20 ago. 2009

Lies and Secrets (cap 2)

Capitulo 2
Lies and Secrets…






Los dos cuerpos seguían en la camilla que apenas si podía sostener sus cuerpos después de aquel laborioso trabajo. Los perlados cuerpos se abrazaban mientras trataban de recuperar el aire perdido que todavía les faltaba. Después de repetir la acción y saciar las ganas de recorrer sus cuerpos asta no poder mas, y hasta que estuvieran completamente impregnados de el otro, de aquel olor, de aquel sabor, de aquella esencia, no se detuvieron. El tiempo perdido que ya no podían seguir llorando, ni ser recuperado lo estaban disfrutando, disfrutando de lo que ahora tenían, y de lo que solo podían tener.

Junsu acariciaba los cabellos castaños de su amante, mientras este solo se recostaba en el pecho del otro y respiraba ese delicioso aroma que le volvía loco, ese que lo emborrachaba a cada segundo. Cerró los ojos al darse cuenta que Junsu se estaba quedando dormido, su mano estaba comenzando a cesar los movimientos de la propia sobre el cabello del otro y esta comenzaba a descansar a un lado de su cuerpo.

“eres hermoso, me vuelve loco tu cuerpo, me vuelve loco el tocarte, me vuelve loco aquella confianza que me tienes, me vuelves loco” sus dedos tocaban lentamente el pecho desnudo de su novio “me duele tanto que no seas solo mío, y no soporto la idea de que ese bastardo toque tu cuerpo, no soy estúpido y se tocando tu cuerpo que no fui el primero, y que aun así no soy el único… pero eres tan hermoso, como molestarme si no soportaría que te apartaras de mi lado, no soportaría dejar de sentirte, dejar de besarte, no soy tan estúpido como para creerme esos cuentos de que solo yo te toco”

-mmm… -el cuerpo de Junsu comenzaba a removerse, el peso de Yoochun no le dejaba conciliar el sueño tranquilamente

“eres el mentiroso más hermoso de este planeta”

-Chunnie no puedo dormir… -un puchero se asomo en el rostro del pequeño –estoy cansado…

-jeje… ven vamo… -el teléfono comenzó a sonar dejando las palabras del doctor en el aire, Yoochun no tenía muchas ganas de contestar, pero sabía que era su responsabilidad como doctor –aff… permíteme –los ojos de Junsu se entristecieron, odiaba que los interrumpieran cuando estaban en su plan romántico, y más después de que tenían encuentros como el pasado –dime Karen –los ojos del más chico se posaron en el cuerpo aun desnudo de su doctor, lucia tan sensual, estaba desnudo y completamente sexy –ah… -los ojos de este se tornaron nublosos y Junsu se preocupo por la expresión que ahora se mostraba en su rostro –si déjame lo comunico –respiro fuertemente antes de seguir hablando

-¿Qué pasa Chunnie?

-es tu marido, quiere hablar contigo –el menor desvió la mirada algo apenado por eso, no le gustaba ver en los ojos de Yoochun aquel sufrimiento, siempre que eso pasaba sentía que un mundo caía en sus hombros, caía inevitablemente en el

Junsu no reacciono en ese momento, pero la mano estirando el teléfono para pasárselo le hizo reaccionar, se levanto de igual forma desnudo y con un poco de fastidio y preocupación contesto el teléfono.

-¿Hirai? –trataba de hablar despacio para que el chico que estaba con él no escuchara la conversación

-no entiendo para que quieres el celular si no lo vas a utilizar, siempre estas diciéndome que no apague el teléfono, pero cuando yo te necesito tu si lo haces –reprochaban por la otra línea

-perdón… pero estoy en el hospital, sabes que no puedo estar con el celular, este es un lugar…

-por lo menos lo hubieras puesto en vibrador

-ya dejemos eso, no es momento… mejor dime ¿para qué me llamabas?

-no te molestes Junsu, perdón por interrumpir la cita con el médico, pero es que no encontraba otra manera de comunicarme contigo

-está bien dime…

-me digo tu padre que unos familiares irán a visitarte, según esto hace mucho que no te ven y quería que estuvieras ahí para cuando ellos llegaran

-pero estoy ocupado…

-por favor Junsu es tu familia, ¿Qué puede ser más importante que eso? –los ojos de Junsu vagaron por el cuerpo de Chunnie, el era importante, su Yoochun era sumamente importante

-está bien…

-pues regresa ya para la casa… supongo que ya termino la revisión –Junsu volvió nuevamente sus ojos al cuerpo de Chunnie dándose cuenta de que ya estaba cubriendo su cuerpo con su ropa de trabajo, ni siquiera lo estaba mirando, simplemente mantenía su mirada en la nada abrochando sus pantalones

-si… la consulta ya termino… nos vemos en la tarde

-si nos vemos… solo no apagues tu celular, es incomodo estar preguntado por ti a la recepcionista

-está bien… -colgó el aparato dejándolo en el escritorio y se quedo inmóvil esperando una pregunta o comentario por parte de Yoochun

-¿ya te vas? –dijo fríamente aun sin voltear a verlo –toma tu ropa-los ojos de Junsu se aguaron, odiaba que cosas como esas pasaran, porque siempre después de algo como eso su Chunnie tenía que comportarse fríamente, le dolía su indiferencia, le dolía que lo viera como una puta… el sabia que en esos momentos no lo veía como su novio, o como el chico que amaba, sabía que lo veía como el chico que se había entregado a él a costa de su matrimonio a costa de una persona -¿Qué?... ¿no te vas a vestir?

-no me hables así… -las lagrimas comenzaron a salir –sabes que lo odio, no soy una perra que está contigo solo por placer, no me agás sentir de esa forma

-yo nunca dije eso… -“pero en ocasiones no puedo evitar pensarlo, Junsu en ocasiones sí creo que lo eres” miraba sin ninguna expresión el cuerpo aun desnudo de su amante

-pero tu frialdad me hace sentir como tal… yo no tengo la culpa de estar pasando por todo esto, yo no pedí estar en un matrimonio arreglado, yo no pedí conocerte, pero si lo quieres así, tan simple como que me voy y esto se termina –camino unos pasos asta tomar su ropa e intentar salir de la habitación

-¿adónde vas a un desnudo? – ¿lo quería lastimar?... lo estaba logrando, estaba logrando herirlo, su corazón se estrujo

-si eso es lo que te interesa –bruscamente fue poniendo la ropa en su cuerpo, ni siquiera lo asía bien, pero estaba demasiado molesto y adolorido, las lagrimas seguían cayendo de sus ojos cafés y los sollozos ya se asían escuchar –listo, me voy –estaba a punto de salir pero

-espera –Yoochun lo tomo del brazo jalándolo asía él y abrazándolo posesivamente

-suéltame Yoochun –lloraba descontroladamente en los brazos del doctor en su espalda

-lo siento –decía este con los ojos cerrados

-¿Por qué me tratas así?... primero eres amable, después te portas muy mal conmigo y ahora esto… no te entiendo Yoochun

- es solo que en ocasiones me pongo muy celoso, no me gusta que estés con alguien más, no me gusta ser el otro, pero no es porque te vea como una puta o una perra, perdón si te hice sentir así, de verdad perdón… -acariciaba los suaves cabellos del chico con tanta ternura, relajándolo al instante

-solo no me trates así, solo abrázame Chunnie, por favor –eso hizo, lo envolvió más fuerte en sus brazos quitando todo vestigio de su discusión

Los brazos de Chunnie se sentían tan cálidos, se sentía tan protegido en los brazos fuertes de aquel hombre, como lo apretaba intentando quitar toda aquella culpa y sentimientos de tristeza que lo habían invadido. El aroma de su cuerpo, la calidez de este, aquella fragancia que lo invadía y sin necesitar más le quitaba todos sus temores, le relajaba aquel peso que llevaba encima, le quitaba aquella esencia que odiaba, aquella que buscaba deshacerse en aquellas noches donde la obligación le era mayor.

La culpa desaparecía cuando sentía aquella calidez, sus ansiedades se achicaban cuando aquellos labios lo besaban, cuando aquellas manos lo tocaban, y cuando estaban en la cama podía convertir todo su mundo en otra cosa, podía desaparecer hasta el más fuerte de los dolores de aquel corazón que intentaba esconder. ¿Por qué era tan vulnerable cuando estaba en esos brazos?... pero tenía miedo, tenía miedo a ser descubierto…

-Chunnie tengo que irme –pero tenía que volver a la realidad

-¿Qué era lo que quería? –pregunto algo triste el mayor

-dijo que algunos familiares irían a la casa y que tenía que ir a recibirlos

-ya veo, entonces creo que será mejor que te vayas ya, nos veremos en la próxima cita –aun que decía todo eso no lo podía soltar, aun que le estaba diciendo que era mejor que se fuera, no quería que eso fuera así, le encantaba sentir que el pequeño era suyo y que al final de sus momentos de pasiones dormirían juntos se irían a su casa y serian completamente felices

-¿Cuándo será la próxima cita? –pregunto este hundiendo su rostro en el cuello del doctor

-la próxima semana, sabes que este tratamiento es complicado, pero no requiere de citas demasiado seguido, y si tu esposo se da cuenta de eso, creo que estaremos en problemas

-si…

-hablando enserio lindo, será mejor que nos paremos y te vayas a tu casa ya

-mmm… me gusta estar así contigo –decía con un lindo puchero

-vamos lindo –se levanto ayudando al otro a hacer lo mismo

Después de que los dos chicos estuvieron ahora si listos, y decentes se volvieron a sentar en las sillas del escritorio, pero en esta ocasión como se debía, ósea como paciente y doctor. Los chicos se enviaban algunas miradas cómplices mientras el doctor escribía la receta del día de hoy, o solo algunas cosas que debía o no debía de hacer el joven.

-bueno, esto es lo que debes y no debes de hacer con el tratamiento…

-jejeje ¿Cuál tratamiento?... nunca lo hemos llevado acabo

-yo sé, y no lo sigas, pero ya sabes que tu esposo tiene que pensar que si lo estamos asiendo

-tienes razón…

-como tu caso es un poco más delicado que los demás, por esos tú tienes que llevar algunas cosas más que los otros pacientes, pero no te preocupes no es necesario que los lleves acabo

-ok, bueno Chunnie ahora si me voy, tengo que ir a atender mi casa –lo dijo con un tono sarcástico, como si aquello representara un juego para él, simplemente algo que no era real

-sí, ven vamos –Los dos chicos salieron del consultorio después de que el mayor de los chicos le hubiese entregado la notita, y este la hubiese puesto en la bolsa del pantalón

Iban caminado por el pasillo hasta que se toparon con el ascensor y ahí iban los dos, en un ascensor que tardaría un poco en llegar a su destino, solos y sin ningunos ojos chismosos que los vieran, los dos entregándose algunas miraditas cómplices y con sonrisas picaras que no dejaban de escapar de sus bocas. En un segundo cuando ninguno de los dos se lo esperaba ya estaban fundidos en el más apasionado de los besos devorándose sin ningún miramiento. Las manos de Yoochun viajaban por toda la espalda del menor tocándolo con una lujuria increíble. Las manos del joven Ikeda estaban en la nuca de su doctor sosteniéndose de él para no perder el control de aquel placentero beso.
Sus respiraciones agitadas y la falta de oxigeno que ya no los quería dejar continuar de aquella entrega. Pero seguían, sus lenguas exploraban cada rincón de la otra boca probando sus sabores mezclándolos y disfrutándolos.

Esta vez la respiración de verdad ya no les dejo continuar, tenían que recuperar el aire y sus labios ya estaban completamente rojos de tanta succión que se habían dado.

-eres insaciable Chunnie –pronuncio Junsu con la voz entrecortada

-mira quién habla, yo no soy el que no puede resistirse a… -los labios del menor volvieron a los del otro en un nuevo beso, el cual no duro tanto como el anterior dado a que seguían agitados

-ya no digas nada –sonrió el pequeño volteándose para poder ver el numero de piso en el que estaban

Por fin legaron al primer piso, claro ya se habían tranquilizado y las pasiones habían quedado guardadas en sus interiores. Caminaron un poco alejados hasta donde se encontraba la recepción, Karen estaba revisando algunos archivos en su computadora así que le fue imposible notar como el doctor le dio un fugaz beso al señor Ikeda. El cual solo sonrió llegando por fin hasta donde la chica.

-Karen –habla el doctor

-si doctor

-quiero que le hagas una nueva cita al joven Ikeda, y también quiero que organices otra con el laboratorio para que se le realicen unos análisis –dijo Yoochun entregándole algunos documentos

-claro que si doctor Park, esperemos que en esta ocasión si resulte –dijo con una sonrisa viendo al menor de los chicos

-sí, yo también lo espero –dijo este devolviéndole la sonrisa

Después de que la chica movió sus manos a alta velocidad para poder organizar lo que el doctor le había pedido, estos dos salieron del edificio, el doctor con el pretexto de que revisaría si el joven iba bien, ya que por lo complicado que era su tratamiento temía que se desmayara o algo por el estilo le pasara, no era del todo mentira, ya que el chico estaba algo cansado por aquella entrega de asía unos minutos, tanto tiempo asiendo eso era algo agotador, pero muy placentero.

Al llegar al estacionamiento los chicos se dirigieron al murciélago blanco del pequeño, subió a este, y en el asiento del copiloto subió el otro chico, tan solo cerraron las puertas cuando ya se estaban devorando, sus labios se movían sin descanso en un movimiento que cada vez perdía aquella compacidad que había tenido. El joven Ikeda casi estaba encima del doctor hasta que paso, se sentó en las piernas de este asiendo que todo su cuerpo se tocase y que comenzara a despertar nuevamente. Las manos del mayor recorrían la espalda del otro y se escabullían por debajo de la camisa azul que ya había vuelto a salir del pantalón de este.

-tienes que ir a tu casa –dijo entre aquel beso apasionado

-pues… no parece… que… quieres dejarme… ir

-es que eres hermoso –lo separo para poder hablar tranquilamente

-te deseo Chunnie, no quiero ir a mi casa –hizo un lindo puchero moviendo sus caderas inconscientemente, y logrando que sus miembros se rosaran inevitablemente

-tienes que irte –intento relajarse, empezaba a sentir el despertar de su libido y si eso seguían volvería a tomar a ese pelirrojo en ese mismo lugar…


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Un murciélago LP710 negro se había estacionado frente a la puerta principal de la mansión, un chico moreno se bajo de este dejándole las llaves al chofer para que se llevara el auto a donde estaban los demás. La puerta le fue abierta por una de las chicas del staff, el joven paso con una cara un poco desganada, ese día había llegado demasiado pronto a casa pero su expresión parecía debatida.

-hay dios... estoy cansando... tengo hambre, espera tengo hambre, mucha hambre –dijo con una sonrisa picara


YunHo se apresuro en subir las escaleras, como él había dicho tenía mucha hambre y se moría por saciar sus necesidades diarias. Llevaba una bolsa en su mano, mientras la sostenía alegremente y con unas ganas de mostrar lo que llevaba en ella, ya que en todo el camino no dejaba de verla y sonreír tontamente.

Antes de poder llegar hasta donde él esperaba se encontró con la mucama que siempre se encargaba de esa parte de la mansión. La chica venia con una cara un poco triste, así que el chico decidió pararse para ver qué era lo que le pasaba, aun que ya no aguantaba las ganas de llegar a donde esperaba.

-¿pasa algo? -le pregunto

-nada señor... -le contesto la joven

-pues no parece como si fuera nada

-es el señor JaeJoong

-que pasa con Jae? -le dijo ahora un poco más preocupado

-es solo señor que creo que esto de dejar el modelaje le está afectando, creo que lo mejor sería que volviera a su trabajo -le dijo un poco apenada, ya que sabía que como empleada eso era algo en lo que no debía meterse

-tal vez, bueno lo que sea ahora será mejor que cambies esa cara, me asustaste demasiado con esa preocupación

-lo siento señor, es solo que antes el joven era un poco más activo y alegre, pero ahora se la pasa solo leyendo revistas, o asiendo cosas sin sentido -le dijo antes de retirarse -con permiso -en esta ocasión bajo de las escaleras perdiéndose de la vista del señor

-hay estas empleadas... me da envidia que ellas si pasen tanto tiempo con mi boo -después de decir eso, el chico camino a una de las blancas y enormes puertas blancas que se encontraban el pasillo

La puerta fue abierta sigilosamente, ni siquiera un pequeño ruido se escucho al momento de esto. El chico sonrió al ver aquel cuerpo recostado en la cama viendo una de las revistas más famosas y caras del mercado. El castaño sonrió al ver que el joven estaba hablando con sigo mismo o con las personas de la revista, el punto es que no dejaba de decir malas palabras mientras les sacaba la lengua a las fotos.

-yo debería de estar asiendo este trabajo...-dijo molesto -a mi me llamaron primero para hacer de modelo de esta compañía -ahora le estaba sacando la lengua -tú no eres más que mi remplazo maldito estúpido, yo soy cien veces mejor que tu, cuando compararías esta carita hermosa y este cuerpo tan bien formado contigo, no eres ni la mitad de lo hermoso que yo, no lo eres... y nunca lo serás... ¡¡NUNCA!!... maldito...

YunHo no dejaba de reír de lo que decía Jae, sin duda el chico estaba un poco obsesionado, con eso de las revistas, ya que en ese momento asta estaba recortando los rostros de los chicos o asta poniéndoles algún tipo de escritora con su marcador negro.

-maldición que estoy asiendo esto no es posible me he vuelto loco... qué pena me estoy dando ahmm... YunHo... -el chico estaba besando el suculento cuello de Jae de una forma demasiado apasionada -esto... -la lengua del castaño pasaba por toda la extensión blanca de aquel cuello que tanto deseaba

-boo eres delicioso -decía pasando sus manos por todo el pecho cubierto por aquellas telas blancas

-YunHo ¿qué haces?

-que crees que estoy haciendo boo -sus manos intentaban quitar su camisón -¿que acaso no es obvio? -besaba sin descanso la piel del chico, sin siquiera darle descaso a su boca que ya le pedía un poco de aire
-pero es muy pronto… no hagas esto…

-ohh… -dejo de hacer aquel trabajo arrebatándole la revista a Jae –este chico es muy guapo, se ve genial en esa ropa interior… espera, ¿Qué no se suponía que esta era la compañía que te había contratado asía unos días

-gracias por recordármelo… -le arrebato la revista y la aventó al bote de basura

-ahh… ¿Qué haces boo?... ese chico era muy guapo quería ver todas las fotos

-pues porque no vas a la compañía y lo ves en persona, si quiere también puedes llevártelo a un hotel, seguro que ese maldito puto no dirá nada, hazle lo que quieres si quieres cogértelo ve y hazlo ya –gritaba fuertemente el modelo dejando casi sordo a YunHo

-Ya boo no te enojes, mira para que se te quite ese genio que traes, te daré algo muy especial

-si crees que con tus regalos caros me aras cambiar de opinión, estas muy equivocado Jung YunHo, yo no soy ninguna persona que se puede comprar, así que ni lo intentes

-enserio, este regalo es muy especial

-ya dije que no quiero nada YunHo, como crees que yo me voy a dejar convencer por un regalo caro, ni que no tuviera dinero

-pues este no es precisamente cuestión de dinero, bueno si, pero aun así no cualquier persona lo puede comprar

-ya te dije que no YunHo

-ven boo relájate –lo tomo de las manos y lo saco de la cama aun con Jae asiendo de sus berrinches

-no YunHo ya te dije que esto no va a funcionar conmigo, que tú crees que con un lo siento y un súper regalo carísimo me puedes convencer, yo nunca me he dejado convencer con regalitos y ahhh… -la cara de incredulidad se hizo presente en los ojos del chico, estaba completamente en shock, y las ganas de seguir discutiendo con el joven YunHo se habían retirado en un santiamén -¡¡¡DIOS JUNG YUNHO!!!


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-si no llegas a tu casa antes que tu familia –pero toda palabra fue callada en un apasionado beso

-vamos, sé que puedes hacerme sentir bien en diez minutos, será un rapidin –su rostro ya se veía rojo por el contacto que tenían sus hombrías, sus mejillas sonrojadas y su respiración algo agitada

-serán quince y si no, no –dijo con una sonrisa que fue regresada por el otro

De esa forma un nuevo beso se hizo presente, no se encontraba nadie en el estacionamiento, agradecían que ese fuera un hospital demasiado exclusivo y que todas las personas tacañas que normalmente asistían ahí estaban en sus empresas cuidando y agrandando sus fortunas.

La camisa del menor se fue al olvido dejando su pecho a la completa disposición del mayor. Yoochun comenzó a besar su cuello lamiendo cada parte de este, después bajo hasta su pecho dirigiéndose a sus rosados pezones que tenía el placer de besar y lamer por segunda vez en ese día.

Las cosas iban rápido, los chicos estaban un poco ansiosos, y el poco tiempo los animaba a terminar más rápido. Junsu quito la camisa de Yoochun quedando los dos en las mismas circunstancias, sus bocas pasando por el cuerpo del otro lamiendo cada parte de este. Yoochun estaba lamiendo el cuello del pequeño estaba a punto de succionar esa piel ligeramente morena, dejando su marca, pero fue detenido.

-sabes que eso –dijo Junsu un poco apenado

-si lo sé lindo, perdón, es que en ocasiones lo olvido –intento no darle más vueltas al asunto ya que su sexo estaba ansioso por atención y no quería discutir con el pequeño en ese momento

Sus acciones iban aumentando de velocidad, no supieron ni cómo ni en qué momento, pero el menor ya tenía los pantalones fuera y el mayor intentaba desabrochar su pantalón para poder baja su zipper y comenzar con lo que deseaban los dos. Junsu comenzó a desesperarse y quito las manos de Yoochun de su pretina y comenzó a hacer el mismo el trabajo. Sus movimientos eran demasiado rápidos y por eso algo torpes. Mientras el chico luchaba con aquel maldito botón del pantalón del doctor, este comenzaba a tocar su desnudo trasero.
Sus manos se paseaban por toda la extensión de aquel bien formado trasero, luego de haber apretujado este y haberle provocado algunos gemidos de placer al menor, sus manos llegaron hasta la entrada caliente de Junsu. Una sonrisa picara se hizo ver en sus labios y sin previo aviso adentro uno de sus dedos en la cavidad del pequeño. El sabía que Junsu no necesitaba de una preparación, después de lo que acababan de hacer no le parecía que fiera necesario, pero el menor seguía luchando con aquel pantalón malvado así que él decidió juguetear un momento. Un segundo dedo acompaño al otro, estos se movían circularmente en la entrada del pequeño o entraba y salían de su pequeña cavidad, cuando el tercero llego el pelirrojo por fin pudo quitar aquella prisión de su dulce favorito. Sus dedos salieron de la cavidad de Junsu y se acomodaron para poder iniciar con la penetración.
Los chicos solo bajaron un poco el pantalón dejando libre el erecto miembro del doctor y sin incomodar su acto comenzaron. El mas grade tomo a Junsu de sus glúteos y lo levanto un poco para poder acomodar su sexo en la entrada del chico. Después de asegurarse que el lugar era el preciso Yoochun dejo caer un poco rápido al menor sobre su entrepierna y de esa forma entro en su cavidad.

-ahhhhhmmmm… Chunnie… -el acto había sido un poco apresurado, pero valía la pena ya que estaban completamente desesperados

-¿quieres que espere? hhmmm…

-no, no quiero que esperes, dámelo, dámelo todo Chunnie –gimió desesperado

No espero a mas cuando ya el mismo estaba bajando y subiendo sutilmente, embistiendo la entrepierna del doctor más sexy de todo korea.

-si tú lo dices amor –comenzó a moverse en el interior del pequeño más fuertemente

Volvió a tomar los glúteos del chico para poder hacer las embestidas de algo más rápido, pero las caderas de Junsu no estaban solo esperando a que eso pasase, el se movía acompasando el movimiento de las manos de Yoochun.

-aaahhhhhmmm Chunnie, ahhmmmm si…. Así…

Por la posición que tenían las embestidas eran profundas y el dolor era un poco más fuerte, pero eso no les importaba o más bien a Junsu no le importaba ya que sabía que en unos instantes todo eso desaparecería y solo quedaría el placer que sabia solo Yoochun podría darle.

-hhhhmmmm Junsu… dios Junsu eres tan estrecho hhmmm…

-mas hhmmmm dame mas Chun aaahhmmmm

Las embestidas se incrementaron y el placer no dejaba de atravesar la pequeña cavidad del pelirrojo. Estaban disfrutando tanto de esa entrega que se estaban asiendo. Sus ojos se mantenían cerrados y apretados por la gran presión que Yoochun asía en el estrecho agujero de Junsu. Después de algunos minutos los dos sentían que ya estarían cerca del orgasmo y por eso aceleraban sus movimientos. El miembro del menor estaba entre los dos cuerpos y esto asía que la electricidad viajara por todo ese pedazo de carne.

-aaahhhhmmmm… Chunnie aahhhmmm… estoy a punto de mmm… Chunnie…

-no te resistas hhmmm lindo… faltan dos minutos para que sean los quince…

-pues date prisa –unas cuantas embestidas mas fueron suficientes para que el mayor terminara en la estrecha cavidad del pequeño

Junsu aun no lo asía, pero fue ayudado por el mayor, el chico tomo el miembro del pelirrojo y comenzó a masajearlo de una forma desenfrenada, la urgencia por terminar era muy grande, así que sus caricias eran demasiado fuertes para que Junsu siguiera conteniéndose.

-aaaaaahhhhhhhhhmmmmm –el chico por fin termino en la mano del mayor dejando toda su semilla en la mano de este y su pecho

-solo un minuto, bien vistámonos lindo

El menor se levanto asiendo que el otro saliera de su interior, se sentó en su asiento esperando un poco a que se recuperara de aquel laborioso trabajo. Después de que eso paso, y tomando algo de papel de la guantera, se limpiaron un poco quitando la mayor parte de semen de sus pechos, después de eso comenzaron a vestirse.



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-Jaeboo eres tan sexy –decía YunHo aun con Jae sobre de el

El chico seguía con aquella sonrisa picara sobre las caderas del menor, aquel brillo en sus ojos que expresaban todo el deseo que tenia y había estado guardaba. “eres hermoso boo, sin duda la perfección en persona, nunca, nunca me perdonaría el perderte, siempre serás mío, tu corazón, tu cuerpo, tu alma, y todas las formas del jaeboo mas tierno que alguna vez pudiera haber visto el mundo” Sus manos sostenían la cintura del chico pasándolas una y otra vez por esa parte como masajeando al mayor, y eso le causaba un poco de cosquillas al pelinegro.

De repente todo desapareció, la sonrisa se esfumo, el brillo de pasión se disolvió y solo quedo aquel brillo que podía sustituir cualquier palabra con un significado de “te amo” La mirada se hizo eterna, era como si en ese acto estuvieran diciéndose todo aquello que no podían textualmente, todo aquello que les era complicado decir. Unas sonrisas aparecieron en los labios de cada uno de los chicos, las sonrisas mas tiernas y entregadas que alguien pudiera dar, como si en eso estuvieran aceptando los sentimientos del otro y se dijera que las cosas estarían bien, que su relación seria para toda la vida.

-ahora si –le dice YunHo volviendo a tener aquella mirada deseosa que asía unos instantes

-jaja bueno guapo, entonces déjame hacerte sentir muy, muy bien –una sonrisa picara se asomo en su rostro, dejando a YunHo con las mismas ganas que asía unos instantes –gritaras…

-quien gritara serás tu boo…

-eso lo veremos…

Las manos de Jae habían llegado hasta el pecho de YunHo, el menor era demasiado salvaje, pero en ocasiones le encantaba tomar el control, le encantaba ser aquel que hiciera disfrutar al otro, el que lo hiciera gritar. Por esa razón dejaba de ser aquel joven respetuoso, aquel joven responsable y bien portado para poder convertirse en una fiera, en aquel que solo podía disfrutar del cuerpo moreno y más sensual de todo korea. “soy el único que tiene derecho a probarte YunHo, el único que puede besarte, en el único que puedes entrar, no permitiré que lo hagas con nadie más, no permitiré que me dejes de desear, porque eres mío, y siempre serás mío”.

Sus caderas comenzaban a moverse lentamente rozando con la entrepierna del otro, los dos miembros comenzaban a despertar y aquellos leves movimientos agrandaban su deseo por entrar en aquella cavidad que sabía era tan cálida “boo esto no está bien, me estas provocando y después no te vas a aguantar” pero seguía pendiente de lo que aria el mayor, le encantaba cuando este se podía en aquel plan tan seductor, que lo era, siempre era seductor, pero en estos momentos era diferente, era cuando aquel chico de piel blanca como la nieve y ese cabello tan negro como la noche, se encendía y ya no había nada que lo detuviera “me vuelves loco cuando estás en este plan”.

Jae lo sabía, el sabia a la perfección que volvía loco a YunHo, el sabia que el menor no podía resistirse a sus carias, que no podía resistirse a sus besos, sabía que no podía hacer nada cuando estaban juntos, y sabia que el moreno se convertía en un niño en ese momento “se que te mueres por jugar con migo YunHo” sonreía en sus adentros al ver el rostro expectante del chico, aquel que le rogaba por que se diera prisa “jajaja mira como te estás poniendo mi amor”.

Sus manos jugaban con la camisa de YunHo intentando aflojar la corbata azul marino que llevaba el joven, pero no la retiraba, simplemente jugaba con ella intentando desesperara al pobre de YunHo que poco a poco comenzaba a perder el control “boo… eres un demonio” El demonio más hermoso que alguna vez haya visto, era su pecado favorito, era su perdición, perdía el control cuando el joven estaba con él, porque lo era, Jae era como el más dulce de los pecados, podía lograr que las personas hicieran locuras por él, lograba que cualquiera quisiera poseerlo, eso le había traído alguno que otro problemas, pero con el cuidado de la familia Jung las cosas habían comenzado a estar bien. Ahora no estaba solo agradecido con esa familia por el amor que le estaban dando, también lo estaba por aquella ayuda financiera y moral que le habían prestado.

“siempre serás tan vulnerable boo, no sabes de qué sería capaz si alguna vez te apartaras de mi lado, no podría, de verdad no podría seguir sin ti, porque eres lo más preciado que tengo, si de una forma retorcida te tengo, soy el único que puede hacerte gritar de placer, sé que no he sido el único que ha estado en una cama contigo, sé que no eras virgen cuando entraste en mi cama, pero eso no me importa, eso no me importa porque ahora tengo la seguridad de que soy el único que puede hacerte gritar de placer, el único que puede lograr en ti este tipo de comportamientos, eres mío… solo mío boo”

-te apresuraras o tendré que hacerlo yo boo –pronuncio YunHo al ver que las manos de su Jae apenas si habían deshecho el nudo de su corbata

-¿tan desesperado YunHo? –dijo este desabrochando los primeros dos botones de su camisa

-no sabes cuánto hermoso

-jajaja déjame divertirme, veras que no te decepcionare…

-está bien boo, pero no te tardes mucho ya que mi resistencia tiene un limite

-no te preocupes

Lentamente acariciaba la pequeña parte del pecho desnudo del moreno, con lentitud fue inclinándose hasta poder llegar al cuello ya sin la presión de aquella incomodo pedazo de tela. Su lengua trabajaba con calma pasando esta por cada uno de los rincones del castaño, sus labios succionaban ciertas partes de aquel largo cuello dejando algunas rojizas marcas que pronto pasarían a ser unos chupetones más visibles. A YunHo le gustaba, le encantaba pero quería más acción, quería que las cosas fueran más rápidas ya que su miembro le estaba pidiendo algo de atención.

-te estás poniendo duro solo con esto Yun, jaja mira que poca resistencia tienes –decía el pelinegro aun con su boca en el cuello del otro

-no es mi culpa “eres un malvado boo” pero si no te apresuras de verdad que te darás cuenta de mi poco resistencia –sus manos seguían en la cintura del más grande metiéndolas tranquilamente debajo de la pijama del otro

-no te apresures demasiado guapo –logro que el moreno se detuviera un poco, sabía que no debía de arruinar el momento del chico, tenía que resistir sus ganas –este es mi trabajo –otro botón fue quitado permitiendo la mejor exploración de aquel muy bien formado pecho

“YunHo déjame demostrarte que sigo siendo el mismo de antes, el mismo que te hizo gritar en nuestra primera vez, déjame hacerte sentir como aquella apasionada noche… no quiero que te aburras de mí, no quiero que te busques a otro o otra, nunca lo permitiré Jung YunHo”

En un momento el movimiento de sus caderas comenzó a tomar más velocidad, no era desenfrenado pero si lo suficiente como para que YunHo sintiera que su libido necesitaba atención urgente, y no pudo evitar recordar aquella vez cuando su boo se disfrazo de enfermera, se veía tan sexy, nunca creyó que aquel vestido corto y ese gorrito blando harían que aquel ser que tenia encima se vería tan bien, tan sexy.

“te veías tan ardiente, tan inocente, y tan sensual”

-¿en donde estas YunHo?... no me gusta que no prestes atención –dijo Jae al notar la lejanía de la mente del menor, estaba demasiado centrado en recordar cómo se veía de sexy en aquella ocasión, que se había olvidado que el real estaba aquí, y que se veía aun más sexy en ese momento.

“mira si serás posesivo boo”

-pues no me descuides, en este momento me estas desesperando boo, quiero acción

-y la tendrás Yun, solo aguanta un momento

Dos botones mas fueron quitados de la camisa blanca de YunHo, estaba vez JaeJoong estaba un poco mas apresurado, tenía que complacer a su chico guapo, y su propio sexo se estaba poniendo muy duro, se estaba hinchando y también ya quería algo de “acción”
Cuando la camisa del chico ya estaba completamente desabrochada y la boca del pelinegro ya se comenzaba a mover por toda la morena extensión de su YunHo, lamia sus pezones con furia dejando algunas marcas rojas sobre estos y a un lado de estos. El pecho de YunHo tenía un sinfín de marcas que eran dejadas por Jae y no solo de esa vez si no de muchas más que habían sido presenciadas por su cama y una que otra ocasión el baño, el closet, el invernadero, la piscina, el auto, y aun sin fin de lugares en los cuales ya se habían demostrado todo eso que sentían.

“te marcare por completo Yunnie, eres mío y no permitiré que nadie más te toque, y si alguien lo intenta, quiero que por lo menos lo sepa, que no eras libre, eres mío, eres mío y no te dejare ir Jung YunHo, nunca… es por eso que te marcare hasta la última parte de ti”

El obligo del YunHo fue devorado así como sus pezones, Jae estaba demasiado ardiente, y eso lo podía notar YunHo, no sabía por qué se estaba comportando tan extraño, pero le encantaba, le encantaba que su boo le diera tantas atenciones.
La camisa de Jae quedo en el olvido, sus rosados pezones lucía tan puntiagudos, lucían tan duros, eran como algún tipo de fruta que YunHo moría por probar, moría por tener. Jae se quedo mostrando por un momento su pecho a los ojos del menor el cual solo podía verle con deseo a sabiendas que Jae no le permitiría tocarlo, pero quería hacerlo, esa blanca piel y esos rosados botones le estaban rogando por atención, le rogaban por hacerlo sentir bien.
Las ganas fueron más grandes y YunHo intento acercarse a Jae para poder besar aquella blanca piel que tanto deseaba, se estaba acercando con aquella lujuria que ya no quería ser retenía. Pero lo hizo, Jae lo detuvo con el pretexto de ‘aun no mi Yunnie… déjame disfrutar de ti’ “quiero que me disfrutes boo, pero yo también quiero disfrutar de ti, eres hermoso y me muero por tocarte, me muero por tenerte… boo eres un malvado”

-date prisa pues… -le dijo volviéndose a recostar en la cama observando la sonrisa de triunfo de su pequeño ángel

-ya verás que pedirás que no detenga esto

El cuerpo de Jae fue recorriéndose para atrás para así poder tener la parte baja de YunHo a su completa disposición, su mirada lujuriosa y aquellas manos que comenzaban a bajar por el pecho del moreno, llegando de esa forma a la pretina de su pantalón. Sensualmente el mayor de los chicos habían comenzado a desabrochar el botón de aquel caro pantalón, el zipper iba bajando lentamente delicadamente “mira nada amas como estas guapo, te has puesto más duro y grande que hace unos momentos” sonreía en sus adentros el chico ante sus pensamientos y ante la fuerte evidencia de que el moreno ya estaba ansioso por atención “creo que es algo imposible, pero si no juraría que morirías de placer “. Sin esperar más y levantándose de encima de YunHo, el mayor fue quitando el pantalón de este con una sensualidad que se notaba en cada uno de sus huesos, en cada parte de su cuerpo. De una forma lenta pero sin contratiempos, el pantalón fue dejado en el suelo de la habitación. Jae volvió al lugar de donde había bajado, esta vez dispuesto a hacer aquello que ese chico tanto deseaba. Su mano comenzaba a jugar con el miembro de YunHo por encima de su ropa interior, los toques que le hacia Jae eran como fuego que penetraba por esa parte tan intima de él, como le encantaba eso, pero si no se daba prisa el otro chico, tal vez tendrían que volver a comenzar ya que por lo caliente de este no dudaba que pudiera llegar en cualquier momento “no mi vida, me dejaras gozar” pensó Jae al notar los ojos cerrados de YunHo y como temblaba con cada uno de sus toques “tú no eres de los que decepcionan”. El masaje comenzaba a hacerse más fuerte, pero ninguno de los dos pretendía que aquello continuara con esa prenda que no les dejaba sentir como era debido. Estaba vez Jae solo quito una pierna de un lado de YunHo quedando las dos juntas, y de esa forma saco el calzoncillo de este con una rapidez que dejo sorprendido al otro. Esta vez la mano de Jae podía sentir más aquel pedazo de carne, y YunHo podía sentir aquel placer sin ninguna restricción. La mano de Jae se movía en el ritmo más delicioso que YunHo podía sentir, la suavidad de aquella piel contra su miembro era increíble y la forma en que su Jae se movía le asía gemir sin siquiera pensar en que alguien podía escucharlos, eso no importaba en esos momentos, lo único que quería era que su niño supiera que su trabajo le estaba pareciendo maravilloso. En un momento su cabeza comenzó a agacharse con dirección a esa parte de YunHo que ya comenzaba a desprender algo de pre semen, el chico se quito algunos cabellos que no le permitían la vista y muy tiernamente comenzó a dar pequeños besos sobre aquel pedazo de carne caliente “sabes delicioso” solo usaba su lengua para lamer levemente aquella parte tan deseosa de su acompañante.

-hhhhmmmm boo… date prisa ahhhmmm –rogaba el menor por un poco mas de velocidad que sabía lo llevaría hasta la gloria

-jaja ya voy Yun…

Siguiendo las órdenes de YunHo como algún tipo de mandato el mayor de los jóvenes tomo el miembro del chico con las dos manos y sin miramientos comenzó a engullir el sexo del castaño “dios boo, sin duda tienes un don increíble” el chico recorría la hombría del otro con su lengua y boca dándole un sinfín de sensaciones placenteras al pobre chico que ya estaba extasiado. La cabeza de JaeJoong subía y bajaba siguiendo un ritmo, uno que estaba volviendo loco a YunHo. El sabor salado del chico se quedaba impregnado en la cavidad bucal del pelinegro, las papilas de Jae estaban degustando el sabor del pre semen del castaño.

-aahhmmm si, así boo hhmmmmm

Sus manos llegaron hasta la cabeza de Jae que se movía velozmente buscando darle un mayor placer a YunHo, el ultimo quería mas y cuando sus manos llegaron a la cabeza de Jae, este comenzó a ayudarlo con aquel movimiento, mostrándole la velocidad con la que quería se realizara aquella acción, sentía como el mayor daba una que otra succión arrancándole gemidos mas audibles y mas penetrantes “si amor, así eres increíble” no dejaba de pensar el chico, su voz ya no podía articular palabra más que aquellos sonoros gemidos que se escuchaban en toda la habitación. YunHo sabía que ya no tardaría mucho para que se derramara y los movimientos de Jae cada vez más frenéticos no atrasarían el trabajo.

-aahhhhmmmm ya no puedo… hhmmmm

Una lamidas mas por la cálida lengua de Jae fueron suficientes para que YunHo terminara derramándose completamente en la boca de su boo. Su respiración agitada y su cuerpo temblando por el pasado orgasmo asían de aquella una escena por demás erótica, Jae sabía que había sido grandioso, YunHo había quedado satisfecho y él lo sabía. El mayor trago todo el semen que había quedado en su boca, el chorro del líquido había sido un poco fuerte así que algo se había derramando en el rostro del pelinegro. Cuando ya nada quedo en su boca el menor de los chicos se levanto por una toalla y limpio lo que había quedado en el hermoso rostro de su Jae.

-eres increíble boo –le dijo YunHo terminado de quitar aquel liquido blanquecino

-no mas que tu guapo, ahora lamento decirte, pero mi polla está demasiado dura como para querer que te recuperes de tu orgasmo –YunHo rio un poco por la confianza con la que hablaba su lindo y bien decente JaeJoong el cual casi nunca decía palabras indecentes o indecorosas, claro a menos de que estuvieran en la cama

-mmm… pues así como me hiciste esperar creo que mereces sufrir un poquito boo

-ni te atrevas Jung YunHo porque te castigo y no habrá sexo por un mes –dijo este fingiendo estar molesto y estar hablando enserio

-no lo soportarías boo, eso sería demasiado para ti, así como para mi

-claro que resistiría –dijo poniéndose aun mas “indignado”

-quieres que te recuerde aquella vez que también me “castigaste” y a los tres días de este fuiste a buscarme para que te penetrara… si lo recuerdo, como llegaste desesperado y sin más me pediste que te tomara, que entrara en ti –decía el joven asiendo de la historia algo dramático

-cállate y mejor ponte a actuar

-está bien boo, tus deseos son ordenes

Ahora fue el turno de Jae de estar bajo el merced de YunHo, la desesperación por su adolorido miembro asía que se le olvidara que en esta ocasión el quería obtener el control y lo único que quería era poder sentirse bien, y poder sentir a YunHo. El desprotegido pecho de Jae era atacado por los carnosos labios del castaño a diferencia de Jae el no podía dejar ninguna marca en ese hermoso pecho, el no podía marcar al mayor como suyo, aun que en realidad lo fuera, la razón era su trabajo, su trabajo y otra cosa que preferían mantener en el anonimato, sin que nadie lo mencionara y completamente olvidado. Jae era un persona que cuidaba su físico, y ahora la costumbre le impedía a YunHo poder morder aquellos lugares que quería supieran eran de él. Los rosados pezones de Jae pasaron a ser unos de un color rojizo, YunHo los mordía y pellizcaba sabiendo que eso le fascinaba a su víctima, sus dedos se movían como locos por esos dos botones dejándolos más duros que asía unos momentos. Su lengua pasaba por cada uno de esos lugares más sensibles de Jae, cada parte que había deseado besar desde asía ya algunos días. Un camino húmedo iba descendiendo por el pecho de Jae que llevaba desde su cuello hasta su vientre bajo. La prenda que ahora le quedaba al pelinegro sobre su cuerpo, era demasiado frágil, podía pasar de ella sin ningún tipo de esfuerzo. El sexo de Jae estaba igual de duro como el suyo había estado, y sentirlo asía de excitado lograba que el propio volviera a despertar lentamente y dolorosamente “seguro que tu también te morías porque te atendiera cariño” La mano de YunHo comenzaba a moverse masajeando lentamente el sexo de su acompañante, los gemidos del pelinegro eran unos grandes estímulos para su cuerpo.

-hhmmm date prisa… aahhmmm

-jajajaja mira ahora quien es quien esta rogando, mira como te contradices boo

-ya pues hhhmmm que esperas por complacerme aahhhhmmm…

-lo que tu digas hermoso

Rápidamente bajo los blancos pantalones del pelinegro acariciando sus piernas en el acto, la piel del chico se erizo, las manos de YunHo eran tan calientes y encendían su piel inevitablemente. Cuando la prenda ya había quedado en el suelo junto con las otras YunHo se quedo por unos cuantos segundos esperando y viendo solamente como su bóxer tenía un bulto que parecía comenzaba a temblar. Una sonrisa se asomo en su rostro al darse cuenta que su ángel estaba completamente excitado y ansioso “cuanto has cambiado boo” Se inclino lentamente para poder llegar hasta su hombría y por encima del bóxer comenzó a dar tiernos y cortos besos. Cuando ya sentía que las caderas del chico se movían para que hiciera lo que sabía tenía que hacer el chico comenzó a bajar el bóxer del pelinegro como en cámara lenta sabiendo que así desesperaría al joven.

-maldición Jung YunHo… date prisa…

La ropa interior quedo en las rodillas del pelinegro sintiendo como su YunHo comenzaba a lamer sin más miramientos el sexo del joven. El caliente sexo de Jae palpitaba en la boca del moreno y su lengua pasaba una y otra vez por todo ese pedazo de carne que sabía como el más rico de los dulces, la voz de Jae ya no podía ser más sonora, estaba gimiendo sin detenerse, YunHo era tan bueno en ese trabajo y su hombría ya estaba por demás caliente.

-no tienes autocontrol boo

-aaahhhhhmmmm

Engullo el miembro completo del chico moviendo su cabeza sin control sacando este de su boca y volviendo a engullir. Jae estaba extasiado sin duda no duraría tanto como YunHo. Después de algunos minutos de estar chupando sin control el pene del chico, este termino viniéndose en la boca mojada de YunHo. El moreno trago todo lo que pudo y después de eso subió para poder alcanzar la boca del pelinegro y lo beso asiendo que este probara su propia esencia.

-¿te gusto?...

-si… YunHo…. –se recostó ligeramente en el cuerpo de su ángel besando sus mejillas y volviendo a observarlo

-dime Boo –el chico comenzó a acariciar el cabello del chico tiernamente

-hay una parte de mi cuerpo que no está satisfecha -sonrió seximente

-mmm… ¿Cuál? –su mano comenzó a vagar por debajo del cuerpo de Jae recorriendo su espalda -¿esta? –llego al trasero del chico tocando su entrada levemente sintiendo como el cuerpo del mayor se estremecía

-si hhmm… esa…

-está bien boo, veras como la dejo satisfecha

El moreno se levanto de encima del cuerpo del pelinegro observando sus mejillas sonrojadas y su respiración agitada, su pecho moviéndose arriba y abajo intentando regular su respiración, pero igual sabia que eso no tenía sentido ya que volvería a perderlo. Las piernas de Jae fueron abiertas dejando a la vista de YunHo aquellas partes tan intimas que el menor amaba y que le encantaba probar. El mayor temblaba por el pasado orgasmo y por un poco de vergüenza al sentir la mirada insistente del otro chico sobre de él. El miembro de Jae estaba despertando nuevamente al sentir toda la excitación de tener a YunHo de esa forma, veía sus ojos y podía distinguir ese brillo de deseo que era inconfundible.

-¿solo veras?...

Hablo el mayor al sentir la desesperación de que el otro no asía nada, pero no tuvo que esperar mucho ya que después de unas sonrisas el chico se acerco a la mesita de noche sacando de esta un tubito que contenía una clase de gel transparente. Volvió a colocarse en el mismo lugar que antes y con paciencia saco gran cantidad de aquella sustancia dejándola en sus dedos, llevo uno de estos hasta la entrada caliente del pelinegro y sin esperar más lo metió en esa cavidad que oprimía su dedo índice, movía este en círculos preparando la entrada del chico, un dedo mas entro a su cavidad asiendo que la frente de Jae se arrugara por el dolor, el tercer de los dedos fue el que hizo que de la garganta de Jae saliera un grito de dolor al sentir los dedos salir y entrar de su pequeña cavidad.

-te quiero dentro YunHo

-como digas boo…

Su cuerpo quedo en medio de las dos piernas del pelinegro posicionando su miembro en la entrada del chico. Con el simple tacto de su entrada y el miembro de su compañero, todo el cuerpo de Jae se estremeció, sus caderas comenzaban a moverse deseosas de que YunHo lo penetrara.

El menor sonrió una vez más, pero su desesperación también era fuerte así que rápidamente entro en Jae provocando un gemido de parte de los dos.

-AHHHHHHMMMMM……. –se escucho al unisonó al unir sus cuerpos

-YunHo… aaahhhhmmmm esto…. Hhhhmmmmm….

Sus respiraciones estaban agitadas y jadeosas, no podían hacer mucho en ese momento necesitaban recuperar la respiración y tranquilizarse

-muévete ahhhhmmm tienes que moverte YunHo

La cavidad de Jae estaba apretando su miembro y el necesitaba moverse, de esa forma siguió la petición de su boo y comenzó a mover sus caderas embistiendo la pequeña cavidad del pelinegro. Su miembro salía y entraba en Jae asiéndole sentir completamente en otro mundo, le dolía, le dolía sentir la hinchada polla de YunHo en su pequeño interior “YunHo eres enorme, dios no puedo creer que seas siete años menor que yo, eres grandioso y enorme” YunHo entraba tan fuerte en Jae que no dejaba que el chico pudiera dejar de gemir, no había descanso para sus voces, y en la habitación no había ni un momento de silenció.

-aahhhhhhmmmmm Yunnie mas…. Hhhmmmm

-boo hhhmmmmm…

YunHo aumentaba de velocidad embistiendo mas fuerte a Jae asiendo que sus ojos se cerraran y no pudieran más que sentir ese placer tan grande “me duele, me duele YunHo” decía aun sintiendo el gran sexo de YunHo en su cavidad. YunHo era enorme y no tenia ni la menor idea de por qué pero ese día sentía al moreno más grande, más grande que de costumbre “duele… pero no quiero que te detengas”.
El cuerpo del pelinegro fue levantando lentamente aun con el miembro de YunHo en su interior, el mayor quedo sentado sobre el sexo del otro sintiendo aun más profundo aquella parte de carne que sabia tan rico. El miembro de Jae era aprisionado por los dos cuerpos y eso le estaba dando un mayor placer, movía sus caderas de arriba abajo sintiendo como todo el ser de YunHo entraba en el, sintiéndolo en lo más profundo de su propio ser. La espalada del castaño estaba siendo lastimada por las uñas de Jae, la penetración era tan fuerte que el mayor no podía evitar sentir aquella necesidad se aferrarse al otro. Eso al menor no le importaba, el dolor de su espalda desaparecía al oír todos los gemidos desesperados de su ángel, y sentir como su cavidad comenzaba a indicarle que se estaba poniendo más caliente que nunca. “sé que te duele lindo, pero no puedo contenerme, no puedo” y siguió entrando con fuerza en aquella cavidad, sin fijarse en nada más.

Después de unos minutos en aquella posición YunHo acomodo al otro chico de boca abajo y de esa forma siguió con las embestidas que no paraban de intensidad. Sentía que llegaría pronto y su miembro estaba por demás hinchado.

-mas… aaahhhhmmmm dame mas YunHo hhmmm

Exigía el pelinegro y eso fue lo único que necesito YunHo para darle absolutamente todo lo que tenía, ni siquiera importo cuando ya podían sentir como sus cuerpos ardían por tanto movimiento de sus partes intimas. Esa era una forma de demostrarse que estaban ahí, y de decirse que las cosas siempre serian así. Siguieron hasta que sus cuerpos no pudieron mas y de esa forma terminaron derramándose los dos al mismo tiempo, YunHo quedo impregnado en el interior de su Jae, mientras que el chico derramo toda su escancia en las sabanas blancas de su cama.

YunHo cayó en la espalda del pelinegro descansando su cuerpo después de aquellos fuertes y placenteros orgasmos. Sus respiraciones seguían agitadas y sus cuerpos seguían temblado por el pasado acto, YunHo seguía en el interior del pelinegro, después de poder recuperarse el chico salió de este y se recostó aun lado de él en la cama.
Jae ya estaba bocarriba recostado en el pecho de YunHo moviendo sus dedos por toda su extensión.

-¿eso fue todo?... –pregunto con la respiración aun agitada

-asi que quieres mas… bueno te complaceré boo

Después de nada los chicos volvieron a hacer lo que acababan, Sus cuerpos ya no podían mas, pero eso no les importo siguieron hasta que el tiempo se los permitió, y hasta que de verdad cayeron rendidnos en la gran cama.



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Capitulo 3

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