5 may. 2009

DON´T CALL ME NO MORE

Junsu es uno de esos chicos que se entregan por completo en cada relación, de esos que demuestran cada segundo lo mucho que aman… por eso, no entendía el porqué era que su pareja lo atosigaba todo el tiempo con llamadas y mensajes, siempre cuestionando lo que hace o con quién está, chocando con celos enfermizos todo lo que el pelirrojo hace durante los momentos que no están juntos… y esa actitud lo había colmado ya, tanto que consiguió apagar el amor que le tenía, de forma tal, que ahora ignoraba sus llamadas, porque sabía que querría disculparse por dudar de él… esperen, No! Seguro él le diría cosas como: “se que ahora irás a los brazos de Yoochun, tu amigo, como si no supiera yo que ustedes tienen algo más que una linda amistad”…

O sea, cómo era que todo el mundo pensaba que él sentía algo más que amistad por su amigo… su mejor amigo. Él, que siempre ha estado ahí para apoyarlo después de cada absurda discusión con quien ahora no verá más que como su expareja, alguien a quien nunca más quiere volver.

Conducía sumido en sus pensamientos sin un rumbo fijo en su mente, pero su corazón conocía bien el camino hacia el único lugar en que se siente seguro.

………………..

Yoochun estaba cansado de engañarse a sí mismo, amar a una chica era realmente difícil, no por muchas de las razones que se suelen dar acerca de la compleja mentalidad femenina, sus radicales cambios de humor o su forma de decir “sí” arguyendo un “no” y viceversa. No, porque él conoce muchas mujeres, ha salido con varias y francamente lo complicado con cada una de esas fracasadas relaciones era… que no son Junsu.

Tanto así, que ya ni siquiera era capaz de reconocer los nombres de los teléfonos que aparecían en la pantalla de su móvil, a veces se decía a sí mismo que era como pensar en números equivocados; sí, porque a todas y cada una de esas chicas, él realmente no las conocía.

Y era hasta cierto punto patético estar tan solo en su departamento, esperando siempre que su amigo llegue a él, no siendo capaz de decirle nunca que él le quiere, mucho más que ése que amándolo (como dice) lo daña profundamente con absurdas ideas respecto a la fidelidad del delfín.

El pelinegro se puso de pie, cortando una de las tantas llamadas entrantes de quien fuera su pareja, e incluso de aquéllas a quienes dejó y se niegan a renunciar a él. Pero no, tampoco le consideren un casanova, porque si él hubiera encontrado por lo menos un placer en aquellas aventuras, tal vez podría llamársele de tal forma, pero; cuando no ha sido más que sexo con algunas, cuando no ha podido hacer el amor porque al final se da cuenta de que no es el cuerpo al que quiere hacer temblar de placer, de nada sirve haber tenido varias relaciones amorosas en las que lo que más ausente estuvo fue justamente el amor… ese sentimiento que solo vibra en su interior por Junsu.

Su mirada se perdió en la postal que la ciudad a esas horas de la noche le afrecía tras el cristal, en una mano su móvil, la otra apoyada en el enorme ventanal.

…………………..

Cuando el pelirrojo aparcó su móvil volvió a sonar desde el asiento del copiloto, Junsu lo miró; tal vez antes, hace todavía una semana, él se hubiera debatido entre atender o no la llamada, pero hoy sabía y estaba completamente decidido a no dar otra oportunidad.

Se quedó arriba de su auto unos minutos más, simplemente en silencio, sin pensar en nada, pero al mismo tiempo dejando que los pensamientos que inevitablemente están en su mente fluyeran libremente; percatándose de lo que tal vez por meses, pasó por alto. Instintivamente tomó su móvil y bajó del auto, encaminándose directamente hacia el departamento de Yoochun.

……………………

Después de mucho pensarlo, el pelinegro tomó una decisión… el timbre de su puerta lo distrajo, pero tuvo el presentimiento de que su pelirrojo amigo aguardaba tras ella. Con una sonrisa sinceramente alegre, Yoochun abrió…

- hola… - saludó el pelirrojo, dedicándole una sonrisa tímida, como pidiéndole disculpas por estar ahí, puesto que ambos sabían que cuando Junsu se presenta sin previo aviso, solo puede deberse a algo…

- hola, Junsu ah, pasa… - el pelinegro se hizo a un lado para permitirle el paso, el perfume de su amigo inundando su sentido del olfato… - quieres tomar algo?... – cuestionó en tanto cerraba la puerta y su amigo se dirigía a la sala sentándose en el sofá…

- no gracias, en realidad estoy bien así… - y por primera vez desde que recuerda llegar con su amigo por huir de su ex, Junsu sentía que lo único que quería, era no hablar de él.

- quieres hablar?... – pero claro, Micky suponía que el delfín tendría ganas de desahogarse como cada vez, de sacar toda la frustración, e incluso de llegar a llorar en sus brazos…

- no… - su móvil volvió a vibrar… - no de él por lo menos… - comentó mirando con hastío aquél número… - don´t call me no more… - murmuró en un perfecto inglés, como si pretendiera que el otro le ha escuchado a la distancia…

- sería mejor si se lo dijeras, Junsu…

- en verdad, no quiero hablar ni saber nada de él ahora… - dicho lo cual, decidió apagar el objeto…

- como tú decidas… - se sumieron en un silencio que por momento parecía cómodo, pero cuando sus miradas se cruzaban, la incomodidad los asaltaba.

Si Junsu es sincero consigo mismo, Yoochun es uno de los hombres más atractivos sobre la faz de la tierra, porque, no importa qué corte o peinado lleve, cualquiera le va de maravilla; tiene unos ojos que hipnotizan por la manera tan profunda con se clavan en ti así sea solo un segundo, tiene los labios más seductores que ha visto, porque no importa si está serio, divertido, ganoso (xD) o hasta triste o enojado, siempre parecen una invitación a probarlos (y eso lo ha sabido siempre). Tiene la manzana de adán más varonil que el resto de sus amigos y conocidos, esa forma de resaltar o moverse cuando habla, canta, ríe o susurra. Y ¡Dios! Si sigue describiendo más su atractivo físico conforme su mirada va descendiendo por su cuerpo, tendrá una hemorragia nasal al llegar a cierta parte de su anatomía que (admitiéndolo) ya una vez lo hizo tener sueños húmedos.

- Junsu?... – lo llamó el pelinegro, una sonrisa lasciva curvada en sus labios, había descubierto a su amigo mirándolo de aquella lujuriosa manera.

- eh?... – y solo entonces, el delfín se dio cuenta de su error, pues había tenido que elevar su mirada para encontrarse con los ojos de su amigo. Diablos! Se había quedado como idiota viéndole el…

- se de una forma en que podrías borrarlo de una vez por todas, y no hablo solo de borrar su número o la melodía con que identificas su nombre… - el ratón se acercaba lentamente, como dándole tiempo de procesar sus palabras y entender el sentido de su acercamiento.

- Chunnie… - murmuró con el corazón latiéndole apresurado en su pecho, sintiendo el aliento del pelinegro golpear contra su rostro. Decidido, fue él quien terminó por acortar la distancia, tomando posesivamente los labios de Yoochun entre los suyos, probándolos salvajemente, lamiendo sobre ellos antes de introducir su lengua y enredarse con su igual, que sin ánimos de verse sometida, luchaba por el dominio de tan candente beso.

El pelirrojo se inclinó más hacia delante, dejando que su peso quede sobre el ratón, recostándose sobre su cuerpo mientras se devoran los labios. Yoochun movió sus manos, llevándolas a su espalda, bajando morbosamente hasta el pronunciado trasero de Junsu, quien gimió ronco separándose del beso cuando fue presionado con fuerza.

- siempre quise hacerlo… - murmuró contra su cuello, antes de comenzar a besar ahí, dejando que su lengua marque un camino húmedo, subiendo hasta su lóbulo del que mordió suavemente, haciendo gemir otra vez al delfín; para luego bajar otra vez, deseando bajar más y más hasta otra parte de la anatomía del pelirrojo que ha deseado largo tiempo.

- mmhhh, Chun, aquí no, aahhh…. – una traviesa mano del ratón había viajado hasta su torso, colándose bajo se camisa y chaqueta.

- dónde entonces… - cuestionó sin interrumpir su actividad, ahora que se había apoderado de uno de los pezones de Junsu, pequeño botón que reaccionaba favorablemente a su tacto.

- aahhh, yo… tu… mmhhh, cama… - y se hubiera sonrojado por su atrevimiento, pero toda la sangre se fue a su entrepierna cuando el pelinegro se enderezó, lo tomó por el trasero y se levantó, consiguiendo que sus miembros se rozaran y quedaran pegados con esa postura, y eso lo excitó rápidamente.

Micky se dirigió a su habitación caminando entre besos, cuando llegó tuvo que bajar a Junsu porque la puerta estaba cerrada. Diablos! Porqué estaba cerrada? El pelirrojo se recargó inconscientemente en la puerta, sus manos deshaciéndose de la camisa del pelinegro en tanto no paraba de besar desenfrenadamente esos labios, el ratón buscaba con su mano izquierda la perilla de la puerta, pero cada intento topaba solo con más madera, después de mucho buscar, por fin logró girarla para entrar, pero como el delfín estaba recargado sobre la puerta, casi lo tumba al abrirla, por lo que se largaron a reír ambos, abrazándose suavemente mientras continúan con pausados besos, como para retomar la pasión que por segundos se vio interrumpida.

Demonios! Quién inventó la ropa? Pensaba ansioso el ratón, mientras casi sacaba a tirones la ropa del delfín, que solo sonreía complacido por la actitud de su, amigo? Amante? Pareja? Pero es que, primero que no en el sofá, o sea, hacerlo ahí es muy erótico; luego, la puerta, a quién se le ocurre mantener la puerta de su habitación cerrada, ah sí, justo al dueño del departamento, y, para rematar, ropa que estorba en su preciado objetivo de sentir la piel de su chico.

Cuando por fin hubo conseguido dejar en solo ropa interior a Junsu, y éste lo había desnudado completamente (pues sí, que por andar de ansioso, el pelirrojo le tomó ventaja), el delfín empujó al ratón sobre el colchón, montándose a horcajadas sobre él, sus rodillas a cada lado de sus caderas, mirada lujuriosa…

- quiero tu sabor en mi boca… - sus manos ya masajeaban la erección bien despierta del pelinegro, cuyos gemidos intentaba reprimir sin demasiado éxito de por medio, sus ojos se cerraron inevitablemente cuando la lengua del pelirrojo lamió la punta, haciéndolo temblar.

- aahhh, Junsu, no me tortures más… - su excitada voz incentivó al pelirrojo.

Introdujo poco a poco su miembro, dejando que su lengua acaricie la extensión conforme va descendiendo, sintiendo ese peculiar sabor que comienza a impregnarse en su húmeda cavidad.

Lentamente aumentó la rapidez de sus succiones, privándolo por momentos de la calidez de su boca, compensándolo con los movimientos de sus diestras manos acariciando de arriba a abajo, cada vez más rápido, hasta que cuando sintió que no tardaría en correrse, llevó nuevamente su boca ahí y succionó hasta que la esencia del ratón lo hizo casi explotar de placer. Tragó todo cuanto pudo y luego subió hasta los labios del pelinegro, probando así de su propia semilla en un beso tan lujurioso como todo lo que está pasando entre ellos.

- eres más pervertido de lo que pensaba… - murmuró en su oído cuando le tomó por la cintura e intercambió posturas, quedando ahora él sobre el delfín.

- solo contigo… - porque verdaderamente, él jamás había sentido tanta pasión corriendo por sus venas, tantos deseos de unirse a alguien, a él en especifico.

Yoochun ya no dijo nada, algo en su interior había explotado de emoción, y existe algo que se llaman palabras, y sirven para formar oraciones y comunicarse, pero, en ese momento, no tenía más cabeza que para amar a ese hermoso ser bajo su cuerpo, que lo mira de una forma diferente, no solo lujuria hay en su ojos, sino también un brillo especial que lo hace sentir en las nubes.

La ropa interior por fin fue olvidada en alguna parte de la habitación, puesto que el pelinegro se la había sacado y lanzado lejos sin saber a dónde. Acariciaba suavemente la erección del pelirrojo, dejando que sus dedos reconozcan cada parte de ese trozo de carne que caliente palpita entre sus manos.

- mmhhh, aahhh… Chunnie… - buscó una mano del pelinegro y llevó sus dedos a su boca, saliva caliente que producía temblores en el cuerpo del ratón… - hazme tuyo, por favor… - le dijo con la voz mas seductora de la que fue capaz…

Yoochun levó sus humedecidos dedos a la entrada de Junsu, introduciendo uno a uno sus dedos conforme ese pasaje reaccionaba a su intromisión. Mientras tanto, se había dedicado a repartir besos por el torso de su delfín, lamiendo aquí y allá, chupando minuciosamente sus pezones, sintiéndole arquearse en gemidos de placer con ligera molestia aún. Mas tarde se dedicó a marcar su cuello, antes de que su erección, ya despierta otra vez, se posicionará en la entrada de Junsu, comenzando a empujar sus caderas introduciéndose en esas paredes que lo estrechan con delicia.

- aahhh, Junsu… mmhhh, me encantas…. – se besaron profundamente un rato, mientras el pelirrojo se acostumbraba a su invasión.

Las embestidas comenzaron lentas, buscando el vaivén adecuado en el que ambos sintieran el placer de su unión, después de unos momentos de deliciosos gemidos y murmullos, el ratón tomó una de las piernas del delfín y la colocó sobre su hombro derecho, la otra quedó abajo, el ángulo de esa postura le permitía llegar más profundo con cada estocada, llevándolos a un delirante placer que arrancaba gritos, algunos de los cuales quedaban ahogados entre besos.

Yoochun terminó por recostarse sobre el cuerpo de Junsu, así el miembro de éste quedó atrapado entre sus cuerpos, friccionándose con sus movimientos, dándole doble placer al pelirrojo, pero también el ratón se sentía delirar al sentirlo contra su torso, gimiendo mas ronco.

Minutos después, sintieron cada músculo de sus cuerpos tensarse y en una última embestida los espasmos del orgasmo los sacudieron cuando liberaron su esencia juntos, calida sensación que cubrió el interior de Junsu, misma calidez que bañó sus torsos. Yoochun salió despacio, lamiendo luego de los restos de semilla sobre el torso del delfín, limpiando todo rastro que quedó en su miembro, llevando su boca a la de él para compartir un beso y probar de su esencia, como el pelirrojo lo hiciera antes con él.

………………….

Después de la mejor noche de pasión de toda su vida, Yoochun fue a su cocina a preparar algo de desayuno para ambos mientras el delfín se duchaba (con las ganas que tenía él de tomar un baño compartido, pero no, al pelirrojo se le ocurrió dejarlo con las ganas). Entonces, el ratón había ya preparado café, tenía leche, cereal, jugo de naranja y ahora untaba mermelada sobre unas tostadas; cuando Junsu apareció con una sonrisa de oreja a oreja, el cabello húmedo, la piel fresca, una camisa de resaque (del ratón) y un short (del ratón)…

- mermelada de durazno, me encanta… - soltó con alegría, pero al pelinegro de pronto le había llegado una morbosa idea. Veía el pomo de mermelada, luego al pelirrojo, nuevamente el pomo y pensó…

Junsu + mermelada + Yoochun/encimera de la cocina = ? (xDD)

……………….

Ese mismo día Junsu fue al departamento que hasta el día anterior había compartido con su ex, pero solo había ido por su ropa, aprovechando que no estaba, pero cuando Yoochun guardaba la última maleta en la cajuela, el pelirrojo vio que su ex aparcaba en el estacionamiento, no muy lejos de ellos…

- espérame un momento… - el pelinegro le sonrió, la relación entre ellos se había formalizado esa mañana… - así, ya no me llamarás nunca más… - le dijo a su ex, que aun ni bajaba de su propio auto, entregándole en la mano el móvil que su propia expareja le regalara hace tiempo, cuando comenzaran a salir… - adiós.

………………..

Varias noches después…

El ratón había comentado como no queriendo la cosa, lo sexy que se veía el delfín conduciendo su auto, y lo erótico que debía ser hacer el amor en el asiento trasero. A lo que el pelirrojo no respondió nada, simplemente le había dirigido una mirada perversa, condujo hasta un recóndito lugar a las afueras de la ciudad, aparcó, pasó al asiento trasero…

- y, no vas a venir?... – sonrisa lasciva y un gesto sensual de su dedo llamándolo a su lado, fue todo lo que necesitaron para dar rienda suelta a esa fantasía.

Minutos después sus cuerpos desnudos se acoplaron en un perfecto vaivén de caderas que les arrancaba gemidos roncos. Los cristales estaban empañados por el calor del encuentro, temperatura que llegaba al límite con las embestidas más profundas y delirantes, hasta que en un último gemido ronco y ligeramente ahogado, ambos se corrieron. Sellando ese erótico momento con un beso largo, tierno y apasionado.

……………..



FIN








**todos los comentarios deberan ser dirigidos a Felina**





---------------------------------








1 ♥Comentarios♥ :

YooBin dijo...

Felina.. mis mas sinceras felicitaciones
es que comoooooooooo
haaaaaa que buen fic
bueno todos los fics son bueno
pero..............

ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ... me voy a morir
llamen a los paramedicos xD....

me encanto....


Miraiiiii te quiero mucho... tu Blog esta cada vez mas lindo me encanta...

sigue vestigioooooooo

:a   :b   :c   :d   :e   :f   :g   :h   :i   :j