4 sept. 2009

No te alejes de mi





Titulo: No te alejes de mi
Autora: Joey
Pareja: YunJae








El departamento estaba completamente en penumbras, a excepción de una de las recámaras, para ser específicos… la última del pasillo, esa que por mucho tiempo una pareja había compartido. Ya casi más de cuatro años de ser no sólo compañeros de habitación, departamento, de trabajo, de amigos, de baño, de cama, de incontables desayunos, comidas y cenas; de muchísimas cosas, ellos habían sido compañeros de innumerables cosas y momentos. Buenos y malos, uno jamás le falló al otro. Pero como todo… la sincronía que los enmarcaba como una pareja perfecta… terminó. – Ya no más Yunho… -Esas fueran las palabras de Jaejoong aquella noche de invierno.

¿Era su forma de resignarse ante todo lo que les estaba pasando? ¿‘’Ya no más Yunho’’? ¿Con lágrimas desbordándose por ambas mejillas? – ¿Esa es tu solución Jae? – preguntó incrédulo mientras miraba con la misma expresión a ese hermoso joven que se desmoronaba frente a él sentado en la cama, cubriendo con ambas manos sus rostro, o lo que podía de él. Yunho golpeó la pared después de darse la vuelta y caminar hasta ella, quería desquitar todo el enojo y frustración que se habían acumulado en sus hombros en esos últimos cinco minutos apenas que llevan de platica.

-¡Es que yo no tengo nada que solucionar! – dijo ya más calmado de su llanto el rubio, no así de su creciente enojo. ¿Él debía buscar una solución? ¿Él quien era al que le veían la cara todos los días, cada minuto de cada hora, desde hacía casi cuatro años? ¿Precisamente él debía ser quien buscara una solución? – Me disculpas, pero el único que debe buscar una respuesta… eres tú, ¡descarado! – Con el dorso de la mano limpió los residuos de lágrimas que habían estado cayendo por los costados de su rostro y luego de la nada, un par de brazos, fuertes, lo rodearon por la cintura, tumbándolo imprevistamente sobre la cama, entre el suave edredón y las pomposas almohadas. – ¿Qué diablos?… Yunho-ah – el rostro del mayor denotaba extrañeza, aunque Yunho no pudiese verle, puesto que mantenía escondido su rostro en el cuello del otro.

- He cometido muchos errores… pero el más grande sería dejarte ir Boo… - que dolorosas eran esas hermosas palabras… que esta vez no importaba cuantas veces o en que forma fueran pronunciadas, no haría caso a ellas… debía ser fuerte, debía aprender que no eran de verdad… como muchas otras dichas y olvidadas hace ya mucho tiempo. – Si te dejo ahora, después me arrepentiré y ya no habrá marcha atrás -

- Si me dejas ahora… me dañaras menos – sus manos hicieron un burdo intento de alejarlo, pero Yunho se aferró más, alzando un poco más su rostro para mirarlo. – Es la verdad. Además, entre más pronto dejemos todo esto… más pronto podrás despreocuparte de andarlo ocultado, hasta de tus propios amigos… - Los ojos oscuros de Jaejoong comenzaron a llenarse lentamente de lágrimas una vez más mientras volvía a hacer ese pequeño esfuerzo por apartar al que se suponía, era ya su ‘’ex –novio’’, pero una vez más el moreno hizo presencia de su fuerza y apretó más el delicado cuerpo de su amante haciendo que este soltara un débil gemido de incomodidad.

- Puedo cambiar eso… - dijo él buscando la mirada del mayor, quien se rehusaba a cruzar mirada con aquel. – Demasiado tarde – respondió entonces apretando sus ojos. – Nunca será demasiado tarde para mostrarte cuanto te amo – entonces los labios de Yunho buscaron los carnosos del mayor, pero este se negó y contestó – Es hora de que te des cuenta que no es así… de verdad, es demasiado tarde -

Yunho en un desesperado intento por alcanzar ese hermoso par de labios rosados cual frutillas frescas, tomó los cabellos rubios de su pareja, quizás de una forma más que brusca, halando de esos sedosos cabellos para tenerlo quieto y poder robarle un beso profundo, adentrando su lengua en esa caliente cavidad húmeda que tan bien conocía y a la cual era completamente adicto. El mayor soltó un gemido ahogándolo en aquel beso, al hacérsele imposible separarse puesto que su lengua ahora era enredaba con la del ajeno en movimientos más bruscos, demandantes y excitantes.

- ah… ¿Pretendes violarme? – preguntó intentando recuperar el ritmo de su respiración, sin embargo Yunho sonrió de lado mientras besaba de forma corta la comisura de sus labios y lamía unos pequeños rastros que habían quedado del beso.

- Tú jamás me negarías tu cuerpo Boo... por eso jamás podría violarte – El cinismo de sus palabras herían a Jae, quien sólo agachó la mirada avergonzado, puesto que al fin de cunetas era verdad. Nunca lograría negarle algo a Yunho, aunque lo intentase con todas sus fuerzas. Era por eso mismo, que se mantendría firme antes esta nueva decisión. – Yo nunca te negaré mi cuerpo Yunho… pero algún día, te darás cuenta que no es lo único que necesitas de mi. -

- Por supuesto que no – la manos de Yunho comenzaron a aflojar el agarre y se deslizaron hasta la orilla de la camisa negra que llevaba el mayor esa noche. Con destreza la mano izquierda comenzó a desabotonar la camisa, mientras que la derecha bajaba hasta el trasero de Jaejoong y lo apretaba con rudeza sonriendo satisfecho de lo bien que se sentía esa carne y de lo bien que se escuchaban esos gemiditos por parte del mayor. – Por eso nos amamos… - susurró delicadamente contra la piel nívea del cuello antes de depositar un beso corto.

-Lo que pasa es que no entiendes – dijo el rubio mientras comenzaba tirar de la playera morada que llevaba su acompañante. – Yo a partir de hoy…dejaré de amarte – sus manos acariciaban la ancha espalda de Yunho, mientras que este sonreía ante el comentario del mayor. Era tan contradictorio, lo dejaría de amar, pero ¿Seguiría acostándose con él cuantas veces se lo pidiera? Ya quisiera ver eso…

Por fin ambos cuerpos quedaron desnudos de la parte superior. Yunho comenzó a decender por el cuello… hasta hacerse de su clavícula, la cual mordió provocando que el otro suspirara. Su mano derecha fue hasta uno de los rosados pezones del mayor y lo pellizco, para luego sostener el piercing que lo adornaba y tirar de él débilmente para no lastimarlo. Un gemido de sorpresa escapó de esos labios tentación y Jae sintió una deliciosa punzada sobre su vientre bajo. – Tu cuerpo es tan sensible Jaejoong – se burló el menor mientras continuaba bajando, esta vez saboreando la piel con la punta de su lengua, el otro no alzando a contestar puesto que soltó otro gemido audible una vez que alcanzasen su miembro ya semi-erecto. Yunho probó lamer la entrepierna de su amante por encima de la ropa y esto provocó un tremendo y sugestivo placer en el mayor quien empujó débilmente sus caderas llamando, casi exigiendo que el otro continuara y se dejase de juegos… cosa que ni loco haría.
- Yunnie-ah… por favor – sonrió, escuchar su nombre dicho de esa forma significaba que Jaejoong de verdad lo deseaba, a pesar de que el menor sentía que esa entrepierna podía ponerse en mejores condiciones. En movimientos rápidos se deshizo de las prendas inferiores que cubrían al perfecto cuerpo que pedía por más debajo de él; y después se apoderó de aquella ya prominente entrepierna que exigía liberarse. La miro con cierta ternura por unos segundos, al igual que a ese rostro que se sonrojaba… no sabía si por pena o por placer de sentir como apretaban su entrepierna, pero se sonrojaba, y eso hacia que el menor lo deseara más.

Por fin Yunho se apiadó del estado de su amante y metió de un solo golpe la entrepierna de Jae en su boca, comenzando a hacer fuertes succiones desde el inicio – Oh dios Yunnieeh… ah... no pares – el rubio cerró los ojos con fuerza mientras enredaba entre sus dedos las castañas hebras del menor, marcándole un paso que el otro atendió a desobedecer, yendo de una forma cada vez más lenta intencionalmente.
No importaba ninguna palabra bonita, cada acción que Yunho hacía parecía darles patadas en el culo a esas bonitas palabras, incitando a Jae a odiarlo más. –Lámelos – demandó poniendo tres dedos en los labios del mayor, quien sabía lo que continuaba. Tomó muñeca e insertó esos tres dedos a su boca, primero jugueteando con ellos usando su lengua y después dando pequeñas succiones como si se tratara de una complaciente felación. Cuando los tres dedos estuvieron suficientemente húmedos, Yunho, que aún mantenía el miembro de Jae en su boca, bajó sus dedos hasta la angosta entrada del rubio e insertó dos de ellos de un golpe, tomando por sorpresa al mayor. Primero sintió incomodidad, incluso dolor, pero al poco tiempo ya estaba moviendo sus caderas como vieja quedada desesperada. ‘Que vergüenza Kim Jaejoong… ’ Se reprochó antes de perderse en ese mar de placer. Estaba tan ido en su imaginación, sugestionándose de que aquellos dedos que lo penetraban no era precisamente dedos, sino más bien el miembro de Yunho el que lo hacia, que no se dio cuenta que el verdadero Yunho se posicionaba entre sus piernas y comenzaba a frotar su miembro con uno de sus muslos.

– Quieres que lo meta… cierto Boo? – Los ojos de Jaejoong se entreabrieron complementando esa imagen que tanto excitaba a Yunho. Los carnosos y rosados labios entreabiertos, soltando palabras que no entendía del todo, sus ojos tan inundados de placer que apenas podía mantenerlos abiertos, mejillas sonrojadas a más no poder, el sudor perlando aquella suave y blanca piel… un lindo pecho subiendo y bajando descontroladamente, en pocas palabras, un Jae deshaciéndose en placer.
Si, la verdad es que Jaejoong moría por sentirse lleno con el cuerpo de Yunho, pero había una o dos cosas que debía de hacer antes de dar y dejar que le dieran placer. Primero habría que enseñarle al moreno que con Kim Jaejoong, el hombre más deseado de Asia, no se jugaba.

Como pudo se sentó en la cama y se acercó lo suficiente a Yunho para poder besarlo una vez más, debía admitir que comenzaban a dolerle los labios… y por ende se sentía masoquista, pues era un dolor que le gustaba. Poco a poco, cuidadosamente, imperceptiblemente, y con una habilidad que adquirió en un par de segundos; logró dejar al menor bajo su cuerpo, quedando él sobre el regazo de este. Sin duda Jae estaba impaciente después de haberse sentido tan cerca de la gloria, pero Yunho… debía sentirse lo que le seguía a urgido. La palpitante erección del moreno se frotaba sin cohibiciones al cuerpo del mayor quien por primera vez desde hacía mucho tiempo, se sentía sorprendido y apenado por lo grande que se sentía ese pedazo de carne contra su cuerpo. Sus mejillas ganaron un poco más de color, y decidió dejar aquel par de demandantes labios para ir bajando lentamente desde ellos hasta el pecho de tes bronceada. Muchos creerían que por ser muy masculino, Yunho, no se cuidaba, pero era todo lo contrario. Prueba de ello era esa suave piel, casi tan suave como la propia. Le encantaba. Su lengua se deslizó hasta encontrarse con uno de los pezones, lo lamió sin pena alguna, incluso se atrevió a darle una pequeña mordida, escuchando un gemido que se debatía entre placer y dolor, proveniente del menor. – ¿Soy yo el sensible Yunnie? – preguntó burlón Jae antes de seguir bajando por ese cuerpo tan bien trabajado. Agradecía enormemente que Yunho se tomara tan enserio todos sus entrenamientos… sólo así le podía dar tal banquete al mayor para que lo disfrutara tal y como hacia en ese momento. Los voluminosos labios de rubio comenzaron a besar la piel del vientre bajo que apenas salía del pantalón negro que llevaba el menor. Sus manos desabotonaron el pantalón para dejar más piel a la vista, piel que sus manos se encargaron de acariciar. Yunho echó su cabeza hacia atrás soltando un largo suspiro… estaba desesperado, muy desesperado, pero las caricias de Jae eran especiales, le provocan ansias, pero a la vez de demostraban cuanto lo amaba. Era un completo desgraciado por tratarle de la forma que lo hacía. Ocultando todo lo relacionado a su relación. Entonces la mano de Yunho se enredó en los cabellos rubios de su pareja, eran tan sedosos que se perdió en esa sensación por unos segundos antes de tirar un poco de ellos, dándole entender a Jae que estaba a punto de llegar con sólo sentir su cálido aliento. El mayor sonrió y con maestría sacó el miembro de Yunho sin quitarle o bajarle mucho el pantalón. Sopló sobre la palpitante piel y suspiró al ver lo grande que se miraba ese pedazo de carne una vez que llegaba a esas alturas.

- Boo… no me hagas sufrir más… - Jae besó la punta que comenzaba a lubricarse con pre-semen que salía de ella y después sonrió – Pero si no estoy haciendo nada Yunnie-ah – contestó sonriente mientras apretaba un poco el mimbro que tenía en sus manos y no precisamente el del moreno. Jae se hincó frente al menor, dejando que este viera como él mismo comenzaba masturbarse, mordiendo su labio inferior para ahogar algunos gemidos. Una vez más el pecho de Jae comenzó a subir y bajar descompensadamente mientras que Yunho se quedaba con la boca y ojos abiertos a más no poder. ¿En serio pensaba dejarlo así? La expresión de Jaejoong le hizo pensar que si. Sonrió de lado. Yunho tomó su miembro y con su dedo pulgar comenzó a sobar la punta de este, viendo atentamente como Jae seguía con lo suyo, ahora de cuatro pero sólo usando una mano para recargarse en la cama, pues la otra continuaba subiendo y bajando por su mimbro.
El líder de DBSK miraba la escena sin pestañear de más… no quería perderse detalle alguno. Fue un gemido, casi grito, de Jaejoong el que lo sacó de su transe… haciéndole notar que su pareja estaba a punto de terminar… sin él. Eso nunca. Se acercó hasta el mayor y lo tomó cintura, haciendo que se quejará un poco por molestarle en un punto tan importante. – ¿Esperabas que te dejara terminar, tan sólo mirándote? – preguntó con el ceño fruncido mientras acomodaba al otro sobre su regazo, dejando ambos miembros muy juntos. Jae empujó a Yunho hacia atrás haciendo que quedara recostado sobre la cama, y fue ese el momento que aprovechó para hacerse de esos labios que había necesitado desde hace un buen rato. El menor comenzó a frutar ambos miembros haciendo que comenzaran a gemir, ahogando todos los gemidos y jadeos en el beso.
Por fin sus semillas se esparcieron entre los vientres de ambos al mismo tiempo que los dos jóvenes gemían roncamente contra los labios del otro. Jaejoong se dejó caer exhausto sobre el pecho de Yunho, mientras que este lo rodeaba posesivamente y respiraba muy agitadamente por la boca. – Creo que este ha sido el mejor sexo… en varios días – soltó de la nada Yunho mientras cubría el cuerpo de su pareja con el edredón de la cama, aún con movimientos torpes, pues los rastros de placer aun recorrían sus cuerpos. Y vaya que si había sido su mejor sesión de entre muchos días de sexo rutinario y aburrido, ni siquiera hubo penetración y eso ya era mucho… pues él adoraba sentir como Jae apretaba su sexo con esa estrecha entrada que poseía.

Pasaron un par de minutos en lo que ambos recuperaban sus respiraciones normales, minutos en los que ambos cantantes y bailarines pensaron… y pensaron mucho. Fue Yunho el que habló primero.
- En serio quieres dejar todo Jae – su pecho se oprimió un poco al decir eso, la sola idea de él… sin su Boo, lo enloquecía, pero entendía si era así… todo este tiempo no había sido más que un gato miedoso que le teme a la critica pública.
Pasaron varios segundos, angustiosos segundos, en los que el mayor sólo miraba a la nada, buscando las mejores palabras para contestar. Un mundo de Jaejoong sin Yunnie, sonaba como algo muy difícil pero no imposible. Aún así… - Es lo que menos quiero… pero no creo poder soportar más ser la pareja en anonimato. – contestó. Ya no quería ser más esa ‘chica’ que esperaba en casa, según Yunho. ‘Ella me espera’ era lo que decía el menor cada vez que sus otros compañeros los invitaban a cenar, pero en verdad… la persona que lo esperaba era él, Jaejoong, el otro que ponía excusas para poder ver a su pareja sin que los otros se dieran cuenta. ¿Cómo podía mentir tanto y tan bien? A él le costaba demasiado… y no creía aguantar mucho más.
- Si te da vergüenza decir que soy tu pareja, no le veo sentido a que seamos una – dijo por ultimo antes de incorporarse un poco para salir de la cama. Yunho sostuvo por inercia la mano de Jae antes de que este saliera de la cama y lo atrajo hacia él en un brusco jalón que le hizo caer.
- Te amo Jaejoong, más que a nada en este mundo… y no quiero que mi absurdo miedo interrumpa esto - - esto? – Indagó el mayor mientras miraba fijamente al otro – Nuestra relación. Amanecer y ver tu rostro… tu cuerpo a mi lado. Ir al comedor y oler los desayunos tan cuidadosamente elaborados que haces para mí. Tus brazos rodeándome cuando menos me lo espero. Tu voz saliendo de la regadera mientras te bañas y yo trabajo. Tus labios dándome el beso de las buenas noches. Todo Jae. Si mi miedo puede más que esas cosas, no puedo decir que te amo, pero como si lo hago… no dejaré que mi miedo eche a perder esto. – dio un corto beso a la mejilla sonrojada de Jaejoong, por donde escurría una lagrima. - Siempre tan sentimental – dijo el menor antes de abrazar a su amante quien hacia todo lo posible por no llorar más. – Nunca… lo volverás a ocultar? – preguntó ya más tranquilo el mayor. – No pienso ir regándolo por el mundo… pero si alguien me lo pregunta, no volveré a decir que ‘ella’ me espera… sino… a Boo le urge que llegue – Ese comentario le costó una buena mordida en el cachete izquierdo… pero por lo menos, ahora esa encantara sonrisa salía a relucir.
El sueño venció a Jaejoong en unos minutos más y mientras Yunho miraba ese hermoso rostro descansar tan tranquilamente sobre su pecho, se preguntó si habría algo que valiera más la pena que ver esa escena… todas las noches, de todos los días… por muchos años más. No. No lo había.




Fin






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2 ♥Comentarios♥ :

yaritza dijo...

ahora si llore..............

sin palabras fascinante.
sublime..
♥♥♥

Anónimo dijo...

me encantoooo..
simplemente perfectooo
lo ame *0*

tan tiernos

:a   :b   :c   :d   :e   :f   :g   :h   :i   :j