26 ago. 2009

Deseos (cap 12)

ADVERTENCIA: Lemon

CAPITULO 12. TENTACIONES

Ji Yong abordó en el asiento trasero de la van a lado de Yoochun, quien no prestaba atención porque seguía hablando con Junsu por el móvil, llevaba una cara de felicidad que no había duda de que ese par se amaban y que eran definitivamente el uno para el otro. El chico raro alguna vez creyó tener algo así, pero no fue más que un espejismo, una típica ilusión de adolescentes, él era tan inocente (en realidad siempre lo ha sido) y siendo hijo único siempre tuvo la necesidad de compartir su soledad con alguien más, con alguien que le comprendiera, que no le viera como todas las personas, como ese chico raro cuya sonrisa inocente y esa forma tan amable de ser terminaba por ser el blanco de muchos que solo le buscaban para sacar provecho de su genialidad intelectual.

Pero aquel chico le había parecido tan diferente cuando le conoció a los 15, se convirtió primero en su amigo, en ese inseparable compañero que te hace reír, que te hace sentir bien a su lado y te permite ser tal cual sin reprocharte nada, que no se acerca a ti solo para que le pases la tarea, aquel chico de hecho jamás le pidió su ayuda, solo le acompañaba... se había convertido en ese soporte que piensas nunca te va a fallar, que nunca se va a ir... incapaz de defraudarte. Con el tiempo la amistad que Ji Yong sentía por aquel chico cambió, sabía perfectamente que se había enamorado de quien fuera su único y mejor amigo desde que notó los apresurados latidos de su corazón cuando estaba con él, o la forma en que se sonrojaba cada que le halagaba o lo abrazaba de aquella manera en que los amigos no hacen. Pero... recordar aquello era lo único que lograba instalar una sonrisa diferente en sus labios... tristeza.

- porqué te sientas atrás, me huyes?... – la voz del líder lo trajo de vuelta de su mundo de recuerdos, una voz demasiado varonil para su gusto, y eso no le gustaba, porque era claro que Yunho sabía perfectamente que era a él a quien se dirigía... ¿y Jae hyung?.

- vamos ya, quiero ver como sigue Min... – fue lo único que le respondió. Micky iba de lo más entretenido todavía en el móvil, se veía que Junsu le estaba contando algo divertido por las risas que dejaba escapar.

- no te rías, Chunnie... – le decía un delfín avergonzado.

- perdona, amor, pero... es que lo has dicho de una forma tan graciosa... – alguna lagrimilla quedó en sus pestañas.

- pero si yo solo te dije que Joo-Eun nos compró hilo y agujas para tejer porque dice que es algo que toda embarazada hace y que hemos terminado hablando los tres como vecinas chismosas en el lavadero... – las risas divertidas de su novio se volvieron a escuchar al otro lado de la línea... - ¡Chunnie!

- sí, lo siento, ya Susu ah, no lo vuelvas a decir y no me río, pero es que me lo imagino y no puedo contener la risa... – trataba de excusarse. Pero qué culpa tenía él de que el castaño lograra hacerlo reír siempre de aquella manera.

- para que se te quite no te voy a tejer el chaleco que pensé... – por el tono de su voz, el pelinegro supo que en ese momento su novio había sacado la lengua riñendo con él como un par de niños.

- eh, no seas malo conmigo, yo tanto que te amo y tú no me quieres ni hacer un sencillo chaleco tejido por tus hermosas manos... -

- mh, ya... bueno, pero no te rías de lo que te digo...

- no te prometo nada... – escuchó una sonrisa al otro lado de la línea... – te has de ver muy mono tejiendo...

- eso no lo sabrás hasta que vuelvas, pero aún falta tanto, apenas hace tres días que se fueron y ya quiero que estés aquí, no sabes lo mucho que se mueven los bebés, por la madrugada se despiertan y se ponen a jugar y no me dejan ni dormir, uy, y cuidado que no les guste la postura que tengo porque patean más fuerte hasta que consigo colocarme como quieren. Igualitos a ti, quieren todo a su manera...

- eh? Cuándo se ha hecho todo a mi manera?...

- cuándo no, para empezar tú has sido siempre el seme...

- ah, en eso, bueno... - .... -

- Jae pregunta por Yunho... – aprovechó el castaño para cambiar de tema, sabía que no debería haberlo mencionado...

- vamos llegando al departamento, supongo no tardará en llamarlo...

- bueno, Chunnie, voy a cortar, tengo que ducharme...

- ok, te hablo mañana, te amo, duerme bien, bueno lo que te dejen nuestros bebés, dales muchos besos de mi parte y cántales...

- hasta mañana, te amo, pórtate bien, no vaya a ser que me confundas con mi hermano... – comentó en broma el castaño.

- imposible, es completamente diferente a ti... – sonriendo por el absurdo comentario, finalmente colgó. Ya se encontraban dentro del departamento. Ji Yong había ido a ver a Min en su habitación, seguía profundamente dormido. Jun Ho estaba en su habitación acostado con un mar de pensamientos jugando en su mente.

- Min ya está mejor, pero seguro duerme hasta mañana, voy a preparar la cena... – informó el chico raro, metiéndose a la cocina.

- te pareces tanto a Jae... – comentó el moreno, cuando el chico raro le pasó por un lado para entrar a la cocina (es que el moreno estaba recargado en el marco de la entrada, y como no le vio intenciones de moverse, simplemente pasó por un lado) pegó un grito de sorpresa porque el líder le plantó un beso en la mejilla.

- no soy Jae hyung, Yunho... – algo asustado por la actitud del moreno, el chico raro le dijo eso con una seriedad que nunca nadie le ha visto, sin embargo, el moreno no borró esa (maldita) sonrisa seductora de su boca.

- eso lo hace mejor... – el moreno se retiró, tomó el teléfono y le marcó a su novio... – cómo has estado JaeBoo.

- bueno, ahora mismo estaba comenzando a molestarme contigo porque no habías llamado, y Chun hace rato que hablaba con Junsu... – la voz del castaño oscuro al otro lado de la línea realmente se escuchaba peligrosa.

- lo siento, Boo, es que iba manejando y no me quería distraer... – se justificó el líder, sin despegar su mirada del chico que está en la cocina, viéndolo desde la puerta, donde se recargó mientras hablaba con su novio (y “madre” de sus futuros trillizos!!!! )

- vale, cómo estuvo el día hoy... – Jae se sentó (con un poco más de dificultad por el tamaño de su vientre) en el sofá de la sala, sentía la casa fría desde que Yunho y los demás se fueran, aunque cuando Junsu y Joo-Eun se ponen a platicar lo olvida, cuando habla con su novio esa sensación regresa y con creces... – te extraño tanto... – susurró sin querer, es que no había escuchado siquiera si su novio había respondido algo en esos pocos segundos que pasaron después de su pregunta.

- yo también, Boo, pero no nos queda más que esperar... – Ji Yong se sentía incómodo con la presencia del líder en la cocina, no porque le molestara que lo hiciera mientras hablaba con Jae hyung, sino por la forma en que lo mira, por la sonrisa de casanova que no ha abandonado su boca desde que salieran del edificio aquel.

- sí... – el castaño oscuro tomó la canasta donde tiene el hilo y las agujas del tejido que está haciendo, unos preciosos zapatitos blancos para sus bebés, sonrió divertido por saberse en esa situación. Cuándo en su vida hubiera pensado que haría aquello, y más que lo disfrutaría tanto... – sabes, he aprendido a tejer...

- en serio? Cuándo... – el moreno salió de la cocina (para alivio de Ji Yong) y se encaminó a las habitaciones para ver qué hacía cada uno de los otros tres, mientras seguía hablando con su novio.

- cuando se fueron, pero no te había dicho porque me daba vergüenza, pero ahora que veo los zapatitos que he tejido, me parece tan hermoso, no sé, Yunnie, hay momentos en los que todavía siento que estoy soñando...

- porqué piensas eso?... – Yoochun se encontraba en la sala de música, al parecer componiendo algo para sus hijos...

- porque es demasiado bueno para ser verdad, como se diría comúnmente, porque... te amo y me amas igual... – el mayor estaba sonrojado diciendo aquellas palabras... – y vamos a ser papás, porque yo estoy embarazado aún siendo hombre...

- sí, eso es cierto, pero eres el hombre embarazado más bello del mundo... – ChangMin aún dormía y su semblante ya estaba muy mejorado.

- gracias, sabes que todavía me sonrojo cuando me dices esas cosas... -

- sí, por eso te las digo, porque me pareces más hermoso sonrojado, y si te tuviera aquí ya te estaría haciendo el amor... – Jun Ho se había metido a dar (otro) baño (de agua muy helada)

- tonto... -

- siempre me dices tonto cuando no hayas nada más que decir... – el moreno volvió a la cocina, no sabe porqué, realmente no entiende. Está siendo completamente sincero hablando con Jae, pero, no pudo evitar volver ahí, observar cada movimiento que Ji Yong hace, la forma en que su cuerpo se delinea con la ropa que lleva puesta, tan parecido y a la vez tan diferente de su Boo. Pero, hay algo en ese chico que lo atrae, que le hace subir la temperatura, que lo hace pensar en recorrer con sus manos su cuerpo, profanar con su lengua aquella boca de labios rojizos...

- Yunho?... Yunho!... -

- perdón, qué decías... – cuánto tiempo se quedó viendo al chico raro, cuánto tiempo pasó antes de dejar de escuchar a su novio.

- no, nada importante... – susurró con la voz quebrada el mayor, tenía el presentimiento de que algo no andaba bien con su novio, pero trataba de restarle importancia, no quería preocuparse por cosas sin sentido... – estoy cansado, mejor hablamos mañana, buenas noches, Yunho...-

- buenas noches, Boo... – el moreno colgó. Y si hubiera podido ver la expresión de Jae en esos momentos seguro se daba un tiro.

................

- ni siquiera me estabas prestando atención, esperaba que me preguntaras algo, que no quisieras cortar la comunicación, pero... solo “buenas noches, Boo”... porqué te sentí tan distante, Yunho... – gruesas lágrimas resbalaron por sus ojos, se acarició la tripa con cariño y un dejo de temor... – papá nos ama, sé que sí... verdad, Yunho... aún me amas como yo a ti... -

- ya llegué... – una sonriente Joo-Eun se apareció en el departamento con un par de bolsas llenas de helado de chocolate, es que desde que los chicos se habían ido, Junsu y Jae no dejaban de comerlo. Se acercó a saludar a Jae, pero la sonrisa de la chica se despareció en cuanto le vio llorando... – qué pasa?

- el amor se acaba? El amor puede desaparecer en cuestión de días?... -

- porqué me preguntas eso, no habrás discutido con Yunho, o sí?... – ... el castaño oscuro negó con la cabeza, pero tenía tremendo nudo en la garganta que le hacía imposible hablar, y esas lágrimas que no paraban de salir de sus ojos... – hey, no se qué pasó, pero, si hay alguien en este mundo que te ama más que a su propia vida, y no lo digo porque yo no te quiera mucho, eh, pero; Yunho solo conoce un mundo, y eso es porque su mundo eres tú... – el mayor sonrió, ella tenía razón, además, su Yunnie nunca le ha dado motivos para dudar de su amor, seguro es solo la distancia y que a estas alturas del embarazo está más sensible que de costumbre. Esa sensación, ese presentimiento no debe de ser nada... -

- eres la mejor amiga que siempre está en los momentos más oportunos, sabes... – el llanto cesó, y una linda sonrisa volvió a su boca. La chica le regresó una sonrisa igual de brillante.

- me alegro, ahora, voy a meter el helado en la nevera antes de que se derrita...- tomó las bolsas y se metió a la cocina, desde donde preguntó... – y Junsu?

- se está duchando....

..............

Al día siguiente Min estaba casi repuesto, la medicina que le había dado Jun Ho por recomendación de Ji Yong realmente era muy efectiva. Pero por alguna razón cuando esa mañana se topó con el gemelo se sintió extraño, y más cuando el susodicho se sonrojó violentamente y tartamudeo un saludo.

- y ahora, a éste qué le pasa?... – se cuestionó mentalmente cuando el gemelo prácticamente salió huyendo de su vista. El menor sentía que había algo importante que debía recordar, pero naturalmente, no lo sabía porque precisamente no lo recordaba.

.............

Las cosas entre los cinco se complicaron cuando a dos semanas ya de estar en Japón las presentaciones en diversos programas los llevaron a la parte favorita de muchas de sus seguidoras: el fanservice.

Yunho aprovechaba esos momentos para acercarse a Ji Yong, aunque este no hallara dónde meterse o qué hacer cada que el líder le tomaba la mano o lo abrazaba (ok, lo hacía como si se tratara de Jae hyung, pero ¡él no es Jae hyung!).

Jun Ho y Yoochun eran los que se sentían más incómodos de todos, que son cuñados! Pero actuaban bastante bien ante las cámaras, malo era que las hormonas del ratón se le descontrolaran de fea forma al caer en la cuenta de sus pensamientos cuando veía a su cuñado comportarse tan... Junsu, sí, era la viva imagen de su delfín (sin la panza del embarazo, claro), y le entraban unas ganas irrefrenables de probar sus labios y sentir su cuerpo temblar entre sus brazos. Se daba un golpe mental cada que pensaba eso, lo que para colmo de males, en los últimos días era muy a menudo.

Min era tal vez el que menos pesares tenía con la situación, pero, de vez en cuando les pedían algo de SuMin, y era raro ver las mejillas sonrojadas del gemelo en cada una de esas pocas ocasiones en que les tocaba estar juntos. Y el chico raro siempre evitaba mirarlos desviando su mirada hacia cualquier otra parte sin quitar esa sonrisa inocente de su rostro.

El moreno estaba consciente de lo que le estaba pasando, sabía bien que no era que se hubiera enamorado del chico raro, sabía bien que no era su JaeBoo, es más, olvidaba por completo a Ji Yong mientras no lo veía o se encerraba en la recámara para conversar tranquilo con su Boo. Pero, cuando llegaban a encontrarse a solas, ese deseo incontrolable de acercarse a besarlo y acariciarlo con fervor se apoderaba peligrosamente de sus pensamientos, y teme no poder controlar sus acciones y llegar a hacer lo que hay en su mente. Y eso le preocupa, normalmente después de que la situación haya pasado, porque durante ésta, es más como si no fuera él mismo, como si una fuerza más poderosa que él lo instara a pensar de aquella apasionada manera. Para suerte de ambos, siempre que ha estado apunto de cometer tal locura, alguien aparece o el chico raro sale huyendo de su alcance, como en esta ocasión.

Jun Ho estaba a punto de abrocharse el pantalón cuando la puerta de la habitación se abrió y Ji Yong entró como ráfaga.

- si Yunho pregunta, no me has visto... – le dijo antes de meterse debajo de la cama, dejando al gemelo con el pantalón a medio abrochar y el pecho desnudo.

- que no hay privacidad en esta casa... – murmuró. Pero entonces la puerta se abrió de nuevo...

- has visto a Ji Yong... – preguntó el líder desde el umbral, con su mano aún en la perilla y una sonrisa pícara en su boca. Cosa que no le gustó notar al gemelo.

- eh... no... – está bien que comparten habitación, pero de ahí a que se la pase con él, pues no... – porqué...

- por nada... – la puerta se cerró nuevamente. El gemelo terminó de acomodarse los pantalones en tanto el chico raro asomaba su cabeza por debajo de su cama.

- no irá a volver, verdad... – le preguntó con una sonrisa desde el suelo. Pero entonces la puerta se abrió de nuevo y la cabeza del chico raro desapareció bajo la cama nuevamente.

- por cierto, mañana tú y Yoochun deben ir a una sesión de fotos... – siendo Yunho (sin esa sonrisa pícara) otra vez, el líder pareció olvidarse del chico raro y el deseo que sentía por su cuerpo. Sin más que decir, se fue.

- se puede saber qué se traen Yunho y tú... – cuestionó al chico raro con un tono celoso en su voz, chico que aún se encontraba oculto bajo la cama por si cierto líder volvía por algo más que haya olvidado.

- nada... – el chico asomó una vez más la cabeza, tenía esa sonrisota infantil en la boca otra vez, y se veía tan mono comportándose así, como un niño jugando a las escondidas.

- para cuándo piensas salir de debajo de mi cama, eh, porqué no te metiste bajo la tuya... – el gemelo tomó una camisa y se la colocó para cubrir su desnudo pecho que instaló un ligero carmesí en las mejillas del chico raro.

- la tuya me quedó más cerca... – se levantó por fin, sacudiendo su ropa para que no se arrugara por su osado movimiento para esconderse del líder... – te va muy bien ese nuevo corte... – deslizó sus manos por los mechones ahora negros del gemelo, ligeramente más corto que antes, haciéndolo detener de su actividad de abrochar los botones de su camisa porque sintió una descarga eléctrica recorrerle la espina dorsal con su cercanía y contacto.

- gr... gracias... – balbuceó el gemelo. Por qué cuando estaba así de cerca con el chico raro se le aceleraba el corazón, porqué le parecía tan adorable con su sonrisa inocente, porqué le molestaba cuando Min, o últimamente Yunho, se acercaban a él. Y más encima, ahora su mirada traicionera se ha quedado prendada de sus labios.

- creo que va más con tu personalidad... – Ji Yong retiró su mano y dio un paso hacia atrás, no estuvo bien que hiciera eso, se había dejado llevar, y no podía permitirse tal cosa, no podía dejar que esa atracción por el gemelo creciera y mutara en un sentimiento profundo como el que ya una vez sintió. Su corazón aún está débil como para volver a sufrir, porque él sabe, él ha notado, que a Jun Ho le gusta Min... - ... – voy a practicar canto en la sala... – salió de la recámara con una sonrisa diferente, al menos Yunho no andaba por ahí acosándolo.

...................

Yoochun respira aliviado cada que termina una jornada de trabajo en la que tenga que comportarse con su cuñado como si estuviera con su novio. Es feliz cuando con cada llamada comprueba que ama como siempre a su delfín, que no hay nada más importante que escucharle decir que sus bebés se mueven de esta o aquella forma, que siguen sin dejarle dormir una noche completa, que tienen unos antojos de lo más extraños, que ha terminado de tejer alguna nueva prenda, o que ya quiere que vuelva para comenzar a pensar en cómo hacer para vivir todos juntos con sus retoños en una habitación llena de juguetes, adornada de colores pastel con una cuna doble y miles de cosas más que el castaño le relata con tanta emoción.

Pero se frustra una y otra vez cada que su vista recorre en contra de su voluntad el cuerpo de su cuñado, cada que se queda como idiota mirándole el trasero, observando con mirada lasciva esos movimientos tan perfectamente imitados de su delfín. Durante fanservice no hay problema, puede simplemente decir que actuaba, pero, estando en el departamento, no hay excusas para su comportamiento, no hay justificación alguna para ese deseo pasional hacia Jun Ho. Se siente tentado de sentirlo, de acariciarlo, de comprobar si besa igual que Junsu, si será capaz de gemir con la misma tierna locura apasionada con que lo hace su novio, de saber si su piel es suave a su tacto y se erizará deseosa bajo sus dedos.

Tenía un enorme problema ahí abajo ahora, sus hormonas se habían descontrolado una vez más... y para colmo solos en el departamento, los otros tres se habían ido de compras aprovechando que ellos habían tenido una sesión de fotos, pero qué iban a saber que se desocuparían tan pronto y que al volver no esperaría nadie por ellos.

Jun Ho estaba demasiado ajeno a lo que hiciera o dejara de hacer su cuñado, él tenía sus propios conflictos internos, esa atracción hacia Min, hacia sus labios y su cuerpo específicamente, no era como que se sintiera realmente enamorado de él, era más la curiosidad que sentía por volver a probarlo, a escucharlo gemir, por culminar lo que cree quedó a medias aquel día cuando el menor tuviera fiebre. Y ese sentimiento más confuso hacia Ji Yong, esos celos que se apoderan de él cuando alguien más tiene su atención y no es él mismo, ese hormigueo en el estómago cuando le sonríe, el que sus ojos siempre se vayan a sus labios y se pregunte qué tan suaves pueden ser, el que por las noches tenga la intención de meterse en su misma cama, aunque esta sea individual y tuvieran que quedar más apretados, porque es así como quisiera estar a su lado, muy juntos, sentir su calor.

Se dirigieron al mismo tiempo a la cocina por un vaso de agua, sentían la boca seca y la cabeza un nido de ideas donde atrapar solo una es casi imposible. Terminaron por chocarse en la puerta cuando intentaron entrar a la vez. Al ratón le recorrió un impulso eléctrico al haber sentido el contacto con su cuñado. Y cuando menos acordó, ya tenía al gemelo contra la puerta, su cuerpo pegado al de su cuñado, éste le veía con confusión, ambos tenían la respiración acelerada, uno por excitación, el otro por la sorpresa. Yoochun comenzó a acercar su rostro al de Jun Ho, se sentía cegado, extrañaba demasiado a su delfín, y ese ser apresado entre su cuerpo y la puerta era su viva imagen, y sus hormonas están tan deseosas de tener acción, y sus sentidos tan impregnados por su aroma, que lo único que su cuerpo pedía a gritos era que besara esos labios, que acariciara ese cuerpo. Los labios del pelinegro casi rozaron los del gemelo cuando este le apartó empujándolo para luego plantarle una bofetada que quedó marcada en la mejilla del ratón.

Se miraron con confusión por unos momentos, como procesando lo que acababa de pasar. Micky sentía como si hubiera recuperado la cordura, la falta de sexo estaba trastornando sus sentidos y eso le jugaba traicioneramente ahora que su novio no está para calmarlo con sus besos tiernos, con sus sinceras sonrisas, con su calor por las noches al dormir abrazados.

- perdón... – murmuró apenas el pelinegro antes de perderse en su habitación, en donde se encerró hasta que el resto volvió.

La tensión estaba demasiado densa en el departamento, Jun Ho que no hablaba con Min ni con Yoochun, Ji Yong evitando al máximo a Yunho y éste que cada tanto tenía esos deseos de poseerlo. Un Yoochun meditabundo que se sentía miserable porque siente que le ha fallado a su delfín. ChangMin que extraña más que nunca los viejos tiempos, cuando Kohei estaba ahí para escucharlo y apoyarlo.

Se fueron a dormir cada quien en su mundo. Yoochun y Yunho duermen en la misma habitación, Min en la suya solo; y Ji Yong y Jun Ho en la otra. Ninguno podía conciliar el sueño por más que intentaban no pensar. El líder y el ratón tenían ya ese sentimiento de culpa bien instalado en sus corazones, porque cuando la tentación de poseer al chico raro o al gemelo, respectivamente, no estaba a su alcance lo único que quedaba era la idea de estar fallándoles a sus parejas, a los padres de sus hijos que aún no nacen, y eso los hace sentir aun peor.

- has estado muy callado hoy... – comentó el chico raro desde su cama, las luces ya estaban apagadas pero por el respirar un tanto acelerado del gemelo, sabía que este aún no dormía.

- todos lo estuvimos... – el gemelo se sentía mal también, no era cosa buena saber que has despertado alguna clase de atracción hacia tu cuñado, por más que sea debido a tu parecido con tu hermano, que después de todo son gemelos.

- cierto... cuando volvamos a Corea las cosas volverán a estar bien, ya lo verás, es solo... una especie de crisis, es normal... no crees, Jun Ho?...

- tal vez... -

................

A una semana de volver a Japón.

- hola?

- soy yo, Kohei...

- hola.... – exclamó feliz el menor, hacía algunos días que el bailarín no le hablaba, solo se habían estado mandando mensajes, pero nada como escuchar su voz, sobre todo ahora, necesitaba tanto con quien desahogarse.

- cómo has estado?... – Kohei también se sentía contento de hablar con el amor de su vida, y espera poder sorprenderlo ahora.

- bien, bueno, algo estresado... -

- por el trabajo?... -

- no exactamente...

- sabes que puedes hablar de lo que sea conmigo...

- es que es bastante raro, y es casi una larga historia...

- bueno, si quieres y tienes tiempo, estoy en mi departamento...

- aquí!, quiero decir, en Japón?... -

- sí, podemos cenar si gustas y aprovechamos para charlar...

- sí, me parece buena idea... – el menor estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por no gritar de la emoción, saber que podrá verlo después de tanto tiempo fue como si la vida le volviera al alma.

- te espero entonces?...

- sí, a las ocho te parece buena hora?...

- aquí te espero...

Nunca el tiempo fue tan lento para el menor, nunca en su vida se sintió tan nervioso de verse con el bailarín. Eran las seis de la tarde cuando se desocuparon. Llegó al departamento hecho una bala de rapidez. Se encerró en su habitación largos minutos eligiendo que ponerse, quería lucir atractivo. Después se duchó y mientras lo hacía no dejaba de cantar “You’re my miracle”, porque eso es lo que para el menor representa el bailarín, un milagro, porque fue él quien logró abrir su corazón y quedarse en él para siempre, y aunque no es muy bueno expresándose, a pesar de las ideas tan buenas que ha llegado a tener, lo ama.

- hoy te lo diré, no importa qué, te lo diré... – pensó cuando ya estaba más que listo para irse, les había dicho la verdad a sus hyungs, que iría a cenar con Kohei, Yunho y Yoochun bromearon con él y le dijeron que no había problema si no volvía a dormir.

Jun Ho sintió un vuelco en el estómago cuando lo escuchó, y una opresión en el corazón cuando lo vio partir luciendo tan guapo con esa ropa oscura que llevaba, con su calzado impecable, oliendo a un perfume demasiado varonil y atrayente, con su perfecto peinado y un brillo especial en sus ojos; algo, que de una u otra forma envidiaba no tener. Ji Yong simplemente le despidió con su habitual sonrisa, aunque algo en su interior se rompió cuando notó la decepción en los ojos del gemelo.
ChangMin llegó puntual a su cita, pasó perfectamente desapercibido hasta llegar al departamento de Kohei. Casi le da un paro cardíaco cuando el bailarín le abrió la puerta. Se veía más guapo de lo que recordaba, tanto cambió en un par de meses o era simplemente lo mucho que lo había extrañado.

- hola, buenas noches... – el bailarín se hizo a un lado para que pasara.

- buenas noches... – respondió con el corazón latiéndole en la garganta, tenía que controlarse o de lo contrario se le lanzaría a devorarlo a besos en ese preciso momento.

- quieres tomar algo mientras la cena está lista... – Kohei cerró la puerta cuando el menor ya hubo ingresado, le señaló con una mano el sofá para que tomara asiento mientras él iba a la cocina por lo que le pidiera Min.

- solo agua, por favor... – que si acepta una copa de vino capaz se le sube y termina echando a perder la magnífica oportunidad que la vida le ha presentado para declarársele a su ex.

- entonces, quieres hablar de esa “casi larga historia” que te tiene estresado... – le preguntó con una linda sonrisa en tanto le entregaba un vaso de agua fría y tomaba asiento a su lado, lo suficientemente lejos para no invadir su espacio, lo suficientemente cerca para oler su aroma.

- no será mucho abusar de tu confianza, meses de no vernos y yo saltarte con preocupaciones... – tomó un sorbo del agua, a ver si así se le bajaba la temperatura que tan rápidamente ganó su cuerpo.

- sabes que no me gusta verte preocupado o estresado por nada, y si con escucharte logro que se te aligere esa sensación, no me importa en absoluta aunque haga meses que no nos veíamos... -

- las cosas con el grupo están algo raras casi desde que llegamos. Yunho creo que anda tirándole el can a Ji Yong, a veces me parece que le coquetea y anda nada más detrás de él, y he estado a punto de saltarle a los golpes porque eso es igual que traicionar a Umma, pero igual me detengo porque puede ser solo mi imaginación ya que ha sido siempre durante el trabajo, y pues, tú sabes, se tiene que actuar como si él y Jun Ho fueran Jae y Junsu. Pero no sé, hay mucha tensión en el departamento porque Jun Ho y Yoochun hace días que casi no se hablan y se evitan, igual que Yong evita estar cerca de appa. Pero insisto, que igual puede ser solo mi imaginación, yo se cuánto ama appa a umma, y definitivamente no dudo tampoco del amor de Micky por Junsu.

- pero aún así te preocupas... – el menor asintió... – tal ves cuando vuelvan a Corea todo vuelva a ser como antes, Yunho y Yoochun deben de extrañar mucho a Jae y Junsu, más ahora que están ya en el sexto mes de gestación. Joo-Eun dice que la tripa ya se les ve más grande, pero que están muy bien, así que, tal vez sea solo la distancia, cuando de amor se trata, la distancia puede ser más traicionera.

- me partiría el alma si algo cambia, adoro mi familia tal como estaba hasta antes de este viaje, con todo y lo del susto que nos sacó Junsu, me gustaba más cuando estábamos allá, este viaje ha sido muy raro...

- las cosas pasan por alguna razón, Min...

- sí... huele muy rico... – cambió el tema.

- gracias, creo que la cena ya está... – el bailarín fue a la cocina... – pasamos al comedor?... – el menor asintió, se puso de pie y tomó asiento en la mesa. Unos momentos después volvió Kohei con la cena. Realmente cocina muy bien, sobre todo si es para complacerlo a él, que sabe tiene un apetito... bueno, muy buen apetito, por no usar otra palabra.

La cena transcurrió tranquila, conversaron de cosas un poco más triviales, acerca de cómo le había ido a Kohei en China, y aprovechando para informarle que volvería a trabajar con ellos a partir de que volvieran a Corea, lo que hizo muy feliz al menor. Después de la cena estuvieron platicando un par de horas más, hasta que el menor se sintió más tranquilo respecto a lo de sus hyungs, que le bailarín no lo dejó en paz hasta que no vio tranquilidad en esa mirada que tanto echaba de menos.

- Kohei?... – llamó el menor, ligeramente sonrojado y muy nervioso.

- dime... –

- recuerdas lo que me dijiste aquella noche, cuando... cuando terminamos... – ahora el bailarín estaba igual de nervioso que él. Cómo olvidarla, si fue una de las experiencias mas dolorosas de toda su vida. Pero se limitó a asentir, sin palabras de por medio, presentía que Min quería hablar y mejor dejar hacerlo cuando tiene la determinación porque sino se sale por la tangente... – yo... ya aclaré mis sentimientos, Kohei... yo... – esas dos palabras estaban bien grabadas en su mente, pero una vez más se negaban a salir de su garganta cuando más necesitaba decirlas, abrió la boca y la volvió a cerrar un par de veces sin conseguir que salieran. Notó que Kohei sonreía ligeramente decepcionado.

- está bien, Min, no necesitas decirlo... – pero ambos sabían que necesitaban escuchar esas palabras, porque sino, era como volver a lo mismo, era un arma de doble filo con la que no querían volver a luchar.

- quiero decirlo, te juro que quiero hacerlo... – el menor comenzó a desesperarse, no entendía porqué simplemente no podía decirlo si era lo que realmente sentía por él, no tenía duda alguna.

- Te amo, Min, y no voy a obligarte a decir nada, me conformo con que me lo hagas sentir... – el bailarín se acercó al menor, le tomó el rostro con las manos y comenzó a acercarse lentamente a sus labios. Min no quería solo demostrarlo, quería decirlo...

- Te Amo, Kohei... – salieron por fin desde el fondo de su alma, rompiendo así el hechizo que Afrodita hubiera lanzado sobre él hace semanas. Besando despacio a un bailarín que sonreía feliz contra sus labios, riendo ambos entre besos cortos de amor puro.

- gracias... – murmuró aún contra sus labios. Min sonrió antes de besarlo como tanto extrañaba, uniendo sus bocas en una danza suave, entrelazando sus lenguas con calma, rememorando cada rincón en esa húmeda cavidad que le transmitía tanta pasión, alargando esa caricia hasta que el oxigeno los obligó a separarse.

- esto, esto significa que volvemos a estar juntos?... – cuestionó tímidamente. Aferrando con sus manos el cuello de la camisa del bailarín, como temiendo una negativa, como si se le fuera a ir ahora que siente que lo ha recuperado.

- creo, que nunca dejamos de estarlo... – el bailarín selló con sus labios los del menor en un gesto más apasionado.

Se pusieron de pie aun compartiendo besos, sus manos comenzaron a deshacerse rápido de las prendas del otro que estorbaban a su objetivo de sentirse piel a piel. Caminaron a tientas y entre tropezones con los muebles hacia la habitación, sonriendo como idiotas cada que trastabillaban por las prisas que tenían de unir sus cuerpos. En el camino fueron abandonadas una a una las prendas de vestir.

Kohei cayó en la cama arrastrando consigo a Min, aun besándose apasionadamente, los labios de cada uno estaban hinchados de tanto beso, rojos de tanta fricción, húmedos y deseosos de recorrer cada recoveco del cuerpo ajeno.

ChangMin bajó con sus labios por el cuello de Kohei, deleitándose con los suspiros que hace tiempo solo escuchaba en sus sueños. Feliz por notar que la piel de su novio reacciona tan favorablemente ante sus caricias. Sus manos inquietas palparon cada centímetro de su pecho, sus dedos se cerraban suavemente entre sus pezones haciéndolo gemir y arquearse de placer. Su boca se entretuvo largos minutos en reconocer el terreno, lamiendo cada extensión desde sus hombros hasta el ombligo, extasiándose del sabor de su piel, logrando que los gemidos sean más descontrolados como su respiración. Sintiendo el miembro de su novio crecer aun entre la ropa interior que no tardó en sacarle cuando sus besos llegaron a su objetivo más delicioso.

Tomó la prominente erección entre sus manos, masajeando y bombeando de arriba abajo en tanto dejaba furtivas lamidas en su extensión y depositaba besos lujuriosos en la punta. Las manos del bailarín se apoderaron de su cabello, revolviéndoselo y tirando de él con cada oleada de placer. Después lo metió en su boca, acariciando despacio con su lengua, bajando lentamente hasta la base, después subió dejando una estela de su saliva. Hasta que poco a poco el ritmo de su succión aumentó y los gritos de su nombre y gemidos roncos inundaron la habitación. Poco después la esencia de su novio ocupó su boca, tragándola por completo, degustando su peculiar sabor. Volvió a los labios de su novio para besarse apasionadamente y que probara de su propia esencia.

Inmediatamente el bailarín lo recostó bajo su cuerpo, besando cada parte de su rostro mientras sus manos se perdían cuesta abajo acariciando detenidamente cada fracción de su cuerpo, ahora tenía los pectorales y los músculos más desarrollados (consecuencia de su propio entrenamiento con régimen militar), y eso era tentadoramente excitante. Bajó con sus besos por el mismo camino que el menor tomara con él, sus manos ya se habían apoderado de la erección de su novio masajeándola en tanto marcaba con sus labios y su lengua ese cuerpo como suyo. Min suspiraba, gemía y casi gritaba con las atenciones que estaba recibiendo, se mordía el labio inferior de tanto placer que recorría cada fibra de su cuerpo. Arqueó la espalda cuando la boca de su novio por fin se apoderó de su miembro succionándolo con fuerza y rapidez. Hasta que el calor en el bajo vientre le anunció que había alcanzado su orgasmo y su semilla desapareció en la garganta del bailarín.

Siguieron acariciándose por minutos, besándose en distinta intensidad hasta que se recuperaran y estuvieran listos para continuar. Cuando sus erecciones comenzaron a despertar otra vez por ese juego de caricias en el que se entregaban en medio de sonrisas y murmullos...

- esta vez, quiero que tú me poseas a mí, quiero sentirte dentro... – le susurró con una voz demasiado seductora, ronca y varonil el menor. El bailarín le dedicó una sonrisa lasciva, el deseo bien marcado en sus orbes. Acercó sus dedos a la boca del menor para que las humedeciera con su saliva.

No tardó mucho en dilatar la entrada de su novio, pero como era la primera vez en que Min tomaba el papel pasivo, el dolor continuó incluso después de que Kohei comenzara a embestirlo suavemente aun cuando habían aguardado un momento una vez que el miembro del bailarín ocupara su interior. Las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos y sus gemidos seguían mezclados de dolor.

- Min, tal vez deba parar, te estoy lastimando... – el bailarín detuvo sus embestidas, preocupado por su novio, pero éste se aferró a sus caderas con sus piernas...

- no, sigue, pasará, es que es la primera vez y estaba algo asustado... – animó el menor, por nada del mundo renunciaría ahora a ese glorioso momento.

El bailarín hizo caso y retomó sus embestidas, pero podía sentir que el pasaje de su novio era incluso más estrecho que el de otros chicos con quienes estuvo antes de salir con él. Besó sus labios con ternura y lamió las lágrimas para aliviar un poco el dolor. Un par de minutos después los gemidos de Min salían de su garganta libres de dolor llenos de puro placer, por fin se había acostumbrado a esa invasión en su interior. Se
abrazó con fuerza a la espalda de su novio, arañando sus omóplatos cuando más profundo tocaba en su interior. Las estocadas se aceleraron, el ritmo con que sus caderas se movían en ese delirante vaivén también aumentó. Los besos que se daban cada tanto eran más profundos. Esa era la primera vez que ambos hacían el amor. Bastaron unas cuantas embestidas más para que ambos se corrieran, y cayeran rendidos sobre la cama, Kohei se recostó un momento en el pecho de Min, quien lo recibió gustoso.

- Te Amo, Kohei, y te lo diré cada que quiera... – sonriendo tomó el rostro de su novio entre sus manos para besarlo despacio una vez más, se sentía tan completo ahora. Tan relajado, tan lleno de paz.

- de acuerdo, no me opongo a eso... – pequeños besos eran dejados en los labios del otro... – te amo...

..................

En su habitación, Jun Ho no podía conciliar el sueño, sabía que en esos momentos Min ya habría vuelto con Kohei y seguro se estarían cubriendo de besos enfrascados en su pasión. En la cama de a lado, Ji Yong tampoco podía dormir, porque para desgracia suya no dejaba de pensar en el chico que está acostado en la cama de junto. Se ha estado intentando de convencer de no enamorarse de él, pero cuanto más lo intentaba más había permitido que ese chico se metiera en su corazón... y ahora, qué se supone que debía hacer.

- Ji Yong?... – lo llamó el pelioscuro (n/a recuerden que se pintó el cabello de negro n_n). Pero no obtuvo respuesta, el chico raro quiso pretender que dormía y no hacerle caso, temía que quisiera hablar de Min, y en ese momento no tenía energía para ser el buen amigo que sirve de paño de lágrimas... – se que no estás dormido, conozco bien el ritmo de respiración que adquieres cuando has dormido... -

- en serio?...- preguntó un sorprendido chico raro.

...no menos sorprendido que el propio gemelo... pensó... – oye, porqué no me respondiste antes, eh...- cambió de tema usando un tono en fingida molestia, pero en realidad hasta estaba sonriendo ya.

- eh... estaba esperando a que dijeras lo que ibas a decir... – mintió.

- ah... Ji Yong, alguna vez te has sentido atraído por alguien de tu mismo sexo?...

- una vez... – ya estaba, la iba a hacer de paño de lágrimas... – tú?

- una vez también, aunque... no sé, estoy confundido al respecto...

- porqué.... – curioso ante todo. Sabía que terminaría sintiéndose mal, pero, a quién engaña, no sabe decir no y su naturaleza curiosa es más fuerte.

- porque... creo que me gustan dos chicos a la vez... – el gemelo se sonrojó violentamente al decir eso, se estaba pasando de sincero, al menos el chico raro no se daría cuenta de su vergüenza por la oscuridad de la noche.

- dos?... – genial, no solo le gustaba Min, sino también otro. Y quién será el otro, Yoochun? No, imposible, es su cuñado. Como sea, dos ya es mucha competencia sobre todo si no figuras en la lista de prospectos, como está seguro es.

- sabes, ya es muy tarde, mejor vamos a dormir... – arrepintiéndose de haber abordado el tema, el gemelo se tapó con las cobijas hasta la cabeza, sentía demasiada vergüenza ahora que lo había dicho, y a él, que era uno de los culpables de su situación, no solo de que le gustaran dos chicos, sino justamente de eso... ¡de ser un chico!

- ah no, ahora me dices... – actuando con esa curiosidad innata, el chico raro salió de su cama y se fue a sentar a la del gemelo, motivo por el cual Jun Ho saltó de la impresión cuando sintió ese peso extra a lado de sí... – anda, te hará bien desahogarte, dime lo que te ha dejado sin sueño más de una noche... - <¡mierda! Me fui de lengua larga>

- cómo sabes tú que me he quedado en vela por pensar en eso?....

- eh... - ... pues, yo en tu lugar así estaría, uno no tiene confusiones de ese tipo y duerme como angelito.

- ah... – silencio incómodo, el gemelo aún bajo las cobijas. Hasta que una mano del chico raro al deslizó despacio hacia abajo, solo lo suficiente para verlo con la poca luz de la luna que se filtraba por la ventana.... -

- me vas a decir, o no me tienes la confianza suficiente... -

- no, no es eso, es... es algo más complicado... - (a menos que te diga, oye, Ji Yong, pones mi mundo de cabeza, aceleras mi corazón y deseo besarte, justo ahora)

- el amor es complicado... – murmuró el chico raro. El recuerdo de aquel chico que amó en su adolescencia volviendo a sus pensamientos. Suspiró inconscientemente y eso hizo que el gemelo se pusiera celoso, no solo Min tiene ya dueño de su corazón, sino también Ji Yong. Y él?

- lo es... – murmuró el gemelo.

- bueno, cuando quieras hablar, yo no voy divulgando por ahí lo que me cuentan, ok... – sonriendo como él sabe, el chico raro decidió dejar en paz a Jun Ho, se puso de pie y cuando iba a dar el paso que necesita para volver a su camita, la mano del gemelo lo jaló de su brazo con tal fuerza que terminó recostado sobre él... – Jun Ho?

- duerme conmigo esta noche... – ni siquiera sabe porqué pidió eso, pero deseaba tanto sentir el calor de su cuerpo. Necesitaba sentir que por lo menos él no le dejaría como lo hizo Min. Y era tan egoísta sentirse así.

- cómo?... – al chico raro el corazón ya le latía en la garganta, comenzó a sudar frío, había demasiado alrededor de aquellas palabras. A qué se refería exactamente con, dormir.

- hace algo de frío... – excusa más absurda no encontró, pero al menos era algo, y el chico raro no sabe decir que no, cierto?... – anda, que solo vamos a dormir... – por el tono de su voz, el chico raro supo que el gemelo le estaba pidiendo aquello con un puchero en sus labios.

- vale, pero dejas tus manos quietecitas... – comenzó a bromear el chico raro, empujando al gemelo a un lado de la cama (ya de por sí reducida, que es individual) para que le hiciera espacio. Se metió bajo las cobijas recostándose a un lado, estaban demasiado apretados, pero, al fin y al cabo es por el frío, no? Así que no dijo nada cuando el gemelo le abrazó por la espalda pegándose un poco más a él.

- no te vayas a excitar porque se que estoy muy bueno, eh... – bromeó a su vez el gemelo. Ambos rieron un momento antes de acomodarse bien en la cama, uno abrazado al otro. Y así, en pocos minutos de un silencio ya no incómodo a pesar de la posición en que se encontraban, ambos entraron en el mundo de Morfeo.






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