20 ago. 2009

Lies and Secrets (cap 3)

Lies and Secrets
Capitulo 3




La comida había sido una delicia, Changmin se había esforzado y por fin podía decir que estaba orgulloso de su ardue trabajo en la universidad de gastronomía. Después de que sus papás casi lo matan por haber dejado la escuela de leyes, le había costado un poco encontrar aquel departamento y aun que al final sus papas habían terminado aceptando su decisión si le había sido más complicado cumplir su sueño.

La gastronomía más que interesarle por la pasión a cocinar, era por la pasión a la comida, a aprender todos aquellos platillos y todos aquellos deliciosos sabores que lo llevaban hasta el cielo. En ocasiones se preguntaba si estuviera en una situación de elegir entre el placer del sexo o el placer de comer de todo tipo de comida, ¿Cuál elegiría?... era obvio, la comida era su más grande placer, y para su suerte él nunca había probado el placer del pecado sexual.

-debe de ser como masturbarse… creo –decía el chico mientras llevaba dos platos en las manos, caminando hasta el comedor de aquel departamento

-¿Qué dices Min? –pregunto curioso el chico japonés que se encontraba ya sentado en una de las sillas

-no nada, no me hagas caso –le contesto rápidamente escondiendo un poco sus sonrojadas mejillas al venirle a la mente algunos pensamientos que apostaba serian desagradables para el otro chico

-mmm… eres un cochino Min, alcance a escuchar algo y por tus mejillas creo que no me equivoque –dijo el más alto de los chicos con una sonrisa en los labios

-ya cállate…

-pero no te esponjes Min, sabes que ese tipo de cosas son normales y son cosas que tienen que pasar –se había levantado y ahora apoyaba su brazo en los hombros del pequeño

-si no te callas no te daré de comer –le dijo soltándose de su agarre y poniendo los dos platos en un solo lugar

-ahh, no me digas que te los comerás tu solo… que malo Min, que malo…. Yo solo lo decía de broma, T_T no me puedes dejar sin comer, no serias capas, no serias capas Min, ¿Por qué eres así de malo?... yo que te cuido, yo que siempre estoy evitando que te ataquen en la escuela, que por cierto han sido muchas veces, pero por que, no lo entiendo si tu nunca haces nada, pero eso no importa el punto es que te molestan y yo siempre estoy ahí peleando por ti, y ¿quien termina en la clínica?, yo Akira Kiryu, yo… tu amigo, siempre estoy al pendiente de ti, y con que me pagas, diciéndome cosas feas, dejándome a mi suerte, no dándome de comer, dios que indignación que… SHIM CHANGMIN MALDITO TRAGON… -dijo al voltear y ver que Min ya estaba devorando su plato

-me quedo riquísimo –dijo con la comida aun en su boca

-TTOTT ves, eres cruel… no entiendo porque mis berrinches no funcionan contigo ¬¬…

-… -seguía devorando su Sopa minestrone

-ingrato… -seguía con su cara de indignación –bueno pero por lo menos me darás de comer

-siéntate menso

-hay que malote eres Min, pero bueno tu comida lo recompensa todo –dijo sentándose por fin y tomando su plato –bueno eso y tu compañía –guiño el ojo antes de tomar su cuchara y palillos

-… -otro sonrojo se dejo ver en las mejillas del chico, pero que pasaron desapercibidas por el otro, dado a su emoción con la rica comida de Changmin

-sin duda delicioso, toda tu comida es deliciosa –decía aun sin voltear a ver las sonrojadas mejillas de Min

-para ti todo sabe bien –dijo este intentando regular sus colores

-claro que no, nunca olvidare aquellos días cuando apenas iniciabas en la escuela, siempre me utilizabas como tu conejillo de indias TOT

-ya no exageres, supongo que lo de ahora lo recompensa

-sipo… hhmm… delicioso

-jeje… -era lo único que podía pronunciar el menor, eso y un fuerte sonrojo, que curiosamente nunca era notado por su amigo Akira –bueno… que te parece si hacemos algo más divertido –propuso el menor

-¿Cómo qué? –pregunto el chico aun llevando la comida a su boca

-no lo sé… bueno ya lo decidiremos después de comer, la verdad que mi comida cada vez está quedando mejor, si sin duda estoy orgulloso –decía el menor con orgullo

-si, yo también estoy orgulloso de ti Min, eres muy bueno en esto, lástima que tienes un humor de los mil demonios, porque si no, ten por seguro que serias la esposa perfecta, bueno esposo, lo que pasa es que aun no me acostumbro a que tú seas positivo –dijo el chico con una sonrisa en los labios

-cállate, que mi genética sea así no tiene que ver nada con mis preferencia, además esto no significa que vaya a violarte a algo por el estilo –dijo el moreno al saber que sus conversaciones acerca de su genética siempre llegaban al mismo punto

-yo sé Min, pero si lo pienso bien es como si estuviera viviendo con una chica, o como si yo fuera una chica y tu un chico, ahhh jajaja esto es de lo más extraño, pero lamentablemente así son las cosas, así que el que debería de cuidarse eres tu MinMin, quien sabe un día y las feromonas me atacan te violo –reía como loco el mayor de los chicos

-eres un idiota, ¿lo sabías? –Pronuncio el moreno aun con las mejillas hasta el tope –además antes de que eso ocurra ya te abre matado niño –en esta ocasión el rojo de sus mejillas desapareció

-¿niño?... soy mayor que tu Min, además solo estaba bromeando, ni que estuviera loco para hacerte algo, no eres mi tipo Min –dijo el joven sin ninguna preocupación

En ese momento los ojos de Changmin se nublaron, y es que siempre era lo mismo, ese chico siempre le hacía sentir de aquella extraña manera, y cuando decía cosas como que no era si tipo, o que no estaba loco para intentar hacerle algo al pequeño Min, su corazón se estrujaba, y cada vez le era más difícil contener las lagrimas. ¿Qué era lo que le pasaba?... era una de las tantas preguntas que siempre pasaban por la mente de Changmin, no encontraba algún tipo de justificación lógica para esos sentimientos que se estaban desarrollando en su interior, no había algún tipo de explicación científica para aquello que de repente presentía pasaba en su interior.
Pero nunca había dejado que nadie viera atreves de sus ojos, nadie nunca había visto lo que se encontraba en aquel corazón que siempre intentaba ocultarse de todos y todas. Siempre había sido de esa manera. Changmin el chico frio, el que solo podía desenvolverse con sus amigos más cercanos y que incluso con ellos era reservado hasta cierto punto.

-tu tampoco eres mi tipo –termino diciendo el chico sin voltear a ver al joven

-hay Min, mentiroso, yo se que deseas que este cuerpazo te haga cositas malas –sonrió dejando la comida y hablando algo pícaro

-ya quisieras, Akira… mejor deja de decir necedades y termina de comer, después de eso nos ponemos a jugar algún juego de mesa

-ok…


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El murciélago blanco de Junsu recorría a alta velocidad la ciudad. Después del segundo encuentro que había tenido con su doctor favorito, había olvidado que tenía que darse prisa. Su cuerpo seguía ardiendo de una manera especial, eso pasaba cada que estaba con Yoochun. Yoochun era su más delicioso pecado, cada que estaba con él, algo que no sabía cómo explicar explotaba en su interior. Era por eso que había ocasiones que se olvidaba por completo de su matrimonio, se olvidaba de que no solo lastimaba a ese chico que se la pasaba trabajando, sino que también lastimaba a Yoochun, a él.
Antes de llegar a su casa paso por una repostería, y ahí compro unas ricas tartas. A Junsu le fascinaban los dulces, pero sus papilas eran demasiado exigentes, así que siempre compraba en los mejores lugares de la cuidad.

De esa forma su auto fue entregado al chofer de la mansión, y lo más rápido que pudo, entro a la gran casa. Esta estaba tranquila como siempre demasiado silenciosa, después de dejar las tartas en el refrigerador el chico camino hasta la estancia.

-disculpa –le hablo al mayordomo

-¿si señor? –pregunto el joven

-mi esposo me dijo que tendríamos visita, por lo que veo no ha llegado nadie –menciono el chico

-no señor, pero estaré al pendiente a su llegada

-gracias, bueno estaré en la habitación, me llamas enseguida cuando lleguen –dijo antes de subir las escalera y por fin llegar a su habitación. Dejo sus cosas en la cama y camino hasta la mesita de noche que se encontraba a su derecha –Yoochun –aun sentía aquellas caricias en su cuerpo, aquel olor que se había quedado en todo su ser, aquella sensación y para que negar aquel dolor en su trasero después de tanta acción que habían tenido.

Esas eran las únicas veces que le costaba trabajo entrar a la ducha, lavar su cuerpo y deshacerse de aquellas cosas que le dejaba Yoochun. Aun que no en marcas visibles, él sabía que su cuerpo estaba marcado por aquel cuerpo. Sabía que le pertenecía a él y a nadie más que a él.
Pero como siempre, sabía que tenía que bañar su cuerpo, sabía que no importaba ya que otro día volvería a ser marcado por aquel hombre.

El agua cayendo sobre su cuerpo le recordaba que no podía darle más a Yoochun, le hacía recordar que siempre seria así, que tendría que lavar su cuerpo a cada momento para que su marido no se diera cuenta de que él era tocado y besado por otra persona. Escondiendo aquel olor embriagante que ha menaba el bien formado cuerpo de su doctor. Que tendría que caminar correctamente para que no notara aquellos temblores, aquel dolor en su espalda baja.

Su cuerpo por fin limpio fue secado con una de las toallas que el utilizaba, después de que su cuerpo estaba listo, lo vistió con algunas prendas. Peino su cabello y con un poco de flojera bajo a la estancia para esperar a las personas que vendrían. Eso le molestaba un poco, había dejado a Yoochun para venir a su casa y esperar a estas personas y ellos no se habían aparecido.

Después de unos minutos más, el timbre de la puerta se hizo escuchar, tal parecía que ya había llegado. Junsu aun seguía en la estancia, se levanto del sofá para recibir a la visita. Su rostro se alegro al ver a sus dos tías y sus tres primitos pequeños. El era muy unido a su familia, pero asía tanto que no les veía razón por la que estaba muy feliz. A pesar de que le habían interrumpido de la muy buena compañía del doctor, se sentía bien de ver después de mucho tiempo a las dos hermanas de su papá. Que por cierto acababan de tener unos lindos bebes.
La carita de Junsu se puso aun más alegre al ver a los tres bebes en sus carriolas, se veían de lo más tiernos e indefensos. Eran unos niños hermosos y su compañía le ponía sin duda de buen humor.
Después de abrazar a sus dos tías el joven se acerco a las carriolas. En una solo se encontraba uno de ellos y la otra contenía a un par de gemelitos hermosos y sin duda de lo más tiernos.

-vaya que son lindísimos –dijo el chico todo ilusionado, la verdad los niños eran encantadores y simplemente el hecho de verlos lograban que su corazón se estrujara

-jajaja si lo son, sabes lo difícil que fue que tus tíos nos dejaran venir sin su supervisión–menciono una de las mujeres

-¿por? –pregunto el chico aun jugando con los tres bebes

-adoran a esos angelitos, si les pasare algo nunca nos lo perdonaríamos –dijo la otra señora

-los entiendo, son unos primores estos lindos bebes –hablaba muy divertido asiendo reír a los dos niños de la carriola donde en estos momentos mantenía su atención

-claro que lo son, son nuestro hijos –dijo la señora con orgullo

-jajaja lo sé tía, además es una súper coincidencia que las dos hayan tenido casi al mismo tiempo –ahora se acercaba a la otra carriola

-sip, además nosotras dos somos gemelas –reían las dos –tu padre fue el único que no tuvo gemelos… espero que tu si los tengas cariño –se acerco una de las mujeres a Junsu –me han dicho que estas en un tratamiento de fertilidad hijo –poso su mano en el hombro del joven

-si así es –contesto el chico

-y… ¿Quién es la persona que no puede tener hijos? ¿Tú o tu esposo? –pregunto la señora muy curiosa

-no lo sé, la verdad es que no quisimos saber, después de lo que paso hace años los dos supusimos que era yo quien no podía dar hijos, pero la verdad no lo sabemos –dijo el joven con un deje de tristeza

-yo creo que deberían de preguntar, es muy extraño que siendo positivo no puedas tener hijos –después de eso los tres se sentaron en los sofás de la estancia

-yo sé tía, pero la verdad es que eso no importa para nada, el hecho es que no podemos tener hijos estando juntos, y en realidad no hay otra manera de tener hijos, ¿entiendes a lo que me refiero?

-claro que entiendo lindo, es solo que me cuesta trabajo entender que te tengas que someter a aquellas cansadas sesiones, para que puedas salir preñado

-jajaja “si, muy cansadas” bueno sabes a mi no me importa tanto eso, lo que de verdad me molesta es el hecho de que me hayan casado de aquella manera, solo porque mi papa quería tener un nieto, y al final de todo resulto que no podíamos tener bebes, eso de verdad que es irónico –dijo el chico tristemente al recordar que la razón de su compromiso había sido que él era positivo

-bueno lindo, tienes que comprender a tu padre, mi hermano siempre ha querido lo mejor para sus dos hijos adorados –decía la señora cariñosamente –él se sintió sumamente feliz al enterarse que uno de sus hijos era positivo, al mismo tiempo que saber el otro era negativo y aun así los ama por igual –miraba a Junsu directamente a los ojos

-yo sé tía, es solo que no porque pueda procrear hijos como una mujer, significa que sea una mujer, soy un chico por fuera y siempre lo seré, no me gusta que me traten como un indefenso gatito que no puede hacer nada por su propia cuenta

-te entendemos lindo –hablo la otra señora –pero ten en cuenta que para nuestra familia el hecho de tener descendencia es una de las cosas más importantes… ya verás cómo un día la noticia te llega cuando menos te lo imagines –concluyo la señora

-jajaja supongo tía, espero que aquellas sesiones en el medico tengan su efecto “bueno creo que tendrán que esperar toda la vida para eso” –pensó el joven al recordar que aquel tratamiento no se llevaba a cabo –mientras –dijo el joven emocionado –déjenme cargar a uno de estos angelitos –volvió a las carriolas y tomo al bebe que estaba despierto –este niño quiere que su primo Junsu lo cargue… verdad bebe, verdad que si bebe –reía el joven asiendo reír al bebe también –jejeje tal parece que a este chico si le agrado –seguía riendo

-hay lindo –las dos señoras se habían quedado embelesadas –seguro que serás una buena umma, mírate nada mas –decían aun con cara de ilusión

-jajaja bueno supongo que amo a los niños, son tan lindos y simpáticos –rosaba su nariz con la del bebe –lo malo es cuando comienzas a caminar y no se están quietos sin mencionar esos pañales

-ni que lo digas hijo, no sabes lo que sufrimos con tus otros primos, bueno por suerte los educamos bien y ahora son personas de bien, eso mismo tienes que hacer tu hijo, tienes que educar bien a tu familia y aprender a compartir tu vida, a aprender que ahora tienes obligaciones, que desde que diste aquel si en el altar, tu vida dejo de ser la de antes –era un alivio el hecho que aquellas personas no supieran de su “aventura”

-lo sé tía, es algo difícil adaptarte a tu nueva vida, y lo es más cuando no te dejan ni salir de casa más que para ir al médico –el chiquito se había quedado muy tranquilo –extraño mi trabajo –se sentó en el sofá con el niño en brazos

-no sé ni que decirte, hoy en día las madres son más liberales, en nuestros tiempos una mujer nunca trabajaba

-tía no eres tan viejita, además tu sabes que siempre ha sido así en nuestra familia, los hombres que les ha tocado a todas las mujeres han sido del tipo machistas, y como sabemos todos, si la mujer trabaja seria como gritarle al mundo que son unos mantenidos –comenzaron a reír los tres

-en eso tienes razón hijo, pero relájate, tu marido es un bueno chico, su familia también es muy buena, la razón por la que no te dejan trabajar es porque en estos momentos tienes que estar más concentrado en embarazarte

-¿y si nunca me embarazo?... te lo juro tía que no soportaría estar sin trabajar toda mi vida, ni siquiera soy bueno en el hogar, el problemas es que el staff hace todo por mí, razón por la que mi vida es de lo más aburrida

-jajaja siempre puedes reunirte con las chicas a alguna fiesta de te

-tía!! Que sea positivo no quiera decir que tenga aquellos gustos, siempre me he comportado como un chico y no tengo porque empezar ahora -hacia pucheros el chico

-si como no hijo –dijo la señora disimuladamente –eso tendremos que preguntárselo a tu esposo cariño –las dos mujeres le sonrieron al joven en forma de complicidad

-oigan!!! –Dijo el chico algo avergonzado –lo que haga con mi marido no es asunto suyo –un lindo puchero se formo en su rostro

-claro que no es nuestro asunto hijo, pero es que como dijiste que todo el tiempo te habías comportado como un chico –seguían riendo las dos mujeres

-ya basta, no es nada cómodo hablar de esto con ustedes, además… bueno, si es cierto eso, solo en ese asunto no me he portado como un chico, pero ya dejemos de hablar de estas cosas porque no es nada gracioso, ni… hay ya!! -se quejo al menor con las mejillas encendidas y para disimular las inflo

-jajaja bueno hijo ahora espero que hayas preparado algo de comer por que nos estamos muriendo de hambre –dijo la señora sonriendo

-claro que hay algo…

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Después de aquellas agotadoras sesiones de amor los chicos estaban más que cansados. No recordaban cuanto habían dormido, los dos estaban más que cansados, normalmente así eran sus entregas. Los dos sabían que eran unos insaciables, pero de igual forma así les encantaba. Los dos cuerpos aun permanecían en la cama donde muy pocas veces asían sus entregas, ellos era mas de los que se buscaban algún rinconcito por la casa donde nadie los molestara.

-Yunnie… -se revolvía el pequeño JaeJoong entre las sabanas

-mmm… -YunHo estaba más dormido que el chico, y es que después de aquellas sesiones de amor que se habían dado los chicos, cualquiera estaría agotadísimo

-Yunnie… despierta –decía aquello, pero la verdad era que él estaba igual de dormido que el menor

-mmm –seguía quejándose -no quiero boo –apretaba el cuerpo de Jae entre sus brazos

-Yunnie, es tarde, sabes que alguien puede venir y no me gustaría que nos vieran en estas condiciones, además si me buscan y no me encuentran me meteré en problemas –decía el chico algo preocupado

-pero boo, tengo sueño, además… -no alcanzaba a terminar sus oraciones ya que el sueño le ganaba y terminaba durmiéndose una vez mas

-Yunnie no seas flojo y vamos a bañarnos, además me has dejado todo manchado, bueno tu también estas manchado con… >/////< bueno con eso, tenemos que bañarnos me siento muy sucio –seguía diciendo, en ese momento se levanto y estaba sentado en aquella cama casi encima de su Yunnie

-no kero –se puso bocabajo y se tapo con la almohada

-Jung YunHo no me dejes hablando solo, malo… -pero el otro se había acomodado más en su camita caliente

-…

-está bien, quédate tu ahí, yo iré a bañarme, solito, desnudo, y con agua muy CALIENTE… -dijo el chico parándose de la cama

-solito… desnudo… caliente… -decía el chico en su susurro, claro aun mas dormido que despierto –BOO!!!... ESPERA POR TU YUNNIE!!! –se levanto el chico importándole muy poco su desnudez –boo lindo!! –pero Jae ya había entrado al baño y para molestar a Yunnie había cerrado la puerta de este -AAhhh!!! Boo… porfa boo no seas malito con tu moreno de fuego, con tu chocolatito, con tu bebe… boo… -pero el chico no daba señales de vida

Casi tres minutos después el menor aun seguía gritando y suplicándole por que le dejara entrar, pero el mayor seguía sin hacerle caso. Estaba algo molesto y haría sufrir a Yunnie por un momento.
Cuatro minutos y aun no se dignaba a salir de su escondite. Yunnie ya se había cansado de suplicar, pero sabia a la perfección que valía la pena esperar, sabía que detrás de aquella puerta le esperaba un gran premio.
Por fin seis minutos habían pasado y desde asía dos YunHo ya se había quedado en completo silencio. Del otro lado de la puerta no se escuchaba nada, tal parecía que Jae se había ido por el caño ya que no se dignaba a salir de aquel lugar. Los ocho minutos llegaron y entonces en un momento que paso lentamente, la puerta se fue abriendo, tan silenciosamente que YunHo no se dio cuenta.

-Yunnie?? –JaeJoong salía como un niño pequeño. Su voz sonando encantadora ante la extrañes de las acciones del menor –Yunnie ¿ya te quedaste dormido otra vez? –seguía aquella inocente voz que apenas si era audible

-boo… -parecía muerto, no porque se hubiera que se hubiera quedado nuevamente dormido, sino que simplemente estaba tan triste por la frialdad de su niño –boo… -seguía diciendo aun tirado en el piso

-Yunnie, ¿estás molesto? –dijo el mayor con una linda expresión en su rostro

-JAEBOO!!! –Chillo YunHo levantándose y arrojándose a los brazos de su niño –que malo eres boo –decía con un drama

-ya, ya… perdón Yunnie, es que eres un niño malo y por eso tenía que castigarte –dijo sonriendo y acariciando el cabello del menor –ya mi niño lindo, perdóneme

-¿Cuál niño?... un niño no es seme boo –protesto el menor

-pero aun así eres menor así que eres mi niño, y ya cállese, que lo vuelvo a dejar aquí solito –el momero solo asintió con una mirada de suplica

-no te enojes boo, mejor que tal si nos bañamos, no kero que me vuelvas a hacer esto

-jejeje…

Los chicos se levantaron de donde estaban y por fin entraron los dos a la ducha. YunHo todo el tiempo estuvo toqueteando al mayor, pero el segundo solo se lo quitaba de encima con el pretexto de que tenían que apresurarse.


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Los dos jóvenes estaban en la estancia jugando algunos juegos de mesa. Los dos parecían divertirse mucho y al parecer se la pasaban de maravilla. En ese momento Changmin estaba ganando, Akira no paraba de discutir acerca de lo injusta que era la vida para los chicos buenos, y el menor solo se reía de él, por lo infantil que podía ser en ocasiones.

-Min eres un tramposo –gritaba el chico al verse perdedor en aquel casi estúpido juego de cartas

-tú eres el inservible Akira –le decía el moreno riendo como loco por aquella situación

-pero qué demonios quieres que haga cuando te la pasas haciendo trampa –el chico observaba las cartas que tenía en las manos y después su vista se dirigía al pequeño Min –no es justo –unos pucheros se formaban en su rostro

-bueno ya esto se está poniendo aburrido –dijo Changmin al darse cuenta de que su amigo estaba perdido nuevamente

-si lo sé, pero eso solo es porque tú tienes las cartas escondidas en algún lugar Shim Changmin –se levanto apresurado a donde estaba su amigo

Changmin solo se quedo ahí, vio como su amigo se acercaba a él y en un momento el chico ya estaba encima suyo inspeccionando la ropa del chico. Los ojos del pequeño estaban abiertos de par en par, aunque lo que su amigo asía era solo para “buscar” las cartas que según él, Changmin se escondía, el menor no podía evitar sentirse de una manera por demás extraña. Sentía las manos de su amigo recorre su cuerpo y sentía también como su temperatura estaba aumentando a cada momento.

-tienen que estar por aquí –decía el mayor, buscando en los bolsillos del moreno

-hey pervertido no toques eso –Min intentaba disimular un poco su situación

-yo se que por aquí tienes algo, yo sé que si Min –seguía buscando lo que creía estaba en la ropa del pequeño –maldición, aparte de tramposo, brujo –el chico termino rindiéndose y sentándose en las caderas de su joven amigo

-bájate ya idiota –dijo el chico quitándose al otro de encima

El joven termino en el suelo. Después de sobarse un poquito su potito el mayor se levanto y se dirigió al closet para buscar otro juego. El nunca había sido bueno para ese tipo de cosas, desde que su familia era súper millonaria no le permitan desperdiciar su vida en aquellas cosas. Changmin también era súper rico, pero a diferencia de aquel chico el joven se la pasaba jugando y haciendo lo que le daba la gana. Como era súper inteligente, sus padres no le exigían mucho y se podía dar el lujo de descansar.

-maldición!! Yo se que hiciste trampa Shim Changmin, y ten por seguro que lo descubriré –decía el chico aun demasiado emocionado e indignado por esas tantas derrotas que había sufrido ante el moreno

-sí, si… -ignoraba el chico –mejor juguemos a otra cosa, si siempre gano es demasiado aburrido –la especialidad de Shim Changmin, esconder sus sentimientos

-eres un malvado –un lindo puchero en sus labios

-no entiendo porque razón tantas chicas y chicos salen contigo, eres un infantil e irresponsable – el menor seguía fingiendo que nada de lo que él hacia le interesaba

-hay que malo Min, yo tan lindote que soy

-sí, si… ya mejor dime, ¿Qué quieres hacer ahora?

-mmm… hagamos el amor –sonrió el chico cándidamente

-estúpido –fue el único comentario del moreno -¿Por qué dices tantas necedades?

-jejeje… bueno vamos a jugar a… juguemos a… ya se –dijo rápidamente el mayor –háblale a YunHo hyung, y dile que lo mas –otra vez volvía a tragar saliva por aquellas estupideces

-estás loco!!... si le digo eso a YunHo hyung tendré que sufrir toda mi vida, además no se me su número de teléfono –replico el moreno

-jajaja eres un cobarde Shim Changmin, pero está bien, por ahora te perdono, la próxima jugamos a eso, no te preocupes, si tú haces eso yo hare lo que tú me pidas –volvía a reír como loco

-maldito…

El pequeño se levanto de donde estaba y rápidamente fue hasta la cocina para poder tomar algo de agua fresca, que era lo que le faltaba en aquel momento. Akira veía su celular insistentemente, buscaba en su buzón, si había algún mensaje nuevo, y es que con lo despistado que era olvidaba leer los mensajes y simplemente los dejaba ahí por meses.
Después de que su garganta se aclaro el menor de los chicos camino al baño para poder lavarse la cara. Siempre era lo mismo, no entendía por qué su amigo asía ese tipo de comentarios, eran por demás irritantes y… y no sabía que mas, pero le molestaban, le molestaba que intentara empatar con algún tipo de chico que no le interesaba. Y no como que YunHo hyung nunca se le hubiese hecho guapo, pero era una sensación por demás diferente de a como se sentía con él, que con Akira su amigo.



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Las paredes blancas del lugar daban una imagen por demás limpia al consultorio del doctor Park Yoochun. En aquel momento su agenda estaba ocupada, pero se había dado un momento para poder revisar algunos análisis. Su cabeza ya estaba doliendo de sobremanera, se la había pasado atendiendo pacientes en todo el día y no había tenido ni un momento para comer. Después de la visita de Junsu se había relajado, pero desgraciadamente aquello no le había hecho descansar de su agotado trabajo.

-Junsu… -era lo único en lo que el guapo doctor podía pensar –te deseo tanto –seguía pensando

El recuerdo del menor era como aquellos días en los que recuerdas que la mayoría de las cosas son inalcanzables. Es cuando te das cuenta que nunca podrás recuperar algo que en realidad nunca fue tuyo. Pensabas que lo único que hacías era engañarte a ti mismo al creer que podías salir de aquello como un triunfador, pero que si lo piensas más detenidamente, eso nunca sucederá. El doctor lo sabía, él sabía que Junsu se estaba convirtiendo poco a poco en algo más lejano.

-me pregunto que pasara por tu mente casa que mientes –decía el chico con melancolía -¿te darás cuenta que mientes a cada momento, que lo haces con facilidad? –su vista nublándose ante el recuerdo de la gran mentira que vivía con Junsu -¿te darás cuenta que nos lastimas?... ¿Qué no solo es el, si no también yo?... incluso tú te lastimas –Siempre era lo mismo, su mente siempre pensaba en aquel tipo de cosas –me pregunto si lo haces inconscientemente –cada que escuchaba una mentira de aquella boca hermosa no podía evitar preguntarse si Junsu sabía que lo hacía, lucia de una manera encantadora, que era casi imposible de imaginar –es imposible odiarte, es imposible alejarse de ti –la sabia, sabía que intentar romper con aquella farsa era simplemente imposible para él. Sabía que ni siquiera se atrevería a mencionarle aquellos pensamientos y sentimientos que lo rondaban cuando no estaba a su lado.

De aquella forma siempre pasaban sus tardes. Siempre y aun que quisiera escondérselo a Junsu, sentía que lo que tenían no era correcto, sentía que tenían que terminar con aquello. Pero simplemente cuando intentaba decirle al chico, cuando se decidía a hacerlo, veía aquel rostro tan angelical, y no lo hacía, no podía. Recordaba cómo había llegado a él, lo triste que el chico estaba, lo necesitado de amor que estaba. Quería protegerlo, siempre quería protegerlo.

-doctor –el chico se sorprendió ante aquella voz

-¿si, Karen? –pregunto el chico, después de ver la cara de la chica

-la cita de la señorita Choi está a punto de comenzar –dijo la chica –le he estado hablando, pero no me contestaba, así que por esa razón vine a verlo –termino la chica

-ah… lo siento, es que estaba pensando en algo, que no me di cuenta –se disculpo el chico

-jajaja, si lo entiendo señor, pero bueno are pasar a la señorita en este momento –dijo saliendo del lugar

-sí, está bien “parece que ella es la jefa” –pensó el chico

Después de unos segundos una hermosa y linda señorita cruzo la puerta. La joven lucia hermosa, la misma que había pasado antes de la cita que había tenido con Junsu. La joven camino hasta el escritorio del joven doctor y con una linda sonrisa termino sentándose en la silla que se encontraba frente a este. La señorita ahora portaba ropa diferente a la de asía unas horas. Una sensual minifalda y una muy escotaba blusa que podía notarse a kilómetros era de marca.


-muy bien, ahora ya tengo el resultado de sus análisis –dijo el chico tomando los papeles que revisaba antes

-y bien doctor, ¿Cómo me encuentro? –pregunto la joven sin quitar aquel tono glamuroso

-tal parece que saliste bien –dijo el joven mostrándole los documentos

-entonces…

-los síntomas solo son un efecto secundario de aquella medicina que tomaste… por esa razón de ahora en adelante dejaras de tomarla –la chica solo observaba al joven

-solo eso, me refiero a que no tendré que hacer nada mas…

-bueno de ahora en adelante dejaras de tomar cualquier medicina que sea penicilina, de cualquier tipo ese clase de sustancia está prohibida para ti, es por eso que cuando vayas al médico quiero que les informes de esto, pero para mayor seguridad sería bueno que me vinieras a verme cuando te sientas mal –termino el chico

-bueno lo haré, de cualquier forma mi antiguo medico era un incompetente, por su culpa y su mala resetación termine envenenándome

-si en eso tienes razón, pero luego veremos eso, por ahora preferiría que dejaras tus datos con la recepcionista, y cada que te sientas mal puedes venir a verme

-lo hare doctor… ¿Park? –pregunto, la chica podía ver su gafete, pero no estaba segura de que aquel fuera la forma apropiada de llamarle

-llámame Yoochun, somos casi de la misma edad y me parece algo extraño que me digas de esa forma –contesto con una sonrisa el doctor

-jajaja bueno, me retiro Yoochun –la chica se levanto y por fin salió de aquel consultorio

“Ni siquiera esa chica se puede comparar con mi Junsu, con mi ángel… Junsu simplemente es el ser más hermoso de este mundo” –pensaba el chico al notar que aquella mujer había estado claramente coqueteando con el “sin duda soy el esclavo de ese precioso ser… soy completamente tuyo, mi vida”

Pero, ¿sería mara siempre?


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-ahhhh!!! –Gritaba Junsu –tía tu hijo se ha hecho del baño, se a meado en mi –pero solo exageraba, apenas si podía sentir la agüita escurriendo de la ropita del chico
Después de terminar la tarta y de tomar un rico te, los tres junto con las otras tres personitas, se habían ido a jardín para poder relajarse. Junsu ahora sostenía a otro de los bebes, mientras que las dos señoras cuidaban a sus bebes correspondientes. La carita de Susu era de completa felicidad, eso hasta que sintió algo que no debía de haber sentido. Ese fue el momento cuando grito lo que aquel bebe lindo había hecho.

-¿Qué hago? TT___TT

-es una buena oportunidad para practicar, cámbialo lindo –dijo la mama del pequeño

-pero… -intentaba resistirse el menor –no sé cómo –termino diciendo aun extendiendo al pequeño para que su mamá lo tomara

-yo te enseño –dijo después de poner a su otra criatura en la carriola –mira ven –buscaron un buen lugar para poder quitarle aquella cosa al pequeño –saca un panal de aquella bolsa –señalo la mujer

-aquí esta –dijo aun con cara de “no kero”

-muy bien, ahora dame las toallitas –el chico hizo lo que le pidió la mujer –mira primero hay que limpiarlos –hizo lo que dijo –después de que este sequitos se pone el talco –después de llegar hasta el último paso y haber tirado el pañal sucio como que tuvo que hacer Junsu, el chico volvió a poner atención –bueno lo ultimo ya es ponerle esta cosa –rápidamente y sin ningún esfuerzo el panal fue puesto en aquella pompitas lindas

-ooohhhh –dijo el menor sorprendido –parece fácil –decia viendo como su tía le ponía ropa limpia

-claro que lo es, cuando los otros dos se hagan te los dejaremos a ti –sonrió la mujer

-ahh… pero aun no estoy listo, mejor vamos adentro –camino deprisa



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-te dije que ya no quería YunHo –decía el chico adolorido

-^^

-malvado TT______TT no podre moverme, cuando me vean sabrán lo que estuvimos haciendo

-^^

-TT____TT

-vamos boo, tengo hambre –dijo después caminando rápidamente asia las escaleras

-TT______TT mocoso, aun estas en pañales y ya te crees la gran cosa –grito el joven al ver como el menor bajaba las escaleras por el barandal

-rápido boo, tenemos que alimentar a mi pancita –el mayor no tuvo opción más que darse prisa antes de que toda la mansión escuchara sus gritos


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Los dos jóvenes ahora habían comenzando un juego muy antiguo llamado “pretextos” (bien rebelde jajaja… aunq los odie) y de una extraña manera Changmin seguía siendo el numero uno. El no era un chico que fuera mentiroso, simplemente sabia como comportarse en cada una de las situaciones, sabía que decir en el preciso momento, y era un chico que podía usar sus dotes de chico bueno para engañar a las personas. Akira por otro lado era el chico más obvio de este mundo. Y Changmin lo sabía, el lo conocía a la perfección y sabia cuando aquel chico trataba de mentirle el siempre se sabía cuenta. Akira era mas de los chicos sinceros he impulsivos, de esos que actúa antes de pensar, o que incluso no piensa ni antes ni después.

-muy bien, eres un maldito mentiroso Shim Changmin, ¿Cómo demonios puedes tener aquella imaginación? –seguía diciendo el joven después de una larga discusión con el menor

-bueno seguiré diciéndolo todo el tiempo, eres el idiota más grande de este planeta –reía el joven –como demonios dices eso de ir a visitar a tu abuelita, por dios Akira eso es lo más viejo de todo el mundo

-pues no veo el chiste si esta estúpida maquina elije si el pretexto es bueno o no, además… no es justo, es un maldito robot –tartamudeaba aun sin saber que decir precisamente

El chico reía, siempre eran así los momentos que compartía con su amigo. Y por alguna extraña razón tuyo el impulso de hablar, quería estar seguro si todo era cosa de él, si todo era una maldita obsesión o era de verdad. Sus ojos confundidos, su boca abriéndose para poder hablar.

-jajaja, Akira… -le tembló la voz por un momento

-dime MinMin –le respondió el chico con una expresión inocente

-yo… tu…

-¿sí? –lo veía confundido

-tú crees que yo…

En ese momento el celular del mayor comenzó a sonar con la canción de moda. El menor se sorprendió por aquello, en primera por la mala suerte que tiene al ser interrumpido en aquel preciso momento, y otra por haber si quiera pensando en decir lo que su mente pensaba “¿te parezco atractivo?” Era lo que el joven quería preguntarle a aquel chico.
El mayor tomo su aparato y su expresión cambio rápidamente, se veía de una manera feliz, tal parecía que lo que fuera que le dijeran le estaba alegrando de sobremanera.

-vaya me has salvado la vida –decía el chico aliviado –jajaja no nada, claro que no… -miraba al chico insistentemente, claro sin dejar de sonreír –está bien, ya te dije que si… jajaja con Changmin, si claro, jaja ya lo conoces, ¿qué? Estás loco claro que no, Changmin no es mi tipo –en esta ocasión miro el cuerpo del menor y continuo riendo –ya sabes quién –su mirada regreso al rostro del menor –jajaja…. Bueno está bien, como siempre, bueno nos vemos –por fin había colgado el teléfono y Changmin no supo por que se imagino toda la conversación

-¿Quién era? –pregunto el menor

-era Yuki, ya sabes cómo es ese –aquella sonrisa no se borraba de su rostro

-ahh… bueno entonces es tu turno –dijo el menor

-no, lo que pasa es que me han invitado a una fiesta –dijo ahora viendo la cara de ¿tristeza? De Changmin

-ahh… ¿te irás? –pregunto y no pudo evitar pensar en lo estúpida que había sido aquella pregunta

-sí, ¿quieres venir? –pero él sabía que Changmin no aceptaría, tal vez esa era la razón por la siempre lo invitaba y al final siempre salía solo del departamento

-no, me quedare aquí –y por alguna extraña razón deseo que le dijera que él también se quedaría ahí con el

-bueno, entonces voy a bañarme para poder irme –dijo el chico levantándose rápidamente

Sin esperar más el joven entro a su habitación y después a la ducha. Changmin se había quedado en la sala con un deje de completa tristeza. Su corazón se oprimía cada vez un poco más, ¿Qué era lo que le pasaba? Era lo único que podía pensar, siempre era así, desde cuando sentía que tenía que decirle algo, desde cuando quería hacerse notar en su vida, desde cuando quería ser algo más que un simple amigo



-bueno Shim Changmin es hora de que este papacito salga a conquistar a algunas chicas –decía el joven aun viendo su reflejo en el espejo de la estancia

-si sales así las vas a asustar –observo la ropa tan extravagante que el mayor vestía

- jajaja claro que no, además así les parezco mas atractivo…

-¿a qué hora regresaras? –pregunto algo preocupado

-tarde –fue su corta respuesta

-no quiero que te emborraches, apenas te has recuperado de la ultima y…

-ya Min, n soy un niño, además estaré con los chicos –dijo para poder quitarse al menor de encima

-eso es lo que más me preocupa

-bye –se despidió sin prestarle atención

-bye… -pero ya no fue escuchado ya que Akira ya había cerrado la puerta del departamento –idiota –observo el desastre que había en la estancia después de sacar todos los juegos que tenían





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Capitulo 4

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