9 may. 2009

IMPOSSIBLE

CAPÍTULO 1. REFLEXIONES.

Era un poco más complicado de lo que podría parecer... era casi un insulto la forma en que tan alegremente se lo tomaban las fans, inclusive él... pero era más que una molestia cuando los liaban... era una dolorosa realidad que trataba de mantener oculta en lo más profundo de su corazón.

Podrían pensar mil cosas antes de saber la raíz de sus frustrados sentimientos por su mejor amigo... es más, maldijo el día en que cayó en la cuenta de aquéllo, porque era algo que simplemente no iba a ser posible jamás, no en su realidad, no en la cotidaneidad de sus vidas.

Pero tampoco era como que pudiera negarse a sus encantos naturales, a su forma de ser tan sencilla, sensible y alegre, era simplemente que no podía dejar de lado a su atrayente personalidad... vale, que no por nada conseguía a la chica que quisiera, no era tampoco como que anduviera por ahí liándose con la que se le pusiera en frente, pero era claro que cualquier chica tendría del ratón lo que él solo puede soñar.

Todos los días se sorprende a sí mismo al darse cuenta de que ha sobrevivido un día más sin sus caricias, besos, sin su cariño, sin sus miradas más allá de la amistad tan grande que los une. Sin todos esos gestos que solo se le entrega a la persona que se ama, se da cuenta de que sobrevive sin ellos, y a la vez sin poder entregarlos; y es entonces cuando descubre una vez más el sofocante vacío en su ser, las enormes ganas de llorar hasta morir, la impotencia de sentirse rodeado de esa soledad que cada día se afirma con más fuerza a su alrededor... pueden vivir bajo el mismo techo, andar siempre a su lado, hasta tomarse de las manos o abrazarse con infinita ternura mientras hacen fanservice, o reír hasta que les duela el estómago, pero nunca, por más que lo suplique a su Dios, al destino mismo, nunca... nunca podrá ser más que su mejor amigo... y se pregunta si algún día la gracia divina se compadecerá de él y lo hará capaz de olvidarle, de dejar de amarle y sufrir en silencio.

Se sumerge como todas las noches en sueños (que aunque sabe lo lastiman un poco más, rasgando su corazón con fineza) felices, donde él le corresponde, lo abraza, lo besa, lo acaricia, le promete felicidad mientras lo lleva en el mundo terrenal a la gloria... y como todas las mañanas, al abrir los ojos se da cuenta una vez más de que son solo ilusiones que su inconsciente se niega en dejar de crear. Y duele...

- porqué eres tan perfecto Yoochun, porqué es que adoro hasta tus defectos, porqué siento ésto por ti, habiendo tantas chicas en el mundo, tenía que depositar mis sentimientos en tí, en otro hombre, en mi mejor amigo... porqué... - eran las mismas palabras en sus pensamientos, las mismas de cada mañana mientras se duchaba... y nunca podía dar respuesta a ellas, porque el amor así es, no tiene explicación, simplemente sucede... ya que él haya tenido la mala suerte de enamorarse de alguien de su mismo sexo es cosa del karma tal vez....

- Junsu ah... te has dormido bajo la ducha o qué... - escuchó la voz de Junho al otro lado de la puerta de baño.... -

- no... ya voy... - atinó a responder el castaño, cuánto tiempo habrá pasado, no tiene idea pero el reflejo que le regresa el espejo le indica que ese día se encuentra peor que otros, ese día su semblante es simplemente triste, acongojado, cansado...

- vale, date prisa que el desayuno está listo... -

- un día más... - suspiró el castaño, antes de salir del baño.

- hey, pequeño delfín, tuviste una fantasía bastante larga esta mañana... - comentó en juego Micky, buscando molestar a su amigo, como básicamente todas las mañanas.

- pensando en ti seguramente... - se le unió Changmin, esperando en cualquier momento la explosión del castaño... pero ésta nunca llegó, Junsu no tenía animos para nada hoy; además, esas palabras le habían dolido en lo más profundo, porque muy a su pesar ha llegado a masturbarse pensando en su amigo... más fantasías, sueños, ilusiones, es todo lo que tiene para sí, para seguir viviendo... solo eso.

- ¿te encuentras bien?... - preguntó Jae, con un tono por demás maternal, preocupado por el raro silencio de su amigo. Aunque no era el único, los otros tres también iban a preguntar lo mismo, pero ahora solo aguardaban por la respuesta del chico.

- estoy algo cansado, solo eso... - fueron las bastas palabras, comió sin ánimos, apenas si terminó medio platillo... - gracias por el desayuno, Jae... - dicho lo cual, se puso de pie para llevar su plato a la cocina, ante la mirada atenta y atónito de sus amigos...

- Micky... - le habló el líder, como esperando que él supiera algo que pudiera explicar el estado de ánimo del castaño, dejando más que claro que nadie se había creído eso de "cansado".

- trataré de hablar con él... - respondió después de encojerse de hombros a modo de respuesta.

Después de lavar su plato, salió de la cocina y se dirigió al cuarto de música que comparte con Max... hoy no tenían nada qué hacer más que descansar después de una larga jornada de trabajo. El día anterior el resto había expuesto sus planes, Jae, Junho y Max se irían a espabilar a la ciudad, Micky había dicho que haría su actividad favorita en día libre, tirarse a dormir... ante ese recuerdo, Junsu no evitó una sonrisa, el pelinegro era adorable cuando dormía, se le veía tan relajado y guapo... suspiró, una vez más, si contara todas las veces que ha suspirado por él en los últimos meses, seguro que se acercaría a un número infinito... Ah bueno, y él... él no tenía ganas de nada, solo fue ahí porque no había querido irse a la habitación, donde sabe apenas termine de desayunar, se encerrará el ratón...

Que manía la suya de pensar en él refiriéndose a su persona como "ratón"... - quién le manda a haber elegido el nombre de "Micky"... - se dijo a sí mismo, absorto en sus pensamientos.

- qué yo qué... - le preguntó con una media sonrisa el pelinegro, recargado en el umbral de la entrada, con los brazos cruzados y una mirada divertida. Xiah había respingado notoriamente cuando le escuchó... - he escuchado en un murmullo que dijiste mi nombre, qué estarás tramando delfincito... - intentó mosquearlo, simplemente no le gustaba ver a su amigo tan apagado, él quería arrancarle alguna sonrisa, aunque fuera por exasperarlo.










CAPITULO 2. MAL DÍA?

- eh... pues... - genial, ese deifinitivamente no iba a ser un buen día para él... - dije, dije que me gustaría tener tu talento para escribir... - al menos su habilidad para mentir ante él todavía funciona para sacarle de esa clase de apuros en los que no es la primera vez que se mete.

- mi talento? - se acercó al muchacho, sentándose en la silla del lugar de Max... -

- si, todos sabemos que compones canciones lindísimas, a mí me gustaría poder hacerlo con esa habilidad... -

- gracias, pero Su, en dado caso yo envidio tu talento para bailar... - le regresó el halago, no por compromiso, sino porque de verdad lo pensaba así... Xiah desvió la mirada hacia el ordenador, sabía que se había sonrojado por el cumplido y no quería que su amigo se diera cuenta.

- neh! Junho nos gana a todos, de eso no hay duda, en dado caso envidialo a él, vuelve locas a las fans con cada movimiento... - bromeó, esperando que la charla no se fuera a centrar en él, no estaba de humor para recibir halagos de mejor amigo... no cuando hoy más que nunca deseaba algo más...

- pero... -

- hey, chicos!... - escucharon el grito del líder desde la sala... - nos vamos a la ciudad, se les ofrece algún mandado de por allá... - les preguntó el morenazo (n/a babeando en el teclado nada más de pensarlo) con una sonrisa por demás pícara, ya en la puerta de la habitación...

- no, a mí no, gracias... - respondió el castaño...

- no, tampoco, que les vaya bien... - el pelinegro ya se imaginaba lo que estaba pasando por la mente de su hyung con esa mirada, últimamente le ha dado mucho por hacer bromas de tipo YooYu y JaeHo...

- vale, no vayan a hacer demasiado escándalo, eh!... - le guiñó un ojo a Micky antes de darse la vuelta para irse con los otros dos, que ya le esperaban en la entrada.

Junsu ni cuenta se dió, porque estaba más concentrado en el suelo que en su hyung, le ponía muy nervioso quedarse a solas con el pelinegro. El sonido de la puerta cerrándose les dejó saber que ya se encontraban solos...

- ¿Su, en qué piensas? - lo sacó de sus pensamientos.

- eh! no, en nada en especial... - se desembarazó el castaño, sonriendo para no preocupar a su amigo... - bueno, la cama te espera Chunnie ah, a dormir como tanto te gusta... - le dijo, medio en broma para molestarlo, medio en serio para que se fuera, no que le molestara su presencia, al contrario, la adora, pero no hoy, solo no hoy.

- mejor juguemos, ya que veo que no vas a hacer nada aquí... - y sin esperar respuesta ni opinión a nada, el pelinegro lo tomó de la muñeca y lo arrastró a la sala... - pon uno que no sea tan difícil, no quiero que me humilles... - Xiah sonrío, no podía negar que la idea de pasársela jugando con Micky era buena.

- es que el destino la tiene contra mí... - pensó con algo de ironía, un sentimiento de agradecimiento escondido en sus sentimientos frustrados.

Casi una hora después, Micky estaba sudando como si hubiera estado ensayando toda la tarde para un concierto. Es que ponerse al tú por tú ante Xiah Junsu era agotador, el único capaz de aguantarle el paso era Minnie, y eso porque son auténticos hermanitos de juego. Pero estaba dispuesto a no pararse de su asiento hasta no ganarle por lo menos una partida a su amigo, como que se llama Micky Yoochun, vale, es el nombre artístico, pero igual cuenta.

Junsu sabía que el pelinegro podía llegar a ser algo orgulloso, y esta era una de las ocasiones en las que estaba empezinado en ganarle, pero a él tampoco le gusta perder, además, si se dejara vencer seguro se da cuenta y le sale peor el remedio que la enfermedad.

Tenía que ganarle, pero cómo, si el condenado castaño era casi un profesional de los videojuegos, ya había intentado distraerlo con comentarios de todo tipo, y nada le había funcionado, vale, que aquello era trampa, pero era un pequeña trampilla blanca, nada importante, ni que le fuera a merecer el infierno, verdad? Como sea, él solo quería ganar una vez, era mucho pedir, una victoria, solo una. Y entonces, una idea, por demás loca, absurda y desesperada le cruzó por la mente, pero todo era por ganar, solo por eso y nada más; así que sin mucho pensarlo y viendo que estaba a punto de perder otra vez; el pelinegro despegó apenas unos instantes su vista del televisor, segundos suficientes para plantarle un beso a su amigo, beso que iba destinado a su mejilla pero que por alguna extraña razón de su mal cálculo fue a parar justo en la comisura de los sonrosados labios tan apatecibles de su amigo. vale, él no había pensado que eran apetecibles, cierto? Como fuera, había logrado su objetivo, puesto que ahora Junsu lo miraba con ojos desorbitados debido a la impresión de saberse sorpresivamente besado de aquella forma por su amigo; Micky reaccionó a tiempo para volver su vista al juego y ganar, por primera vez, una partida al castaño.

- sí, gané!!!! - gritó emocionado. Gesto más que suficiente para sacar al otro chico de su estado de shok, qué más daba una herida más en su corazón, de cualquier forma ya agonizaba cada día solo por amarlo, que el pelinegro sacara provecho sin ser consciente, era cosa de su mala suerte tan arraigada el día de hoy. Suspiró y decidió que mejor era seguirle la corriente...

- no vale, hiciste trampa, me distrajiste Chunnie ah.... - comenzó a discutir, como si aquella hormigueante sensación no lo haya llevado al cielo por un segundo, así fuera que el porrazo de vuelta a la tierra le haya dolido.

- ya, gané, fin de la discusión... - ignorando los pucheros infantiles de su delfín, el pelinegro se puso de pie, se estiró para relajarse después de tremenda tensión acumulada en la última hora...

- te acusuré con Appa, no mejor con Umma, recibirás tu castigo por ser un tramposo... - le espetaba con auténtico berrinche por haber perdido... - no sabes jugar, tramposo, tramposo, tramposo... -inflando las mejillas, se sentó de brazos cruzados, aparentemente muy malhumorado.

- sí, sí, acúsame con nuestros padres, eso no quita el hecho de que te gané... - se acostó en el sofá, colocando su cabeza en el regazo de su amigo.

- q.. qué haces... - cuestionó algo nervioso, su día no podía ir peor, de acuerdo que son los mejores amigos y se la pasan pegados como lapas, pero, en día de descanso el pelinegro suele ignorarle por completo porque prefiere tenderse en su blandita cama a dormir laaargas horas.

- qué no es obvio, voy a dormir... - respondió con una sonrisa, acomodándose mejor en las piernas del castaño.

- pues vete a tu cama, yo reprobé para funcionar como una... - bromeó el castaño, pero en serio esperaba que su amigo le hiciera caso.

- neh, me gusta estar aquí, es cómodo y calientito, no seas malo, déjame dormir un ratito así... - dicho lo cual tomó una de las manos de su amigo y la colocó sobre su cabeza... - hazme piojito... - le pidió.

Xiah suspiró resignado, definitivamente hoy no era su día. Comenzó a acariciar la cabeza de su amigo, sintiendo su suave cabello negro azabache, metiendo sus dedos entre esas hebras que despedían un agradable aroma fresco. Escuchó los suaves gemidos de conformidad de Micky, sonrío con nostalgia; esa escena se ha repetido en más de una ocasión y siempre espera que la próxima sea diferente. Apenas unos minutos después, Yoochun ya dormía plácidamente en los brazos de Morfeo y las piernas de su mejor amigo.

- a pesar de todo, a pesar de que duele... amarte es lo más hermoso que me ha pasado en la vida, así sea que tenga que guardar silencio eternamente... - pensó, antes de quedarse dormido, igual que su mejor amigo.









CAPITULO 3. UNA SERIE DE ACCIDENTES

- ya despiértense tortolitos!!!!... -

Un par de horas después el castaño despertó sobresaltado porque cierto amigo suyo, haciéndose llamar su hyung y líder de su grupo, había hecho un comentario por demás absurdo y de una manera nada sutil, puesto que estaba seguro que todo el condenado edificio debío oír su adorable voz gritando aquél improperio. Cuestión aparte fue el despertar tan "agradable" que tuvo el pelinegro, siendo que ahora se levantaba adolorido del suelo, sobándose su tan bien formado cuerpecito (n/a ah, es que no puedo evitarlo, son todos unos encantos, es pecado que Diosito haya creado seres tan perfectos) después de que Junsu lo votara de su regazo al levantarse de un tirón ante la llegada sorpresiva de los otros tres.

- que, que cosas dices Yunho, nosotros no, no... - trataba de explicarse el castaño, desde cuándo se ponía tan nervioso con un comentario así, ni que fuera la primera vez.

- déjalo Su, será que tiene envidia... - atacó el pelinegro, mirando de soslayo a Jae, que sin dar importancia al escándalo en la sala, se metió a la cocina a guardar algunas cosas que compró. Min detrás de él haciéndole pucheritos de niño bueno esperando sonsacarle algún pastelillo que adquirió para los postres de la semana.

- tal vez una poca... - respondió el moreno, encogiéndose de hombros, cosa que sorprendió a sus compañeros. Como que últimamente estaba raro con todo lo que implicaba el JaeHo y el YooSu...

- será que en verdad le gusta Jae? - se cuestionó mentalmente el pelinegro, de solo imaginarse realmente se sintió un tanto incómodo, no que tuviera nada en contra de relaciones hombre-hombre, pero... iba a resultar bastante extraño.

La semana se fue de volada entre ensayos, un par de presentaciones y revisión de nuevos proyectos, lo que quedaba del año iba a estar lleno de trabajo, eso sin duda; así que cada que les daban un día libre lo aprovechaban al máximo, para desestresarse, relajarse, divertirse, espabilarse.

Aunque eso significara seguirle la corriente al más pequeño y darle en su gusto para que no anduviera de ansioso todo el día, pegado a su ordenador, o peor, comiendo como barril sin fondo por todo el departamento.

- solo a ti si te podía haber ocurrido jugar twister, Minnie... - señaló con un dejo se sarcasmo el líder, ya cansado por la posición en la que se encontraba, aunque siendo sincero consigo mismo, agradable. Medio cuerpo de Jae estaba sobre su propio cuerpo, mientras él estaba con sus cuatro extremidades sosteniendo todo su peso boca arriba, lo que le daba una mejor vista de su amigo.

- jejeje, pues ya saben, soy el peque de la familia, así que... - la ternura hecho humano, o sea, Changminnie (n/a... babeando una vez más el teclado n_n), estaba de lo más divertido haciendo sufrir a sus hyungs con aquél juego... -

- vale, vale, menos charla y más acción que estoy muy cansado en esta incómoda posición... - lo interrumpió nuestro adorable ratón, quien a saber, se encontraba completamente bajo el cuerpo de Junsu... (alguien ya se dió cuenta de que Min parece estar haciéndolo con toda la intención del mundo o_o!) y esa cercanía le inquietaba de sobremanera. Xiah se sintió morir un poco más con el comentario de su amigo, sabe que no lo hace con intención de herir sus sentimientos, puesto que para empezar son de total desconocimiento para el pelinegro, pero de solo imaginar que estar así le molesta, no quiere imaginar lo que sería si supiera la verdad.

- bueno, bueno, pero que genio, además, qué te puede incomodar si tú y Junsu son super amigos, y es a él a quien le estás viendo la cara... - replicó, no molesto, sino divertido con las posturas de sus cuatro amigos, demasiado tentado de fotografiarlos y subir las pics a la internet, donde sabe, miles de fans alrededor del mundo serían felices y hecharían a volar su imaginación con alguna nueva historia donde quedan como unos pervertidos... de pronto la mirada dulce y tierna de nuestro Minnie se transformó en una maliciosa al estar pensando en todo esto...

- oye Min, qué demonios estás pensando, nos piensas tener aquí todo el día y así, que es cansado... - lo sacó de sus cavilaciones Jae, no menos agotado que los demás... más bien preocupado por la cercanía con el cuerpo de Yunho y esas sensaciones que le empiezan a recorrer de pies a cabeza, agradables pero inquietantes.

- ya Umma... - si hay algo que saca de sus casillas a nuestro tierno JaeJoong es que le digan "mamá"... y estaba tan cansado y fastidiado con ese juego en el que llevaban ya largos minutos de agonía a manos del pequeño Min, que mandó a volar su autocontrol, un movimiento, un ligero movimiento hizo que los cuatro perdieran el equilibrio y calleran, a saber, en comprometedoras posiciones.

Jae se movió con toda la intención de ponerse de pie para atrapar al peque y darle una lección por llamarle "Umma", pero para su suerte fue a trastabillar con el pie de Junsu, acto seguido ambos se desequilbraron y calleron sobre sus respectivos compañeros, que por el peso cedieron y dieron de lleno contra el suelo, vale, contra el tapete del twister, pero igual duele. Jae y Yunho la libraron bastante bien, salvo porque el menor abrazó a su hyung por la cintura, mera consecuencia de la inercia de la caída (n/a seee, cómo no). Pero Junsu y Micky... ah, ellos se llevaron la parte más interesante... como estaban cara a cara, en algún punto de la caída sus bocas decidieron encontrarse y terminaron por darse un beso, apenas si debió ser un segundo, pero suficiente para sentir los labios ajenos sobre los propios.

Ahora se miraban con expresión atónita, ¿había pasado lo que creén que pasó?
¿de verdad se han dado un beso? Junsu aún no salía de encima de su compañero, si bien ahora su peso no estaba por completo sobre el pelinegro. Ambos sonrojados hasta la raiz de su cabello, ajenos al ruido que armaba Jae con Min y Yunho tratando de mediar entre ambos, como padre y esposo responsable que es, aunque normalmente es la madre quien lleva ese papel, aquí no aplica porque al rubio no le gusta que lo llamen "mamá".

- aunque tampoco soy su esposo... - pensó el moreno, mientras sostenía a Jae por la cintura puesto que lo veía muy dispuesto a golpear al menor... - pensándolo bien, lo más que le haría seguro sería una amenaza con dejarlo sin comer...

- muy bien Min, te lo buscaste, nada de postres en el próximo mes... - sentenció el rubio, relajándose en el agarre de su amigo. El menor abrió sus ojos de par en par ante la sentencia de su "Umma", es decir, su hyung...

- pe... per... pero, Jae... ¡¡un mes!!... - se largó a llorar desconsoladamente, tirándose a las piernas del mayor, un auténtico niño haciendo pucheros por un castigo, a su parecer, exagerado.

Entre tanto, Junsu y Micky por fin se habían levantado, ahora ya evitando a toda costa mirarse o hablar. Aún se encontraban en shok por lo sucedido.

Después de ese pequeño incidente nada entre ellos volvío a ser igual, Yoochun le rehuía cada que estaban juntos o a solas, porque cada que eso pasaba le venía a la mente el recuerdo del beso y su estómago se llenaba de maripositas, como auténtico adolescente en su primer amor, y eso lo confunfía aún más.

Caminando por los pasillos de la productora rumbo a uno de los cuartos más concurridos del enorme edificio, Micky se dirigía al WC para caballeros de su piso ensimismado llegó a su destino sin siquiera darse cuenta.

- imposible, soy chico, me gustan las chicas, y Su es chico, así que, no, es simple y sencillamente imposible, no puede ser que me guste mi mejor amigo.... - se decía una y otra vez tratando de convencerse de que no sentía nada más que una linda amistad por el castaño. Pero ahora no se sentía bien estando cerca de él, era solo que no le gustaba sentirse así... - además, fue solo un accidente, un beso de verdad es cuando se entrega con conciencia, sabiendo que se da por un sentimiento especial, lo de nosotros fue solo un accidente, sí, solo eso...

- no sabía que hablabas solo... - cuando escuchó esa voz sintió un escalofrío por todo el cuerpo...

- porqué de entre todos, tendría que ser él... y desde cuándo pienso en voz alta... - pensó el muchacho, antes de girarse para encarar a su interlocutor... - Yunho, qué haces por aquí...

- lo obvio, tenía ganas de orinar... - le respondió con una sonrisa, que bien conocía el pelinegro, significaban problemas para él...

- claro... - sonrió nerviosamente...

- entonces, con quién te diste un beso por accidente... - elaboró su pregunta, super intrigado por saber... desde cuándo le había dado por andar de informativo?

- eh... no, con nadie... - se lavó las manos e intentó huír de su amigo, quien definitivamente últimamente andaba muy raro...

- vamos Yoochun, somos amigos ¿no?... - colocó su brazo sobre los hombros del menor, sonriendo de esa forma que hace que sea imposible negarle algo... no es que sea tierno como Su, o que haga pucheritos como Min, menos que ofrezca una sensación confortables como Jae... esa era una sonrisa pícara, macabra que decía claramente "o me dices o me dices"...

Después de narrarle lo sucedido la semana anterior durante el juego con el twister, el pelinegro no estaba seguro si debía sentirse aliviado porque ahora ya podía recibir consejo y apoyo de alguien, o preocupado por la loca idea que había tenido Yunho...

- cómo crees, Yunho, yo soy hetero, tengo perfectamente definida mi preferencia, me gustan las chicas, con todo y lo guapo, sexy, amigable, simpático, carismático y demás halagos que le pueda dar a Su, no deja de ser solo un amigo, y amistad es lo único que DEBO sentir por él... -

- ajá, ahí tienes, dijiste DEBO, o sea que cabe la posibilidad de que de hecho te guste, además, si tan seguro estás porque andas como loco huyendo cada que se quedan solos... - el pelinegro no podía creer que se haya dado cuenta de su actitud... el líder notó su expresión... - Chun, has sido más que obvio, Min y Jae también lo notan, con mayor razón Junsu, antes parecía que estuviesen pegados el uno al otro, ahora apenas si te le acercas a medio metro de distancia...

- vale, pero es que es difícil Yunho, entiende, no todos los días uno se besa con su mejor amigo y para colmo eso hace que uno se confunda... - se mordió la lengua, tarde se dio cuenta de que había confesado algo más...

- ¿confundido? no acabas de decir que estás perfectamente definido con tu preferencia... - Yunho rodó los ojos con algo de exasperación... - me parece que aún tienes un pequeño problema con eso, y tiene nombre y apeído, además como dicen las fans, un cuerpo de dios, enorme trasero, carisma hasta por los codos, sonrisa matadora, ojos oscuros y cabello castaño... -

Micky solo atinó a golpearle en el brazo, sonrojado y con más dudas en la cabeza, se adelantó a su amigo para regresar al ensayo, aunque su corazón ahora latiera a mil por hora de solo pensar que ahí está ese a quien segundos antes su líder describiera tan acertadamente...

- todo por un absurdo accidente... - murmuró, llevando inconscientemene su mano a su boca, recordando una vez más lo suave que son los labios de su amigo.

...

Jae preparaba la cena, pero estaba muy metido en sus pensamientos como para darse cuenta de que alguien lo observaba con cara de bobo enamorado hasta los huesitos. Por qué, porque estaba preocupado por uno de sus críos (golpe mental)

- no soy la Umma de nadie... - se regañó a sí mismo. Suspiró, aún estaba preocupado por Junsu, lo ha notado más que decaído la última semana, casi no habla con nadie, siempre dice que está cansado o que quiere dormir. Y él tiene el presentimiento de que tiene todo que ver con Yoochun, puesto que es al único a quien evita mirar a toda costa o dialogar con él, justamente lo mismo que hace el pelinegro con el castaño... - qué será lo que le pasa a ese par, si son los mejores amigos... - otro suspiro.

- me voy a poner celoso... - habló con su ronca voz el líder, mosqueado por el ensimisamamiento de su hyung, y más por los suspiros que liberó... - a quién demonios iban dirigidos Jae... - se cuestionó...

El rubio respingó ligeramente cuando oyó esa voz, y sin entender porqué, se puso nervioso ante el comentario del moreno... - ya vas de nuevo con eso, Yunho, deja de leer con Min esos portales de fics, quiéres... - le dijo sin voltearlo a ver, sentía que le ardían las mejillas, así que seguramente se había sonrojado y no quería que su amigo lo viera...

- tienes algo en contra del JaeHo... - pregunta con tono celoso, algo en su interior comenzando a doler temeroso de la respuesta a recibir...

- no, nada... - respondió el rubio en voz baja, casi un susurro, porque estaba que se moría de verguenza, responder aquello era como admitir que le gustaba Yunho, y eso no es así, cierto?... - si ya sabes que es la pareja favorita de las fans...

- también la mía... - dijo sin tapujos el moreno, rodeando con sus fuertes brazos la cintura de Hero, mandándole un corrientazo eléctrico que viajó a lo largo de su columna vertebral y se fue a hospedar en aquél músculo en el que adjudicamos nuestros sentimientos... - ese es mi platillo favorito... - señaló, cambiando de tema, estaba seguro de lo que sentía por su amigo, pero sentía que no era el momento ni el lugar para hablarlo con él.

...

En el cuarto que comparte con Yunho y Min, Junsu estaba recostado boca abajo, tratando en vano de dejar su mente en blanco y no pensar en nada... cierto era que se sentía muy mal por todo lo sucedido, desde ese maldito beso accidental... - a quién engaño, sentir sus labios fue maravilloso, aunque después de eso Chunnie no quiera acercarse a mí... - se giró para quedar ahora boca arriba, suspiró llevándose una mano a la frente... - a sido agotadora esta situación, me duele la cabeza todos los días, casi no puedo dormir, y sé que ya todos se han dado cuenta de que no estamos bien aunque no sepan el motivo... - sonrió melancólicamente...- bueno, tal vez él no lo ha notado, está tan ocupado alejándose... qué hago, que haré ahora...

...

Después de poco más de una semana, Min ya no podía más, necesitaba comer de los deliciosos postres que su Umma cocina con pericia. Aprovechando que el rubio estaba tomando un baño y el resto del grupo andaba dispersado por el departamento, el menor se dirigió a hurtadillas a la cocina (n/a imaginénselo al estilo misión imposible n_n), abrió el refrigerador y ahí, ante él, se encontraba la delicia más dulce del mundo, un pastel de chocolate, justo como a él le gusta. Sus ojitos brillaban de emoción mientras sus tripas comenzaron a moverse en espera del ansiado momento en que ese postre llegara a su estómago.

- no notará si tomo una rebanada, cierto, además, siempre hay otras tres personas a quien culpar...- pensó en su líder negando tal hecho y lo fácil que le resultaría convencer al rubio de su inocencia... - bueno, dos... - Micky y Junsu no tienen mucho a su favor, pues también les encanta el chocolate, casi tanto como a él... y él es el maestro de la ternura haciendo pucheros y caritas que podrían convercer a su hyung de su inocencia inexistente... - a lo que tiene que llegar uno con tal de saborearte... - habló al pastel que ya se encontraba sobre la mesa, un cuchillo en mano del menor, listo para realizar un corte y robarse un trozo de aquel manjar...

- Min, podrías... - toda idea quedó suspendida en su mente, sus ojos clavados en el pastel... - Jae se enojará si se entera de lo que intentas hacer...

- pero no le dirás nada, no, eres demasiado bueno para hecharme de cabeza, no, Micky... - poniendo su mejor cara de niño bueno, el menor esperó convencer a su hyung y poder saborear por lo menos un pedazo de aquella delicia ante sus ojos.

- pero lo notará Min... - hablaba el pelinegro, sin realmente mirar a su amigo, su vista prensada en el pastel, ya podía imaginarse saboreando su parte en la comida...

- qué hacen?... - preguntó el castaño, que acababa de entrar a la cocina por un vaso de agua, pero su vista también se quedó suspendida en el pastel. Dado su estado de ánimo, solo ver chocolate es suficiente para que la tristeza vuelva a su mente y desee comer todo el día, a ver si así se le endulza la existencia.

Y ahí estaban los tres menores de la casa, saboreando un pastel que ninguno debería tocar sin el consentimiento de su creador, menos Min con el castigo aún vigente.

- está muy rico, no?... - la voz del rubio los hizo brincar a los tres lejos del pastel, Jae estaba de pie en el umbral de la cocina, con las manos en las caderas y la clara expresión de una madre molesta con sus críos al realizar una travesura... - como veo que ninguno tiene fuerza de voluntad, tú... - señaló al menor... - por no respetar un castigo que te ganaste sobre advertencia; y uds... - señaló al castaño y el pelinegro... - por no poner el ejemplo, harán que me ahorre el trabajo de preparar los postres, a partir de ahora y hasta nuevo aviso, no cocinaré mas postres para nadie... - dicho lo cual, salió de la cocina. Los otros tres se quedaron helados ante el castigo que había caído sobre ellos...

- habrá que comprarlos entonces, vamos al super... - no preguntó, avisó el menor, tomando a sus hyungs del brazo y arrastrándolos fuera... - appa, volvemos en una hora... - gritó para que el líder lo escuchara donde quiera que anduviese metido, tomó las llaves de la van, un abrigo y su billetera. Unos veinte minutos después estaba como niño pequeño en el departamento de pastelería del super, con un Micky y un Junsu detrás aún preguntándose cómo habían dado ahí sin recordarlo...

- claro, el shok de la impresión al ser reprendidos por Jae... - pensaba el pelinegro, caminando a lado del castaño, el menor seleccionando sus postres más adelante. De pronto su mano rozó la de su amigo, y eso le ocasionó un hormigueo, que muy a su pesar le había resultado agradable... - otra vez.... - pensó y se alejó un poco de Junsu, algo de lo que no se percató este último.

Iban pasando por el departamento de dulces, cuando Min decidió que quería comprar también chocolates y ocasionó un nuevo accidente entre sus hyungs. Ahí estaba Micky sobre Xiah, desparramados en el suelo, sus rostros demasiado cerca y sonrojados, el corazón latiéndoles como potro desbocado. Cómo acabaron así... pues, estaban Micky y Min, uno a lado de otro, conversando sobre cómo disculparse con Jae por su anterior acción, Junsu frente a ellos observando detenidamente al pelinegro que ni en cuenta. Cuando el menor vio en uno de los estantes su marca de chocolate preferida y así como así se lanzó para tomar algunos, pero al dirigirse en su efusividad infantil hacia su objetivo terminó por rozar peligrosamente una escalera sobre la cual estaba uno de los empleados colocando cuidadosamente un montón de cajas de productos nuevos, quien perdió el equilibrio por el roce de Changmin y por cosas de la inercia y el destino, la tan inestable pirámide de cajas cedió y comenzó a caer. Yoochun se dio cuenta y se lanzó sobre el castaño para alejarlo de la inminente abalancha... por suerte sus reflejos lograron ponerlo a salvo, a ambos.

- estás bien... - le preguntó, una vez se puso de pie, y ayudó a su amigo a incorporarse, tomando su mano, aceptando que ese hormigueo se repetía cada que entraba en contacto con el castaño.

- sí, gracias... - respondió, dedicándole una de sus mejores sonrisas, logrando un sonrojo más pronunciado en el rostro del pelinegro, pero él no lo notó porque inmediatamente se puso a buscar al menor con la mirada.

- creo que, después de todo, no estoy perfectamente definido por mi preferencia... - con una sonrisa, el pelinegro siguió a su amigo que ayudaba a Min a salir de debajo de algunas cajas...








CAPITULO 4. UMMA...

Realizar fanservice cuando se está en medio de una confusión puede ser un arma de doble filo, es algo que comprobó en carne propia YooChun durante el último concierto ofrecido en tierras niponas, un viaje express, solo un par de compromisos, solo una semana... pero la semana más difícil de toda su vida, debe aceptar. Ahora, estando de regreso en el departamento, con poco más de una semana transcurrida, es como un fantasma puesto que se la vive en su mundo, en pensamientos, en interrogantes que no logra responder, o no desea aceptar la conclusión a la que ha estado llegando sin parar.

Pero no es el único que se la vive debatiendo sobre la inmortalidad del cangrejo con su mente que parece estar a punto del colapso como no entienda que sus neuronas dan siempre con el mismo resultado. Hero estaba que no cabía en su asombro recordando cada tanto aquélla escena...

... flashback...

Ahí estaban en aquel show nipón en el que les pidieron realizaran algo de fanservice para sus adorables seguidoras. Como siempre, la pareja más popular enfilando la lista, los cinco de pie al centro del set...

- las fans tienen la inquietud de saber cómo, en estos momentos, te le declararías a Jaejoong... - dirigiéndose a U-Know lanzó la bomba el MC del show, por demás divertido con las expresiones tímidas de los chicos, esas que ponían siempre que les pedían a realizar aquellas escenas realmente adorables, a pesar de ser todos chicos...

El moreno tomó un paso más cerca del rubio, quien ya estaba que sentía que se le doblegaban las rodillas de los nervios... (n/a ni idea, nosotras somos inocentes, vdd que sí =P)... los otros tres solo miraban atentos, sobre todo Micky, que tenía la curiosidad de saber hasta dónde era capaz de representar Yunho el JaeHo y una vocecilla interna señalándole que deseaba tener el valor de su amigo para hacer aquellas cosas sin pudor.

- Jaejoong ah... - le habló con su voz más tierna y sensual, llevando su mano a la mejilla de su amigo (n/a babeando al imaginar la escena), tiñéndose de un precioso carmesí que se expandió rápidamente por todo su rostro... - hace tiempo que quiero decirte algo muy importante, no pretendo que me des una respuesta ahora, solo espero que puedas entenderme... - le hablaba con un tono de chico enamorado que algunos dudaban fuera fingido, mientras se acercaba un poco más al rubio, quien definitivamente sentía que el corazón se le iba a salir del pecho, o lo que es peor, que todos ahí estarían escuchando su latir emocionado... - me gustas Jae... - le dijo casi en un susurro, como si pretendiera que solo él escuchara y el resto del mundo desapareciera solo por esos momentos... pero claro el bullicio emocionado del público espectador le trajo de golpe a la realidad, al hecho de que aquéllo es solo fanservice - y siempre estaré aquí para ti, de la forma en que desees mantenerme en tu vida... - después le dio un prolongado beso tierno en la mejilla al chico, que más colorado no podía estar, igual de sonrojado que el moreno, quien también sentía el corazón a punto de estallarle de nervios...

- muy romántico Yunho, Jae, qué le responderías?... - intervino el MC...

- por dios, Umma, no te atrevas a rechazarlo, ya no quiero seguir siendo huérfano... - dramatizó Min, no pudiendo contener su comentario en sus pensamientos, diciéndolo de forma tan infantil y cómica que logró una sonrisa generalizada en el set, aunque Jae estaba que le saltaba a los golpes por llamarle Umma; bueno no, su cerebro estaba más ocupado en procesar una respuesta adecuada.

- eh, pues... supongo que tendría que pensarlo, realmente no lo sé... - respondió, nervioso hasta la última fibra de su ser, de pronto imaginando que esos instantes del video pasarían a difundirse vertiginosamente por toda la web, nuevo escándalo JaeHo, más ganancias para la disquera.

Se escuchaban los gritillos emocionados de las fans diciendo cosas como entre muchas otras frases love JaeHo. Yunho sonrío de medio lado, realmente triste por la respuesta de su amigo, vale que no había sido una declaración con todas las de la ley y además en público pues naturalmente que se cohibiría, pero pensaba también en la posibilidad de que de hacerlo real lo mandaran a freír espárragos por no compartir sus sentimientos.

- muy bien... - trataba de controlar al gallinero, digo, a las fans, el MC (n/a gomen ne n_n!)... - Junsu... - respingo evidente del mencionado que rezaba porque no le pidieran lo mismo, él no podría fingir como su hyung... - es cierto que te molesta que te emparejen con Micky... -

- bien, esa pregunta no la esperaba... - pensó el castaño, consciente de que tal vez alguna ocasión mencionó algo al respecto, no era que le molestara, era que entonces apenas estaba descubriendo el sentido de los sentimientos que ahora tiene más que claros por su amigo... - no, no, nada de eso, solo resulta extraño, lo que pasa que como somos tan buenos amigos y no la pasamos siempre juntos, y luego nos abrázabamos y todo eso, pues resultó que se formó el YooSu y al principio pues era raro hacerse a la idea de que te imaginaran de manita sudada con tu mejor amigo... - se largó a explicar, tal vez con demasiada ansiedad en su voz. Todos atentos, mentira, Jae seguía en su burbuja de sensaciones novedosas ante la declaración "actuada" del moreno.

- Micky, cuál sería tu cita perfecta con Junsu?... - intervino nuevamente el MC, dirigiéndose ahora al pelinegro que en ese momento se estaba arrepintiendo de estar ahí, quería que la tierra se abriera y se lo tragara en ese mismo instante, o que hubiera una emergencia que los obligara a retirarse, lo que sea que interrumpiera un momento tan vergonzoso para él, ya antes se sentía apenado cuando los ponían a hacer fanservice, pero entonces no había experimentado esta clase de verguenza, esa que se instala en el estómago, que hace que se te acelere el corazón, que te suden las manos y sonrías como idiota enamorado, justo así como él se sentía... ¡por su mejor amigo!...

- bueno... - mirada inquieta, sonrojo evidente, fans emocionadas, Junsu espectante, Jae en las nubes, Yunho sufriendo un no existente rechazo, Min observando como niño de 2 años que anda explorando un mundo nuevo... - la verdad que no lo sé... - dijo entre sonrisas nerviosas, pasándose tontamente la mano por la cabeza, tratando de no verse demasiado acorralado con tremenda pregunta para la que ahora no tenía respuesta... - yo creo que cualquier cita con la persona que se ama es perfecta, no importan dónde estés, si estás acompañado de esa persona importante... - declaró mirando a todas partes menos al castaño a su lado que lo miraba con expresión confundida. Suspiró, tratando de controlar la respiración agitada que los nervios le generaron.

.... flashback....

- Umma... - llamó Min al rubio, sacándolo de sus pensamientos de golpe...

- que te he dicho Min... - habló con voz cansina el chico, dándose cuenta de que a pesar de todo, sus intentos por evitar que se le llamara de aquella forma tan femenina y tierna, iban cada día siendo menos efectivos, no solo porque al menor parecía ya no importarle quedarse sin sus postres, sino porque a él parece estarle agradando cada vez más la idea, siendo que el appa es cierto moreno sexy, encantador, mejor amigo suyo, excelente líder, endemoniadamente guapo y... -

- perdón, se me ha hecho costumbre... ahora, a lo que venía, tengo hambre... - el pelicorto puso carita de niño hambriento, con ojos aguados, sujetándose el estómago y un puchero que podía con su lado materno... -

- no cambias Mnnie... - sonrío, dirigiéndose a la cocina.

....

Cerca de las tres de la mañana, Jae se levantó al baño, o eso pretendía hasta que escuchó un sollozo al parecer proveniente de la sala. En silencio se acercó hasta ahí, en el sofá se encontraba él, escondiendo su rostro en la unión de sus rodillas flexionadas a la altura de su pecho, hecho un ovillo...

- Junsu... - lo llamó suavemente, esperando no asustarlo. Obviamente eso fue justo lo que pasó, el castaño levantó tan rápido la vista que le dolió el cuello, pero se sintió ligeramente aliviado de saber que era el rubio quien lo había encontrado, no habría soportado la presencia del pelinegro... - quieres hablar... - si fuera la primera vez que lo encuentra en ese estado hubiese preguntado pero después de aquel show ellos habían hablado largo y tendido en la habitación de hotel que les tocó compartir, fue entonces cuando Junsu le contó todo respecto a su amor por el pelinegro, lo mal que se sentía, e incluso que no había dicho nada a nadie por temor a ser rechazado, pero Jaejoong como buen madre que es le dijo que con él contaba para apoyarlo siempre que lo necesitara. Se sentó a su lado, pasando un brazo por los hombros del menor...

- ya no puedo Jae, no puedo más... - susurró, antes de esconder su rostro agobiado en el pecho de su amigo, donde siguió llorando por muchos minutos más, hasta que el llando cesó de a poco, hasta que fue capaz de levantar la mirada otra vez, ojos tristes, irritados de tanto llorar, semblante pálido... -

- me preocupas Junsu, hasta has bajado de peso, mírate, te estás consumiendo... - le habló, como una madre a su hijo...

- lo sé, pero, no lo puedo evitar, ya no tengo fuerzas para más, cada día que pasa siento que me hundo más, peor que eso, me siento más a la deriva, más perdido, más solo... - volvió a subir sus piernas a la altura de su pecho... - lo amo tanto que duele, y él ha estado tan distante, a veces temo que se haya dado cuenta y sea esta su forma de rechazarme...

- no lo creo, Junsu... más bien parece que Micky tiene sus propias inquietudes, respecto a qué, no estoy seguro, pero podría casi jurarte que ni enterado de tus sentimientos por él... - omitió la parte en la que su cerebro procesaba

- pero ha estado así desde... ya sabes... - trataba de convencerlo...

- sí, lo del beso por accidente... - recordó el rubio... - pero Junsu, sé que lo que voy a decirte es tonto, y me querrás casi mandar al espacio de un golpe, pero, se un poco más optimista, tal como eras antes...

- no se si pueda Jae... -

- claro que puedes, mira... el amor no es algo que deba darse solo entre parejas hetero, entiendes eso no... - el castaño asintió e iba a decir algo pero su amigo se lo impidió al seguir hablando... - has lo único que no has intendado hasta ahora, trata de conquistarlo... - pudo leer claramente en la expresión del menor ... - así por lo menos sabrás con certeza si tienes o no una oportunidad con él...

- no se si... -

- como vuelvas a decir esa frase te juro que voy, lo despierto y le digo la verdad... - amenazó, tratando de ejercer miedo suficiente para que su crío, es decir, su amigo deje por lo menos de decir negatividades y espavile por una actitud más positiva... -

- no te atreverías... - habló con miedo, efecto logrado pensó el rubio...

- ay verás si quieres averiguarlo... - retó. Junsu negó rotundamente... - bueno, ahora, a dormir que ya es tardísimo, y más vale Xiah Junsu que a partir de mañana cambies esa carita por la que ya extrañamos todos, incluyéndolo, de alegría y carisma desbordante, queda claro?... -

- sí... - respondió sonriendo, no sabía bien porqué, pero tenía el presentimiento de que su hyung tenía razón, y quién sabe, al final puede que los dioses si lo quieran y él logre que su ratón le corresponda, todo será cuestión de que no vuelva a pensar que es IMPOSIBLE.

- así me gusta... -

- sabes Jae, voy a decirte algo pero, no te vayas a molestar, porque lo digo sinceramente... - su amigo asintió esperando... - realmente sentí como si hubiera estado hablando con mi Umma... -

- sabes Junsu, creo que estoy asumiendo el rol... - se sonrieron y después volvieron a dormir, aunque de paso el rubio haya ido al baño a realizar lo que antes pospuso.










CAPÍTULO 5. CONQUISTANDO AL RATÓN

- muy bien, la pregunta del millón es... cómo conquisto al ratón... - pensaba el castaño, mientras rebuscaba entre los cajones por algo que lo hiciera lucir atractivo... - primer paso, una buena impresión, no es que no nos conozcamos de años, pero, esta vez será diferente, sacar provecho de la amistad y acercarme de otra manera... - repasaba mentalmente... - suena de hecho fácil, pero estoy que me muero de los nervios, y si a la primera sale corriendo lejos de mi alcance, o lo que es peor, me dice ahí mismito ... - se revolvió el cabello con desesperación... - argh, debería de dejar de pensar así, se supone que tengo que ser optimista, lo que es mejor, solo debo ser yo mismo cortejando a la persona que amo... - unos minutos después ya se encontraba perfectamente arreglado (n/a imaginénselo vestido como más les guste, porque de ser por mí creo que lo describiría con el traje de adán,
... sangrado nasal... transfusión de sangre y revivo de tremenda fantasía, ejem, ejem, volvamos al fic)... - bueno, aquí vamos... ¡Fighting!... - e hizo el ademán correspondiente.

Todos esperaban en el comedor, el desayuno servido, todos conversando animadamente acerca del oso del día anterior de Min, cuando por andar viendo a quién sabe quién se enredo con sus propias piernas en un paso y cayó de bruces al suelo. Hasta Micky estaba riendo al recordarlo.

- sí, sí, muy gracioso, aprovechénse de mí, solo porque mis padres desnaturalizados no son capaces de defender a su pequeño crío... - dramatizó, apuntando acusadoramente a Yunho y Jaejoong, el rubio solo suspiró, ya no le diría nada acerca de no ser su Umma. Además, su otro crío acababa de llegar ya...

- buenos días... - saludó el castaño animadamente, con una sonrisa resplandeciente que simplemente parecía que se había sacado la lotería (como si el dinero les hiciera falta ahora, jejeje).

- buenos días... - correspondieron casi al unísono sus hyung´s.

- vas a tener una cita tan temprano?... - cuestionó con tono inocente el menor, repasando de arriba a abajo a su hyung, cosa que por cierto no fue del agrado del pelinegro, que en éste momento tenía el ceño fruncido mirando al más alto de todos.

- qué, porqué... - ciertamente se destanteó el castaño con ese cuestionamiento.

- porque te has arreglado, peinado y hasta perfumado, tenía semanas que no te dedicabas tanto tiempo para arreglarte... - contestó como la cosa más natural del mundo... -

- estás insinuando que no me arreglaba, Minnie... - la voz del castaño sonó peligrosamente delicada, como cuando estaba a punto de reñirse infantilmente con el menor, pero para Jae eso era fantástico, era mejor aguantar a ese par con sus niñerías, que el ambiente en el que se habían sumergido días anteriores.

- bueno, no tan a conciencia; tienes una cita? Micky se va a a poner celoso... - intentó molestar.

- ah, pero Micky no tiene porqué ponerse celoso, ya sabe que es el único, verdad... - aprovechó de seguirle la corriente a la broma de su dongsaeng, y abrazó posesivamente al pelinegro, que estaba pasando rápidamente por todos los tonos rojos en el espectro universal, cosa que arrancó sonoras carcajadas en el líder y el menor, Jae sonreía reservadamente.

- Susu ah, quieres soltarme, por favor... - pidió con voz alterada, el roce con el cuerpo del castaño estaba ocasionando sensaciones que nunca antes, y eso lo descolocaba aún más en su ya plantada confusión respecto a su repentina (según creé) atracción hacia su mejor amigo.

- bueno... - como si nada, el castaño deshizo su abrazo, todavía con una sonrisa de oreja a oreja, mientras regresaba a su desayuno.

- por dios, hyung, te has puesto como termostato... - se burló Min con una sonrisa pícara.

- cállate! - espetó con más verguenza que molestia.

- bueno ya basta de bromas, hay que darnos prisa o llegaremos tarde al ensayo... - con una sonrisa en el rostro, Yunho también estaba contento de que al parecer Junsu haya decidido dejar atrás su estado depresivo.

...

- tú te inspiras para hablar en el baño, o qué... - preguntó entre divertido y nervioso el pelinegro, una vez más Yunho lo había alcanzado en el WC para preguntarle acerca de su reciente confusión.

- no hay demasiadas maneras de hablar a solas, a menos que quieras que te pregunte delante de los demás... - le respondió con una sonrisa divertida, realmente le parecía tonto que Micky estuviera haciendo una tormenta en un vaso de agua, si a su parecer es más que obvio que le gusta el castaño, que tal vez apenas se esté enamorando de él también es cierto.

- a ti te gusta Jae?... - en realidad el pelinegro sabía la respuesta, pero quería escucharla directamente.

- sí... - el moreno se sonrojó, vale que tenía asumido su sentimiento y preferencia, pero eso no significaba que no se avergonzara de hablarlo, cuando realmente no lo ha hecho nunca con nadie.

- estás enamorado de él?... -

- completamente... -

- cómo lo supiste, es decir, cómo sabes que es amor y no solo admiración o cariño de amigos... -

- estábamos de gira y nos quedamos en la misma habitación, entonces, al abrir los ojos lo primero que vi fue a él, aún dormido en la otra cama, frente a mí, los rayos del alba que se colaban por la ventana reflejaban en su rostro, se le veía tan tranquilo, relajado... - cara de enamorado, vista perdida en el recuerdo, sonrojo evidente y sonrisa atontada... - ese día fue la primera vez que el concepto "hermoso" me vino a la mente para describirlo, ese día fue la primera vez que desee despertar a su lado, pero en la misma cama, ese día por primera vez imaginé y deseé poder besarlo, acariciarlo... y bueno, eso es algo que uno solo siente cuando se ama, no?... -

- sí... - susurró, más para sí mismo, metiéndose una vez más en sus pensamientos, en los recuerdos, en las sensaciones, en todo lo que tiene que ver con el castaño... y en la forma en que ha ido cambiando su opinión acerca de su mejor amigo. Yunho se dió cuenta de su ensimismamiento y optó por no decir más nada, solo lo instó a caminar de regreso al ensayo.

Entre tanto, en la sala de ensayos, Junsu y Jae estaban sentados en el piso mientras esperaban a los otros tres (sí, Minnie fue a la expendedora de chucherías por algunos chocolates para matar el tiempo =P)

- me da gusto que hayas tomado mi consejo... - con una sonrisa, el rubio realizaba algunos estiramientos, no vaya a ser que después le de un calambre o algo... - pero lo de la mañana fue fabuloso, debiste ver la cara que puso Micky teniéndote abrazándolo como un auténtico novio...

- a decir verdad, no iba a hacerlo, no lo pensé, me salió el gesto muy natural... - sonriendo también y el rostro ligeramente sonrojado, el castaño ayudaba a su amigo a hacer los estiramientos (n/a tal como lo hiciera Yunho en aquel episodio de "Dangerous Love" a diferencia de que aquí, a ninguno le produce nervios aquella cercanía)... - pero fue bueno ver que no saliera corriendo...

- tampoco negó que pudiera estar celoso de ti en una cita... - agregó más que contento, realmente le agradaba pensar en el YooSu como algo no muy lejano, así su familia iba a ser un poco más felíz... -

- no, no lo hizo... - un agradable cosquilleo le recorrió el cuerpo de solo pensar en Yoochun celoso por él.

- ya estás otra vez hablando de tu ratón... - el menor entrando, con toda la disposición de molestar a su hyung, ahora que su humor está de regreso, que ya lo había extrañado hombre...

- solo yo puedo decirle así... - le gritó indignado, en broma claro, realmente se sentía de maravilla ese día, y "pelear" con su hermanito parecía buena idea mientras los otros dos volvían.

- ah, entonces estás admitiendo que es TU ratón... - mirada pícara, el castaño se sonrojó y las palabras se quedaron en su boca... - ya decía yo que aquél beso por accidente había tenido sus consecuencias...

- ¡¡eeehhh!! tú, tú lo sabes?... - en un dos por tres el castaño se puso de pie y quedó cara a cara con el menor... eh, bueno, no cara a cara que es más bajo, pero sí frente a frente.

- pues claro, yo lo vi... - respondió con toda naturaleza... Junsu palideció (n/a imaginenlo al estilo anime, cuando están todos blancos y hay un silencio sepulcral)... - me alegra que estés de vuelta hyung, siendo tú mismo con esa alegría y dinamismo, seguro logras que el atolondrado del que estás enamorado se de cuenta de que siente lo mismo... - y así como así, abrazó al castaño, un abrazo de hermanos, uno que poco está acostumbrado a dar el menor, pero estaba feliz de volverlo a ver con esa energía.

- qué hacen?... - al escuchar la voz del pelinegro se separaron, los dos con sendas sonrisas en el rostro, cosa que no le gustó al ratón.

- abrazándonos, qué otra cosa... - respondió con tono infantil, inocente y despreocupado el menor.

- y de cuándo acá te da por abrazar a mi delfín, digo a Su... - los celos hablando por él. Todos se quedaron boquiabiertos por su reacción, pero optaron por no decir nada, aunque Minnie estaba que se mordía la lengua para no molestarlo con su repentino ataque de celos por el castaño, pero valía más que solito se fuera dando cuenta de sus acciones, aunque claro con un poco de sutil ayuda por parte de ellos.

- bueno, ya que estamos tan llenos de energía, retomemos el ensayo... - como buen líder que es, los hizo regresar al trabajo.

Micky estaba que no se creía su propia reacción, él había sentido celos de ver a Min y Junsu abrazados, eso no le había pasado antes... - condenado delfín... - se puso a culparlo mentalmente, mientras ensayaban los pasos de "Purple Line", observando detenidamente cada movimiento del castaño en el reflejo de los espejos alrededor de la sala. Hacía sus propios pasos por costumbre, su cuerpo lo tenía perfectamente aprendido, así que su mente mientras podía ocuparse de cosas más apremiantes ahora... - porqué demonios tiene que ser tan sexy bailando... argh, porqué ahora me parece sexy ese delfincillo... y porqué tengo que estar ahora viéndole el trasero... - con ese pensamiento terminó por sonrojarse al límite, el problema no era haber reparado en esa parte de la anatomía de su amigo, sino el pensamiento pecaminoso que le siguió. Y como todo hombre normal, con hormonas y una imaginación apropiada para su edad, cada movimiento del castaño estaba despertando en el pelinegro fantasías que, para colmo de males, hacían despertar cierta parte de su cuerpo situada en su entrepienra... - ¡diablos!... -

Por suerte para él, la pista terminó, así que podía tomarse un respiro y obligarse a alejar la vista de Xiah, que estaba ajeno a todo lo que había pasado, no igual Yunho que había notado el estado de Micky, claro que lo había cachado observando a su crío, no por chismoso ni nada de eso, que como buen líder que es siempre procura observarlos en los ensayos para cualquier comentario que se tenga que hacer respecto al desempeño de cada uno.

Yoochun tomó agua y se mojó la cabeza y el rostro con la misma, tratando de bajar un poco la temperatura que ahora corría por sus venas... - my good, creo que... me estoy enamorando de él... - pensó, sonriendo como idiota ante tal descubrimiento.

...Al terminar el ensayo...

- Jae, me acompañas a comprar una cosa... - poniendo un pucherito, el castaño se acercó al rubio, esperando lo pudiera acompañar y aprovechar para hablar, necesitaba desahogarse con él, también estaba Min que al parecer estaba más que enterado de todo el asunto, pero siente que en ése momento necesita de la guía de su hyung...

- claro... - respondió gustoso, pero...

- no puedes... - los interrumpió el moreno, sintiéndose un poco culpable porque, sin querer, su tono había sido cortante y celoso... es que aunque sabe que al castaño le gusta el pelinegro, se pone mal cuando los ve juntos porque últimamente Jae parace tener solo ojos para el delfín.

- ¿por qué?... - preguntaron al unísono, Junsu sorprendido y Jae molesto...

- y ahora a éste qué le pasa... - se había preguntado el rubio.

- es que, acaba de llamar el manager y tú, Min y yo tenemos que presentarnos para una sesión de fotos en media hora...- explicó, honestamente apenado, pudo ver la molestia en los ojos de su Boo y no quería que se fuera a enojar con él.

- ah... - suavizó el rubio su expresión, sabía bien que ese tipo de cosas les pasaban a menudo.

- oh, y Chunnie y yo no tenemos que ir?... - le cuestionó el castaño.

- no, no hoy, uds tienen que presentarse mañana a las nueve, así que... - agregó al ver a Micky listo para partir, que tampoco estaba enterado de la reciente noticia de trabajo... - Chun te puede acompañar... -

- ¿¡eh!? - saltaron los dos con sorpresa, el castaño porque se sentía nervioso con la idea de pasarla a solas con su ratón, todavía no se sentía listo para eso; y el pelinegro por saber de repente que tendrá que ir con Su a quién sabe dónde y a qué.

- no, no es necesario, puedo esperar para otro día, no hay porqué molestar a Chunnie ah... - señaló, avergonzado y un poco decepcionado cuando notó la expresión de su amigo, quien a su parecer aún no tenía ánimos de estar a solas en su compañía y no deseaba incomodarlo por nada del mundo.

Yunho y Jae solo observaban a ambos, notando cada una de sus reacciones y de lo que éstas dejaban más que claro, que se gustan, que tienen miedo y que no saben cómo manejarlo.

- sabes bien que no es ninguna molestia tratándose de ti, Su... - sonríendo con dulzura, el pelinegro se acercó a su amigo, le gustaba tener de vuelta a su delfin alegre y él no iba a ser causante de que otra vez se entristeciera, así él tenga que hacer un esfuerzo sobrehumano por no hacer ninguna estúpidez como la de hace un momento en su fantasía... (n/a léase, llevárselo a la cama, pequeño ratón pervertido)

- en serio Chunnie, no te importa acompañarme... - el castaño no podía ocultar su felicidad de que después de varios y dolorosos días su ratón no buscara pretexto para alejarse de él.

- claro que no, delfin, ahora... a dónde vamos... -

Y así, se encaminaron rumbo a una tienda departamental donde el castaño había visto un conjunto que deseaba adquirir, para alguna fecha especial que pueda surgir con su ratón. Pero durante el trayecto...

- Chunnie ah... - lo llamó, moviéndose nerviosamente en el asiento del copiloto, mientras su amigo conducía, el atardecer callendo lentamente en el horizonte.

- díme... - se volteó solo un segundo a mirarlo, para luego volver su vista al frente...

- tengo algo que preguntarte... y creo que debí hacerlo desde que pasó, pero... bueno, fue algo imprevisto y... - suspiró, estaba dándole vueltas al asunto y no llegaba a ningún punto, podía notar como el pelinegro lo miraba de reojo como presintiendo a dónde iba la conversación, y percibía cierto temor en ambos de abordarlo... - fue demasiado para ti aquel accidente? es decir, tanto te incómodo, por eso has estado evadiéndome... - omitió decir la palabra "beso" porque sentía que le iba a doler, aunque estaba decidido a conquistarlo, primero tenía que tantear el terreno en el que iba a ingresar...

El pelinegro realmente se tomó su tiempo para responder, puesto que ya se encontraban a poco menos de dos cuadras para llegar a su destino... silencio que estaba matando a Junsu.

- sinceramente, al principio, Su... realmente creo que me sentí incómodo, pero no por ti... - aclaró inmediatamente, antes de que su delfín se fuera a hacer ideas erróneas.... - fue por la situación en sí, jamás había besado a un chico... y pues eres mi mejor amigo, fue... extraño, y... Su, solo estaba asimilando el asunto, pero creo que tienes razón en algo, debimos hablarlo después y no hasta ahora... - se aparcó en el estacionamiento del enorme edificio, todo alrededor tranquilo, solitario, algo de privacidad... - yo, discúlpame si por mi actitud te hice sentir mal...

- supongo no fui el único que la pasó mal en esto... - dijo con una sonrisa complacida, no alegre, tampoco triste, simplemente conforme con la respuesta de su amigo... - entonces, seguimos siendo amigos, no?

- pero por supuesto que sí, Su... - retiraban el cinturón de seguridad, pero el pelinegro aún sentía que debía decir algo... o hacer tal vez... el castaño estaba por abrir la puerta de su lado cuando... - espera... - el castaño lo volteó a ver, confundido y preguntando con la mirada ... - después, después de mucho pensarlo en éstos días... yo... yo... - . Xiha esperaba pacientemente, mentira, su corazón latía a mil por hora, esperando, deseando, suplicando a todos los dioses escuchar lo que solo en sus sueños... - Susu ah... - los ojos oscuros de su amigo tenían un brillo especial y por dios que sentía como si lo hubiera hipnotizado, sentía que podía pasarse toda la vida solo mirándolos y él sería el hombre más felíz del mundo. Comenzó a acercarse lentamente al rostro de su amigo, que ahora comenzaba a sonrojarse cada vez más y se sentía paralizado en su lugar. El sonido de una alarma de auto lo hizo volver a la realidad y separarse de su amigo, a escazos centímetros de haber alcanzado sus labios... - vamos, no vaya a ser que te cierren el local... - sonriéndole a su amigo, lo instó a abandonar la van. Junsu se sintió decepcionado, pero al mismo tiempo felíz, no solo por lo que estuvo a punto de pasar, sino porque su ratón le había dedicado una sonrisa diferente y no parecía incómodo con ese beso frustrado por vaya Dios a saber quién.

Esa tarde estuvo llena de descubrimientos para el pelinegro, había algo en ese delfín que antes no había notado, no por lo menos como ahora; vale que ya antes sabía que era guapo, pero a sus ojos ahora era el chico más atractivo de la faz de la tierra; antes podía decir que era sexy, ahora cada movimiento que hacía le parecía tierno y/o sensual; antes sus sonrisas le hacían pensar positivo o en una broma, ahora sentía que no podría vivir sin ellas puesto que lo llenaban de vida. Ahora entendía a lo que Yunho se refería en la conversación de esa mañana, cuando una persona te hace pensar en todas esas cosas, cuando le ves de una forma diferente, cuando aprecias cada detalle en ese ser, cuando sientes que sin él la vida no tendría sentido, cuando estás, de hecho, dispuesto a ir incluso contra normas sociales con tal de estar a su lado... y es entonces cuando el insigth llega al cerebro y se entiende el corazón, es entonces cuando puedes aceptar...

- me estoy enamorando de mi mejor amigo... - fue su último pensamiento, antes de caer rendido en los brazos de Morfeo...

...

Sus besos se volvían cada vez más apasionados, más desenfrenados, más necesitados de algo más, la oscuridad de la habitación ayudaba a sus muchas fantasías y nulificaba toda voluntad de control, sobre todo cuando sus manos ya vagaban libremente por toda su anatomía y los besos en el cuello le arrancaban sonoros gemidos de placer.

Apresado entre el colchón y su cuerpo nada podía hacer, no que quisiera realmente; había esperado por esto tanto que no importaba ahora que la relación de ellos no estuviera clara, se habían dicho solo un par de palabras que ahora ni siquiera recordaba embriagado en el aroma de su amante, pero sabía que no eran pareja, por lo menos no todavía y aún así ahí estaba, entregándose en cuerpo y alma al amor de su vida.

Los besos y las caricias descendían lenta y cautivadoramente por su torso. ¡cielos! ni siquiera recordaba el momento en que su cuerpo había sido despojado de toda ropa, ni si él había cooperado en la evidente desnudez de su amante; pero no importaba mientras pudiera seguir sintiendo el roce de su piel, el calor de su cuerpo, el sabor de sus labios, la maestría de sus caricias, el placer de sus actos.

Sus calidas manos jugaban con sus pezones, su boca repartía besos y lamidas por todo su pecho, se divertía en ocasiones demarcando con sus dedos o su lengua cada línea de sus pectorales bien formados; tal vez era que le encantaba escucharlo suspirar, gemir, casi gritar su nombre cada que lograba acumular el aire necesario para articular palabra. No podría negar nada, le encantaba todo lo que le estaba haciendo, incluso aquellos mordiscos en sus pezones, su cuello y podría jurar cada recobeco de su sensible piel.

La entrepierna comenzaba a doler, estaba ya demasiado excitado y hasta el momento no atendido, y no pudo evitar que un pensamiento flash pasara por su mente preguntándose si a él le dolerá igual su erección. Todo quedó en la nada cuando sintió la boca de su amante cernirse por completo sobre su miembro, abrazándolo con delicadeza y mucha pasión entre las paredes de ese fruto antes prohibido y que ahora le daba el mayor placer jamás sentido. No fue consciente del ritmo que tomó mientras lo masturbaba, no era consciente de nada más que las sensaciones que corrían rápidamente por cada fibra de su cuerpo. Ni siquiera podría recordar cuán fuerte encajaba sus uñas en los hombros de él, ni las incoherencias que escapaban de sus labios de vez en cuando. Simplemente estaba en el paraíso.

No solo eran sus labios o su lengua, o su propia saliba cálida quienes le otrogaban aquellas sensaciones, eran sus manos ocupándose al tiempo de su extensión, de jugar con sus pezones o escurrirse a su trasero, ese del que tantas veces fuera víctima de bromas... era más interesante aún cuando cerca de llegar al orgasmo su amante lo liberó de su boca para aprisionar su miembro entre sus manos y continuar con un ritmo veloz mientras profanaba su propia boca con un beso ardiente que no dejaba tregua para la obtención del vital oxigeno, no hasta que una bomba explotó en su bajo vientre y terminó por venirse en la mano de su amante. Rompieron el beso y se miraron por un tiempo imposible de definir, observó como él lamía su mano para saborear su esencia y lo miraba con sumo placer. Bajó un poco la vista para admirar el cuerpo de su amante, se topó con su pecho y un respirar aún agitado, más abajo un torso perfectamente formado y más allá una prominente erección que gritaba ser atendida, él ni tardo ni perezoso se lanzó a la misión, tomó el miembro entre sus manos y comenzó a masajearlo mientras veía cómo nuevamente se le alteraba la respiración a su amante y gemidos sonoros escapaban de su boca entreabierta, poco después decidió probar ese trozo de carne que guardaba un manjar para él, lo metió en su boca lentamente, su lengua saboreando cada centímetro...

- aaahhh, así, Su... mmmhhh... - lo escuchaba hablar con voz ronca, excitada, descontrolada...

- Chunnie?.... - podía escuchar a lo lejos...

- sí, Susu ah... - seguía hablando, deleitándose con el trabajo de su amante...

- Chunnie?... - escuchó más cerca...

- Su... - gimió el pelinegro.

- ¡¡¡¡¡Chunnie, pervertido!!!!!.... - le gritó el castaño, botándolo de la cama con una patada desde su posición de pie.

Y pensar que lo habían mandado a despertar a Yoochun porque ya era algo tarde, pero apenas si se había acercado a él cuando lo escuchó gimotear algo entre sueños, y él con lo curioso que es ponía atención para ver si lograba escuchar algo coherente en sus balbuceos. Oh sorpresa cuando notó el estado de su amigo, y la forma en que decía su nombre... vaya que descubrir que el amor de tu vida, mejor amigo y aún no declarado compartidor de preferencia sexual, tenía sueños humedos con su persona lo había descolocado de sobremanera. Botarlo de la cama fue solo una especie de arranque inconsciente.

- eh? qué pasa... - la cabeza de su amigo se asomó por sobre la cama, apenas un segundo después de haber dado de lleno contra el piso. Su cabello negro alborotado, igual que su respiración, cuando abrió bien los ojos y se topó con un muuuyyy sonrojado Junsu, toda escena de su sueño le llegó de golpe y también se sonrojó como termostato... - diablos, será posible que tenga tan mala suerte, me habrá escuchado, Jae dice que en ocasiones hablo entre sueños.

- el desayuno está listo... - dijo rápidamente y de igual manera salió de la habitación, incapaz de enfrentar a su amigo, él mismo se sentía alterado por lo que acababa de descubrir y tenía que relajarse, poner en orden sus ideas y dejar incluso que sea el pelinegro quien de algún tipo de explicación o comentario al respecto... - mínimo que me hable bonito si es que va a hacerme perversiones en sus sueños, no?... - pensaba en tanto se sentaba a la mesa con un puchero propia de una chica ofendida. Min, Yunho y Jae se le quedaron viendo con clara confusión, habían escuchado perfectamente su grito de "Chunnie, pervertido" y ahora llegaba ahí todo sonrojado y alterado.

- qué pasó... - preguntó preocupado el rubio... ya saben, adoptando el rol de Umma sacaba su lado más materno.







CAPÍTULO 6. QUIÉN CONQUISTÓ A QUIÉN?

Xiah no había sido capaz de responder a su hyung, se sentía demasiado avergonzado y emocionado, porque si el ratón había tenido un sueño humedo con él significaba entonces que era de su agrado, que le gustaba, y era demasiado pronto y demasiada información para sí. Se había limitado a guardar silencio y comer. Los otros tres no quisieron insistir, comieron también en un silencio realmente incómodo. Unos minutos después apareció Micky, se le notaba complatamente nervioso, se sentó a la mesa, a lado del castaño como era costumbre, y pudo sentir como se tensaba y volvía a sonrojar cuando sin querer sus hombros se rozaron.

- será mejor que se den prisa, en una hora tienen la sesión de fotos... - les recordó Yunho.

Para suerte de ambos, tendrían que ir solos; a Min le tocaba irse a un programa de radio, mientras que Jae y Yunho se presentarían en un programa televisivo matutino. Ah que el destino es sabio, verdad...

No se han dirigido la palabra un solo instante desde que salieron del departamento, ni en los minutos que ya llevan a bordo de la van y era completamente diferente al día anterior donde parecía que todo iba a ser normal en alguna medida al menos, pero de solo recordar que casi se besaban y el sueño del ratón se descolocaban y temían hablar y eso calaba hondo en ambos...

- diablos! qué le digo, qué se supone que le digo ahora, y si se enoja?... obvio que está enojado... - acotó viendo de reojo a su amigo, quien tenía una cara de pocos amigos realmente, mirando por la ventana hacia afuera, a donde fuera con tal de no verle la cara a su ratón pervertido.

- ingrato, y no me dice nada, ninguna explicación de nada, condenado ratón pervertido... - iba pensando el castaño... - y yo que pensaba conquistarlo, pero el muy... ratón pervertido soñando de esa forma conmigo... y ahora qué, realmente no sé qué hacer, le pregunto algo, me quedo callado, hago de cuenta que no pasó nada... argh, ratón miguelito me vuelves loco....-

- apenas ayer volvíamos a ser los amigos de siempre, aunque casi lo beso y... porqué tenía que ir a despertarme, porqué tenía que estar soñando de esa forma con él... aunque, hubiera preferido que no fuera un sueño... - sonrojo violento instalado en todo su perfecto rostro... - condenado delfin, en qué momento fue que me enamoré a tal punto de ti, porque sé que esto es más que simple deseo carnal, aunque ahora no tengo idea de cómo voy a llegar a explicártelo si estás molesto.

El móvil vibró en el bolsillo de su pantalón, rápidamente el castaño lo sacó para leer el mensaje que su Umma le mandara...

- ánimo Junsu, no sé lo que pasó, pero si el ratón ahora es un pervertido, tú deberías aprovecharlo... - leyó, sonriendo divertido con la serie de íconos gestuales que incrustaba su amigo entre las palabras. A su lado, Micky no estaba del todo contento, se sentía celoso...

- de quién será, y porqué sonríe así... será alguna chica... - pensaba. Habrá que ser ciego, no? claro, el pelinegro no tiene idea de que a su delfin le gusta solo una persona, y definitivamente no es una chica...

- sacar provecho, eh... - una sonrisa se curvó en sus labios, guardó su móvil y siguió viendo por la ventana mientras pensaba en las palabras de su amigo. Yoochun por su parte estaba que trinaba de celos, conocía la sonrisa que tenía su amigo, era esa clase que pone cuando se le ha ocurrido llevar a cabo algo que disfrutará mucho, como cuando le hacía bromas a Changmin, o cuando algo es de su total agrado... - será que tendrá una cita o algo.... me lleva la que me trajo, qué demonios hago ahora... Yunho, dónde estás cuando más te necesito... - suplicó mentalmente.

Bajaron de la van, el estacionamiento estaba solo, deja vu de la noche anterior, solo que esta vez el pelinegro tenía toda intención de hablar con su amigo respecto a lo que ha estado aconteciendo...

- Susu ah... - lo llamó suavemente, mientras el nombrado presionaba el botón de acceso al elevador que los llevaría al piso correspondiente. Pero el castaño solo pudo saltar en su lugar, impresionado por la forma en que lo llamó e inevitablemente recordó el tono con el que lo había escuchado gemir esa mañana. Micky notó el sobresalto y casi quiso que la tierra se lo tragase en ese mismo momento, ahora solo hablarle lo incomodaba... qué no había quedado atrás esa fase de huir el uno del otro?

- díme... - atendió Junsu, no muy convencido de querer hablar ahora, que lo ponía de los nervios hablar de aquello a bordo de un elevador donde muchas, pero muchas cosas pueden pasar, entre ellos, que el calor aumente en un espacio tan reducido.... - ah, creo que lo pervertido se contagia... - pensó con una media sonrisa realmente encantadora.

- pues, verás, respecto a lo de esta mañana... - sí, ahí iba, el tema más escabroso de los últimos meses para ambos, pero que era realmente necesario para ambos hablar, por su propia salud mental... - yo... - el móvil del pelinegro sonó, en la pantalla el nombre de Yunho, así que no tuvo más remedio que atender la llamada, disculpándose con el castaño por ello.

....

No tuvo tiempo de escuchar lo que el moreno tuviera que decirle, porque el móvil había sido arrebatado de sus manos por el delfín, quien colgó la llamada y encaró luego a su amigo...

- estoy cansado de interrupciones, dime lo que tenías que decir de una buena vez... - eso ciertamente había sonado a reclamo, se le notaba ansioso, pero se veía adorable con ese sonrojo en las mejillas y aquel brillo en los ojos, como reclamando algo que le pertenece... ¿a él tal vez?

- ésto... yo... Su... - parloteaba solo palabras incoherentes, sin llegar a ningún punto y eso exasperaba al castaño.

- qué, ahora estás nervioso?... - preguntó con una voz sensual, acercándose al pelinegro, que nervioso retrocedió hasta que su espalda dio contra la pared del elevador, fría, lo contrario a la piel bajo sus ropas, que ahora sentía comenzaba a hervir de emoción ante la cercanía de los cuerpos... - no lo parecías mientras gemías mi nombre esta mañana... - pasando sus dedos por el brazo del pelinegro, le hablaba en susurros que estaban desarmándolo rápidamente, como siguiera así, era capaz de tomarlo ahí mismo... - díme Chunnie ah, te gustaba lo que te hacía... - cuestionó melosamente, acercando su rostro al de su compañero, la respiración golpeando sutilmente su piel, erizándole por completo, acelerándole la respiración, incrementándole el deseo de unir sus labios por vez primera... - o quieres que te de mejores motivos para que sueñes conmigo así... - tras esas palabras por demás seductoras, atrapó los labios del pelinegro en un beso fogozo, que al instante fue correspondido por él, pasó las manos por el cuello para acercarse más y profundizar peligrosamente aquella lánguida muestra de pasión, sintió cómo el pelinegro lo abrazaba por la cintura para pegarlo más a su cuerpo, logrando sentir el roce de sus erecciones ya despiertas....

- oye Su... ¡Junsu!... - el grito de Yoochun lo sacó de su cavilación, enfocó su mirada en él... - hemos llegado... - las puertas del ascensor se abrieron, fuera varias personas pasaban de aquí para allá en el pasillo... - oh, Yunho dijo que esta tarde tenemos prueba de vestuario, apenas terminemos aquí tenemos que ir al ensayo... -

El delfin asintió, algo avergonzado... - sí, la perversión si es contagiosa... - pensó, en tanto seguía el camino del pelinegro.

Después de varios cambios de vestuario, y muchas fotografías tomadas en un sinnumero de posiciones y paisajes tridimensionales, vino la parte más interesante y que sabían llenaba de morbo hasta al equipo del staff, por no decir que aumentaba considerablemente las ganancias para la empresa. Cómo se habían olvidado de eso, si apenas la noche anterior Minnie se había reído hasta que le dolió el estómago al relatar las reacciones que habían tenido sus hyung´s al posar para el JaeHo. Ahora era turno del YooSu... ambos solo suspiraron cuando el fotógrafo les pidió la primer postura, formando el famoso corazón con sus manos sobre sus cabezas, abrazándose por la cintura con la mano libre.

- esto actualmente me resulta en una verdadera tortura... - pensó el castaño.

- si no fuera porque no pudimos hablar, ahora tal vez estaría más contento que nervioso con este asunto.... - pensó el pelinegro.

Ambos sonriendo nerviosos, cohibidos ante la cámara que una y otra vez lanzaba los flashazos. tuvieron que tomarse de la mano, abrazarse, recostarse uno sobre otro con ternura, entre otras cosas, con tal de que las fans estén felices con el fanservice de su parte (n/a muriendo por ver fanservice en este momento, pero no puede porque debe dedicarse a este fic)

- muy bien chicos, eso ha sido todo por hoy, pueden retirarse, gracias... -

Después de algunas horas eran libres... jeje, de volver al trabajo, tenían que ir ahora a ensayar, pero esta vez tendría que hablar el pelinegro, antes de que otra cosa fuera a interrumpirlo otra vez...

- Su, lo que quería decir desde en la mañana era...

- hey chicos, que milagro que se dejan ver... - los saludó, nada más y nada menos que...

- Eun, que sorpresa tan agradable verte... - el castaño abrazó a su amigo con suma alegría, para gusto y celos del pelinegro que ahora mismo parecía estar enterrando metros bajo tierra al SuJu...

- venimos para una sesión de fotos... - detrás de él venían Kangin, Leeteuk, Sungmin y Heechul.

- hola chicos... - saludó el líder SuJu, con su típica sonrisa alegre, los otros también saludaron.

- qué anda haciendo el YooSu por aquí, eh... - cuestionó pícaramente Heechul, mirándolos divertido, siempre que podía aprovechaba de la pareja yaoi que fuera para bromear, no importa si eran sus amigos de dbsk o sus propios compañeros, incluso él mismo, le encantaba ver cómo algunos se ponían colorados al ponerlos en tal dilema.

- primero que nada... - iba a aclarar el pelinegro, pero conociendo a su amigo afeminado, mejor lo dejó por la paz... - ah, no importa, también tuvimos una sesión de fotos...

- sí, que curioso, se rumora que hay un proyecto en la empresa para sacar un álbum fotográfico con sus grupos más populares, y va incluido el fanservice de las parejas más populares... - continuó Hee en su explicación propia de una chica de espectáculos dando la noticia del año...

- sí, ya lo has dicho demasiadas veces Chul... - lo cortó Kangin, hastiado de escucharlo porque él y Teuk habían sido sus primeras víctimas y ya sabe lo que viene a continuación, y no estaba de ánimos... (n/a Kangin nunca está de ánimos para aguantar las bromas de otros, pero se la pasa molestando a sus compañeros, es un niño muy malo, pero atrae esa personalidad... babeando el teclado, ejem, ejem, volviendo al fic)... - pero me parece que ellos ya iban de salida...

- los estás corriendo diciéndolo así, Kangin... - le reprochó Sungmin.

- no, no hay cuidado, pero la verdad es que si tenemos que irnos ya... - aprovechó el pelinegro, mientras más lejos tenga a su delfín de su amigo SuJu mejor, a fin de cuentas a ellos también los emparejan y no quiere oír comentarios respecto al HyukSu. Tomó la mano (inconscientemente) del castaño y despidiéndose se alejaron de los Suju´s...

- fue mi imaginación, o ahí parece que realmente hay YooSu en todas las de la ley... - comentó extrañado Shindong.

- me parece mi estimado amigo, que así es... - comentó Eun, sonríendo conforme, si su amigo decidía ser felíz con un chico, él no era nadie para juzgarle.

...

- oye Chunnie... - el aludido volteó a verlo, iban caminando a paso veloz hacia el ascensor... - puedes, eh, soltar mi mano, conozco bien el camino... - le dijo con una sonrisa que lo derritió, y avergonzado soltó el agarre del que apenas había sido consciente.

- perdón... - susurró, mientras entraban en el ascensor. Y maldijo para sus adentros cuando notó que más personas iban a bordo, lo que limitaba su oportunidad de hablar de una vez por todas con el castaño... - si tan solo estuviéramos solos y nada me interrumpiera, podría decirle lo que siento... - pensaba. Su momento de gloria definitivamente sería el trayecto en el auto, ahí solo iban ellos dos, así que no lo desaprovecharía.

Salieron del estacionamiento rumbo a su siguiente destino, que no se encontraba a más de 15 minutos de camino, minutos suficientes para hablar, ¡por dios! que nunca se había sentido tan necesitado de conversar con su amigo.

- voy a decir ésto antes de que otra cosa suceda y me interrumpa... - comenzó el pelinegro, mirando de soslayo a su acompañante quien le prestaba toda su atención... - me gustas...- soltó así nada más, después respiró hondo y al ver que Junsu no decía nada se preocupó, tenía una expresión como ido... - yo, yo sé que es algo muy extraño, y... Su, ni siquiera sé cuándo comenzó a pasarme, no podría realmente culpar aquel beso que nos dimos por accidente, realmente... creo que lo sentía desde antes, pero... no sé, supuse que era cariño de amigos, hemos sido muy unidos largo tiempo y... yo sé que tal vez esto sea muy inapropiado e incómodo para ti, Su, pero... lo de esta mañana es parte de lo que siento por tí... solo, solo espero no perder tu amistad, de verdad, yo sé que no te gustan los chicos...

- tienes razón... - habló por fin el castaño... - no me gustan los chicos... - ante esa frase el pelinegro sintió como si le atravesaran el corazón con una daga hirviente... - a mí solo me gusta un chico... - sin pensarlo el pelinegro aparcó rápidamente en el primer lugar que vio, asustando al delfín por ello.

- quién... - tragó saliva nerviosamente, si le respondía aquello podría ser o su gloria o su tumba... - quién te gusta, Su... - cuestionó mirándolo directamente a los ojos. El castaño se sonrojó por la intensidad con que esos ojos negros lo miraban.

- esto... esto es realmente gracioso... - no pudo controlar una sonora carcajada que escapó de sus labios, confundiendo al pelinegro, aunque ello no quitara el hecho de que se hubiera anonadado en aquella risa, en forma tan inocente e infantil de reír... - mi ratón favorito... - respondió apenas pudo dejar de reír, pero con la sonrisa todavía dibujada en sus sonrosados labios, las mejillas coloredas y sus ojos oscuros brillando con luz propia.

Micky se señaló como preguntando si se refería a él, Xiah asintió aun sonriendo, sentía que estaba en un sueño, y si era así, por favor que no lo despertaran (y menos como él despertó a su ratón esa misma mañana), sentía que le temblaba todo el cuerpo de emoción. Yoochun lo abrazó posesivamente, aferrándolo a su cuerpo, no importádole la gente que pasaba a su lado por la calle.

- gracias... - le susurró al oído...

- porqué... - preguntó algo contrariado el castaño.

- por quererme, te prometo que te haré feliz, Su... te quiero... - se separó ligeramente, lo suficiente para quedar de frente a su delfín, estaban muy sonrojados, nerviosos, pero sobre todo, contentos... Comenzó a acercarse, lentamente, ansiando el momento en que sus labios hicieran contacto...

- aquí no, Chunnie... - lo frenó el castaño, colocando uno de sus dedos sobre la boca del ratón, acomodándose de nueva cuenta en su asiento, sin dejar de sonreír felizmente... - cuando estémos en un lugar más apropiado...

- cl... claro... - encendió el motor... - Su?...

- dime...

- porqué te reíste hace un momento... -

- porque nada de lo que he pensado ha salido como esperaba... tenía pensado conquistarte, tenía muchas ideas para ello, pero... ahora creo que no será necesario, ya me has conquistado tú...

- te equivocas, el delfín conquistó al ratón desde hace mucho... - debatió con una sonrisa, completamente enamorado; entrelazó su mano a la de su "amigo", puesto que por ahora aún no son, formalmente, pareja, por unos segundos, aun iba manejando, pero sabía que tendría tiempo después para tomar su mano y besar su boca... - aún así, tengo curiosidad... qué pensabas hacer para conquistarme... - preguntó con una sonrisa pícara, no imaginaba a su delfin seduciéndolo, él era más bien romántico.

- te propongo algo... - apareció esa sonrisa que bien conoce el pelinegro, y supo que aquello podría ser un juego muy divertido... - porqué no hacemos de cuenta que no sabes nada y te lo demuestro... - le sonrió coquetamente, pasando su lengua por sus labios...

- y yo pensando que no eres seductor... - se dijo mentalmente... - de acuerdo, quiero que me sorprendas mi delfín coqueto... -

- ya verás, ratón pervertido... -














CAPITULO 7. UN JUEGO DE SEDUCCIONES

Ahora que habían llegado a aquel extraño acuerdo la adrenalina se disparaba a través de todo su sistema nervioso, llevándolos a actuar en un extraño juego que los iría acercando cada día más.

Había sido todo un logro no besarse en el trayecto al edificio, no tomarse de las manos apenas bajaron del auto, no hacerse ninguna clase de mimos... toda esa gente alrededor era un gran obstáculo para cualquier cosa... o casi cualquier.

Yunho, Jae y Min no entendían del todo, pero verlos tan unidos como siempre era suficiente para no meterse en su relación, si bien los tenía intrigados ese sutil coqueteo que se brindaban con miradas, sonrisas, roces y palabras durante el ensayo.

- porqué no preguntas de una vez, sé que me seguiste para eso... - le dijo el pelinegro a su líder apenas entraba el moreno al WC, con una sonrisa tranquila, sabía que él y su delfín estaban actuando diferente apenas llegaron esa tarde, después de la sesión de fotos.

- qué pasó entre Junsu y tú, hasta esta mañana parecía que no podían estar bajo el mismo techo, y con ese grito que dio en la mañana llamándote pervertido, y ahora andan como si nada, no entiendo... - comentó de corrido el moreno, con una clara mirada intrigada, se notaba que se había esforzado mucho en tratar de entender y no había logrado dar con algo lógico o que por lo menos lo dejara tranquilo.

- eres muy buen Appa, preocupándote por nosotros... - le dijo dándole unas palmaditas en el hombro... - realmente solo hablamos y quedamos como los buenos amigos que somos, no es que pasa nada en partícular...

- oh, de acuerdo... -aceptó su explicación y la respetó, pero había algo que no le cuadraba, algo le seguía intrigando... pero bueno, él tenía ahora algo más apremiante en qué concentrarse, además, claro está, de sus compromisos profesionales.

Junsu aprovechaba cualquier pretexto para acercarse al pelinegro y hacer que se le erizaran los vellos de pies a cabeza, le hablaba en secreto para contarle cualquier cosa... ah, pero eso no era lo interesante, sino la voz tan cargada de ternura o sensualidad que usaba, la forma en que sus labios llegaban a rozarle el lóbulo y cómo su aliento cálido lo hacía desear cerrar los ojos y disfrutar de sus susurros sin importar lo que dijera, solo tenerlo así de cerca.

- no me digas que es parte de tu estrategia para conquistarlo... - le preguntó el rubio, mientras guardaban sus cosas para volver al departamento, en voz baja para evitar que el ratón o Yunho escucharan, lo cual no iba a pasar de todas formas, porque Min con esa inteligencia que poseé los estaba distrayendo con chistes, que a decir verdad no eran su fuerte, así que más que reírse de ello lo hacían de su poca creatividad para narrarlos y han terminado enfrascados en una discusión infantil, claro los participantes eran Yoochun y Min, Yunho solo se divertía a costa de ellos un rato, antes de poner orden.

- más o menos, es muy notorio?... - respondió el castaño, hechándose el bolso al hombro mientras andaban rumbo a la salida.

- bueno, no; pero es que como estábamos preocupados por cómo partieron en la mañana pues fue inevitable que les pusiéramos tanta atención... -

- oh... entonces trataré de ser más sutil... - concluyó el delfín, mientras se unía a la pelea de sus amigos, uniéndosele naturalmente al ratón, mientras Min buscaba apoyo en su Umma.

- Umma, cómo no me defiendes, soy tu bebé, madre desnaturalizada... - le acusaba, haciendo pucheros de niño enfadado... - y mi Appa es peor, el hasta se ríe también, son unos padres muy crueles, puesto que ni siquiera han formalizado su relación... ¡Oh dios! he nacido fuera del matrimonio, me iré al infierno por su culpa... - de un momento a otro su drama había desplazado la discusión respecto a su incapacidad de relatar chistes. Pero esto era realmente divertido.

- Minnie, compórtate quieres, qué dirá la gente... - trataba de calmarlo Jae, puesto que ya se encontraban en los pasillos y él seguía en su drama.

- oh, ahora te preocupa eso, pero no lo pensaron antes de tenerme, no?... - hizo caso omiso de los llamados de atención de su tierna madre... -

- como no te calles ya te juro que no vuelves a ver tu portatil... - amenazó Yunho, y fue suficiente para que su "hijo" callara sin chistar.

- porqué será que siempre me amenazan con mi portátil, sino fuera porque amo todo lo que contiene, no me importaría... - pensaba el menor, derrotado por el amor a su portátil.

- ay Min, si no fueras adicto a tus videos especiales nadie se metería con tu portátil... - opinó el pelinegro. Min solo encogió los hombros y bajó el rostro acongojado.

Era ya de madrugada, pero el castaño aún no lograba conciliar el sueño, esta vez a diferencia de muchas otras noches en vela, sus motivos eran contrarios, estaban llenos de felicidad y una parte de su mente todavía no podía creerlo... era, como si algo faltara para saber que aquella era su total realidad.

Saló de su cama y se dirigó a la cocina por una vaso de agua, estaba todo en silencio, había tranquilidad en el departamento...

- pues claro, todos duermen... - se dijo con una media sonrisa... - Chunnie...- suspiró el nombre del pelinegro, apoyado en el pretil, pensando en la de cosas que quiere hacer para demostrarle a su ratón cuánto lo ama... - pero ni siquiera nos hemos besado... - llevó sus dedos a sus labios, tocándolos con algo de nostalgia, si lo pensaba realmente tenían pocas oportunidades de estar a solas y él ya no puede esperar más por un beso... - tengo una idea... - se encaminó a la habitación que comparten el rubio y su ratón, entró sigiloso dirigiéndose a la cama del pelinegro. La luz de la luna que se colaba era suficiente para ver la serenidad con la que dormí, su tranquila respiración, su cómoda posición en la cama... - te ves tan guapo cuando duermes... - susurró acariciando la mejilla de Yoochun, que entre sueños sonrío al sentir el tacto de su delfín... - Chunnie ah... Chunnie... - comenzó a llamarlo, hablándole al oído, hasta que los ojos de su amado se abrieron lentamente...

- Su? qué pasa... - le preguntó con voz somnolienta, notando que aún era de noche.

- Shh, ven conmigo... - lo tomó de la mano y se sonrojó cuando el pelinegro entrelazó sus dedos, también se sorprendió de que el pelinegro no preguntara nada y lo siguiera fuera de la habitación, hasta la cocina.

- qué pasa, delfincito, porqué me sacas de la cama a esta hora, eh?... - una sonrisa picara apareció en sus labios, y eso hizo que Junsu se sonrojara aún más.

- me puedes alcanzar el cereal, por favor... - respondió con inocencia, señalando el ultimo cajón de la alacena... - es que tengo hambre y no lo alcanzo... - continúo con su tono inocente... -

- soy apenas un par de cms más alto que tú, Su... - replicó algo decepcionado el pelinegro, y él que pensó que su delfin daría inició a su seducción.

- cms vitales... - opinó el castaño, haciendo un puchero infantil. El pelinegro suspiró, cómo negarle algo a su pequeño delfín. Se estiró apenas un poco, ladeando ligeramente su cuerpo para alcanzar la bendita caja de cereal. Cuando regresó a su postura sintió las manos del castaño colarse por su cintura mientras lo abrazaba y sus labios se rozaban... - me debes algo... - susurró contra sus labios, corrientazo eléctrico viajó por la espina dorsal de ambos.

- delfin travieso... - unieron sus labios en apenas caricias timidas, ese era después de todo el primer beso para ambos, con otro hombre, y aun cuando saben perfectamente lo que sienten no deja de ser extraño al principio, por lo menos hasta que solo el sentimiento domina toda acción, y es que esas caricias mutaron a un beso tierno, donde sus bocas se acoplaban a la perfección y sus cuerpos se aferraban más mientras la pasión comenzaba a tomar parte del juego. Su entreabrió sus labios dando permiso a la lengua de Chun para entrar en su boca, al principio eran furtivas las embestidas que la lengua del pelinegro le daba a la suya. La respiración de ambos descontrolándose, haciéndose más acelerada y más fuerte, algunos gemidos comenzaron a sonar en la cocina cuando ya era una lucha por ver quién dominaba ese apasionado beso de amor. Y sus manos, milagrosamente quietas hasta el momento comenzaron a participar de aquella muestra de afecto, deslizándose traviesas por la espalda del otro, la temperatura comenzando a ascender peligrosamente...

- no tan rápido, ratón pervertido... - el castaño se separó, apenas controlando el deseo que él mismo tenía de seguir hasta el fin, pero quería hacerlo lento, llevarlo hasta el límite, lograr que lo deseé no solo por pasión, sino por una entrega total de amor. Y dicho sea de paso, mostrarle su capacidad de seducirlo en algo más que toqueteos calenturientos.

- piensas dejarme así... - su voz entrecortada y notablemente excitada fue de total agrado para el castaño, apenas un beso y unas cuantas caricias y ya lo tenía en ese estado. Aunque él mismo estaba por las mismas condiciones, había que ser masoquista para quedarse así, pero hombre que el muchacho es terco y quiere seguir jugando.

- yo solo dije que me debías algo, y era un beso... - dedicándole una dulce sonrisa, el castaño tomó la caja de cereal y lo colocó donde estaba, contrariando aún más al pelinegro, que lentamente recuperaba la normalidad de su respiración y bajaba la emoción de su entrepierna.

- no era que tenías hambre... - cuestionó enarcando una ceja y cruzándose de brazos... -

- yo solo quise molestarte antes de darte tu premio... - se mordió el labio inferior, todavía estaba ahí el sabor de los labios de Chun... - estás molesto?... -

- claro que no, delfincillo, me encanta que hagas estas cosas, que me sorprendas así... si voy a obtener un beso tuyo cada que me despiertes en la madrugada para nada, moléstame las veces que quieras... - sonriéndo coquetamente, le dio un beso rápido en los labios a su delfin.

- ya verás como va aumentando el valor de tus premios... - le dio un fogoso beso al que apenas si pudo reaccionar el pelinegro cuando éste ya se había separado y caminaba de regreso a su habitación... - Buenas noches, Chunnie, ahora ya tienes motivos reales para soñar conmigo... - guiñándole un ojo y moviéndose seductoramente fuera de la cocina, el castaño se despidió.

- delfín del demonio, que sexy eres... - pensaba mientras lo seguía con la mirada, deleitándose con esos movimientos que solo el castaño era capaz de hacer, nadie mueve las caderas como él, siendo varonil y sexy al mismo tiempo, y definitivamente, nadie tiene ese trasero que qué ganas tiene de aprisionar con sus manos.

....

Una semana después y los juegos nocturnos entre el delfin y el ratón seguían, como podía ser que el delfin lo llevara a la cocina por algo innecesario pero que le servía de pretexto, o simplemente lo sentaba en el sofá para luego posarse a horcajadas sobre él y besarlo unos minutos en medio de la oscuridad, siempre rogando porque alguien no se fuera a levantar al baño o algo. Era estúpido hacer aquello, pero era divertido al mismo tiempo, la adrenalina hacía que sus besos fueran mas apasionados, aunque aun no pasaran de eso y algunas caricias, porque siempre que Yoochun planeaba llegar a más y bajaba su mano en busca del trasero de su "amigo", este le tomaba las manos, le negaba con una sonrisa, le daba un último beso lleno de ternura y le daba las buenas noches.

Durante el día la historia era más reservada pero no menos efectiva, Junsu se le acercaba durante los ensayos, lo tomaba de las manos, le hablaba al oído, le cantaba y hasta bailaba para él, siempre procurando no ser obvio para que los demás no lo notaran. Aunque claro, sus amigos seguían sospechando que ahí había algo raro, pero a su vez tenían cosas más importantes de que ocuparse. En casa se reían juntos, bromeaban de todo, se dormían en ocasiones en el sofá o en la cama, dando una vista realmente tierna con Su sobre el pecho del pelinegro, o Yoochun sobre las piernas del castaño recibiendo piojito según fuera el caso.

Pero a Xiah se le había pasado un pequeño detalle que ahora lo tenía algo intranquilo...

- Umma, puedo hablar contigo... - Jae respingó cuando lo llamó así, todavía le daba algo de extrañeza que se hubieran acostumbrado tan rápido a decirle mamá.

- Min es muy mala influencia... -pensó, mientras enjuagaba los últimos trastes de la comida... - claro Junsu, qué pasa... - tomó la franela y secó sus manos en tanto dedicaba toda su atención al middle (n/a hijo mediano).

- esto, es que... - inhaló-exhaló profundamente... - verás, Chunnie y yo... - le relató a grandes rasgos ese juego en el que se sumergieron desde hace días, el rubio se sorprendió cada tanto con alguna nueva cosa que le decía el castaño, no que le estuviera dando detalles, sino simplemente de que todo eso ocurriera en sus propias narices y ni enterado... pensaba el rubio. tratando de seguirle al tiempo el hilo al delfín... - pero, el punto es, yo también quiero dar el siguiente paso con él, pero... y eso es algo que no me pasó por la cabeza antes sino hasta ahora, dígamos que estoy chapado a la antigua, y no quiero entregarle mi tesoro tan bien guardado hasta ahora sin antes ser su novio... - explicó, haciendo uso de gestos que, según Jae, eran un tanto exagerados, además de que estaba un poco errado en algo ahí...

- Junsu, primero, creo que estás haciendo una tormenta en un vaso de agua, tan fácil como declarártele y ya, y segundo, si estás chapado a la antigua en dado caso no le entregarías nada de tesoro hasta que estuvieran casados, agrégale que si estuvieras educado de tal forma no estarías con un chico... - para Jae estaba más que solucionado el problema de su middle.

- vale, tal vez exageré un poco, pero realmente no quiero estar con él sin relación formal de por medio, porque si no me sentiría como una aventura o algo así...

- pero si te adora... - debatió convencido el rubio.

- sí, lo sé, pero... si tanto me adora entonces porqué no me lo ha pedido... - siguió en su drama el castaño, haciendo pucheros como si de un dulce que se le niega a un niño se tratara.

- Junsu... - paciencia desbordando en las palabras y la tranquilidad con que Jae se dirigirá a su crío... - me parece que el asunto es que tal vez tu ratón lo esté dando por sentado.

- tú crees, Umma... - sus ojitos ya estaban aguándose de auténtico sentimiento... - entonces no es porque no me ame, verdad... -

- que no Junsu, eso a pesar de lo discretos que han sido se le nota en la mirada...

- pero entonces... -

- ya te dije, decláratele tú y asunto arreglado... - para el rubio era más que sencillo, es decir, ambos son chicos, qué importancia tiene cuál de los dos sea el que hace la valiosa pregunta.

- lo sé, pero... no podría explicar porqué, pero yo siempre he soñado con que me lo pida, es absurdo lo sé, pero es lo que yo deseo... y claro está no voy a decirle eso no sería nada romántico... -

- siendo así, en estos momentos no se me ocurre nada para ayudarte Junsu... - sinceró apenado el rubio...

- neh, Umma, con que me escuches es más que suficiente para mí... - se sonrieron mutuamente. Entonces...

- Umma, me quedó un huequito... - apareció Min en el umbral de la cocina, señalándose el estómago para referir sus palabras... -

- serás glotón Minnie, acabamos de comer... - lo molestó el castaño.

- componer gasta mucha energía "delfín excepción a la regla"... - se defendió el menor, lanzando miradas retadoras a su "hermano" (imaginenese esos rayos de pelea que aparecen en el anime entre dos personajes que se están viendo)

- cómo me llamaste, barril sin fondo... - empezaron a discutir, lanzándose un interesante repertorio de insultos que no tenían intención real de ofender al otro, sino simplemente de jugar como dos niños pequeños...

- porqué tanto alboroto... - preguntó Yunho, entrando a la cocina, atraído por el ruido que habían montado y había alcanzada su sala de musica.

- tus críos jugando... - respondió tranquilamente Jae, sin darse cuenta de lo que acababa de decir, logrando que todos callaran de sopetón.

- cómo dijiste... - preguntó el ratón, que había llegado junto con el moreno, con notoria impresión en su rostro, igual que en el de los demás.

- eh? - preguntó confundido Jaejoong.

- has aceptado que somos críos de Yunho... - señaló el castaño.

- ¡por fin! - gritó Minnie, logrando que todos saltaran en su lugar del susto.

- Min, quieres matarme de un ataque al corazón... - le espetó el castaño, dándole un golpe no tan amistoso en el hombro.

- aunch, oye, eso dolió... - se quejó el menor, sobándose la zona afectada. Jae solo había atinado a sonrojarse.

- dije que eran sus críos, oh, por todos los cielos... eso significa que yo mismo lo he aceptado como el Appa de mis críos... - pensaba el rubio, con la vista fija en ningún punto en especifico, aunque ante él solo se encontraba Yunho, también sonrojado y con el corazón latiéndole violentamente en el pecho.... - eso significa que inconscientemente le estoy aceptando como el padre de mis hijos, o sea, mi esposo... - su mente trabajaba a hipervelocidad.

- bueno... - habló el moreno, tratando de espavilar todo pensamiento de su mente... - vamos a continuar con lo que dejamos pendiente... - se refirió a Micky y Min...

- vale, vamos... - el pelinegro emprendió el regreso a la sala de música, no sin antes dirigirle una sonrisa tierna a su delfín, que este correspondió más que encantado.

- ok, nada más que mi Umma me de algo para recuperar energía, de preferencia algo que contenga chocolate... - poniendo su mejor cara, esa que hace que el instinto materno de Jae ceda ante cualquier petición de su crío.

- bueno, bueno, ya, con tal de que no se les vaya la inspiración... - dejando de lado las reflexiones que tenía, el rubio le dio un flan con cubierta de chocolate y caramelo que había preparado. En cuanto el menor y el moreno salieron de la cocina, algo hizo clik en la mente de Jae... - ¡Minnie!... - el castaño saltó en su lugar, un segundo susto para él... -

- se acaba de ir, Umma... -

- no, digo, ya lo sé, pero no le estaba hablando a él... Min es tu solución Junsu... - el castaño puso cara de ... - ya te explico...

Dos días después...

- ¡ah, bendito día de descanso! - tirándose en el sofá, el pelinegro cerró sus ojos mientras se acomodaba mejor estirándose cuan largo es.

- Yunho y yo vamos a ir a tomar algo de aire fresco, no quieren venir... - ofreció el rubio.

- no, gracias, quiero dormir un rato... - negó Micky.

- yo me quedo a hacerle compañía... - Junsu se coló en el sofá con su ratón, para que éste descansara su cabeza en sus piernas, como ya es costumbre en ellos.

- voy a ir al centro comercial a comprar algunas cosas para mi portátil... - fue la justificación del menor.

- bueno, nos vemos más tarde entonces... - el moreno sonrío, esa podría ser su oportunidad de oro. A solas con Jae en un bonito parque en donde la gente realmente casi no se aparecía.








CAPÍTULO 8. TODO PASÓ EN LA COCINA

La verdad que era un paseo de lo más tranquilo y muy merecido, aquél parque era poco concurrido por paseantes, quizá por eso lo estaba disfrutando más; no porque no agradeciera que fans se les hecharan casi encima cada que los ven por la calle, al contrario, aún cuando son algo escándalosas y extravagantes, las adora; hombre, cómo no, si se deben a ellas.

Pero estar ahí, acompañado de la persona que más ama en el mundo, aquel momento era simplemente perfecto, bueno casi, que sería genial si pudiera tomarlo de la mano, acariciarle el rostro y besar sus delicados labios.

Yunho sonrío mientras alejaba por un momento esos pensamientos de su mente, tenía que estar sereno si quería declararle su amor a su amigo, realmente no sabía cómo iba a reaccionar, si bien es cierto que últimamente lo ha descubierto mirándolo de forma diferente, que lo acaricia, tal vez sin darse cuenta, que bromea más empalagosamente, que le sonríe tiernamente, vaya, que tiene gestos que no había tenido con él antes... ¡caray! que aceptó a sus críos como de él también, o sea, su esposo. Pero, todo aquello pueden ser más que malinterpretaciones suyas, es por eso que no deja de tener miedo al abrirse completamente, exponerse cual libro abierto, entregar su corazón y no sentir más que una gran incertidumbre por lo que le deparará cuando lo haga.

- Yunho? - lo llamó el rubio, sentados bajo un frondoso árbol, solo observando el cielo azul sobre ellos, moteado por esporádicas nubes aquí y allá, un aire lento, fresco, agradable.

- qué pasa, Jae... - lo atendió, sus ojos encontrándose con los de su Boo.

- te quedaste muy callado, eso es un poco raro en ti, no digo que te la pases hable y hable, pero no te sueles quedar tan callado a menos que sea por algo que te preocupa... está todo bien, puedo ayudate en algo?... - la mirada del moreno de un momento a otro lo intimidó, estaba cargada de una emoción que lo hizo estremecerse, ahí, por primera vez sintió que vio el fondo del alma de su amigo; pero no apartó su vista, no quería que él pensara que le molestaba, porque realmente no era así, por el contrario, lo hacía sentir especial, seguro.

- esta todo bien, pero puede estar mucho mejor, de eso estoy seguro... - tomó la mano de su amigo, observando su blanca piel con sumo detenimiento ante un sonrojado Jae que no sabía qué hacer, Yunho en verdad sabía como cohibirlo.

- uy, tortolitos en acción... - se escuchó de pronto una voz ronca con tono burlesco. Ambos chicos voltearon de inmediato, ahí ante ellos estaban cuatro jóvenes de apariencia poco agradable, y el moreno supo que lo único que iban a buscar era problemas.

........

- vamos a algún lado, Chunnie, dormir todo el día no es realmente divertido para mí... - pedía impaciente a su nov... amigo... -

- es que tú eres muy hiperactivo, Susu ah... - pero no se movió, el ratón seguía cómodamente acostado en las piernas de su nov.... amigo... -

- pues sí, y tú eres muy holgazan cuando te lo propones, verdad... - el delfín intentó moverse, pero el pelinegro no le permitió movimiento alguno, puesto que ahora estaba a horcajadas sobre él...

- qué, qué haces, ratón pérvertido... - sumamente nervioso, el castaño quiso sacarse de encima al pelinegro, pero era más fuerte que él (n/a neh, lo que pasa que en el fondo estaba encantado con esa posición), además, desde ahí, él podía ver claramente que Chun estaba sonrojado y tenía un brillo especial en sus ojos.

- sabes, yo creo que podemos hacer una pequeña modificación a nuestro trato, yo también quiero mostrarte mis técnicas de seducción... - su voz varonil y muuuyy sensual le llegó como una oleada de calor que lo invitaba a ceder a sus instintos primarios.

Micky se acercó a besar los labios de Junsu, pero solo los rozó para inmediatamente dirigirse a besar el cuello del castaño, extasiándose con lo suave de su piel y ese sabor único a dulce, tan dulce como él, su delfin. Xiah no pudo evitar comenzar a excitarse con aquél ataque por parte de Yoochun, los suspiros se convirtieron pronto en gemidos cuando la mano del pelinegro se coló por su playera y comenzó a acariciarle el torso de una manera que sentía que con solo esos toques podría llevarlo al clímax sin necesidad de más nada.

- Chunnie... espera... por favor... - con tono entrecortado y el calor subiendo gradualmente en su cuerpo, el castaño seguía esforzándose por no ceder ante su "amigo"

- realmente quieres que pare, Su... - sus caderas se frotaron una contra la otra en un gesto inconsciente del cuerpo pidiendo por un contacto más íntimo, las hormonas tomando control de la situación. Ambos gimieron de intenso placer.

- yo... sí, Chunnie, quiero que pares... - decepcionado, el pelinegro se separó, no entendía porqué Su aún no quería dar el siguiente paso con él... - perdón Chunnie, es solo que... no estoy listo aún.

- está bien Su, te amo, y sabré esperar hasta que tú quieras, solo que no puedo evitarlo, te deseo Susu ah, más que a nada, y pierdo el control... -

- porqué no salimos a algún lado... - pidió el castaño, sonríendole con dulzura, esperando diluir un poco la tensión que inevitablemente se formó.

- sí, porque si nos quedamos aquí, capaz que termino violándote, delfin... - regresando la sonrisa, el pelinegro le dio un beso tierno a su "amigo" antes de ambos alistarse para salir.

....

- no hay nadie, dejaron una nota para decir que volverían para la cena... - informó Jae al moreno, volviendo a la cocina donde Yunho sostenía una bolsa con hielo en su ojo izquierdo... - no debiste pelearte con esos sujetos Yunho, mira nada más como te dejaron... - le hizo retirar el hielo y comenzó a limpiar la cortada que tenía en la ceja, producto de un golpe certero que lo había alcanzado.

- aish... - se quejó el moreno, el alcohol ardía.

- ups, lo siento... - el rubio comenzó a soplar. Yunho solo se le quedó viendo como idiota... - nunca te había visto tan molesto, te pusiste como energúmeno.

- y qué esperabas, se metieron contigo, no iba a quedarme nada más escuchando, o sí?... - se defendió el líder, sintiéndose indignado por cómo pretendía que hubiera tomado las cosas.

- también se metieron contigo, de hecho tú solo reaccionaste así cuando comenzaron a decirme cosas a mí... - le aclaró el rubio, colocando ya una bandita en la herida, dedicándose ahora a la herida en el labio, el moreno respingó otra vez cuando el alcohol le llegó a la carne viva... - te pusiste celoso?

- sí... - susurró, pero el rubio lo escuchó perfectamente.

- por qué?... -

- porque... - cómo le costaba sacar las palabras en el momento más indicado, sentía que se le atoraban en la garganta, ya seca de tanto nervio...

- sabes, eres muy celoso con nosotros... - siguió hablando el rubio, descolocando al moreno al mencionar ese "nosotros"... - me gusta cómo nos defiendes siempre que es necesario, aunque hoy hayas llegado algo lejos por mi culpa... - clavó su mirada en la del moreno... - pero, he notado que eres especialmente celoso tratándose de mí, Yunho... -

- eso te... molesta?.... - le preguntó, el rubio dejó un momento su tarea de curarlo para sentarse sobre el pretil e indicarle a su amigo que se acercara para continuar desinfectando su herida en el labio (n/a mero pretexto para seguir hablando píllines! ejem, ejem...), terminó parado entre las piernas del rubio, impaciente por recibir respuesta de él.

- no realmente, de hecho... me gusta, me haces sentir bien... - ambos se sonrojaron ante la confesión... - pero espero que lo de hoy no se repita, no me gusta que te lastimes por mi culpa... - bajó la mirada apenado, no es que él fuera débil, era que Yunho siempre se ponía primero para recibir cualquier comentario o golpe.

U-know le tomó el mentón y lo alzó suavemente para encontrarse nuevamente con la mirada del rubio... - daría mi vida por ti... - susurró con una voz cargada de seguridad y ternura, Jae se sonrojó aún más.

- pero no vayas a hacer nunca eso, qué haría yo sin ti... - enrolló con sus piernas la cintura del moreno, acercándolo completamente a sí, gesto que sorprendió a Yunho, aunque no dejaban de mirarse profundamente... - dímelo Yunho... dímelo... - susurraba, acercándose despacio al rostro de su amigo... -

- Te amo... - respondió sin esperar a que se lo pidiera una vez más, sabía que eso era lo que su Boo quería escuchar, era extraño, era como sentir que lo sabían desde antes, que no hacían falta demasiadas palabras o explicaciones, solo esas que los llenaban de una felicidad indescriptible, de una dicha interminable.

Fue un beso tranquilo, suave, tierno y acompasado, cargado de ese amor que se profesan tal vez desde años atrás, pero que hasta ahora fue momento de revelar. Los labios del otro eran suaves, cálidos, deliciosos, eran un manjar al que se volvían adictos con cada roce y caricia que la boca del otro le entregaba. Se separaron vaya dios a saber cuánto tiempo después, solo sabían que era necesario algo de oxigeno o morirían ahí mismo de tanto amor, y era preferible disfrutarlo mucho, pero mucho tiempo más.

Se miraron con una sonrisa bailando en toda expresión de sus rostros.

- yo también Te Amo, Junnie ah... - el moreno no ocultó su enorme felicidad al escucharlo de su sensual voz, atacó con pasión la boca de su amado, rodeando la cintura del rubio mientras éste se adueñaba de su cuello, apegándose sin tapujos un cuerpo al otro, disfrutando de la lengua invasora al principio, aliada ahora en una danza candente del deseo más puro.

De un momento a otro la temperatura se elevó a grados intolerables, el moreno gemía por las lamidas que el rubio dejaba en su cuello, era una braza ardiente que lo estaba llevando a la locura, se sentía tan bien, le fascinaba cómo lo besaba, lo mordía ligeramente, lo lamía sin dejar rastro de piel sin humedecer, dejando una estela de pasión. Yunho quería darle también de su candor, robó un nuevo beso apasionado antes de ser él quien besara el cuello de Jae...

- blanca como la porcelana, suave como el algodón... - susurraba entre besos y lamidas...

- ah, Yunnie... mmhhh... - las manos del moreno se colaron bajo la blusa del rubio, rozando suavemente su torso, su pecho, presionando ligeramente sus tetas, ya erectas cual fruto deseoso de ser probado. Yunho comenzó a subir la blusa para deshacerse de ella, lo hacía lentamente, no por mera pasión, sino más bien por si Jae se arrepentía, así él tendría tiempo de parar y no verse tan desesperadamente frustrado. Pero su amante no opuso resistencia alguna, por el contrario, en cuanto quedó desnudo de la parte superior de su cuerpo, se encargó velozmente de dejar en las mismas condiciones al chico.

- eres tan perfecto... - le dijo, admirando con detalle sus pectorales, su pecho, sus brazos, toda extensión de su piel. El rubio se mordía el labio, extasiado por la mirada de Yunho, el pecho de ambos subiendo y bajando rápidamente por su respiración excitada. Jae lo jaló por el cuello una vez más, besándolo, introduciendo su lengua sin pudor alguno, es que él era la sensualidad personalizada. Bajó sus manos hasta el trasero del moreno, arrancándole un sonoro gemido que se ahogó entre el beso. Después las llevó al frente, a comenzar a desabrochar el pantalón, cuando el otro par de manos lo paró... enfocó sus ojos desconcertado en los de Yunho.

- vamos a la cama, my sexy Boo... - aclaró sus intenciones, pasando sus manos por el trasero de Jae para levantarlo y llevarlo en brazos, las piernas del rubio se enroscaron a su cadera, comenzó a andar hacia la habitación, Jae aprovechaba el perfecto acceso que esa posición le brindaba del cuello de su amado, dedicándose por entero a seguir besándolo... - como sigas así, creo que no llegamos a la cama, Boo... - habló con voz acelerada, aguda y varonil, simplemente extasiado.

- llévame a tu cama, Yunnie, quiero estar rodeado de tu olor... - le pidió hablándole al oído, mordiendo despacio el lóbulo, haciéndole gemir una vez más... gemidos que están seguros, no pararán en un buen rato.

......

- oh, mira, ahí está Min... - en la tienda de videojuegos al frente de donde se encontraban estaba el menor, debatiéndose entre un par de aquellos preciados tesoros que compartían él y el delfín. Cual niño pequeño, el castaño dirigió sus pasos hacia el lugar, dejando atrás a un ratón ceñudo.

- y porqué le tiene que dar tanta alegría ver al glotón... - murmuró por lo bajo, frunciendo el ceño en desagrado, andando lentamente tras su "amigo".

- mh, es el nuevo... - exclamó con evidente entusiasmo, arrebatando el objeto de manos del menor.

- ¡oye! dónde quedaron tus modales, delfín excepción a la regla... - comenzaron la ya normal discusión.

- no te quejes, se nota que no trajiste dinero contigo, por eso estabas pensando en cuál llevar, pero yo, como buen hyung que soy compraré este y tú ese, barril sin fondo... - le siguió la corriente, sabiendo que Min cedería puesto que ambos adoran pasar horas enteras jugando.

- ya verás, me las pagarás, voy a ganarte, a romper todos tus records y convertirme en el nuevo rey de los videojuegos... -

- están llamando la atención, así que porque no solo se callan y compran esas cosas... - señaló despectivamente esos objetos (porque para él no eran más que eso) motivo del mucho tiempo que en los últimos dos días han pasado su delfín y el menor, haciéndolo sentir muy celoso.

- y ahora, porqué tan enojado?... - cuestionó intencionadamente, sabía perfectamente que su hyung estaba celoso, se le notaba en la mirada, en la forma de dirigirse a ellos cuando están juntos, de separarlos con cualquier pretexto estúpido cuando se abrazan (insistimos, con intención, como parte del gran plan que Min ideó, causar celos simpre es la mejor técnica para unir a dos personas que se aman de verdad)

- no estoy enojado, solo quiero salir de aquí... - suavizó un poco, muy poco, su expresión.

- vale, ya vamos... - Junsu jaló a Min de la manga para ir a la caja y pagar, haciendo de cuenta que no se había dado cuenta de nada, pero por dentro estaba más que feliz por la actitud de su ratón, si todo seguía así en un par de días más Micky ya habrá caído en la cuenta de que solo es cuestión de una pregunta y él será completamente suyo.

......

Lo recostó delicadamente sobre las sábanas azul claro de su cama, repartiendo besos por su cara, dedicando especial atención a su boca; bajando por el cuello, deslizando sus manos hacia su pecho, donde por minutos exploró cada centímetro de esa blanquecina piel, seguro de que jampas se saciaría de él, de besar, chupar, lamer y mordisquear esos pequeños montes que lo hacían gemir y arquear la espalda con extasis, que descontrolaban sus sentidos, que lo urgían a cerrar los ojos del placer que le otorgaba. Pero quería, ambos querían y necesitaban más.

Las manos de Jae se dirigieron nuevamente a su objetivo, acarició la entrepierna ya erecta del moreno por sobre la ropa, debía dolerle tanto como a él, por lo que rápidamente la liberó de esa molesta prenda, que igual que la suya, terminó en el suelo junto con los boxer´s de ambos. Se admiraron un momento en completa desnudez, y sin mediar palabra, porque no había espacio para más que suspiros y gemidos, las manos de ambos se concentraron en masturbar al compañero, eran novatos después de todo y solo podían hacer lo que el instinto les marcaba.

- aahhh... Yun, mmmhhh... Yunnie, quiero... aaahhhh... - qué complicado era poder enlazar una frase coherente en ese momento... -

- mmmhhhh... Boo... - el rápido movimiento de sus manos desaceleró, dolía tener que parar, pero si su JaeBoo quería pedir algo, él estaba dispuesto... - qué sucede...

- ésto... - una sonrisa lasciva y una mirada cargada de lujuria fue la que le dirigó, mientras descendía hasta la entrepierna de Yunho y comenzaba a lamer toda su extensión, jugando con la punta, arrancando gemidos graves, incrementando el calor en la habitación. Lo metió despacio en su boca, saboreando el salado sabor que lo cubría, dejando que su lengua lo acaricie en su camino. Cuando estuvo todo en su interior comenzó a bombear de arriba a abajo, acelerando conforme la propia mano de Yunho le indicaba pues tenía sujeta su cabeza. Los gemidos se convirtieron en gritos, una sola palabra entendible en su repertorio . Sintió un calor abrazador recorrerle el cuerpo, concentrándose en su bajo vientre, sabía que el orgamos estaba por llegar... explotando totalmente en una última, lenta y experta succión en toda su extensión, liberando su semilla en la boca del rubio,que tragó todo lo que pudo y después lamió cualquier residuo olvidado en su miembro.

Sin esperar más, el moreno recostó a Jae y se metió su miembro a la boca, se sintió un poco culpable porque estaba más que hinchado y doloroso, por haberle dedicado atención antes a él. Comenzó a lamer, besar y succionar aquel trozo de carne tan delicioso como cada parte de ese cuerpo perfecto que estaba entregándose por completo a él, en su primera vez, pero no la última. Jae se mordía el labio tratando de contener cualquier grito, aprisionaba con fuerza las sabanas, movía inconscientemente sus caderas hacia arriba buscando mayor placer al sentirse más dentro de la boca de Yunho. Unos minutos después su orgamos llegó, descargando su semilla en la boca del moreno, que la tragó completamente, sintiendo un sabor especial cuando mezcló la escencia de su Boo y la propia en un apasionado beso.

Siguieron acariciándose un momento más, caricias mas tiernas, no menos reservadas, dándose tiempo para recuperarse para continuar. No faltaron las palabras de amor, sobre todo esa pregunta que cierto delfín muere por escuchar de cierto ratón.

- Boo, debí preguntar antes, pero... serás mi pareja, serás mi novio a partir de ahora... -

- considera esto como un definitivo sí... - lo besó con toda la ternura de la que era capaz, cuando se separaron tomó la mano del moreno y comenzó a lamer sus dedos... - y esto significa que quiero que continúes.... -

- Boo, eres tan endemoniadamente sexy... - cuando sus dedos estaban suficientemente humectados con la saliba de su Boo, las dirigió a la entrada del rubio... - si es dem...

- ni lo digas, es más el deseo que tengo de sentirte dentro... - le cortó, el dolor no importaba, sabía que iba a estar ahí al principio, pero que se iría tan pronto como se acostumbrara a él.

Ya dilatada su entrada, y sus miembros erectos una vez más, Yunho dirigó su erección a ese pasaje, inexplorado hasta ese momento pero que sabe le pertenecerá desde ahora, como él le pertenece a Jae. Se introdujo lentamente, besando a su novio y acariciando su miembro para aminorar el dolor que sabe debe sentir; una vez completamente adentro aguardó un momento para que el rubio se acostumbrara a su intromisión. Seguía hablándole al oído, diciéndole cuánto lo ama, besando esas pocas y rebeldes lágrimas que escaparon de sus hermosos ojos. Hasta que sintió las caderas del rubio comenzar a moverse contra él, iniciando las embestidas a ese cuerpo de dios que formaba uno con él. Incrementando el ritmo y la velocidad conforme la pasión lo marcaba, Jae se abrazó a él, cambiando un poco la postura, pero que les daba un placer aún mayor ahora que el miembro del rubio se encontraba aprisionado entre ambos cuerpos. Los gemidos siguieron inundando la habitación, el sudor resbalaba por sus pieles brillando cual trozos de diamante. Los besos apasionados se sucedían cada tanto, aquel placer no tenía comparación con nada, era tocar el cielo, viajar al paraíso, flotar en el espacio cideral, trascender en la espiritualidad... Yunho separó a Jae lo suficiente para poder masturbarlo ahora que se acercaban a otro orgasmo, verle el rostro rebosante de placer era incentivo suficiente para que la explosión llegara para ambos al mismo tiempo, derramándose él en el interior de su Boo y Jae en la mano de su novio.

Sus cuerpos temblaban al haber alcanzado tan gloriosa unión, Yunho dejó con cuidado el cuerpo de su novio, salió despacio de su interior y se recostó a su lado. Al principio cada uno estaba en su propio mundo, todavía saboreando las sensaciones que dejara el orgasmo, lentamente recuperando las energías, la respiración y el tono muscular normal.

- fue... increíble... perfecto, Junnie ah... -

- sí, lo fue JaeBoo... - pasó un brazo bajo el cuerpo de su novio, instándolo a recostarse sobre su pecho. Ambos con sendas sonrisas bien marcadas en sus labios.

- solo un momento, tenemos que estar decentes, los chicos no deben tardar en volver... - Jae tomó la otra mano de Yunho para acariciarla.

- de acuerdo... habrá que tomar un baño... - comentó con picardía, besando el cabello del rubio.

- pero mejor por separado, de lo contrario duraremos otra hora en eso... - besó la naríz del moreno... - y todavía hay que cambiar la cama... -

- mh, vale, pero espero que podamos hacer el amor pronto...

- eres un pervertido, Yunho... - respingó sonrojándose violentamente.

- que ese no era el título de Micky?... - cuestionó divertido por la reacción de su Boo.

- pues si hacemos esto a menudo, con lo impulsivo que eres, capaz le quitas el título con la de ideas que te pasan por la mente... - Se enredó en la sabana saliendo de la cama.

- me encanta que seas así... - dijo refiriéndose al hecho de que ahora cubriera su desnudez cuando acababan de hacer el amor. Él en cambio, no tuvo problema alguno en recoger sus ropas en traje de adán, mientras Jae se escabullía al baño.










CAPÍTULO 9. SUMIN?

Mientras Yunho tomaba el baño, Jae fue a la cocina a recoger el tiradero que dejaron por ahí, ordenó el botiquín y levantó las playeras de ambos, tiradas en el suelo por la pasión de minutos atrás. Se avergonzó al recordar lo que había hecho y lo mucho que lo había disfrutado... su primera vez y gracias a los dioses fue hacer el amor y no solo tener sexo, eso hacía que fuera verdaderamente especial... aunque que haya sido con un hombre, su mejor amigo, su amante y ahora su novio, no dejaba de parecerle propio de una de las tantas historias que las fans de DBSK se inventan. Sonrió de medio lado con esos pensamientos... era realmente poco común, pero igual, perfecto.

Ya era algo tarde y los muchachos aún no llegaban, el reloj en la pared marcaba las siete de la tarde y minutos...

- dónde se habrán metido todo el día... - pensaba, sintiendo una sensación de preocupación. Y si sus críos no estaban bien? y ellos felices de la vida ahí...

- no te preocupes, Boo, no deben tardar, ya sabes como es Junsu en los centros comerciales, le da por querer ver todo, y definitivamente si hay tiendas de videojuegos en el medio, el tiempo deja de existir para él... - el moreno se secaba el cabello, despeinándoselo de forma tal que la temperatura en el cuerpo del rubio comenzó a subir...

- definitivamente, Micky es una mala influencia para todos aquí... - pensó, sonríendo con picardía se acercó a su novio, tomando la toalla para terminar de quitar el exceso de agua en el cabello castaño oscuro de su pareja... - quiéres que les digamos lo nuestro, o prefieres que sea un secreto... -

- lo que tú quieras está bien para mí, soy feliz sabiendo que estás conmigo, lo demás no importa... - besó con ternura a su novio, olía muy bien, siempre le ha gustado el aroma que desprende después del baño... y vaya que tuvo también muchas fantasías por ello.

- francamente, creo que ellos deben saberlo, sé que lo tomarán a bien, después de todo se la pasaban con indirectas del JaeHo todo el tiempo que podían... - ordenó algunos cabellos que caían sobre la frente del moreno, acariciando suavemente.

- se los decimos entonces... Min va a estar conforme, ahora que sus padres han formalizado su relación... - le dio otro beso al rubio, que estaba de lo más encantando con esas muestras de afecto, cuando la puerta se abrió y las voces de sus críos comenzaron a llenar la sala. Se separaron apenas un poco.

- ya están aquí... - Junsu casi se asustó al verlos, venía tan enfrascado en su charla con Min que ni cuenta se dio de la presencia de sus hyungs...

- y, qué tal la pasaron... - cuestionó el pelinegro, una mirada pícara clavada en sus amigos. No era raro que alguno anduviera por ahí con el torso desnudo después de un baño, pero el sonrojo en las mejillas de ambos le decía que ahí había algo.

- muy bien, y ustedes?... - Yunho sabía bien leerle los pensamientos al ratón, cuando en ellos había algo de perversión, y es que ya imaginaba la de cosas que debe estar pensando respecto a ellos dos solos en un paseo y después en el departamento.

- qué te pasó en el rostro? - Min notó la bandita en la ceja izquierda y la apenas perceptible en el labio.

- oh... unos tipos se metieron con nosotros... - trató de obviar lo demás encogiéndose solo de hombros, Jae se sonrojó más y escondió un momento la mirada.

- te peleaste, Appa?... - el castaño se dirigió a él, examinando cuidadosamente todo su cuerpo, buscaba algún otro indicio de pelea... pero no fue lo que pensaron todos, al menos no Yoochun que veía con mala cara la acción de su delfín. Jae tampoco estaba muy conforme, ahora le iba a dar por celar a su novio de sus propios críos? pues no, de hecho, pero el primer impulso había sido ese.

- Su, deja de mirarlo así, quieres... - habló el ratón, frunciendo el ceño.

- como sigas así terminarás todo arrugado... - se burló el menor.

- así cómo, solo estaba viendo si no tenía moretes o algo así... - respondió Junsu con evidente inocencia, jamás en su vida se ha sentido atraído por otro chico que no sea su ratón.

- celoso?... - sin acuerdo previo, Jae, Yunho y Min preguntaron al unísono, haciendo que tanto Micky como Xiah se sonrojaran.

- no tengo por qué... - tartamudeó el pelinegro, perdiéndose rumbo a su habitación para guardar lo que había comprado.

- bueno, voy a preparar la cena... - anunció el rubio... -

- ok, yo me voy a terminar de arreglar... Jae, les damos la noticia en la cena? - se acercó a su novio, para que solo él escuchara, Min y Junsu estaban ocupados provando su nueva adquisición. El rubio asintió con una sonrisa radiante. Lo besaría ahí mismo, pero no podía hacer eso delante de los demás, no hasta que se los dijeran y tal vez después de eso no se sentirá cohibido respecto a besarlo cuando tenga la tentación.

..... Mientras tanto, nuestro querido ratón estaba analizando su comportamiento recostado en su cama, con su vista clavada en un punto sin sentido en el techo...

- si lo estaba, a pesar de que sé que estamos juntos... porque lo estamos, no?... digo, nos besarmos y estamos en este juego de seducción, aunque al final siempre me deja con la calentura y dice que no está listo... será que tiene miedo, yo también lo tengo, digo, es el primer hombre que pone realmente mi mundo de cabeza, y... hasta me he informado sobre cómo es estar en la intimidad con un chico y... pero desde hace unos días lo siento más distante, claro, se la pasa pegado a Min o a Jae, más con Min en realidad... y eso me pone de los nervios, es decir, no será que ahora comience a gustarle Minnie, verdad... es decir, todavía me besa y me dice que me ama... y yo lo amo a él, realmente lo amo como no pensé que pudiera... ¡argh! tanto pensar me está dando dolor de cabeza... - el sonido de la risa tan característica de su delfín le llegó desde la sala, podía escuchar cómo se divertía con Min, y eso no ayudaba a sus pensamientos actuales... - no puede ser que se le pasa el amor así como así, no?... condenado delfín, Te Amo tanto que... me duele que no parezcamos una pareja, que no se lo dígamos a nadie.. - ese era el primer momento en que sentía que el pecho le dolía por amor, y no era agradable, era una sensación que lo arrastraba rápidamente a la tristeza. Todo estaba tan bien apenas unos días atrás, con Su haciendo locuras para seducirlo, para robarle un beso tierno o apasionado, para ponerlo a desear poseerlo... porqué es que sentía que entre ellos las cosas no estaban del todo bien, qué era lo que faltaba para sentirse seguro, para no celarlo con tonterías, para no pensar en la posibilidad de que otro chico le guste a su delfín y lo llegue a desplazar de ese lugar tan especial en su corazón.

....

Los minutos pasaron rápido sin que él pudiera notarlo, pero la voz de Jae llamándolo a cenar le indicaba que había pasado demasiado pensando.

- en otras ocasiones aprovechaba para venir a buscarme y darme un beso tierno... - con algo de aspereza se levantó de su cama y salió al comedor, ahí estaba su delfín bromeando como solía hacerlo con él, ahora con Min, y Yunho y Jae tenían una expresión de total felicidad que los envidió, aunque... - estamos festejando algo? - cuestionó al tomar asiento, a lado de su delfín, que aprovechó para tomarle la mano por debajo de la mesa y presionarla con cariño, solo unos segundos y lo soltó.

- de hecho, algo así, es que, tenemos algo que decirles... - Jae le cedió la palabra a su novio, a él le deba demasiada verguenza decir aquellas palabras, simples, pocas, pero que enmarcaban perfecto su felicidad.

- Jae y yo somos novios... - soltó el moreno, tomando la mano de su novio por sobre la mesa, sonríendo hacia sus críos, cuyas expresiones eran todo un poema.

Al principio se les quedaron viendo con desconcierto, los ojos abiertos de par en par, en estado de shok. Después cambiaron a una sonrisa que decía claramente , lo siguiente un Junsu y un Min asfixiándolos en un abrazo de felicitación.

- Umma, felicidades, yo sabía que era amor... - canturreaba feliz el castaño, colgado del cuello de su hyung...

- Junsu, me asfixias... - el castaño aflojó su abrazo, para lanzarse al cuello de Yunho, mientras Min hacía lo mismo con Jae que apenas si estaba recuperando el aliento ya lo perdía otra vez con tremendo abrazo de oso de su peque...

- por fin! ahora sí que puedo decir que ya no soy huérfano, mis padres por fin reconocen su relación... - como auténtico niño, Min hacía pucheros y los ojos le brillaban como si estuviera al borde del llanto, igual que Xiah. Cuando ambos dejaron libres a sus hyungs y éstos pudieron respirar tranquilamente, Micky los felicitó estrechándolos en un abrazo amable.

- y, cómo pasó... - cuestionó curiso Minnie.

- todo pasó en la cocina... - los tres se le quedaron mirando raro al rubio... - qué les pasa?

- Tooodooo?... - la voz pícara de Yoochun les hizo ver lo malpensados que eran sus hijos.

- serás bruto, Micky, ahí nos declaramos nuestros sentimientos, no seas pervertido y dejes a tu imaginación volar tanto... - aclaró Yunho, sonrojado hasta la raíz de sus cabellos, igual que Jae al saberse víctimas de las ideas de esos tres chicos. Ok, ciertamente si que pasó todo entre ellos, pero no en la cocina.

El resto de la cena pasó bastante divertida, porque los tres no paraban de hacer alguno que otro comentario subido de tono, y no paraban de decirles lo bien que se veían juntos, y que las fans estarían como histéricas gritando que el JaeHo por fin se hacía realidad, y un largo etc. Pero estaban super felices de lo bien que lo tomaron, ahora no tendrían que esconderse ante ellos, se podrían dar besitos y hacer mimos sin problema alguno, nada demasiado apasionado que tampoco son excibisionistas.

Yoochun vió en la mirada de su delfín una mezcla de alegría por la relación de sus hyungs y algo más que no alcanzó a definir... ¿tendría envidia de ellos? Ahora que lo piensa, él no le ha pedido a Junsu que sea su pareja o novio, aunque, era lógico después de aquella declaración en el auto, no? Aunque, con lo romántico que sabe que es su delfín, capaz que esperaba que si se lo preguntara. Cómo había sido tan bruto para no pensar en ello antes. Tendría que preguntárselo y pronto, sirve que despeja dudas sobre si Su aún quiere estar solo con él y con nadie más que él (léase, diluir dudas respecto a un posible SuMin) de solo pensarlo le daba escalofríos, pero era impossible aquello, el delfín es suyo y de nadie más, se aman, cierto?

Iba a preguntárselo esa misma noche, pero Junsu estaba tan cansado que apenas si se duchó se metió a su cama a dormir, por lo que su oportunidad se le fue, además, lo más apropiado sería hacerlo a solas, en una cena o algo por el estilo, sabe cuánto le encantan los detalles a Su.

El amanecer despuntó en el horizonte, bañando la ciudad con sus calidos rayos de luz, invitando a todos a disfrutar de un día maravilloso.

El ensayo pasó con la normalidad esperada, y una que otra escena de amor con el JaeHo como auténticos tortolitos, cuando nadie cerca rondaba por ahí, claro está. Hoy, Min y Su se secreteaban de vez en cuando, y eso hacía enojar al ratón que no lograba tener la atención de su delfín casi de ninguna manera. Con las ganas que tiene de robarle un beso, que esa mañana apenas si le dio su buenos días con una sornisa hermosa y todo, pero ni un beso, ni un pico, nada de nada.

- tenemos la tarde libre, el manager dice que debemos aprovechar esta semana para relajarnos porque la entrante comenzamos grabaciones y una serie de conciertos... - anunció el líder, guardando sus cosas e imitado por sus compañeros.

- perfecto, Su, es hora de llevar a cabo mi otro plan... - escuchó Yoochun a Min, y lo sacó de sus casillas que ese pequeño barril sin fondo (normalmente no dice eso con afán de insultar, pero ahora sentía que la sangre le hervía de celos) hubiera llamado a su delfín como solo él lo hace.

- ¿Su? solo yo le digo así... - se encaminó hasta ese par y con muy poco tacto le pidió al castaño que salieran esa tarde a algún lado.

- ay Chunnie, lo siento, es que... - Xiah no hayaba dónde meterse, realmente ver los celos al borde de la locura de su ratón le gustaron al principio, pero ahora ya no estaba tan seguro porque en su mirada había tristeza, pero... - le prometí a Min ayudarlo con algo...

- puedes venir con nosotros, si quieres... - ofreció el menor, seguro de que su objetivo estaba logrado y el ratón tarde que temprano haría la pregunta y todos serían felices, y si todo sale bien, esa tarde sería la suya.

- no, gracias, mejor dormiré en casa... - decepcionado, el pelinegro tomó sus cosas y salió dejando un tenso ambiente tras de sí.

- y todo por mis exageraciones... - susurró con la cabeza gacha el castaño, arrepintiéndose de su obstinación por conseguir que su Chunnie se le declarase.

- no te preocupes Junsu, tan pronto como lo hablen hasta risa les va a dar... - pero su amigo no cambió su expresión... - mira, tal vez lo mejor sea que vayas, lo alcances y le aclares que no tiene nada de qué preocuparse, igual yo encontraré otra forma de hacer mi cometido.

- prometí ayudarte... - señaló el delfín, sacuendiendo el cabeza en negativa... - después de eso hablaré con él y yo mismo me le declararé con tal de poder estar con él como lo están Jae y Yunho.

....

- ¡estás loco! no me pondré eso, de ninguna manera... - gritó escandalizado el castaño, regresándole la bolsa a Min, los dos se encontraban en las regaderas de un importante club de natación, nadie más estaba ahí ahora.

- por qué no, qué tiene de malo... - realmente el menor no entendía porqué armaba tanto escándalo por un traje de baño... -

- es... es... diminuto... - se abrazó a sí mismo, como si estuviera desnudo cuando todavía llevaba toda su ropa puesta.

- es un traje de baño... - el menor rodó los ojos, no podía ser que resultara que su hyung fuera tan vergonzoso... -

- uno muy diminuto, mejor me dejo el boxer... -

- el llamado chico de mejor cuerpo de dbsk tiene verguenza de ponerse un simple traje de baño... - comenzó a molestarlo, Xiah se sonrojó y asintió... - no me lo puedo creer, y cómo le piensas hacer a la hora de toodoo con Yoochun...

- no seas desvergonzado, cómo me preguntas esas cosas, además, es completamente diferente, cuando esté con mi ratón será a solas, no con un montón de gente alrededor.

- de verdad que eres una caja de pandora, lleno de sorpresas Junsu. Bueno, vale, quédate en boxer, pero desvístete de una buena vez... -

- cuando hagas el favor de voltearte, con todo gusto...

- como si nunca te hubiera visto cuando te cambias...

- no, pero ahora toda la verguenza de la que soy capaz la traigo encima, así que, gírate... - ordenó el castaño, el menor suspiró rendido, se giró.

- de todas formas te voy a ver, yo y otro montón de chicos en las albercas... -

- y más te vale que no nos reconozcan...

- pues Kohei lo hará, es la idea... -

- vale, hablo de que no vayamos a llamar demasiado la atención...

- descuida, yo solo quiero acercarme a Kohei...

- realmente me sorprendiste cuando me contaste de él, digo, te volvió loquito verlo todas las ocasiones que ensayaba con nosotros y la de veces que en las presentaciones bailaba cerca de ti... - ahora era Junsu quien se burlaba de Min.

- así comenzó, pero en las ocaciones que establecimos alguna conversación me di cuenta de que era más que admiración o atracción física, a pesar de ser un chico... mira tú, las fans nunca han estado tan erradas, a los cinco nos gustan los hombres...

- cierto... bueno, vamos ya... - lo empujó por la espalda, dándole a entender que ya estaba listo.

Y cuál era el magnífico plan de Min, se preguntarán ustedes. Bueno, según la teoría de nuestro bebé las personas suelen descubrir sus verdaderos sentimientos por otra cuando se les enfrenta a la posibilidad de perderlos a través de los celos u otras circunstancias del destino, pero él se divierte especialmente con lo primero. Así que le sugirió a Junsu que mientras mosqueaban al ratón podrían hacerlo tambien con Kohei (parte del grupo de bailarines que participan con ellos en los conciertos y algunos videoclips, de origen japonés aunque la mayor parte de su vida la ha transcurrido en Corea), dado que ellos tienen ya su propia historia, hasta ahora solo conocida por nuestro delfín, y ahora desea comprobar qué tanto le importa o si fue solo un error el beso aquel que se dieron.

- solo tengo que abrazare, cierto, nada de acercamientos íntimos, ni besos ni nada, verdad... - repasaba el castaño, bastante más asustado ahora con el plan de su amigo. Había demasiada gente ahí, aunque no parecían prestarles atención, cada quién a lo suyo. Algunos nadando, otras practicando clavados, entre ellos, el famoso Kohei.

- sí, solo eso, nos acercamos, lo saludamos y me abrazas sonriendo como sabes hacerlo, si tiene una mínima reacción ya me encargo yo del resto y tú te puedes ir a nadar o lo que sea, sino, nos vamos los dos... - el menor sentía su corazón latiéndole violentamente en el pecho, ver a Kohei en la plataforma, con su perfecto cuerpo atlético y un traje de baño rojo, tan diminuto como el que Xiah despreció, dejaba poco a su imaginación y mucho a su deseo carnal de estar en la intimidad con esa persona.

El japonés se lanzó desde la plataforma de tres metros en un sencillo clavado en "v" (n/a efectos colaterales de haber visto los juegos olímpicos de Beijing n_n!), despúés salió de la alberca y se encontró (casualmente =P) a los chicos...

- hola! Changmin, Junsu... -les estrechó la mano en un saludo... - que sorpresa verlos por aquí... - tenía una voz realmente varonil, unos ojos rasgados de un café claro, cejas tupidas pero bien ordenadas en una curva, nada femenino; era alto (tanto como Min), cuerpo atlético, una sonrisa coqueta y labios gruesos (n/a tengo una peculiar fascinación por los labios gruesos y no lo pude evitar) cabello corto de color negro, lacio y fino como cascada, lo tenía aplastado, pegados algunos mechones a su frente con gotas de agua aún resbalando de su cabello y por todo su cuerpo.

- quisimos liberar el estrés con algo diferente... - decidió hablar el delfín, puesto que por la cara de idiota que tenía Min sabía que este no se iba a dignar a hacerlo, seguro estaba que se lo comía en sus fantasías, lo abrazó posesivamente por la cintura, sonríendo delicadamente a Kohei, gracias a ese abrazo el menor salió de su estupor, justo a tiempo para ver lo que tanto deseaba. Kohei los miró con incredulidad, no apartó su vista del agarre por unos segundos, frunció el ceño y desvió la mirada hacia otro lado.

- les recomiendo nadar en aquella alberca, el agua está tibia y es muy relajante, les hará bien... - sugirió, volviendo su vista hacia los chicos, sonrió inconscientemente al notar que el castaño había liberado a Min.

- grac... -

- ¡Su! - la voz gruesa de cierto ratón interrumpió la palabra del delfín, que abrió los ojos de par en par al escucharlo a su espalda, de pronto le entró miedo, qué tal que haya visto que abrazaba a Min de aquella manera y lo malinterpretaba... - puedo hablarte un momento, a solas... -

Kohei miraba confundido la escena, claramente el pelinegro estaba celoso de su compañero; y Min incluso se había puesto pálido, no tanto como el propio Junsu, y aquello parecía una especie de triángulo amoroso que no le gustaba, porque eso significaba que Changmin no tuviese libre el corazón, ahí donde él quería entrar.

- claro... - el delfín siguió al ratón en silencio, gracias a dios nadie se había dado cuenta aun de su presencia. Podía notar la molestia en el pelinegro con ese caminar pesado y su cuerpo visiblemente tenso. Ahora que lo piensa, qué hace Micky ahí? Llegó de vuelta a las regaderas, había un par de jóvenes ahí, pero pronto se encontraban solos... - sucede algo?

- eso quiero yo saber, sucede algo entre Min y tú?... - ahí estaba, no tenía tiempo ni ánimos para andarse con rodeos, ni para ser tierno, estaba enojado, de verdad se sentía traiconado, había visto la forma en que su delfín había abrazado a Min y eso solo incrementó sus dudas respecto a los sentimientos de Junsu por él.

- aparte de ser buenos amigos y hermanos, no, no sucede nada... - el castaño se sentía culpable, después de todo había sido idea suya y de Min llevarlo a ese límite, pero por nada del mundo iba a dejar que se quedara con idea tan errónea.

- y entonces lo que... -

- lo que seguramente viste no tiene nada que ver con lo que estás pensando, solo estaba ayudando a Min a acercarse a la persona que le gusta... - lo cortó, no necesitaba escuchar lo que pensaba.

- abrazándolo como si fuera algo más que tu amigo... - los celos son un arma de doble filo, muy peligrosa y no tan fácil de manejar.

- lo siento Chunnie, te juro que no fue así, solo quería darle celos a Kohei y...

- eso es jugar con las personas, Susu ah... - suavizó el pelinegro, sabía que su delfín no le mentiría con algo así.

- lo sé y lo siento, es solo que no pensé que fuera a acarrear tantos problemas, pero te juro que entre Min y yo no hay nada, es mi hermanito de juegos y nada más... -

- eres un tonto, lo sabías... - el pelinegro se acercó y lo abrazó estrechándolo en un fuerte abrazo, Junsu escondió su rostro avergonzado en el pecho de Chun... - me tuviste sufriendo como novio cuerneado estos días, podrían haberme contado su plan y ahorrarme los celos y las maldiciones que pensé.

- perdona, Chunnie ah... Te Amo, lo sabes, verdad... - el castaño abrazó con más fuerza el cuerpo del pelinegro, como temiendo que sus niñerías lo fueran a alejar de su vida.

- yo también Te Amo, Su... - despegó a su delfín un poco, para verlo a la cara y lo sorprendió ver esos hermosos ojos oscuros empañados de lágrimas, estaba a punto de llorar por lo culpable y tonto que se sentía... - solo, no vuelvas a ponerme de celos, me sentía morir de solo pensar que me olvidabas... - le acarició las mejillas, ahora sonrojadas por las palabras del ratón... -

- nunca, Chunnie, Te Amo con toda mi alma, jamás te olvidaré... - se estiró apenas un poco para alcanzar los labios de Yoochun y depositar un casto beso.

- Su... quieres ser mi novio?... - (n/a ¡por fin! condenado ratón, que le costaba haber preguntado eso desde hace unos capítulos... vamos a perdonarlo nada más porque es irresistiblemente guapo, sexy y en una palabra, perfecto... babeando el teclado)

- eres algo lento, mi querido ratón pervertido... - la sonrisa casi no le cabía al castaño en la cara, estaba que danzaba samba en su interior. Finalmente su macabro plan confabulado en compañía de Min y como principal intelectual del mismo, daba resultado.... - claro que sí, enroscó sus manos alrededor del cuello de Micky pegando su cuerpo a él.

- Su, vas a hacer que se me alboroten otra vez las hormonas... - susurró con voz ronca, bajo sus manos, la desnuda piel de la cintura de su novio... - estás semidesnudo, estamos solos en un lugar público, y estoy demasiado emocionado de que seas formalmente mi novio como para controlarme.

- entonces vayamos a un lugar más privado, porque quiero que hagas total caso de tus alocadas hormonas... - esa forma tan sensual de hablarle al oído lo puso a mil.

- vístete entonces... - ordenó con voz alterada, separándolo para que cumpliera con lo dicho.

......

Apenas si tuvieron tiempo de despedirse de Min, que estaba de lo más entretenido charlando con Kohei. Condujo rápidamente hacia un hotel, reservado, donde no les reconocieran, alquilaron una habitación con suma discreción, entraron y apenas la puerta cerró a espaldas del ratón ya estaba devorando la boca de su delfín en un apasionado beso hambriento. Junsu correspondía con la misma intensidad, colando sus manos bajo la camisa de Yoochun, haciéndole gemir cuando sus dedos pellizcaron suavemente uno de sus pezones.

- eres muy travieso, delfín... - sonrió pícaramente, mientras se deleitaba con la forma en que Junsu le desabrochaba uno a uno los botones de su camisa, aprovechando en cada uno para acariciar la piel que iba descubriendo, hasta que la separó por completo deslizándolo suavemente por sus hombros, mordiéndose el labio y mirándolo con total deseo.

- no sabes lo que me costó aguantar estas semanas para no hacerte mío... - la camisa cayó al suelo, Chun hizo el amago de retirar la camisa de Su, pero ésto lo frenó con una sonrisa, alejándose unos pasos de él mientras movía su cuerpo con sensualidad y él mismo desabrochaba uno a uno los botones de su camisa.

Cuando esa tarea hubo culminado, lo invitó con un gesto de mano a acercarse otra vez para que fuera el pelinegro quien retirara finalmente la camisa de su cuerpo. Cosa que hizo sin chistar, mientras aprovechaba para besar profundamente al castaño, Ya sin la estorbosa camisa de por medio, Yoochun descendió sus besos hacia el cuello de Junsu, disfrutando de los gemidos que liberaba su novio sin ninguna reserva. Sus manos se dirigieron a ese lugar tan excitante de Su, le acarició el trasero por sobre el pantalón, apretándolo de vez en cuando en tanto sus besos bajaban ahora a su pecho, lamiendo, succionando los pezones.

La excitación estaba a tope, podían sentir sus erecciones crecer rápidamente en la prisión dolorosa de sus pantalones y la ropa interior. Yoochun recostó a Junsu, sin dejar de besar toda piel a su alcance, comenzó a desabrocharle los pantalones que rapidamente terminaron en el suelo, acaricio la prominente erección de su novio por sobre el boxer, el castaño gimió roncamente alzando inconscientemente sus caderas por tan exquista sensación. Micky sonrió ante ese gesto, le encantaba saber que era el causante de tal estado en su novio.

- aahhh, Chunnie, me vuelves loco... - declaró Xiah, con el rostro sonrojado y la respiración completamente descontrolada.

- y tú a mi, amor... - deslizó el boxer, liberando por completo el miembro de su pareja, deseoso de probarlo en su totalidad, le sacó la ropa interior arrojándola lejos, tomó la erección entre sus manos y comenzó a masajear de arriba a abajo, los gemidos de Su inundando la habitación. Su propio miembro palpitando aun aprisionado.

Lo metió en su boca poco a poco, dejando que su lengua lo acaricie, saboreando su peculiar ácidez. Dirigió sus manos a su propio pantalón para desabrocharlo en tanto seguía atendiendo con su boca el miembro de su novio, pero no soportaba más el dolor de la propia, se separó unos segundos de tan delicioso fruto para deshacerse de su molesta ropa. Junsu lo miró con una media sonrisa lasciva, y terminó por ayudarle.

- así mejor?... - ahora eran las manos del delfín las que masturbaban al pelinegro, arrancándole más que sonoros gemidos de placer.

- oh, Su... mmmhhh... lo haces... de maravilla... -

Complacido, el castaño comenzó a repartir besos y lamidas por toda la extensión, succionando de vez en cuando la punta, deslizando sus dedos a lo largo, haciéndolo estremecer completito. Micky estaba de rodillas sobre la cama, con Xiah haciéndole el mejor sexo oral de su vida, y sentía que en cualquier momento iba a explotar, Su sabía muy bien dónde, cómo, con qué intensidad y velocidad tocar. Sintió la tensión adueñarse de cada parte de su cuerpo y una oleada de calor centrarse en su bajo vientre, después de eso, la gloria. Se descargó en la boca de su novio, quien tragó toda su semilla y luego lo besó apasionadamente.

Yoochun lo volvió a recostar para continuar con la tarea que había dejado inconclusa hace unos minutos... -

- hazme tuyo, Chunnie ah, por favor... - lo interrumpió el castaño, separándolo de su entrepierna, acercándolo para besarlo una vez más con desbordada pasión, tomó la erección de su novio entre sus manos y comenzó a bombearla para excitarlo nuevamente. Lo cual sorprendió a ambos cuando éste respondió favorablemente para beneplacito del delfín, que moría por sentirse uno con su ratón.

- mmhhh, Su, me pones a mil... - atinó a balbucear. Acercó tres dedos a la boca de su novio, pidiéndole con una mirada que los lamiera, acto que hizo con gusto el castaño, metiéndoselos en la boca, succionando con sensualidad por largos segundos, hasta que sintió que era suficiente y los liberó, dando una última lamida demasiada pervertida a los ojos de Yoochun que no había parado de gemir con la acción del delfín.

Xiah abrió sus piernas, un expectáculo demasiado erótico para le ratón. Comenzó a introducir un primer dedo, naturalmente la cavidad era estrecha y le arrancó algunos gemidos de dolor a su pareja, que hacía todo lo posible por no gritar, mordiendo las sábanas, dejando escapar lagunas lágrimas, Micky fue tan cuidadoso como podía, siguió dilatando la entrada de su novio mientra subia a su rostro para besar las lágrimas que había ocasionado, su boca para distraerlo un poco del dolor, susurrarle palabras de amor, mordisquearle el lóbulo y el cuello para hacerlo sonreír. Agregó un segundo dedo, pero pudo ver que la molestia casi pasó desapercibida para el delfín, instantes después añadió el tercero, pero estaban tan metidos en un beso que para cuando estuvo listo, el delfín ya solo suspiraba de placer.

Dirigió su erección a la entrada de su novio, introduciéndose despacio, aunque eso pasó a segundo plano cuando el propio Junsu enredó sus piernas sobre la cintura del ratón y empujó de éste para que entrara de una sola embestida que los hizo gritar a los dos.

- estás bien?... - cuestionó preocupado, se sentía muy bien rodeado por esa estrechés, pero sabía que debió doler.

- sí... ya no soportaba más, quería sentirte completamente dentro... - la forma en que bajaba y subía su pecho, tratando de controlarse. Realmente se sentía en el cielo, sentía palpitar la erección de su novio en su interior y era más que suficiente para que el placer desplazara cualquier vestigio de dolor ante la intromisión y la primera vez... - muévet ya, Chunnie, ya no duele... -

- Te Amo tanto... - comenzó a embestir, apoderándose de la boca de su amado, iniciando un vaivén tranquilo que poco a poco se sincronizaba con los movimientos de sus caderas. Junsu se aferraba a su espalda, abrazándolo, gimiendo, lamiendo sus hombros, el cuello, besándolo con pasión. El ritmo acelerando rápidamente, su erección friccionándose de forma deliciosa entre sus cuerpos. Sintiendo un enorme placer al ser embestido con más fuerza, con más velocidad, escuchando a Chun gemir su nombre, tomarle por el trasero para impulsarse más dentro, más delicioso, más enloquecedor.

Unas estocadas más y Yoochun se corrió en el interior de su novio, Junsu al sentir el calor de la semilla del pelinegro se vino también, manchando el torso de su pareja y el suyo propio. Ambos liberando un ronco gemido, sus cuerpos temblando por el orgasmo. Xiah se dejó caer en la cama, recostándose y llevándose en el abrazo a Micky, que calló sobre su pecho, cansado, respirando aún trabajosamente. Se levantó un poco, apoyándose en sus brazos, para salir de su novio...

- quédate un rato más así, me gusta sentirte... - le pidió el castaño, sonriéndole dulcemente.

- de acuerdo... - aceptó, pero como no quería aplastar a su novio, cambió la posición, lo abrazó para levantarlo y tomar su lugar, ahora él estaba acostado y Junsu sobre su pecho.

- te gustó, Chunnie... te gustó hacerlo aún cuando soy un hombre... - el castaño odiaba cuando en ocasiones tan importantes como esa, su inseguridad le asaltaba, y se maldijo tarde puesto que ya las palabras habían salido de su boca.

- jamás en mi vida me había sentido tan pleno al estar con alguien en la intimidad. Sabes por qué... - hizo que Junsu levantara su rostro, aunque extrañó el calor que dejaba sobre su pecho, quería que lo mirara a los ojos para que no volviera a sentir esa inseguridad... - porque estuve contigo, porque Te Amo, no me importa que seas hombre, lo que siento por ti no es algo que haga distinciones de género ni nada por el estilo. Te Amo Susu ah, eso nunca lo olvides.

- gracias Chunnie... - le plantó un sonoro beso que los dejó sin aliento.









CAPTIULO 10. LO ÚNICO IMPOSIBLE ES AQUELLO QUE NO PUEDES SOÑAR

- y a todo ésto, cómo fue que me encontraste, ni Min ni yo te dijimos a dónde habíamos ido...

- GPS Junsu, el bendito GPS de tu móvil, te estuve llamando como loco y no contestabas y yo pensé... bueno... tuve miedo de que estuvieras con Min, ya sabes, los celos... - reconoció el pelinegro, recordando lo molesto que se sintió cuando imágenes de su delfín en brazos del menor lo aturdieron apenas un par de horas atrás, impulsado por los celos activó el GPS del móvil de su ahora novio y lo buscó, el resto, ya lo sabemos.

- ni siquiera me ha pasado nunca por la mente, todo este tiempo, has estado solo tú en mi corazón, Chunnie... - sus dedos trazaban figuras sin sentido en el pecho de Yoochun, las sábanas cubriendo apenas su desnudez, la noche callendo lentamente.

El pelinegro sonrió, realmente no sabía qué decir a esas palabras, se sentía demasiado felíz pero al mismo tiempo había un dejo de culpabilidad, había hecho sufrir a Junsu por quién sabe cuánto tiempo al no darse cuenta antes del lazo que los une. Así que se limitaba a acariciar a su novio, a darle besos divertidos por todo el rostro, a disfrutar de ese momento a solas.

.........

El departamento era amplio, a pesar de que solo él vivía ahí, estaba ordenado, no con demasiada pulcridad pero lo suficientemente decente. Sabía que tal vez iba demasiada rápido, pero... ¡al diablo! eran lo que ambos deseaban, tal vez pueda ser una relación más carnal que emocional, pero mientras durara lo iba a aprovechar al máximo, porque en esos instantes realmente se sentía completo a lado de él, ese chico que era capaz de aligerar su tensión con solo una sonrisa, que liberaba su cuerpo de todo estrés cuando lo acariciaba de esa forma, lo llevaba a un mundo de ensueño con cada beso. Cuánto ha pasado desde aquél día en el club de natación en donde se decidieron a intentarlo... tres meses? pocos días más pocos menos, realmente no recordaba con exactitud, y menos en ese momento cuando en lo único que podía concentrarse era en sentir.

Sentir el calor que el cuerpo de Kohei despedía frotándose contra el suyo en una danza erótica que se habían inventado desde la primera vez, repartiendo besos por todas partes, sea su boca, su rostro, su cuello, su pecho, sus brazos, su espalda, sus piernas, su erección... ¡oh sí! su parte más sensible al tacto, esa que ahora completamente despierta palpitaba deseosa de adentrarse en aquél lugar ya explorado en numerosas ocasiones pero que le seguía generando la misma sensación de la primera vez.

Le encantaba oírlo gemir, siempre iniciaba con suspiros cuando deslizaba sus manos con suavidad por ese cuerpo atlético, delineando con admiración cada músculo en su pecho, besando con roces eróticos, lamiendo con disimulo, apoderándose de sus pezones cada tanto; ahí comenzaban los gemidos más fuertes, continuos y ahogados; adoraba esa forma de hacerlo reaccionar, adoraba que comenzara a decir su nombre en una súplica por dejar de torturarlo de aquella manera y llegue de una vez a su objetivo, pero a Min le encantaba ir despacio, llevarlo al límite, le gustaba sobremanera disfrutar antes cada recobeco de su cuerpo, tan perfecto, tan fuerte, tan delicioso. Continuaba su recorrido haciendo caso omiso de las peticiones de Kohei, pasaba una eternidad en los pectorales, le encantaba la forma tan perfecta en que se formaban en el vientre de su novio, no eran nada exagerados pero lo suficientemente visibles y atrayentes para su libido creciente a cada minuto; deslizaba sus manos más abajo, rozando la prominente erección de su pareja, pasando de largo por ella y llendo más abajo junto con la repartición de sus besos que ahora eran dejandos en los muslos, sus manos se perdían otra vez más arriba y por detrás, adueñándose de ese trasero bien formado, rozando en el camino la entrada, haciéndolo gemir aún más, logrando movimientos desesperados de Kohei por obtener lo que desea.

Sintiéndose satisfecho de ese juego erótico y necesitado ya de introducirse en aquel cuerpo, Min metió el miembro de su novio en su boca, degustándolo con pericia mientras su pareja lubricaba sus dedos con su saliva, gimiendo cada tanto cuando el menor le lamía, chupaba o hasta mordía ligeramente. Cuando era suficiente lubricación y sin dejar su actual actividad, el menor dilataba con experiencia (claro, después de meses en aquella relación, ya había adquirido maña para ello) la entrada del mayor para de un momento a otro entrar en él, no de una sola embestida, pero ya no tan lento como en las primeras ocasiones.

Se conocían bastante ahora, coordinaban casi al instante el vaivén de sus caderas, dándose un placer inmenso. Kohei se dedicaba a acariciar la espalda de su novio, de vez en cuando a apretarle el trasero buscando así más profundidad en las embestidas. Gemían fuerte, gritaban sus nombres, se besaban apasionadamente en esa danza de deseo, se aferraban al cuerpo sudado del otro, ardiente piel que llegaba al límite con aquel acto íntimo de lujuria sin reservas. Cuando se encontraban cerca del final, Min tomaba la erección de su novio para bombearla al ritmo de sus embestidas y poder llegar juntos al orgamos, casi siempre era así, aunque en ocasiones se venía uno antes que el otro. Descargó toda su semilla en el interior de su pareja, apenas un instante después sintió ese fluído espeso que tanto le gusta esparcirse por su mano y manchar ligeramente el torso de ambos. Siente los espasmos del orgasmo en su cuerpo al mismo tiempo que ve los temblores exquisitos en el cuerpo bajo el suyo, se miran a los ojos, se sonrían y se besan una vez más, después Kohei toma la mano de su novio donde su sémen aún está y se encarga de lamerlo sensualmente, ante la mirada cariñosa de Min, cuando su mano está limpia se besan otra vez. Es un extraño ritual tal vez, pero hacen eso siempre, y se siente bien... ambos se sienten bien en compañía del otro... y por ahora, eso es suficiente.

.......

- Min se está tardando... - era la quincoagésima vez en los últimos cinco minutos que Jae miraba su reloj de muñeca, impaciente porque su crío no llega y falta poco para iniciar el ensayo final de ese concierto en Japón.

- ya, no te preocupes Boo, ya sabes que últimamente anda en las nubes... - trataba de confortarlo Yunho, si bien por dentro estaba que trinaba de nervios, hace diez minutos que Min debió llegar, cómo podía ser tan irresponsable.

- ¿últimamente? yo diría que desde hace casi dos meses... - opinó Junsu, a lado de su ratón, que junto con los demás recibían los últimos toques a su vestuario y peinado en camerinos. Era un ensayo general, así que lo realizaban como si ya fuera el oficial.

- ya pueden respirar tranquilos, Umma, Appa, el bebé ha llegado... - Micky le vio entrar corriendo, disculpándose con todo aquel que se le cruzaba en el camino.

- lo siento, lo siento, lo siento... - dijo de corrido a Yunho, principalmente, pues es el líder del grupo... - te juro que no vuelve a pasar, Appa.

- bueno ya, date prisa que estamos retrasados... - pero por más que hubiera podido estar molesto con él por su tardanza, era incapaz de reclamarle nada, entendía que Min siendo el joven que es, tuviera la cabeza en otra parte, sino lo sabrá él que en ocasiones se ha quedado dormido por las noches de pasión a lado de su JaeBoo. O la de ocasiones en que Junsu y Yoochun se han perdido fines de semana completos. Eran después de todo, una familia feliz, lo demás... lo demás eran cosas circunstanciales, siempre había una buena explicación para todo aquéllo.

Todavía recordaba aquella movida noche, cuando el ratón y el delfín les dijeron que ya eran pareja, y la primera vez que Minnie llevara a Kohei al departamento, para presentarlo como su formal pareja.

....Flashback....

Junsu y Yoochun dieron a conocer su relación esa misma noche, todos estaban conformes, aunque la primera reacción del moreno fuera de absoluta gracia.

- por dios, Jae, no podemos respaldar esta relación... - gritó Yunho, llevándose las manos a la cabeza y tirando de sus cabellos con desesperación, logrando asustar a Jae, Micky y Xiah, que no se esperaban ni podían explicar esa reacción.

- Yunho, de qué estás hablando, porqué no... - el rubio se sentía extraño, es decir, no iba a resultar ahora que estaba enamorado de alguno de ellos, no? El delfín y el ratón estaban más o menos con el mismo temor, Yoochun se decía una y otra vez que era imposible que Junsu le gustara a su hyung y Xiah rezaba porque la amistad tan fuerte entre sus hyungs no significara algo más, no podía ser, Yunho ama a Jae, no?

- Jae... - el moreno trató de serenarse, de ordenar sus ideas, cómo no lo había pensado antes.

- Yunho, appa... - habló con miedo el castaño, los tres al borde del colapso por el repentino silencio del moreno.

- Yunho! ... - le gritó impaciente el pelinegro, lo inquietaba demasiado la mirada perdida de su hyung y lo mataba no entender porqué ahora salía con que no estaba de acuerdo con su relación con SU delfín, tanto que le insistió al respecto.

- ¡es incesto! - gritó también el moreno, obviando lo que para los otros no tenía cabida alguna ahí... - son hermanos, son nuestros hijos... - ahora hablaba solo con Jae, que solo suspiró y formó una sonrisa tranquila en sus labios.

- y quién te dijo que tú eres el padre de todos... - se acercó a su novio, que estaba ya de pie, ese había sido su impulso recién gritara esa absurdez del incesto. El YooSu permanecía sentado en el sofá, con el rostro desencajado por la revelación del motivo. Yunho ahora parecía querer hablar, pero se estaba poniendo rojo de ira.

- cómo que no soy el padre de todos... - balbuceó apenas, pues tenía la quijada rígida, los puños cerrados con coraje. Pero Jae solo se río ante toda la escena, desconcertándolos a todos.

- Yunho, cariño... - pasó sus brazos por la cintura del moreno, sonriéndole tiernamente... - tú y yo no hemos tenido hijos propios, nuestros críos son adoptados, yo no recuerdo haber parido a ninguno... - explicó el rubio, mirando divertido la cara de su novio, que parecía procesar ahora toda la información... - no tienes nada de qué preocuparte, siguen siendo nuestros hijos, pero no hay nada de incesto, entiendes? - el moreno solo atinó a asentir.

- entonces, está bien que nosotros... - el castaño los interrumpió cuando estaban a punto de besarse, que lo perdonaran por arruinarles el momento, pero quería estar seguro de que no había nada de malo en su noviazgo con SU ratón.

- claro que está bien Junsu, de hecho, se andaban tardando, eh... - ahora sí que sonreía contento el líder.

- y lo dices ahora, después de que me quitaste un año de vida por tremendo susto que me metiste con tu reacción... - el pelinegro se llevó la mano al corazón, fulminando con la mirada a su amigo... - otra de esas... - señaló a Yunho... - y te dejo viudo antes de tiempo... - señaló a Jae.

- ya, ya... entendido... - después de eso el ambiente ya estaba totalmente relajado. Cuando por la puerta entró el menor... acompañado de Kohei. Cosa que extrañó a Yunho y a Jae, no tanto a Junsu y Yoochun.

- ésto... buenas noches... - saludó nerviosamente Min, sonrojado lindamente. Acababa de darle el sí a Kohei y éste ya le había pedido conocer a la familia, lo que nunca pensó es que lo llevaría ahí, él había querido conocer a los padres del menor. Entonces, por qué estaba ante el resto de DBSK?... - eh...

- Kohei, que sorpresa verte por aquí... - saludó amablemente el líder, todavía sin siquiera imaginar el motivo de su estancia ahí. Jae más o menos lo intuía como buen madre que es; además, las ocasiones en que notaba más distraído a su crío en los ensayos era cuando Kohei andaba rondando por ahí.

- ho... hola, pues... - el chico no estaba seguro de qué responder, buscando apoyo en su novio con la mirada... -

- Umma, Appa... - comenzó el menor, Kohei lo miró un tanto confundido, pensaba que eso de que Jae y Yunho eran sus padres era poco más que una broma, pero no que el respeto como tales llegara a tanto... - les presento... bueno, ya lo conocen, pero... - suspiró... - Kohei es mi novio... - era más fácil solamente decirlo.

El YooSu sonrió contento, Jae se sintió como una auténtica madre debe sentirse cuando su bebé llega hecho todo un hombre y presenta al, novio, en éste caso. Yunho ya había fruncido el ceño, mero instinto paterno aflorando, su pequeño Min con un novio, pero si todavía es un crío, cómo es posible que ya tenga novio.

- pues, bienvenido a la familia, Kohei... - sonriendo dulcemente, el rubio estrechó la mano de Kohei, que se sentía un tanto cohibido por la mirada del moreno.

- gracias, Jae Hyung... -

- Kohei, tú y yo tendremos una charla de hombre a hombre... - sonó la voz grave de Yunho, tomando por el hombro al chico instándolo a tomar asiento en la sala. Jae suspiró, ya imaginaba lo que venía, la charla del padre sobreprotector con la primer pareja de su bebé. Yoochun y Junsu sonreían divertidos con las cosas que comenzaba a decir el moreno respecto a y un largo etc (vergonzoso para Min, que cada que podía trataba de interrumpir a su Appa, sin exito alguno)

...Flashback....


Al final , el concierto llevado a cabo al día siguiente fue todo un éxito. Sobre todo porque las fans casi se volvieron locas ante el fanservice que realizaron, era bueno aprovechar de vez en cuando que la empresa les pidiera un poco de aquellos espectáculos y realizaban acciones reservadas de amor entre ellos. A Yunho le sorprendía que siempre era quien más acalorado terminaba porque ahora a su Boo no le daba tanta verguenza hacer escenas de amor entre ellos. Yoochun siempre arrancaba sonoras carcajadas de Junsu, y Min... al menor no le importaba actuar con los cuatro, al final, siempre eran solo abrazos más fraternales que otra cosa, pero igual hacía gritar a las fans.

Estaba todo perfecto, aún era un secreto entre ellos el JaeHo, el Yoosu y el KoMin? (sí, tal vez así deba llamarse), eran felices así; si bien no negaban que les encantaría gritar a los cuatro vientos su situación, la realidad era que por el momento de aquella manera era mejor. Podían disfrutarse en la discreción, era incluso más tentador cuando se veían obligados a pasar días enteros sin poder amarse por la carga excesiva de trabajo, dejando espacio solo para el sueño, y después compartir horas haciendo el amor, conversando de ellos como pareja, o simplemente hacerse mimos.

Junsu entendió finalmente que lo único imposible en ésta vida es aquello que no se puede soñar, porque mientras se tengan sueños por los cuales luchar dando lo mejor de uno, aquello, tarde o temprano, se hará realidad.

FIN













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