2 sept. 2009

Necesito que me toques

Título: Necesito que me toques
Autor: NanaLove
Pareja: YunJae




Por fin se ha acabado la pesadilla, estoy agotado, sudado…Necesito ducharme, mojar todo mi cuerpo y que se vaya esta sensación de pesadez, este concierto ha sido más agotador de lo normal. Te has acercado demasiado a mí y eso ha hecho que la temperatura de mi cuerpo suba de manera descomunal, y aunque lo sabes lo sigues haciendo.
Me dirijo para mi camerino para relajarme un poco, sentarme enfrente del espejo y esperar a que esto se me pase, con la mirada perdida en el techo, inundándome en mis pensamientos y de repente me viene una frase: “Yunho, necesito que me toques”, me despierto de mi ensoñación y me quedo con las manos en la cabeza, pensando en porque me había venido eso a la mente, lo único que sabía en ese momento era que necesitaba que Yunho recorriera todo mi cuerpo hasta los lugares más escondidos de él. Empezaba a notar calor en todo mi cuerpo y especialmente en mi entrepierna, pero seguía sin hacer nada, sentado en la silla pensando en todo en general.
Oigo como se abre la puerta discretamente, pero no le prestó la menor importancia, pero cuando oigo una taquilla abrirse me doy la vuelta…y…allí estabas, aun con la ropa del concierto…tus pantalones amarillos y esa camisa sin mangas que dejaba ver la fuerza de tus músculos…esos que quería tocar y que me abrazasen con fuerza hasta ahogarme:
-Hey, Boo que haces aquí solito? – me decías con tu tono de niño pequeño
-Pensando… - te dije mientras miraba tus brazos
-En mi? – cambiando tu tono de voz en algo más sensual mientras te me acercabas mirándome fijamente a los ojos.
-Bueno… - apartándote la mirada para que no pudieras notar los nervios en ella
De repente, te quedaste de rodillas en frente de mí mirándome fijamente y apoyando tus codos en mis rodillas, acercándote poco a poco a mi entrepierna, supongo que habías visto en el estado en el que me encontraba:
-Boo, me parece que hoy te has acalorado más de lo normal, no? – mientras bajabas y subías tus manos por mis muslos y echabas miradas furtivas a todo mi cuerpo
-Puede ser que sea por culpa de alguien no? – te dije sin ningún miedo de tu respuesta
-Tanto te provoca que me acerque a ti? – levantando un poco tu cuerpo para quedar nuestras miradas a la misma altura, y acercando tu cuerpo mas al mío, notaba tu agitada respiración en mi
-Demasiado… - te cogí de la cintura acercándote más a mí, quedando nuestras bocas a escasos milímetros.
-Uy…como estas hoy, madre mía, lo hare más a menudo, me gusta este lado tan salvaje tuyo – me decías mientras no dejabas de mirar mis labios y relamer los tuyos.
- Y ahora que hare ehh Yunho? Mira lo que me has hecho… - te dije mientras miraba como te relamías tu pequeña boca
No me respondiste con palabras, pero aquel lametón que me diste desde el mentón hasta debajo de mi nariz me lo dijo todo. Empecé a besar tu boca, sin soltarte de la cintura, primero poco a poco pero para luego ir acelerando y volviéndonos más salvajes…hacia tanto calor allí dentro, y el calor que tu cuerpo desprendía aun me daba más calor.
Nuestras lenguas se movían como nunca, entrelazándose entre ellas, intercambiando nuestras salivas y consiguiendo sacar los gemidos el uno del otro. Tocándonos por encima de la ropa como desesperados, como si ese mismo día se fuera a acabar el mundo, poco a poco nos fuimos levantando de nuestras posiciones para quedarnos de pie, y así tuve más acceso a tu trasero y tú mientras tocabas mi espalda, rascándola con tus uñas y yo apretaba con fuerza para que te quedaras muy cerca de mí y así rozarnos el uno al otro, notando nuestras erecciones. Hubo un momento que te paraste, te alejaste unos centímetros de mí, pero lo suficiente para que nuestros cuerpos dejaran de estar juntos y de repente me cogiste de la camisa y me dijiste “Llevaba tiempo queriendo hacer esto.” Y de un tirón me arrancaste todos los botones dejando mi torso totalmente al descubierto y completamente sudado, tarde unos segundos en reaccionar, pero al instante me tire encima de ti, consiguiendo dejarte contra la pared y empezar a dar grandes mordiscos acompañados de lamidas por todo tu cuello, viendo como alzabas tu cabeza quedándote con la mirada fija en el techo y cerrando tus ojos, soltando gemidos, que hacían que quisiera poseerte en ese mismo momento, pero mejor esperar, hacerte enloquecer me gustaba de manera brutal. Tus manos recorriendo mi espalda, y poco a poco me ibas bajando la camisa para dejarme totalmente al descubierto, y cuando lo conseguiste bajaste las manos hasta mi trasero, para poder masajearlo y tocarlo tanto como te gusta. Conseguiste que un momento me distrajera y dejara tu cuello, para dejarme a mí contra la pared, y cogerme de las muñecas para poder inmovilizarme a lo que te respondí como pude: “No serás capaz de dejarme así?”. Tu sonrisa a esa pregunta me dijo todo, no me ibas a dejar tocarte mientras tú me torturabas besando todo mi cuerpo, mi torso desnudo, mi cuello sensible y mi boca que te llamaba a gritos, pero sin embargo no hiciste nada, te quedaste mirando todo mi cuerpo, desde mi pelo mojado por el sudor hasta mi evidente erección que quería ya salir de ese pantalón en el que estaba encerrado, y cuando tu mirada volvió a mis ojos, note como te acercabas a mí, sin hacerme nada dejando tu mirada encima de mí, y consiguiendo que soltara un pequeño gemido por el roce que tuve con tu erección. Empezaste a besarme de manera dulce pero enseguida bajaste hasta mi cuello, dejando marcas que enseguida se iban pero que cuando me las hacías enloquecía, y luego seguiste hasta mis hombros, proporcionándole pequeños besos hasta llegar al pezón al que decidiste darle besos con más fuerza, y a lo que yo respondía haciendo fuerza para que me soltaras, yo también necesitaba tocarte, sentía que iba a explotar en cualquier momento. Pero, por mi sorpresa, me soltaste para seguir bajando por mi torso mientras tocabas mis pectorales dibujando mis costados con tus manos para dejarlas apoyadas en mi cintura. Cuando llegaste a mi ombligo, quedándote de rodillas delante de mí, empezaste a hacer redondas con tu lengua alrededor y a rozar con tu mano por encima del pantalón mi erección, a lo que tuve que tapar mi boca porque sentía que iba a gritar y tuve que reprimirlo para que no nos escuchara nadie. Cuando me viste así, dejaste de tocarme y de lamer mi ombligo, y desabrochaste poco a poco el botón del pantalón para luego bajar la cremallera, y bajarme el pantalón poco a poco, hasta las rodillas, y luego me volviste a mirar, sonreíste y me bajaste los calzoncillos, consiguiendo que me sonrojara, y note tus manos tocándome, acariciando mi miembro, lentamente, para luego ir introduciéndolo al mismo ritmo en tu boca, haciendo que me estremeciera porque no podía gemir demasiado alto, y mientras tu ibas metiéndolo y sacándolo de tu boca, lo notaba tan húmedo, y a veces te quedabas lamiendo solo la punta y tocándome con la mano, lo que hacía que aun enloqueciera más, sentía que en cualquier momento me iba a correr en tu boca, pero quería retenerlo lo máximo posible para que siguieras haciéndome eso…Pero, no pude mas…Lo solté todo en ti, en tu boca y me encanto ver como lo tragabas y el aun sentir tu lengua lamiendo mi miembro. Te levantaste y me besaste, y después de eso te cogí de la cintura y mientras te empujaba, te daba pequeños besos en la boca, hasta que te estire en el sofá de la sala, quedándome encima de ti, ya sin ropa, pero ahora te tocaba a ti, fui levantando poco a poco tu camisa, al mismo ritmo que iba lamiendo tu torso, moreno y musculoso, y cuando la saque la tire al suelo, y desabroche el pantalón que llevabas para meter la mano y empezar a masturbarte mientras besaba tus pezones erectos, morderlos me encantaba y a ti parecía que también, el oír tus gemidos resucitaba mi miembro que volvía a ponerse erecto, pero ahora me preocupaba mas darte placer a ti que me lo dieras tu a mí y empecé a acelerar el ritmo de mi mano, y empecé a bajar mi boca hasta tu barriga pero seguía mordiéndote. Cuando sentí que te ibas a correr, baje mi boca hasta donde estaba tu miembro para lamerlo antes de que corrieras y que lo hicieras en mi boca, y cuando note que tu espalda se curvo, note todo el liquido en mi boca, estaba tan caliente notando como bajaba por mi garganta y me quemaba. Necesitamos un minuto para reponernos, pero cuando me sentí con energías fui bajando poco a poco tus pantalones y cuando te los baje hasta los tobillos tu mismo te levantaste y te quedaste a cuatro patas y me dijiste: “Quiero sentirte dentro de mí. Házmelo ya.”. No me gustaba verte suplicar así que me incorpore quedándome de rodillas y empecé a acariciar tu espalda dándole pequeños arañazos, dejando la marca de mis uñas, llegando hasta tu trasero, el que abrí con mis manos, para poder perfectamente tu entrada, la que empecé a acariciar con un dedo, esas caricias arqueaban tu espalda. Fui introduciendo poco a poco un dedo para acostumbrar tu cuerpo, no sé si gemías de placer o dolor, pero introduje un segundo, y fui metiéndolos y sacándolos, y cuando metí el tercero, sentí que ya estabas preparado fui introduciendo poco a poco mi miembro en ti, note como ibas hundiendo la cabeza en el cojín del sofá y gimiendo, cuando lo metí por completo me espere un poco y empecé el vaivén de mis caderas poco a poco, para luego ir acelerando el ritmo y poco a poco tu también te ibas incorporando y a gemir más fuerte, pero te tape la boca, no quería que nadie nos escuchara pero de mi propio placer te solté y empezamos a gemir los dos con más fuerza:
-Más…más…más fuerte – me decías susurrando
Acelere mucho mas, era lo que me pedias, cogiéndome de tus caderas para poder moverme mejor. Salir y entrar de ti a esa velocidad me enloquecía y no sabía cuánto más iba a aguantar, pero por escucharte gemir aguantaría lo que hiciera falta, eran tan sensuales.
Cuando ya sentía que me iba a correr di el último acelerón y lo hice dentro de ti quedándome apoyado en tu espalda mientras me descargaba en ti. Estaba exhausto…no podía a penas moverme, pero de repente me levantaste hasta la silla sentándote tu y dejándome encima de ti y me dijiste: “Vamos a ser justos no?” y note como metiste de golpe tu miembro en mi…Me quede paralizado y solo te pude decir: “Yunho…Joder…Como te pasas” Estuviste unos segundos y empezaste a subir y bajar haciendo que rebotara en tus piernas, aunque me estuviera muriendo por dentro tu manera de hacérmelo tan salvaje me encantaba, subiendo y bajándome de esa manera, me acostumbre enseguida mientras notaba como me mordías la espalda y con tus manos tocabas mi torso. Me gusta tanto, se nota tan caliente y cuando me tocas, me quema. Cuando note que acelerabas más me fui preparando, cogiéndote por el pelo y echando mis ultimas energías en el sube y baja de las caderas y los gemidos. Y ahí lo note…todo tú líquido en mi interior, tan cálido y lo notaba tan suave… Nos quedamos un rato en esa posición recuperando fuerzas, con nuestras respiraciones completamente aceleradas, Cuando me vi con fuerza me levante viendo cómo caía tu miembro de mi interior flácido y me estire en el sofá bocabajo, agarrando el cojín en el que antes te hundías y dijiste tus primeras palabras después:
-Entonces tengo que seguir provocándote en los conciertos? Porque si esta es la reacción, ojala y tengamos conciertos cada día – me decías mientras me mirabas mi cara medio dormida del cansancio
-Aguantaremos este ritmo – te decía con una medio sonrisa y susurrándote
-Bueno si morimos de cansancio…moriremos juntos…



FIN




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