20 ago. 2009

Lies and Secrets (cap 5)

Lies and Secrets
Capitulo 5




Después de aquella agotadora fiesta y aquellas manos traviesas de YunHo que no se habían estado quietas durante toda esta, el joven se había quedado completamente dormido. Pensando en cómo había llegado hasta ahí, como hace unos meses creía que estar con ese hombre había sido su mejor opción, y como en tan poco tiempo todo se había ido a la mierda, como cuando conoció a ese moreno simplemente no pudo resistirse a él, aun que lo haya querido, aun que de verdad lo hubiese evitado.
Aquel hombre de ya treinta y nueve años, apuesto, caballeroso, inteligente, educado, ese hombre que le había pedido su mano en uno de los momentos más románticos de su vida. Y ahí estaba, teniendo una relación con el hijo de aquel hombre, escondiéndose de este para poder decirle a YunHo lo mucho que lo amaba, porque simplemente había vuelto a nacer cuando descubrió un nuevo mundo, uno lleno de felicidad, lleno de noches en vela, de sonrisas y de peleas por la mañana, una vida donde estaba seguro que YunHo llegaría para comer con él, que estaría ahí en la cena y que siempre lo levantaría con una sonrisa aquellos fines de semana cuando el chico no iba a la universidad. Se sentía feliz cuando es escapaban de la mansión con pretextos de trabajo, asiendo pensar a todas las personas que partían a lugares completamente diferentes. Odiaba tener que soportar aquellos ‘insultos’ que el menor le daba cuando al principio de conocerse no estaba de acuerdo con la relación que tenia con su padre, cuando todo el tiempo se la pasaba diciéndole que debía de estar loco al intentar una relación con un niño, que debía de recapacitar y pensar en lo que la gente diría, pero callo, los dos cayeron ante los encantos del otro, cayeron ante sus instintos y como consecuente ante el amor, o ¿fue acaso que primero se enamoraron y después se desato la tormenta?

Se asustaba tanto, le asustaba el hecho de escuchar a YunHo pedirle que se fueran, que dejaran todo y que desaparecieran, juntos, los dos solos lejos de su padre, lejos de la gente que los criticara, lejos de tener que esconderse de morirse de los celos cuando alguien más se acercaba al moreno, y ver el seno fruncido de YunHo cuando su padre lo abrazaba, cuando se besaban o cuando compartían alguna sonrisa. Pero estaba tan asustado, tan temeroso de que sus miedos se hicieran realidad, quedarse solo y que lastimaran a la persona más importante de su vida, porque el pensar que el padre de YunHo lo lastimara, ese era el motivo que lo paralizaba y por el cual prefería darlo un dulce beso a su amante y seguir con su vida diaria, seguir con aquella monótona vida fingiendo que todo estaba bien, que las cosas estarían bien y que para el final del día su amor llegaría a concretarse.


*****FLASH BACK*****

El modelaje era su vida, lo único que llamaba su atención en aquellos momentos, después de haber terminado la escuela de modelaje y ser bien recibido en la compañía de los Jung, el joven estaba feliz. Ese día trabajaba para una nueva campaña de ropa interior, las cosas eran algo nuevas para él, no por el hecho de que nunca hubiese mostrado su cuerpo medio desnudo, si no por el hecho de que todo el mundo lo vería modelando aquella lencería que en su opinión era demasiado reveladora, pero en ese momento aquello no importaba, sería el centro de atención y ganaría mucho dinero, mucho dinero y fama, eso era lo que en aquel momento le interesaba.

Después de haber perdido a toda su familia en aquel accidente automovilístico no le quedaba nada mas, no tenía a nadie y no le quedaba más que trabajar, salir adelante y nunca rendirse ante los obstáculos, recordar las palabras de su padre cuando le decía que los hombres tenían que ser fuertes y nunca llorar, y recordar a su madre golpeándolo levemente en el hombro riendo y diciéndole que el tenia que asegurarse de darle muchos nietecitos, asegurarse de tener un buen marido y de educar a cada uno de sus hijos de la mejor manera. Sus hermanas diciéndole un sinfín de nombres para sus futuros sobrinos y aquellos peleas matutinas acerca de porque él tenía que ser tan hermoso. Salir adelante y no decepcionar a su familia era lo único que estaba en su mente, no dejarse dominar y nunca permitir que un hombre le pusiera la mano encima, no como lo había hecho el. Aquel novio al que creía amar, aquel que después de obtener lo que quería lo ignoraba, aquel que hablaba todo el tiempo en la universidad acerca de lo bueno que era en la cama, aquel el que sabia se acostaba con muchos más, ver esas marcas en su cuerpo y darse cuenta de que aquel hombre no era más que un niño, un joven calenturiento que nunca podría darle lo que el tanto deseaba, una vida decente, la seguridad de un hogar y la familia que tanto había deseado.

De esa forma las cámaras y los flashes se convirtieron en algo de su vida diaria, las personas hablando de él, acerca de su trabajo, aquellos que se la pasaban maquillándolo y combinando todo tipo de accesorios con ropa de todos los colores. Acostumbrarse a viajar y modelar en cualquier tipo de lugares. Todo era como lo había querido, su trabajo era decente y ganaba buen dinero, aquella meta que se impuso después el accidente de su familia, aquella en la cual termino hospitalizado por más de dos meses, casi había perdido la vida y en ocasiones creía que hubiese sido lo mejor, que estar ahí no era más que un castigo por no haber reaccionado a tiempo, por haberle rogado a su padre que se apresurara para poder llegar a tiempo a su maldita cita, sentir el dolor de ver el rostro de su madre cuando esta protegía su cuerpo con el propio. Y tener que recibir la desgarradora notica de que todos aquellos a los que amaba se habían ido, tan lejos de el, tan solo.

Tener que ganar aquella beca en la escuela, después de mucho trabajo y cansancio, pero estaba ahí, era el modelo más solicitado y en aquellos momentos no había nada que podría detenerle, ni siquiera aquellos hombres que llegaba a la empresa amenazándolo con que serian mejores que el. escuchar aquellos insultos de que solo estaba en el lugar porque el dueño de la empresa Jung lo quería, que no tendría trabajo si no fuera por él, pero él no podía ser el responsable de eso, el ni si quiera conocía al señor, en todos los años que llevaba trabajando para él, nunca lo había conocido.

En aquella ocasión varios empresarios habían ido a escoger a un buen modelo, uno que fuese perfecto para aquella colección de perfumes que seguro serian un gran éxito. Todos estaban atareados, los modelos de la empresa Jung habían sido llamados y ya todos estaban listos para presentarse con los dueños de aquella colección de productos. Los hombres pasaban una y otra vez viendo las fotografías de los chicos así como una pequeña entrevista para conocerlos en persona. De todos aquellos jóvenes solo uno había sobresaltado, solo uno les había conquistado por completo, todos conocían su trabajo pero simplemente el chico era increíble en persona, era cálido, a pesar de tener aquel semblante frio y a pesar de no querer hablar mucho de su vida privada, sonreía y simplemente con eso era suficiente para conquistar a cualquiera.

De aquella manera las sesiones se llevaron a cabo, todos estaban complacidos con el trabajo de JaeJoong, todos creían que sin duda y con más razón aquel producto se vendería de maravilla, por eso el primer día que salió al mercado y viendo lo bueno que había sido, todos decidieron hacer una gran fiesta, una a la que JaeJoong estaba claramente invitado. Todos llegaban y lo saludaban, las mujeres le coqueteaban y uno que otro hombre quiso proponerle algunas cosas a las que el pelinegro siempre decía que no cortésmente, retirándose del lugar. Después de unas horas el chico sentía su cuerpo agotadísimo, quería irse a casa pero no podía porque sabía que eso no sería bueno para su trabajo, de esa forma decidió ir al balcón, sentía la brisa fresca chocar con su rostro y podía sentir como todo su cuerpo se relajaba, era una sensación por demás relajante y ni siquiera se dio cuenta cuando una figura se apareció detrás de él. El chico estaba tan centrado en sentir aquella frescura que se asusto fuertemente al oír a la persona hablar.

-Kim JaeJoong –dijo el hombre

-si soy yo –el chico se relajo y simplemente y cortésmente contesto

-sí, ya sé que eres tú, pero que descortés soy, déjeme presentarme, mi nombre es Jung DongSun es un placer conocerlo en persona –Jae permanecía callado, de verdad aquel hombre era su jefe, era un hombre por demás apuesto

-es un placer, moría por conocerle señor –dijo este haciendo una reverencia

-jajaja… no tienes que ser tan formal, bueno pero no me digas señor, me hace sentir anciano y mira que no lo soy, bueno si tengo treinta y ocho años, pero aun así, no me gusta que me digas de esa forma –el menor sonrió

-no los aparenta, sinceramente no parece de esa edad, estoy sorprendido –sonrió como solo él sabe

-sin duda es hermoso joven JaeJoong, mire que no me equivoque en recomendarlo –el hombre hablaba coquetamente, eso hizo que las mejillas del pelinegro se sonrojaran

-gracias seño… Jung… no sé cómo llamarlo –dijo algo apenado

-por mi nombre está bien, JaeJoong –se acerco hasta la orilla del balcón pudiendo observar la hermosa vista a la cuidad –es hermoso –dijo algo concentrado en aquello –claro no mas que usted –un sonrojo mas de parte del menor

-gracias… ha sido usted muy amable, la verdad que le estoy muy agradecido por todo el apoyo que su empresa me ha dado, gracias a usted he podido salir adelante, ahora solo espero que sean muchos años mas lo que pueda estar a sus servicios…

-yo también lo espero JaeJoong, usted es uno de nuestros mejores modelos, déjeme decirle que a pesar de tener veinticuatro años, sigue siendo perfecto para todo tipo de productos –mantenía aquella expresión seria

-conocí a su hijo Junsu –menciono el pelinegro –me entere que contrajo matrimonio, ¿es por eso que ya no acude mucho al trabajo? –aun que no conocía mucho a Junsu el pelirrojo era muy simpático y a simple vista le había caído de maravilla

-así es, ya sabes cuando alguien decide atar su vida, tiene que sacrificar ciertas cosas –volteo a donde el otro chico dándose cuenta que también lucia espectacular sin todo aquel maquillaje en su rostro, incluso lo asía ver aun más tierno

-gracias… -cada que aquel hombre hablaba Jae no podía evitar sonrojarse


Una cosa los llevo a la otra, aquellas miradas que se daban y esa extraña atracción que sentía el menor asía el otro, todas esas cosas y el sentimiento de pasarla bien anquen sea por un mesero momento… todo aquello ahora los encontraba en aquel hotel devorándose a besos. Tenía entendido el pelinegro y lo decía por experiencia, que siempre era más excitante estar con gente mayor que tu, el hombre era muy apuesto y a pesar de su edad su piel seguía siendo tersa y bronceada, sus músculos encima de él le hacían sentir seguro, esa seguridad que siempre había deseado, esa que había buscado durante años. No le importo para nada haber terminado en la cama de aquel hombre. Haber sentido sus manos sobre todo su cuerpo y haber acepto aquella invitación a Japón donde el señor Jung le había prometido se la pasaría de maravilla.

Entonces de aquella manera había comenzado una relación con aquel hombre, los viajes a lugares excitantes, las grandes firmas y todo lo que aquel le podía ofrecer eran cosas que el pelinegro no quería desaprovechar, sin duda y a pensar de todo era un humano y también tenía sus necesidades dejando a un lado todas esas tonterías del amor que siempre lo habían llevado a problemas. Toda su vida se había enfocado en su carrera y ahora podía llevar una relación decenté sin tener que ser lastimado y sin tener que soportar los celos a que otras personas vieran su cuerpo, porque su trabajo lo requería y el señor Jung lo sabía.

Los meses iban pasando, no se podía decir que estaba completamente enamorado, pero no se quejaba y el hombre aquel le asía sentir bien.

-me hijo vendrá de Francia –comento el señor acomodando su corbata

-¿hijo? –el pelinegro aun permanecía en la cama desnudo solo cobijándose con aquella sutil sabana

-sí, mi hijo menor YunHo, desde hace mas de cinco años que está estudiando en Francia, ahora que ha entrado a la universidad él ha preferido comenzarla aquí en korea, es por eso que me gustaría tenerle una buena bienvenida –después de acomodar toda su ropa el hombre se sentó nuevamente en la cama

-¿Qué sugieres amor? –pregunto el menor acercándose al hombre

-una fiesta, invitare a todos los amigos de la familia y estoy seguro que a él le encantara ver algunos amigos de la infancia… también aprovechare la fiesta para anunciar nuestro compromiso –sonrió tomando una mano del pelinegro el cual se encontraba a sus espaldas

-jeje… me siento algo nervioso, ¿crees que a tus hijos les parezca bien nuestro compromiso? –pregunto abrazándose del hombre

-no lo sé… pero ellos no tienen derecho a decidir con quién tengo que salir y con quien no, yo quiero estar contigo Jae y eso es lo que importa –sonrieron los dos

De aquella manera la fiesta se estaba organizando, Jae estaba por demás nervioso tenía miedo a que los hijos de su prometido creyeran que solo estaba con su padre por interés o algún tipo de cosa por el estilo, bueno no iba a negar que si esperaba ser beneficiado con aquello, pero tampoco era como ese tipo de personas. Después de ir con su diseñador y de que este le tuviera listo un traje blanco que simplemente le pareció encantador, el chico estaba listo para la gran fiesta.

Esa noche todo estaba hermoso, la comida se veía presentable y los invitados ya habían comenzado a llegar. Todo el día se la había pasado con el estilista, arreglándose el cabello o con su diseñador que no dejaba de acomodar y arreglar detallitos de aquel hermoso traje, así que a diferencia de su prometido él no había visto al famoso YunHo. El pelinegro se movía de un lado a otro esperando a que los chicos llegaran, todos los invitados estaban bajando de sus autos y se suponía que ellos deberían de estar en el lugar temprano.

-amor –hablo el señor Jung asustando a su novio

-me asustaste, ¿Dónde está YunHo? –algo curioso

-jaja… ven, esta con Junsu y algunos invitados –después de eso comenzó a caminar a un lado del hombre

Caminaron al centro de aquel lugar donde seguro estarían los dos hermanos Jung esperando por el menor. Jae iba ansioso, pero claro que no podía dar una imagen de aquel tipo, así que como si estuviera actuando el chico cambio su expresión a una seria, a una que solía poner cuando atendía a los empresarios junto con su prometido. Las personas les permitían el paso mientras les sonreían, la mayoría de ellos sabían de su relación y no dudaban que para ese entonces tal vez ya lo hubiesen hecho algo más formal. Tres jóvenes hablan tranquilamente, los tres sonrían mientras que algunas personas se detenían a saludar a uno de ellos, YunHo pudo deducir JaeJoong, estaba algo curioso por ver el rostro del joven, pero curiosamente cada que creía podía lograrlo una persona se le atravesaba.

Segundos después los dos habían llegado a donde los jóvenes. El señor Jung hablo fuertemente haciendo que sus dos hijos y el esposo de uno de ellos, se voltearan. JaeJoong no pudo evitar quedarse observando a ese chico, era, era… tan guapo, su padre era bien parecido pero eso no se comparaba con lo que podía decir se este joven era, era simplemente tan sexy, lucia tan bien en ese traje blanco que como el eran los únicos que vestían de aquel color. Inconscientemente mordió su labio inferior notando como aquel chico se sorprendía, ¿Por qué? Tal vez ni él sabía porque razón lo había hecho, pero es que sentía que podría gemir de tan solo imaginarse… espera, se estaba imaginando el cuerpo de aquel chico desnudo. Jae se sonrojo un poco ante aquello y rápidamente sacudió su cabeza para poder quitarse aquello de esta, como si nada hubiera pasado le sonrió al joven haciendo una pequeña reverencia.

-hijo, el es JaeJoong –dijo el mayor de los chicos –es la persona que te quería presentar

-encantado –sonrió el joven, ¿seductoramente?

-su padre me ha contado mucho de usted –dijo el pelinegro mintiendo en realidad ya que hasta hace poco se había enterado que el hombre tenía otro hijo aparte de Junsu

-jajaja… bueno pues yo no hablo mucho con él, así que de usted yo no sabía nada –era tan caballerosa la forma en la que hablaba, y como sonreía… era perfecto

-ya veo… bueno pues supongo que tendremos mucho tiempo para conocernos –los dos estaban en un mundo donde solo ellos dos se encontraban, es que era tan difícil prestar atención a otras cosas

-así es hijo –interrumpió su padre logrando algo de molestia en este –desde hoy JaeJoong vivirá con nosotros –YunHo se mostro confundido, no tenía ni la menor idea de porque aquel joven tendría que vivir en su casa

-¿Cómo que con nosotros? –sin mostrarse maleducado

-así es… bueno para eso –hablo fuertemente –pido la atención de todos los aquí presentes –la música fue interrumpida y todas las personas habían volteado a donde el señor –como todos ya saben, Jae es muy importante para mí, estaba esperando el mejor momento para dar esta noticia, y dado que mi hijo YunHo ya está nuevamente en el país –miro al joven –quiero informarles que… JaeJoong y yo nos hemos comprometido –las personas comenzaron a sonreír sabiendo que aquello llegaría rápido, todos estaban felices y pasaban a felicitarlos, todos menos uno, YunHo seguía en, ¿shock? De verdad había escuchado bien, ¿cómo le podía decir su padre que se casaría con aquel joven? con un niño –hijo –el moreno despertó de su sueño -¿Qué opinas? –pregunto el señor al ver que el joven estaba en otro mundo

-yo… esto… ¿es una broma? –dijo esta vez pensando muchas veces que aquello debía de ser mentira

-claro que no es una broma hijo, Jae y yo nos casaremos, aun no sabemos cuándo pero lo aremos cuando los dos nos establezcamos…

-padre… -quería decir mil cosas, pero no podía hacer nada, había mucha gente presente y seguro que se vería muy mal aquello -tenemos que hablar más tarde –fue lo último que dijo antes de caminar hasta donde su hermano y robárselo por un momento a su esposo

Los dos habían salido de aquella gran sala, dejando muy preocupados a Jae y al señor Jung, el menor pensaba que la noticia le había caído de la patada por él, mientras que el mayor solo podía pensar que su hijo era un inmaduro. La fiesta fue normal después de eso, las personas habían estado bailando y a determinada hora ya todos estaban en sus casas comentando acerca de aquel compromiso.

-nos vemos YunHo –dijo Junsu subiendo al auto de su marido

-nos vemos, lindo… cuídate –dijo después de darle un pequeño beso en la frente y cerrar su puerta

El Ferrari f430 TuNero de Hirai desapareció entre la noche y a YunHo no le quedo más que entrar a la mansión y enfrentarse con su padre, porque sabía que estaba molesto por la forma en la que había actuado, pero no pudo hacer mas, se sentía… ¿engañado? La pregunta era ¿Por qué? No había absolutamente ningún motivo por el cual ponerse de aquella manera, pero no podía evitarlo, sinceramente se sentía muy mal.

Al entrar se encontró al instante con Jae que al parecer ya estaba instalado en la mansión, sus ojos barrieron al joven logrando que este se pusiera muy nervioso, después de verlo por completo se encontró con la mirada molesta de su padre y como ya lo esperaba la pregunta llego.

-¿se puede saber por qué actúas de esa manera? –hablo fuertemente logrando que hasta Jae saltara en su lugar

-no tengo absolutamente nada que explicar –dijo el chico tranquilo intentando dejar aquello hasta ese punto y subir a su habitación

-¡no he terminado, YunHo!–el hombre lo detuvo rápidamente –quiero que me digas que demonios te pasa

-¿Qué me pasa? Que acaso crees que el hecho que tu padre se esté comprometiendo con un mocoso es poco, cuando vas a aprender que no puedes ir dejándote llevar por una cara bonita y buen sexo –soltó el chico sin pudor

-no te permito que me hables de esa manera, JaeJoong no se merece esto, YunHo –el chico volteo a ver al menor el cual permanecía con la cabeza baja

-a mi… ¡a mí no me importa si se lo merece o no… no estoy de acuerdo con este compromiso y que ese te haya engatusado… no me interesa padre… haz lo que se te dé en gana!

-pues lo haré… JaeJoong es mi pareja y no permitiré que le siguas tratando así… -pero sus voz quedo sola en la gran estancia de la mansión ya que su hijo había subido a su habitación –Jae –hablo el hombre con voz tranquilizadora –no quiero que te sientas mal por esto –lo abrazo dándole un poco de fuerzas


Así las semanas fueron pasando, los conflictos entre hijo y padre eran más frecuentes y eso no lograba más que hacer sentir mal al modelo. Ese día acababa de llegar de la agencia y por alguna razón quiso saber que era lo que discutían ahora… los gritos se escuchaban en todo el lugar así que eso fue suficiente para darse cuenta que nuevamente eran por el…

-primero relájate YunHo –hablo algo molesto el señor –explícame un poco de lo que está pasando

-ya te lo dije, JaeJoong es… papa quien te garantiza que está contigo porque te quiera, es un niño, seguro que lo único que quiere es sacarte todo el dinero posible –decía casi gritando

-mira YunHo, Jae está conmigo porque quiere, nosotros nos amamos y no voy a permitir que vengas aquí a insultarlo –los dos Jung estaban casi fuera de si

-pero papa, entiende lo que te digo… Jae es un mocoso que gusta de engatusar a hombre mayores para al final esperar a que mueran o inclusive matarlos y así quedarse con toda la herencia… eso es obvio…

-jajaja YunHo, creo que has visto muchas películas, ya no estás en Paris y las cosas acá son diferentes…

-pero…

-¡basta! YunHo, tu eres mi hijo y te quiero mucho, pero creo que tengo el derecho a rehacer mi vida… desde que tu madre murió –cambiando su expresión a una de tristeza, solía ponerse así cuando hablaba de su difunta esposa –nunca había conocido a nadie que me interesara tanto como lo hace JaeJoong, yo se que ahorita no estás muy de acuerdo con nuestra relación, pero de verdad que él me ha demostrado que me ama, y… y quiero estar mucho tiempo con el… la verdad no me gustaría perderte, no quiero perder a mis dos hijos…

-aff… entiendo eso de rehacer tu vida, yo mismo lo deseaba, porque sé que estar solo es algo duro… pero… ¿Por qué un niño? JaeJoong… la verdad es que aun no me convence –soltó tratando de no volver a caer en los gritos

-solo dale una oportunidad… yo sé que si lo conoces te agradara, Jae es un chico increíble y ten por seguro que con el tiempo te demostraremos que nos amamos –el hombre saco un tabaco del cajón de su escritorio mientras que con la otra mano preparaba su encendedor

-tal vez… -no tenía sentido seguir discutiendo con su padre, sabía que no lo aria cambiar de opinión, sabía que no lograría que desistiera de su idea de casarse con ese chico, con… ese chico, porque no era precisamente la edad lo que le molestaba, ni las intenciones que él tuviera con su padre… desde ese primer momento que lo vio le encanto, lo quería para el…

-por favor, YunHo… hijo ya no quiero seguir discutiendo contigo… si quieres seguir viviendo en esta casa tienes que adaptarte a mis reglas, te he dado todo y espero por lo menos algo de comprensión de tu parte –seguía el hombre intentando que su hijo callera en cuenta de sus propios actos

-sí, padre… solo espero que no te equivoques –dijo el chico intentando salir del lugar

-espera, hijo –su padre lo detuvo con unos papeles en las manos –antes quiero que firmes estos documentos… léelos, los firmas y los dejas aquí mismo… yo tengo que salir a la empresa, me llamaron para informarme de un problema, así que volveré en la noche –dijo el señor abriendo la puerta –nos vemos

-sí, padre… -fue lo último que dijo antes de ver salir a su padre. Se acerco hasta el escritorio y comenzó a hacer lo que el señor le había indicado

Estuvo poco tiempo, no necesitaba leer esas cosas, simplemente le dio una revisada rápida, sabía que su padre era una persona muy legal y nunca le daría a firmar algo que perjudicara aquel dinero que ya le pertenecía, aquel que su madre muy generosamente le había dejado habiendo quedado de acuerdo con su esposo en que el dinero de ella seria para YunHo, y el de el seria para su otro hijo, Junsu, siendo así justos con los dos. Salió del estudio de su padre con dirección a su habitación, ya era suficiente con tener que soportar el hecho de tener al pelinegro tan cerca de él, como ahora terminar peleándose con su padre por esa misma personita. Camino lo más rápido que pudo por aquel pasillo intentando llegar a su pieza y poder desquitarse con cualquier objeto que se le cruzara por enfrente, pero entonces algo lo detuvo. El chico se sorprendió al principio, pero su curiosidad era tan grande que no le importo que algún empleado de la mansión lo viera espiando detrás de aquella gran puerta blanca.

Unos sollozos que podía escuchar desde aquel lado de la puerta, era extraño, tenía que saber de quién se trataba, aun que sinceramente si lo sospechaba. Sin esperar más tiempo comenzó a abrir la puerta ligeramente sin provocar absolutamente ninguno ruido, un movimiento tan frágil que la persona que se encontraba de aquel lado no se dio cuenta que ahora un par de ojos lo observaban detenidamente analizando y no dejando que nadie más lo escuchara. YunHo se quedo pasmado, la verdad que esperaba muchas cosas, pero nunca espero ver llorar a JaeJoong, la pregunta que rondaba por su mente era el ¿Por qué? Que era lo que le había provocado aquellas lagrimas que la verdad le comenzaban a doler en su propio pecho, ¿Qué era aquello que provocaba que ese hermoso ángel llorara? Porque él podría decir que lo odiaba, podía decir que solo se interesaba en el dinero de su padre, pero en realidad ese ser le había hechizado, desde aquel día que le viera había quedado completamente encantado y verlo llorar era algo muy doloroso.

El pelinegro no dejaba de sollozar mientras trataba de alcanzar algo para poder secarse las lágrimas, ¿Por qué le molestaba tanto? ¿Por qué al escuchar a YunHo decir esas cosas de él, algo… algo se había dañado dentro de el? no podía estar pensando ese tipo de cosas, ese tipo de sentimientos asía el hijo de su prometido no eran adecuados, porque sentía que cada que lo veía explotaría, aquellas ganas de pasar mucho tiempo cerca de él y ese dolor que le causaba la indiferencia del otro.

-eres un idiota, JaeJoong –se dijo a el mismo sin saber que aquel chico le estaba espiando –YunHo te odia… el te odia –se repetía sintiendo que el dolor aumentaba aun mas, porque siempre es más difícil escuchar las cosas que pensarlas, sin importar que es uno mismo el que se lo dice

-yo... –se escucho desde la puerta –yo… -el pelinegro estaba completamente asustado, sus ojos abiertos de par en par mostrando la confusión que tenia –yo no lo oído –soltó entrando a la pieza del mayor

-¿Qué… que haces aquí? –pregunto más que confundido

-escuche que estaba… ¿Por qué lloraba? –cansado de intentar adivinar la respuesta y confundido de lo que hacía poco había escuchado

-yo… -intentando secarse aquellas lagrimas que salían de sus ojos –yo no estaba llorando, solo… solo me duele la cabeza –tratando de esquivar su mirada

-pues eso no es lo que parece… por favor JaeJoong, dígame que es lo que le pasa –hablando esta vez comprensivamente

-no tienes que fingir que te importa, YunHo –soltó el joven al sentir que la voz del chico hoy sonaba completamente diferente

-yo no estoy fingiendo JaeJoong, de verdad me preocupa lo que le pasa, no quiero que… no quiero que sufra por algo que yo puedo arreglar… ¿le molesta que no le trate? –pregunto, consciente de lo que el mayor había dicho asía unos segundos

-pues… si me molesta, pero no estaba llorando por eso… claro que no es algo que me importa, el que tú me hables o no es algo que me tiene sin importancia, yo… -intentando parecer indiferente

-de verdad que lo lamento, ya que me dijo que no lloraba por eso, supongo que no tengo más que hacer aquí, pero solo quiero decirle que nunca me gustaría que usted… que me odie por no llevarme con usted, es por eso que… por favor… espero que podamos ser amigos –intentaba siempre mostrarse frio con él cuando su padre estaba presente, quería que le se diera cuenta que no se llevaba con el pelinegro, pero porque cuando estaba a solas con el chico no podía comportarse groseramente, que pregunta más idiota, pensaba al saber perfectamente la respuesta, aquí la pregunta difícil era ¿Cómo podía desear a la pareja de su padre?... ¿Por qué a JaeJoong? A pesar de ser hermoso y ser como un ángel, aquello no tenía lógica porque las personas no podían ir enamorándose de su próximo umma

-yo… si quiero que seamos amigos… -al ver que de cierta forma lo que decía el chico era cierto –solo no le hables mal de mí, a tu padre… -dijo asiendo que el menor se sorprendiera –por favor…

-usted… -con los ojos más que abiertos -¿usted escucho? –termino la pregunta difícilmente

-si… quería preguntarle algo a tu padre… y no pude evitar escuchar… yo de verdad que no sé porque piensas que yo solo estoy interesado en tu padre por eso… yo… yo no soy de ese tipo de personas… yo nunca aria algo tan abajo como esperara a que tu padre muera para quedarme con su dinero… por lo que se este dinero ni siquiera es tuyo… entonces, ¿Por qué me odias tanto? Porque es obvio que por perder la herencia no es… entonces… ¿Cuál es la razón? –Moría por saber la respuesta… -dime, YunHo… ¿por qué me tratas así?

-yo… ya lo dije, no es porque me caiga mal ni nada por el estilo, es solo que se me hace difícil pensar que alguien tan joven como usted puede estar con mi padre, es simplemente difícil de creer… -dijo con la cabeza baja

-ya veo… y… ¿Qué puedo hacer para que cambies ese pensamiento de mi? –pregunto el pelinegro aun con los ojos algo rojos por el pasado llanto

-nada… no es necesario hacer nada… yo me daré cuenta con el tiempo…

-si… espero que así sea, la verdad a mi no me gusta estar de este forma contigo, porque eres el hijo de la persona que amo, eres el hijo de mi prometido y yo… -su corazón comenzó a latir fuertemente, quería decir aquello, pero había algo que se lo impedía

-si lo sé… como también se que será muy difícil que lo acepte como parte de esta familia –volviendo a hablar con ¿rencor? No lo sabía, solo sabía que no quería que aquel joven perteneciera a la familia, no de aquella manera

-pero… es que… ¿Por qué? –volviendo esa preocupación que minutos antes le hicieran llorar

-porque… porque usted…

-YunHo… -interrumpió el mayor –si es por tu madre… si es por ella, la verdad es que yo no pretendo… yo no pretendo remplazarla o quitarle su lugar en esta familia… -YunHo lo escuchaba sorprendido, ¿su madre? No, claro que no era eso, la razón era más complicada que eso –yo… te juro que no me meteré en cosas que no me corresponden, además tu ya no eres un niño, así que no creo que tenga que estar mucho tiempo contigo… yo… -su cabeza comenzó a dar vueltas y sintió unas ganas tremendas de callar las estupideces de aquel joven –tu madre…

-¡¡basta!! –grito el joven, asustando al pelinegro que ahora permanecía con los ojos completamente abiertos –basta de tonterías… ¿crees que es gracioso?... acaso tienes idea de las estupideces que estás diciendo –quería gritar, quería seguir diciendo lo tonto que le parecía aquello

-yo… -su rostro mantenía una expresión asustada –YunHo, no tienes que molestarte conmigo, ya te dije que no me meteré en los asuntos de la familia los cuales no me conciernen… yo no haré nada para que tu padre se olvide de tu madre… yo…

Sintió como de repente su cuerpo había quedado contra aquella mesita de noche, los labios de YunHo aprisionaban los suyos, mientras que este colocaba sus manos en su cintura. Sus ojos estaban abiertos de sobremanera, la calidez del cuerpo del moreno inundaba sus sentidos, lo sofocaba, pero no incómodamente, era un calor que le gustaba, algo que se colaba por debajo de sus ropas dándole aquel calor que hasta ese momento se había dado cuenta, necesitaba. Sus ojos fueron cerrándose conforme aquellos labios y cuerpo le dieron tranquilidad. El moreno permanecía en la misma posición intentando hacer que Jae abriera su boca para poder explorar esta. El chico aun que un poco tarde, reacciono e hizo lo que el menor esperaba, sintió como la lengua del otro se adentraba en su boca y como esta comenzaba a devorarla por completo, sus salivas se mesclaban y formaban la sustancia mas adictiva que alguna vez uno de ellos haya probado. Las manos de YunHo comenzaron a vagar por la espalda del mayor intentando que el chico aligerara su cuerpo, que dejara de estar tan tenso, tan nervioso. El cuerpo de Jae comenzaba a temblar, sentía las caricias de YunHo tan deliciosas tan delicadas, era como estar en otro mundo, en un mundo de dulces caricias y deliciosos besos. Sus pensamientos comenzaron a desaparecer, porque aun que estaba aceptando todo aquello no podía dejar de pensar en que aquello estaba mal, pero… ya no podía seguir resistiéndose, ya no podía seguir dejando que aquel chico hiciera todo el trabajo, con un poco de dificultad el chico llevo sus manos hasta la nuca del menor, se sostenía de el profundizando el beso que hasta el momento no se había detenido, que a cada paso aumentaba de velocidad, de pasión, de intensidad.

Las manos del menor ahora bajaban por todo el trasero del joven asiendo que este saltara un poco por su atrevimiento, pero que a pesar había obtenido un acercamiento mas intimo de parte del pelinegro. El moreno sonrió ante aquello, aferrándose un poco más al otro cuerpo, sus manos no se quedaban quietas en aquel momento ya exploraban debajo de la camisa del modelo, toda la extensión de su cintura era tocada con dedicación, tan delicadamente, tan tierno que creía nunca pasarían a mas de no hacer algo un poco más atrevido. Al no poder seguir sosteniendo aquel beso, los dos chicos se separaron, respirando agitadamente, sus pechos subían y bajaban intentando regularizarse un poco, intentando no ser tan obvios no dejar que le otro viera lo excitados que para ese momento ya se encontraban.

Los labios ahora rojos de Jae eran una clara llamada a seguir con aquel intenso acto que les dejara algo cansados. El moreno sonrió al ver las mejillas del pelinegro, sabia por experiencia propia que sus respiraciones no resistirían tanto, así que decidió dejar un momento sus bocas tranquilas mientras simplemente besaba lentamente el cuello del mayor provocándole más temblores en todo su cuerpo, en aquel cuerpo que sentía no le pertenecía, que sentía era y seria de aquel joven que le besaba delicadamente.

Aun sin los labios de YunHo sobre su cuerpo, sus ojos permanecían cerrados, se sentía, ¿caliente? Dios, no como que nunca lo hubiese estado, pero nunca tan rápido, un beso, solo un beso y ya estaba de aquella manera, su cuerpo tembloroso y caliente, su piel palpante, deseando ser tocada deseándolo. YunHo no dejaba de verlo embelesado aquella escena era simplemente hermosa, la blanca piel del chico ahora llevando ese delicado color rosado en aquellas partes sensibles de su cuerpo, todo acerca de él era completamente hermoso, era perfecto. El pelinegro abrió los ojos confundido por el silencio del otro joven, su vista se clavo en las orbes del chico y no podía creer que estaba en aquella situación con él, con un niño.
Después de terminar de observar la perfección en persona, el joven volvió acercarse al mayor esperando ser nuevamente correspondido, pero esta vez no le fue tan fácil, el pelinegro intento resistirse al menor, comenzó a forcejear intentando que esos labios no llegaran a su boca ni cuerpo nuevamente, pero el moreno era muy fuerte, lo tomo de los dos brazos para que el chico dejara de moverse y así poder someterlo a él. Sin esperar a nada mas, el moreno llevo a Jae hasta la cama, lo aventó a esta y no dudo en subirse a el rápidamente, sus dos manos sostenían las del mayor por encima de su cabeza, mientras que sus labios se encargaban de besar toda aquella deliciosa piel negándose a dejar un solo pedazo de esta sin probar. La fuerza que ejercían sus manos en las del pelinegro era tan delicada, tan dulce que el mayor dejo de luchar contra eso, no podía, porque se daba cuenta de lo amable que estaba siendo YunHo con él. El menor al notar eso lo soltó de inmediato, haciendo más fácil la exploración de su cuerpo. Con toda la paciencia del mundo comenzó a quitar la camisa ya algo desabotonada del chico, aquel pedazo de tela quedo en el suelo rápidamente y el joven no se detuvo al proseguir con su pantalón, fue algo rápido pero estaba impaciente, quería probar mas allá de lo normal, quería saborearlo por completo. Su desesperación crecía al ver que aquellos pantalones no querían salir de aquel hermoso cuerpo, pero no quería ser un salvaje y lastimar a Jae, con cuidado y viéndose obligado a levantarse de encima de este, el joven comenzó a quitar aquella prenda con mucho cuidado. Unos segundos después ya tenía completamente desvestido a aquel joven, solo algo mas, aquella ligera prenda que cubría su entrepierna, un poco más calmado, el joven comenzó a tocar el sexo de Jae por encima de su calzoncillo, los gemidos del pelinegro no tardaron demasiado en hacerse escuchar, la mano de YunHo se movía en su cuerpo tan deliciosamente, tan delicadamente que sentía como aquel hormigueo se hacía más intenso a cada instante.

-aahmm… -gimió al sentir como su ropa interior era sacada dejándolo totalmente expuesto a esa mirada, a ese cuerpo

-eres hermoso –menciono el chico casi en un suspiro –eres mío – ¿aquello lo había escuchado bien? YunHo había dicho que era suyo, ¿Por qué? Eso no podía ser verdad

-hhmm… ahh… -nuevos gemidos comenzaron a escucharse al momento que el moreno comenzó a lamer el miembro de Jae con la punta de su lengua –ahhmm… -aquella boca engullía su sexo mojándolo, mordiéndolo, era lo mejor que alguna vez el mayor hubiese sentido

-… -el moreno no dejaba de observar el rostro del chico mientras engullía por completo aquel pedazo de carne, aquellas mejillas eran arrebatadoras

El vaivén comenzó lento, el menor probaba delicadamente cada parte del otro chico, saboreaba aquel rico sabor salado de su sexo, al mismo tiempo que su miembro despertaba poniéndose cada vez más duro, cada vez más doloroso, sin que el otro se diera cuenta llevo una de sus manos a su propia erección intentando calmar aquello que moría por hacer. Su lengua siguió atendiendo a Jae provocándole temblores, escalofríos y un montón de electricidad, recorrer todo aquel blanco cuerpo. Los gemidos iban en incremento y las manos del mayor deseaban poner tocar un poco más, tener un poco mas de contacto con aquel joven.

Sentía que no aguantaría mas, se sentía tan bien que perdía el conocimiento dejándose llevar por aquella marea de placer, dejándose convencer por aquella boca, por aquella lengua, aquellas carisias y todas las ganas que tenia de pertenecerle a YunHo, desde aquel primer día que lo vio, desde ese momento había sentido aquella atracción que fue creciendo, que le avergonzaba y lastimaba a la vez, porque cada que escuchaba al chico hablar mal de él, se sentía morir, pero como podían estar ahora en aquella situación, como era que el moreno le estaba haciendo todo aquello, quería pensar, de verdad que quería llegar a un conclusión, pero era tan difícil, era tan difícil pensar con aquella boca en su sexo dándole tanto placer, asiéndole sentir tan bien…

Las lamidas se detuvieron segundos después cuando sintió como toda la semilla del pelinegro se impregnaba en su boca, toda aquella sustancia que pronto trago… Sintió temblar al mayor bruscamente y no dudo en subir hasta sus labios para darle un poco de tranquilidad, para probar aquellos a los que ya se había hecho adicto, aquellos que deseaba devorar y no dejar ni un solo bocado…
El pelinegro recibió los labios del menor desesperadamente, sabía que lo que venía, sabía que esa mano rondando por su trasero no podía significar otra cosas más que… más que lo que deseaba, lo que anhelaba. Pronto y sin esperar al otro chico, comenzó a quitar aquellas molestas prendas de aquel cuerpo moreno, sus manos temblaban pero eso no era impedimento para jalar aquella camiseta gris que a pesar de lo cara que debía de haber costado, en ese momento odiaba, la odiaba y no le importo en lo más mínimo rasgarla por el fuerte acto, solo quería verlo, solo quería sentirlo…
Sus cuerpos se movían rápidamente y pronto el pelinegro besaba y lamia todo el pecho del moreno estando encima de sus caderas, hacia lo que tanto había deseado como si de la ultima vez se tratase, lamia aquellos pezones escuchando al instante los gemidos que salían de la garganta de YunHo, dios eso era tan excitante, escuchar aquella varonil voz gimiendo era tan erótico y lo era más saber que era por su culpa, que el provocaba todo aquello en el castaño. Igual de rápido que el menor, el también comenzó a quitar los pantalones del chico, bajo el zipper ignorando sus sonrojadas mejillas, solo se dejaba llevar, solo no pensaba en mas…
Entonces ahí estaba, su corazón comenzó a latir cuando vio la prominente erección del moreno, era tan grande, era… era tan deliciosa, su boca se movía rápidamente, probaba y se degustaba con el sabor de aquel sexo que sin duda era espectacular. Se movía rápido, sentía aquellos escalofríos en su sexo, sentía como su cavidad temblaba y sabía que estaba ansioso de sentirlo, quería sentir aquello dentro de su cuerpo, quería sentirse embriagado de aquella sustancia, quería sentir el dolor de la penetración.

-espera… -el moreno lo detuvo en aquel momento. Jae estaba rezando por que no le pidiera que se detuviera, porque no lo dejara así, así tan caliente, tan agitado… -quiero terminar dentro de ti…

El corazón de Jae ya no podía ir más rápido de lo que ya latía, se sentía como un niño al que le tenían que pedir todo para poder hacerlo, como se suponía su primera vez debería de haber sido, pero que mas daba, que importaba si ya estaban ahí y ahora podía disfrutar de todo aquello que le estaba dando YunHo. Nerviosamente movió su cuerpo volviéndose a colocar encima de la cadera del chico, claro con la diferencia que ahora los dos estaban completamente desnudos, los dos estaban expuestos y siendo sinceros los dos disfrutaban de aquello, les encantaba sentirse de aquella manera, tan suyos…
Con cuidado el mayor tomo el miembro de YunHo, sus dos manos se encargaban de dirigir aquello a su entrada mientras sentía la mirada penetrante del moreno sobre su cuerpo. Con tranquilidad comenzó a enterrar el gran sexo del menor en su cuerpo, el mismo bajaba empujando su cuerpo para así poder lograr que aquello llegara hasta su punto exacto…

-ahhhhaa… -se escucho un grito al sentir como la erección de YunHo golpeaba una de sus paredes –ahhff… -intentaba regular su respiración, apretaba sus labios para que aquellos malditos gritos dejaran de salir de su garganta…

-Jae hhaa… -abrió los ojos encontrándose con la mirada del castaño tan… tan excitada, estaba brillando y sabia que al igual que él, le estaba fascinando aquello

-mmhh… -el chico espero un momento, ni siquiera habían usado lubricante ni mucho menos lo había preparado, tenía que acostumbrarse a aquel dolor que le recorría todo el trasero y ahora también las espalda le mataban…

Después de unos segundos el mayor comenzó a moverse, subía y bajaba sacando y volviendo a introducir el miembro de YunHo dentro de su cuerpo, sus movimientos eran lentos, quería que aquel pedazo de carne se introdujera hasta el fondo de su cavidad. Los dos chicos no dejaban de gemir, se sentía tan bien…

-Jae –dijo el castaño antes de girarse para quedar encima del chico –yo me encargo –sonrió antes de retomar las embestidas

Aquella posición era mas cómoda para los dos, YunHo se movía rápidamente introduciéndose tan deliciosamente en el cuerpo del mayor. Las embestidas eran constantes, el ritmo que los dos chicos llevaban era perfecto, sus respiraciones agitadas y aquel sudor que transpiraban eran cosas que asían de aquel acto lo mas erótico del mundo. Los labios de YunHo buscaban los de Jae intentando no dejar que el chico perdiera el conocimiento, porque quería que se diera cuenta que era él, quería que supiera que era con él con el que ahora se acostaba, con el que se entregaba…

-ahhm… hmma… hhmm… -los gemidos de Jae no cesaban, su garganta comenzaba a doler y sentía la boca de YunHo humedecerla, tranquilizándola

-Jae… hhmmm… -los dos estaban completamente perdidos en aquellas mareas de placer, los dos sentían su cuerpo llegar al clímax pero aun no querían detenerse…

El menor coloco una de las piernas del pelinegro en su hombre sosteniendo la otra para poder hacer de aquello algo diferente, algo nuevo para ambos. Después de unas embestidas mas, YunHo sintió como todo el semen de Jae terminaba en su mano la cual le había estado masturbando, podía sentir aquel liquido recorrer su mano y gotear en su abdomen. Lo mismo le paso a Jae –aahhhhmmmm –grito después de sentir como toda la escancia de YunHo quedaba en su cavidad, como todo aquello golpeaba sus paredes e intentaba escapar sin poder lograrlo, el moreno seguía dentro de él y eso le impedía el paso… Cuando los dos estuvieron un poco más tranquilos, el menor de los chicos salió por fin de aquel lugar acomodando la pierna del otro correctamente para dejarse caer en la cama. Sus respiraciones estaban agitadas, sus cuerpos temblaban y sentían como toda su parte intima les temblaba aun recuperándose del pasado orgasmo.

Sin más Jae cayó en un profundo sueño, estaba cansado, cansado del trabajo, de llorar, de aquello que asía minutos hiciesen, su cuerpo ya no podía seguir con todo aquello. A YunHo le paso lo mismo, no precisamente por cansancio, pero ver dormir a Jae de aquella manera le había provocado querer quedarse y proteger sus sueños, quedarse con él y demostrarle que aquello que había hecho no solo era un capricho o una forma de arruinar el compromiso con su padre, solo quería estar con él…

Las horas pasaban, el reloj se oía sonar, pero ellos seguían entre los brazos de Morfeo dejándose llevar por el calor de sus cuerpos, por aquella paz que sentían al dormir abrazados, todo era perfecto. Un ruido se escucho desde el pasillo, una de las sirvientas había tirado un objeto que YunHo no pudo describir, sus ojos estaban abiertos y solo esperaba que aquella persona no tocara la puerta de esa habitación, por suerte la chica se retiro y YunHo pudo respirar tranquilo al saberse a salvo. Entonces su mirada cayó en el cuerpo aun desnudo junto a él… lucia tan bello así dormido, era tan perfecto… Sintió como el chico comenzó a moverse, lo vio abrir los ojos y sintiendo sus mejillas sonrojarse, le sonrió. Jae estaba algo confundido, ¿Cómo podía sonreír de esa manera después de lo pasado? Entonces lo descubrió, lo pasado no había sido solo placer, no había sido solo diversión, o venganza… había algo que les atraía algo que más allá de ellos…

-YunHo… -hablo en su susurro –ya despertaste –sonrió sorprendiendo de igual manera al chico

-¿Jae?...

-tengo algo de hambre… ¿quieres comer conmigo? –dijo sin doble sentido

-yo… ¿no, no estás molesto conmigo? –esperando la respuesta del otro

-no, pero lo estaré si no me llevas a comer –un lindo puchero apareció en su rostro el cual hizo sonreír al menor

-está bien… pero primero deberíamos bañarnos

-si… también mandare a lavar estas sabanas…

-si…

-Yunnie…


Y pensar que todo había iniciado de aquella manera, pensar que después de aquello habían intentado alejarse, mantener la distancia, pero no pudieron, volvieron a caer ante el otro y sin pensarlo habían quedado enredados en aquel juego, en aquella red tejida de mentiras, de secretos…. De amor…


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Capitulo 6

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