26 ago. 2009

Deseos (cap 10)

CAPITULO 10. DUDAS Y LA PRUEBA DE JUNG YUNHO

El regreso a Japón llegó, y ya estando allá surgió nuevamente el problema respecto a dónde vivir todos juntos, su departamento en tierras niponas es de hecho solo de tres recámaras, sin embargo Min tuvo que aceptar compartir su habitación con Jun Ho y Ji Yong una vez más ya que solo estarían ahí tres semanas y volverían a trabajar de lleno a Corea.

- mejor así, la Dra. Bin ya nos había dicho que viajar para ustedes a estas alturas del embarazo no es recomendable... – había dicho el líder cuando les dio la noticia... – tres semanas se van de volada, Min... – es que el menor, aunque no había dicho nada, su rostro había dejado clara su inconformidad por tener que dormir con ese par, no que le caigan mal (Jun Ho lo saca de sus casillas pero hasta eso se llevan bastante bien), pero dormir los tres en la misma habitación...

- si fuera Kohei no me importaría en absoluto... – pensó el menor, metiéndose entre las cobijas a lado de Ji Yong, por acuerdo entre los tres decidieron que a todos les tocaría dormir en la cama y el suelo alternándose el lugar. Hoy le tocó al gemelo el suelo.

- un sofá es demasiado incómodo... – había dicho cuando le propusieran ocupar el sofá. Metiéndose en el futón (cama japonesa) que terminaron adquiriendo esa misma mañana.

La primera presentación formando parte del grupo se llevó a cabo apenas dos días después a su llegada. El concierto era tan importante como todos los demás, solo que los nervios en esta ocasión era por ver qué tal podían con la presión Ji Yong y Jun Ho, que aunque en los últimos ensayos habían estado muy bien (hasta ellos habían sentido que eran Jae y Junsu los que bailaban con ellos) todavía quedaba el asunto del canto.

Kohei (recordemos que es un genio de la cybertecnología) había terminado por hacer algunos “ajustes” en el equipo de sonido, de modo tal que cuando Ji Yong y Jun Ho cantaran sus voces se modularan hasta escucharse idénticos a Jae y Junsu respectivamente sin tener que valerse de pistas, cantar en vivo ha sido siempre muy importante para ellos. Ahora estaban a unos minutos de probar si todo esfuerzo daba resultados positivos o si terminarían por pensar en algo diferente.

El escenario enorme y majestuoso como siempre estaba dispuesto para su arribo, las luces multicolores y los láser iluminaban el enorme lugar. Tras bambalinas cinco chicos nerviosos terminaban de recibir los últimos toques a su vestuario, maquillaje y peinado. Repasando todo el staff que el equipo funcionara adecuado, los bailarines dispuestos también ya para salir a escena. Pero sin duda de esas decenas de personas que ya conocen el medio, cuyos nervios saben bien cómo controlar además de que saben pasarán apenas DBSK pise el escenario; dos chicos en particular son un manojo de tensiones, definitivamente no es lo mismo ensayar en pequeñas salas (claro, comparado con aquel inmenso lugar cuyos lugares están ocupados por cientos de fans que gritan sus nombres y parecen al borde del frenesí por verlos y escucharlos) o cantar en salones donde no hay más de diez personas, que pararse al frente de aquella multitud que espera tanto de ellos.

- tranquilos, lo van a hacer muy bien... – animó el líder, dedicándoles una sincera sonrisa de apoyo, palmeándoles amigable el hombro.

- ustedes solo piensen que están en un ensayo, no se asusten por los gritos o el inmenso lugar... – aconsejó el pelinegro.

- como no se concentren, les aplico otra vez mi sistema de entrenamiento... – por su sonrisa, Ji Yong y Jun Ho no supieron si aquello era para motivarlos o lo contrario. Pero de alguna forma se sintieron más tranquilos por las palabras de esos tres.

- a dar lo mejor de nosotros... – le dijo el chico raro al gemelo, éste asintió con algo de nervios aún pero sonrió con seguridad.

En su departamento, Jae y Junsu estaban sentados en la sala frente al televisor, cada uno con un bote de helado a medio vaciar (a pesar de que apenas hace 10 minutos los tomaron).

- a qué hora irán a salir... – preguntaba un impaciente castaño oscuro, metiendo una cucharada más en su boca.

- no sé, pero como no se den prisa me va a dar algo de los nervios, creo que me siento más nervioso ahora que cuando teníamos que salir al escenario... – comentó un delfín visiblemente ansioso, que al igual que su Umma, comía desesperado de aquel indefenso bote de helado.

Los primeros acordes del Intro resonaron como un rugido, dando inicio a ese tan esperado Live Concert que por semanas esperaran ansiosas las fans de esa afamada isla oriental. Hombres y mujeres de todas las edades gritaban sin parar, haciendo de su emoción un incentivo relajante para los muchachos.

- así es como te sientes, hermano... – pensó el gemelo cuando por fin pisó en aquel deslumbrante escenario, una sensación que no podía describir ocupó cada fibra de su ser, era la adrenalina, la emoción, el desafío, miles de cosas que hacían que se sintiera extremadamente feliz.

La preocupación por cometer algún error quedó pronto en el olvido, cuando a lado de sus cuatro amigos bailó y cantó en perfecta armonía, nadie podría decir que ese par de chicos no son los auténticos JaeJoong y Junsu, nadie, ni siquiera ellos habían encontrado diferencia alguna al compartir aquel momento, el primero de muchos más durante varios meses.

- estuvieron fantásticos!!!... – Junsu se lanzó a brazos de su gemelo estrechándole en un fuerte abrazo apenas entraron en el departamento.

- eres mi salvador... – había dicho Jae mientras abrazaba efusivamente a Ji Yong, que inocentemente pasó sus brazos alrededor del mayor. Claro, qué iba él a pensar que cierto líder sacara su instinto celoso y les apartara de mala manera.

- Boo, nosotros también estuvimos ahí, no lo olvides... – le reprochó con un puchero indignado, a pesar de que no tenía nada de qué preocuparse (ni que Jae fuera narciso como para enamorarse de su vivo retrato en Ji Yong), no tener la atención de su novio siempre calaba hondo en él, no le hubiera importado si primero lo hubiera felicitado a él.

- sí, Yunnie, pero no se te olvide que de no ser por ellos ahora mismo vaya a saber dios qué sería de nosotros... – se tocó la tripa, mirándolo con fijeza, ojos centelleantes que decían claro ... -

- bueno, ya entendí... – apenado, abrazó a su novio, dándole un beso en la tripa antes, sonriéndole a modo de disculpa.

- deberíamos festejar el momento, es que, hasta yo pensé que estaba viendo una repetición, como si fuéramos nosotros, Jun Ho eres mi hermano favorito, sabías... – el castaño estaba tan feliz que había ignorado olímpicamente a su ratón, que un tanto decepcionado simplemente se había sentado en silencio en la sala, a esperar a que su novio recordara que existe.

- soy el único... – le recordó con una sonrisa divertida, todavía sentía la adrenalina del concierto, ansiaba ya volver a pisar el escenario, volver a entregarse a esa emoción del baile y el canto, de ser observado por miles de personas.

- idiota!... – le dio un golpe suave en el hombro, riendo por el comentario. Y solo entonces se acordó de su novio, se acercó rápidamente a él, tomando asiento a su lado... – tú estuviste tan maravilloso como siempre... – le habló suave, con enorme orgullo en su voz.

- gracias... – contento de que por fin le hablara, el pelinegro lo abrazó tiernamente, depositando un beso en esos labios que tanto adora.

- entonces, qué cenaremos para celebrar... – cuestionó un Min hambriento.

............

A partir de entonces el ambiente era mucho más relajado porque no había más preocupaciones de por medio, por lo menos no relacionadas con lo profesional. ChangMin estaba que trinaba porque Kohei se había quedado en Corea a petición de la disquera, que iba a participar en las coreografías de algún otro grupo hermano, como si eso le importara, estaba molesto porque todo intento por concertar una cena con su adorado bailarín se había visto frustrado, en primera porque preparar a Ji Yong y Jun Ho había absorbido cada minuto de su tiempo, y en segunda porque ahora que podía Kohei se había tenido que quedar allá. Tenía claro que regresando no se le escapaba, a la primera oportunidad iría y le declararía todo su amor, estaba decidido, nada ni nadie se lo iba impedir.

Yoochun por otra parte también tenía sus preocupaciones (sexuales) que hasta le quitaban el sueño y lo ponían un tanto iracundo, tanto que de vez en cuando Yunho ha tenido que llamarle severamente la atención durante los ensayos, a fin de cuentas no era culpa de nadie lo que pasaba entre ellos dos, tenía que modularse y ser profesional.

- lo dices porque tú no tienes nada de qué preocuparte, Jae y tú se lo montan a diario cada que les apetece!!... – espetaba muy enfadado el ratón, sin importarle que en la sala de ensayos estuvieran los otros tres (Jae y Junsu se quedaban en el departamento), no reparando en que alguien pudiera escuchar.

- Park Yoochun, no me grites... – respirando hondo para no gritar igual; o peor, lanzarse a los golpes, el líder trataba de serenarse y hacer entrar en razón a su amigo... – mira, sabes bien que eso del apetito sexual disminuye con el estado en que se encuentra... – el moreno ya estaba frente al pelinegro, hablándole despacio, en voz baja

- tú lo has dicho, disminuye, no desaparece... – frustrado, el ratón tomó con violencia sus cosas, después de todo era hora de partir... -

- a dónde vas... – le cuestionó su cuñado cuando vio que el pelinegro abandonaba la sala sin despedirse, con paso veloz, y al parecer con rumbo diferente al de ellos.

- por ahí, no tengo ganas de ir al departamento ahora, estoy muy enfadado... – sin mirar atrás, Micky se fue.

- como se atreva a ir a... – el gemelo no quería ni pensar en la posibilidad de que su cuñado fuera a buscar desahogar su tensión sexual a algún lado, pero tratándose de su hermano, prefirió cerciorarse, tomó sus cosas y salió tomando el mismo camino que el ratón.

- vas a seguirlo?... – le preguntó el líder al ver su intención.

- y si es necesario lo moleré a golpes, porque si lo llego a sorprender con otro, te juro que dejo viudo a mi hermano... -

- Yoochun jamás le haría algo así a Junsu, lo ama... – intentó razonar el líder, él estaba convencido de que por más que el ratón deseara intimidad, no la tendría con nadie que no fuera el delfín. Imagina que solo fue por ahí a espabilar la tensión.

- entonces no tienes nada de qué preocuparte... – salió de la sala, asegurándose de ubicar rápido al pelinegro, llegó al estacionamiento pero naturalmente no estaba ahí, habían ido todos en la van y esta esperaba ahí por el resto, además, Yunho traía las llaves. Se encaminó a la calle, volteó a un lado y a otro, pero su cuñado no figuraba por ninguna parte, pensó en llamarlo, pero eso solo lo alertaría... - ¡mierda! A dónde se habrá ido a meter... – comenzó a andar, esperando con suerte encontrarlo pronto.

............

Micky caminaba sin rumbo, mirando los estantes de todas las tiendas a lado, la noche ya cubría con su manto la bella ciudad de Tokio, las luces de las esperadas fiestas decembrinas le daban un toque más fantástico y cálido. Pero él no lograba sentir esa calidez con sabor a familia, no cuando se sentía tan mal consigo mismo por ser tan banal, por estar tan enfadado con su novio tan solo por no tener sexo con él, no que fuera lo más importante sobre la faz de la tierra intimar con tu pareja, pero realmente cómo le hacía falta. El problema no era en sí que no intimaran, sino los miedos de fondo alrededor de ello.

.....flashback....

- Susu ah, estás muy hermoso hoy... – el pelinegro acorraló a su novio contra la puerta de la habitación apenas entraron para dormir, claro que, después de tanto tiempo, el ratón quería no dormir una de esas noches.

Atacó los labios del delfín con desespero, estaba excitado, demasiado necesitado de que sus besos y caricias fueran correspondidas por Junsu, pero una vez más aquello parecía no estar ni cerca de ocurrir, porque aunque la boca de su novio se movía con la suya no sentía que le devolvieran ese fogoso beso.

Pensó que tal vez era que necesitaba incitarlo mejor, así que deslizó sus besos por su cuello, acariciando directamente la entrepierna de su novio que tampoco reaccionaba a sus constantes roces.

- Chunnie, no... – al castaño le dolía ser así, sabía cuánto daño le hacía a su pareja al rechazarlo cada noche, pero qué podía hacer cuando realmente no le nacía el deseo irrefrenable de intimar con él.

- Su, te necesito... – volvió a besarlo, introduciendo su lengua en la boca de su novio, buscando de alguna forma encender la llama en ese cuerpo que simplemente está frío ante su ardiente piel... – siénteme, mira cómo me pones, por favor Susu ah... – tomó una de las manos del castaño y la posó sobre su erección, el prominente bulto bajo sus pantalones dolía ya. La mano del delfín no se movió, su piel seguía fría a pesar de los besos que sus encendidos labios insistían en dejar sobre su cuello. Al notarlo, el ratón en un intento más desesperado movió con su propia mano la de su novio, estimulándose a sí mismo... – esto no te enciende, Su... no sientes nada al tenerme así... – preguntaba con voz ronca, excitada, deseando desde el fondo de su alma que su novio respondiera a sus caricias, a su deseo...

- Chunnie... – una lágrima resbaló de sus ojos, le dolía eso, le dolía saber que no quería aquello tanto como el pelinegro.

- ya no me deseas, Su... ya no te encienden mis besos y mis caricias... – a cada palabra el pelinegro sintió como si un aguijón se enterrara en su corazón y su veneno se esparciera lentamente por sus venas. Porque una afirmación a esas cuestiones serían una muerte lenta pero doloroso para él, un ataque sin piedad...

- no es eso... – la voz se le quebró, no podía contener más el llanto de saberse en esa situación, ni siquiera él lo entendía, porque aquella no reacción de su parte hacia los deseos de su novio no parecían tener una causa hormonal. Pero aún sabía, aun sentía en cada fibra de su cuerpo el mismo amor hacia su novio. Entonces, porqué no lo deseaba?

- entonces dime qué es, Su... – el pelinegro se apartó de su cuerpo con pesar, le dolía haber terminado por hacer llorar otra vez a su novio cuanto intentó sumergirlo en un momento de placer.

- no lo sé, Chunnie, es solo que no... – el llanto le impidió seguir hablando, ese nudo en la garganta, esa sensación de desazón que consumía su interior y lo hacía sentir miserable.

- no te preocupes, perdóname... – lo abrazó tiernamente, aunque la temperatura de su cuerpo siguiera a tope por el simple hecho de estrecharlo entre sus brazos... – no quiero que llores por mi culpa... sabemos que es por... el embarazo... – pero hasta él mismo dudaba que fuera eso ... – voy a... voy al baño... – le dio un beso en la frente a su delfín y salió de la habitación, cuando la puerta se cerró, el castaño lloró más fuerte aún...

- porqué, porqué me pasa esto... – limpiaba con el reverso de sus manos las incesantes lágrimas que corrían por sus mejillas, caminó tambaleante hacia su cama dejándose caer sobre ella, haciéndose un ovillo mientras sollozaba sin parar... – yo te amo, lo sé, pero... porqué no te deseo, porque mi cuerpo no reacciona, ni mi mente tampoco... porqué...

- ¡maldición! Cómo puede estar pasando esto... – en el baño, el ratón había terminado por meterse bajo la regadera, mojando su cuerpo con el agua helada que cubría toda su piel y bajaba lentamente la temperatura, más no su deseo interno. Una de sus manos acariciaba su propia erección, era demasiada la excitación que tenía encima, a pesar del enojo, a pesar de la decepción de saberse rechazado una vez más por su novio; era una necesidad muy fuerte como para dejarla pasar solo con la ducha de agua fría, así que tuvo que hacer algo que mucho tiempo atrás hubiera dejado de lado, se masturbaba pensando en Junsu, fantaseando que eran las manos o la boca de su querido delfín quienes hacían ese maravilloso trabajo en su erección. Y aunque minutos después se corrió en su mano, el orgasmo jamás hizo temblar su cuerpo... – patético...

Desde ese día la tensión entre Junsu y Yoochun salía a flote cada tanto, aunque de pronto se les veía muy cariñosos de manita sudada y besos tiernos, cuando las hormonas descontrolaban al ratón y su novio le rechazaba nuevamente, el pelinegro decidió dormir en la sala.

- no me lo tomes a mal, Su, pero si me quedo a dormir contigo no podré descansar, porque el solo roce de tu piel me pone a tono y no quisiera llegar a cometer una estupidez... – se había justificado lo más calmado que pudo, cuando la primera noche que hiciera aquello su novio le cuestionara su actitud.

- lo siento, Chunnie... – esas palabras ya las tenía más que aprendidas el ratón, así que de alguna manera hasta se estaba acostumbrando a ellas, pero eso no significaba que no doliera, a ambos.

- no tienes porqué... descansa, sí, no pienses que estoy molesto contigo por esto, eh... – le besó los labios, comprobando para desgracia suya que cada que lo tocaba su cuerpo se encendía, reclamando mayor contacto con ese ser... – te amo, te amo más que a nada, Susu ah...

- yo también te amo, Chunnie... -

.....flashback....

Curiosamente sus pasos se detuvieron ante una tienda de ropa para bebé, no sabía porqué pero había tenido una cálida sensación al pasar por ahí, había sido raro, pero juraría que escuchó una voz en su interior decirle y aquellas palabras que todavía sonaban en su mente lo hicieron sentir mejor, a pesar de todo, aún sabiendo que las cosas entre su delfín y él no son las mejores ahora, tenía claro que tarde o temprano volverían a estar juntos, que hasta se reirían de recordar su frustración sexual. Ver esa tienda con un montón de artículos para bebé le relajó. Ahora ya estaba cerrada, pero sabía que de una u otra forma tendría que volver con su novio para hacer compras en un futuro nada lejano. Claro, cuando supieran cómo hacer para comprar ropa de bebé sin que la gente empiece a rumorar que en DBSK alguien va a ser padre, tremendo bombazo sería aquello en la prensa y la disquera.

Miró la hora en su reloj de muñeca, ya pasaba las once de la noche y él ni enterado de todo el tiempo que estuvo caminando metido en su pensamientos. Ajeno a un chico que había conseguido seguirle los pasos a unos metros de distancia, un chico que sonreía complacido al descubrir que su cuñado le era incondicionalmente fiel a su querido hermano. Se apresuró a doblar la esquina antes de que el pelinegro fuera a voltear y lo descubriera, tomó el primer taxi que pasó y regresó al departamento.

- dónde estabas?... – le cuestionó Junsu preocupado.

- te mandé un mensaje para que no te preocuparas, te hace daño a ti y a mis sobrinos... – sonriendo para tranquilizar a su gemelo, Jun Ho le besó la frente y le acarició la tripa... -

- ya lo sé, tenías ganas de pensar... Chunnie tampoco ha llegado... – susurró con tristeza.

- intentamos hacerle ver que su ratón solo andaba por ahí de vago, pero... bueno, ha estado pensando puras tonterías... – comentó Min. Y es que el castaño no había parado de decir cosas como

- y si mi Chunnie me engaña... – el castaño comenzó a sollozar, su hermano lo atrajo en un abrazo.

- como piensas tremendas idioteces, hermano, con todo y que es un mouse pervert, tu novio jamás te haría semejante bajeza, es más, creo que antes se da un tiro que solo pensarlo... – trató de consolarlo, pero su hermano seguía llorando amargamente, hasta que un quejido lo alertó...- qué tienes, qué te pasa...

- me... me duele el vientre... – una fuerte punzada lo hizo flexionarse de dolor.

- hay que llevarte al doctor... – fue la primera reacción de Jun Ho. El líder ya se había parado y tomado las llaves de la van.

- quédense aquí... – ordenó a su novio, Min y Ji Yong, que habían palidecido del susto... – no te preocupes... – le habló a Jae... – no quiero que te haga daño a ti o al bebé, él estará bien... – Junsu no podía ni siquiera caminar por el dolor, sus manos estaban sobre su vientre, como tratando de contener ese dolor.

- Chunnie... búscalo... – balbuceó antes de desmayarse en brazos de su hermano. Lo levantó y lo llevó cargando hasta el estacionamiento, Yunho caminaba apresurado a su lado, subieron rápido al auto y se encaminaron hacia la clínica más cercana.

- ¡diablos! Qué se supone que diremos... – el líder golpeó el volante con fuerza, había caído en la cuenta de que tendrían que informar del estado del delfín, y lo que menos quiere ahora es médicos y un montó de gente preguntando sobre el asunto.

- espera!

- qué...

- no dijo la Dra. Bin que estaría en un congreso hasta pasado mañana, y si la llamamos?... – el líder ni siquiera respondió, sacó su móvil y marcó al de la Dra. Bin. Gracias al cielo contestó al segundo tono...

- hola?

- es Junsu, el vientre le dolía mucho y se ha desmayado, tiene que verlo... – dijo rápidamente, desesperado por la situación, preocupado de la propia salud de su novio que se quedó en el departamento...

- dónde están?... – la voz de la rubia se escuchó preocupada y sorprendida, porque así se encontraba, ella no había sentido nada, eso significaba que sus poderes divinos no estaban conectados con la energía de esos bebés. Tal vez porque sus acciones intentan dañar al “madre” de estos... -

- en la carretera, lo llevaba a una clínica... -

- de acuerdo, estoy en el Hospital Central, no debes estar lejos, cuando llegues ya tendré una camilla y personal esperando, descuida, todo va a estar bien...

- gracias... – el chico colgó la llamada y giró a la derecha... – llama a Yoochun...

- no es necesario, ya lo hicieron, me acaba de llamar para preguntar, pero estabas ocupado por eso no escuchaste, le dije a dónde vamos, estará ahí en cualquier momento.

Cuando llegaron todo alrededor estaba muy solo (como si de hecho la gente estuviera ausente a propósito), en la entrada de la clínica ya esperaba la Dra. Bin, a Junsu lo colocaron en una camilla un par de enfermeros (que tenían una mirada ausente) y rápidamente se lo llevaron a una sala para atenderlo.

- esperen aquí, por favor... – les pidió la Dra. en tanto ingresaba en la sala a la que llevaran al castaño. Los chicos obedecieron pero estaban alterados, nerviosos, asustados. Caminaban de aquí para allá esperando que la Dra. volviera con buenas noticias. Apenas cinco minutos después de que llegaran ellos, Micky llegó a su lado.

- dónde está, qué pasó, cómo están los bebés... – cuestionó apresurado, sus ojos llenos de lágrimas. Si algo le sucedía a su novio o sus bebés por su culpa, él no solo no se lo perdonaría, sino que no dudaría en quitarse la vida.

- espera, no sabemos, la Dra. lo está revisando ahora, vamos a esperar... – trató de calmarlo el moreno.

- es mi culpa... – sollozó... – es por mi maldita culpa, he hecho que se angustie por estúpido, y ahora... quiero verlo, necesito saber que está bien... – hizo el amago de entrar a la sala donde se encuentra su novio, pero su cuñado lo tomó por el brazo para detenerlo.

- hay que esperar, él está bien... tienes que estar tranquilo, por ellos... – el pelinegro se abrazó a su cuñado, llorando amargamente en su hombro. Jun Ho le palmeaba la espalda, el moreno llamó a Min solo para decirles que la Dra. Bin lo estaba revisando que en cuanto supieran algo llamaría otra vez. Le encargó mucho cuidar a Jae, que tratarán de relajarlo, de que no se angustiara para que no le fuera a pasar lo mismo que a su middle, porque un susto así lo mataría de la impresión.

Unos minutos después (que fueron eternos para los muchachos), la Dra. Bin volvió.

- pueden estar tranquilos, el joven Kim Junsu y sus bebés están bien... – informó con una sonrisa... – pero deben ser más cuidadosos, las angustias o emociones fuertes pueden ser muy peligrosas, ahora fue solo un susto, pero una próxima vez... no quiero ni siquiera pensarlo...

- puedo verlo?... – preguntó el pelinegro, los ojos aún llenos de lágrimas.

- por supuesto, él quiere verlo, venga conmigo... – en la sala en la que se encontraba el delfín había una serie de aparatos que mejor no quería ni saber para qué eran, gracias a dios él no estaba conectado a nada. Recostado en la camilla, tenía un semblante pálido, cosa que hizo que el ratón sintiera una fuerte opresión en el corazón.

- Chunnie... – murmuró con una sonrisa triste...

- Junsu ah... – el pelinegro corrió a abrazarlo y llenarlo de besos... – amor, me asusté tanto, perdóname, no te merezco, soy tan idiota... te amo, te amo... – ante esa escena la diosa sintió (tal vez por vez primera en toda su existencia) ternura y remordimiento, sabía bien que todo había sido causado por su culpa.

- lo siento, Chunnie... – pero el ratón lo calló colocando un dedo sobre sus labios.

- no vuelvas a decirme eso, el único que debe sentir todo soy yo, por mi actitud logré que te formaras ideas tontas en tu linda cabecita... – le acarició suavemente el cabello, logrando arrancar una sonrisa transparente de su novio... – Min me contó (si no lo hacía lo golpeaba, porque apenas habían partido los chicos cuando él llegó al departamento y al ver la cara de Jae, Ji Yong y el menor supo que algo no andaba bien, en un arranque tomó a Min por el cuello de la camisa y lo amenazó con golpearlo sino le decía exactamente qué había pasado; así que supo que todo había sido desencadenado porque su delfín pensaba que tal vez lo estaba engañando en esos momentos pues ya era tarde y ni siquiera había llamado, y con eso de que no duermen juntos).

- no sabía qué más pensar, hemos estado muy mal estos días por... -

- lo sé, pero yo ni siquiera he pensado en hacerte algo así... te amo, ya te lo dije, déjame en abstinencia todo el embarazo y aún así yo jamás buscaría en alguien más lo que tengo contigo. Pero se que me porté muy idiota... – el delfín lo calló con un tierno beso.

- te amo... – le susurró sobre los labios, quería sentir esos besos toda la vida si es necesario, esos besos de amor que le tocaban el alma.

- quieren ver a sus bebés.... – los interrumpió con una amplia sonrisa la rubia.

- se puede ya?... – cuestionó el pelinegro, emocionado con la idea de poder ver ya a sus hijitos en el vientre de su novio.

- por la emergencia hubo que hacerle una ecografía para ver el estado de salud de los bebés, así que si quieren, pueden verlos ahora... -

- por favor... – el pelinegro se quedó de pie a lado de su novio, sosteniendo con nervio y emoción una de sus manos, viendo ansioso el monitor en que se veía el interior del vientre de Junsu.

- es solo cuestión de una semana de diferencia en realidad, así que no hay diferencia alguna en hacerla ahora... – la Dra. untó el líquido en el vientre del castaño y después colocó ese pequeño artefacto que manda la señal al monitor en donde los ojos del castaño y el pelinegro están bien clavados... – sabemos que estás ya en la décimo sexta semana de gestación, así que voy a describirles lo que están viendo... oh, sorpresa, aquí tenemos al que estaba escondido...- en el monitor se alcanzaban a percibir ya dos pequeños seres, uno de ellos estaba notoriamente menos visible que el otro, como si se escondiera tras su gemelo... –

- sabía yo que tendríamos gemelos, lo presentía... – mencionó con voz orgullosa el pelinegro. Junsu solo sonrió. Se sentía inmensamente feliz en ese momento.

- durante este período ya se ven claramente las manitas, sus piecitos, las uñas también se han comenzado a formar ya, y no se sorprendan si en cualquiera de los días siguientes comienzas a sentir que se mueven, cuanto más cerca estés del quinto mes más probable será, y cuando suceda hagan el favor de informarme, todo es parte del cuidado... – la rubia notó ese brillo particular en la mirada de los muchachos, y nuevamente se sintió albergada por una emoción desconocida... – ahora los bebés pueden escuchar sus voces, se comienza a desarrollar ya el sentido de la audición, así que pueden aprovechar y tener largas conversaciones con ellos...

- hay que comprar cuentos... – soltó con una enorme sonrisa el ratón, viendo a su novio... – y hay que cantarle canciones de cuna... – el castaño asintió, los ojos se le llenaron en lágrimas de felicidad, mismas que contagió a su novio... – te amo...

- te amo también...

- les pasaré una copia de la eco, y también algunas fotografías... – la rubia limpió el gel del vientre del castaño y les dejó a solas un momento en tanto hacía lo que mencionó...

- soy el hombre más afortunado de la faz de la tierra... – abrazó una vez más a su novio... – no quiero más sustos así, Susu ah, dormiré contigo todas las noches así tenga que amarrar mis manos a la cama para no tocarte... – el delfín sonrió...

- no necesitas amarrarte, sé que siempre sabrás controlarte, porque me has dejado más que claro que eres capaz de todo, de no lastimarme nunca... -

- prometo no insistir nunca a que intimemos, esperaré hasta que tú mismo me digas que lo deseas... – se sonrieron como firmando el acuerdo y lo sellaron con un dulce beso....

Afuera, Yunho hablaba con Jae por teléfono, dándole todos los detalles que su Boo le pedía, es que todavía estaba ansioso aunque ya le habían dicho que Junsu estaba perfectamente bien, igual que sus bebés y que ahora solo estaban esperando a que la Dra. Bin diera la orden médica que les permita regresar.

............

Volvieron a Corea con mejor animo, aunque Junsu y Yoochun aún estaban en abstinencia; el pelinegro estaba cumpliendo su palabra de no buscar encenderlo a pesar de que todas las noches se levantaba de madrugada, cuando su delfín dormía profundamente, y calmaba sus ansías masturbándose e imaginando con su novio.

La ecografía de Jae fue similar a la del delfín, con la pequeña diferencia de que Yunho se desmayó cuando la Dra. Bin le informó que iba a tener trillizos (n/a ups, creo que me he pasado, pero, no sé, quiero muchos bebés, jeje)...

- trillizos?... – murmuró el castaño oscuro, su novio en el suelo desmayado de la impresión. La misma Artemisa estaba sorprendida, con razón que el vientre de Jae estaba más abultado que el de Junsu.

- así es... – tres pequeños seres de apenas unos 15 cms y 90 grs de peso se alcanzaban a ver perfectamente en el monitor... – ahí están los tres y se ven en perfecto estado de salud... ¡Felicidades!

- eh... gracias... – vaya que esa era una noticia, no solo se embarazó siendo hombre, no solo iba a ser Umma de un pequeño... ¡sino de tres!... ...

La asistente de la Dra. ya había logrado hacer volver en sí al moreno, que se levantó aun mareado, asimilando la formidable noticia.

- trillizos... – repitió Yunho, sonriendo entre feliz, contento, asustado, sorprendido, preocupado...

- me temo que tendrán una gran familia, jóvenes... – les dijo la rubia con una enorme sonrisa. Después les explicó de manera general todo lo que pasaba con sus bebés durante ese mes. Limpió el gel del vientre de Jae cuando terminó y les hizo cita para el chuequeo de rutina del mes entrante.

.............

- tengo la prueba para Jung Yunho... – la diosa de la luna encontró a la diosa del amor en la fuente de los Espejismos, habían pasado ya dos meses desde aquella ocasión, o sea que los chicos se encontraban ya en el quinto mes de gestación. Junsu aún no intimaba con Yoochun, pero su relación estaba mejor porque se veían a diario, sin embargo ahora estaban a una semana de tener que separarse por un mes, tiempo que tendrían que pasar en Japón nuevamente, pero la Dra. les había prohibido a Jae y Junsu viajar, por lo que tocaba quedarse en Corea bajo el cuidado de Joo-Eun.

- creí que lo habías olvidado, por lo menos dejado de lado, creí que aquella ocasión en que el chico Kim Junsu tuviera aquella amenaza de aborto y les viste juntos, mostrándose todo el amor que se tienen, habías desistido de continuar con esto...

- el hechizo que lanzaste sobre él no se rompió, significa que aún hay dudas, significa que la prueba no ha sido superada....

- casi pierde a sus hijos... y tú ni siquiera lo sentiste, no sentirás culpa si llega a pasar lo peor, por no parar ahora... – Afrodita estaba molesta y confundida. No sabía cómo hacer entrar en razón a Artemisa.

- siempre termino lo que comienzo... – fue su escueta respuesta, mirándola nuevamente desafiante. Y fue entonces cuando la diosa del amor vio algo que antes pasó desapercibido. Cuando la diosa de la luna llegaba a ella para pedir algo en contra de esos jóvenes su mirada era otra.

- conflicto de identidad... – susurró la diosa del amor. Todos los dioses pasan por eso cuando se encuentran en una etapa de transición, cuando están a punto de reencarnar en el mundo de los mortales... – será acaso que pretenda reencarnar en alguno de esos bebés... – pensó.

- en qué demonios estás pensando... – la sacó de sus pensamientos con voz molesta.

- qué es lo que quieres para ese joven... -

- pasión desmedida por Ji Yong...

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