20 ago. 2009

Lies and Secrets (cap 4)

Lies and Secrets
Capitulo 4





Un día sin duda largo, los chicos ya por fin se encontraban en sus camas descansando de toda aquella actividad. Jae descansaba solo en su habitación ya que su prometido aun se encontraba trabajando en el estudio. Junsu intentaba que aquellos brazos alrededor de su cuerpo no le incomodaran, cosa casi imposible ya que sabía, no eran los de su Chunnie. Tener que soportar que esas manos tocaran su cuerpo de una forma que solo Chun podía hacerlo, besando sus labios apasionadamente, probando su cuerpo sin pudor, claro que no tenía razón para tenerlo, era su marido. Aquellas manos que ahora intentaban colarse por debajo su pijama. Sus pezones siendo tocados y pellizcados, sintiendo algunos temblores que pasaban por todo su cuerpo. Y es que no era de palo y aquellos toques le provocaban algunos estremecimientos casi similares como los que las manos de Yoochun le causaban. Odiaba eso, odia ser tan débil, odiaba no saber cómo detenerlo, odiaba que su ropa quedara rápidamente a un lado, revolviéndose con las sabanas. Odiaba sentir esas manos tocando su intimidad, esos labios chupando cada parte de su ser, aquellos dedos invadiendo algo que ya tenía dueño, sentir aquel cuerpo dentro de él. Sentir como llegaba al orgasmo rápidamente, como su cuerpo que aun permanecía caliente después de aquello que día a día le calaba más hondo, aquello que no sabía si debía ocultárselo a Yoochun.
Y saberse el causante de todo aquello, saber que era él quien los lastimaba a los dos, saber que estaba perdiendo a las dos personas que mas significaban en su vida, a esos dos chicos que aun que de diferentes maneras, habían marcado su vida, pasado, presente, y futuro. Sentir los protectores brazos de su esposo sobre su cuerpo, después de aquella “rutina’’ que llevaban viviendo desde asía ya casi tres años. Desde que sus padres habían decidido casarlos, por la amistad, por los beneficios que aquel matrimonio les traería a ambas familias, por sobre sus opiniones, por sobre de ellos.

Sentir aquellas manos vagar por su estomago, lo esperaba, aquel hijo que no podían tener, aquel que deseaba fuera de los dos, aquel que pudiese nacer fruto de su “amor”. Él lo sabía, él conocía muy bien a Junsu, sabía todo acerca de él, sabía que no le amaba, sabía que solo aguantaba aquello por alguna razón que desconocía, pero que existía. Le dolía, cada mirada fría, cada palabra hiriente, cada ruego porque lo dejara, porque pelearan por sus libertades. No quería hacerlo, Junsu era su vida, Junsu era aquello que siempre había cuidado, aquello que durante años procuro, aquel que siempre supo seria suyo. Cada noche sentía la necesidad de tomarlo entre sus brazos y sentirlo suyo, quería creer que asía era, poseerlo, para hacerle ver que ahora le pertenecía, y no como que lo tratase como un objeto ni mucho menos. Pero era suyo, era su esposo, y simplemente quería que eso quedara claro.

Los dos chicos se quedaron dormidos, los dos ya no pudieron seguir más con sus luchas mentales, con sus torturas y con sus afluxiones. Deseaban que todo fuera como siempre habían querido. Pero entonces, si todo hubiese sido como aquel chico pelirrojo quería, como hace años había soñado, ¿Dónde quedaba Yoochun? ¿Lo hubiese conocido?, ¿lo hubiese amado? Seguro, la última pregunta era fácil, pero las primeras eran algo que nunca en su vida le hubiese gustado cuestionarse. Estaba con él, no importaba lo egoísta que pudiera sonar, no importaba lo frio que pudiese ser, lo malvado que sería atar a alguien a ti. Lo quería, lo amaba, Yoochun era solo suyo, tenía que ser solo suyo. Rogaba, rezaba porque asía fuese, aun que no tuviese el derecho, aun que simplemente eso sonase tan irónico ¿Cómo decir que alguien sea solo tuyo, cuando tú no eres solo de él?
Le dolía ser asía, le dolía admitirlo, le dolía toda su vida, y en ocasiones solía pensar que tal vez aquellos chicos estarían mejor sin él, que un simple disparo, una simple ducha, una simple navaja o vidrio que encontrase, podrán ser de ayuda, podían terminar con aquel sufrimiento. No quería seguir lastimándolos, no quería seguir mintiendo, no quería seguir sintiéndose sucio, no quería dejarlos… siempre era lo mismo. Era un cobarde al no atreverse a terminar con su vida, eran tan estúpido si quiera pensar que podría estar mejor sin Yoochun, ¿Cómo alguien podía vivir sin él?... sin el amor de su vida…

Aquel aroma llego a sus sentidos olfativo y lo olvido. En un momento solo sentía que había vuelto a aquellos días en los que dormía bajo la sombra de un árbol, escapándose de la clase de Ingles, solo estaba recostado en las piernas de Hirai, solo olía aquel caro perfume que le recordaba a las frescas mañanas de otoño, solo soñaba…
Disfrutaba de aquellos momentos porque sabía que al despertar de ese sueño volvería a odiarlo, volvería a maldecir el que no se haya rehusado a aquel matrimonio, volverá a portarse frio con el… volverá a la farsa de la vida que lleva…


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Volvía a llegar tarde, desde que se había ido del departamento no se había movido ni un centímetro de aquella estancia, permanecía en el mismo lugar esperando que esta vez aquel “llegare pronto” fuese verdad, quería créelo, pero tantas veces que había escuchado lo mismo y en ninguna de aquellas ocasiones lo había cumplido, ya no sabía que pensar, como sentirse. De esa forma pasaron las horas una hora, dos horas, cinco horas, el chico seguía despierto incluso a las dos de la mañana, la cual era la hora actual. Estaba nervoso, pensaba que tal vez le había pasado algo malo, pero no nos hagamos tontos Changmin, Akira era así, el siempre llegaba tarde a casa, el siempre buscaba y encontraba algo con que divertirse, siempre era lo mismo.
Estaba a punto de rendirse y simplemente irse a dormir, cuando escucho un ruido, parecía que alguien intentaba abrir la puerta principal del lujoso departamento. El moreno se levanto de inmediato de donde estaba sentado, rápidamente camino hasta el lugar, cuando ya estaba ahí, simplemente disimulo su inquietud y abrió la puerta despacio, no quería que el chico se diera cuenta de su desesperación.
Lo primero que se encontró fue al chico agachado intentando meter la llave a la chapa. En ese momento y al ver el desconcierto del joven, Changmin pensó que estaba borracho, no sería algo raro después de todo.

-aafff –suspiro el menor resignado –idiota – sin más se acerco a él, e intento ayudarlo para que este pudiera pasar al lugar sin terminar tropezándose con algo

-no estoy borracho Changmin –se escucho decir –es solo que no podía ver el maldito agujero –dijo el chico casi escupiendo –maldita luz que se ha ido –termino antes de entrar, ya viendo claramente ya que Changmin había colocado algunas velas que les ayudaran a ver

-ya veo… -no tenía sentido regañarlo, nunca lo había tenido, siempre lo ignoraba, que mas daba

-¿no me vas a decir nada? –pregunto el chico algo sorprendido ante el silencio del menor

-¿Por qué llegaste a esta hora? –pregunto el chico sin muchas ganas en realidad

-jajaja estuve con una chica, dios no sabes lo intenso que fue jajaja –había comenzado el chico, creyendo así que Changmin se pondría celoso, pero es que el no pretendía que se pusiera celoso de la chica, Changmin sentía una rabia increíble al pensar que alguna chica había tenido aquello que si inconsciente deseaba, porque así era, aun que él no supiera exactamente qué era lo que pasaba, no podía ocultar que siempre le molestaba pensar en que alguien había pasado por la cama del chico, la cama de un hotel en realidad

-que bueno –esa fue su simple respuesta

No supo porque, pero quería llorar, quería gritarle que era un estúpido y que nunca lo perdonaría, pero porque, porque tendría que odiarlo, cual era la razón para no perdonarlo, por no darse cuenta de los mismos sentimientos que él desconocía, tonterías, esa era un gran mentira, lo que en realidad pasaba era que el menor no quería darse cuenta de aquello, el lo sabía, su cuerpo lo sabía, su corazón lo sabía, incluso parte de su mente lo sabía, pero él no quería creerlo, él quería, deseaba porque solo fuera cosa de la juventud, porque solo fuera algo pasajero.

-hay que aguado, yo se que estas celoso MinMin jajaja –quería gritarle “POR DIOS QUE NO VES LO QUE SIENTO”… “me muero por ti” pero nunca salían, nunca podía hacerlo, no era fuerte, no era alguien fuerte, y él lo sabía, sabía que nunca lo aria, no amenos de que algo de verdad lo motivara

-sí, cual quiera estaría celoso si te acuestas con una CHICA que no conoces, además no creo que estar con una chica sea de mi agrado –termino diciendo el joven aun molesto por las idioteces de su amigo

-ah, cierto, lo había olvidado, bueno entonces pa’ la próxima me acostare con un chico –esta vez el chico camino hasta la estancia

-eres un completo imbécil, solo te acostaras con un completo desconocido para venir y echármelo en cara

-mmm… si –ya no quedaba más que decir, Changmin camino hasta su habitación y simplemente se encerró en ella –delicado –Akira también entro a su habitación, estaba muy cansado después de su día, y lo único que quería en aquel momento era dormir


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-boo –decia el moreno entre sueños –hagamos el amor, boo – casi todas las noches era lo mismo, pero es que era simplemente imposible dejar de pensar en su hermoso ángel, en aquel que le quitaba el aliento, en su boo

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-chocolatito –y después de un suspiro el chico de tez blanca se quedo completamente dormido

YunHo y Jae eran del tipo de chicos que se llevaban en cada poro de la piel, en cada parte del alma, se amaban, de verdad se amaban, pero nunca existe un amor perfecto, o ¿sí?


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La luz del día calaba increíblemente, las cortinas de la habitación ya habían sido abiertas como todos los días, todo era casi exactamente igual, a acepción por algo, aquel cuerpo abrazado del suyo, aquellas manos tocando su vientre, su cuerpo desnudo y el de su acompañante en el mismo estado. Al principio se sorprendió, y es que simplemente no era normal aquello, no negaba que seguían tenido relaciones, que cuando lo hacían se vestía y simplemente se dormía, pero simplemente el día pasado había sido agotador, estaba cansado de todo aquello, y no tuvo la mas mínima idea de por qué no le incomodaron esos brazos como tantas veces, como siempre, de alguna extraña manera se sentía bien estar así, sentir el calor de la otra persona, sus labios en tu cuello, estando mas debajo de la cama pudo adivinar, ya que aquel hombre era mucho más alto que el. Pero había algo que no estaba bien… no era Yoochun, quería que fuera él, que esas manos se posaran en el, que esos labios lo besaran, que le proporcionara el calor que el necesitaba.

-ya despertaste amor –pronunciaron aquellos labios, aquellos carnosos labios rojos

-… si –sus mejillas se sonrojaron, era la primera vez que dormían de aquella manera, era la primera vez que le respondía después de algún cariño de ese tipo

-la pase increíble, Susu –no estaba bien, “dios no me llames susu”, penaba el chico “te amo, pero es un amor diferente” seguía rogando porque aquel joven simplemente se fuera del lugar

-… -pero estaba completamente mudo, no sabía que decir

-jajajaa, ahora no dices nada, amor, anoche no dejabas de gritar – ¿anoche? cientos de imágenes llegaron a su mente, sabía lo que habían hecho, pero recordar el sonidos de sus propios gemidos era algo de verdad vergonzoso – ¿que no te de pena?, lindo –un beso en sus labios –has dormido mucho, Su –un beso en su mejilla

-¿Qué hora es? –no quería preguntar eso, sin duda esa no era la pregunta que quería hacer

-ya son las nueve, amor, se supone que ya debería de estar en la empresa –el chico permanecía con una sonrisa, una muy linda sonrisa

-perdón… es solo que tenia sueño –decía apenado el menor de los chicos

-está bien lindo, además hoy tenía ganas d quedarme en casa, que te parece si hacemos algo

-¿algo?

-podemos ir de compras, a un parque, a caminar, a donde tú quieras, amor

-… - el pelirrojo no decía ni una sola palabra

-hoy estas muy callado, amor – “es raro que no me digas que no te llame así, es raro que te dejes besar, ¿Qué te pasa Junsu?”

Un beso mas fue depositado en los dulces labios del joven, aquellos solo eran pequeños roses, pero sin duda para Hirai eran como el más grande de los placeres –iré a lavarme los dientes –rápidamente el menor se levanto. Entro al baño, se miraba al espejo, estaba completamente rojo, tenía miedo, tenía miedo de ser el mismo Junsu obediente de asía meses, le había costado tanto resistirse a lo que los demás decían, le había costado tanto dejar de depender de los demás, no quería volver a ser aquel Junsu, aquel Junsu…

-Junsu, ¿amor? –el chico había durado demasiado en el baño, después de lavar sus dientes y rostro se había perdido en otro mundo, recordaba sus días en la preparatoria, si Yoochun lo supiera lo mataría –Junsu, ¿Por qué estas durando tanto?... Junsu –el chico hablo quedito al ver a Junsu sentado en el suelo, recargado en la pared, con el rostro entre sus rodillas, estaba llorando… -¿Qué pasa Junsu? –el chico tenia rostro de preocupación, no tenía ni la menor idea de que le pasaba al pequeño –ven lindo –el chico se había inclinado a donde el joven, y rápidamente lo abrazo, lo abrazo tan fuerte –no llores –pero el chico seguía derramando esas dolorosas lagrimas y no sabía porque, no tenía ni la menor idea de cuál era la razón de aquello

Unos minutos más pasaron, el menor estaba ahora tranquilo, sus lagrimas secas aun se podían ver en sus hermosas mejillas –por favor Junsu… dime que es lo que te pasa –de verdad quería saber cuál era la razón por la que su esposo se sentía de aquella manera

-es solo que… -el chico no sabía cómo decirle, claro que no le diría la verdadera razón de su tormento –no quiero volver a ser como en la preparatoria –termino el chico tristemente

-a mi siempre me ha gustado Junsu, el Junsu de antes, el de ahora, y seguro que también el del futuro… eres perfecto, amor –no tenía sentido, quería sentirse mejor, al escuchar aquellas palabras su autoestima se iba a la fregada –tu eres simplemente lo único para mi, y siempre lo sera… -las palabras del chico fueron calladas. Junsu había comenzado a devorar sus labios intensamente, los sabores a menta de ambos se mesclaban, sus reparaciones se agitaban, y el corazón del pelirrojo se quebraba un poquito más, siempre lentamente

-te amo, Junsu –una punzada mas, y un beso que sirvió como pretexto al no sentir lo mismo que aquel joven, al no poder decírselo



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Su cuerpo se revolvía entre las sabanas, y es que ese día de verdad le había quedado claro, ese día de verdad había descubierto lo que tanto temía. Estaba enamorado, estaba completamente enamorado de su mejor amigo, y si eso no era poco, por otro lado aquel chico no sentía absolutamente nada, y nunca lo sentiría, o ¿sí?

Después de frotar sus ojitos un par de veces, el chico se levanto de la cama, sus sabanas estaban en todas partes menos encima de su cuerpecito de chocolate. Sin más, el joven camino fuera de su cómoda y calentita cama, hasta que llego a la cocina. Parecía sonámbulo, pero es que se moría de hambre, por estar esperando al otro descarado no había cenado la noche anterior y al parecer ahora su estomaguito le reclamaba.
Después de tropezar con más de diez objetos en su camino, que curiosamente no sabía ni como habían llegado al lugar, el joven abrió la pequeña puerta de la cocina, que solo llegaba a la mitad de la pared. Sin esperar más abrió el refrigerador, buscaba algo que pudiera tontear a sus tripas, mientras se preparaba algo decente. No había nada, bueno por lo menos nada que pudiera comer al instante, después fue a la despensa, vacio. “¿Qué no se supone que fui a comprar comida hacia tantito?” se pregunto el chico, si era un tragón de primera, pero no era como para que ya no hubiera nada en la cocina. Estaba preocupado, no precisamente por el hecho de la desaparición de esta, sino mas bien, por el que aria en aquel preciso instante para que sus tripas no dejaran de hacer sonidos extraños. Después de casi examinar toda la casa, encontró unos caramelos en la mesa de la estancia, eso no sería lo suficiente, pero con su talento no creía que tardara mucho en prepararse algo rico y nutritivo.

Después de media hora la comida estaba lista, el chico estaba como siempre orgulloso de sus platillos, es que no tenía ni la menor idea de porque, pero era magnifico en la cocina “si antes ni unos huevos revueltos podía preparar” sonrió el chico para el mismo al recordar sus días en la escuela de leyes “no seré un chef profesional, ya que la condición para que me dejaran hacer esto era estudiar leyes después de que quedara satisfecho con gastronomía, eso y los malditos caprichos de mis padres” en esta ocasión respiro profundo, siempre le había fastidiado aquella manera de ser de sus progenitores, siempre queriendo dominar su vida, queriendo escoger a sus amigos.
Y simplemente el mundo debía de estar en su contra, ya que su celular comenzó a sonar, y precisamente se trataba de su padre, que ahora debía de estar en la empresa refunfuñando como asía casi todos los días. Con calma, casi en cámara lente el chico tomo su celular de la mesa del comedor que había sido donde había estado toda la noche. Abrió el aparato lentamente, y sin muchas ganas le contesto con un tono de voz no muy agradable a su padrecito lindo.

-¿Qué? –fue su simple pregunta

-hola hijo, yo también te he extrañado –dijo el señor, sin duda de ahí el joven había heredado aquel sarcasmo

-hola, pa’ –dijo en el mismo tono de antes -¿Qué se te ofrece? –fingió la voz un poco mas amble

-Min, tu madre y yo hemos esperado mucho, hemos aceptado que estudiaras lo que se te dieran en gana, ahora creo que es hora de que regreses a casa –dijo sin irse por las ramas

-papa, sabes que me será imposible hacer eso, puedo hacer lo que tú quieras, pero la verdad que eso de regresar a casa me será imposible –dijo el chico algo molesto, quería gritarle y simplemente decirle que se fuera al diablo, pero era claro que no aria eso

-mira Changmin, espero que esta vez sí tengas tiempo para atendernos, el sábado te estaremos esperando en casa, así que vendrás –le dijo el señor firmemente

-pero pa’…

-ya dije Changmin, vendrás y eso es todo, así que te estaremos esperando –en ese momento colgó el teléfono sin esperar a que su hijo le pudiese contestar

-maldición –refunfuño el joven –ah!! –se asusto al sentir unas manos colocarse en su pecho

El chico se había colocado detrás de él y en aquel momento le estaba abrazando. Changmin intento alejarse, pero es que era imposible ya que su amigo era muy fuerte. Eso y sentir al otro chico tan cerca de su cuerpo, después podía sentir la respiración del joven en su cuello, simplemente su respiración. No era la primera vez que el joven asía eso, pero es que ahora que sabía que lo que sentía por él era más que amistad no podía, su cuerpo comenzaba a temblar y una extraña electricidad comenzaba a embargar su vientre bajo. Dios…

-¿Quién era Min? –pregunto el joven aun en la misma posición

-papa… -dijo este intentando que su voz sonara adecuada

-¿y qué quiere? –pregunto este después de poner su boca cerca de su oído y comenzó a soplar

-que regrese a casa –dijo casi en su susurro

-a tu casa… ¡¡¿a tu casa?!! –se exalto el japonés

-si a mi casa, deberías de lavarte las orejas si es que no escuchas –le dijo el menor aun intentando alejarse de el

-esa es la razón por la que me sorprendo, tonto… ¿Cómo que te regresas a tu casa? –dijo asiendo pucheros –ken’ me va a cocinar –termino diciendo

-idiota, ya aléjate –aun que el chico siguió sonriendo no pudo evitar molestarse por lo descarado que en ocasiones solía ser su amigo

-hay, te despertaste con el pie izquierdo o que Min –el joven se relajo un poco y simplemente se sentó en la mesa

-no te preocupes, seguirás soportándome, la verdad es que no quiero irme

-porque me quieres, ¿verdad? –pregunto ilusionado el joven

-claro que no, simplemente no quiero volver a esa casa, me pone de mal humor, así que si no quieres que te golpee, aléjate de mi…



************

JaeJoong no dejaba de ver lo que la noche pasada su YunHo le había regalado, estaba tan feliz, no precisamente por el objeto, lo que le había puesto de aquella manera era el hecho de que el joven se había acordado de él. Después de verse al espejo una y otra vez, no podía evitar recordar lo infantil que era su Yunnie en ocasiones, pero lo maduro y encantador que solía ser en otras ocasiones.
Después de combinar aquello con más de diez cambios el chico había terminado sacando todo su guardarropas, que sinceramente era increíble, su armario era incluso más grande que un cuarto de hotel.
Después de cansarse y de incluso tomarse fotografías el chico termino semidesnudo en su cama, tan cansado que no tenía ni fuerza para volver a ponerse la ropa con la que había comenzado todo aquello.

-Yunnie –decía el chico súper emocionado al recordar a su mocoso


*********FLASH BACK**********


-ahh… ¿Qué haces boo? ... ese chico era muy guapo quería ver todas las fotos

-pues porque no vas a la compañía y lo ves en persona, si quieres también puedes llevártelo a un hotel, seguro que ese maldito puto no dirá nada, hazle lo que quieres si quieres cogértelo ve y hazlo ya –gritaba fuertemente el modelo dejando casi sordo a YunHo

-Ya boo no te enojes, mira para que se te quite ese genio que traes, te daré algo muy especial

-si crees que con tus regalos caros me aras cambiar de opinión, estas muy equivocado Jung YunHo, yo no soy ninguna persona que se puede comprar, así que ni lo intentes

-enserio, este regalo es muy especial

-ya dije que no quiero nada YunHo, como crees que yo me voy a dejar convencer por un regalo caro, ni que no tuviera dinero

-pues este no es precisamente cuestión de dinero, bueno si, pero aun así no cualquier persona lo puede comprar

-ya te dije que no YunHo

-ven boo relájate –lo tomo de las manos y lo saco de la cama aun con Jae asiendo de sus berrinches

-no YunHo ya te dije que esto no va a funcionar conmigo, que tú crees que con un lo siento y un súper regalo carísimo me puedes convencer, yo nunca me he dejado convencer con regalitos y ahhh… -la cara de incredulidad se hizo presente en los ojos del chico, estaba completamente en shock, y las ganas de seguir discutiendo con el joven YunHo se habían retirado en un santiamén -¡¡¡DIOS JUNG YUNHO!!!

-¿Qué?... ¿te gusta boo? –pregunto el chico con una sonrisa al ver la cara de sorpresa de su Jae

-maldición Jung YunHo eres un… eres un…

-un que, lindo –seguía preguntando el menor

-¿Cómo lo conseguiste? –pregunto ya casi con las lagrimas en los ojos

-tengo mis contactos, boo –abrazo a su pequeño por detrás -¿te gusta?

-sabes que si, YunHo, yo… ¿sabías que solo hay cinco en todo el mundo? –pregunto el chico sintiendo los brazos del chico vagar por su pecho

-con razón me costó conseguirlo… pero lo hice, boo, quiero que seas la envidia de todos esos modélicos de quinta, ninguno se compara contigo, amor –y es que no necesitaba más para “perdonar” a su chikillo, eso había sido suficiente, incluso aquello era demasiado para sus “caprichos”

-bueno, pues entonces mi Yunnie travieso, y malvado… ya que has hecho un buen trabajo –comenzó a decir seductoramente –te mereces un buen premio, uno muy bueno… -se acerco al chico lentamente con una muy seductora expresión en el rostro

-sí, lo quiero todo, lindo –dijo esta vez abrazando al chico y comenzando a besar ese jugoso cuello


*********END FLASH BACK*********


-amor –se escucho una voz desde la puerta de la habitación – ¿qué haces casi desnudo?, y ¿Qué es toda esta ropa tirada? –pregunto algo divertido

-nada, solo estaba probándome la ropa, hay algunas prendas que no he usado en mucho tiempo, quería ver si aun estaban a la moda o ya debía de regalarlas –dijo el chico alegremente

Normalmente eso asía, regalaba su ropa a centros que lo necesitasen, o a cualquier persona que la necesitase, curiosamente su closet siempre estaba lleno, y casi nunca tenia espacio para nuevos trajes, era por eso que también cambiaba mucho de ropa.

-ya veo, bueno… le hablare a alguien del staff para que venga a recoger todo esto –dijo levantando algo de ropa del suelo, la cual le impedía el paso

-si… ¿Qué haces aquí? –pregunto el joven rápidamente

-olvide unos documentos, tengo que entregárselos a unos socios de la empresa, así que no podían esperar –pronto ya se encontraba junto a Jae besando sus labios –tengo que irme ya

-claro, amor… ¿llegaras a cenar? –pregunto el joven tiernamente

-no lo sé cariño, sabes cómo está el trabajo, pero no te preocupes, lo intentare… bromeo amor, hoy quiero que te pongas muy hermoso ya que tendremos una cena –se levantó de la cama y antes de salir de la habitación tomo algunos papeles de la cajonera que se encontraba dentro de su propio closet, claro no tan grande como el de Jae, pero para nada modesto

-nos vemos amor –se despidió el pelinegro viendo como su prometido se retiraba de la habitación –ni siquiera dijo nada de mi regalo –un puchero se formo en sus labios


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Ese día el doctor Yoochun no tenía consultas, era su día libre así que estaba disfrutando de ello. Bueno, eso hasta que se encontró con la paciente de la otra vez, la chica estaba sentada en un café, el había llegado no hacía mucho y cuando la joven lo vio, lo saludo e invito a sentarse junto a ella. Yoochun no era un maleducado, así que amablemente acepto la invitación de la hermosa mujer y se sentó con ella en aquel muy decente lugar, para nada comparado como aquellos bares a los que solía ir en aquellos días.
Después de pedir algo para despertar, los dos jóvenes estuvieron platicando por un largo momento, tal parecía que la mujer no era tan… niña de papi como el doctor creí, era un mujer con un buen trabajo, independiente y soltera, vivía para su trabajo el cual era ayudar en la corte, tal parecía que era abogada. Por lo que le había contado, la chica había terminado con su prometido asía un tiempo, pero como toda mujer hermosa y claramente con un sinfín de pretendientes, ya se había recuperado, ahora solo podía esperar por su “príncipe azul”, el cual creía que era aquel guapo y sexy doctor, que desde el momento que lo vio le intereso.

La chica no le era indiferente al doctor ahora, la veía y sin duda era hermosa, había escuchado su historia y ahora tenía una impresión totalmente diferente de ella, ni siquiera le había molestado darle su número privado y preguntar por el de ella. Ahora estarían en contacto más amenudeo, y para el gusto de la mujer, sería una gran oportunidad para conocer a ese chico que tanto le había llegado.



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Junsu había decidido salir con su marido, en ese momento se encontraban en una linda playa que se encontraba cerca de la ciudad. El lugar era hermoso y los chicos como buenos ricos, tenían una casa de verano en el lugar. En aquel momento Junsu caminaba por la playa mojando sus pies, el agua le llegaba un poco debajo de las rodillas, sintiendo como de alguna extraña manera aquella agua le relajaba, como si le estuviera ¿purificando?, no lo sabía, simplemente que le encantaba aquella sensación.
Hirai por otra parte lo observaba desde una silla de playa con un rico coctel que contenía una pequeña paraguas sobre de él y unas gafas de sol, le encantaba ver al menor con aquella sonrisa, le encantaba sentirlo tan cerca de él, como lo había sido en el pasado. Después de que el chico termino su bebida noto como una ola había llegado y Junsu había terminado en el suelo empapado y con esa expresión tan tierna mientras cerraba los ojos para que no le entrara agua con sal a sus lindos ojitos. No lo puedo evitar, había sido algo tan gracioso que termino riendo como nunca creyó que lo aria, Junsu incluso pudo escucharlo desde donde estaba, después de levantarse, camino directamente hasta donde el joven se encontraba, tomo su toalla y seco su rostro que estaba algo rojo por tal humillación. Hirai seguía riendo, observando la cara de indignación de su esposo, se veía de lo más gracioso, sin duda era un chico tan tierno.

-ya no te rías –dijo molesto el chico

-perdón… -intentaba tranquilizarse –es solo que eres tan lindo, Junsu

-ya lo sé, pero aun así deja de reírte, sabes que no me gusta –seguía con ese puchero enternecedor

-ya, perdón amor –dijo ya más tranquilo

-Hirai… -dijo el chico al instante

-dime

-¿me amas? –pregunto sin pensar en lo que estaba diciendo

El otro chico solo se quedo callado, estaba sorprendido por la pregunta que el otro le había hecho… ¿Qué si lo amaba? –Junsu… sabes que…

-me refiero…. Cuando nuestros padres dijeron que nos casaríamos… bueno… tú no sentías nada por mí, ¿cierto? Solo me querías como amigo y esas cosas, entonces ahora… ahora que todo ha cambiado, ahora que somos esposos y que hemos estado estos dos años juntos, yo… ¿significo algo mas para ti? –pregunto

-claro que siento algo por ti Junsu… yo te amo –su corazón volvió a estrujarse, se sentía morir –eres muy especial para mi

-las cosas no están bien Hirai… nunca han estado bien –dijo el joven tristemente, y el otro lo sabía, tal vez mas que nadie él lo sabia

-… -prefirió dejar hablar al otro, no quería que fuera él, el que lo dijera

-las cosas no han estado bien desde hace dos años –el tiempo que temía, ese tiempo que creyó por fin había obtenido lo que desde hacía ya muchos deseaba –yo… yo me he comportado como un estúpido… -quería aclarar las cosas en ese momento, pero… como decirle a tu esposo que no lo amas, que simplemente fue la condición para ser “feliz” para dejar ser feliz

-no entiendo Junsu, ¿Por qué dices que has sido un estúpido?... no le encuentro sentido –sabia a que se refería, bueno no precisamente, pero tampoco era un imbécil para no darse cuenta que Junsu no le veía como él esperaba, como él deseaba

-cuando mi padre dijo que… cuando él dijo que me casaría –decía dificultosamente –te lo juro que… yo te odie –se lo esperaba, pero como dolía escucharlo de sus propios labios –creía que había sido tu culpa por no haberte opuesto, porque tú eras mi mejor amigo, yo… yo creía amar a alguien, yo creía que el seria mi… mi esposo, que viviríamos felices para siempre y que tendríamos muchos hijos juntos –una dolorosa lagrima cayendo de sus hermosos ojos –cuando… cuando me separaron de él, me sentía destrozado, busque apoyo en ti, y como siempre tú estabas ahí, siempre dispuesto a ayudarme… pero… -hizo una pausa, le era difícil expresar todo lo que hacía tanto había sentido –cuando la boda fue planeada, ese día que al llegar de mi trabajo te vi ahí con tu familia y la mía, entonces la noticia… te juro que al ver tu rostro de tranquilidad… te odie tanto, no supe porque, pero creí que tal vez había sido tu culpa, ni siquiera recuerdo la razón por lo que aquello se vino a mi mente

-Junsu… -y que tendría que decir, para él tampoco había sido fácil, aquel día que sus padres le informaran de el plan que ellos tenían para sus hijos, ese día no supo como sentirse, feliz, ya que siempre lo había amado, pero entonces sentía aquel gran miedo, miedo al rechazo, aquel que sin falta recibió, ver a Junsu llorar al saber que se ataría a él, verlo grítale a su familia e incluso decirles que no lo aria, fue lo más doloroso que nunca hubiese vivido –perdón… yo se que debimos de resistirnos, pero… -¿justificarse tenía sentido? No quería ser odiado para toda la vida, no quería que el amor de su vida le viera como un enemigo, pero es que de cierta forma tenía razón, el no se había opuesto, ¿Cómo oponerse a lo que más amas?... ¿Cómo decir que no quieres estar con la persona más importante de tu vida, aquella a la que has cuidado con tanto amor?... aquella a la que siempre procuraste fuera feliz, y que aunque nunca notaba tu presencia más que la de un mejor amigo, más que un hermano, siempre seguiste a su lado, amando en secreto, cuidando en secreto, viviendo en secreto, y decir esos tantos Junsu te amo, que cada vez que estaban solos moría por pronunciar, esos tantos “quiero que seas mío, como yo soy tuyo” –creí que de esta forma te protegería –Junsu no era tonto, pero tenía un pequeño problema, porque tenía que ser tan ingenuo, porque tenía que creer en toda persona que se le acercaba, por esa razón siempre lo lastimaban, por esa razón siempre se metía en problemas, aquella facilidad con la que si corazón tomaba dueño, no podía permitir que se siguiera lastimando a el mismo, no podía permitir que terminase en un rumbo sin vuelta atrás –perdóname por haber sido tan egoísta

-sabes… -limpio las lagrimas que aun bajaban por sus mejillas –después de que nos casásemos, cuando… cuando de cierta forma las cosas habían vuelto a ser como en el pasado… me sentía bien, creí que lograría sentir algo por ti, me refiero, me refiero a algo más que amistad, porque en aquel entonces yo solo podía verte como un amigo, me era imposible verte como algo más que eso –“tener que compartir la cama contigo… los besos, las caricias, tener mi vida atada a la tuya” –me era imposible… entonces, algo se rompió en mi, el saber que no podía tener hijos, el darme cuenta que si quería sentir algo por ti tenía que esforzarme, el recordar la razón por la que estábamos ahí, juntos… todo eso fueron rompiéndome en mil pedazos –“pedazos que Yoochun recogió, y tardo tanto en volver a juntar” –entonces todo en mi vida estaba mal, sentía tantas cosas, sentía que no merecíamos estar en aquella situación… pero –“no pude… falle” –aun no se qué hacer –“simplemente me es imposible amarte… ¿Por qué no puedo decírtelo?... ¿Por qué me duele ver esa expresión en tu rostro?” –Pensar que en cualquier momento pudiese colapsar –“solo dilo… Junsu, dile que no lo amas, dile que quieres sepárate, dile que te esforzaras en reconstruir nuestra amistad” –yo…

-lo lograremos Junsu –“no” –prometo que haré que te sientas de lo más cómodo posible, tendremos un hijo y podremos cuidarlo –“basta” –conviviremos mas –“¿Por qué?” –me esforzare

-no –el otro abrió los ojos de sobremanera -¿Por qué me dices eso? –no supo que contestar, porque lo amaba, por eso… -yo soy el que hago todo mal, yo soy el que te lastima, yo soy el que no sabe qué hacer, el que no se ha esforzado… no me hagas sentir más culpable -¿Por qué de un tiempo acá se odiaba tanto?... odiaba pensar más, odiaba analizar mas las situaciones –no quiero que te eches la responsabilidad de algo que… de algo en lo que soy el único que ha fallado –las lagrimas volviendo a llenar sus ojos, ¿Por qué sentía que de un tiempo acá llorar se le había hecho una costumbre?

-intentémoslo –fue lo último que dijo antes de abrazarlo fuertemente, y es que ya no quería seguir escuchando mas, sabía que algo que no le gustaría vendría, no quería escucharlo, no quería dejarlo

Y tal vez a causa de las olas que de un momento habían decidido chocar unas con otras, los fuertes sonidos de las gaviotas que se habían concentrado en el lugar, tal vez aquellos sollozos que no le habían permitido escuchar bien, no lo sabía. Si había sido para su bien, o simplemente había sido un atraso de la verdad, aquel nombre que resonaba en cada brisa que les golpeaba el rostro, el amor de su vida…

Yoochun…

Cerrando los ojos, dejándose llevarse por aquel calor que en aquel momento simplemente no quería reconocer, quería soñar por lo menos un momento que era él, que era aquel hombre que asía que su mundo cambie, aquel que le había devuelto la sonrisa, aquel que le hacía sentir los más grandes placeres, aquel que con una sola palabra podía lograr que su mundo cambiara, ese que simplemente era el más importante en su vida…

-dijiste algo –pregunto el mayor de los chicos algo curioso al no haber escuchado lo que aquellos hermosos labios habían pronunciado

-te amo –y aun que no dijera, no sabía porque parecía que no era para él, sentía que esas palabras no eran algo que el chico pensara de su persona

-yo también –pero soñar nunca le había hecho mal a nadie, o ¿sí?


**********

Ese día una reunión se llevaría a cabo, los socios de la familia Jung se habían reunido para poder cerrar algunos tratos que se estaban llevando dese asía tiempo, y que ahora simplemente asía falta el sí y una simple firma para poder terminar con aquello. Jae se estaba poniendo de sus mejores ropas, entonces creyó que era el momento perfecto para usar el regalo de YunHo, aquel conjunto de diamantes simplemente le quedaba hermoso, que combinaba con aquella ropa que ahora llevaba, su vestimenta era una mezcla con informalidad y glamur, sin esos trajes que en ocasiones le molestaban, esos simples detalles que le hacían ver como el más hermoso ángel de la tierra, o incluso ese polo con cuello V que dejaba ver parte de su pecho, lucia perfectamente para aquella situación.

Antes de una hora de que los hombres llegaran con algunos miembros de su familia, YunHo entro a la habitación del ser más hermoso. Observaba como el chico se veía una y otra vez al espejo, como acomodaba de una y otra manera su cabello, para poder escoger el mejor de todos los estilos, y como todas las botellitas de perfume que tenía en su tocador eran abiertas, quería escoger el más aromático de ellos.

-el que te regale en año nuevo es perfecto, boo –pronuncio el joven

-me asustaste, Yunnie –el chico casi había dejado caer una de las botellitas que en ese momento sostenía –la mayoría de estos me los has regalado tu –sonrió ante el recuerdo de cada uno

-sí, y te puedo decir con exactitud cuándo… este te lo regale en navidad, este en tu cumpleaños, este el día de san Valentín, este la semana pasada, ese aquella vez que estabas triste porque no te habían dado la portada para la revista, este cuando déjate de trabajar…

-basta… jajaja, Yunnie, ¿Cómo puedes recordar eso?...

-es que tu eres muy difícil de olvidar, boo… siempre procuro comprarte cosas caras, en días especiales…

-y lo haces…

-sí, pero cuando huelo estos aromas… simplemente no puedo evitar pensar que quedarían a la perfección en ti, que mezclados con tu delicioso aroma serian lo mas exquisito del mundo… y la verdad no me equivoco, boo –termino ya frente al joven

-pero eso no es lo que más me gusta… me encanta que te acuerdes de mi… nadie lo hace, bueno, no como tú, YunHo –un fugaz beso en los labios que en ese momento fue el más dulce de todos los que alguna vez se hubiesen dado –tenemos que bajar…

-está bien amor, odio este tipo de cosas –pronuncio antes de salir junto con el joven

Los dos chicos bajaban las escaleras, aun nadie había llegado, pero tenían que estar en la estancia antes de que eso pasara. El padre de YunHo estaba sentado en uno de los sofás, veía como los dos chicos se hacercaban, entonces sus ojos se posaron en JaeJoong, dios lucia simplemente hermoso, todo lo que llevaba le quedaba de maravilla.

-vaya –se levanto de donde había estado sentado asía unos momentos –te ves hermoso –se acerco a donde los dos chicos –sin duda precioso –y sin más, sin siquiera voltear a ver a su hijo, tomo a Jae de la cintura depositando un roce en sus labios, uno que no duro más que unos pocos segundos –te ves hermoso amor –termino con una sonrisa mientras observaba más detenidamente -¿Qué llevas puesto?

-es de colección limitada, solo hay cinco en el mundo –presumió feliz de la vida

-lo sé, ¿de dónde lo sacaste? –ahora ya se encontraba un poco separado del pelinegro

-se lo regale yo, padre –el mayor lo miro sorprendido

-¿tu?... que sorpresa hijo, ¿y eso?

-creo que no me he portado muy bien con JaeJoong estos últimos meses, así que creí que no tendría nada de malo disculparme con un buen regalo –termino diciendo, su padre lo observo… ¿estaba molesto?

-ya veo hijo –un beso mas en aquellos labios –bueno, entonces ahora solo esperemos

Sus ojos cruzándose todo el tiempo, siempre al pendiente de que el mayor de los Jung no se diera cuenta, siempre tocándose las manos cuando nadie podía verlos, siempre besándose cuando casualmente los iban al baño, siempre esperando a estar solos para amarse…

Siempre era lo mismo…



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Capitulo 5

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