar en eso cuando leo al respecto, es decir, nunca en la vida con ChangMin… - aseguró remarcando sus palabras con aspavientos de negación… - o sea, es un gran chico, es inteligente y de gran carácter, pero es mi hermanito, no le podría ver de otra manera… - una ligera sensación de alivio en el corazón del pelirrojo… - Yunho por otro lado, él es… - uno de sus dedos presionando el puente de su nariz… - mira, simplemente no me vería con él en otro plan que no fuera amigos… - … - la paso de maravilla haciendo cosas con él, pero igual la paso con todos ustedes, pero de ahí a plantearme siquiera la posibilidad de… relacionarnos a otro nivel, nunca… - el delfín casi sentía que podía sonreír y brincar de felicidad…. – Jae, mh… él es diferente… - el corazón del pelirrojo se oprimió… - tú sabes que después de ti, él es a quien más confianza le tengo… - el pelirrojo sabía cuán fuerte es el lazo de amistad entre ellos dos, y eso a veces le ha llegado a asustar… - Jae puede ser muy mi amigo, y podremos hacer muchas cosas como tatuarnos juntos, pero no deja de ser el umma del grupo, así que sería incestuosa toda relación romántica con él, cuestión aparte el hecho de que Yunho capaz me mata si me le acerco… - se largó a explicar, ansioso por llegar al punto que quería… - entones, nunca te has imaginado un YooSu, por ejemplo… - dónde quedaron las razones por las que con Junsu tampoco saldría?

- eh!... – y de pronto, sus ojos habían vuelto a brillar, porque a pesar de los nervios y el temor, el solo recordar muchas de sus propias fantasías YooSu, la emoción fulguraba en el marrón de sus pupilas…

- recuerda que es una de las favoritas de las fans… - para entonces, Yoochun ya estaba sonriendo con cierto brillo tierno y una llama lasciva comenzando a encenderse en sus oscuras orbes…

- que importa si es de las favoritas o lo he imaginado… - su mirada bajando otra vez, su voz deslizándose con amargura… - no dejan de ser fantasías burdas de un mundo irreal que recalca día a día mi cruel realidad… - lo dicho, su boca hoy no le dejaría pensar antes de hablar…

- Junsu ah… - murmuró sorprendido, ilusionado, dubitativo…

- Te Quiero, Yoochun ah, de una forma que no debiera, justo como nuestras fans piensan, escriben y plasman… - un nudo en la garganta, la sensación de estar a punto de caer por un abismo… - perdóname, ni siquiera pude evitarlo una vez que me di cuenta de que me sentía atraído por ti… - el ratón abriendo los ojos de par en par, aquello iba a mucho más de lo que esperaba… - y aún aceptar que me había enamorado de otro hombre, de mi mejor amigo, ha sido una tortura para mí…

- Junsu… - susurró intranquilo, sus mejillas tornándose carmesí… su cuerpo echándose para delante….

- lo siento… - unas manos posándose sobre sus hombros obligándolo a levantar la mirada… - Yoochun… - el rostro del pelinegro acercándose al suyo…

- qué clase de amigos somos que hemos callado lo que más feliz puede hacernos… - murmullos que se pierden en sus alientos mezclados…

- los mejores… - sus mejillas ardiendo y su corazón danzando en un palpitar emocionado que emula al del pelinegro… - que justamente por eso han callado…

Cómo era que en esos cortos minutos la conversación había oscilado tan drásticamente entre la inquietud, la vergüenza, la melancolía, la ansiedad, la desazón, la sorpresa, y ahora…

- yo también Te Quiero, Junsu ah, de esa loca y casi torcida manera en que piensan nuestras fans…. – dos pares de sonrisas ampliándose, las manos del pelinegro resbalando suavemente a la espalda del pelirrojo, sus cuerpos acomodándose en otra postura más cómoda que les dejaba sentir ese confortable calor que los envuelve… - entonces, cuál es tu pareja favorita?... – acurrucándose en el pecho del delfín, ambos recostados sobre el sofá…

- tal vez la misma que la tuya… - sus manos acariciando suavemente la espalda del pelinegro…

- mh, tramposo… - aquellos roces provocándole tranquilidad… - la mía es el YooSu… - incorporándose para verle a los ojos… - de hecho no hay cabida para otra pareja en mi corazón…

- en el mío tampoco, porque has estado tú desde hace un tiempo ya… - sus miradas perdiéndose en los ojos del otro…

- te puedo… - su vista bajando a labios del pelirrojo… - besar?

- sí… - el carmesí en el rostro de ambos ya no daba para más…

Yoochun sonrió con un dejo de nervios, después de todo sus sentimientos más profundos le pertenecían a otro hombre, a ése que bajo su cuerpo le deja sentir los ligeros temblorcillos que la ansiedad del momento genera en ambos. La boca de Junsu entreabierta, suspirando anhelante del inminente encuentro de sus labios, sus cálidos alientos mezclándose mientras la distancia se va haciendo más corta. El pelirrojo cerrando los ojos rendido al mar de sensaciones que el tacto de los labios del pelinegro manda sobre sus sentidos. Correspondiendo tímidamente cada caricia, suspirando emocionado cuando sus labios son tomados con gentileza, probados como si del sabor favorito se tratara, delineados con tal parsimonia que pareciera temer que al separarse ya no estuviera… un beso tranquilo, sin prisas, dedicado única y exclusivamente a memorizar el otro juego de labios, a explorar con dulzura sus bocas, haciendo del encuentro de sus lenguas un rito de devoción y ternura.

Cortos besos entregados entre sonrisas después de terminar con esa primer larga caricia, una sensación rebosante de dicha y felicidad. El pelinegro se apartó de sus labios, le besó la mejilla y se acercó a su oído…

- que ricos labios tienes… - le murmuró con voz suave, escondiendo su rostro entre el cuello y hombro del pelirrojo, sonriendo como auténtico enamorado…

- Yoochun ah… - susurró con las emociones a flor de piel… podía haber sido más romántico ese momento?

- Te Quiero Mucho, Junsu ah… - sus corazones palpitando con un compás mesurado…

- yo también, Yoochun ah… - sus manos descansando en la espalda del pelinegro… el peso sobre su cuerpo ni siquiera importaba…

- dime Chunnie, como en las historias de las fans… - su nariz acariciando la piel en el cuello del delfín…

- eh?... – anonadado en los escalofríos por esas nuevas sensaciones…

- quiero escucharlo en tu voz, sentir tu amor a través de tu simple forma de pronunciar mi nombre… - sus labios participando del nuevo juego de roces que su nariz iniciara…

- ahh… - jadeo bajito, sus ojos cerrados… - Chunnie… - murmuró con tono suave, deslizando con ternura y un dejo de exaltación ante esos labios que ahora “mordían” su mentón y subían por sus mejillas besando cada palmo de su piel, finalizando en su boca, besándole con un poco más de confianza, de pasión, pero conservando la infinita dulzura de su amor…

…………………………….

Días atiborrados de trabajo era lo único que tenían desde hace unas semanas y por delante una atiborrada agenda. No saben lo difícil que es aguantarse las ganas de comérselo a besos cada que ríe de aquella escandalosa manera después de hacer alguna broma, contar un mal chiste o sentirse avergonzado…era simplemente que su novio siendo como es, le provocaba con naturalidad cada minuto del día… y tan pocas las oportunidades de volver a probar sus labios y perderse en el sabor de su boca, o el aroma de la suave piel de su cuello, su rostro o sus hombros, esas partes de su cuerpo que hasta ahora ha podido probar.

- Junsu ah… - sorprendiéndolo en la cocina buscando algo en la nevera, el ratón lo tomó por la cintura acercándolo a su cuerpo…

- Chunnie espera… - el pelirrojo sonrojándose indeciso aún a demostraciones de afecto cuando sabe bien que los demás andan por el departamento…

- just a kiss… - susurró con sensualidad, apoderándose de la boca de su novio (sí, aunque sin pregunta de por medio, se consideran pareja desde el primer beso y la declaración de poco más de dos semanas atrás)… colocó una de sus manos en su nuca y la otra en el costado de su cintura, empujándolo hasta que quedó recargado contra el refrigerador; ambos olvidándose por esos instantes de todo aquello que no fuera ese sabroso beso que los dejó sin aliento…

- ratón malo… - sus manos en el pecho de su novio ejerciendo presión para hacerle saber que espera que se aleje, no porque quiera realmente, pero… - podrían vernos… - una sonrisa tímida, el semblante avergonzado, en sus ojos marrón el brillo de su amor…

- lo siento… - hablando en voz baja… - pero es que cada día se me hace más difícil controlarme, sabes cuánto adoro besarte… - el pelirrojo mordiendo su labio inferior en un gesto inconsciente de apoyo a sus palabras… - me tientas más haciendo eso… - delineó con su dedo el labio apresado por sus dientes…

- no me doy cuenta… - se justificó, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no lanzarse él mismo a brazos de su novio y besarle largos minutos…

………………………………..

Casi dos meses de noviazgo… y las cosas no han cambiado demasiado, aún ocultándose de todos para poder amarse sin demasiadas restricciones. Junsu todavía inseguro de lo que los otros tres puedan decir respecto a su relación. Yoochun comprendiéndolo porque piensa igual; una cosa es hacer fanservice y llegar a bromear, y otra lo que en realidad digan de saber la verdad.

Sin embargo, su amor no podía detenerse por demasiado tiempo, saben que los ocasionales besos y las caricias disimuladas en aquellos contados momentos de privacidad no eran suficientes cuando ambos iban sintiendo el incrementar de la necesidad de llegar a más, de que sus besos no se limiten a sus bocas, ni las caricias a quedar sobre sus ropas, el calor que su cercanía les dejaba aumentaba cada vez con más ahínco, dejando en ocasiones un ligero dolor en la entrepierna que aliviar bajo la ducha de agua fría, o rogando porque baje por sí sola cuando no hay forma de atender ese “pequeño problema”.

Hubo entonces solo una salida para poder demostrarse su amor de ésa otra manera en que tanto desean, fundiendo sus cuerpos en una entrega tan tierna como apasionada. No habían tenido valor de hacerlo en el departamento aún cuando pudieran quedarse solos, no querían arriesgarse a ser sorprendidos en plena faena… así que terminaron en una habitación de hotel.

Una serie de besos fueron encendiendo la llama de la pasión, abrazados de pie junto a la cama, disfrutando cada segundo de ese gran momento en que dan el siguiente paso en su sólida relación. Yoochun se separó de aquellos labios que tanto gusta de besar, se miraron sonrientes con el calor ascendiendo lentamente en sus cuerpos, aún nerviosos por la situación pero sobre todo, seguros de querer seguir hasta el final. Junsu llevó sus manos a la camisa de su novio, desabotonando con dedos temblorosos uno a uno aquellos botones que lo separan del cuerpo que desea, palpando con la yema de sus dedos la piel que va quedando al descubierto. El pelinegro simplemente seguía con su mirada los movimientos de su novio, sintiendo con cada roce la piel erizarse, y el calor aumentar en su interior.

Junsu era delicado al tocarlo, casi como si temiera llegar a equivocarse, ya abierta la camisa la deslizó hacia los lados dejándola resbalar por los hombros y caer por los brazos en tanto recorre con sus ojos el desnudo torso de su novio, mordiendo su labio inferior al descubrir que a pesar de las tantas veces que le ha visto en misma condición, hoy por primera vez le admira con deseo, sus manos deslizándose por cada palmo, delineando cada músculo con sus dedos, memorizando su suave textura, detectando su calor… hasta probar su sabor cuando sus labios se dirigieron a su cuello besando con parsimonia…

El pelinegro no podía hacer más que dejarse hacer, entregándose por completo a la exploración que su novio ha iniciado, sacándole aquellos suspiros que mutan a jadeos cuando la excitación aumenta y el pelirrojo se entretiene lamiendo sus pezones con aquella tranquilidad delirante que ya lo hace flotar en una nube de calor. Gimió bajito cuando ya su novio había descendido aún más, besando y chupando suavemente en sus pectorales, metiendo furtivamente su lengua en su ombligo, acariciándole los costados y la espalda con sus manos. Después de algunos minutos en aquella actividad, el pelinegro consideró que era tiempo de tomar su lugar, sujetó al pelirrojo por los hombros y lo instó a besarle otra vez con una renovada fogosidad cuando sus lenguas se enredaron con vehemencia y el pelinegro, un tanto más ansioso por tocarlo, le desabrochó la camisa mientras se despegaba del beso tan solo para llevar sus labios al cuello de su novio. Sacándosela rápidamente para tumbarlo a la cama y colocarse sobre él comenzando a repartir caricias, besos y un juego de lamidas que aumentó el calor corporal de ambos.

Junsu gimió ronco cuando su novio succionó en su clavícula fervientemente, dejándole la zona de un tono rojizo, marcándolo como suyo, ahí donde de cualquier forma tendrá que preocuparse después sobre el cómo cubrir la marca que adquirirá un tono amoratado al día siguiente. Pero perdido ahora en las sensaciones que van y vienen por todo su cuerpo, jadeando cada que los labios o las manos del pelinegro encuentran una nueva zona en la que entretenerse. La excitación en la entrepierna de ambos ya comenzaba a reclamar por atención, y es que ese juego de caricias y besos de reconocimiento y memorización de una parte de sus cuerpos tenía sus claras y muy positivas consecuencias. Las manos del pelinegro ya habían desabrochado el cinto y los pantalones de su novio cuando…

- Yoochun ah… - el pelirrojo se incorporó quedando sentado e impidiéndole continuar… - quiero hacértelo primero… - solicitó, sonrojado no solo porque todavía se siente avergonzado al estar haciendo el amor con su novio, sino también por la excitación de la situación en sí… - por favor…

- de acuerdo, Junsu ah… - el orden al pelinegro no le importaba tanto, sabía que de todas maneras después probaría el sabor de su novio…

Cambió de lugar con el pelirrojo siendo él ahora quien está abajo a disposición de un Junsu que no duda en sacarle los pantalones tirándolos al suelo. El bulto bajo la ropa interior era notorio, y por un momento al pensar en que ésa erección entraría más tarde en su interior le hizo tragar hondo… definitivamente, aquello iba a doler… pero sabía que su pareja lo haría temblar también de placer. Mirando al pelinegro, quien apoyado en sus codos le observaba expectante, pasó una de sus manos por encima de su entrepierna, la posó sobre ésta y sonrió traviesamente al notar cómo su novio jadeaba y cerraba los ojos ante su acción… masajeó suavemente unos instantes antes de deshacerse del boxer y dejarle completamente desnudo.

- Yoochun ah… - inconscientemente se mordió el labio inferior, su mirada absorta en la pronunciada erección de su novio… - voy a comerte completito… - sonrisa lasciva, entregado por completo a la lujuria… acercó su rostro a ese trozo de carne hinchado y sopló su cálido aliento contra la punta…

- ahh… - arrancando un jadeo en el pelinegro, que no pudo evitar cerrar los ojos por más que intentaba mantenerlos abiertos y no perderse detalle de los movimientos del pelirrojo al hacerle el primer sexo oral juntos… - mmhhh, Su…- gimió cuando la lengua de su novio lamió toda su extensión dejándole sentir su caliente y resbaladiza humedad…

Junsu sonrió complacido, significaba que había comenzado bien, así que siguió lamiendo su miembro, detectando ese peculiar sabor salado que quedaba en su lengua, una de sus manos tomándolo por la base mientras reparte besos en toda su extensión, chupando furtivamente su punta, para apartar su boca y comenzar a masajear de arriba a abajo con sus manos en un ritmo tranquilo…

- mmhhh, aahhh, Junsu… aahhh… - el ratón terminó por recostarse y dejar su cabeza sobre la almohada, disfrutando de esas electrizantes oleadas de placer que viajaban por su cuerpo…

- te gusta así, Chunnie… - su voz sensual llegando apenas a los sentidos de su novio…

- mmhhh, sí… ahh, así… - las manos del pelirrojo acelerando un poco más sus movimientos… - aahhh, Su… - para gemir más fuerte cuando esas manos son suplantadas por su caliente boca, deslizándose hasta tragarlo completamente… - mmhhh, más… aahhh…

El pelirrojo accediendo gustoso a su petición, succionando más rápido, presionando sus labios al llegar a la punta y bajar con su lengua acariciando toda su extensión. Yoochun tentado de llevar sus manos a la cabeza de su novio, pero dejándolas sobre la cama aprisionando las cobijas con fuerza, en tanto no paraba de gemir y casi gritar de placer, conteniendo apenas el deseo mordiendo su labio inferior. El delfín podía escucharlo, lo sentía retorcerse de placer dominado por su boca y sus manos, y eso lo hacía sentir realmente bien, porque era lo que deseaba, poder darle todo lo que necesita y saber que las barreras de su amor solo existen afuera. Sintió el líquido previo al éxtasis mojando la erección de su novio, y entonces succionó con más fuerza concentrándose en la punta, sintiendo como la semilla del pelinegro se desbordaba llenando su boca y perdiéndose en su garganta al tragar tanto como pudo.

Yoochun seguía jadeando con los ojos cerrados y las cobijas todavía sujetas por sus manos aunque ya sin la misma presión de antes. Junsu se incorporó quedando de rodillas en la cama, aún saboreando su esencia, viendo cómo su novio se relaja poco a poco, algunas gotas de sudor marcadas en su rostro y aquella suave tela aperlada cubriendo su piel dándole un toque sensual que le hizo recordar el dolor de su propia entrepierna…

- no hagas eso, Junsu ah… - habló con voz más tranquila, pero no menos excitada, después de escuchar un gemido viniendo de su novio, quien se atendía con masajes suaves…

- ya te recuperaste, amor?... – y es que lo había visto tan cómo recuperándose del orgasmo, que no tuvo corazón para molestarlo…

- casi… - recostó a su novio, pasando sus manos por su desnudo pecho hasta tomar sus pantalones por los costados y bajarlos por sus piernas tirándolos al suelo, inmediatamente la ropa interior le siguió el mismo camino… - pero no puedo dejarte haciendo todo tú solo, mi vida… - sus manos masajeando con un poco de rapidez la erección del pelirrojo…

- mmhhh, Chunnie, ahh, así… más… ahh sí… - rápidamente la temperatura de su cuerpo se había elevado al límite, entregado al dominio de su novio, cerró los ojos y dejó que sus gemidos salieran libremente de su garganta… - aahhh, Chunnie, que rico, mmhhh…

El ratón simplemente sonrió, él casi se había lastimado el labio al morderse para no gritar, y su novio no se reprimía en absoluto… pero le gustaba. Temiendo que se fuera a correr pronto dada tanta excitación, no dudó en llevarse su miembro a su boca, bajando lentamente por toda su extensión, apreciando cómo la punta le tocaba la garganta, sintiendo de aquel momento el más erótico que podía imaginar… volvió a subir con sus labios presionando a lo largo, liberándolo por completo para dedicarse a lamer con lujuria y llenarlo de su saliva. Después volvió a engullirlo, bombeando con un ritmo suave, dejando que su lengua acaricie con cada movimiento, que las paredes de su boca se impregnen de su salado sabor.

- ahh, Chunnie, más, por favor… - su novio incrementando el ritmo… - mmhhh, sí, así… ahh, mmhhh..

El ratón sentía cómo su novio movía sus caderas en un gesto inconsciente por obtener más de aquellas gratificantes sensaciones, y le dejó hacerlo en tanto sus manos se perdían cuesta arriba jugando con sus pezones, presionándolos con sus dedos, arrancándole gemidos todavía más estridentes. Minutos después recibió su propia recompensa cuando la semilla de Junsu se liberó en su boca y siguió el camino por su garganta al tragarla. Limpió con su lengua todo rastro en su miembro y luego llevó un sendero de besos subiendo por su ombligo, sus pectorales, pasando por su pecho, lamiendo su cuello y terminando con un profundo beso.

- eso fue… maravilloso… - trataba de recuperar el aliento el pelirrojo, pero sonreía satisfecho de haber vivido su propio orgasmo…

- lo fue…. – sus dedos apartando tiernamente los mechones pelirrojos pegados por el sudor en su frente… - sabes delicioso, Junsu ah… - se relamió los labios aún con su sabor en su boca…

- tú también, Chunnie… - aceptó con una sonrisa lasciva y un dejo de timidez, las manos de su novio acariciando sinuosamente sus hombros y bajando al costado de su cintura…

- listo para lo que sigue?... – el pelirrojo asintió. Entonces se acomodó en medio de las piernas de su novio y observó su intimidad con infinita ternura, porque ese pasaje le daría el mayor de los placeres en unos momentos más…

Llevó una de sus manos a la boca de Junsu, y éste tomó entre sus labios tres de sus dedos, lamiéndolos y chupándolos con sensualidad para humectarlos completamente con su saliva, Yoochun comenzó a jadear nuevamente ante ese gesto, el pelirrojo mirándole con sus ojos llenos de deseo y el rostro coloreado por la excitación. Liberados sus dedos fueron directamente a la entrada del delfín, el pelinegro los pasó sobre ella antes de introducir el primero y su novio jadeó para luego ahogar un grito de dolor presionando su boca con fuerza. Yoochun sabía que dolía, por eso trató de hacerlo lo más queda y dulcemente que podía, metiendo y sacando su dedo con suavidad, pero la expresión de incomodidad seguía marcándose en el gesto de su novio.

Y cuando introdujo el segundo dedo, el pelirrojo ya no pudo evitar gritar de dolor ni que algunas lágrimas resbalaran por sus sonrojadas mejillas, puesto que aunque su intimidad responde dilatándose, la inexperiencia y el hecho de ser la primera vez hacían que doliera cada que sus músculos se expanden para albergar sus dedos. El ratón se acercó a limpiar sus lágrimas con sus labios para luego besarlo con ternura tratando de distraerlo o aminorar su dolor, en tanto que comenzaba a hacer círculos en su interior e instantes después agregaba el tercer dedo. Una vez dilatada su entrada, Yoochun apartó sus dedos, le tomó las caderas por los costados a la vez que acomodaba su ya despierta erección y lo penetraba empujando con suavidad…

- ahh, Chunnie… - el dolor en su intimidad era casi insoportable, pero su novio ya había entrado completamente y ahora se había quedado quieto esperando a que se acostumbrara a su intromisión…

- Te Amo, Junsu ah… - atinó a decirle al tiempo que descendía sobre su cuerpo y le besaba nuevamente con dulzura. El pelirrojo correspondió contento de saber cuán significativa era para ambos esa primera entrega…

Momentos más tarde el ratón comenzó a embestirle deslizándose dentro y fuera con suavidad, ahogando con sus besos los gemidos de dolor de su novio. El delfín sintió la misma punzada por algunos instantes, pero luego poco a poco fue desplazándose y comenzó a sentir una corriente eléctrica que nacía en su intimidad y se esparcía como oleada de placer por todo su cuerpo…

- aahhh, mmhhh… - y entonces sus gemidos ya sonaban gozosos… - más fuerte, Chunnie… - y comenzó a pedir más de esas estocadas que los envolvieron en una delirante sensación de fuego abrasador que los elevaba a un mundo en el que solo ellos dos unidos en cuerpo y alma existían…

Yoochun aceleró entonces sus embestidas, sus gemidos mezclados con los del pelirrojo inundando la habitación. Callados apenas en los segundos en que sus bocas se encontraban besándose con encendida pasión, sus cuerpos pegados con recelo, el miembro de Junsu frotándose deliciosamente entre sus torsos, sus manos en la espalda del pelinegro, sus dedos enterrándose en su piel cada que toca lo más profundo en su interior.

- mmhhh, Junsu… - gemía ronco ante esa acción de su novio, sintiendo una nueva oleada de placer que se mezclaba a todas aquellas que recorrían su cuerpo sin parar… - aahhh, eres tan rico… mmhhh…

- aahhh, Te Amo, mmhhh, Chunnie…- declaró simplemente porque sí, sumido en esa sensación de gozo y felicidad…

El vaivén de sus caderas volviéndose frenético, los besos cada vez más cortos pero no menos apasionados, los gemidos más roncos, los gritos más excitados, el sudor bañado en sus cuerpos, sus ardientes pieles unidas dejando al descubierto el nivel de excitación alcanzado. El pelinegro se incorporó y acompañando una mano del pelirrojo masajeó su miembro estimulándolo con un bombeo acompasado con el ritmo de sus estocadas. Un calor avasallador concentrándose en el bajo vientre de ambos, la tensión apoderándose de todos sus músculos… una última estocada profunda, dos gemidos roncos, la espalda del pelirrojo arqueándose a la vez que su semilla baña su mano y la de su novio, y éste termina en su interior. Los espasmos del orgasmo recorriendo ambos cuerpos, el ratón se dejó caer sobre el delfín, los dos respirando trabajosamente pero con una sonrisa plasmada en sus labios y el semblante cubierto de satisfacción.

- fue la experiencia más hermosa de toda mi vida, Junsu ah… - se incorporó un poco apoyándose en sus manos sobre la cama, y pegó su frente a la de su novio, aún sin abandonar su interior…

- también la mía, gracias por hacerme tan feliz, Chunnie…- un beso en su mejilla, su novio saliendo despacio de su interior y recostándose a su lado…

- yo estoy agradecido con la vida por ponerte en mi camino… - el pelirrojo recostándose en su pecho…

- cómo le haremos ahora?

- con qué?

- con esto, querré hacer el amor todos los días…- un dulce beso en el pecho de su novio…

- encontraremos la manera, Susu ah… - sus manos acariciando el húmedo cabello de su pareja… - mientras tanto, que siga habiendo curiosidad por el YooSu que solo tú y yo sanemos es real…

Un beso en los labios, tierno y alegre, caricias entre sonrisas y el inicio de un nuevo juego de roces que podría culminar en una segunda entrega… Saber? Nos quedaremos con la curiosidad…




Fin




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