20 ago. 2009

Lies and Secrets (cap 6)

Lies and Secrets

Capitulo 6




Las personas siempre cometen errores en su vida, ¿cierto? ¿Por qué entonces unos pesan más que otros? No recuerda cuando fue la última vez que pensó en aquello, desde que tenía a Yoochun a su lado las cosas no habían ido precisamente como tenían que ir, pero no de mala manera, en realidad la llegada de aquel doctor había sido la cosa más maravillosa que le pudiese haber pasado, porque lo amaba, porque lo ama… porque fue él quien le rescato de aquel mundo en el que vivía que a pesar de las suplicas y ruegos, le habían obligado a tomar…
Todas las mañanas cuando despertaba en los brazos de aquel hombre, o simplemente oliendo su aroma no podía evitar pensar en cómo hubiese sido si estuviera con el amor de su vida, de cómo hubiese sido si su padre nunca le hubiese separado de aquel al que creía amar… ¿Qué hubiese pasado si nunca hubiese conocido a Yoochun? Le asustaba tanto pensar en aquello, le asustaba tanto pensar en ser una persona sin nada que sentir… sin nada en que pensar, porque su vida se había convertido en lo que más odiaba, su vida se había convertido en una monotonía que le desgastaba, que le quitaba el aire y que no le permitía respirar ni una sola vez…

Porque a pesar de vivir en la mentira y en los secretos, Yoochun le había rescatado, le había sacado de ese abismo en el cual le habían encerrado, en el cual nunca debió de haber entrado. Y se sentía tan sucio, tan miserable cuando lo veía a los ojos y descubría en su mirada aquel deseo de llevárselo lejos, aquel deseo de sacarlo por completo de aquel lugar… aquel deseo de amarlo. Él lo sabía, en aquellos meses había aprendido a leer los ojos de Yoochun, en aquel tiempo había aprendido tantas cosas de él, de su cuerpo, de su forma de ser… Pero se sentía mal cada que pensaba en que no sabía nada… nada de su vida, de su familia, de sus gustos, de cosa tan sencillas como su sabor preferido de halado, o sin tan siquiera este le agradaba, porque su mundo no era más que aquel consultorio que había presenciado sus miles de entregas, y la culpa le invadía cuando este le invitaba a algún lugar y el no podía más que decirle que no podía, omitiendo el “Hirai estará en casa” que Yoochun adivinaba sin razón de palabra alguna, era tal vez esa la razón por la que desde asía un tiempo a la fecha el mayor ya no le mencionaba la palabra ‘cita’.

Todas esas ocasiones que quería pasar con él, tantas veces que quería abrazarlo o decirle un “feliz cumpleaños” todas y cada una de ellas interrumpidas por su familia, porque no podía escapar del lugar sin que nadie dijera algo, no podía hacer nada por su cuenta sin tener a alguien acompañándolo…
Porque vivía siendo esclavo de algo que tal vez si tenía escapatoria, pero… era tan difícil, tan difícil pensar en que Yoochun podía salir lastimado, no lo quería, no quería ver a Yoochun sufrir pero tampoco quería seguir con aquella estúpida mentira.

Hirai… y ese chico no tenía la culpa de nada de esto, porque lo conocía, lo conocía como a su misma sombra el sabia a la perfección que clase de persona era Hirai y sabia que el aria cualquier cosa por cuidarlo que arriesgaría su propia vida por él, y tal vez ese era la razón más fuerte de su tormento, porque a pesar de que amaba a Yoochun no sabía cómo huir sin lastimar a Hirai, sería un malagradecido si lo hiciera llorar… entonces se había encerrado en un callejón sin salida…
Desde el momento que conoció a Hirai tal vez lo había hecho… o tal vez desde el momento que conoció a Yoochun…



**********FLASH BACK**********


Kim Junsu a pesar de ser uno de los hijos del hombre más influyente en toda Korea, había sido un chico promedio, con una madre que lo amaba y de vez en cuando lo consentía, un padre que trabajaba duro para traer el pan de cada día, y un hermano que lo idolatraba, la familia perfecta por así decirlo. Siempre había tenido el amor de todos los seres que le rodeaban y nunca le había faltado absolutamente nada.

-hyung~ –decía el pequeño llorando mientras se sobaba sus rodillas

-¿Qué paso lindo? –pregunto YunHo que al instante regreso a donde su pequeño hermanito

-me está saliendo sangre –dijo apuntando a sus dos rodillas que tenían un poco de tierra por la repentina caída

-a ver… déjame ver –dijo el chico mientras se agachaba a ver a su hermanito –jaja… Junsu no es más que una pequeña cortadita, no lo puedo creer, eres mayor que yo y…

-pero soy más lindo –dijo el chico haciendo un puchero

-claro que no, yo soy mucho más lindo –YunHo era tan solo un niño de seis años mientras que Junsu ya contaba con diez, pero ya que el menor siempre había tenido aquel semblante maduro, Junsu había comenzando como un juego a llamar a este hyung…

-hyung~ -volvió a decir con sus labios apretados

-jajaja… está bien tu eres más lindo –sonrió el chico al ver como la cara de su hermano cambiaba

-sip… aun que hyung también es muy lindo… -así los dos chicos siguieron corriendo por el enorme jardín de aquella hermosa mansión

Los años no podían ser más placenteros para aquellos dos hermanos, las sonrisas, los juegos, nada les había pasado, nada de que lamentarse. Pero todo acabo repentinamente, su madre había enfermado terriblemente de cáncer y según el médico que le había atendido, no le quedaba mucho tiempo de vida, la operación era algo que ya no podía llevarse a cabo y lamentablemente nada mas podía salvarle la vida a aquella hermosa mujer.
Junsu al igual que YunHo habían tomado la responsabilidad de cuidar de su mama, no querían alejarse de ella y por una larga temporada no habían podido asistir a la escuela, entonces aquel invierno el corazón de la señora simplemente no pudo soportarlo más, las lagrimas no se habían hecho esperar, y todo en sus vidas había tomado un cambio drástico.

-¿pasa algo chicos? –pregunto un chico de más o menos la misma edad que Junsu. Sabía lo que había pasado con la señora Jung, pero no entendía el porqué de aquella escena

-no sabemos –dijo YunHo que a pesar de ser más maduro de que su hermano, no entendía el porqué de aquellas caras triste, no entendía porque aquellas personas se habían llevado a su mama y mucho menos el porqué su hermano y padre se la pasaban llorando sin querer explicarle que era lo que pasaba

-señorito YunHo –acababa de llegar una de las sirvientas de aquella mansión –es hora de su ducha, venga el baño ya está preparado –dijo amablemente la joven llevándose al pequeño con ella

-Susu ah~ -el nombrado seguía llorando mientras sostenía sus dos rodillas abrazándose a si mismo

-Hirai… mama… mama… -pero no podía decir más allá de eso, los sollozos no se lo permitían

-no te preocupes –dijo el japonés seguro de sus palabras –no te preocupes Susu… -sin esperar más se sentó junto al joven llevando aquel débil cuerpecito a sus brazos –yo te cuidare, veras que las cosas estarán bien… -seguía diciendo mientras acariciaba sus cabellos –no dejare que llores mas Susu… no lo permitiré –y así limpiando las lagrimas del chico, un beso en su mejillas fue depositado mientras se abrazaba mas a aquel cuerpo

La pérdida de su madre, aquella depresión en la que había caído su padre, ¿Qué podían hacer unos niños ante tal situación? Los dos se habían encerrado en sus mundos impidiendo que nadie más entrase en él, no necesitaban a nadie más que al otro, no querían que nadie más entrase a él… Los años pasaban y la única persona que podía tener una conversación con los hermanos Jung era el joven Ikeda. Junsu comenzó a cambiar, YunHo comenzó a cambiar, como cualquier persona lo asía.

-hyung… -decía el joven abrazando a su hermano que con algunos pocos centímetros menos que el tomaba un rico vaso de leche

-¿saldrás hoy? –pregunto YunHo al ver y oler a su hermano, estaba usando uno de sus mejores perfumes

-sip, saldré con Hirai, ¿quieres venir? –pregunto aun sosteniéndose del cuello de su hermano

-sabes que no… odio esos lugares a donde van ustedes y soy menor de edad…

-yo también lo soy, y sigo siendo más lindo que tu –sonrió el joven al recordar aquellas peleas que solían tener cuando eran pequeños

-como tu digas, ahora me dejarías tomar mi leche –dijo el joven fríamente

-¿pasa algo Yunnie? –un poco preocupado por el repentino comportamiento de su hermano

-es solo que ya no eres un niño hyung, deja de comportarte como tal… ya estás en preparatoria y sigues haciendo este tipo de cosas infantiles -decía el joven cerrando los ojos y disfrutando de su rica cena –y no deberías de decirme hyung…

-perdón… -dijo el chico intentando contener las lagrimas, no quería que su hermanito lo viera de aquella manera tan frágil –tienes razón, soy un idiota… perdón… -y sin más soltó a su hermano y sin mencionar una palabra más salió de la gran mansión

-¿pasa algo Susu? –pregunto el guapo joven recargado en su auto último modelo

-no, nada… -subió al asiento del copiloto con la misma expresión triste con la que había salido de su casa –Hirai –dijo el chico minutos después de su gran silencio -¿crees que soy un niño?

-¿un niño? –un poco curioso por su pregunta tan extraña

-si… YunHo dijo que era infantil… no me dijo exactamente esto, pero… creo que se refirió a que le avergonzaba mi forma de actuar –las lagrimas nunca salieron de sus ojos… así como tantas veces había hecho, las aguantado escondiéndolas en lo más profundo de su ser –sabes… creo que mi papa me odia –dijo volviendo a tragar duro

-Susu… -el chico no podía seguir oyendo aquello, se estaciono en un lugar donde no molestara -¿de qué estás hablando? –lo venia notando desde asía tiempo, algo no estaba bien con Junsu

-a YunHo ya no le gusta estar conmigo, se la pasa leyendo libros o viendo documentales de historia… siempre esta hasta tarde en la escuela y ya nunca jugamos… papa… papa ya casi se la vive en la empresa, no recuerdo la última vez que me abrazo… no recuerdo la última vez que me dijo algo lindo… porque cuando estaba mama… cuando estaba ella no importaba lo más insignificante que hiciera… siempre me decía “bien hecho” o “estoy orgulloso de ti”… eso quiere decir que ya no lo está, eso quiere decir que le ¿falle? –decía sintiendo aquel dolor característico en la garganta, aquel dolor que siempre te embarga cuando aguantas los sollozos

-las cosas no son así, Junsu… tu nunca has defraudado a nadie… eres el mejor de la clase, nunca nadie se queja de ti, eres enérgico y siempre tienes buenas ideas… eres hermoso cuando sonríes, no hay nada malo en aquella faceta infantil tuya… es muy linda de hecho… -nuevamente como lo había hecho en aquellos seis años, se acercaba al joven intentando que sus brazos lo tranquilizaran

-¿Por qué entonces duele tanto? ¿Por qué entonces quiero desaparecer? Creo que ellos estarían mucho mejor sin mí, tal vez si desapareciera de este…

-¡¡basta!!... basta maldita sea, Junsu… qué demonios estás diciendo –sus brazos se aferraron a un Junsu sorprendido –no vuelvas a decir eso, nunca más vuelvas a decir eso… -Junsu lo sentía, estaba llorando, aquel chico estaba derramando las lagrimas que él no podía…

-tú no me dejaras, ¿cierto? –pudo articular

-nunca… -un sollozo más y un agarre aun más fuerte

-¿lo prometes? –Y como si de un niño se tratara el chico levanto su dedo meñique -¿lo prometes?

-lo prometo –y así como tantas veces en las que tenía que decirle que nunca lo dejaría, que siempre estaría con él, los dos chicos se quedaron abrazándose por largos minutos, minutos que les parecían horas, aquellos tan agradables momentos que significaban tanto para los dos…


YunHo ahora era un chico de doce años, su pasión por la cultura, el arte, el estudio, todo aquello lo había llevado a tomar una dura decisión. Esa tarde todo el mundo de Junsu se desmoronaba, aquel que había sido su único sostén se iba, aquel que debería de permanecer con él para siempre se iba y le dejaba solo, y no podía pensar nada mas… tan solo permanecía llorando detrás de aquel pilar mientras observaba como YunHo caminaba con una pequeña maleta, se iba, se iría de su lado… YunHo lo observo un momento más, ni siquiera se habían dicho adiós, ni una sola palabra había salido de sus gargantas ese día, nada…
Junsu esquivo su mirada y volvió a esconderse en aquel lugar, el menor sabia que el chico estaría llorando, pero tenía que ser fuerte, el había tomado una decisión y ya no había nada ni nadie que pudiera cambiarla. Una última mirada a aquellas personas que se despedían de él, su padre permanecía ahí parado sin decir nada, sin ni una sola expresión mientras observaba como su hijo menor partía a un país diferente a otro continente.

El viaje de regreso a la mansión había sido por demás callado, nadie quería decir nada. El pequeño Junsu seguía llorando en silencio mientras sentía como sus fuerzas se iban a cada momento cada cuadra que cruzaba la limosina era como empujar aquella estaca un poco más adentro, un poco más dentro de su alma…

-¿seguirás llorando? –Pregunto su padre fríamente –no te crie con las mejores cosas para que te comportaras como una niña, Junsu –pero él no tenía nada que decir… ¿hace cuanto que no hablaba con su padre? Tenía caso hacerlo ahora… -si tu madre te viera… -aun que había sonado fuerte la verdad era que a él también le dolían esas palabras, porque desde que su esposa los dejara nada había vuelto a ser como ates

La mansión se sentía tan vacía, pero… ¿Qué acaso no era así? ¿Desde cuándo que no hablaba con nadie en ese casa? Porque entonces ahora la partida de su hermanito le dolía tanto… porque se daba cuenta que las promesas no eran más que habladurías y estúpidas palabras que decía la gente para tener la conciencia limpia.

Sin ganas subió a su habitación, no tenía ganas de hacer nada, pero lo único que venía a su mente era hablarle a él… quería aquellos brazos que lo tranquilizaban…
Con las manos temblorosas marco aquel número… el único que tenía en su lista de contactos a parte de su familia, aquella con la que ni siquiera hablaba… ¿Cuándo espero? ¿Diez minutos? En diez minutos el chico ya había llegado como si de una orden se tratara, y su corazón volvía a partirse al encontrar a Junsu en su cama llorando… como siempre…

-¿Su? –dijo cerrando la puerta tras de el

-YunHo se fue… ni siquiera se despidió de mi… -un sollozo casi inaudible -¿tan poco valgo? –pregunto

-no se despidió de ti… porque le duele… lo duele dejarte y no quería verte de esta manera… Junsu… tienes que entender a YunHo, es un niño, está pasando a una etapa diferente…

-pero… yo quiero a mi hermano, yo quiero a ese mocoso que me cuidaba como si fuera mi hermano mayor… yo lo quiero de regreso –sintiendo su rostro empapado de lagrimas –lo quiero…

-tenía que crecer… el tomo su decisión, irse lejos… tal vez el sufría lo mismo que tu Susu… nunca te has puesto a pensar que tal vez la razón de su alejamiento fuera esto…

Y lo era… quedar huérfano desde los cinco años, no saber nada de lo que pasaba y no entender porque su mama ya no estaba, tener que cortarle las alas a un niño, tener que soportar la soledad en aquella mansión, esperando el regreso de su hermano el cual tenía que estudiar… acostumbrarse a estar solo y comenzar a creer que todo era un fastidio…

-yo también sufrí… también era mi mama… pero yo nunca deje de ser como era… ¿Por qué el sí?

-tal vez tu no lo veas, Susu… pero los dos dejaron de ser los mimos desde hace seis años… solo quiero que entiendas a YunHo, comprende que el al igual que tu, tenía que escapar, aun que sea por un momento…

-pero ya no lo volveré a ver… ya no… nunca más…

-si lo harás… solo espera… veras que las cosas mejoraran… -esta vez el que se lanzo a los brazos del otro fue Junsu, solo quería desaparecer de ese lugar, porque aquellos cálidos brazos eran un buen lugar en donde hacerlo

-gracias… -dijo tan quedito que creyó aquella palabra nunca había salido de su garganta…

-… -y como todas aquellas veces, las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos acompañando a Junsu en aquel tormento que vivía

Las semanas fueron pasando, y aun que seguía extrañando a YunHo, por lo menos en aquel momento ya no se la pasaba en las nubes, y había dejado de llorar por las noches. Su mente poco a poco fue creando algo nuevo, no tenía sentido querer algo que ya no podía tener más, su mente se hizo a la idea de que estaría solo, o que por lo menos ya no tendría a su familia como un apoyo. Pero a pesar de aquellos logros que había tenido, había algo que nunca se había borrado de su mente, solo si de una nota personal se tratase… “ya no eres un niño hyung, deja de comportarte como tal… ya estás en preparatoria y sigues haciendo este tipo de cosas infantiles” y tenía toda la razón, ya estaba en la preparatoria y no podía seguir siendo tan infantil como lo había sido. Y se lo propuso, su forma de hablar, su forma de caminar, su forma de actuar, todo tenía que cambiar, dejar de tener aquellos pensamientos de ‘tengo que pedir permiso antes de hacer algo’ que sentido tenia pedir permiso a personas que ni siquiera se preocupaba o que simplemente no les interesaba si llegabas a casa a la hora indicada o si tenias problemas en la escuela o si asías tu tarea, todas aquellas cosas de las que los padres debían de ocuparse…

Después de su drástico cambio, Junsu se había convertido en el chico más popular de la escuela, todos querían ser su amigo, todos querían salir con él, todos y cada uno de aquellos estudiantes querían por lo menos tener una corta conversación con Jung Junsu, el hijo del empresario más rico de toda Korea, el chico con más influencia en la escuela, el mas y no cavia duda, hermoso y sexy de todo el plantel… Y no cavia duda decir que Junsu siempre había sido lindo y muy simpático, pero las cosas ahora eran diferentes, el aire que amenaba el joven era más de glamur y sensualidad.

-Susu… -Hirai como siempre llegaba al salón del chico

-Hirai –sonrió el joven -¿pasa algo? –pregunto sin quitar aquella sonrisa, claro que diferente, no era la misma sonrisa infantil que te contagiaba, aquella que te alegraba

-¿Cómo que si pasa algo? Siempre vengo por ti Junsu, te acompañare a tu casa –ignorando un poco aquella punzada en su corazón al ver lo mucho que había cambiado su niño

-jajaja… tienes razón… -el chico se levanto de donde estaba y tomo su morral –vamos…

-Junsu… -se escucho una voz varonil desde el marco de la puerta

- Young-Nam –dijo el chico al ver de quien se trataba –ven, te presentare a alguien –Junsu tomo a Hirai de la mano y lo llevo hasta donde el chico se encontraba –Hirai el es Young-Nam ,Young-Nam el es Hirai –los dos chicos se vieron por unos cortos segundos, por alguna razón ninguno de los dos sonrió ni dijo absolutamente nada, aquel chico no le daba buena espina al japonés

-bueno… vámonos ya Junsu –el chico miro un momento a varonil chico que se encontraba frente a ellos y después volvió a ver a Junsu

-Susu… no íbamos a…

-perdón… perdón Hirai, lo había olvidado, lo que pasa es que hoy me iré con Young –dijo el chico haciendo una pequeña reverencia

-ahh… si está bien… supongo que nos veremos otro día –dijo el chico aun algo sorprendido por la acción de su amigo

-jaja… bueno Hirai nos vemos luego, tal vez te llamo más tarde –entrelazo su brazo con el del chico –nos vemos –y así el joven había desaparecido dejándose llevar por aquel sexy joven

-llevan una semana –se escucho en al lado de Hirai

-¿perdón? –el japonés no tenía ni la menor idea de quién era aquel chico

-Young-Nam está en el último grado, es uno de los chicos más populares de la escuela, y como la mayoría de los chicos de aquí –dijo mirando al joven –quería salir con el gran y bello Jung Junsu, y rico claro –una sonrisa que para nada le agrado al chico –hace una semana le pidió a Junsu salir y el acepto, así que ya son novios oficiales –tenía que estar bromeando, Junsu no podía estar saliendo con ese chico era algo… era simplemente imposible

-pero… Junsu nunca me había contado de ese chico –murmuro el joven siendo escuchado por el otro

-pues de hecho ellos se hicieron novios el mismo día que se conocieron, tal parece que esos músculos convencieron a Junsu –una sonrisa mas –vamos es obvio lo que pasaría, Junsu no es una santa para no darse cuenta que…

-mira idiota –dijo Hirai sosteniendo al joven del cuello de su camisa –si vuelves a decir algo como eso… te juro que en lugar de ir a tu casa, iras al hospital –decía seriamente y molestamente estaba claro

-… -el joven corrió en el instante que el japonés lo puso en el suelo, no necesitaba enfurecer mas a aquel loco según sus pensamientos

-maldición Junsu… en qué demonios estabas pensando

El Ferrari de YoungNam iba a toda velocidad con dirección al departamento de este, al parecer Junsu se había mostrado interesado en conocer en donde vivía un chico independiente. Los minutos pasaron rápidamente y en un momento el carro ya se había estacionado en aquel bello lugar. Los dos caminaron con calma mientras que el mayor de los chicos aprovechaba para acariciar al chico más bajo. De vez en cuando los besos se hacían presentes, Junsu era un inexperto pero aquel “no te preocupes, yo te mostrare como se hace” de su ahora novio lo habían dejado más tranquilo.

-no puedo creer que estos hermosos labios de cereza nunca hayan sido tocados –decía el joven sin romper el contacto con el otro. El departamento del joven era hermoso pero el menor no pudo apreciarlo a causa de aquellas caricias que no se detenían en ningún momento

-pues es la verdad… nunca nadie se había atrevido a pedirme salir… -dijo el chico algo molesto, porque siempre había sido así, todos los chicos querían con el pero nadie tenía los suficientes pantalones para declarársele, era tal vez que por esa razón acepto inmediatamente cuando aquel guapo chico se lo pidió –crees que es porque no le gusto a nadie –pregunto este pensando en la razón de su soltería

-jajaja… claro que no Junsu… estoy seguro que, no de hecho, todos los chicos quieren salir contigo eres muy guapo y simpático –decía mientras tomaba al menor de la cintura y lo acercaba a su cuerpo –tienes un cuerpo hermoso y –en esta ocasión su boca había comenzado a viajar por el cuello de Junsu el cual no se quejo ante el atrevimiento de su novio

-¿y…? –los labios del que en aquel tiempo era pelinegro permanecían abiertos dejando salir aquellos suspiros que los labios de YoungNam causaban en el

-y muy apetecible –dijo esta vez devorando aquellos rosados labios que sin oponer resistencia dejaban a su lengua explorar en cada rincón de su cavidad

Las caricias fueron intensificándose, el mayor de los chicos no dejaba ni una sola parte de Junsu sin tocar y el menor no podía negar que aquello se sentía de maravilla. Entonces sin esperar más el chico había comenzado a desnudar al pelinegro que permanecía a su completa disposición.

-¿Junsu? –pregunto para estar seguro de lo que estaban a punto de hacer

-ahm… se siente… se siente tan bien… -gimió el pequeño sintiendo a aquel chico encima de su cuerpo

-te are sentir mucho mejor –entonces los gritos del menor comenzaron a escucharse, aquel gran sexo estaba entrando en su cavidad y sentía como este lo partía en dos

-duele… ahhmm… -las lagrimas habían comenzado a salir de sus ojos

-lo sé… no te preocupes, solo durara un poco –después de unos segundos el joven comenzó a moverse, y como él había dicho aquello se sentía de maravilla

-ahhmm… hhmm… -gemía sin control sintiendo aquella corriente de electricidad viajar por todo su cuerpo –mmh… mas hm… mas fuerte… -alcanzo a pronunciar logrando que el chico aumentara de velocidad

Y así, de aquella forma tan inesperada el chico había perdido su virginidad. Después de aquella sesión de ‘amor’ su novio lo había llevado a casa y el no pudo más que mirar cuando el automóvil de este se alejaba, aun se encontraba en un estado de ¿sorpresa? Ni el mismo podía creer que hubiese hecho aquello así de fácil, así sin sentido… porque Junsu no era la excepción y como todos hubiera deseado que esa primera vez hubiese sido mágica. Sin más el chico se metió a su casa, tal vez era cierto lo que los chicos decían y no todo era como lo imaginamos.

-Junsu… -el chico voltea hasta donde aquella persona

-¿Qué pasa? –pregunto respetuosamente

-¿en dónde estabas y quién era ese chico? –pregunto el señor con el ceño fruncido

-estaba en casa de un amigo asiendo una tarea de la escuela, y él se llama YoungNam, es amigo mío –mintió a sabiendas que su padre se molestaría si dijese que era su novio

-¿y dónde está Hirai?...

-supongo que en su casa, padre ¿Qué pasa? –porque últimamente el señor estaba más extraño de lo común y eso preocupaba al chico

-es solo que me parece extraño que no venga contigo, normalmente el siempre te trae a casa –contesto el señor

-pues hoy tenía que ir con YoungNam a hacer aquel trabajo es por eso que él no pudo acompañarme… bueno padre subiré a mi habitación si desea algo ahí estaré –nuevamente el chico retomo su caminata subiendo las escaleras hasta su pieza


Junsu tenía un gran problema con su padre, el chico pensaba que no le interesaba en lo más mínimo a este, así que decidió hacer un casting para poder trabajar como modelo en la empresa Jung. En realidad no tuvo que hacer nada, todas las personas sabían quién era Junsu así que fácilmente le permitieron estar ahí, claro con la condición de su padre sobre que solo trabajaría en modelaje donde no tuviera que salir de la ciudad ni perder clases cosa que en realidad no fue muy difícil de cumplir.

-Junsu –nuevamente los jóvenes se encontraban en la escuela asía ya unas semanas que Junsu tenía muy descuidado a Hirai y el chico se estaba preocupando por el

-ah! Hola Hirai –sonrió el pelinegro

-hola… vaya hace mucho que no hablamos –mientras los dos conversaban decidieron sentarse en aquellas bancas donde siempre lo asían

-si jaja…

-parece que tu relación con YoungNam va muy enserio –aun que sentía como algo se oprimía en el cada que pronunciaba ese nombre, no podía dejar solo a su amigo

-pues, supongo… además tan solo tenemos tres semanas no es demasiado…

-pues sí, pero la verdad te he notado algo cambiado –soltó esperando obtener la respuesta que necesitaba –Junsu… la verdad no quiero ser entrometido ni nada por el estilo pero… pero estas marcas que traes en tu cuerpo son… son golpes o son… bueno, tu sabes –el nerviosismo comenzó a abordarlo, no era fácil hablar de un tema tan delicado y menos con Junsu. Había notado esas marcas en las horas de Educación Física, cuando tenían que cambiarse de uniforme

-ahh… no, no son golpes… este… lo que pasa es que… bueno… -lo mismo le pasaba a Junsu, como le iba a decir a su amigo que aquellas eran marcas de todas esas tardes que había pasado con su novio

-entiendo… tu y él tienen… ¿tienen ese tipo de relación tan… intima? –preguntaba aguantando las ganas de golpear a ese tipo por atreverse a tocar a la persona que más había cuidado en toda su vida

-pues… pues sí, nosotros… es incomodo, Hirai… la verdad es que si, el y yo tenemos relación sexuales, y está bien, nosotros… nosotros nos cuidamos y hacemos todas esas cosas que se tienen que hacer, digo no tienes que preocuparte por mí, no creo que él tenga ninguna enfermedad y sobre el embarazo, pues hemos usado condones y…

-está bien Junsu… ya entendí… bueno, tengo que irme –sin más el chico tomo su mochila y salió de la cancha de futbol

-si~ -Junsu se sentía algo triste, notaba como su amigo se alejaba de el, aun que tal vez había sido su culpa ya que el que siempre cancelaba sus compromisos era el

-ya estoy listo… vámonos –llegaba su novio que acababa de terminar su práctica de soccer

-si…

-¿pasa algo, lindo? –pregunto el chico al notar la cara de tristeza de su novio

-es solo que… bueno tengo algunos problemas con Hirai… pero nada importante

-eso espero, amor… oie… ¿Qué te parece si hoy vamos a mi departamento? –sonrió pícaramente

-ah… pero dijiste que hoy tendríamos una cita…

-pues si… solo que la cita será en mi habitación, ándale vamos a mi casa y prometo que no te arrepentirás –seguía insistiendo mientras besaba el cuello del joven

-hm… está bien… -termino aceptando

Cuando el carro llego hasta el edificio los dos jóvenes se bajaron entre besos y caricias, a Junsu le encantaba como aquel hombre lo tocaba, nadie nunca se había atrevido a hacer aquello y la sensación era por demás placentera. Pero ese día hubiera preferido haber salido a una cita con él, ya que nunca habían tenido una.


Días después y dado que YoungNam había faltado a clases durante una semana entera, Junsu y su gran amigo Hirai se encontraban en la habitación del primero. Los dos se veían aburridos mientras jugaban un tonto juego de computadora. Minutos después el mayor de los chicos se levanto de donde estaba y camino hasta la ventana de aquella gran habitación.

-¿Hirai? –pregunto Junsu algo confundido por la actitud de su amigo

-… -el joven permanecía viendo a la nada, sintiendo la mirada de Junsu sobre de el

-¿pasa algo? –volvió a insistir el chico preocupándose por su relación con el japonés

-Junsu… Junsu tu… ¿amas a ese chico? –pregunto de repente sorprendiendo por completo al pelinegro

-eh?... ah… pues… creo que… no estoy seguro si sea amarlo, pero… pero paso muchos momentos divertidos con él y… y es agradable tenerlo cerca y… -seguía balbuceando sin encontrar una respuesta coherente a aquella tan inesperada pregunta –me agrada estar con él… -termino bajando la cabeza al sentirse de aquella manera tan estúpida

-también te agrada estar conmigo, ¿cierto? –sus ojos se clavaron en los del menor, aquellas orbes eran tan profundas que lo asustaban, el pelinegro se sentía tan indefenso…

-eh?

-contesta… también te agrado, nosotros también pasamos momentos agradable… ¿cierto? –se acerco pocos pasos

-si… ¿a qué quieres llegar?

-Junsu… no puedes seguir con ese chico –los ojos del menor se abrieron de sobremanera, no podía creer lo que su amigo le estaba diciendo

-¿Por qué no?

-porque si no sientes nada por el… nada más fuerte que un pasarla bien… Junsu no puedes, no está bien… -sin más tomo a su amigo de los hombre intentando que este no desviara la vista de su rostro

-yo… la verdad es que a mí me encanta estar con él… Hirai ¿Qué es lo que te pasa? No entiendo porque te estás comportando de esta manera, yo… el solo es mi novio –dijo sintiéndose de alguna muy extraña manera culpable, porque a pesar de que el sabia que solamente estaba con ese chico por la razón que fuese… aun así no quería dejarlo y no se lamentaba por las cosas que hacía con él, a pesar de que no se amasen

-exacto, el solo es tu novio, ¿Por qué tienes que tener relaciones con él?... Junsu ese chico no me grada –dijo esta vez saliendo de aquella extraña actitud

-pero… escucha, Hirai, que él no te agrade no quiere decir que…

-el no es una buena persona, Junsu… yo no confió en él y no quiero que tu salgas lastimado –decía preocupado por lo que estaba pasando el chico

-no puedo creerlo… sabes que Hirai, es mi decisión si yo quiero salir con él o no… así que, por favor no te metas en lo que no te importa –decía el chico algo dolido por sus propias palabras

-Junsu…

-por favor déjame solo –pidió desviando la mirada del rostro del japonés

-está bien… pero Junsu, si algo te pasa yo estaré ahí, así que tu solo búscame –dijo antes de salir

En ese momento Junsu comenzó a llorar como niño, le dolía tanto pelearse con su amigo, pero no entendía su comportamiento y no le agradaba que hablara mal de su novio.

Pocos días después y ya que el novio de Junsu había vuelto a la escuela, nuevamente los dos chicos habían dejado de verse y aquello aunque de cierta forma diferente, les afectaba a los dos.
Junsu había subido a la azotea con su novio mientras estaba en la clase de matemáticas y aquel chico en la de educación física, igual no era como que aquella materia le gustara y ese día precisamente acababa de regresar su novio de un viaje por negocios según lo que este le había dicho.

-es hermoso –sonrió Junsu al ver el lago que se encontraba detrás del gran edificio

-eh? Si, como sea… Junsu –cambio el tono de su voz –te extrañe mucho –dijo esta vez envolviendo el cuerpo del menor en sus brazos

-yo también… ahm… -gimió el chico al sentir los labios de mayor sobre su oído

-… ¿me extrañaste?

-hhmm… si… -y aquellas caricias fueron haciéndose cada vez más intensas, cada vez mas intimas

En pocos segundos los dos chicos ya se encontraban desnudos, disfrutando del cuerpo ajeno, el pelinegro no había prestado atención de que se encontraban en aquel lugar al aire libre donde cualquier persona podía verles, y solo podía agradecer que el edificio fuese enorme y que aquellos arboles les protegieran un poco porque sería demasiado penoso que alguien les descubriera. Poco duraron aquellos pensamientos cuando el menor comenzó a sentir aquellos dedos en su intimidad, el chico está siendo demasiado rápido pero se había justificado con aquello de que habían sido muchos días sin el otro, entonces el menor de ellos no presto demasiado atención a aquel detalle.

-maldito… -dijo mas para el mismo que para que aquel chico lo escuchara

**Minutos atrás**

-joven Ikeda –dijo el profesor viendo como el chico no dejaba de ver la ventana que llevaba al pasillo –si no le interesa mi clase, agradecería que saliera de mi salón de clases

Y sin decir nada mas el chico salió del salón dejando a un muy molesto profesor y a unos muy sorprendidos compañeros de clases.

El chico comenzó a caminar no muy lejos de aquellos dos jóvenes que iban hablando y abrazándose como si se encontraran en cualquier otro lugar y no en la escuela donde se suponía debían de ser más respetuosos. Junsu se dejaba hacer por aquel chico que no dejaba de manosearlo y besarlo, de verdad que si fuera otro tipo de chicos en ese momento ya se hubiera lanzado a romperle el cuello a ese descarado que lo único que hacía era aprovecharse de su amigo.

Supo al instante en que dirección iban los dos chicos, así que antes de que alguno de ellos se diera cuenta que él los estaba siguiendo, el japonés entro al baño para así esperar a que los jóvenes se perdieran entre las escaleras de aquel gran lugar.

**NOW***


-ahhmm… -se escuchaba gemir

El japonés quería irse en aquel preciso momento pero es que había algo que no lo dejaba moverse y no pudo más que quedarse observando como aquel chico se introducía en Junsu y como lo embestía fuertemente. El pelinegro se sostenía del barandal mientras su cuerpo permanecía levemente inclinado dejando su trasero a completa disposición de aquel estúpido que Hirai sabia solo estaba usando a su amigo.

-hm… mas… mas fuerte –pedía el pelinegro sintiendo como el miembro del otro llegaba hasta su punto

-Junsu… hm…

En esta ocasión no tenía sentido seguir ahí observando algo que sabia como terminaría. Sintiendo aquel ya bien conocido dolor en su pecho, el japonés salió del lugar pensando en una forma de lograr que Junsu entrara en razón porque él sabía que YoungNam era de aquel tipo de chicos que solo gustaba de jugar con las personas y sabia que por lo que le había pasado a su amigo, Junsu era un blanco demasiado fácil de engañar.

Pero nada se le ocurría, las semanas iban pasando y él se daba cuenta como Junsu se alejaba cada vez un poco más de él, aunque se le hiciese casi imposible ya que era simplemente difícil de imaginar que alguien como Junsu dejaría que lo utilizasen de aquella manera tan fácil…

Ese día había llegado a casa solo como aquellos meses, sus padres no dejaban de preguntarle la razón de aquello ya que ellos sabían de la cercanía que tenia con el joven Jung, pero él no podía más que decirles que Junsu tenía cosas que hacer, o que incluso el estaba ocupado. Ya era tarde así que había decidido irse a la cama, pero fue detenido por unos golpes en la puerta que lo dejaron más que sorprendidos. Rápidamente fue a abrir esta y casi se cae cuando descubrió de quien se trataba.

-Junsu… -dijo con sin creer aquello

-… -las mejillas del pequeño estaban empapadas en lagrimas, ¿Qué había pasado?

-¿Junsu qué pasa? –pregunto preocupado, así que rápidamente dejo entrar al chico a su habitación

-… -pero el chico estaba tan ¿destrozado? Que no podía pronunciar ni una sola palabra

-Junsu… -abrazo al chico con un brazo mientras que con la otra mano cerraba la puerta de su habitación -¿Qué es lo que paso, Junsu? –sin más el mayor sentó al pelinegro en uno de los sofás que se encontraban en su pieza mientras se inclinaba lo suficiente para ver al pequeño a los ojos

-yo… -seguía sollozando –yo… yo termine con YoungNam –dijo sintiendo su pecho arder

-… -y si no fuera porque el otro estaba llorando, juraba que se hubiera puesto a saltar y cantar de la emoción -¿Qué paso?

-el… -no estaba seguro si contarle lo que había pasado, era algo de verdad penoso –el me… bueno el…

-¿Qué pasa? –insistía porque quería saber que era lo que aquel idiota había hecho

-el me pido… -después de respirar muy profundamente, el chico se decidió a contarle lo que había pasado a su amigo –estábamos en su departamento e íbamos a tener… íbamos a hacerlo cuando… un chico que no conozco llego al lugar y… ellos dos comenzaron a hablar por un momento y después…

-¿después?

-ellos me pidieron hacer… ya sabes que hiciera eso… con los dos… -dijo lo ultimo casi en un susurro asustado por lo que pudiese hacer el japonés

-te pidieron acostarte con los dos… ¿un trió? –pregunto ya más confiado de decir aquella palabra

-si… -bajo la cabeza

-y tu…

-claro que no… fue por eso que lo corte…

-hiciste bien Junsu…

-no me digas nada si… -ya más relajado –no quiero escuchar un ‘te lo fije’

-claro que no… ven te llevare a tu casa…

-déjame dormir aquí…

-¿y tu papa? –pregunto algo preocupado

-le llamare para decirle… -decía con aquellos ojos cristalinos, pero precisamente por lagrimas, era más bien su forma tierna de convencer a cualquier persona

-está bien, Susu…


Después de eso los dos chicos habían vuelto a ser los mismos de antes, claro que aquello no duro más que unos años ya que Junsu había vuelto a tener una relación que afecto su vida completamente, e incluso más que YoungNam, aquel chico había cambiado radicalmente todo su presente y futuro...

Poco después de aquello y habiéndose recuperado de su ultima relación, Junsu volvía a su mansión un poco cansado por la última sección de modelaje en la cual había participado. Al llegar a casa se dio cuenta que no solo su padre se encontraba en el lugar si no que también los padres de Hirai y el chico. Al principio le dio gusto haber visto a los señores Ikeda, pero entonces vio la cara de su padre y pudo darse cuenta que algo no estaba bien.

-buenas tardes –saludo a los señores antes de dedicarle una linda sonrisa a su amigo

-buenas tardes, Junsu –contestaron los dos señores

-tenemos algo que informarte, hijo –hablo el padre del joven, desde lo que su hijo había hecho el señor no tenía mucha confianza en el pelirrojo así que quería tomar medidas más drásticas

-sí, ¿Qué pasa? –todos ya se habían sentado en la estancia expectantes de lo que dijesen los mayores

-veras –hablo la señora Ikeda –hemos llegado a la conclusión de que es hora que nuestras familias se unan y que ustedes muchachos sienten cabeza –los dos jóvenes se quedaron viendo confundidos

-lo que tu madre quiere decir –se dirigió a su hijo –es que ustedes dos chicos –su mirada era de completa ilusión, sin duda estaba muy emocionado –ustedes dos chicos se comprometerán –soltó el hombre mientras su esposa sostenía su mano

-así es hijo… lo hemos pensado y creemos que será lo mejor –ni una palabra fue pronunciada por los dos chicos, estaban tan shockeados que no sabían ni que decir

-¿no dirán nada? –pregunto el señor Ikeda confundido con la actitud de los muchachos

-están locos –pronuncio Junsu –nosotros no podemos casarnos –decía levantándose de aquel sofá

-Jung Junsu, no seas irrespetuoso y lo del compromiso esta disidido

-pero esto no está bien nosotros… nosotros no pedimos esto además… -volteaba a ver a su amigo esperando que este lo ayudara a pelear contras sus padres –Hirai, di algo –pero el chico no se movía ni un milímetro y su boca estaba más que cerrada –pues yo no me casare –termino el chico subiendo las escaleras asía su habitación

-no se preocupen, ahora está algo confundido, pero la boda se llevara acabo


Todos sus esfuerzos por lograr que su padre le dejara fuera de aquel matrimonio fueron en vano, el hombre estaba completamente disidido y sin más aquella boda se había llevado a cabo pocos meses después de que el compromiso había sido anunciado. La fiesta fue por lo más alto presenciando a las más grandes personalidades de la sociedad, el lugar había sido hermoso, la comida exquisita y sin duda había sido un evento por demás impresionante. Todas las personas saludaban a los novios mientras les sonreían felices por su gran compromiso, pero a pesar de aquello y de sus sonrisas fingidas, Junsu deseaba salir corriendo de aquel lugar y mandar a la fregada todo aquello, pero no podía hacerlo, no debía hacerlo.

Después de todo aquel asunto de la fiesta, los padres de los chicos decidieron pagarles a estos un viaje a Bora Bora una isla por demás impresionante y hermosa. En otras circunstancias, Junsu se hubiese puesto muy feliz, pero aquello era su ‘luna de miel’ y no podía mas que estarse en su habitación diciendo que no se sentía bien para ir a nadar junto con su ya esposo, Hirai. Esa misma noche los chicos habían decidido cenar algo en el balcón de su recamara…

-Junsu… -intento hablar el mayor. A pesar de todo el tiempo que había pasado, nunca se habían puesto a hablar sobre aquel tan repentino compromiso

-…

-¿no vas a comer nada? –dijo al notar que el joven ni siquiera había probado de aquel exquisito vino

-no tengo hambre –pronuncio despacio el chico

-está bien… ven levántate –sin esperar a que el chico hiciese eso, el mayor lo jalo dentro de la habitación dejándolo frente a la cama

-¿Qué pasa? Hirai que estas… -pero las palabras desaparecieron cuando los labios del chico comenzaron a devorar su boca

-yo se que tu padre te lo dijo, Junsu… -decía ya estando encima del cuerpo de su esposo en aquella muy amplia cama –una de las razones más importantes por las que se llevo este matrimonio fue por… -su mano comenzaba a bajar intentando abrir el cierre del pequeño –porque ellos quieren que les demos nietos -y lo recordó, aquella conversación que había mantenido sobre su padre… Hirai tenía razón

-sí, pero… -sus esfuerzos por empujar al japonés eran en vano, el chico era demasiado fuerte

-no te preocupes, Susu… no te lastimare –intentando lograr que el chico desistiera de sus forcejeos

-no… no, NO QUIERO… -termino en lagrimas mientras que el otro lo observaba con aquella mirada triste

-…


Y si, habían pasado más de tres meses antes de que Junsu permitiera a su esposo tocar su cuerpo, de cierta forma se había resignado a la idea y si le daba nietos a su padre, era una forma de liberarse de sus quejas, regaños y palabras hirientes…

Entonces había comenzado el teatro de un matrimonio feliz, entre sonrisas fingidas, miradas dolorosas, y noches donde sentía su cuerpo sucio y miserable…

Todos esos meses esperando que aquello que querían sus padres se cumpliera…

Pero durante ese largo año… nada había pasado y todas las preguntas recaían en esa relación que el pelirrojo había mantenido con su último novio…




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3 ♥Comentarios♥ :

Anónimo dijo...

cuando van a hacer mas capis

Mirai♥superAdmin dijo...

La autora todavia no ha actualizado.
Cuando lo haga los pondre de inmediato =)

Anónimo dijo...

Tiene continuacion verdad?

:a   :b   :c   :d   :e   :f   :g   :h   :i   :j