26 ago. 2009

Deseos (cap 8)

ADVERTENCIA: Lemon Suave

CAPITULO 8. PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO ESPECIAL Y LA PRUEBA DE YOOCHUN

Al amanecer, Jae y Yunho preparaban el desayuno para todos, mientras el resto hacía diversas cosas, ducharse, terminar de arreglar su ropa o sus habitaciones. Desde que el castaño oscuro estaba con ese pequeño bulto en el vientre el moreno se había negado rotundamente a dejarlo solo, y como no había conseguido convencer a su Boo de dejar de cocinar, entonces lo acompañaba y ayudaba.

- crees que Ji Yong estará bien solo hasta la tarde que pasemos por él?... – Jae removía el cucharón con maestría envidiable, ese día le había dado por preparar dulce de leche como postre... -

- claro, qué le puede pasar, es un chico raro pero inteligente... – Yunho terminó de acercar el desayuno a la mesa.

- sí, verdad... Yunnie?... – el semblante del castaño oscuro lucía pálido desde el día anterior.

- qué pasa, te sientes mal?... – cuestionó de inmediato, puesto que el tono de voz de su novio delataba que algo no andaba bien con él.

- no, estoy bien, no te preocupes, solo algo cansado, creo que tanto viajar me afectó... – trató de sonreír para tranquilizar al moreno pero no tuvo demasiado éxito... – solo quería preguntarte si quieres que cambiemos la cita para el eco, porque con lo del programa al que irán Min, Chun y tú, no podrán estar presentes, y yo quiero que estés ahí... -

- lo había olvidado, no el eco... – aclaró de inmediato cuando vio el rostro de su Boo ensombrecer... – sino del programa. Sí, hablemos para ver si la puede cambiar, mañana temprano sería una gran opción, no tenemos compromisos planeados... – el líder tomó el teléfono y marcó a la consulta de la Dra. Bin, después del tercer tono una voz femenina que reconoce como la asistente contesta al otro lado de la línea... – sí, eh, me puede comunicar con la Dra. Missa Bin, por favor...

- cuál es su nombre?... –

- solo dígale que es por el embarazo especial, ella sabrá quién soy... – la rubia les había dicho que para que tuvieran mayor discreción cuando hablaran a la consulta no dieran su nombre y que solo dijeran aquellas palabras. Después de que una música tranquila se escuchara por unos segundos mientras la llamada era pasada directamente al consultorio de la Dra, la mujer contestó.

- buenos días, ha pasado algo?... – cuestionó inmediatamente, el instinto divino le indicaba que todo andaba bien con los bebés, pero igual por la serie de sensaciones que tiene desde que comenzara todo aquel alboroto respecto a las pruebas, su poder divino parecía estar fallándole.

- eh no, ellos están bien, solo llamo para preguntar si es posible cambiar la cita para el eco, es que hoy tenemos compromiso y nos gustaría estar presentes... – explicó de corrido...

- pero, joven, el eco no es sino hasta dentro de un mes... – el moreno se descolocó, su novio y Junsu habían dicho que era para ese día... – tal vez se confundió mi asistente cuando les dio la cita, este mes solo tienen que presentarse para chuequeo de rutina, revisar signos vitales y demás, pero no será nada tardado; el próximo mes si tendrán la segunda ecografía. Igual si quiere le cambio el horario del Chequeo...

- esto, sí, de todas formas queremos estar para enterarnos de todo...

- muy bien, para cuándo la quieren entonces?... -

- mañana temprano sería posible?...

- por supuesto, a las nueve les parece viable?...

- sí, a esa hora estaremos en la consulta...

- perfecto, así no hay problema de que alguien los pueda ver porque yo inicio las consultas hasta las 10, no se preocupen por si alguien los reconoce... – la rubia incluso sonreía con profesionalidad. Aunque parte de ella seguía inconforme con esos muchachos, otra seguía deseando que fallaran; mientras ese otro yo de su interior pensaba todo lo contrario. Era extraño para la diosa de la luna sentirse dividida entre esas dos ideas, entre esos dos deseos.

- muchas gracias, hasta mañana Dra. Bin... – el moreno colgó... – JaeBoo?.

- qué te dijeron, si pudieron cambiar la fecha?... – el resto también llegaba ya al comedor, todos tomaron asiento mientras el moreno respondía...

- que el eco es hasta el próximo mes, mañana solo les harán el chequeo de cada mes... – los chicos se sorprendieron pero no dijeron nada, les hacía ilusión ver el desarrollo de sus bebés, pero si todavía no era como dijo el moreno, pues esperar hasta el mes entrante. A su lado estaba sentado Jae, normalmente frente a ellos se ubicaban Junsu y Yoochun, pero ahora el lugar de éste último estaba ocupado por Jun Ho, y en las esquinas, el ratón (visiblemente molesto con su cuñado que parecía empecinado en restringir el contacto con su novio) y Min, que tenía una sonrisa de satisfacción en el rostro porque acababa de recibir un mensaje a su móvil de parte de Kohei.

- no era que aceptaba nuestro noviazgo? Porqué ahora no me deja ni un segundo a solas con mi delfín... – pensaba Micky, con el ceño fruncido inconscientemente.

- hablé con Kohei y dice que su prima podría hacerles el cambio de lock a Jun Ho y Ji Yong a mediodía, él cree que no debemos preocuparnos de contarle, que es de confianza y que nunca pregunta demasiado, que solo se lo pedimos y ella con gusto lo hará... – expuso el menor, el brillo en sus ojos delatando la emoción que le embargaba estar en plan de amigos en busca de algo más con el bailarín.

- y quién es su prima?... – preguntó curioso Junsu. Que sabía perfectamente porqué la cara de pocos amigos de su novio, pero ya tenía pensado compensarlo de una u otra forma ese día.

- ah no les había dicho, verdad, se acuerdan de la chica de vestuario con la que platica mucho?... – el resto asintió, hasta Jun Ho que solo lo hacía por seguir la corriente, que ni enterado de lo que hablaban... – pues ella, se llama Joo-Eun... -

- ah bueno, pues entonces hay que ir por Ji Yong antes de lo pensado, aunque, no podemos ir todos juntos a la disquera, será que su prima puede venir al departamento?... – cuestionó el moreno.

- voy a preguntarle... – más que gustoso, Min siguió comunicándose por mensajes con Kohei, quien en su propio departamento estaba muy contento de que al parecer la relación entre ellos pudiera florecer nuevamente pronto. Mientras tanto...

- oye Jun Ho, y qué le dijiste a tus padres del porqué no estarás con ellos todo este tiempo... – le preguntó Jae, recuperando ya un poco de semblante normal... -

- que me iría a un curso a una universidad en Francia, como les había estado comentando algo al respecto, se la creyeron, aunque ahora tengo que pensar en cómo les explico después que el curso no era real... -

- Min siempre ha sido muy bueno para mentir... – si el menor hubiera escuchado seguro ya estaría discutiendo con Junsu, pero el implicado estaba en la nube contestándose con Kohei... – luego le preguntamos o vemos si se nos ocurre algo, las cosas en orden que si no nos volvemos locos... – sonrió, especialmente para su novio, que le correspondió contento de que por fin lo pelara.

- Kohei dice que va a hablar con Joo-Eun en un rato más y luego me manda un mensaje para confirmar, pero que está seguro que dirá que sí... – los muchachos se le quedaron viendo con una sonrisa divertida, es que si ChangMin se pudiera ver en un espejo se daría cuenta de que es la primera vez que muestra esa cara de idiota enamorado.

...........

Mientras tanto, Ji Yong caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad, dada su naturaleza curiosa e inquieta, al muchacho le nació por recorrer los alrededores del hotel en que se hospedaba, pero claro, que el chico inteligente que tiene enormes despistes no pensó en el pequeño detalle de que lo confundieran con JaeJoong, a pesar de que su cabello es más largo, pero como iba vestido y llevaba un peinado idéntico al del castaño oscuro, pues que muchas chicas lo observaban detenidamente, murmuraban entre ellas cuando iban en grupitos, y más de alguna se convenció erróneamente de que era el sexy Boo de DBSK; por lo que...

- patitas pa’ qué os quiero... – pensó el muchacho de naturaleza rara al momento que sus piernas se movían velozmente llevándolo de regreso al hotel. Hacía poco que había dejado de escuchar los gritos de una decena de jovencitas que le gritaban entre otras cosas que mejor ni recordar... – creo que me olvidé de que es MUY famoso... – su mano en su pecho, donde su corazón palpitaba a mil por hora después de tremenda carrera y susto que se metiera... – ups, tendré que aguantar eso cuando tenga que ser Él... bueno, todo por hacer una buena causa... – sonriendo con inocencia, el muchacho mejor retomó una lectura que se encontró en el living del hotel acerca de los lugares turísticos que podría visitar. Aunque, después de lo vivido, ni loco vuelve a salir solo, además, si es cierto eso del curso intensivo que le darán para transformarlo en JaeJoong... – ni hablar, que no estoy de vacaciones...

..........

Jun Ho se quedó en el departamento a esperar que llegara el mediodía y conociera al tal Ji Yong, y que llegara la tal Joo-Eun prima de un mencionadísimo Kohei, que bien sospecha, es el peor es nada de ChangMin.

Los chicos mientras se dedicaron a un par de entrevistas, algunas fotos y, libres hasta la tarde cuando solo tres de ellos irán a un programa. De modo que, regresar al departamento para la hora indicada no fue nada complicado, Kohei le dijo a su prima simplemente que se presentara en el domicilio del grupo y sin preguntar hiciera lo que le pidan, naturalmente el bailarín también fue; y la linda Joo-Eun efectivamente no preguntó nada cuando al entrar al departamento se topara con dos chicos idénticos en físico a Jae y Junsu, a pesar de que éstos se encontraban presentes.

- tienes un cabello precioso, nunca te has hecho nada en él, verdad... – conversaba animadamente con Ji Yong, mientras las tijeras pasaban lentamente por su sedosa cabellera para dejarle el mismo corte que a Jae.

- no, salvo cortes, pero no he usado nunca ningún producto especial ni tintes... – el muchacho platicaba con ella con una sonrisa amigable, al parecer solía tratar a las personas con amabilidad y casi como si las conociera de toda la vida, pero también sabía dirigirse con respeto, hablándoles de usted mientras no tomara mayor confianza.

- pues ya verás, vas a ser el gemelo de JaeJoong con mis expertas manos... – una sonrisa malévolamente divertida atravesó el rostro de la chica, menuda, de cabello pelirrojo (teñido) en melena, ojos rasgados con pupilentes azules, y en general muy simpática. Porque mientras estuvo realizando el cambio de lock de ambos jóvenes se aventó cada chiste, que en serio partió de la risa a todos los presentes.

Kohei y Min se regalaban miradas furtivas, pero cada que el menor se decía a sí mismo que era momento de hablar con el bailarín, algo en su garganta le impedía decir las palabras que estaban en su mente, y eso lo frustraba de sobremanera.

Algunas horas más tarde, Jun Ho y Ji Yong eran los dobles perfectos de Junsu y JaeJoong, por lo menos en apariencia, que todavía faltaba el resto de detalles. Joo-Eun tomó sus cosas y partió, despidiéndose con una alegre sonrisa, deseándoles suerte en lo que fuera que tuvieran que hacer.

- tu prima es muy agradable... – le dijo Yunho al bailarín... – me alegra que nos estés haciendo el favor de ayudarnos tanto.

- no ha sido nada, además lo he hecho con mucho gusto... – mirada boba hacia Minnie, que seguía luchando con esa fuerza en su interior que le impedía acercarse a hablar con el muchacho... – bueno, me voy también.

- gracias, ve con cuidado... – se despidieron todos. Min, como buen anfitrión y amigo agradecido, le acompañó hasta el ascensor. Caminaron en silencio, el bailarín no sabía si decir algo o callar, porque lo único que estaban en mente era un . El menor por su lado, abría y cerraba la boca a cada rato, esas maravillosas palabras negándose a salir...

- bueno, nos vemos mañana... – fueron las escuetas e incorrectas palabras que salieron de labios de Max, que aunque desilusionaron a ambos, para el bailarín la actitud que su ex tenía con él era muestra clara de que lo quería, así que tal vez...

- Min... ¿te gustaría cenar conmigo uno de estos días?... – era momento de acercarse otra vez.

- eh... Kohei, yo... - <¡mierda, porque no puedo solo decirlo!>... – será fantástico, te digo después cuándo... – mostró una sonrisa tierna y sincera por apenas un segundo, porque después, algo dentro de él hizo que se borrara aún cuando la sentía en su interior. Simplemente se puso serio, pero no era lo que quería, no era lo que había en su corazón... era, algo más que trababa cada intento suyo por acercarse al bailarín... -

- ¡genial!... – pero al bailarín no le importó que aquella sonrisa se desvaneciera rápidamente, podía sentir que Min tenía aun ese sentimiento por él, así fuera solo de atracción, era misión conjunta lograr enamorarlo totalmente. (n/a que Kohei no sabe que tiene al menor hasta las manitas con el mal de minga, o sea pues que está perdidamente enamorado de él n_n)... – hasta mañana... – entró en el ascensor de lo más contento, cenaría con su Minnie otra vez, qué emoción le daba.

- argh! Como no le diga lo que siento en esa cena, me dejo de llamar Shim ChangMin... – se dijo a sí mismo mientras abría la puerta del departamento, haciendo un gesto con el puño para remarcar sus palabras.

........

- vaya, ahora sí que se puede decir que son gemelos... – el moreno estaba boquiabierto ahora que Ji Yong, además de llevar el mismo corte y tinte que su novio, se había colocado ropa de Jae y viéndolos juntos sentados en la sala eran auténticos... -

- sí, verdad, hasta yo me he sorprendido cuando me vi en el espejo... – el chico reía haciendo ademanes con las manos demasiado cómicos, a su lado Jae se preguntaba si ese joven podría llegar a comportarse como él, o sea, ser maduro... – y, cuándo seguimos con lo demás, ya me entró mucha curiosidad... – brillo indescifrable en sus ojos.

- esta tarde empezamos con el ejercicio porque tienen que ganar músculo... – respondió Min, mientras le entregaba una carpeta a Ji Yong y a Jun Ho, que ha estado muy callado desde que quedará idéntico en apariencia a su hermano... – igual no es necesario que vayamos todos, appa, se pueden quedar los cuatro aquí y yo me encargo de ellos mientras...

- bueno, porque Jae y Junsu necesitan reposo... – aceptó el líder.

- y esto qué?... – preguntó Jun Ho mientras hojeaba los papeles en el interior de la carpeta, que a decir verdad eran bastantes. Ji Yong por su parte iba leyendo ya la primera página, sin molestarse en la cantidad de hojas presentes.

- esa es toda la información que necesitan aprenderse, es referente a datos que se manejan en la prensa, entre las fans, en la disquera, bueno vaya que es todo lo de dominio público, así tendrán más claro lo que es ser en tu caso tu hermano y en el de Ji Yong, Jae... – explicó el menor, a medida que sus palabras eran escuchadas por el par de implicados, adquirían una expresión diferente, el semblante de Jun Ho ensombrecía, mientras que el de Ji Yong se iluminaba.

- odio estudiar!... – exclamó el gemelo, aura oscura a su alrededor, como si aquello fuera lo peor que le puede pasar sobre la faz de la Tierra.

- wiii!! Amo leer... – fue la reacción de Ji Yong, que tenía los ojos brillosos al leer cada línea en aquella primera hoja.

El resto solo puso cara de , y es que todavía estaban algo inseguros de haber tomado la decisión correcta. Jun Ho tenía un humor bastante más sarcástico y arrebatado que su hermano, y Ji Yong era.... raro.

- y ahora qué haremos, viviremos todos juntos o qué, porque ni modo que no la pasemos viviendo en el hotel yendo a sus compromisos nada más, o cómo... – cuestionó Jun Ho, dejando de lado un momento la carpeta.

- - pensó el pelinegro, abrazando instintivamente a su novio.

- cierto, mi Chunnie no puede dormir todas las noches en el sofá... – el castaño tomó la mano del ratón, sonriéndole con un poco de culpa por haberlo dejado la noche anterior... -

- y definitivamente no cabemos todos aquí... – aclaró el menor... –

- aún está la habitación de los obsequios de las fans... – recordó el líder; se dirigieron a la mencionada recámara, pero en cuanto abrieron la puerta y se encontraron con aquel espacio atiborrado de una y mil cosas, peluches, cajas con correspondencia, entre otras; descartaron la opción, eran demasiados objetos y no había otro espacio en el departamento a dónde moverlo, y definitivamente no se podían deshacer de ello.

- no se supone que tú eres el inteligente, a ver, acomódanos en algún lado, Minnie ah... – el menor supo que el que le había dicho esas palabras era Jun Ho y no Junsu solo porque su tono era más mandón, el de su hyung solía ser más bien infantil.

- mira, saliste igual que tu hermano, delfines excepción a la regla...- se burló, un poco porque sentía que el gemelo le había agarrado confianza demasiado rápido. Bien que sea el gemelo de Junsu y que les va a ayudar, y que tendrán que vivir también como familia, pero que vaya más despacio, no?... -

- ¡oye!... – respingaron al unísono, una misma voz se escuchó, como si no hubieran sido dos personas las que gritaran.

Ji Yong, con esa naturaleza curiosa de la que ya hablamos, se había adentrado en el misterioso mundo de los obsequios de fans, observando lo que está al descubierto, que tampoco es maleducado, no toca nada ni abre ninguna caja, pero sus ojos se mueven por toda la habitación con una sonrisa infantil

- en qué momento fue que estuve tan seguro de que ese chico podría pasar por mí... – le susurró Jae a su novio. Ambos viendo ese comportamiento tan peculiar en el muchacho.

- habrá que ajustarnos a lo que hay, además, recuerda tus palabras, Boo, hay que tener fé... – tomó la mano de su pareja y la apretó ligeramente, tratando de transmitirle una poca de confianza.

- ni modo de pedir otro departamento más amplio, qué mentira le echaríamos al manager... – opinó Yoochun, abrazando a su novio por la espalda, decidido a no soltarlo hasta que prácticamente lo obligaran, capaz que se distrae un segundo y su querido cuñado se lo vuelve a quitar.

- pues de algún modo nos tendremos que acomodar todos aquí... – señaló Jae. Su “gemelo” saliendo de la habitación, ya había terminado su curiosa inspección superficial.

- - pensó el pelinegro con cierta resignación, tampoco se podía poner inflexible.

- Jun Ho puede dormir con Minnie... – trató de comenzar a “acomodarlos” el líder, pero...

- ¡qué!... – respingaron al unísono...

- porqué con él, puedo dormir con mi hermano...

- sí, porqué conmigo, que duerna con el delfín... – era claro que ese par no se estaban entendiendo del todo...

- y a mi Chunnie a dónde lo mando... – trató de razonar el castaño, sintiendo que el agarre en su cintura se había hecho más fuerte, sin apretarle la tripa claro, pero podía sentir también la tensión en el cuerpo a su espalda, sabía que su ratón no quería una noche más lejos de sus brazos.

- Yoochun puede dormir conmigo... – arregló rápido el menor...

- ni hablar, con las semanas de abstinencia que llevas, capaz me lo violas... – ahora fue turno de respingar de Junsu, que ni loco dejaba que su novio durmiera con nadie más que no fuera él, el sofá es una cosa muy distinta a la misma cama o habitación que otro, así sea su hermanito.

- ah, serás celoso y malpensado, ni que le trajera ganas a tu ratón... – comenzó la discusión.

- bueno ya!... – los calló Yunho con su voz firme... – Junsu ya sabes que te hace daño enojarte... – le regañó con tono paternal, sin gritarle ni nada... – y Min, no pelees con él así... vamos a sentarnos todos a platicar con calma...

- ya no pueden, Yunnie... – le cortó Jae...

- cómo que no podemos, qué no podemos... – preguntó confundido.

- que se les hará tarde, ya se tienen que ir, mientras nosotros pensamos y arreglamos el asunto, sí? Cuando vaya siendo hora, dejamos que se vayan para que empiecen el trainer con Minnie... – explicó, de todos el más tranquilo, porque Ji Yong solamente había observado la escena como un niño pequeño ve a los adultos cuando discuten.

- ah, cierto, gracias por recordármelo, Boo... – le dio un breve beso en los labios, Ji Yong pensó que aquel era un gesto muy tierno; Jun Ho palideció, como que le era muy raro ver a dos hombres así de cariñosos, más porque los conoce, y pero porque sabe que así es su gemelo con el ratón... – bueno, hay que cambiarnos rápido e irnos, Min, Yoochun...

En tanto los tres se ponían guapos para ese compromiso vespertino, en la sala los otros cuatro pensaban en cómo arreglar eso de dónde dormir o dónde vivir todos juntos en armonía. Era bastante raro verlos sentados en la sala, con su respectivo “gemelo” al frente, era como verse en un espejo.

- a pesar de que llevamos toda la vida siendo gemelos, creo que nunca nos habíamos visto tan... iguales... – comentó con diversión Junsu, su hermano le devolvió una sonrisa alegre.

- sip, además de que nunca nos dio por ponernos exactamente la misma ropa, o llevar el mismo corte, y hasta que no entraste al grupo nunca te habías pintado el cabello, aunque siempre lo tuve más claro que tú... -

- vi que se renta el departamento de aquí a lado... – comentó de pronto Ji Yong, interrumpiendo la conversación de los gemelos, Jae había estado ausente esos momentos.

- en serio?... – le preguntó el castaño oscuro, saliendo de su trance, los últimos días eso le pasa a menudo, se ausenta y no tiene idea si piensa algo porque no lo recuerda...

- sip... -

- quién vivía a lado?... – preguntó Jun Ho...

- creo que nunca vi a nadie ahí... – meditó el delfín, pero ahora que lo pensaba, no, jamás supo de alguien que hubiera vivido ahí; alguna vez pensó de hecho que tal vez no rentaban los departamentos cercanos al de ellos por orden de la disquera.

- pues podríamos rentarlo, así ustedes pueden vivir ahí, si no les molesta... – comentó Jae.

- a mí me parece bien... – aceptó Ji Yong, Jun Ho simplemente asintió con la cabeza...

- ay que pensar en cómo hacerlo, ni modo que le digamos a Lee So Man que queremos otro departamento aparte de éste, capaz le da algo... – señaló el castaño oscuro.

- sí, hay que informarnos de los términos en que se está rentando primero... -

............

Solucionado en términos generales el tema de cómo acomodarse para vivir todos por lo menos cerca, Yunho, Micky y Min ya se habían ido a su compromiso. En el departamento Junsu y Jae descansaban durmiendo un momento porque eso de estar ya en el primer trimestre del embarazo se había sentido bastante en sus organismos, ahora les comenzaba a doler la espalda, al menos las náuseas y los mareos se habían ido, pero los antojos seguían, comenzaban a ganar peso muy rápido, y los cansancios aparentemente por nada estaban muy presentes.

Jun Ho y Ji Yong leían como un par de estudiantes en la biblioteca, el primero sentado en el comedor y el segundo en un sofá en la sala, todo silencio; sus ojos concentrados en la lectura, su mente haciendo su mejor esfuerzo por almacenar aquella información. Llegadas las siete de la tarde, más o menos, ambos chico se dirigieron a la disquera, Min les esperaba en el gym con una sonrisa propia de un psicópata que está a punto de torturar a sus víctimas, pero Ji Yong ni se inmutó, seguía con esa sonrisa un tanto infantil en la boca; pero Jun Ho estaba asustado, como sabía que no se estaban llevando precisamente como grandes amigos, temía por su seguridad.

- espero que hayan tenido oportunidad de leer el cronograma que incluí en la carpeta, ahí está explicado cómo se hará esto... – les dijo el menor, en tanto terminaba de colocar disco sobre unas pesas.

- oh sí, me quedó muy claro... – Ji Yong comenzó a hacer algunos estiramientos para calentar antes del ejercicio real.

- cuál cronograma, yo no vi nada... – el gemelo miraba con impaciencia a uno y a otro.

- está en la página 48, si mal no recuerdo... – respondió Yong.

- eh?... - ... – qué, te brincaste hojas o qué...

- no, casi terminé de leer lo que nos dio... -

- qué eres, alguna especie de genio, de esos que leen miles de palabras por minuto...

- tengo memoria fotográfica... – respondió con sencillez...

- bueno, después siguen platicando. Jun Ho, te vendría bien hacer primero estiramientos también, para evitar lesiones... – la voz de Min fue como que muy suave y peligrosamente mordaz.

Algunos minutos después, cuando ambos estaban listos, Min les indicó que hicieran una hora de caminadora, después de eso los montó en una bicicleta por media más, les llamaba la atención cada que veía que no llevaban un correcto ritmo de respiración, cosa que aceptaba con humor Yong, pero que hacía que la vena en la sien de Jun Ho latiera molesta. Para la resistencia física, fue su justificación para esos ejercicios, notoriamente los muchachos tenían completamente mojada la sudadera.

Inmediatamente después fue turno de ejercicios de fuerza, donde los puso a hacer mancuernas y pesas sucesivamente. Para el desarrollo muscular, les había dicho el menor. Los kilos que manejaban tanto para hacer bíceps y tríceps, como para fuerza en las muñecas, estaban indicados de acuerdo al peso de cada uno, tampoco quería exceder sus cuerpos y que se fueran a lesionar con un desgarre o algo por el estilo, pero eso no quitó el hecho de que los chicos terminaran cansadísimos. Porque a estos ejercicios le siguieron los de piernas y muslos. Que después de tres horas de actividades físicas sin descanso, los chicos estaban que no daban un paso ni levantan un gramo más, mientras que Min solo los había estado vigilando de hacer lo indicado en tanto él leía un libro de cierto mago famoso.

- como, me pidas... – jadeo, de cansancio, que quede claro... – que haga una sola abdominal, o sentadilla o levante una pesa más... – más jadeos... – te juro que tendrán que buscarse a tu doble porque te golpearía hasta cansarme... – amenazó Jun Ho.

- já, y crees que tendrías demasiada fuerza como para hacerme algún daño en esas condiciones... – el gemelo y Ji Yong estaban tirados en el suelo, tratando de recuperar el aliento, con el sudor todavía resbalándoles por el rostro, la sudadera bañada en sudor, igual que las muñequeras con las que constantemente se habían limpiado la frente.

- no te pases, Min, que no soy tan blandito como mi hermano... – advirtió el gemelo.

- es que eres un poco holgazán, creo yo, Ji Yong no se quejó una sola vez en todo este tiempo...

- porque él no se ha quejado de nada desde que lo conocí esta mañana... – el nombrado seguía sin inmutarse, tenía los ojos cerrados y su respiración parecía haberse normalizado ya... – es más, presiento que no sabe decir ¡no!... oye, Ji Yong, alguna vez te has negado a algo?

- sí... cuando me pidieron que dejara de pasarle mis tareas a unos compañeros en la educación media... – Min y Jun Ho rodaron los ojos...

- te han dicho que eres algo, raro... – el gemelo lo miró de arriba a abajo, lo que hizo que un ligero carmesí apareciera en las mejillas del chico.

- muchas... – respondió, su voz algo tímida. Lo que arrancó una sonrisa misteriosa en labios de Min.

- bueno, por ahora dejamos el ejercicio, mañana la misma rutina, además comenzaremos a ver lo de las coreografías y se irán aprendiendo la letra de las canciones, checaremos también el tono y el color de su voz, a ver qué tanto tenemos que trabajar para que canten lo más parecido a Junsu y Umma... -

- todo eso vamos a hacer mañana?... – nada más de haberlo escuchado, el gemelo ya se sentía morir de cansancio.

- y los días que le siguen... – aclaró el menor.

Esa noche Min no tuvo más remedio que aceptar a Jun Ho en su habitación, en donde también durmió Ji Yong, en un sleeping que el menor le prestó, cuando el chico raro se negó rotundamente en dormir en la cama con el gemelo y que le dejara a Max dormir en el sofá.

Lo que más curioso fue para el menor es que el chico raro se sonrojara levemente cuando le mencionara la opción, misma a la que Jun Ho parecía estar más dispuesto que en lugar de dormir con Max.

..............

- Chunnie?... – el castaño llamó a su novio suavemente, estaban acostados en la cama, con el pelinegro besando tiernamente su tripa. Pero cuando el castaño le habló presintió que otra vez se iba a quedar con ganas.

- dime, Su... – se apartó del cuerpo de su novio, recostándose a su lado, viéndole directo a los ojos.

- perdona por lo de anoche, es que tenía ganas de hablar con mi hermano, pero me doy cuenta de que eso hizo que ustedes tengan cierta fricción... – los ojos del delfín se cristalizaron.

- no tengo nada que perdonarte, Susu ah, yo entiendo que no lo hiciste con mala intención, es solo que sabes que adoro estar a tu lado, y desde que empezamos a salir nunca habíamos tenido que dormir separados, por eso me descoloqué un poco anoche, pero no tienes que pedir disculpas. Jun Ho y yo empezaremos a llevarnos mejor conforme los días, es que como los dos queremos toda tu atención por eso tenemos nuestros roces...

- lo sé, pero yo no puedo partirme en dos y por eso me siento mal cuando no puedo estar con los dos todo el tiempo que me piden... – una lágrima resbaló, un sollozo apareció, a pesar de que no quería llorar.

- hey, delfín de mi alma, no llores... – le limpió las lágrimas con sus pulgares... – vas a hacer que nuestros bebés entristezcan también, ya sabes lo que dicen, que los bebés sienten lo que sus madres... – le acarició tiernamente la tripa... – no te sientas mal, mira, mañana hablo con tu hermano y nos arreglamos, vale?.

- harías eso por mí, Chunnie... – puchero adorable, mejillas sonrosadas, sonrisa tímida y ojos brillosos en nuestro delfín.

- sabes bien que yo por ti me iría al mismo infierno, si me lo pides... – lo besó suavemente, disfrutando de esos suaves labios que ahora siente más frágiles que nunca.

- tonto, jamás te pediría tal cosa, eres una persona demasiado buena como para ir a un lugar tan feo... – el delfín sonreía más tranquilo, después se recostó sobre su novio, acariciando suavemente su pecho bajo la playera... – Chunnie, quiero hacerlo hoy... – le dijo con voz sensual, música para los oídos del ratón, cuya mirada cambió rápidamente a un par de brasas de deseo.

- gracias al cielo, porque si no terminaría violándote... – atacó los labios de su novio con desesperación, días y más días de abstinencia hicieron de su deseo un volcán inactivo que ahora estaba dispuesto a explotar en el interior de su delfín.

El castaño se dejó hacer, recibiendo gustoso las caricias y besos de su novio, a pesar de que su apetito sexual ha estado disminuido los últimos días, en ese momento él mismo sentía que cada caricia, cada beso, cada lamida, gemido y palabra provenientes del pelinegro eran un aliciente para su lujuria reprimida.

Las manos ya más que expertas del ratón se deslizaban suavemente por toda su piel, reconociendo cada recoveco en ese cuerpo que tiene memorizado desde hace ya algún tiempo, sabiendo en qué zonas es más sensible el delfín que se estremece bajo su cuerpo, entregado a sus deseos.

Sabía cómo hacer que gimiera con más fuerza o su espalda se arqueara de placer cuando su boca se ocupaba de saborear su erección, disfrutando de su característico sabor, succionando con ritmo alternado entre la velocidad y fuerza o la lentitud y suavidad, alargando el momento en que la ronca voz de su novio liberara un gemido al alcanzar su orgasmo y derramar su semilla en su mano, para después lamerla sensualmente, degustándola despacio de sus dedos y los restos que quedaban en la erección liberada del castaño.

Adoraba sentirse uno con ese cuerpo, disfrutaba como nada cuando su delfín se aferraba a su espalda abrazándolo a la vez con sus piernas en sus caderas, gimiendo en su oído, pidiéndole más, más fuerte, más rápido, que lo marcara llegando más profundo en su interior.

Se sentía delirar cada que las manos del delfín recorrían inquietas y ardientes su espalda, sus hombros, cuando le tomaban de la nuca para besarlo con pasión, enredando sus dedos en su cabello, tirando en ocasiones de él motivado por el calor del momento.

Acelerando las embestidas con los sentidos envueltos en la lujuria, la pasión, el deseo al estar con la persona amada. Acompañando a su novio en los gemidos descontrolados, compartiendo cada ardiente beso, cada batalla de lenguas expertas que se enredaban incesantemente la una con la otra, haciendo de su encuentro algo más que íntimo, una marca más en sus corazones.

Hasta que ambos alcanzaban el cielo y la gloria juntos, descargándose con un gemido ronco, el castaño sintiendo ese calor agradable que el pelinegro deja en su interior; el ratón degustando una vez más de la esencia de su delfín, compartiendo al final un beso donde su sabor es compartido.

- te amo, Susu ah... – le dijo, antes de que el sueño los venciera.

- y yo a ti, Chunnie... – el castaño se acomodó en los brazos de su novio, recargando su cabeza en su pecho, su piel aun tibia, su corazón latiendo armoniosamente, un palpitar que lo arrulló en cuestión de segundos llevándolo al mundo de los sueños.

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- eso es... – Artemisa acababa de ver esa muestra de amor entre los chicos y una idea se había consolidado en su confundida mente. Sin importarle que a esa hora la diosa del amor estuviera durmiendo plácidamente (n/a sip, los dioses también duermen n_n), la diosa de la Luna irrumpió en sus aposentos sin miramiento alguno... - ¡Afrodita!...- gritó escandalizada la rubia, puesto que la peliplateado no estaba precisamente durmiendo, sino que estaba disfrutando de una de sus virtudes, el erotismo.

- se puede saber qué quieres a esta hora... – cuestionó una molesta mujer a la que le frustraron una maravillosa sesión de sexo con un mortal que apenas si era consciente del lugar en el que estaba puesto que había caído bajo los encantos seductores de la diosa del amor y el erotismo. La peliplateado cubrió su cuerpo con una bata de seda, en su cama de doseles su amante cayó en un profundo sueño.

- ya sé cuál es la prueba que quiero para Park Yoochun... – le dijo una vez salieron de la alcoba de la peliplateado.

- y no podías esperar a mañana para eso?... – ella tanto que estaba disfrutando...

- no... – le miró con determinación.

- bien, cuál es la prueba para ese muchacho... -

- quiero que anules el apetito sexual de su novio, el joven Kim Junsu... – la sonrisa de la rubia era de completa satisfacción.

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