12 sept. 2009

Amor de sal










Título: Amor de sal
Autor: Kelyh
Pareja: YooSu











A pesar del paso de los meses, todavía recuerdo todo sobre ti: tu olor, tus abrazos, tus besos, tu risa, tu sonrisa, tus lágrimas, tu pena, tu alegría. Sigue invadiendo mi mente todo lo que llego a ser capaz de recordar de ti puesto que he intentando que el doloroso recuerdo me deje tranquilo, ya que desapareciste de un día para otro, y todavía no me dijiste por qué. No dejaste ni una mísera carta de despedida. ¿Crees que es normal? Sé que no leerás esto nunca, que no te importa como se sienta alguien tan débil como yo…

Sentado en la triste mesa del salón, me pongo a recordar todos aquellos largos días en la playa, cuando salíamos los dos juntos cuando podíamos escaparnos de los demás chicos. Sabes? Momentos como esos no han vuelto a repetirse jamás, y no creo que lo hagan si no vuelves conmigo.
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Tres meses antes, en una pequeña playa, permanecimos sentados todo el día pues no teníamos nada mejor que hacer. Nos gustaba pasar el tiempo de aquella manera, y como era tu niño consentido, tan solo me dabas lo que yo te pedía.

Sé perfectamente que a veces no querías hacerlo porque estabas cansado o no tenías ganas, pero si yo te lo pedía, tú ibas conmigo donde hiciera falta. Aquella mañana, te pedí irnos a la playa todo el día, apagando los teléfonos y desconectándonos del mundo.

-Pero amor… ¿no crees que es demasiado? Podemos quemarnos o coger una insolación.-me dijiste, tratando de evitar que así nos fuéramos todo el día fuera de casa.
-Por favor, Yoochunnie… por favor!! Vaaa!! Solo vamos a estar nosotros dos!! Por favor… ¿Acaso no quieres estar todo el día conmigo? ¿Es eso?-pregunté poniendo pucheros, sabiendo que ante aquello no ibas a poder hacer nada pues siempre terminaban ganando ante tu razón.
-Ahhh~ está bien!! Iremos a la playa!!

Y así, partimos rumbo a la playa. No nos gustaban las multitudes pues siempre nos miraban mal, así que fuimos a parar a una de las calas más escondidas de la playa más cercana a casa. Aparcaste y sacamos todo lo necesario, aunque en realidad, a mí con tu presencia ya me bastaba.

-Vamos, vamos!!-dije mientras tiraba de tu mano, llevándote arrastras hacia la arena. Podía imaginar tu sonrisa por detrás mientras cargabas con todo. Siempre me dejaba llevar por la emoción e ilusión y no ayudaba en nada, pero me tenías así de consentido.
-Para, para, amor! Tenemos que dejar esto bien puesto antes de irnos al agua, eh?
-Por favoooor!! Que lo vas a colocar después en un minuto!!
-Ash… está bien! Venga entonces!

Nos quitamos las zapatillas y la camiseta, me colgaste de tu espalda y fuimos al agua, mojándonos por completo pues me tiraste en seco y te hundiste conmigo.

Continuamos jugando durante un rato en el agua y luego fuimos a sentarnos a la toalla, sin dejar de tirar de ti pues parecía que te costaba todo demasiado. Últimamente no parecías tener buen aspecto, pero quizá era que trabajabas demasiado.

Cuando comimos y la tarde empezó a caer, me acurruqué a tu lado mientras me pasabas los brazos por los hombros, pegándome a ti mientras sentía como me besabas el pelo. Sonreí ante aquel gesto tuyo. Me gustaba que hicieras eso, y no podía evitar sonrojarme un poco a pesar de que hacia dos meses que salíamos juntos.

De pronto, escuché como te ponías a cantar una melancólica canción que no había escuchado jamás. No sabía que compusieras pues éramos dos chicos normales, que trabajaban y estudiaban.
Cuando el mar, se comió al sol
tus mejillas conservaron su calor.

En la arena,tu y yo
y oleadas de caricias de los dos

Dejaste de cantar por un momento, mirándome dulcemente a los ojos mientras empezabas a acariciarme lentamente los brazos, haciéndome estremecer lentamente. A pesar de todo, no me quejé y dejé que continuaras mientras continuaba recostado sobre tu pecho, sintiendo como ahora me acariciabas la espalda suavemente, bajando hasta mi cintura.

Me dejaba hacer pues me tenías totalmente atrapado entre tus redes, así que no me quejé, mucho menos cuando sentí tus labios sobre los míos. A pesar de estar viviendo juntos, ahora hacia algún tiempo que no me besabas, por lo que aproveché y empecé a corresponder el beso.
Cuando en esa playa me enseñaste a amar
una marejada nos llevo a un lugar
dónde me quiero quedar...

Poco después, entre besos y caricias, me deshice entre tus brazos de nuevo, entregándote todo lo que tenía para darte desde hacia mucho tiempo. Aquel día, aprendí a amarte todavía más de lo que ya lo hacia, y deseé que aquellos días junto a ti no terminaran nunca. Deseé quedarme así para siempre, abrazado a ti en todo momento.
Toda historia tiene su final
que hoy se clava en mí nostalgia una vez más

Y aquí me tienes ahora, de nuevo tirado en el sofá, de nuevo pensando en ti y en todo lo que sucedió aquella tarde en la playa. No sé si aquello fue parte de tu despedida o qué, pero solo sé que a la mañana siguiente cuando desperté, tus cosas ya no estaban en ninguna parte. Busqué y busqué alguna nota que me indicara que todavía seguías conmigo, pero no pude encontrarla. ¿Por qué te fuiste así, Yoochun? Quiero suponer que tienes una razón bien grande… pero soy tan inocente, y sigo tan enamorado de ti, que no la encuentro ni entiendo.
En mi cara vuelven a rodar
lágrimas saladas sólo al recordar

Y mientras recuerdo todo esto, vuelvo a llorar como hago desde que me dejaste hace 90 días. 90 largos y oscuros días sin ti, sin tu sonrisa y abrazos, y tampoco sin tus sinceras noches de amor, de confesión, de cenas… Todos me preguntan por ti. Todos se preocupan por mí. Pero nadie sabe qué estuvimos haciendo nosotros aquel día en nuestra playa… solo yo sé perfectamente que unimos nuestras almas y corazones para volver a ser uno.
Que es en esa playa donde quiero estar
y sobre tu espalda un mapa dibujar
para volverte a encontrar

Y una vez más, los recuerdos me traicionan y vuelvo a recordar más cosas de aquella tarde en nuestra playa, aquel sitio tan mágico.


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Después de haber descansado un poco, sentí como dibujabas sobre mi espalda algo que no fui capaz de descifrar pues me carcomía no saber qué es. Me reí ligeramente pues se sentía como si me estuvieras haciendo cosquillas. Al ver que dejabas de hacerme dibujos en la espalda, te tumbé a ti sobre la toalla boca abajo, y me quedé sentado a tu lado. Empecé a dibujarte también cosas en la espalda, intentando hacer la forma de un mapa mientras marcaba algunos puntos con una X. Sabía que no iba a servir de mucho, pero era una forma divertida de pasar tiempo.

-Amor… ¿qué haces?-preguntaste mientras cerrabas los ojos al acomodarte en la toalla.
-Nada~ juego con tu espalda. Tú descansa si quieres, yo te despierto. Pero haga lo que haga, no te muevas, ¿vale?

Asentiste con la cabeza y continué dibujándote la espalda lentamente. Entonces tenía tantas ganas de saber qué pasaba realmente por tu cabeza, que no imaginaba nada de lo que iba a pasar.



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Me seco las lágrimas con rabia. Decidí que no iba a volver a llorar por todo esto, y lo sigo haciendo. Me levanto del sofá para ir al baño a lavarme la cara, pero entonces llaman al timbre. Sé que no será ninguno de ellos porque están ocupados con la universidad y el trabajo, así que me levanto arrastrando los pies.

Abro la puerta y, sin quererlo ni beberlo, te veo al otro lado de la puerta. Mis ojos empiezan a humedecerse mientras te veo con tu impasible sonrisa.

-Yoochun… ¿qué… qué haces aquí…?-pregunto mientras me tiembla la voz, sin moverme todavía de la puerta a pesar de verte con las maletas. Pareces más delgado y algo más pálido. Además, no veo ni rastro de tu melena… y enseguida me doy cuenta de que llevas un pañuelo en la cabeza.
-Me… me dejas pasar… JunSu?-preguntas mientras me miras con algo de tristeza a los ojos, siempre manteniendo la sonrisa en tu cara.-Creo… que tengo que explicarte el motivo de mi partida… y hablar sobre nosotros…

Me hago a un lado viendo que vas en serio y te cojo una de las maletas pues, sin saber por qué, se me antoja que eres más frágil que cuando te fuiste. Cierro la puerta a mis espaldas y veo como vas a sentarte al sofá, por lo que me dirijo a tu lado y me siento esperando a que digas alguna cosa, pues ese silencio incómodo me está cansando demasiado.

-JunSu… verás… si me fui hace tres meses sin decirte nada… fue porque hacia poco que me habían detectado un principio de cáncer…-susurraste sin atreverte a mirarme a la cara. Vi como te mordías los labios en todo momento y te frotabas nerviosamente las manos, así que te las cogí con dulzura. Ahora te entendía, aunque seguía esperando a que me explicaras más.-No quise decirte nada para no preocuparte por mi… porque no quería que me siguieras y me vieras en un estado tan lamentable como el que tengo ahora… perdóname… pero no pude hacer otra cosa… tuve que salir sin decirte nada… y regresar a EEUU para que me dieran el tratamiento…

Vi como te temblaba la voz al contarme todo aquello y te solté las manos para abrazarte suavemente después. Sentí como te aferrabas a mí, así que te acaricié suavemente la espalda y dejé que lloraras sin miedo.

-No te preocupes… tengo que reconocer que me enfadé mucho y lo he pasado mal todo este tiempo sin saber donde estabas… pero ahora te comprendo…-dije sonriéndote cuando te separé un poco de mi, secándote suavemente las lágrimas para que dejaras de llorar.- ¿Estás bien ahora? ¿Vas a tener que volver a tratamiento?
-No… me dijeron que todo había desaparecido… que ya estoy bien… pero que tengo que esperar a que pasen unos meses… además... tengo que dejar que crezca el pelo… mira lo espantoso que soy ahora…
-No eres espantoso, Chunnie.-dije sonriendo, viendo como volvías a recuperar tu sonrisa de antes y tus ojos se iluminaban un poco. Me acerqué lentamente a ti y te besé suavemente en los labios, sintiendo como me correspondías lentamente también.
-JunSu… puedo… puedo volver a vivir contigo…?
-Claro que sí.-contesté sonriendo felizmente-Nunca he dejado que nadie venga a vivir conmigo… porque mi corazón sigue siendo solo tuyo, Park Yoochun.



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Dos semanas después…
Donde la arena, nos envolvió
aun respira allí mi amor

Y ahora, permanezco sentado en la playa. En NUESTRA playa. Te abrazo. Me abrazas. Sonrío. Me sonríes. Te acaricio los brazos. Me acaricias el rostro. Te beso. Me besas. Susurro “te quiero”. Susurras “Te amo”.

Ahora sé con certeza que, por mucho que pasen los años, y por muchas cosas que nos quieran separan y logren hacerlo, siempre tendremos esta pequeña cala en la playa como testigo de todo lo que hemos pasado. Y también de cosas que están por llegar.





Fin




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1 ♥Comentarios♥ :

Anónimo dijo...

Waaa!! Que hermosa historia!!!!!!!!!!!! snif snif aún estoy llorando de tantas emociones!!! YOOSU FOR EVER!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

:a   :b   :c   :d   :e   :f   :g   :h   :i   :j