20 mar. 2009

vestigio capitulo 11






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Si el moreno creyó nunca ver la cara de enfado del pelinegro luego de todo lo que estaban viviendo estaba muy equivocado, la persona situada en el asiento del copiloto junto a el llevaba un semblante oscuro, ofuscado, enojado ¿pero enojado con que? Era lo que cruzaba por la cabeza del pintor, y es que realmente no había motivo para el enfado de su niño, o por lo menos el lo creía así.

Llevaban aproximadamente una hora de viaje y no habían cruzado palabras en todo el transcurso, la mirada del modelo perdida en el horizonte, en donde el sol se ocultaba y daba lugar a la oportuna oscuridad del cielo que los cubría con su manto estrellado. Decidió no incomodarlo, ya habría lugar para hablar en la mansión, la que por cierto divisaba a poca distancia. El camino se abría para ellos con unos decorados totalmente verdes, coronas, enredaderas, cientos de flores que comenzaban a refugiarse en sus capillos, para resistir el potente granizo de la madrugada; una fuente en el centro que daba la vista justo a la mansión, blanca como nieve, perfectamente decorada al estilo oriental, con esas terminaciones en punta y gigantes ventanales que daban a las recamaras del segundo piso; luces color amarillo antiguo iluminaban perfectamente los detalles opacados por la oscuridad, no privando a la vista de tal hermosura. Finalmente el automóvil estacionó a unos metros de entrada, Yunho al salir rápidamente se dirigió a la otra puerta para abrirle a Jaejoong, pero que para sorpresa del primero ya se había bajado sin siquiera mirarlo. Sus se abrieron como platos, es que nunca había visto en ese plan al modelo, y no encontraba un motivo valido aun.

Las piernas de Jaejoong se dirigían a la entrada, admirando sugestivamente lo que sus ojos contemplaban, aun así no miro si quiera a Yunho que lo perseguía sin atreverse a hablarle, estaba enfadado por su reacción frente a Minhee, le chocaba que hubiera creído todas y cada una de las palabras que salieron de la boca de esa hipócrita, eso lo tenia desquiciadamente molesto. No le hablaría, no señor, dejaría que se de cuenta solo de lo equivocado que estaba al creerle, dejaría que se encuentre con la realidad que el ya descubrió desde el momento que contemplo las orbes de esa mujer… destrucción y odio. Y es que ni siquiera Jaejoong lo comprendía del todo, pero algo le decía que esa mujer solo trataría de dañarlo, vislumbro demasiadas cosas cada vez que sus miradas se encontraban, y eso le tenia desconcertado y temeroso, en el fondo de su ser un pequeño miedo surgió, y se iba incrementando lentamente. De una cosa tenia la certeza, subestimar a Minhee Agawa significaba su ruina, tomaría la situación con pinzas y no dejaría a un lado esas molestias, seguiría sus instintos y descubriría el trasfondo de toda esa telaraña que la heredera Agawa estaba tejiendo con sus propias manos, de eso no había duda, esta no seria capaz de engañarlo como lo hizo con el moreno, y es que cada vez que lo pensaba su piel se erizaba por completo ¿podía ser mas entupido? No ¿cierto? Se creyó todo ese cuento y peor aun, la muy engreída lo había dejado a el como el malo de la película, porque esa mirada de reproche que el moreno le dirigiera hace solo unas horas le demostraban eso, que el único errado allí era el, eso lo sacaba de quicio.

Separó su vista para alejarse, dejaría que los remordimientos del moreno solos lo lleven a el, además necesitaba estar solo, eran muchas emociones en los últimos 2 días, y pues sentía que su cabeza estallaría en cualquier momento; vio frente a el unas grandes escaleras de mármol y supuso que llevarían a las habitaciones del segundo piso, lo que dedujo al ver esos ventanales fuera de la mansión, ni siquiera giro para despedirse de Yunho y ya se encaminaba por los escalones cuando sintió como agarraban su brazo y prácticamente lo arrastraban hacia el salón de entrada, donde los divanes dorados acompañaban la sutil decoración de esa mágica mansión, en la cual a causa de su enojo ni siquiera reparo en alagar. La presión del agarre tornándose cada vez con mayor fuerza, su mirada no pudiendo encontrar la del moreno, su cuerpo tirado descortésmente a uno de los divanes que amortiguo su caída. Sus miradas topándose, la ira recorriendo cada célula del moreno, el susto reflejado en los ojos de Jaejoong, el arrepentimiento monopolizando sus sentidos, las palabras de perdón acoplándose en su mente al ver sus ojos aguados debido a su desprecio. Su corazón pareció partirse.



- DIME QUE DEMONIOS TE SUCEDE!!!... – gritó histérico, parado frente a Jaejoong que estaba totalmente arrepentido por sus acciones.

- Yunho… yo…. –

- tu nada!! No se a que se debe ese comportamiento, explícame!!...- se sentó a un lado mirándolo con dolor, y es que realmente se sentía mal por las reacciones de su boo. No tenía ningún motivo para tratarlo de esa manera.

- perdóname…- bajó el rostro…- no quería que te pusieras así, yo solo… estoy enfadado contigo. - el moreno rodó los ojos y se acerco a el tomándolo del mentón y haciendo que lo mirara. Notando como de sus aguados ojos ya comenzaban a descender las lagrimas…

- dime por que estas enfadado conmigo… no entiendo boo… - dijo mas calmado, ahora sus brazos enredándole en la cintura de su niño y abrasándolo fuertemente, tratando de brindarle un consuelo a esa pena que no entendía.

- NO ENTIENDES!! … - refutó entre lagrimas, los sollozos escapando de su garganta y entrecortando sus palabras… - como quieres que me sienta!! He quedado como un entupido, esa tipa logro engatusarte y le… le creíste mas a ella que a mi… - decía ocultando sus lagrima ahora en la piel del cuello de Yunho, abrasándose a el y al mismo tiempo estrujando su ropa con los puños a causa de la impotencia que lo embargó.

- boo… no se a que te refieres, no has quedado como ningún entupido… - entrelazaba sus dedos entre los finos y sedosos cabellos de Jaejoong, este no quería mirarlo a los ojos, se sentía avergonzado por la situación, se estaba comportando como un niño, solo que el tenia sus argumentos, y muy validos por cierto.

- Yunni… ella miente, yo se que ella miente… no se como pero veo maldad en sus ojos, ella no dejara esto así como así. - miró como gato asustado al moreno mientras decía esto ultimo. El otro embozó una tierna sonrisa y comenzó a repartir caricias por todo su rostro.

- estas seguro? Pero que podría llegar a hacer ella, entiende boo… no puede hacer nada, nosotros ya tomamos una decisión, y eso no va a cambiar. -

- aun así, no le creas nada… - ahora su cabeza estaba recostada en el pecho del castaño, sus dedos dibujando garabatos por sobre la camisa.

- estas paranoico Jae… ella no puede hacernos nada.-

- solo júrame que no creerás ninguna de sus palabras, ni ahora ni nunca. - lo miró a los ojos para recibir una respuesta.

- esta bien… como tu quieras, no deseo pelear contigo por estupideces boo… - un beso en la mejilla por parte del modelo y Yunho ya estaba en las nubes, ese niño podía hacerle perder la cabeza con tan solo una mirada. Si en algún momento le pidiera el cielo, pues se las ingeniaría para bajárselo, incluso si le ordenara cometer un crimen, pues con los ojos cerrados lo haría, estaba totalmente a merced de ese joven pelinegro, con esa mirada tan penetrante que decía tantas cosas al mismo tiempo, que poseía el cuerpo de los mismo dioses, que por cierto felicitaba por la sabiduría divina al no haberlo hecho mujer, porque ninguna mujer en el universo poseía ni era digna de poseer tanta belleza. Su voz era el canto de los Ángeles, un concierto digno de admiración, su piel… ya no había palabras para describirlo, porque seguramente aparecía esa frase en su cabeza “La perfección no existe” Palabrerio!! La perfección si existe y se encuentra entre sus brazos en ese momento.

- te parezco un crío cierto?.. .- preguntó con los ojos felinos, esos que conquistaban el mundo con una mirada.

- un crío muy tierno por cierto… - dijo al instante en que una risa escapo de sus labios…- y desagradecido también… - hizo un puchero… - ni siquiera me has dicho nada sobre nuestra casa…- hizo el melodrama correspondiente.

- sabes que esta preciosa, gracias…-un beso mas depositado en la mejilla del moreno.

- ven…- hizo que se incorporara, se dirigieron a paso moderado hasta la parte trasera de la mansión, una gran puerta revestida en cristales oscuros, la mano del castaño abriendo la puerta, los ojos del modelo brillando a mas no poder, un campo repleto de rosas y lirios velando su llegada, la luz de la luna haciendo de ese momento algo incomparable.

- woow!!... - era lo único que se le ocurrió al ver eso…- esto es… demasiado bello Yunni…-sus brazos apoderándose del de Yunho. Su mirada perdiéndose entre el jardín perfectamente cuidado.

- realmente así es…- comenzaron a caminas entre las flores, aspirando el aroma que los llenaba de goce y satisfacción, sus almas livianas rebosando en alegría. - debo decirte algo muy importante boo…- llamó la atención del pelinegro que aún flotaba en su nube de paz.

- que pasa Yunni…-lo miró expectante, ambos tendieron sus cuerpos sobre el césped, sumergiéndose aun mas entre las flores, rosas rojas con sus tallos ramosos y llenos de aguijones, con sus hojas ásperas, con estipulas, aterciopeladas, que daban otra vida a su vista, y lirios, esas flores blancas que a su vez despliegan sus capullos de colores vivos que atraen a la mayoría de los insectos buscadores de néctar. Era mágico, ambos jóvenes aun estaban sumergidos en su letargo momentáneo.

- esta mansión… era del abuelo. - Jaejoong lo miró con desconcierto, el no sabía de la existencia de ese lugar. - el me la regalo hace muchos años, cuando me trajo por primera vez aquí, diciéndome que sería nuestro hogar, que jamás permitiera que alguien sepa que alguna vez perteneció a el. - su mirada perdida en el extenso cielo estallado; los brazos flexionados atrás de su nuca, los ojos cerrados, una sonrisa usurpando sus facciones ¿eso se sentía ser libre? Libertad… esa palabra que encontraba tan lejana, lo que alguna vez pensó nunca conseguir, esa autodeterminación de la voluntad, que le permite a cualquiera actuar como desee. “Es fantástico sentirse libre” pensó, y esas cavilaciones de vieron interrumpidas por la angelical voz del pelinegro.

- por que no sabíamos de su existencia…- preguntó acomodándose de la misma manera que el moreno, respirando hondamente y sintiéndose mejor que nunca en esa postura.

- no lo se… pero me vi en la obligación de mentir al decir que la había comprado, es que me acuerdo su seriedad al decirme “Nadie debe saber que yo viví aquí” no se a que se refería, pero ese era su deseo, así que nadie debe saber que esto alguna vez fue suyo…-

- que extraño… - susurró al aire. Esas ondas sonoras perdiéndose entre las miles de flores que los rodeaban, la que prácticamente dormían en sus capullos por causa de la noche de otoño que las acosaba.

- siempre fue un hombre serio y misterioso, seguro tenia sus motivos. - respondió acercando el cuerpo del modelo más al suyo, haciendo que este apoyara su cabeza sobre su pecho.-

- pero gracias a el ahora disfrutamos de esta paz… ¿todo esto es real?... - su brillo pareció apagarse.

- claro que si Jae… de ahora en más viviremos rodeados de paz, así debe ser, solo necesitamos a Yoochun y Kimeshi cerca de nosotros, lo demás no interesa…-

- así será…- una tierna sonrisa y nada mas.

Solo eso bastaba, nada podía compararse con ese lugar. Estaban los dos abrasados, tendidos sobre el césped, cubiertos por las flores que velaban su suelo, porque rápidamente fueron capturados por Morfeo, con esa sonrisa dibujada en sus rostros, con ese candor embargando sus espíritus.

Nada podía compararse con eso… una nueva vida que comenzar.


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Un estridente sonido llegó a sus oídos, su cuerpo cubierto por un gran peso, todo en su cabeza dando vueltas hasta que sus ojos se abrieron y encontraron sobre su cuerpo el de la persona que había pasado la noche con el…

Una sonrisa escapando de sus labios al ver como su “Pareja” aun dormido capturaba con recelo su cintura, manteniendo su rostro enterrado en su cuello. Y es que nada podría ir yendo mejor. El reencuentro fue fantástico, nada podría describirlo. Cada caricia, susurro, beso, definitivamente Donghae se comportó como un caballero con el, lo trato con tanta delicadeza que inclusive hizo que se sintiera como una mujer, algo que por cierto no le gusto pero que dejo pasar a causa del maravilloso momento; lo habían hecho durante toda la noche sin descanso, y es que en el momento en que el modelo se corrió por primera vez en su interior, inmediatamente recuperaron las fuerzas, después del segundo encuentro vino el tercero, mas tarde el cuarto… finalmente lo hicieron hasta el amanecer. Trató de moverse pero el modelo no lo dejaba, estaban tendidos en la amplia cama del menor, las sabanas tiradas en el suelo, sus cuerpos desalmados en la cama, su cuerpo totalmente dolorido “Definitivamente fue un reencuentro fogoso” eso pensaba el menor al mismo tiempo que intentaba zafarse del agarre del modelo.

Cuando por fin lo consiguió salió de la cama en silencio, procurando no despertar al mayor que dormía profundamente susurrando entre sueños su nombre, abrasado la espumosa almohada que estaba a su lado. Kibum rió para sus adentros y se acercó nuevamente, lo contempló solo un momento, apartando los cabellos de su frente, depositando un casto beso en sus labios, susurrando unas palabras…

- te amo…-

Para luego incorporarse y estirar su cuerpo que estaba entumecido; un dolor en su baja espalda hizo que cediera de su cometido, el dolor era profundo… sin embargo eso no basto para eliminar su sonrisa, estaba totalmente feliz por lo que había pasado, y no era para menos ese dolor, dos años sin actividad sexual no es cualquier cosa, sus músculos por así decirlo estaban “Desentrenados” y la contienda si que había sido pasional; miró su cuerpo , una mueca y la sangre subió a sus mejillas.



Una pequeña carcajada escapando, sus ojos analizando su anatomía la cual estaba totalmente pegajosa, producto del seco semen que lo cubría, y es que reparando en lo sucedido, las veces que ese liquido cubrió su cuerpo no las podía contar, sin seguir perdiendo tiempo se aproximo a la regadera, debía tomar un relajante baño antes de que Donghae despertara, así que pronto ya el agua recorría la totalidad de su cuerpo, la frialdad de esta removiendo las huellas del deseo de ambos, la satisfacción en su rostro no pudiendo ser opacada con nada. Mientras el agua caía sobre su cabeza, esta recordaba cada momento de la entrega de amor de hace solo unas pocas horas, esos fogosos besos que no tenían fin, las embestidas que tocaban ese sensible punto en el, los gritos que eran callados en su garganta al ser besado por los labios de Donghae, todo fue perfecto.

Amarró una toalla a su cintura y salió del baño, sus ojos topándose inmediatamente con los del modelo, una sonrisa dibujándose en el rostro de ambos, las coquetas miradas siendo repartidas por toda la habitación. La felicidad contagiando sus almas.

- buenos días amor… - dijo el modelo sentado en canastita en la cama, su desnudes levemente cubierta por una pálida sabana.

- como amaneciste… - se acercó hasta quedar justo al lado de la cama, gateó hasta toparse con el modelo y depositó un corto beso en sus labios…

- de maravilla… - otro besó y ya se encontraba nuevamente sobre el cuerpo del menor.

- toma una ducha… debemos desayunar. - sus palabras quedaron atrapadas en su garganta mientras la hábil lengua del pelinegro usurpaba otra vez su cavidad.

- esta bien…- se separó. - pero luego debemos continuar con lo nuestro…- respondió con una sonrisa.

- no tienes planes para hoy?... - preguntó incorporándose y dirigiéndose a su closet para buscar unas prendas para el y Donghae…-

- tu los tienes?...-

- no… - sonrisa coqueta… - salvo que me invites a algún sitio…-

- pues quiero hacer algo…-

- que…-

- necesito arreglar solo un poco mi vida, y quiero que me acompañes.-

- no se a que te refieres…-

- necesito remendar mis errores, y hay una persona en especial a quien necesito pedirle perdón. -

- ya se a quien te refieres, y me parece excelente. - aventó al modelo una muda de ropa, y luego comenzó a vestirse.

- que razón tienen los poetas…- el menor escuchaba atento…- antes de conocerte yo decía que tenia corazón, pero solo lo decía porque sentía sus latidos, pero eso no era corazón, era una maquina que se movía al compás y hacía ruido; a hora lo comprendo, una tibieza abarca esa zona y puedo sentir los latidos de mi corazón que ahora solo late por ti… tienen tanta razón al decir que el amor cambia a las personas…- el menor se acercó de nueva cuenta…

- el amor lo puede cambiar todo…- y sus bocas se fundieron en esa danza conocida por ambos.



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Sus ojos por fin lograron abrirse, el dolor volviendo a su cuerpo al comprobar que nuevamente se encontraba allí. Miró sus puños y lamió sus nudillos, que por cierto ardían como si se estuvieran encendiendo, sus brazos enredándose en su anatomía para espantar el frío de la habitación, las lagrimas como cada amanecer, ese gusto metálico, que por cierto había recogido de sus nudillos al lamerlos recorría su cavidad, otra vez lo mismo, dolor por todos lados, la respiración dificultándose como tantas veces y es que así había sido su vida el ultimo tiempo, solo esperanza… esa que desaparecía junto con su vida.

Miró su ropa, totalmente rasguñada, destruida, solo una fina media cubriendo sus pies, el dolor de cabeza nublando su vista, las lágrimas cayendo sin retorno. Trató de incorporarse de esa cama en donde sufrió tanto sin conseguirlo, inmediatamente al tratar de pararse calló sin fuerzas a la misma, su mirada recorriendo esa habitación que lo apresaba, no estaba en mal estado, era un moderna alcoba recubierta con ventanas de metal y una puerta blindada, para que la idea de escaparse parezca imposible, una cama de una plaza en un rincón, un enorme reloj se encontraba en las alturas, y es que lo atormentaba aun mas, parecía perder poco a poco la cordura mirando las agujas de ese siniestro reloj moverse, mejor dicho, deseaban que se volviera loco, para así desecharlo de una vez y talvez complacer a la persona que lo había metido en ese asqueroso lugar. Por enésima vez su vista se clavó en las agujas del reloj, las 10:40 de la mañana, podía comprobarlo por la escasa luz solar que traspasaba la ventana, su cuerpo vibrando temeroso, sus manos tapando sus ojos con desesperación, maldiciendo al reloj, maldiciendo a la vida, maldiciendo a las personas.

Sus piernas aun no respondían, por eso resbaló hasta el suelo y comenzó a gatear hasta un armario nuevo, en donde solo algunas prendas estaban colgadas, unos cuantos pantalones, unas playeras y unos abrigos. Aún en el suelo alcanzo la perilla y logró abrir el mueble; sin pensarlo dos veces trató como pudo de entrar en el, a fuerza de pulmón pudo lograrlo, y así, después de tanto esfuerzo se encontraba dentro de el cerrando desde adentro, aunque esto no fuera ningún impedimento para abrirla, es que acercó sus piernas a su mentón y envolvió las mismas con sus brazos, ocultando su rostro en ellas, expulsando las lagrimas de desesperación que salía de sus ojos.

Y siempre sucedía eso, ese closet aunque sea lo apartaba unos minutos de esa habitación que conseguiría extinguir su vida, porque estar dentro de ella era un delirio, porque cada pared perfectamente detallada con bodes dorados, el alfombrado piso rojo, el lujoso baño, esa gran tina en donde varias veces intento quitarse la vida, guardaba siniestros momentos, le recordaban una terrible visión de lo que vivió dentro de ella, porque era una cárcel… su cárcel.

Su reparación cortándose por momentos, el aire faltándole a causa del encierro, las lagrimas ahogándolo, el dolor de todos esos días de estío haciendo acto de presencia, y los recuerdos de su vida pasada volviendo dolorosamente, enterrándolo aun mas. Porque en el fondo sabia que ya no podría regresar, porque sabia que muy pronto dejaría de existir del mundo.

TIC TOC TIC TOC…. TIC… TOC…

Ese sonido retumbando en sus tímpanos, desesperándolo de sobre manera, sus manos nuevamente tapando sus orejas para ver si de esa manera dejaba de sentir esos sonidos que lo atormentaban día y noche. Rápidamente con sus manos removió la ropa desparramada dentro del mueble, su piel dio con un material duro, al lado de este un artefacto alargado fue tomado por el, aun temblando recogió el libro y la linterna que esa persona que no lo había dañado aun le dio, ese chico que a pesar de formar parte de todo eso no lo había lastimado, pero en el cual tampoco confiaba… prendió el artefacto alumbrando el libro y desesperado empezó a buscar la pagina 121, y sin pensarlo comenzó a escribir, inundado en lagrimas…

“Acabo de levantarme, mi cuerpo sufre los efectos del maltrato aun, a mis piernas se les hace imposible moverse… estoy aterrado. Continúo escribiendo sin motivos, continuo guardando una pequeña esperanza aunque me sienta entupido al hacerlo. Pero… ya no quiero, ya no puedo… por favor auxilio, que alguien me ayude por favor.”


El pulso temblándole y su mano desenfrenada plasmando esas palabras con el lapicero casi sin tinta, cansado de tanto escribir, cansado de moverse al compás de su conciencia que dictaba esas crudas palabras.

“Pronto será aquella hora, el sonido de las agujas del reloj me torturan, pronto llegará, el llegará… no quiero, no quiero…NO!!!! No otra vez. Ese asqueroso ser que hizo de la manera mas repugnante que me convirtiera en adulto, que pasara por lo que un niño desconoce, ese ser que se aprovechó de la situación para sacias sus bajos instintos. Y…”

No pudo seguir escribiendo, su vista se clavó en un punto incierto dentro del mueble, abrió los ojos asustado, las lágrimas seguían descendiendo. Por instinto guardó el diario y la linterna en su antiguo lugar, sus brazos de nueva cuenta enredando sus piernas y su rostro escondiéndose en ellas. Cada músculo vibrando instintivamente, el dolor en su cabeza punzando como nunca, un movimiento acompasado y enfermizo comenzando, primero hacia atrás, hacia delante y así sucesivamente… se estaba volviendo loco. Unos pasos sintiéndose afuera, unas llaves siendo liberadas, el picaporte moviéndose hacia abajo, alguien abriendo la puerta.

No hacía ruido, no quería hacer ruido así que reprimió las lágrimas y mentalmente unas palabras desfilando por su mente…

“Padre nuestro… que estas en el cielo, santificado sea tu nombre, venga hacia nosotros tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos afonden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos de todos los males, amen… líbrame de todos los males, no permitas que se acerque, por favor, aléjalo de mi, por favor no… por favor…. Por favor….por favor.”

Repetía mentalmente acorde el movimiento de su cuerpo seguía, estaba aterrado, estaba perdiendo la poca cordura que le quedaba. Un paso…dos pasos…tres. Ningún ruido más se podía escuchar…

Un segundo… dos… tres… sonido a madera, la puerta de su escondite siendo abierta, el terror poseyéndolo nuevamente, las lágrimas no cesando, una punzada atravesando su pecho. El aire escapando de sus pulmones.


- con que aquí estas… - una voz varonil chocó contra sus oídos, sin embargo permanecía en la misma posición, sin estimular movimiento.

El enfermo psicópata de unos 28 años, tez trigueña, sonrisa diabólica, ojos malignos y perversos que parecían la peor pasadilla de cualquiera, a pesar de eso, buen físico, bien parecido, ropa totalmente negra, unos pantalones babucha con cierres a sus costados, remera mangas largas con un chaleco negro, también cubierto por extraños cierres y cadenas; en su oreja, un peculiar pendiente con una gema color manteca, que mas parecía parte de los huesos de algún animal, en su cinturón portaba un artefacto de avanzada tecnología, en su cuello gravemente se notaba el tatuaje de un dragón, el que parecía seguir aun debajo de la ropa. Tomó al niño del cabello, haciendo que caiga al suelo, llorando sin consuelo, sin moverse ni hablar…solo sollozando.

Una sonrisa enfermiza se contorneo en la comisura de los labios del pelicorto, excitado con tan solo ver el sufrimiento de ese niño que tanto lo había divertido en los últimos meses. Lo levantó jalándolo de la ropa rasgada, la que el mismo se encargó de destrozar el día anterior, hacia la cama, el cuerpo del niño cayó pesadamente, revolcándose por el dolor que recorría cada hueso. Inmediatamente cubrió su rostro con las manos, haciéndose un bollo en la propia cama, ocultando las partes mas expuestas de su cuerpo.

- lindura, sabes lo que pasara si te resistes…- maléficas palabras que solo incrementaban su llanto y miedo. Sacó un cuchillo de su bolsillo y comenzó a rozarlo en su mano, relamiéndose los labios como un enfermo.

El cabellos del joven nuevamente siendo jalado con fuerza, haciéndole creer que pronto su cuero cabelludo no lo resistiría; el pelicorto hizo que lo mirara, riendo con la expresión que puso el niño al ver la navaja en sus manos.

- no pasará nada bueno si te portas mal. - inquirió antes de pasar su asquerosa lengua por el rostro del menor.

El filo de la navaja cortaba la ropa lentamente, desgarrando con parsimonia, complaciendo al psicópata que guiaba los movimientos. La mirada del niño oscureció, se sumergió en el propio dolor para poder resistir de nuevo esa clase de maltrato. Miraba a la nada, parecía una marioneta sin vida, ni siquiera el llanto lo acompañaba ya. De pronto un grito escapando de su boca, estridente sonido que excitó aun mas al pelicorto, sonido que quebraba cada célula del cuerpo del niño. Sangre esparciéndose por la cama, el pecho de la indefensa criatura siendo cortado, tajos apareciendo en su piel arrancándole los mas dolorosos gritos desesperados, su mirada nublándose, estaba perdiendo el conocimiento.

El mayor pasaba la filosa navaja por la piel del pequeño, ocasionando cortes para nada profundos, que lo único que hacían era torturar a su victima. Aun así, después de todo eso, el niño dejó do gritar, sus ojos tornándose oscuros y ausentes, las lágrimas descendiendo sin consideración y ya ni siquiera pestañeaba, la sangre manchando toda su ropa, escabulléndose hasta embardunar las sabanas.

- grita!! Quiero que grites y llores!! HAZLO!! - un puñetazo derribando al menor hasta hacerlo caer pesadamente sobre el colchón. Cerró los ojos, de tantos golpes y cortadas ya ni siquiera sentía el dolor, sus rasgados ojos se abrieron y pudo divisar como su brazo había recibido mucho daño por el arma blanca, rió irónicamente al no darle importancia, ya no quería seguir viviendo, solo deseaba cerrar sus ojos y dormir… dormir y dormir aun mas, anhelaba encontrarse en el cielo con sus padres, ese fue su pensamiento y ya sus ojos cansados de tanto llorar de fueron cerrando. Escuchó el sonido del cinto del tipejo, seguramente se bajaría los pantalones y lo violaría hasta destrozarlo aun mas, y ni siquiera gritaría, ya no tenia fuerzas, ahora lo único que necesitaba era morir, morir y escapar de esa tortura.

El cuchillo fue a parar al suelo, ahora el mal nacido se dedicaba a desabrochar sus pantalones, cansado de intentar que el niño, quien permanecía totalmente bañado en su propia sangre, gritara y rogara por clemencia, nada funcionaba; en las ultimas semanas había descubierto que ese pequeño habitaba en esa habitación que le habían prohibido vigilar, y que siendo un simple guardia de Gakuen Heaven no podía tener el placer de visitar. Pero su curiosidad fue mayor, así que un día abrió esa puerta y se encontró con el niño mas bello que jamás sus ojos hubieran visto, estaba solo en esa lujosa alcoba que solo era reservada para personas importante, ¿pero porque un niño? No le dio importancia, desde ese momento durante su turno de vigilancia se acercaba al lugar, estaba obsesionado con el menor, quería escuchar su voz, eso era lo único que quería. Primero solo lo golpeaba, y ni así obtenía respuesta, luego comenzó a violarlo, no obstante los gemidos no salían de su garganta, estaba enfermo, necesitaba escuchar su voz pidiéndole, rogándole que lo deje, pero eso nunca llegaba… que mas daba, últimamente nadie del alto mando se pasaba por allí, si lo encontraban muerto nadie sospecharía, porque un empleado insignificante como el no vale ni siquiera la pena perseguir.

TIC TOC…. TIC TOC…. ….. …. …. …. TIC

El ruido lo acechaba, seguía escuchándolo, su pecho recibiendo una brisa… sus ojos ausentes abriéndose, una luz al final de un túnel… seguramente lo vino a buscar, ese era su fin.

- QUE MIERDA ESTAS HACIENDO!!... - se escuchó una voz que llamó su atención, la luz desapareciendo, su campo de visión siendo regenerado, los colores apareciendo ante el. Esa voz, el conocía esa voz. Trató de recuperar las fuerzas necesarias para incorporarse, la sangre aun escapando de sus heridas, a pesar de eso pudo verlo, frente a el se encontraba el joven que le había dado su diario, el único que solo le brindaba miradas lastimeras pero que nunca lo lastimó.

- Yong ji… - el pelicorto retrocedió un paso, en sus ojos un miedo desconcertante hizo presencia, las palabras no salían de su garganta… estaba muerto.

- maldito hijo de perra!! - bajó la vista y observó al niño ensangrentado sentado en la cama, respirando dificultosamente, su flequillo tapando sus ojos y solo permitiéndole ver uno de ello, el cual estaba sumamente abierto de par en par, observando con terror, como pidiéndole ayuda con la mirada. La sangre le hirvió de sobremanera, la ira corrompiendo su cuerpo, lo que necesitaba era matar a ese sujeto.

- se…se-señor yo no…- no pudo seguir hablando, un puño golpeo su rostro, cayó como bólido al suelo.

- así que los golpes del niño los causabas tu…- sus orbes estaban en blanco, miraba al sujeto con tanto odio que no pudo contener las ganas de matarlo. Giró la vista y diviso la navaja tirada en el suelo, el sujeto abajo suyo trato de defenderse, pero los hábiles movimientos del recién llegado eran superiores, se movía con destreza infinita, ciertamente estaba en un nivel superior de combate. Tomó el cuchillo y sin pensarlo, sin siquiera pensar en que el niño observaba cada movimiento, atravesó al mayor, una vez… dos veces… tres; lo hacía sin descanso, el sujeto ya ni siquiera tenia aliento de moverse, lo había perforado en lugares vitales, estaba desangrándose. Cayó al suelo mas muerto que vivo, el otro lo miro con asco, acto seguido saco un arma de su pantalón y disparó a su cabeza.

Del sujeto no quedaba nada…

Volvió a acercarse hasta quedar justo a un lado del inerte cuerpo, sus ojos rojos, dilatados a causa de la intolerable rabia, disparos enterrándose sin fin en el suelo sin vida, que a causa de los impactos todavía ofrecía movimientos, que solo eran por inercia. Juntó saliva en su boca y hecho un escupitajo sobre el cadáver…

- G. Dragon para ti invecil…- volvió a guardar su arma y ahora su corazón parecía un tanto tranquilo, giró hasta toparse con la mirada del niño, quien rebuscaba en la suya pero que no lo observaba con miedo, mas bien… lo miraba con asombro.

- estas bien?... - se sentó a su lado e intentó tocar su rostro; este se alarmo y se alejó pavorido. El mayor lo comprendió. - ese mal nacido no volverá a dañarte. - el menor mantenía la mirada fija, no articulaba movimiento, su cuerpo entumecido completamente.

- mira como estas criatura…déjame ayudarte. - no respondió, pero su cabeza hizo un movimiento afirmativo.

El joven de 21 años, mirada oscura pero a la vez aniñada, rasgos orientales, contextura delgada, importante masculinidad, que colgaba un peculiar arete en su oreja derecha, una gema parecida a la que portaba el cadáver, nada mas que la de este era un poco mas grande y de color rojo, con un prominente tatuaje de dragón que le nacía desde la nuca hacia abajo cargó al niño en sus brazos, sintiéndose terrible al ver el estado en el que se encontraba. Se dedicó a llenar la tina y a depositar el cuerpo del niño en el agua. Inmediatamente esta se tornó de un color rojizo, y la sangre del cuerpo del menor comenzó a desligarse. El dolor era insoportable, cerró los ojos y apoyó su cabeza en el respaldo de la bañera, los temblores azotándolo, las lagrimas escapando aun de sus cerrados ojos.

La manos de Yong Ji se dedicaron a acariciar sus cabellos, maldiciendo la suerte del niño, y es que el estaba totalmente en desacuerdo, pero no podía hacer nada, esa era la vida que llevaba, y aunque nunca lastimó ni a mujeres ni a niños, pertenecía a ese mundo… era la misma mierda que ese cadáver que estaba tendido fuera del baño.

- snif… snif… ngh!!... - comenzó de pronto a escuchar los sollozos, vio los ojos del niño y en los propios una lagrima escapo vagabunda, le daba tanta pena, le daba tanto coraje… y aun así no podía hacer nada.

-YONG JI !!!!!!! - se escuchó un grito fuera del baño, el nombrado dejo al niño y salió rápidamente.

-Kai… - inquirió con enojo, miraba al hombre con odio infinito.

- dime que significa esto, no sabia que te inmiscuyeras dentro de Gakuen.- miró el cadáver y es que pensó que era algo innecesario presentarse a pesar de que algunos guardias le hayan dicho que se habían escuchado disparos en esa habitación. Ahora comprendía por que tanto alboroto. Que el gran G Dragon este en ese sitio de por si presentaba problemas.

- no tengo que darte explicaciones, acaso necesitas una de los Yakuza?... - preguntó desafiante, y era cierto, nadie pedía explicación al hijo del líder de los Yakuza… absolutamente nadie.

- no viene al caso, dime que sucedió aquí. -

- eso deberías saberlo tu. Si ahora te involucras en estas estupideces te conviene cuidar mejor a tus victimas no te parece?... - pateó con odio el cadáver.

-no me interesa, mejor métete en tus asuntos, además, no veo porque tanto enteres en ese niño. -

- tampoco te interesa, puedes ser el líder de esta mierda, pero siempre ten presente que los Yakuza son la peor mierda que existe.- miró desafiante al hombre frente suyo.

- cada día te pareces mas a mi hijo, debe ser por eso que se llevan tan bien…- embozó una sonrisa de burla.

-cuida tus palabras Kai. Tal vez puede que tengamos cosas en común, al fin de cuenta odiamos a nuestros padres. - sonrisa sarcástica.

- tan sarcástico como siempre mi querido Yong Ji…-

- G. Dragon para ti… solo Changmin puede llamarme por mi nombre…- respondió dándole la espalda y dirigiéndose nuevamente al baño… - y donde esta el… - paró en seco y aun dándole la espalda preguntó.

- definitivamente no tienen remedio… - suspiro ofuscado…- los lideres de Gakuen y Yakuza son unos niños…- giró su cuerpo y se dirigió a la entrada.

- Espera… - el mayor volteó…- quiero a ese cuerpo fuera de aquí, y desde hoy yo vigilare al niño ok?... - sin decir mas entro al baño, donde el niño aun seguía sufriendo por las heridas en su cuerpo, llorando en silencio, pero realmente aliviado de que aunque sea alguien lo ayudara.



Miró al cadáver por última vez
salió de la habitación, pero antes de marcharse dio la orden de que sacaran el cuelo de allí. Y las inquietudes de su molesto hijo volvían a el, en una cosa tenia razón, el secuestro de ese niño le traería muchos problemas.

- espero que estés de mi lado esta vez Changmin…- musitó antes de perderse por los pasillos de una de las organizaciones mafiosas mas grandes de Asia, Gakuen Heaven.


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“Los últimos informes del FBI hablan de las mafias asiáticas sin distinguir nacionalidades, la mafia japonesa Yakuza se ha mantenido un poco inerte en los últimos años, pero las organizaciones delictivas chinas y coreanas tienden cada vez mas a fusionarse y formar una única organización. Yo creo que el mundo esta empezando a vivir ese fenómeno, pues es que vivimos en un mundo globalizado. Con respecto a la mafia madre “Yakuza” se data que en la actualidad esta dividido en 3.000 clanes con un total de 100.000 en todo Japón, el mas importante es el denominado Yamaguchi-Gumii o solamente Yakuza, el cual se estima en un tamaño de 40.000 miembros activos, considerándose el hampa mas grande del mundo, no solo por el numero de miembros sino también por su poder económico. Son también importantes los clanes Sumiyoshi Rengo-Kai y Inagawa-Kai que en conjunto con el clan Yamaguchi-Gumii mueven alrededor de 40.000 millones de dólares anuales. Otro motivo importante son los tatuajes de la organización, revelan muchas veces el rango dentro de la esta, el clan al que pertenece, el lema del clan, dragones de su mitología y samuráis. Empieza como un tatuaje pequeño al que se le hacen adiciones y terminan cubriendo grandes partes del cuerpo; el tatuaje es uno de los rasgos físicos más característicos de los Yakuza. En mi opinión, al final La Yakuza terminará pareciéndose a la mafia coreana. Habrá una sola organización pues los grandes tomaran el control de los más pequeños; ya se nota el cambio a una organización con estructura corporativa. Pero entonces la mafia comenzara a matar por dinero. La Yakuza debe obedecer preceptos morales y reglas, pero esta tradición esta desapareciendo lentamente. Se que dentro de poco mis estimados lectores lo único que veremos será el nombre de Gakuen Heaven como centro quirúrgico del negro mundo, pero de eso hablaremos en el siguiente articulo”

Tokio, Japón… articulo nacional “Diario old time”
Takanori nishikawa.



- simplemente maravilloso, cada vez me sorprendes más Taka…-

- mi estimado compañero, hasta que te dignas a llamarme.-

- la clínica ocupa la mayoría de mi tiempo, apenas puedo dormir.-

- perdóname, siento no poder ayudarte…-

- no te preocupes, tus investigaciones están primero, además estas haciendo un excelente trabajo.-

- muchas gracias, aunque creo que cada vez me hundo mas.-

- por que lo dices…-

- pues es que últimamente mis investigaciones han retomado datos antiguos que me confunden más, el mundo de las mafias es diabólico.-

- pues tu te has metido en esto, pero… todavía no entiendo como es que una investigación te este tomando tantos años…-

- lo hago por pasión, a eso lo sabes bien. Además también me interesan las vidas de los niños desaparecidos.-

- siempre te admire por eso, pero también es cierto que te extraño buen amigo…-

-de eso no hay duda, hay veces en las que me siento muy solo, el recorrido de los países no es para nada bonito cuando tienes que investigar.-

- por algo eres uno de los mejores Taka, de eso no hay duda, pero… cuéntame un poco de eso que te trae tan extraviado…-

- te acuerdas del caso de Hyan Kim Lee Han, el actual dueño de industrias Kim. Su hermanastro menor de edad, el heredero del imperio, Kim Junsu, lleva desaparecide 6 meses…-

- me acuerdo…-

- pues hay algo que no encaja en la historia, según lo que he averiguado no tiene atavíos con el mundo de las mafias, no he encontrado ni amenazas, ni estafas, ni siquiera intentos de robo por parte de algún clan asiático, es todo muy confuso.-

- a que te refieres exactamente con eso…-

- te seré sincero Ayato… un niño que es criado en dificultosas situaciones, luego de la muerte de su padre recibe la bendición de que el señor Kim Hyun Wong , propietario de la mitad del capital industrial asiático, se casa con su madre porque su esposa a muerto y lo ha dejado viudo con un pequeño niño a su cargo; debido a las negras acciones del destino, el señor Kim y su esposa sufren un accidente automovilístico en el cual ambos pierden la vida, dejando al pequeño Junsu de solo 16 años a cargo del negocio familiar ya que es el único hijo legitimo de Hyun Wong. Desafortunadamente dos meses después de esto, el pequeño desaparece, dejando la única pista de que a sus guardaespaldas le amputaron el dedo meñique antes de acecinarlos, sinónimo de Yakuza, o talvez algo peor, Gakuen. ¿No te parece irónico?

- eso realmente asusta, aunque, no se si meterme, pero me parece que ese joven no sería capaz de provocar su desaparición, ya que como me dices Hyun Wong le ha dado una nueva vida, sería algo descabellado pensar que atentaría contra la vida del hijo legitimo de su “salvador”…-

-es como bien dices Ayato, solo que nada quita el hecho de que hasta que Junsu no aparezca, todo esta en su poder.-

- pues créeme que no se que decirte.-

-no te preocupes, estoy seguro de que pronto saltara algo. Además, esto recién comienza.-

- ¿recién comienza?-

- ni te imaginas de las cosas que puedes llegar a encontrar infiltrándote en su propio mundo; me he topado con algo que me dejo sin palabras, y que te interesara mucho.-

- soy todo oídos…-

- te acuerdas que me habías contado que tu hermanastro quería entablar lazos capitales con Matsumoto Agawa?-

-si…-

- lo curioso es que me he encontrado con su apellido en la base de datos de la central de Gakuen, se que hay muchos Agawa de residencia coreana, solo que el nombre era de una mujer “Minhee Agawa” ella hace dos años tuvo tratos con Gakuen, y según la red, por secuestro y asesinato.-

- ……….. -

- estas allí Ayato?...-

- Ta… Takanori estas seguro de eso?-

- porque lo dices…-

-es que… conozco a una Minhee Agawa…-

- de verdad?...-

- es la prometida, digo… la ex pareja del mejor amigo de mi sobrino, pues, ellos rompieron sus comprimidos con Minhee y heejin Agawa hace solo tres días…-

- es realmente muy irónico todo esto…-

- todo esto asusta… te estas metiendo en terreno peligroso.-

- ya estoy acostumbrado, pero sabes una cosa?...-

- dime…-

- ya no me extrañaras mas, en unas semanas estaré en corea, esa tal Minhee Agawa me incomoda, y pues si es como supongo, no es para nada favorable tenerla cerca, y mas si rompes un compromiso con una persona que hace tratos por asesinato con una gran mafia, tal vez la mas grande de todas.-

- me estas asustando Taka…-

- son solo suposiciones , no te preocupes, hay cientos de Agawa, así que necesito investigar a fondo, al final veremos que pasa, solo necesito que no me hagas caso, olvídate de lo que hablamos, seguramente esa niña es un pan de Dios y la estoy tachando por asesina…-

- tú y tu genio, sin embargo tienes razón, no creo que esa niña sea capaz de algo así.-

- nunca digas nunca, el peor animal, el más fiero y peligroso es el ser humano…-

- ja… en eso tienes razón…-

- ok, debo irme amigo…-

- adiós…-

-nos vemos pronto, muy pronto…-




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“Pasajeros del vuelo 209 con destino a Paris, hacer el favor de reportarse de inmediato por la puerta 2”


- buena suerte chicos…- decía Ayato despidiéndose cortésmente de su querido sobrino y Yunho. Gracias al cielo la clínica le había dado un respiro y tubo tiempo de ir a despedirlos al aeropuerto.

- cuídense mucho…-dijo una joven al lado de este…

- no te preocupes Yuka, sabes que “Cuidare de nosotros”…- dijo el moreno divertido, siendo observado con cierto enfado por parte del pelinegro.-

- mejor ya veámonos…- bramó con un deje de enojo, y es que a veces no le agradaba del todo que Yunho pensara que el no se podía cuidar solo, si embargo no podía negar que le encantaba la idea de que Yunho cuidara de el. Así que su enojo desapareció mágicamente.

- no te olvidas de nada boo…- preguntó al mismo tiempo que revisaba si el no olvidaba nada…

- no…- respondió con una calida sonrisa.

Ambos se despidieron e inmediatamente comenzaron a caminar por el pequeño pasillo que daba a la entrada del avión que los llevaría a Francia. Las risas jugaban a su alrededor, las tiernas miradas no pasaban desapercibidas por la gente en su entorno, inclusive la azafata sintió un coraje tremendo en el instante en que Jaejoong le pasó su boleto, y es que lo conocía, era el modelo estrella de la revista que ella tanto adoraba, claro que sentía envidia, ¿Qué mujer asiática no envidia a Kim Jaejoong? Pero esa envidia fue reemplazada por “verdadero coraje” cuando vio como Yunho no separaba de su vista del pelinegro y ni siquiera le prestaba atención a las encantadoras y “Desesperadas” miraditas que esta le mandaba, así que resignada les dio el paso… maldiciéndose de alguna manera por su condición…



En sus campos visuales solo existían ellos, no separaban sus vistas, reían de sus propios comentarios, ansiosos de llegar a su destino.

- por aquí por favor… - dijo una bella joven rubia de rasgos occidentales…- estos son sus asientos señores…-

- muchas gracias…- inmediatamente ocuparon sus respectivos lugares, pensando en que cada vez estaban mas cercanos, pensando en lo maravilloso que fueron esos últimos días alejados de todo y de todos, disfrutando solamente de la compañía de su ser amado. Un altavoz aumentando la capacidad de sonido de la voz de la azafata, la advertencia de que debían abrochar sus cinturones, un ruido a turbinas anunciando el despegue, unas manos entrelazadas por inercia.

-tengo el presentimiento de que sucederán muchas cosas en Francia…- susurró el pelinegro sin siquiera apartar la vista de la ventanilla…

- me pasa lo mismo boo, se que sucederán muchas cosas…- una ultima sonrisa compartida por ambos, el avión despegando con éxito, ahora dirigiéndose hacia Francia… el país del amor.

El cual presenciaría el surgimiento de incontables sentimientos, donde quedarían los vestigios de un amor eterno. ¿O no?









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Capitulo 12



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