20 ago. 2009

Destiny (cap 1)

Titulo: Destiny
Autora: Felina
Clasificación: NC-17
Parejas: YooSu, YunJae, Min?
Género: Romance, Comedia, Drama
Sumario: Junsu es un chico que vive en una Isla del Caribe, poco contacto ha tenido con la civilización, pero cuando conoce a Yoochun, todo en sus vidas cambia, será que el amor es causa de ello? Que el destino les ha unido de la forma menos pensada?
ADVERTENCIA: Lemon



CAPÍTULO 1. CONOCIENDO LA CIUDAD

*************

Park Yoochun es uno de esos jóvenes que desde la cuna tenía el futuro asegurado, bastaba con pedir para que lo que deseaba le fuera entregado, cualquier capricho que tuviera le era concedido… aún así, era en realidad un chico de 26 años con buenos sentimientos, amable y caritativo... y era su seductora personalidad la que solía dar una impresión diferente de su persona, como fuera, había aprendido a lidiar con las críticas, ignorándolas comúnmente.

Sus padres dirigen aún los negocios familiares, pero han advertido ya al primogénito que en unos meses tomará lugar como Presidente de una de las empresas más importantes… lo que implica, sentar cabeza, por tanto, disfrutar su soltería antes de “echarse la soga al cuello”…

Yoochun tiene dos grandes amigos, los únicos que se atreve a decir son verdaderos, por quienes metería las manos al fuego, y sabe harían lo mismo por él… ellos son…

Yunho… muchacho de 27 años que conoció hace algunos años en la Universidad, de familia acomodada pero sin gran presencia económica. Y Jaejoong… también tiene 27 años, hijo de los mejores amigos de los padres de Yoochun, los Sres. Kim, socios de los Sres. Park en otra empresa multinacional, los muchachos se conocen hace cerca de 10 años, cuando aquélla alianza empresarial iniciara; son los mejores amigos.

Yunho y Jaejoong son novios desde hace unos cinco meses, aunque se conocen de años atrás; fue en último año que ellos comenzaron a flirtear y celarse, hasta formalizar su relación. Jung Yunho es físicamente muy atractivo y varonil, de personalidad firme y emprendedora, ojos cálidos, sonrisa pícara, tez morena, alto y romántico. Kim Jaejoong también es atractivo, con rasgos finos y nívea piel que contrasta con sus lacios cabellos oscuros, personalidad sensualmente juguetona. Y aunque el moreno ha propuesto al pelioscuro vivir juntos, su novio ha desistido de su tentadora oferta porque no se siente listo para dar ese paso. Se quieren? Sí.. pero amarse… para ello tal vez aún falta algo más.

…………………………………

Departamento de Yoochun

El chico de cabellos negros, cuerpo atlético, atractivo, ojos oscuros y alto; se encontraba ahí en compañía de sus amigos por una razón en específico…

- entonces ya es un hecho, ya tienen fecha y todo… - Yunho llegó con las cervezas que tomara de la nevera en la cocina…

- sí, mis padres insistieron en que ya estoy en edad de sentar cabeza, y Yu Lin estuvo más que encantada de fijar fecha… - el pelinegro tomó un largo trago de la cerveza que su amigo le acababa de entregar…

- pues no pareces muy contento con la idea de casarte, Yoochun… - Jae era un tanto más perceptivo, y sabía que a pesar de lo que su amigo pelinegro dice, no será feliz casándose con su prometida…

- no es que no esté contento, es que así siento que me presionan para tomar las decisiones, yo se lo hubiera pedido en un futuro no muy lejano… - termina su cerveza, demasiado rápido para gusto de sus amigos… - he decidido que quiero espabilar un poco antes de que la fecha esté tan cerca que solo se hable de ello…

- y cómo pretendes hacer eso?... – cuestiona intrigado el moreno…

- me iré de viaje unas semanas…

- a dónde… - el pelioscuro enarca una ceja un tanto preocupado…

- aquí, allá, iré a donde se me antoje, al fin y al cabo tengo dinero para eso y más… - para el YunJae quedó claro que lo que su amigo intentaba era huir de lo inevitable… su boda, a efectuarse en poco más de dos meses…

***************

Cuando se va por el mundo esperando pensar lo menos posible en ciertas cosas, hombres como Yoochun terminaban por visitar lugares exóticos, con poca civilización o vistas demasiado turísticas… paseaba entonces por destinos llenos de cultura y un toque de misterio… y ésta parada, podría traerle lo que más necesita en la vida sin darse cuenta de ello.

Era una playa paradisíaca en una Isla del Caribe con poca atracción turística. Poblada por pequeñas aldeas con costumbres particulares y una cultura latina rica en historia. Desde que llegó, un guía turista que le acompañara desde Miami, se encargaba de mostrarle todo lo que los nativos compartían con el extranjero. Incluyendo la historia de un muchachito peculiarmente diferente a ellos en raza, color de piel y lengua… un joven que vivía en el extremo de la Isla en una pequeña choza levantada por quienes fueron sus padres y que murieran hace años por un mal que adjudicaban a demonios según sus creencias…

- dice que se parece mucho a ti, que tal vez tú puedas comunicarte con él… - el guía traducía todo lo que el Jefe de la Aldea le relataba sobre ese misterioso joven… - que nos llevaran hasta el lugar si lo deseamos…

- pues vamos… - aceptó el pelinegro, porque era como una aventura de película que poder contarle a sus amigos al volver a Corea…

Caminaron largo trecho por la selva entre caminos escarpados, los sonidos de la naturaleza eran una melodía exquisita para el oído, y el olor de su flora era un recuerdo agradable, y la vista de su fauna una exclamación de sorpresa y admiración que guardar en la memoria. Cuando finalmente arribaron al lugar indicado, solo pudo ver la silueta de una persona esconderse tras los árboles y correr presuroso hacia una choza que emulaba a la perfección el reflejo de una cinta cinematográfica…

- dicen que no suele mostrarse ante nadie…

- y cómo se supone que ha hecho para sobrevivir?... – el guía traduciendo su cuestionamiento al Jefe de la Aldea…

- dice que la selva y el mar se encargan de ello, ofrece frutas y animales que cazar… - el pelinegro asintió para luego andar hacia la choza… - piensa entrar?

- por supuesto, uno no se encuentra a menudo con un “chico de la selva”… - ignorando las voces de quienes se quedaban atrás, Park caminó esos cerca de 50 metros hacia la choza… - hola… - saludando cordialmente en la entrada, una puerta hecha de ramas y madera que supone fueron obtenidos en la selva… - puedo hablar contigo?... – mirando detenida y curiosamente el interior… había rudimentarios muebles hechos con madera, algunas conchas, caracoles y otras cosas que supone provienen del mar y el interior de la selva estaban por todo el espacio de lo que podría considerarse era la estancia, un cuarto más pequeño de lado derecho podía ser la cocina puesto que algunos gastados utensilios estaban ahí; y más allá, otra habitación de donde alcanzó a notar nuevamente la silueta del chico que observaba a través de as ranuras entre los ramajes que conforman su puerta… - hola, porqué no sales de ahí… no te haré ningún daño… - dio un par de pasos dentro de la casa, la silueta continuaba en el mismo lugar… - puedes entender lo que digo?...

- sí…- escuchó al chico decir, luego la puerta se abrió, encontrándose con un jovencito más o menos de su estatura, tez clara, ojos marrón, cabello pelirrojo, facciones claramente orientales, delgado y atractivo, vestido con ropas gastadas y descalzo…

- me alegro… - sonrió, caminando unos pasos hacia el chico… - me llamo Park Yoochun, y tú?…

- Junsu… - respondió esbozando una sonrisa, tan limpia que el pelinegro tuvo la impresión de estar ante un niño… - hace mucho tiempo que no hablaba con alguien a quien pudiera entender…

- sí… bueno, mucho gusto Junsu… - estiró su mano, el castaño le miró a los ojos, amplió su sonrisa y estrechó su mano tímidamente…

Así de increíble fue como Yoochun conoció a Junsu, encariñándose de a poco con él, le visitaba todos los días para conversar y conocerse, le escuchaba atentamente cuando le contaba sobre cómo fue que llegó ahí con sus padres, el haber tenido que decirles adiós cuando murieron por una fiebre ocasionada por el veneno de alguna fruta, el no haber podido marcharse porque en aquellas tierras fueron enterrados sus cuerpos, y porque no tiene a dónde ir, el sobrevivir en aquélla isla prácticamente solo, sin conocer ya la forma en que el mundo ha cambiado más allá de esa escondida Isla a la que ha llamado hogar desde sus cuatro años de edad…

- ven, quiero mostrarte algo… - tomó la mano del pelinegro y corrieron colina arriba hasta llegar a un claro desde donde la vista de la playa y las olas rompiendo contra los peñascos era una hermosa panorámica…

- es mucho mejor que cualquier postal… - rematada la escena por el astro sol escondiéndose en el horizonte y sus últimos rayos bañando el cielo con un tono nacarado…

- espera, aún falta mi parte favorita… - sonriendo, como hacía todo el tiempo que el pelinegro estaba con él, el pelirrojo se recostó en el suelo de verte pasto mirando hacia el cielo… - las estrellas… - murmuró con ese tono embelesado de quien observa la cosa más bella existente… las parpadeantes estrellas comenzando a notarse…

Yoochun simplemente le imitó acostándose a su lado. A decir verdad no sabía porque Junsu parecía tan emocionado; claro que sabe cuán hermoso es el firmamento moteado de estrellas titilantes, pero ha visto muchos cielos así…

- mis padres y yo veníamos aquí todas las noches, nos acostábamos a mirar las estrellas, jugábamos a inventar figuras y nombrar nuevas constelaciones, aquélla es la mía… - apuntó hacia un conjunto de estrellas que al parecer del pelinegro no era más que eso… - es la constelación del Delfín, mis padres decían que era en honor a mi sonrisa, porque los delfines siempre parecen estar sonriendo, igual que yo…- una risa, el pelinegro concordando con aquélla opinión de quienes no pudo conocer…- y allá está la de mamá… - señaló otro conjunto de estrellas… - brillantes y encantadoras como una sirena, papá siempre decía que mi madre cantaba como las sirenas y de lo que puedo recordar estoy totalmente de acuerdo… - porque nadie le cantó canciones de cuna con voz tan melodiosa y tranquila… - y allí, junto a la de mamá… - otro conjunto más… - está la de papá, un ángel… - una sonrisa melancólica… el pelinegro pensó que aquello debieron hacerle creer siendo un niño… - porque siempre cuidó de nosotros, como un guardián…

Silencio… cómodo… tranquilo…

Yoochun de pronto se perdió en sus pensamientos. Él no tenía recuerdos así con sus padres, llevan una relación cordial y hasta le han dedicado momentos en los que se divirtieron, pero… junto al valor de los recuerdos de Junsu, los suyos le parecían más triviales y comunes…

- quieres tu propia constelación… - de un momento a otro la voz alegre y casi infantil del pelirrojo lo sacó de su ensimismamiento…

- no lo sé, qué podría representarme a mí… - bromeó, siguiéndole la corriente, girando su rostro a un lado, donde el pelirrojo parecía muy concentrado en el firmamento, observando estrellas… se veía… feliz…

- qué crees que dirían tus amigos…

- porqué…

- porque ellos te conocen mucho más de lo que te conozco yo, así que seguro tienen algún mote o algo así… - respondió sonriendo… como nunca el pelinegro vio sonreír a alguien… con inocencia pura…

- ratón… - suelta inconscientemente, porque de verdad no habría querido tener que revelar tal mote de su persona…

- ratón?... – el pelirrojo giró su rostro para verlo, enarca una ceja y sonríe divertido…

- sí… - la sonrisa del pelirrojo ampliándose… - y más vale que no te rías porque si no…

- no me burlaría de ti… - interrumpe volviendo su mirada al cielo estrellado, aún sonríe y no hay ni pizca de molestia en su rostro… - me gustaría tener amigos que me pongan motes, que bromeen conmigo y hasta se burlen de mí…

Y el pelinegro lo comprendió… porque ha tenido toda una vida de soledad, sin padres ni amigos… sin más compañía que sus recuerdos, y toda esa gente que no hizo nada por él…

- esa te parece un ratón?... – Park apunta hacia un montón de estrellas, sonriendo suavemente al escuchar al castaño reír…

- nop, me parece solo un montón de estrellas…

- … - piensa el pelinegro, pero siente que el corazón le late de prisa cuando el rostro del pelirrojo ocupa todo su campo de visión…

- no te esforzaste, Yoochun ah… - una de sus manos en el costado de la cabeza del pelinegro, medio cuerpo sobre éste… el pelirrojo sonriendo sin darse cuenta de que aquélla posición ha puesto nervioso al mayor de los dos… - tienes que pensar como un niño y mostrarte convencido de lo que ves, porque si no, no son más que un puñado de estrellas…

- ah?... – entonces…

- yo sé que no viste un delfín, ni una sirena o un ángel, pero cuando se tiene cuatro años, uno puede ver lo que sea, y mis padres me dejaban fantasear… aún lo hago, porque así siento que estoy menos lejos de ellos… - una sonrisa triste en aquéllos labios que gustaban más al pelinegro curvados por felicidad y alegría…

- entiendo… - sonrió con cariño, como si pretendiera apartar un poco de aquélla melancolía que el pelirrojo mostrara en esos momentos…

Junsu sonrió ampliamente y luego recostó su cabeza en el pecho de Yoochun mirando hacia arriba. Duraron un rato decidiendo a qué conjunto de estrellas le encontraban forma de ratón y bautizarlo como su constelación, entre risas y bromas… y una sensación peculiar de alegría que el pelinegro no había experimentado antes, la madrugada los alcanzó y ellos finalmente se retiraron. Para el pelirrojo esas habían sido las tres semanas más hermosas de sus años en aquélla Isla; sobre todo desde que se quedara solo… pero sabía que tenía que decir adiós… una vez más… porque Park volvería a su mundo, a la civilización, a una ciudad llena de gene con una vida más atractiva e interesante que esa Isla… e intentaba no demostrar que se sentía deprimido, que desearía que el tiempo se congelara y no llegara nunca la hora en que Yoochun tenga que marcharse…

Pero como se dice por ahí, “de tripas corazón”…

- me dio mucho gusto convivir contigo estos días… - sonriente, el pelirrojo se paró junto a su amigo afuera de su hogar…- que tengas buen viaje, Yoochun ah… - estira la mano y espera que el pelinegro le de un fuerte apretón de despedida mientras dice “adiós”…

- ven conmigo… - pero no esperó… deseó sin duda, pero no creyó que fuera posible… escuchar esas palabras… - sé que a tus padres les gustaría que su hijo volviera a la ciudad, a la civilización, de tener la oportunidad, y creo que te gustará el mundo que no has visto desde que estás aquí… - Park no estaba del todo seguro del motivo por el le pedía tal cosa… pero no se había podido hacer a la idea de no volverle a ver…

- pero no tengo a nadie allá, no que yo sepa… -

- me tienes a mí, Junsu ah… - podía latir su corazón más fuerte y rápido que en ese instante?

- en serio?... – una tímida sonrisa… luchando por no ampliarse como su corazón se lo dicta…

- sí… anda, trae todos tus documentos, te irás conmigo…

Ya el pelirrojo le había mostrado antes unos papeles que sus padres llevaran tiempo atrás… todo era original y respaldaba la identidad de Kim Junsu. Así que minutos más tarde el delfín salió de su casa con un pequeño maletín claramente cuidado con celo por él, unas pocas fotografías y sus documentos…

- aún estás a tiempo de arrepentirte… - jugando con la punta de su pie sobre el suelo, el pelirrojo le miró ligeramente avergonzado…

- no tengo porqué… - sonríe… y cae al suelo cuando el pelirrojo se le aventó a los brazos enroscando los suyos en el cuello del pelinegro, igual sus piernas en sus caderas… - Su… - murmura con el poco aire que le quedó en los pulmones…

- gracias… - y basta escucharlo para olvidarse del tiempo y el espacio… el pelirrojo lleva el rostro colorado, una sonrisa cristalina y los ojos brillantes…

…………………………………………

Miami, Florida

Apenas llegaron al Puerto, Junsu se aferró a la mano de Yoochun, un poco asustado y otro tanto curioso mirando todo alrededor. El pelinegro se extrañó, pero pronto ignoró el hecho cuando el pelirrojo tiró de él pretendiendo llevarlo a ver todo lo que él ya conoce y no le causa mayor admiración, pero Junsu era como un niño pequeño que redescubre las maravillas del mundo…

Tiempo después entraron a la habitación del Hotel en que Park se hospeda… y claro, tuvo que convencer antes al castaño de subir al ascensor y explicarle que nada malo iba a pasarle si entraban, y tuvo que respirar profundo cuando Junsu lo abrazó por la cintura (sin prestar atención a las otras pocas personas que estaban a bordo) al momento en que el ascensor se movió comenzando a subir… y ahora sonreía divertido al ver cómo el pelirrojo andaba por toda la habitación viendo y tocando todo como auténtico niño pequeño…

- esto es lo que creo que es… - sonriendo acusador hacia el pelinegro, el delfín estaba viendo las botellas de licor en el minibar de la habitación…

- vino?... – el ratón enarcó una ceja… - sí, lo es… - qué tenía de especial el vino que le deba cierto morbo al pelirrojo…

- yo quiero… - soltó con ojos brillantes, dando saltitos en torno al ratón…- puedo, puedo, anda Chunnie, déjame tomar solo un poquito… - sonrisa, cara de niño bueno… una carcajada del pelinegro…

- te comportas como un niño y estás pidiendo un vaso de licor…

- pero tengo 19 años… - se defendió haciendo un puchero…

Yoochun se detuvo un momento a pensar, porque ahora que recapacitaba, en ningún momento le había preguntado su edad… en realidad, un par de años menos y no era más que un adolescente… aunque por su forma de ser, en verdad era como un niño… un pequeño lleno de vida y alegría, curioso en verdad, que después de haber vivido solo por años en una Isla, él no esté triste… o loco… ante su último pensamiento, el pelinegro se dio un golpe mental…

- en qué piensas… - acercándose al ratón, el pelirrojo quedó cara a cara con él, muy cerca, con una enorme sonrisa en la boca y la mirada cubierta de curiosidad…

- en que eres muy joven para tomar… - sonriendo suavemente, el pelinegro se acercó al minibar y le extendió una botella de agua…- si tienes sed, solo te permito tomar agua o soda…

- pero yo quiero probar el vino… - puchero… - anda, no seas malito, solo un trago ratoncito… - el pelinegro enarcó una ceja al escuchar su mote en aquélla tierna voz aniñada… - anda…

- nop… - Yoochun amplió la sonrisa al ver el mohín de molestia en el pelirrojo… - qué tal que te guste y después solo quieras estar tomando hasta embriagarte, quién crees que tendría que cuidarte…

- te prometo que solo será un traguito aunque me llegue a gustar, Chunnie… - volvió a hacer un pucherito… demasiado adorable a ojos del pelinegro, que por un instante se perdió en aquélla expresión angelical e inocente en el rostro del delfín…

- de acuerdo, pero solo un trago eh… - sirvió un poco de vino suave y le extendió el vaso a su amigo… - tómalo despacio, Su…

El pelirrojo asintió, tomó el vaso y lo llevó a su nariz… no olía como el vino que su padre tomaba antes de perderse en aquella Isla del Caribe… pero le recordaba la sensación de tranquilidad que su padre tenía cuando llegaba a casa después del trabajo, cuando se relajaba conversando con su madre, jugando con él… tomó un poco, apenas lo que sus labios tomaron al empinarlo en su boca, sabía dulce… así que volvió a tomar hasta que el trago pasó por su garganta…

- ahh… - exclamó disfrutando de ese calorcito que viajó por su garganta y se quedó en su estómago… - en realidad sabe bien… - le regresó el vaso al pelinegro… - gracias, Yoochun ah…

- por nada, pero recuerda que no debes abusar del alcohol aunque te haya gustado, vale?... – el pelirrojo asintió vigorosamente y luego se perdió rumbo a la habitación…

- Waaa, es enorme…- miraba embelesado la acolchonada cama, se acercó a tocar con sus manos… - y suave… - se sentó en el borde… - y blandita!

Yoochun rió desde el umbral, viendo al pelirrojo recostarse, quitarse el calzado (que él le prestara) y dar vueltas en la cama, riendo muy feliz de la vida… y viéndolo ser tan inocente disfrutando de la cosa más sencilla, el pelinegro se preguntó si en verdad había estado bien llevarlo consigo, temiendo que con el tiempo Junsu se corrompiera en ese mundo y ya no fuera ese jovencito con alma de niño que le llenaba de alegría…

- Chunnie… - el llamado del pelirrojo lo sacó de su ensimismamiento…

- dime…

- tengo hambre… - respondió con una tímida sonrisa… avergonzándose cuando un gruñido se escuchó de sus tripas…

- ven, vamos a comer al restaurante… - la verdad era que había querido burlarse, pero presintió que de hacerlo el delfín después no se sentiría cómodo con él; así que solo le sonrió y le extendió la mano… … el pelirrojo amplió su sonrisa, con el rostro colorado, se puso de pie y entrelazó sus dedos con los del pelinegro…

- ah, espera!... – ya casi en la puerta de la salida, el pelirrojo regresó como rayo porque había olvidado colocarse otra vez el calzado…

…………………………………………

Ya en la noche, después de haber pasado toda la tarde mostrándole algunos lugares cerca del Hotel, Yoochun y Junsu volvieron, el pelinegro cansado de tanto caminar, el pelirrojo deseoso de tomar una ducha, dormir y esperar la mañana siguiente para salir a conocer mucho más…

- oh my good!... – soltó de pronto el ratón, a bordo del ascensor, un par de pisos más y llegaba a su destino…

- mh?... – Junsu no entendió lo que dijo, pero por su tono y la expresión, supuso que era algo importante…

Y lo era… porque Yoochun acababa de recordar que solo había una cama en la habitación… las puertas del ascensor se abrieron, y el delfín solo se movió cuando el ratón salió. Entró a la habitación, observando al pelinegro con el semblante pensativo…

- ya vuelvo, no tardo… - Park volvió al living, y después de varios minutos tuvo que volver con la misma inquietud en la mente… porque tendría que compartir cama con el delfín, (ya que ni siquiera pensó en el sofá de la lujosa habitación ni mucho menos el suelo) a falta de otra habitación disponible en todo el Hotel… - más de 400 habitaciones y no hay ni una sola libre… - abrió la puerta y vio al pelirrojo sentado quietecito y serio en el sofá…

- pasa algo malo?... – se atrevió a preguntar, temiendo haber ocasionado algún problema al pelinegro…

- no… bueno, es solo… - suspiró, no debería de sentirse nervioso, son chicos, buenos amigos, que están a punto de dormir juntos… solo dormir… no es como si antes no hubiera dormido ya en la misma cama con un hombre… -

- Chunnie… - una vez más, la voz del pelirrojo lo sacó de su ensimismamiento…

- ah, tendremos que dormir juntos, Junsu ah, me había olvidado por completo que solo tenía reservada esta habitación y resulta que no hay ninguna otra disponible…- se largó a explicar…

- por eso estabas pensativo?... – el ratón asintió y el delfín sonrió de nuevo… - pero la cama es enorme, no hay problema por eso, te prometo no molestar y ni cuenta te darás de que estamos en la misma cama…

- yo no dije que me fueras a molestar… - aclara sonriéndole… - vamos a ducharnos y a dormir, porque mañana hay que regresar a Seúl…

Junsu asintió todo emocionado porque volvería a ver la ciudad que dejó siendo apenas un infante… y más tarde se colocó un pijama del pelinegro para descansar, y cuando se metieron bajo las cobijas…

- buenas noches… - el pelirrojo se acercó al ratón dándole un beso en la mejilla, no había hecho nunca antes algo así, era algo que simplemente le había nacido, porque se sentía tan feliz, que en realidad tal vez no lograría dormir de emoción…

- buenas noches… - algo azorado por esa muestra de cariño, el pelinegro se sonrojó ligeramente, dándose cuenta de que también se le había acelerado el pulso y la respiración, y que su condenado corazón latía apresurado…

Pero sonrió al recordar que Junsu es como un niño, y que seguramente todavía tiene sorpresas bajo la manga que harán que se inquiete… pero se siente bien, y no le importará tener que enseñarle muchas cosas, todas las del mundo si es necesario, con tal de verle sonreír siempre de la misma manera…



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