20 mar. 2009

vestigio capitulo 12






- boo… - sus dedos vagaron por la nívea piel del modelo, se le presentaba como algo tan mágico tocarla, nunca se cansaría de acariciar sus mejillas o simplemente aspirar su aroma. Era lo único que Jung Yunho necesitaba para ser feliz. ¿solo eso? No… necesitaba que permanezca por el resto de su vida con él, que nunca pudieran separarse, deseaba que lo amara como el lo hace. La espera había terminado, todas las cartas permanecían sobre la mesa, no había vuelta atrás, se decidió a confesar sus sentimientos.

- nmhhh… - ronroneaba el pelinegro aun removiéndose entre sus brazos.

- jaeboo… - otro intento para despertarlo y ni así lo hacia, es que el otro estaba demasiado cómodo entre sus brazos, no quería separarse de ese contacto aun dormido. Pero como siempre lo bueno debe terminar comenzó a abrir sus ojos, los talló un momento y luego estos se toparon con los del moreno que lo observaba maravillado.

- que pasa Yunni… - su rostro descansando sobre el pecho del moreno, aun extendido sobre los asientos del avión. Y es que el muy descarado durmió toda la noche sobre el pecho de este en lo que el asiento se lo permitió; incluso llego a agradecer el que sean asientos movibles, ya que la tarea de apoyarse completamente sobre el otro no le fue negada.

Jaejoong durmió todo el recorrido, la calidez de la persona amada logró que se tornara maravillosa, sentir su cuerpo contra el suyo, aspirar del aroma que el cuerpo de Yunho despedía era algo de lo que no se cansaría jamás. Dedicó ese tiempo a pensar en la manera en que se lo diría. Muchas formas cruzaron por su cabeza, inclusive una carcajada escapaba algunas veces cuando pensaba. Frases como “Yunho, estoy enamorado de ti desde que tengo uso de razón” hacían que su corazón diera un brinco, definitivamente su búsqueda no funcionaba, no conseguía encontrar las palabras correctas.

Yunho no pasaba por una situación diferente, solo que el permaneció todo el viaje velando el sueño de Jaejoong, admirando cada centímetro de piel, observando la belleza en persona.

- ya llegamos boo… - una mágica sonrisa fue dedicada al pelinegro quien no tubo mas opción que incorporarse y comenzar a acomodar sus no tan desarmados cabellos con una enternecedora mirada sobre el.

- mmm… - ronroneó al estirarse. - que rápido… - fue lo único que dijo para luego levantarse y tomar de una bolsa rosa pálido a un lado de su asiento un sombrero blanco al mejor estilo navideño, con una pompa en su cima, tejido por sus sutiles y perfectas manos, con dos tiras que en sus terminaciones también llevaban un pequeño ponpón. ¿Alguien usaría eso alguna vez? Seguramente a nadie en su ajetreada vida se le ocurriría siquiera ponerse un gorro de ese estilo, pero Jaejoong era un salto a la regla, ese sombrero lo convertía perfectamente en un pequeño angelito tierno, y mas si luego sobre sus ojos se posan unos lentes con su marco negro, resaltando de por si la belleza de esas profundas orbes. Literalmente Yunho traía la mandíbula por el piso, ni siquiera se digno a decir palabra, es que ninguna de las existentes podría describir en ese momento lo que tenia ante sus ojos, eso era imposible. Una sonrisa curvó los labios del modelo, y es que era conciente de lo bello que lucia, ya desde años aceptó ese cumplido; por esa razón ya ni siquiera se molestaba en preguntar en como le quedaba, la sonrisa de su chico le decía que lucia perfecto.

- espera… - dijo el moreno antes de que Jaejoong comenzara a caminar hacia la salida…

- que sucede yunni… - preguntó con un puchero, se acercó y distinguió como el otro sutilmente situaba una blanca bufanda alrededor de su cuello.

- hace mucho frío, además esta lloviendo …-

- gracias…- mas sonrisas dedicadas…- tienes razón, hace mucho frío…- su mirada se perdió en una ventanilla…- que lastima que este lloviendo… ahora no podremos recorrer París como querías…- sus manos entrelazándose con las del otro, sus ojos denotando cierto deje de tristeza.

- no te preocupes, la exposición es dentro de 3 días, por el momento solo disfrutemos de lo que nos regala este lugar si?... además necesito decirte algo, y es mejor que vayamos al departamento para descansar.-

- si…-


Los dos al salir comenzaron a bajar las escaleras de descenso del avión, inmediatamente un grupo de hombres vestidos de negro acercaron una aglomeración de paraguas que los protegieron de la lluvia, a pocos metros una lujosa limusina los esperaba.

- bienvenidos a París señores…- un joven de aproximadamente unos 19 años los esperaba fuera del lujoso automóvil, Yunho al verlo sonrió, se separó del agarre del modelo a su lado para estrechar a aquel joven entre sus brazos. El seño fruncido de Jaejoong demostraba que no lo conocía, es mas… ya lo odiaba.

- hace cuanto tiempo que no nos vemos Yunho…- dijo el joven luego de separarse del abraso. De ojos oscuros como la noche que resaltaban el liviano color de su piel. El no tan largo flequillo tapando levemente uno de sus ojos, una magistral sonrisa cubriendo su boca, y un brillo deslumbrante lo rodeaba por completo… era un joven bellísimo.

- te he echado de menos Jonghun. - el pelinegro permanecía al margen de la conversación, ciertamente molesto ante el ignoro de los dos “amigos” o por lo menos eso es lo que creía.

- no me presentas a tu amigo?...- insinuó el pelinegro.

- oh!! Déjame adivinar…- permaneció un momento analizando detenidamente el menor…- ah!! Tu debes de ser Jaejoong!!...- dijo exaltado Jonghun, un leve sonrojo en las mejillas del modelo.

- s…si… mucho gusto…- estaba algo apenado.

- Jae, te presento a Choi Jonghun, un viejo amigo…- el mencionado se acerco a Jaejoong y tomó una de sus manos, depositó un casto beso sobre ella y luego le dedicó una matadora sonrisa.

- el gusto es mío…- se separó para ver a Yunho…- siempre pensé que alardeabas al hablar de él, ahora veo que todo lo que decías era cierto…- los amigos comenzaron a reír y Jaejoong se descoloró por la reacción de Yunho, normalmente cuando alguien le hablaba así lo enterraba tres metros bajo tierra, pero ahora nada. ¿Qué le pasaba a esos dos?

- OK… seguramente deben estar cansados, así que los llevaré a su departamento, Yunho prometí mostrarte la ciudad pero ya ves el día, además debo terminar algunas cosas pendientes para la exposición.-

- no te preocupes, ya tendremos tiempo para charlar, y no necesitaremos ayuda, manejamos perfectamente el francés.- inquirió el moreno.

- eso ya lo se… pero déjame llevarte hasta el departamento, mañana iremos a visitarlos.-

- ¿iremos? - preguntó Yunho un poco intrigado, que el sepa no conocía a nadie mas que a Jonghun…

- entren a la limusina…- sin responder hizo que entraran dentro del coche, Yunho primero ayudo a Jaejoong a pasar, y en el momento en que el entró descubrió la presencia de alguien mas.

- así que ellos son Yunho y Jaejoong…- musitó el chico.

- les presento a Lee Hong Gi… - anticipó sonriente Jonghun…- mi modelo y pareja…- la cara del los dos amigos paso a una de total sorpresa, ¿pareja? lo decía sin rodeos y lo confirmaron en el momento en que Jonghun se acercó al rostro del pelilargo y deposito un corto beso sobre sus labios.

- es un gusto conocerlos…- el joven de 18 años, largos cabellos castaños, ojos caoba oscuro y nívea piel hizo una característica reverencia francesa, lo cual sacó de su ensimismamiento a los dos amigos que aun no procesaban la noticia. Por un lado Yunho estaba conciente de las preferencias sexuales de su amigo, pero de allí a verle con un chico en pareja formal le parecía algo extraño, mas luego no le dio importancia y se pateó mentalmente al pensar eso, ya que el tenia pensado hacer lo mismo, eso si Jaejoong se lo permitía. El pelinegro no pudo ocultar la emoción que eso de daba, saber que un amigo de Yunho es homosexual quería decir que tal vez, y solo tal vez haya una posibilidad de que el tenga una oportunidad con el moreno, mas también no negaría que ver a esos niños “Porque eran unos niños” tan enamorados que gritaban a los cuatro vientos su amor le acongojaba envidia, porque era su sueño, el anhelaba llevar una relaciona así con Yunho. El quiere sentirse amado en todos sus sentidos.

- el gusto es nuestro…- ya los dos estaban sonrientes ante la pareja, demostrándole su aprobación, demostrando que ellos quieren lo mismo para su vida.

- que guardado te lo tenia Jonghun…- enfatizó el moreno quien observaba como su amigo no quitaba la vista de la preciosura de su novio, estaba muy enamorado.

- Hongki es mi modelo hace 1 año, y somos pareja desde hace 9 meses…- su brazo rodeando la cintura del pelilargo quien solo sonreía satisfecho.

- los felicito, realmente hacen bonita pareja… - sincero Jaejoong, quien observaba detenidamente las acciones de la pareja, mordiéndose el labio inferior al imaginarse con Yunho en ese plan.

- muchas gracias… - respondió Hongki… - y ustedes, según me contó Jonghun están comprometidos…-

- eso no es del todo cierto…- asumió el pintor.

- como que no, tu mismo me lo contaste hace tiempo Yunho…- preguntó un poco confundido Jonghun.

- nos acabamos de separar, eran solo contratos que beneficiaban a nuestros padres, así que decidimos alejarnos de todo…-

- OH!! Eso es complicado… pero si solo eran arreglos me alegro de que se hallan revelado para luchar por lo que quieren. – respondió algo entusiasmado el pelilargo mientras estrechaba en las suyas la mano de su novio.

- así debe de ser…- musitó Jaejoong.

- creo que hay que luchar por el amor, es lo único que nos mantiene con vida. Yo soy capaz de enfrentar cualquier cosa por mi Hongki…- el mencionado bajó el rostro, la tristeza por algún recuerdo revivió en sus facciones. - no debes preocuparte por nada amor…- levantó su rostro por el mentón mirándolo a los ojos, este embozó una sonrisa.

- a sucedido algo?.. .- preguntó el moreno, intrigado por la extraña reacción de la pareja de su amigo.

- es algo complicado, pero… los padres de Hongki lo echaron de su casa, lo desterraron por amarme, desde hace nueve meses vivimos juntos, lo único que el tiene es a mi….- los otros dos lo miraban anonadados, no se esperaban una respuesta de ese calibre. Inclusive parecía que todo entre ellos era color de rosa.

- lo… lo sentimos…- inquirió el pelinegro.

- no te preocupes Jaejoong…- Hongki recuperó su semblante…- si las personas que se hacen llamar mi familia no aceptan a la persona que amo, no vale la pena preocuparme por ellos. ¿no te parece? -

- estoy totalmente de acuerdo…- y los dos modelos se dedicaron una sonrisa.

- pero no hablemos mas de ese tema…- rompió con el silencio Jonghun.- como te preparas para la exposición?... será un honor tenerte con nosotros Yunho, me siento muy feliz de que estés aquí, sin mencionar mi intriga por ver que maravilla presentaras….-

- tampoco es para tanto… no te quites crédito, tu eres el mejor de Francia…-

- pero tu eres el mejor de Asia…- y los cuatro comenzaron a reír.

- tan exagerado como siempre Jonghun, no me gusta que hables así…-

Y la modestia del pintor aparecía en todo momento, ya que realmente se presentaba reacio ante la idea, no le gustaba alardear sobre su fama. Los minutos pasaban lentos, los jóvenes mantenían una agradable charla en torno se dirigían a su destino, contando detalles que no pudieran decirse en esas largas llamadas a distancia, informándose sobre sus acciones diarias, penas y alegrías. Es la relación que llevaban Yunho y Jonghun, ellos se conocieron en estados unidos en unas de las visitas del primero al lugar de residencia de los padres de su “Hermano” Yoochun, en donde Jonghun realizó sus estudios. Su amor a la pintura hizo que sus destinos se cruzaran y desarrollaran una linda amistad que hasta hoy día sigue avanzando. El pelicorto se transformo al igual que Yunho en un exitoso pintor, y a pesar de que es de origen oriental su país de residencia siempre fue Francia. Las sonrisas no paraban de ser entregadas, una alegría poco común inundaba el corazón de los jóvenes, y es que ese lugar seria testigo de muchas cosas, estaban concientes de ello. Los lugares fueron invertidos, ahora los dos pintores estaban sentados frente a Hongki y Jaejoong que charlaban amenamente, debatiendo sobre la vestimenta que traían y sus tendencias sobre la moda; caso contrario al de Jonghun y Yunho que solo se dedicaban a recuperar el tiempo perdido.

Un sentimiento calido inundaba a Jaejoong, ese joven era muy amigable y se sentía en confianza hablando con el, mas no podía negar el hecho de que compartían mucho en común, la profesión, los gustos, la hermosura… efectivamente, el pelinegro recorrió completamente al menor junto a él y no pudo negar el hecho de admirar su belleza; esos largos cabellos, mas largos que los suyos, en un color marrón claro que brillaba como si tuviera vida propia, su nívea piel la cual no presentaba ninguna clase de defecto a la vista, mas blanca que el mismo algodón. Sus rasgados ojos que le daban el tinte oriental hipnotizaban aun sin querer, representaban un sinnúmero de cosas, en ellas la tristeza también aparecía, pero ese déspota brillo era opacado por la felicidad, la emoción, la sinceridad, el amor… brillaba cual luciérnaga, despedía algo sin igual. Sus palabras se acoplaban mágicamente, y se sorprendió al notar todas las cosas en común que llevaban, era una señal, ya que aun sin conocerse era sabido que serian buenos amigos.

La mirada de Yunho por así decirse buscaba dos objetivos intercaladamente, primero miraba atentamente a su amigo, interpretando lo que este le decía, tratando de formular respuestas correctas a pesas de que en su mente una sola imagen se gravaba, la voz de una persona, solo su sonrisa hacia acto de presencia. Porque no podía evitar el hecho de que a cada instante su mirada se perdiera en la figura de su ángel, tan alegre, charlando con ese joven que recién conocía y se notaba que ya se llevaban de maravilla; así que con las sonrisas desfilando por sus labios contestaba lo que le preguntaba Jonghun, con su alma liviana cual si fuera pluma, tratando de omitir levemente el verdadero problema, deseando que no fuera tan difícil lo que quería para él en ese momento. Sus miradas escaparon fuera de la ventanilla de la limusina, mientras que ante ellos pasaban en cámara lenta los edificios, museos, teatros, la gente caminando bajo la lluvia, con enormes y hermosos paraguas protegiéndolos de esas gotas frías como hielo que eran derramadas desde el cielo hasta chocar quedamente contra el suelo, produciendo melodías que solo podían ser totalmente captadas por la naturaleza, ya que las personas no son de dar importancia a esas bellas cosas. Esos regalos que muchos ignoramos y que representa un fenómeno de vida, que es regalado sin pretensiones.

El departamento que Yunho había rentado para su estadía estaba cerca del museo donde se haría la famosa exposición, el Louvre, el cual desfilaba frente a sus ojos, mostrando el resplandor de su incomparable belleza, aumentando las ansias de los pintores por que fuera el día de la exposición, para poder entrar en el y convivir con las miles de pinturas que ellos mismos se dedicaron a admirar a lo largo de su vida. Pocos minutos mas y ya se encontraban frente al departamento… una estructura gigantesca, totalmente revestida en cristales polarizados, edificación hexagonal en sus terminaciones, divina presentación frontal con escaleras doradas y una galería techada en la cual se incrustaba la puerta de entrada, donde el nombre de “Magestic” permanecía grabado en tonos plateados y rojos, definitivamente el moreno tenia un buen gusto, y por que no decirlo, el bolsillo bien lleno.

Los cuatro jóvenes bajaron del automóvil, los saludos no cesando se ser entregados; Jonghun prometió que al día siguiente los visitarían e irían a comer a algún restaurante mientras que su novio le decía a Jaejoong que mas tarde lo pasaría a buscar para que salieran un rato solo los dos y seguir con su charla de “Moda” en lo cual ninguno de los otros dos debía meterse, lo dijo porque Jonghun estaría ocupado con los últimos detalles de su exposición, además seria el anfitrión, y no quería estar solo en casa, así que lo pasaría a buscar. El pelinegro se mostró encantado y aceptó sin siquiera preguntarle a Yunho si estaba de acuerdo, lo que no seria problema ya que el moreno debía realizar algo muy importante antes de la gran charla que tenían pendiente.

La pareja se marcho dejando a los dos amigos frente al gran edificio que contenía el lugar donde se hospedarían por esos días, inmediatamente frente a ellos dos hombres vestidos con bonitos trajes negros con gris le proporcionaron la protección de dos paraguas para que no se mojaran demasiado, los acompañaron hasta la puerta de entrada y abrieron para que estos pudieran acceder al lugar. Observaban cada detalle de tan perfecto establecimiento, miles de empleados preguntando si necesitaban alguna cosa que estuviera en sus manos el proporcionarles, Yunho y Jaejoong caminaban tomados de la mano ante la atenta mirada de las jóvenes que estaban allí, coléricas al ver eso, los dos mas bellos hombres que jamás hayan visto tomados de la mano… eso debía ser una especie de broma. Pero ninguna de esas miradas asesinas e infestadas de envidia llegaban a los artistas, que preferían reír y combatir la felicidad de la persona a su lado, porque nada a su alrededor existía para ellos.

Unos cuantos pasos y ya se encontraban dentro del ascensor, el cual los llevaría a la habitación 304 en el séptimo piso, en una suit presidencial que los hospedaría durante 7 días, lo que por cierto aun Jaejoong no sabia. Y es que las ganas le pudieron al moreno, si en cualquier caso no llegaba a poder decirle al pelinegro todo lo que oculta en su anterior desde hace tantos años antes de la exposición lo haría después de ella, no había duda de que era el lugar apropiado, nada se lo impediría, solo esperaba que su valor y confianza no se quebrantaran. Séptimo piso, habitación 304, entraron a ella y tras ellos un joven dejo sus maletas, el pintor le dio una importante propina y este se marcho prestando antes una venia cortésmente; al cerrar la puerta los dos prácticamente se tiraron al sillón y largaron un profundo suspiro…

-cya estamos aquí… parecía que nunca llegaríamos. - bufó el moreno mientras ayudaba al pelinegro a remover la bufanda de su cuello.

- por fin, no veía la hora de llegar, necesitábamos un respiro Yunni…- claro que sus palabras traían consigo un doble sentido.

- quieres descansar?... - preguntó el pintor, depositando la bufanda y el gorro del pelinegro sobre una pequeña mesa al lado del sillón.

-no, me daré una ducha y luego me prepararé, Hongki pasará a buscarme en unas horas…- dijo con una sonrisa, incorporándose para inspeccionar la habitación…

- no hay problema, yo terminaré la pintura que expondré.- depositó un beso en la mejilla del pelinegro y luego tomó sus maletas para adentrarse en una de las habitaciones. Contrario a este el pelinegro se dirigió directamente al baño, donde una relajante ducha lo esperaba.



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Los temblores llegaban a su piel cada vez que lo tocaba, las lagrimas que caían de sus ojos silenciosamente le demostraban el dolor que el otro sufría. Mas vendas enredándose en su frágil cuerpo, un sentimiento que hace mucho creyó no volver a sentir aparecía en ese momento, las lagrimas cayendo de sus ojos sin detenerse, demostrando el dolor y a la vez alivio que lo embargaba, porque la esperanza aun no logró extinguirse, porque ese joven que curaba sus heridas le estaba dando aliento, tal vez lo ayudaría a superar lo que estaba viviendo, no obstante eran solo suposiciones de su mente carente de libertad, eran ideas que el creaba en base a sus necesidades. Jamás pensó sentir tanto dolor en su vida, sus labios estaban partidos y le daban una sensación de resequedad, su garganta ya ni siquiera podría hidratarse con litros de agua, cerrada totalmente por no pronunciar palabra durante esos seis meses. Permaneció tanto tiempo sin hablar que ya se había a acostumbrado, la idea de volver a hacerlo se esfumaba en las sombras, era seguro que no volvería a hablar en mucho tiempo; una punzada atravesándolo, el dolor volviendo en su baja espalda, las violaciones que sufrió dejaron ese estigma que muy difícilmente sanaría rápidamente, porque los dolores se incrementaban cada día mas y mas, los sangrados que primeramente aparecían de vez en cuando, ahora se producían con frecuencia… y en su mente aun esas preguntas ¿Por qué? Que era lo que le habían hecho, porque ese ser despreciable sentía tanto placer al hacerlo sufrir? Nunca olvidara la cara de satisfacción del sujeto a costa de los desgarradores dolores que el sentía cuando lo penetraba, era imposible olvidar la sensación de ser embestido sin cansancio por el sexo de ese desgraciado, que lo único que hacia era disfrutar a cuesta de su sufrimiento. ¿Era necesario? Hacerle esas perversidades, golpearlo, violarlo, lastimarlo sin compasión. ¿Acaso todas las personas serían así? No quería creer que todos los que se encontraban a su alrededor fueran ese modo, que rayos valía pensar en la opción de escapar cuando si lo hace sufriría de la misma manera? Seria buena la idea de escapar y someterse a la realidad del podrido mundo? Donde un despreciable hombre es capaz de violar hasta el cansancio a un niño de 16 años, que a pesar de sus ruegos jamás accedía a dejar de torturarlo…

Y allí estaba Kim Junsu... preguntándose las miles de preguntas que se formularon en su mente todo el tiempo de encierro. Siempre feliz demostrando sus virtudes, siendo amable con todo el que se cruzara en su camino, albergando ilusiones que deseaba cumplir para ver feliz a su padre, ese ser que tanto amo y que ahora no se encuentra a su lado protegiéndolo como siempre, interrogándose el que estaría pensando él en esos momentos ¿Qué pensaría su padre si se encontrara con vida? Alguna vez habría cruzado por su mente la idea de que su hijastro le haría eso a su propio hijo?, no… nadie se hubiera imaginado eso, ni siquiera él, pero ya ven que es como se dice, las apariencias engañan y ese sujeto logro engañar a todos con astucia, ocultando su maldad durante 13 años en los cuales aparentó ser el hermano mas responsable de todo, el que daría lo que fuera por su pequeño hermanastro.

Las lagrimas no deteniendo su descenso, la malévola sonrisa de su hermanastro el día en que sus padres murieron apareciendo frente a el, rodando ante sus ojos como si estuviera allí; el temor apoderándose de su cuerpo nuevamente, la fuerza de voluntad abandonándolo como a cada hora, el tenebroso dolor de cabeza quebrando con cada atisbo de entereza que le queda, la locura queriendo poseerlo.

- ya no te preocupes pequeño… dentro de poco el dolor pasará…- las vendas rodeando perfectamente el torso del niño. Jong Yi tomó un vaso de agua y ayudó al niño a beber de el, la situación haciéndole sentir mas culpable, la rabia hacia una persona intensificándose a mas no poder. Porque eso que estaba sucediendo era culpa de Kai, el era el bastardo que decidió meterse en esa clase de asuntos solamente por dinero, travergisando el verdadero motivo de la mafia. La desesperación del castaño al beber lo aterrorizó, parecía que no hubiera bebido liquido en semanas, pobre criatura, todo lo que le estaba sucediendo era horrible pero el no se quedaría con los brazos cruzados, sabía que no debía meterse en los asuntos de Kai, pero descubriría quien es el que ordenó el secuestro de ese niño, quien pagaría por lo que hizo. ¿Qué estaba pensando? Definitivamente actuaba extraño, nunca se metió en los asuntos profundos de Gakuen, ni siquiera de los Yakuza, pero ahora era diferente, ese niño sufrió demasiado, y el maldito que produjo eso debía recibir su castigo. Así se sentiría mas tranquilo.

El contenido del vaso se deslizo por la garganta del castaño, las lagrimas se le acabaron y una pesadez se apropio de todo su cuerpo, aunque sea estaba algo tranquilo, sabia que al día siguiente ese asqueroso ser no lo molestaría, por lo menos el calvario no seria total. ¿Era malo alegrarse por la muerte de alguien? Si… estaba yendo contra los pensamientos de su Dios, no obstante la alegría que la muerte de ese sujeto le produjo tenia argumentos, se había convertido en un pecador.

- debo irme… pero pasaré mañana a traerte tus alimentos y ayudarte a bañar… - decía mientras acariciaba sus mejillas, extrañamente el niño no se negaba, lo cual decía que ya no le tenia miedo como la primera vez que lo vio, confianza que ni siquiera le tubo cuando le entregó el diario en el que escribe desde hace 4 meses. - no se quien te habrá metido aquí, pero juro que lo pagara…- fueron las palabras de Jong Yi, los ojos del niño se abrieron de par en par… ¿El lo ayudaría? ¿Podría confiar? no… era muy pronto para eso. Sus miradas se encontraron un momento hasta que el mayor se incorporó para marcharse, un débil agarre de su chaleco hizo que se detuviera, el niño le hizo una seña para que se acercara, de pronto este tomó una de sus manos y depositó un beso sobre ella, tal vez una demostración de su agradecimiento por lo que hizo. Los ojos de Jong Yi se aguaron repentinamente, la ira volviendo como al principio, unas ganas tremendas de matar poseyeron su ser, y nuevamente la culpa.

- soy una basura, pero no tanto como para dañar a un niño, ten claro que el mal nacido que te metió aquí lo pagará…- se marchó, dejando a un triste Junsu sumergido nuevamente en el llanto debido al dolor que sentía en su cuerpo, pero mas en su alma, porque a pesar de todo, por mas que una esperanza se asemejara en su corazón nada borraría todas las cicatrices, nada seria capaz de eliminar de su mente todo por lo que vivió, todo lo que le hicieron las personas.



Sus pies caminaban por los pasillos con bronca, la ira no se la quitaría nada ni nadie; los llamados de sus empleados eran ignorados, en ese momento no le importaba nada así que sin mas se dirigió hasta la mansión Shim, donde seguramente podía ver el rostro de su amigo y tal vez desahogar un poco la impotencia que todo le producía, estaba cansado, ya no quería vivir rodeado de esa inmundicia.

Su carro lo esperaba fuera de la gran construcción que era Gakuen Heaven, reconocida por ser uno de los edificios mas grandes de Japón. Donde todos sabían se reunían los poderosos mas peligrosos del país. En un abrir y cerrar de ojos ya paseaba dentro de la gran mansión, y al toparse con la puerta que daba a la habitación de su amigo entró sin siquiera llamar antes. Esa era una de las libertades que poseía.

El enorme y lujoso cuarto estaba vacío, música clásica de fondo le decía que su compañero se encontraba en ella, y antes de comenzar a buscar un joven salió del baño, una toalla amarrada a su cintura, el cabello aun escurriendo agua y su cuerpo empapado. La expresión de Jong Yi no se inmutó en lo absoluto, solo se sentó en un sillón mirando por un gran ventanal el verde que decoraba el jardín de la mansión. El otro por su parte solo se dirigió al closet para buscar ropa y vestirse; ni siquiera se saludaron, el silencio actuaba entre ellos.

- discutiste con tu padre?... - preguntó el dueño de casa sin apartar la vista de lo que hacia.

- discutí con el tuyo… - respondió con sarcasmo.

- ya somos dos, ese desgraciado me saca de quicio. - sus dientes presionaron con fuerza, el enojo apareciendo en su semblante.

- estoy arto Changmin… arto de tu padre, del mío, de todo…- tristeza caracterizando sus palabras.

- lo se… no eres el único.-

- maté a un sujeto hoy…- continuaba musitando sin desviar la vista.

- ¿Qué?... -

- como lo escuchaste, acabo de matar a un mal nacido…-

- se puede saber a que se debe tu comportamiento…-

- estoy arto, y se que no soportaré mucho mas esto…-

-no digas eso, que pretendes hacer? Tienes bien en claro que si decides abandonar los Yakuza te perseguirán hasta aniquilarte, es una deshonra que hagamos eso. Somos sus lideres por ente debemos seguir las reglas…-

- REGLAS!! Estoy arto de las malditas reglas!! Un enfermo frente a mis ojos estaba ultrajando a una criatura de unos 15 años y quieres que me quede sin hacer nada!! QUE MIERDA DEBO HACER CHANGMIN!!... - las manos estirando sus cabellos, la desesperación volviendo a el.

- ………………. - no contestó, no había argumento con que responderle, sentía lo mismo.

- ya no quiero esto!! …- los ojos llorosos, la respiración entrecortada, sus nervios de punta. Se paró y caminó hacia la entrada, se marcharía, estaba muy histérico y necesitaba tranquilizarse.

Antes de que pudiera salir unos brazos lo apresaron por la espalda impidiéndole salir de allí. Una respiración chocando contra su cuello, un calor conocido siendo despedido del cuerpo del otro.

- estamos los dos muy estresados Jong Yi, debemos tranquilizarnos y pensar bien lo que haremos. - sus labios comenzaron a pasarse por la apetecible piel del menor. Este no ejecutó acción, solo miraba el frente resignado, las familiares actitudes de su amigo no le eran indiferentes.

- hoy no Changmin…- trató de zafarse del agarre pero el mayor se negó.

- liberemos un poco de tensión… - una mano recorriendo el cuerpo del otro, quien en un sorpresivo movimiento logró librarse del agarre de Changmin.

- no estoy de ánimos…- giró decidido a irse cuando en eso sintió que lo tomaban con fiereza para empujarlo contra la pared. Sus manos fueron sujetadas y ahora sus labios eran apresados por los del otro en un beso salvaje. Siguió resistiéndose hasta que creyó eso una perdida de tiempo, porque en el momento en que probaba esos labios ya nada podía separarlo de ellos.

- nghh… dije… que no min…- vanos esfuerzos, el mayor lo besaba con desesperación, ni siquiera pensó las palabras de su amigo quien le decía que se detenga.

- déjate de estupideces Jong Yi, no te estoy preguntando. - aplicó mas fuerza en su agarre y volvió a besar los labios del menor quien desistió de la idea de resistirse. Ahora sus manos tomaron la cintura de este para dirigirlo hacia la cama, donde lo tiró bruscamente para acto seguido comenzar a desvestirlo.

La vista del pelioscuro se perdió a un lado, ladeó el rostro sin prestar atención en lo que hacia el otro, dejándole todo su cuerpo a disposición, sin siquiera pensar en la idea de resistirse, porque así era, siempre fue de ese modo, cada que Changmin tenía ganas de sexo el se convertía en su barragana, dejaba que el otro saciara su deseo con el. pero… ¿Por qué nunca se daba cuenta? Años de amistad y jamás se pregunto en si para el era solo sexo, no se detuvo a preguntarle si disfrutaba con lo que hacían siempre cuando a alguno de los dos se le antojaba, no obstante para Changmin solo significa eso, una liberación de tenciones, con el sexo desenfrenado se desconectaban de sus problemas, de lo que les rodeaba, sin embargo para Jong Yi no significaba lo mismo, el… lo ama. Eso talvez es el peor error que pudo haber comentado, Changmin nunca cambiara, y aun así prefiere someterse a esas entregas donde solo hay deseo de su parte a perderlo, a no volver a contemplar su sonrisa, a no sentir su candente lengua entrelazándose con la suya en una lucha sin fin, a no volver a sentir el caliente liquido de su esencia recorriendo su interior, a no tenerlo a su lado…

Resignado miró fijamente las orbes del mayor, se quedaron solo unos momentos observándose sin pronunciar palabras; el pelioscuro se acercó a sus labios y comenzó a besarlo, apartando los pensamientos, decidido nuevamente a apaciguar el deseo de su amigo, y el propio. Entrelazó sus lenguas con incomparable desesperación, siguiendo las ordenes de su corazón, el que le decía que jamás podría separarse de Changmin, que nunca tendría prioridad sobre él, porque esta conciente de que lo obedecerá hasta el final aunque esto implique una relación enteramente carnal. Una sonrisa curvando los labios del menor Shim, sabia de antemano que Jong Yi jamás le negaría eso, y es que por mas que lo pensaba el también lo necesitaba; era su único amigo, la persona en la que confiaba y ciertamente a quien le atribuya respeto. Es un descarado y lo sabe, sin embargo no estaba dispuesto a renunciar al cuerpo del menor, era incomparable y el único que saciaba su deseo, Jong Yi era con quien podía entablar esa especie de amistad, nadie más. Muchas veces en las incontables horas de soledad que tenia en su desgraciada y monótona vida se preguntaba por qué lo seguía haciendo a pesar de los años; es conciente de que no esta enamorado de él, pero también sabe que perder a Jong Yi significaría su fin, él es el único que merece tocar su cuerpo. Hasta para él suena rara la idea, no obstante crecieron juntos, descubrieron todo al lado del otro, la desdicha, el dolor, las lagrimas, su sexualidad, el sexo… que haría si el otro decidía alejarse? Últimamente notó a su amigo desenfocado en su relación, no eran novios ni nada por el estilo, solo amigos, esos que comparten absolutamente todo, la mistad, las lagrimas, el pensamiento, los besos, una cama… y eso es lo que notó, desde un tiempo a la fecha Jong Yi se distanció, ya no lo buscaba como antes, ahora solo accedía si el lo llamaba y literalmente “Lo obligaba” a tener relaciones como lo estaba haciendo en ese momento, solo que el descontento que le producía el pensamiento de alejarse de él era devastador, afloraba su ira, no deseaba eso…

Prácticamente el aire les faltó, y Changmin salio de sus cavilaciones notando que ahora se encontraba tendido en el sillón donde anteriormente descansaba el cuerpo de la persona frente a el, gritando desquiciadamente mientras la lengua de su amigo recorre su torso desnudo, removiendo con sus labios las gotas que aun rodaban por su tostada piel; contempló el rostro del menor detenidamente, ¿que sentía realmente por el? era tan hermoso, tenia todas las cualidades que le gustaban en un hombre, personalidad, carisma, alegría, compañerismo, crueldad, frivolidad… todo; Jong Yi era un joven astuto, que tenia todas las armas suficientes para manejar la mafia oriental mas cruel, porque el lo era. Por mas que ante el se mostrara tierno, bondadoso y sereno, sabía que fuera de su cama, era totalmente diferente; ellos desde pequeños fueron sometidos a todo tipo de entrenamientos; artes marciales, boxeo, inteligencia, liderazgo… repentinamente mientras miraba como este atendía a sus gemidos comenzó a recordar esos años, donde su amigo siempre era el mejor, sus movimientos de karate superaban a gran escala los suyos, la frialdad que presentaba al disparar demostraron que seria un gran asesino, porque para eso fueron entrenados, efectivamente sus antepasados anhelaban continuar con la sangre destructiva que circula por sus venas, la mentalidad del humano es eso… destrucción.

No se sorprendió para nada cuando hace momentos este le confesó que había matado a un sujeto, no presentaba algo que no supiera, G Dragon era un joven que mataba a sangre fría si así lo estipulaba, la injusticia lo sacaba de quicio, porque ya no soportaba mas la vida que le fue asignada. El por el contrario se destacó en los estudios, el manejo de los capitales inversionistas de los mal nacidos terratenientes que ayudaban a que ese centro maligno creciera cada ves mas, sobrepasándose con los años, incrementando su capacidad destructiva; su inteligencia ayudaba en los negocios, a que nadie pudiera quitarle el trofeo a su padre, el cual despreciaba pero que temía traicionar a causa de la sangre, por ser lo único que tiene. Y así siguieron los pensamientos, sus ojos fuertemente cerrados, disfrutando de los movimientos de la lengua del pelioscuro que lo dejaba en el cielo; de su boca palabras inaudibles eran liberadas, y sonrió ante la situación, era cierto que por así decirse obligaba al menor a tener relaciones con el, sin embargo terminaba por convencerlo y este le proporcionaba un momento inolvidables, ya que si duda era el mejor, no se cansaría nunca de su fiel amigo.

El desprecio hacia su propio ser se incrementaba ¿es que siempre terminaría así? Le era imposible resistirse, todas las veces terminaba siendo su puta de turno, sin poder contradecir a ese joven que le hacia tanto daño indirectamente, porque para él presentaba una costumbre, Changmin se había acostumbrado a esa relación; presentaba lo fantástico tener sesiones de sexo durante horas a pesar de los largos años de amistad, que tal vez jamás se ha preguntado si el deseaba algo mas, ni siquiera se dispuso a preguntarle si el estaba de acuerdo con ello. ¿Pero como contradecirlo? Como alejarse si es el único que pudo tocar en su vida, porque en su mente permanece grabado ese día donde se entrego a Changmin, bajo la fachada de que eran amigos y solo lo harían por diversión, bajo la culpa de mentirle a ese hermosos joven que siempre lo trató y trataría como eso, su fiel amigo… no pudo evitarlo, por mas que intentó separarse de él los últimos días ahora se encuentra recorriendo su cuerpo con deseo, omitiendo el dolor que le causa, el agujero negro que se originó hace tiempo en su alma y se sigue agigantando con cada día que pasa; así que salió de sus cavilaciones y entregado totalmente a las sensaciones que Changmin le producía siguió con su labor, esas sensaciones que solo tenían un calificativo… amor.

Changmin estaba sentado en el enorme y blanco sillón mientras Jong Yi besaba su torso, degustándose por volver a sentir el sabor exquisito de su morena piel, los jadeos llegando a su oído y produciéndole el usual estremecimiento que la voz del mayor provocaba en el; no pudiendo contenerse mas subió sus labios hasta apresar la boca del moreno, usurpando fogosamente esa cavidad que lo volvía loco, se sentó sobre las piernas de este y enredo sus brazos en su cuello, para que de esta forma no pudiera separarse de sus labios, sintió como las manos de Changmin recorrían su espalda hasta colarse bajo su pantalón y tocar su trasero, hundiendo sin compasión tres dedos en su cavidad, preparándolo rápidamente por la urgencia que tenia su erección por penétralo. Su rostro se ocultó en el cuello del moreno, besando la piel de ese lugar, espantando de esa manera un poco el dolor que la intromisión le produjo. Todo fue rápido, Changmin se encontraba metiendo y sacando con fuerza los dedos de su cavidad, no importándole en lo absoluto el dolor que le provocaba. Estaba acostumbrado, el moreno era brusco, rudo y salvaje, solo se preocupaba por disfrutarlo al máximo aunque esto dañara a la persona con quien compartía tan intima entrega. Así que no reparó en ello, solo hacia lo que Changmin le ordenara, por más que luego se arrepintiera, lo amaba y eso comprendía el sufrir, ya que enamorarse de una persona como Shim Changmin significaba el infierno.

Sacó bruscamente sus dedos de la cavidad anal de Jong Yi recibiendo un grito de incomodidad, embozó una sonrisa al verle el rostro a su amigo, estaba totalmente entregado como siempre, eso le fascinaba por que sabia que obtendría siempre lo que quisiera del menor, era el único que satisfacía todos sus deseos, por ello tenia relaciones con él sin restricciones; todas sus demás conquistas no valían la pena, los desechaba luego del inmundo sexo, pero con Jong Yi era diferente, deseaba poseerlo a cada instante, si era posible todo el día, así fue durante los últimos 8 años y no cambiaria de allí en adelante, así que apartando esas divagaciones volvió a besarlo, mezclando sus respiraciones, aspirando también de su aroma y embriagantes sonidos que producía… era una exquisitez. Lo jaló con fuerza de los cabellos y separó un poco sus rostros para verle la expresión, el otro estaba totalmente extasiado, solo a su merced; dirigió una mano a la toalla que tapaba su intimidad, removiendo esa prenda y mostrando la prominente erección bajo ella. Jong Yi solo lo miró, estaba muy excitado y como siempre ya no había marcha atrás, así que con una mano empezó a masajear su miembro, recibiendo los más delirantes gemidos como recompensa. El menor aun permanecía sentado sobre sus piernas, el chaleco tirado en el suelo junto a la toalla, su torso descubierto pero la camisa aun sobre su cuerpo, el Jean desabrochado pero sin ser removido de su anatomía. Su boca produciendo sonoros chasquidos junto a la boca de Changmin, los dos se devoraban sin contención, la pasión en sus cuerpos era desbordante, y el calor ya inundaba la habitación, el la cual solo se escuchaban sus gemidos, las palabras sin sentidos que escapaban de sus bocas y se perdían en la del otro; la mano del pelioscuro aun masturbando el sexo del mayor, ofreciéndole una erótica visión a este, quien lo agarró del cabello con fuerza y separando sus labios se acercó a su oído para susurrarle.

- mmghhhh… ahhh… Jong, hazlo con tu boca, házmelo con tu boca…- los invisibles bellos de la espalda del pelioscuro se erizaron ante esa palabras, y los temblores en la totalidad de su cuerpo no se detenían, menos aun cuando Changmin comenzó a lamer la piel de su cuello…

- ahhh… nghh!! Chang… Changmin no… no quiero... - decía entrecortadamente, no deseaba hacerlo, no en esa situación, por que ahora mas que nunca sentía que Changmin jamás lo querría como algo mas que no fuera su amigo, eso le destrozaba, era cierto que se rebajó como nadie ante el joven frente suyo, eso lo lastimaba mucho, ya no quería seguir haciéndolo.

- compláceme como siempre lo has hecho… mmhhhhh… quiero que lo hagas…- susurraba mientras reafirmaba su agarre a los cabellos del menor; sin previo aviso hizo que lentamente este se bajara de sus piernas, sin separar sus labios para que no resultara tan brusco para el otro, lo besaba con deseo, reteniendo la total atención del chico y manejándolo a su antojo; así que cuando este ya se encontró arrodillado entre sus piernas comenzó a forzarlo para que bajara sus labios, previamente descendiendo con una estela de besos por su desnudo torso. Los ojos del menor estaban fuertemente cerrados, lo que sentía en ese momento era difícil de describir, pero la palabra talvez más cercana a sus emociones era… humillación. Sabia que no tenia la voluntad suficiente para contradecirlo, sabia que siempre se terminaría doblegando a sus mandatos ¿tan desagradable se le hacia el sexo oral? No… no era eso, pero saber que la persona a quien le entregas todo de ti solo lo hace por satisfacción es humillante, y aunque para el resulte algo de suma importancia sabe que en el fondo Changmin lo toma a la ligera. Mejor dicho siempre se toma todo lo íntimo a la ligera, ni una vez se detuvo siquiera a preguntarle ¿te duele? ¿Quieres que siga? O un simple ¿te sientes bien? Claro, eso era demasiado para Shim Changmin, el solo disfruta hasta la ultima gota de sudor que su cuerpo derrama, reacio a detenerse a esperarlo, sin importarle que cada una de esas entregas se lleva un pedazo de su vida, de su corazón.

De repente y sin previo aviso la mano que jalaba sus cabellos lo obligó a engullir su miembro, tan grande y palpitando en deseo, no se contradijo más y comenzó a succionarlo, pero la mano que retenía su cabeza le imponía un ritmo frenético, Changmin estaba cerca del clímax. Una punzada en su estomago, la repulsión invadiéndolo con fuerza, un vacío, porque eso era solo eso… solo sexo. Las lagrimas deseaban salir de sus ojos, las emociones que vivió en el día eran demasiadas y para su fastidio ahora se encontraba satisfaciendo a su amigo, quien gritaba desquiciadamente ante las succiones en su sexo, mordiendo su labio inferior y cerrando con fuerza sus ojos sin detener el ritmo impuesto por su mano, que por cierto sujetaba con mas fuerza sus cabellos. Y la razón era algo que no compendia, irónico pero cierto, por mas que tratara no podía sacárselo del corazón, estaba tan enterrado en el que sufriría mas si se alejara de su lado, así que fácilmente se doblegaba ante él y dejaba que hiciera lo que quisiera, aunque solo implicara una cama.

Ese pedazo de carne llegaba mas profundo hasta tocar su garganta, los gritos se intensificaban y a pesar de todo se encontraba sumamente excitado, era el único que podía encenderlo de esa manera.

- aahhhhh!! Mnghhhh!! Ahh, si… mmm… sigue así, no te detengas…- gritaba sin descanso, el orgasmo próximo.

A sabiendas de que pronto se correría intentó separarse, más esto le fue negado, el agarre se intensificaba cada vez más y la profunda mirada de Changmin le demostró que quería correrse en su boca.

- mghhh… nghhh… no… espera, no, mgghh!! no, no quiero…- trataba de hablar Jong Yi, su pedido no era escuchado, al contrario el moreno comenzó a masturbar su erección mientras sostenía la boca del otro sobre este, no dejándole que se apartase, le resultaba erótico correrse en la boca del menor, por eso solo lo hacia, disfrutaba al contemplar su expresión, disfrutaba y se excitaba aun mas. El liquido fue liberado pero la boca del pelioscuro pudo separase antes de que la totalidad del semen de Changmin se vaciara en su cavidad, como consecuencia de esto parte de el se desparramo por su rostro y torso, escupió el resto que se refugiaba en su boca, mirando luego con indignación a joven frente a él, quien solo respiraba entrecortadamente con supremo goce en cada una de sus expresiones.

- ahhhh… que te sucede hoy…- preguntó mientras se acercaba a los labios del pelioscuro…

-………………- no contestó, sus manos trataban de remover el liquido seminal de su cuerpo, un poco asqueado ante la acción, y no porque no lo hubiera hecho antes, sino porque se sentía mal consigo mismo, porque permitió eso durante mucho tiempo a pesar de saber que Changmin nunca lo amaría como el, estaba cansado de toda esa situación.

Al no recibir respuesta, se incorporó del sillón e hizo que el otro también se levantara, apresó con una mano su mandíbula y con fuerza lo obligó a besarlo, sujetando la cintura de este, acercándolo más a su cuerpo. No pudo resistirse, así que respondió al beso al mismo tiempo que su espalda chocaba contra la fría pared; las manos de Changmin se dedicaron a remover su Jean, la tela se deslizó lentamente por sus piernas hasta caer al suelo, unos cuantos movimientos más y pudo sacarlo por completo junto a sus zapatos, quedando de esta manera prácticamente desnudo. Su erección chocó contra la del moreno, que por cierto estaba nuevamente excitado; Se movían para ofrecerse mas contacto, y gemían como locos con tan solo el roce de sus cuerpos. Una fina capa de sudor cubriendo sus cuerpos, el calor quemando sus pieles, el deseo no pudiendo ser controlado por más tiempo. Changmin en un rápido movimiento dejo a
Jong Yi de espaldas hacia él, este solo ladeó su rostro y apoyo el pecho a la pared, esperando que lo penetraran. Ya todo era familiar, el menor se odiaba por ser débil y no poder resistirse, incluso podría llegar a matar a sangre fría, sin embargo el negarse a las caricias de Changmin presentaba el delirio, sin esas caricias no era nada.

- ahhhh!! Dios, no puedo creer como me pones… mghhhh…ahhh…- susurraba a medida que su erección se frotaba contra el trasero del pelioscuro, besando su nuca, acariciando su trasero. La espera se le hacia delirante, sin previo aviso se adentró en el interior del pelioscuro, quien no hizo mas que gritar y morder su labio inferior a causa de la intromisión. La respiración del moreno chocando contra su cuello, y sus ronroneos excitándolo en demasía. Ni siquiera dejó que pasasen unos segundos que ya había comenzado con las embestidas, en su rostro no se podía notar nada mas que no fuera el placer que su amigo le proporcionaba, totalmente sumergido en el mar de sensaciones que esa entrega como tantas otras le producía; instintivamente enterró su olfato en los suaves cabellos del pelicorto, aspirando su aroma, ese característico sabor a frutas del shampoo del menor, ese natural aroma que amaba, porque solo Jong Yi podía tenerle, porque solo el quería hacerle sentir de esa manera. Bajó sus labios hasta toparse con el modulo de su oreja, lo lamió detenidamente sintiendo como Jong Yi recostaba la cabeza sobre uno de sus hombros, inmerso en el placer, totalmente ido de la realidad tal y como él se sentía. Y por inercia las palabras comenzaron a escapar de sus labios aun sin pensarlo, un “Eres fabuloso” fue susurrado, lo que hizo que el otro muy diferente a lo que suponía el mayor se sintiera morir, ya que eso le decía que nunca dejaría de ser “Un amigo de cama” con el cual liberaba las tensiones adquiridas al vivir en ese ambiente, al no poder contradecir a su padre, lo frustrado que se siente al saber que no puede realizar lo que desea.

Pero ya no importaba, dejaría las cosas como estaban y se dedicaría a hacer su vida, tratar de discutir el tipo de relación que llevaban con Changmin seria una perdida de tiempo, solamente trataría de sacárselo lentamente del alma, que el flujo de la vida siga su curso sin interrupciones y que suceda lo que deba suceder, porque el estar a cada minuto pensando como hacer para afrontar su triste situación se llevaba su vida, le quitaba el poco aliento que tenia para seguir adelante. ¿Habrá alguna alternativa? No lo pensaba así, estaba conciente que el día que le dijera a Changmin que todos esos años no fue solo amistad el moreno se alejaría, porque odiaba las relaciones formales, pero mas trágico aun, porque no estaba enamorado de él. Tendría que dejar todo como estaba, si en algún momento sus sentimientos fueran correspondidos se entregaría por completo, más de lo que lo estaba haciendo, pero si por esas crueldades del destino su Changminnie encuentra a otra u otro en el camino lo dejaría ir, solo que en ese instante su vida se extinguiría. Una triste sonrisa se asemejó a sus labios, los cuales trataban de reprimir los gemidos que su garganta liberaba, ¿era posible pensar esas cosas mientras estas siendo penetrado de esa manera? Si… era un idiota.

- ahhhhhh… ahhhh… mmhhhh… estas, mmmhhh, estas muy callado…- musitó entre gemidos, le sorprendía un poco que Jong Yi se mostrara tan ausente, nunca era así, por el contrario ambos deliraban en el placer cada que sus cuerpos se fundían en uno, caso contrario a lo que sucedía en ese preciso momento.

- ahhhhhhhh, sabes… sabes que me encanta… mmnhhhhh…- y por que mentirle si era justamente lo que sentía, Changmin lo transportaba a otro mundo, eso que sentía no podía ser comparado con nada a pesar de la contienda interna que debía superar. Tomó entre sus dedos los mojados cabellos del moreno y lo beso con desesperación, sus bocas produciendo esos plurales chasquidos que se perdían en la atmósfera del recinto, sus cuerpos moviéndose al compás mientras que la excitación llegaba a su punto máximo. Las caderas del moreno chocaban con salvajismo la intimidad del pelicorto, sentía como la piel de su erección subía y bajaba a medida que lo penetraba, producto que la opresión que ejercían contra el las paredes internas del menor, ese ardor en su miembro a pesar de generarle un placer inmenso era indicio de que se correría por segunda vez. En un fuerte movimiento inesperado salio del interior del pelioscuro, lo tomó de las caderas y lo giró para que quedaran frente a frente, acto seguido mientras lo besaba con intensidad amasó la erección de este entre sus dedos y la masajeó para brindarle eso que el sintió al principio. Se enriquecía con los gemidos y suplicas del menor, era una música peculiar y adictita que lo envolvía en un manto de locura y perdición, donde lo único que escuchaba era dicha melodía, la cual solo el pelioscuro era capaz de producir; los brazos de su chico se enredador en su cuello, sus labios no se separaban y le brindaron un beso casi mágico, lento, pausado y tierno, por cierto uno de esos besos que le encantaba compartir con Jong Yi, únicamente con quien podía tener esa clase de entrega, ya que a pesar de todo, de lo que el pensara y de lo que Jong Yi pensara, lo quería, no lo amaba, pero lo quería… ¿es difícil de entender? Para el también lo era…

Su relación traspasaba la amistad pero no fecundaba en el amor, nunca se detuvieron a hablar pasivos sobre el tema, mas tampoco fue necesario porque ninguno lo propuso, solo que eso no quitaba el hecho de que en sus momentos a solas con su conciencia no pensara en la relación que conllevaba con el pelioscuro; era raro, no se atrevía a decir que estaba enamorado, no obstante si en algún momento su amigo decidiera irse de su lado… ¿Qué haría? Definitivamente lo detendría y le obligaría a permanecer a su lado, no aceptaba la idea de perderlo. Sabe lo errado que esta, pero así es, y sabe que su Jong no se alejaría aunque lo quisiera, ambos representan mucho para el otro, son lo único que tienen, así fue siempre, y así seguiría siendo por mas signifique sexo… el sexo que los distraía de la realidad.


Pasos lentos, pausados, que guiaban al pelioscuro hasta la cama, Changmin tomó su frágil cintura y lo tumbó, cayendo el menor en el blanco acolchado, ese que estaba totalmente infestado por el aroma de su minnie. Se dejó hacer, preemitió que la escena fuera conducida por el moreno, quien lo penetró con una fuerte estocada sin siquiera avisarle; apresó una almohada y su puño comenzó a estrujarla, el dolor y placer se mezclaban mágicamente haciéndole sentir desfallecer; la erección de Changmin llegaba cada vez mas profundo en su interior, la calentura se esparcía por cada célula en ambos, y sus ojos se deleitaban con la visión frente a el, Changmin no paraba de gritar, los ojos cerrados, las gotas rodando por sus sienes y sus mejillas de un color carmín, mas el revoltijo en su cabellera le hacia ver arrebatadoramente sexy; colocó una de sus piernas en el hombro del mayor mientras que la otra se enredo en su cintura, apresándolo mas, contrayendo su entrada para que la presión en el sexo del mayor le brindara mas placer del que sentían. El moreno sonrió, por fin su chico había recuperado esa confianza que tenia cuando se entregaban, eso le hacia sentir feliz, porque la distancia que los separaba en el momento que entro por esa puerta ya había sido eliminada. Se hincó aun mas sobre el, provocándole un fuerte dolor por la posición que había alcanzado, juntó sus labios y ambos volvieron a fundirse en un relajante beso, en lo que este duró los movimientos del moreno cesaron, dando paso al entero disfrute de la húmeda cavidad de su amigo, lamiendo cada parte de ella y deleitándose con el licor que esos labios producían, el cual lo embriagaba, el único sabor familiar que sintió en su vida, por eso nunca besaba a sus amantes, no lo hacia, era asquearte y repulsivo, solo los sabios de Jong Yi podían fundirse con los suyos.

- mmmhhhh… ahhh!! Qu-quiero que te muevas… házmelo… min... ahhhhhhh... - suplicaba el pelioscuro, otra sonrisa en el rostro del mayor al escucharlo suplicar, así que sin dudarlo comenzó con las embestidas, trataba de llegar lo mas profundo que podía, arrancando delirantes gritos en ambos, sintiéndose pleno con ello.

Los minutos seguían su curso y aun ellos no se detenían, todo era magnifico; en un movimiento las manos de Jong Yi se entrelazaron con las del moreno, quien solo sonrió enternecido por la acción de su amigo, estaba en el limite, sus manos entrelazadas se sujetaban con fuerza, los últimos gritos siendo liberados, el movimiento de sus cuerpos frenéticamente enloquecedor. Las caderas del mayor lo embestían con locura, parecía que en cualquier momento lo partiría en dos, pero aun así ambas piernas se enredaron en su cintura, apresándolo más hacia su cuerpo, profundizando las estocadas; las bocas devorándose en el momento que un último grito se pierde en ellas, sus músculos tensándose completamente. La cavidad del pelioscuro sintió un calor asfixiante que la recorría hasta el último rincón existente, el goce que reflejaba su rostro no pudiendo ser mayor, el caliente semen de Changmin resbalando de su cavidad aunque aun no haya salido de su interior. El moreno aun se mantenía en su posición, admirando a la persona bajo su cuerpo, tratando de asimilar las sensaciones del orgasmo y sonriendo por que nuevamente lo hicieron, y otra vez se sintió de esa manera, en las nubes… Los ojos del pelioscuro se perdieron en las orbes chocolate de su amigo, a pesar de sentir todo su cuerpo destruido se levanto un poco para acercarse a los labios del moreno.

- te quiero Changmin…- lo abrasó por la espalda, unas ganas inmensas de llorar lo acosaron pero no cedió, el no podía llorar, y menos frente a Changmin y después de lo que sucedió hace solo instantes. El moreno sonrió, aceptó gustoso el abraso y recorrió la espalda del menor con sus manos, sintiéndose plenamente al hacerlo, porque era lo único que tenia, aunque no lo amara era lo único que necesitaba.

- yo también te quiero mi Jong Yi, eres lo único que tengo, mi mejor amigo…- una estaca atravesando su cuerpo, sintió una fea y grave punzada en su pecho, y las lagrimas salieron descontroladas, el dolor que esas palabras le causaron era tremendo. El mismo en un desesperado movimiento hizo que Changmin salga de su interior, cubrió sus ojos con una mano y rápidamente se dirigió al baño. Changmin quedó un poco descolocado con la acción del menor, mas no le dio demasiada importancia, así que se estiró un poco y posó su espalda sobre el respaldo de la cama, tapando su intimidad con el acolchado, resistiendo así el frío que lo sacudió. Esperando que Jong Yi saliera del baño y se recostara en su pecho, y así poder desahogarse, eliminar la frustración que siente hacia la vida.

Las calientes gotas resbalaban por su cuerpo, el dolor en su intimidad sacándolo un poco de orbita y las lagrimas confundiéndose con el resto del agua. En su mente se repetían las ultimas palabras de Changmin, y cayó a la realidad… por mas que se entregue un millón de veces mas a él nunca lo amaría, lo quería a su manera, solo como un fiel amigo, pero nada mas ¿podría seguir resistiendo esa relación? No lo sabía, de lo único que estaba consciente era de que lo estaba destruyendo, Changmin aun sin saberlo estaba matando al gran G Dragon. Los temblores le demostraron que debía salir y refugiarse en el calido pecho de su amigo, como siempre. Salio cubierto en su bata hasta toparse con un pensativo Changmin que fumaba un cigarrillo casi consumido. Desnudó su figura ante la atenta mirada del moreno y se cobijó dentro del acolchado; por inercia se acomodó junto al desnudo cuerpo del moreno y dejó que este rodeara su cintura con uno de sus brazos, luego reposó su rostro en el amplio y acogedor pecho del mayor.

- en que piensas… - Changmin le dio la última bocanada a su cigarrillo y luego lo depositó en el cenicero, liberó el amargo humo de sus pulmones al aire y echó un profundo suspiro.

- mi abuelo acaba de morir…- dijo sin inmutarse…- con eso su millonaria fortuna esta ahora en mis manos.-

- y que piensas hacer…- preguntó quedamente, no entendía muy bien a donde deseaba llegar el otro.

- no lo se… tal vez ambos podamos hacer algo… - sus miradas se encontraron, y lentamente Changmin se acercó a los labios del pelioscuro para fundirse en un delicado beso, acariciando su mejilla con un dedo, deleitándose con los labios de su amigo.

No dijeron mas nada, solo se taparon totalmente con el acolchado, dispuestos a descansar, había sido un agotador día para ambos y era preferible no dar mas detalles del asunto. Changmin se durmió al instante, sin embargo la mente de Jong Yi no conseguía hacerlo, se levantó y vistió su desnudez, se acercó a los labios del moreno para depositar un corto beso sobre ellos, permaneció unos segundos inmóvil, contemplando a ese joven que tanto dolor le provocaba, sin querer una ultima lagrima rodó por su mejilla y luego de eso decidió irse, tenia que hacer cosas importantes, la imagen de un chico apareciendo frente a el. Miró su reloj, 21:45 p.m, se había hecho muy tarde… sin mas salió de la mansión con el alma aun mas destruida que antes, pero con un objetivo importante…

Necesitaba ir a cuidar al niño, mas importante aun, desde ese momento comenzaban sus investigaciones, descubriría al bastardo que pagaba su secuestro, y ajustaría muchas cuentas con el…


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- OK…enseguida bajo Hongki…- dijo el pelinegro al aparato metálico incrustado a un lado de la puerta, la tecnología en ese lugar era muy avanzada, solo que nunca superaría a la de Japón, o por lo menos así lo pensó Jaejoong en sus adentros, no porque no le agradara aquel lujoso apartamento, sino porque presentaba una admiración hacia Japón, ya que a pesar de ser su lugar favorito era bellísimo, tenia todo lo necesario para impactar al mundo. Hongki ya se encontraba fuera del edificio esperándolo para ir a tomar un café y charlar sobre temas de modelare y demás, pero principalmente para conocerse mas y entablar una linda amistad que quien sabe, podría durar mucho tiempo; la lluvia seguía siendo poderosa así que optaron por salir solo a un café y disfrutar de lo bello de un día lluvioso con una buena compañía; el pelilargo lo esperaba en la limusina personal de Jonghun, de la cual disponía a su antojo ya que prácticamente podría decirse están “Comprometidos” y la riqueza de su novio estaba en su total control. Mas eso no le internaba, no cuando anteriormente fue el hijo del ministro de salud y la importantísima modelo coreana Soo Bin, la riqueza era algo sin cuido para el…

El pelinegro se dirigió a una de la dos habitaciones que contenía el departamento, donde sin duda encontró al moreno sumergido en su mundo de cuadros y colores, muy concentrado terminando una pintura, la cual no pudo distinguir por estar delante del moreno. Solo se asomó un poco por la puerta, lo suficiente para captar la atención de un concentrado Yunho, con sus lentes puestos y una taza de chocolate caliente que el mismo le había preparado en su mano, dispuesto a tomar un sorbo.

-ya me voy yunni…- dijo entre sonrisas.

- ok, abrígate bien y no tardes mucho. - inquirió con la mirada fija en la pintura que seria el centro de su exposición, observando el rostro de Jaejoong y volviendo a posar la mirada en la pintura, una sonrisa curvó sus labios.

- por que sonríes?... - un enternecedor puchero siendo revelado.

- no es nada joongie, solo diviértete y no tardes mucho…-

- solo serán un par de horas… adiós. - aun en el marco de la puerta dirigió una mano a sus labios, la besó y luego estiró la misma regalándole un beso a su Yunni, quien solo pudo reír a carcajadas y lamentarse por amarlo mas a cada momento. Salió alegre del edificio e inmediatamente se refugió de la lluvia en la hermosa limusina que lo esperaba, saludando a la persona dentro y luego marchando hacia el café donde habían acordado irían.



En el momento en que escuchó la puerta de entrada azotarse su semblante cambió drásticamente, a el una triste mueca acudió, opacando el natural brillo de sus ojos que estaban colapsando en lagrimas. Jung Yunho era una persona fuerte, mejor dicho la mas fuerte de todas, sin embargo eso no quitaba el hecho de que algunas veces se sintiera morir, porque a pesar de todo, no consiguió lo único que su corazón anhelaba, el amor de Jaejoong. Sus ojos clavados en la pintura frente a el, la que por cierto ya estaba terminada; observó con dolor cada línea, el contraste y la nitidez que los efectos de sus manos y los oleos efectuaron en el lienzo, orgulloso por su creación, el retrato mas bello que jamás haya hecho, el cuerpo de Jaejoong en todo su esplendor. Sus dedos palparon la tela, mientras lo hacia las lagrimas fueron liberadas, y efectivamente eso es lo que estaba esperando, que Jaejoong se marchara para poder desahogarse, para llorar sin que el lo escuchara, sin que le preguntaba por que lo hacia, por que tendría la obligación de decirle que llora por el, solo por el.

¿Por qué sucedía ahora? ¿No estaba feliz por legar a Francia junto a su amor y compartir ese tiempo a solas? Si, estaba muy feliz, solo que su llanto tenía otro motivo, lloraba por impotencia… por lo que paso hace solo un rato, porque sintió morir en un instante. Y maldijo el momento en que sus ojos se perdieron dentro de la habitación del pelinegro, maldijo todo lo conocido, ya que lo que sus ojos veían estaba muy lejos de ser suyo, o así lo pensaba, porque Jaejoong era ignorante de sus sentimientos y hasta que el no lo confesara seguirían en ese plan de mejores amigos. Había terminado su retrato así que iba a avisarle al pelinegro para que lo vea, sin embargo se encontró con una terrible visión, la puerta estaba entreabierta y en su interior pudo distinguir como este permanecía de espaldas a el buscando la ropa que se pondría, solo con una toalla amarrada a su cintura y las gotas aún vagando por su perfecto cuerpo. Tragó saliva, no podía apartar su vista, estaba hipnotizado. Miraba estupefacto cada movimiento del pelinegro, como este repentinamente comenzó a masajear su cuerpo con una crema que el conocía muy bien, esa que posea el olor a rosas que tanto adoraba aspirar de la piel del modelo, y lo hacia con tanta dedicación que dolía, porque el quería colocársela, el deseaba recorrer cada centímetro de piel con sus manos, era su mayor anhelo; de repente la toalla cayo al suelo, permitiéndole contemplarlo en todo su esplendor, muriendo al hacerlo, totalmente ido de la realidad.

Sencillamente no pudo seguir observando, su pena era gigantesca y se estaba lastimando cada vez mas, bien podría haber entrado, besarlo, tomarlo en ese preciso instante y decirle que lo amaba con toda su alma, pero no lo hizo, prefirió huir y refugiarse en ese solitario cuarto donde solo una pintura tenia sentido para el, en la cual Jaejoong permanecía grabado. Ni siquiera le pidió al moreno que posara nuevamente, en su mente cada detalle del modelo estaba perfectamente guardado, conocía todas y cada una de sus líneas, por eso no tubo ninguna especie de problemas al hacerla. Y allí estaba nuevamente Jung Yunho, perdido en su letargo doloroso, en esa laguna de pensamientos que lo hundía cada vez mas, destrozado, enojado, y perdido. ¿Cuándo seria el momento correcto para decírselo? No lo sabía, había llegado totalmente confiado pero ahora su mente perdió fortaleza, las lágrimas lo derribaban cada vez mas, su fuerza se desvanecía…

Se sentía entupidamente miserable…


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( nota de la autora: me estoy muriendo *___* soy mala con Yunni pero se lo merece por lo del tour de mirotic
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- tu también lo crees?...- preguntó el pelinegro ante la afirmación del pelilargo.

- eso es obvio…- inquirió antes de beber un sorbo de su capuchino… - si no se lo dices pronto perderás la oportunidad, y tal vez nunca mas te atrevas a confesarlo. Debes enfrentar tu realidad Jaejoong. - decía con seguridad el menor.

- esto es mas complicado que eso, tengo mucho miedo Hongki, miedo de lo que pase después de que se lo diga. - su mirada perdida en el negro color de su café..

- dime… ¿no estas cansado? ... - el pelinegro lo miró expectante.

- por qué lo preguntas… -

- digo, cansado de amarlo durante tantos años y no poder estar a su lado como quieres, cansado de soñar con él y despertar a la mañana siguiente cayendo en la realidad de que solo fue un sueño, deprimiéndote por la humillación en la cual te sumerges… cansado de eso… de haber perdido tanto tiempo de amor, un tiempo en el cual te deshojas lentamente como una flor marchita. - los ojos de Jaejoong comenzaron a aguarse, cada letra caló hondo en el, cada verdad le hacía caer en cuanta de su error. Mágicamente embozó una sonrisa, por fin alguien que lo entendía enteramente, con quien podía hablar sobre sus desesperados sentimientos, porque así fue, en el instante en que llegaron al café se vio en la urgencia de escupirle todo al menor, necesitaba desahogarse porque se lo contrario su pecho estallaría. Y Hongki lo entendió completamente, sin rodeos, sin mentiras, solo le dijo lo que pensaba y ahora en su cabeza las cosas estaban mas claras.

Las manos del menor apretaron las suyas sobre la mesa, brindándole la fuerza necesaria para seguir adelante. Desde el primer momento que vio a los amigos se dio cuenta de que algo había entre medio, ahora sus dudas fueron aclaradas y se sentía muy bien al saber que Jaejoong confiaba en el. Era una gran persona y se encontraba a gusto a su lado, sin descontar que de un tiempo a la fecha, desde que sus padres lo echaron de casa, no tiene a nadie mas que no fuera Jonghun para charlar, y Jaejoong le había confiado un voto de amistad, por eso se sentía feliz.

- no pareces tener 18 años… - una sonrisa siendo liberada, la calma regresando a su rostro y un pañuelo rosa de Puka <> secando la única lagrima que fue liberada de sus orbes.

- las situaciones de la vida me hicieron así… - su mirada tornándose melancólica, pero ni eso hacía desaparecer su mágica sonrisa.

- perdona… ni bien llegamos y yo te conté toda mi historia sin siquiera preguntarte sobre ti… soy un desconsiderado…-

-no te preocupes Jae… me encanta escuchar a las personas, y mas si puedo brindarle un modesto consejo que las ayude. -

- eres un sol. Pero cuéntame… quiero saber sobre tu noviazgo… - los ojos le brillaron y agudizó su oído para comenzar a escuchar la historia del pelilargo.

- solo diré que Jonghun es lo único que necesito para ser feliz. Lo amo mas que a mi vida y el me demostró lo mismo, peleó contra sus padres y los míos cuando se negaron a nuestro noviazgo, sus padres fueron menos rudos y a duras penas aceptaron lo que sentíamos, caso contrario al de los míos, ellos prefirieron expulsarme de la familia antes que los medios se enteraras que tenían un hijo afeminado…- con la cuchara revolvía sin sentido el café, quería decirlo como si no presentara nada para el, no obstante en su tono de voz se asemejaba la angustia que lo embargaba al acordarse de todo.

- es bueno saber que se aman y pelean ante todo para estar juntos, me siento como idiota hablando contigo, mientras yo aún luego de mas de 10 años no me he atrevido a hablar con Yunho…-

- todo lleva su tiempo, a algunas personas le cuenta mas, a otras menos, pero al final el se enterará y eso no puedes impedirlo. -

- lo se… y por ello estoy dispuesto a acelerar el tramite… - sonrió algo aliviado, la pesadez que tenia al llegar se había esfumado, su corazón estaba liviano. Y eso solo se lo debía agradecer a la persona frente suyo, a eso pequeño joven del cual debía aprender muchas cosas.

- tienes que apurarte, un hombre como Yunho no se encuentra todos los días…- sonrisa pícara.

- así que de esas nos las traemos? Déjame decirte que Jonghun no se queda atrás, fíjate que hasta se me antoja…- los dos se miraron, pararon un rato en seco, procesaron todas las estupideces que habían dicho en tan poco tiempo y luego se echaron a reír como bárbaros. Definitivamente se convertirían en buenos amigos.

Repentinamente la vista de Jaejoong se detuvo en una persona tras Hongki, que se iba acercando lentamente a ellos, era una hermosa mujer que los miraba desde algún tiempo, eso es lo que notó el pelinegro, en lo cual no reparó hasta ese momento.

- que sucede Jaej… - no terminó la frase porque frente a el apareció esa persona que tanto daño le había causado… su madre. - … que quieres Soo bin…- tan frío como sus palabras miraba a la mujer, quien traía el semblante un poco decaído, seguramente rogando perdón.

- necesito hablar contigo… - imploró la mujer de largos y lacios cabellos.

- no tengo nada de que hablar con usted, por favor si me permite estoy ocupado. - ni siquiera la miró a los ojos, su pecho latía aceleradamente, en cualquier momento las lagrimas empujarían para salir.

- yo mejor me retiro Hongki…- inquirió el pelinegro que se sentía fuera de lugar, debía dejar a Hongki hablar con su madre, tal vez esta necesitaba decirle algo importante.

- no!! Como creer que te dejaré ir solo, yo te traje, así que nos vamos los dos juntos. - casi imploró el pelilargo, sus manos sudando frío, la presencia de esa mujer lo alteraba de sobremanera.

- tomaré un taxi, hablo perfectamente el idioma así que no tendré problemas, además el departamento esta a solo 10 minutos de aquí. - dijo sonriente, quería dejarle en claro a Hongki que era buena idea hablar con su madre y dejar las cosas mas tranquilas.

- esta bien… nos vemos mañana…- dijo quedamente.

- toma… - le tendió un papel… - aquí esta mi numero, llámame si necesitas algo…- hizo una venia y se marcho de allí, observando desde la lejanía como la alta y bella mujer tomaba asiento en su antiguo lugar, echó un suspiro y colocó su abrigo sobre su cuerpo, acto seguido un taxi paro frente suyo dispuesto a llevarlo a su departamento, donde se encontraba su amor, al que por cierto no veía hace aproximadamente 40 minutos.


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Su mutismo no pudo ser apartado, cada vez mas sentía como la confusión de
Sentimientos se aglomeraban en su interior, pareciera como si un síndrome malévolo lo
hubiera poseído, presentándole todo cada vez más difícil. Estar en su silla, frente a ese cuadro por mas de media hora sin siquiera pestañear le demostró que lo que le sucedía no era un simple cambio de ánimo, realmente estaba mal. Sin embargo ese gusto amargo no desaparecía, ni siquiera el dulce y suave sabor del chocolate caliente que las manos de su hermoso chico le prepararon le había quitado ese sabor que se originó desde que lo vio, desde que comprendió que todo es mas grave de lo que piensa, porque ya no puede mas, si seguía así se volvería loco en poco tiempo, nunca se sintió de esa manera, es mas… estaba asustado. Aunque sea las lágrimas habían cesado, por lo menos no parecía un tonto niño desolado llorando entupidamente… ¿entupidamente? Podía considerarse un entupido, pero no lo era, llorar por amor no representaba a la estupidez, solo demostraba que era capaz de sufrir por amor, demostraba su desesperación al pensar no ser correspondido, y aún peor, en sentir que no tiene las agallas suficientes para confesárselo.

El agua no tan caliente caía sobre su desnudo cuerpo, temblaba a gran escala pero no le dio importancia, sus cavilaciones impedían que otra cosa que no fuera Jaejoong lo sacara de su ensimismamiento, el era el motivo de todo ¿a que punto? Nunca llegó a comprobar lo mucho que lo afectaba, tantos años al pendiente de su amigo, procurando que nada lo dañara y cuidándolo en las horas que su vida le permitía, solo Jaejoong, solo su amigo, solo su amor imposible… ¿tenia vida? No, ahora se daba cuenta que no tenia vida propia, todo lo que lo rodeaba tenia un solo nombre... Kim Jaejoong. Permanecía sin siquiera moverse bajo el chorro de agua, el lujoso baño, revestido con griferías doradas, le daba ese aire de soledad, era tan grande que inclusive lo deprimía mas… y nuevamente el pelinegro volvió a su mente, como le gustaría que apareciera tras el, que se encuentre en sus mismas condiciones, que lo rodee con sus brazos y le brinde el regalo de probar por primera vez sus labios, no solamente un contacto como esos besos que le robaba cuando esta dormido, quería que sus gustos se fundieran como lo hacia ese momento el agua bajo sus pies, ansiaba que Jaejoong lo buscara y le dijera que necesita que lo bese, que lo abrase y necesita que lo haga suyo. Un cosquilleo atacó su estomago, las imágenes previas a la salida del pelinegro volvieron a él, frente a sus ojos se paseaba el momento en que la toalla cayó al suelo y le permitió contemplar tal belleza, sintió la reacción que tuvo, simplemente el nudo que se originó en su garganta no permitiéndole siquiera respirar, el temblor de sus piernas al rehusarse a seguir sosteniendo el peso de su cuerpo, las gotas de transpiración vagando por sus sienes, la punzada en su bajo vientre al excitarse de sobremanera con tan solo una visión.

Todas esas reacciones fueron naciendo con mas fuerza en el, cerró sus ojos y trató de imaginarse que hubiera hecho si se atrevía a entrar… como hubiera sido su rechino, lo adiaría o se entregaría a el? ¿Seria capaz de permitirle tocar su cuerpo?



Efectivamente esos pensamientos lo afectaron en demasía, su miembro comenzó a despertar y el característico dolor apareció, suplicando atención. Mas miserable no se podía sentir, tan solo unas ideas bastaban para masturbarse, prácticamente perdió la cuenta de las veces que le sucedía, de las veces que se brindaba placer pensando en el pelinegro, rehusándose a la idea de vagar por las calles de Seúl en busca de compañía, en busca de una puta que sacie sus deseos carnales, que le quite aunque sea unos minutos las ganas de poseer al modelo que lo apresan desde que se sabe razonable; y así nuevamente Jung Yunho se encontraba bajo el agua que caía desprevenida, tratando de satisfacerse a si mismo y aplacar su deseo incontenible, ese mismo que lo estaba volviendo loco.

Una de sus manos empezó a acariciar su estomago, pensando que tal vez algún día serian las manos de Jaejoong las que harían ese trabajo; su cabeza se levanto un poco para que el chorro de agua le cayera en pleno, nublándole la visión y abrigándolo a cerrar los ojos; el descenso comenzó, y su sexo fue apresado por su mano, la que comenzó inmediatamente con las caricias. En ese momento nada mas cruzaba por su mente, estaba totalmente en blanco, ideando una de esas fantasías que le daban cierta esperanza, que tal vez algún día cumpliría con su pelinegro. La presión que los dientes ejercían en su labio le provocaron un fuerte dolor, pero no dio importancia, ya la calentura de todo su cuerpo lo embargo en el placer, y el nombre de esa persona comenzó a ser susurrado, esos susurros casi imperceptibles que se ahogaban en el agua, la que ahora caía en su espalda ya que su frente estaba hundida en los cerámicos que revestían las paredes, empañados por su propia respiración. Las cortas uñas intentando rasguñar los cerámicos, liberando algo de la tensión que poseía, contrayendo el deseo y los gemidos, que aunque bajos, resonaban en la habitación y escapaban por el pequeño espacio de la puerta entre abierta, por donde también se escabullía el vapor que rodeaba su cuerpo. Los movimientos seguid sin detenerse, cada vez mas frenéticos y enloquecedores, porque de su garganta los sonidos se agudizaron, ya no eran pequeños susurros, ahora eran potentes gemidos que salían libres ya que nadie mas estaba en el departamento, solo el, su deseo, sus gemidos, y su destrozado corazón.






El Pelinegro dejó las llaves silenciosamente sobre la pequeña mesa del recibidor, no se tomó la molestia en llamar a Yunho para anticiparle de su llegada porque sabía de antemano que le exigiría una explicación de por que anda solo, así que solo entró y cerró la puerta, despojándose de su abrigo y yendo a paso lento a su habitación, donde se secaría y despojaría su cuerpo de la mojada ropa para no coger un resfriado ni nada por el estilo. Silencio… el departamento estaba rodeado por un silencio incomodo, mas no le dio importancia, sin duda Yunho necesitaba concentración y en el no estaba el motivo de inquietarlo, solo se cambiaría y luego le explicaría la situación que vivió Hongki, del cual esperaba el llamado para preguntarle como le había ido con su madre. Pocos pasos y se encontró frente al lugar donde estaba el moreno antes de que el se marchara, estaba a punto de golpear pero desistió, se alejó de allí caminando hasta la habitación continua que era la designada para el; iba en su mundo, admirando la real belleza del departamento reparando en los sutiles cuadros incrustados en las paredes, finas piezas que eran conocidas por todo el mundo, por supuesto que eran copias, y comprobó que el Magestic era en verdad el lugar donde se hospedaban todos los artistas del mundo, estaba maravillado. Miró al frente y algo llamó su atención, su mano estaba a punto de girar la manija de su alcoba pero el vapor que salía del baño lo alarmó, el cuarto de baño estaba al final del pasillo, pero eso no le impidió notar que alguien seguramente se estaría bañando, y lo pensó una vez, dos veces… no podía, las ganas de ver a Yunho bañarse le ganaron, así que sus piernas a paso lento se dirigieron hasta ese lugar.

Los rápidos latidos de su corazón le advirtieron sobre el mortal nerviosismo que acogía, y como no estarlo, si Yunho lo descubría espiándolo seria su fin, demostraría lo que siente por el y sin duda debería explicarle que hacía mirándolo bañarse, mas eso no le importó, la idea de contemplar el cuerpo de Yunho totalmente desnudo, con las gotas resbalando por el, y el caliente vapor rodeándolo hacía que fuera capaz de todo, el miedo desapareció rápidamente. Las piernas temblándole a medida que avanzaba, la adrenalina a tope al pensar con lo que se encontraría, tragó saliva y continuó, estaba a unos pocos metros de la puerta cuando a sus oídos llegó algo. Paró en seco, y creyó perder toda fuerza, se sostuvo por la pared un poco mareado, eso debía ser una especie de broma, no creía posible eso… Yunho no se estaría masturbando, eso no… hizo un rápido movimiento de cabeza para apartar todas las ideas posibles de su cabeza, juntó las fuerzas necesarias y continuó con su recorrido, los pasos eran mas lentos que antes y ahora esos sonidos fueron procesados con detenimiento, no había duda de que eran gemidos, los cuales se intensificaban cada que realizaba otro paso, a cada centímetro mas que se encontraba de su objetivo. Antes de dirigir su vista por el espacio que le ofrecía la puerta entre abierta para espiar cogió todo el aire necesario, sus pulmones se sintieron satisfechos y entonces dio el gran paso. Cerro los ojos y se puso frente a ese espacio, los abrió lentamente sintiendo el peor nerviosismo de toda su existencia, con el cuerpo temblándole por completo y el sudor en su rostro, parecía que en cualquier momento no lo resistiría y fallecería en ese preciso instante, la presión era demasiada.

Lenta fue la acción de abrir los ojos, ellos lo hacían en cámara lenta, preparados para lo que verían a continuación; vio dentro del recinto y su corazón dio un vuelco, no podía creerlo, jamás pensó presenciar algo igual, Yunho se estaba masturbando. Trató de pasar el nudo que se originó en su garganta sin siquiera pestañear, maravillado con lo que veía, admirando cada centímetro del cuerpo del moreno, viendo que estaba teniendo fuertes consecuencias en él, se estaba excitando con solo verlo. Y como no excitarse!! Tenia al amor de su vida frente a el, como Dios lo trajo al mundo y autosatisfaciéndose, ignorante de su presencia… era demasiado. Las ganas de entrar y enseñarle de lo que era capaz lo invadieron, inclusive esa urgencia se interponía entre su razonamiento, si seguía así comentaría una locura. Llevó una mano a su boca, la tapó con fuerza para no emitir sonido alguno, si Yunho lo descubría seria su fin, no tendría ninguna excusa y peor, ya no abría escapatoria y seguramente todo lo planeado se iría por la borda, ya que seria vergonzoso que lo descubriera de mirón, viendo como se masturba y mas grave, como se excita con solo mirarlo. Mientras una mano tapaba su boca con fuerza la otra estrujó en el puño la ropa sobre su pecho, parecía que su corazón estallaría en cualquier momento; no obstante no quitaba la vista, no perdería de vista ningún movimiento…



Los gemidos intensificándose cada vez más, el clímax cercano y su excitación en el límite. La mano de Yunho seguía con su ritmo enloquecedor, imaginando que Jaejoong se encontraba con el en ese mismo momento, entre sus brazos, disfrutando de sus caricias y besos, mezclando sus sabores en uno solo. Por un momento creyó escuchar un sonido proveniente de la puerta, sin embargo no le dio importancia, Jaejoong había salido hace menos de una hora y era imposible que su charla con el novio de su amigo dudara tan poco, así que lo omitió y siguió en lo suyo, disfrutando de su auto satisfacción al pensar en el pelinegro. No abrió los ojos, la presión en ellos era cada vez mas fuerte y el calor insoportable, se encontraba desquiciadamente caliente, todo en el ardía… trató con todas sus fuerzas de contener los gemidos pero se le hizo imposible, peor aun su garganta comenzó a expulsar gemidos con forma, el nombre que siempre susurraba, el nombre de su pelinegra fantasía.

- ahhhhhh!!... ahh… mmm… boo, ahhhh!!... - la excitación rayaba en el límite, sus músculos tensándose por completo, el fuego en su bajo vientre aumentando, un último grito escapando de su boca al sentir como su semen era liberado en su mano, saliendo descontrolado, manchando parte de la pared y la tina.- ahhhhhhh!! Jaejoong!!... …. – fue el grave gemido que liberó su garganta.

Una serie de desconocidas y dolorosas sensaciones hicieron acto de presencia, el hueco en su estomago agravándose mas, y su mundo cayéndose a pedazos lentamente… que fue lo que sucedió…



Recuperó la conciencia, y sus ojos ya no estaban nublados por el implacable deseo que lo embargó en el instante en que su semilla fue liberada, aunque su respiración seguía siendo dificultosa al menos trababa de recuperar el ritmo. Miró ausente la palma de su mano, totalmente manchada por el semen, muy caliente; observaba como lentamente el agua se llevaba su esencia consigo, sintiendo el malestar de siempre, el vació en su interior. ¿Por qué? Eso era lo que se preguntaba siempre después de masturbarse, por qué esa ausencia, malestar, desdicha, dolor… eran las sensaciones que el satisfacerse le dejaban, y no comprendía, nada tenía lógica. Posó sus dos manos sobre la pared, apretó sus puños con fuerza e inmediatamente la ira que sentía hacia su propio ser fue liberada en forma de llanto. Las lágrimas comenzaron a salir con fuerza, derrotándolo, quemando la piel por la que descendían, demostrándole que nunca cambiaria, que solo seria un sueño el tener a Jaejoong en sus manos y que debía resignarse a pelear por su amor, porque no era para él, porque no estaban destinados. La impotencia necesitaba ser desahogada.

- MALDICION!! Maldita sea Jaejoong!!... - su cabeza enterrada en la pared, sus puños golpeando esta con fuerza, el llanto entrecortando sus palabras y demostrando el estado en el que se encontraba…- POR QUE DUELE TANTO AMARTE!! Por qué no puedo decírtelo!! Dime por qué Jaejoong!! AHHHHHHH!!!!.... - un poderoso grito desesperado, las piernas no pudiendo contener mas su peso, haciéndole caer en la tina, su rostro nuevamente enterrado entre sus brazos y las lagrimas no cesando su caída… era una coloro imagen.

Estaba aturdido, no entendía que era lo que pasaba, mejor dicho no quería entenderlo. Las palabras de Yunho tuvieron gran impacto, y la confusión no le permitía asociar las ideas. ¿Qué fue lo que dijo? “Porque duele tanto amarte” esas fueron sus palabras y no estaba loco, el escuchó perfectamente. Yunho lo ama. Fue su nombre el que salió de su garganta cuando llego al clímax, su nombre también fue evocado al maldecir, su nombre… su nombre… Yunho dijo su nombre en todo momento. Sus ojos estaban abiertos de par en par, y la cabeza le daba vueltas, se sentía terrible. Yunho se encontraba dentro, arrodillado en la tina llorando sin consuelo, nunca lo vio así, eso lo desesperaba, Yunho sufría por el, y… NO!! Eso era un error, no podía ser cierto… debía tratarse de una broma. Sus pies se alejaron lentamente hasta que su espalda chocó con la pared tras el, inmediatamente todo su cuerpo cayó con pesadez, y de sus ojos que permanecían abiertos sin siquiera pestañear surgieron las lagrimas… cientos, miles de lagrimas sin fin que su cuerpo derramaba. Su anatomía se movía solo, no sentía nada, el llanto de Yunho que salía del cuarto de baño lo aturdía, lo desesperaba, lo volvía loco; y sin darse cuenta sus temblorosas manos se clavaron en su rostro, y sufría… sufría como nunca lo había hecho.



Se incorporó confundido, todo en su cabeza dando vueltas, y el dolor se intensificaba a cada segundo; se apartó y tomó las llaves con desesperación, nada importaba, no le veía sentido, solo necesitaba escapar de allí porque de lo contrario el llanto de Yunho que aun escuchaba desde el baño lo mataría… abrió la puerta y salió con desesperación.

Una única idea rondando su mente… alejarse de ese sitio.


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El resplandor del sol obligó a que sus ojos se abrieran de par en par, apesadumbrado se sentó en la cama, tallando sus ojos para espantar el sueño y bostezando sonoramente; azabaches cabellos desparramados tapando sus ojos y un dolor en la espalda llamando su atención, se arqueó estirándose y escuchando como sus huesos sonaban al acomodarse, produciéndole relajantes sensaciones. Su oscura mirada perdiéndose en el gran ventanal de la habitación, sin siquiera pensarlo colocó unas pantuflas blancas en sus pies y se echó a caminar. Su mirada se perdía en el frente, caminaba solo mirando frente suyo sin reparar en nada, caminaba con lentitud infinita a sabiendas de que nada lo inquietaría ni molestaría, solo estaban él y su recuperación, nada mas. Una blanca prenda recubriendo su cuerpo, muy cómoda y sencilla por cierto, haciendo que sus negros cabellos fueran lo único que resaltase, ya que su blanca piel y las prendas le hacían relucir; las piernas perezosas parecían avanzar a cada paso con mas lentitud, inmune totalmente a lo que sucedía a su alrededor, sus ojos rodaron por cada parte donde pasaba, no sorprendiéndose del tenebroso silencio que embargaba la chinita producto de lo temprano del día, mejor para el, odiaba el bullicio, y peor, todos los pares de ojos mirándolo sorprendidos, fastidiando sus días. Una gran puerta transparente y corrediza frente a él, sus manos tomándola de la manija y abriéndola para que inmediatamente el olor natural y la exquisita esencia chocara contra su olfato; embozó una sonrisa y comenzó a merodear por el verde paisaje, admirando como ya hace cuatro días ese regalo que la naturaleza le ofrecía, valorando el significado de las pequeñas cosas.

Removió su calzado e hizo que sus pies se adentraran en los verdes pastos, perfectamente cuidados, cubiertos por el granizo matinal; un cosquilleo estremeciéndolo y las sonrisas no cesando “Parecía un entupido niño” y sonrió aun mas ante el pensamiento, es que realmente se sentía muy bien, porque últimamente lo único que hacia era pensar, maldecirse y llorar… buscaba respuesta a sus desdichas, tratando de toparse con el sentido de su vida, a sabiendo de que con eso se sumergía aun mas en el abismo, caía en la depresión con la que llegó a la clínica. Su vista se topó con el despejado cielo azul, aspiró del fresco aire y luego tapó con una mano su vista que era dañada por los rayos solares.



Los pensamientos lo invadieron, recordó lo que sucedió hace tres días, esa visita que lo sacó de órbita, y esas palabras que aun siguen en su mente.





------------------------- flash black ---------------------------

- adelante Ayat…- perdió el habla, sus ojos quedaron clavados en la persona situada en la puerta d entrada, la sangre hirviéndole y sus rojos ojos demostrando la bronca que no podía ser contenida ni un segundo mas. Frente a el se encontraba ese despreciable chico que tanto lo hizo sufrir, ese repugnante ser que de alguna manera u otra le arruinó la vida. El pelinegro saltó de la cama y se acercó a Donghae que permanecía cabizbajo, sin mirarlo a los ojos, ocultando algo que quería descubrir.

- dime que mierda haces aquí!!... - sus manos sujetando con fuerza al chico por los extremos de su camisa, acercando sus rostros, respirando con odio en su cara. Mas el otro ni siquiera se resistió y Yoochun creyó que mas raro no podía ser la situación. ¿que pasaba allí?

- espera Yoochun…- Kibum hizo acto de presencia para asombro del pelinegro que lo miraba desconcertado. Al agarre de Yoochun cesó y el cuerpo de Donghae cayó con fuerza contra una de las paredes, la ira del modelo era asfixiante y lo comprendía, estaba conciente de lo que le había ocasionado al pelinegro.

- kibum? Como es que… que haces aquí?... - la confusión no desaprecia, primero, que hacia Donghae en su habitación de tratamiento, como sabia que el estaba allí y como lo habían dejado entrar cuando según Ayato, tenia estrictamente prohibido las visitas, segundo… no encontraba motivos por el cual Donghae debiera estar allí ¿Qué era lo que quería ahora? ¿Humillarlo aun más? No obstante sus ojos demostraban tristeza y… ¿redención? La cabeza de Yoochun era un lío. Y tercero ¿Qué tenia que ver en todo esto kibum? Es mas, ni siquiera sabia que hacia allí cuando desapareció sin dejar rastros por casi dos años, después de dejar solo a Jaejoong sin siquiera despedirse de el, pasando por alto la fuerte amistad que los unía. Definitivamente guardaba cierto rencor hacia el fotógrafo, y este lo sabía muy bien. El moreno cerró la puerta tras el y se acercó a Donghae, haciéndole una seña preguntando si se encontraba bien; y la cabeza de Yoochun estallaría si nadie le explicaba que sucedía.

- hola Yoochun…- dijo el moreno tendiéndole una mano a un desconfiado pelinegro.

- explícame que hace aquí, y mas importante, que haces tu en Seúl…. - mirada fría, inmutable, al igual que sus palabras. Se rehusó a estrechar la mano con el moreno e inmediatamente se alejo yendo directo al ventanal, preparado para escuchar la respuesta de esos dos.

- llegue hace 5 días, y solo vine a acompañar a Donghae, el necesita decirte algo. - y sus palabras dieron pié para al otro modelo hablara.

- ¿decirme algo? Que cínico eres Kibum, no te imaginas lo que ese desgraciado me ha hecho sufrir…- las venas en sus muñecas se hinchaban cada vez mas, la sangre quemaba a medida que recorría su cuerpo y las punzantes gotas querían salir de sus ojos, recordó todo lo que había pasado y la tristeza lo inundaba, el estaba ahí por culpa de Donghae, porque le ofreció droga, porque lo violó atándolo cada vez mas a el, porque lo humilló como nadie lo había hecho, y ahora estaba allí ¿Qué se suponía debía hacer?.

- yo… yo necesito hablan contigo…- se escuchó la voz del modelo quien permanecía en la misma posición sin articular movimiento.

- ¿Qué?...- preguntó con sorpresa… no se esperaba ese tono de voz en el otro, apagado, arrepentido…

- como lo oíste Yoochun… he venido hasta aquí para pedirte perdón…-


---------------------------- fin flash back ----------------------------



Parece algo ilógico pero es cierto, Donghae le pidió perdón, suplicó frente a él, se rebajó a arrodillarse para obtener esas palabras que por mal que mal, fueron recitadas por sus labios “Yo no soy el que debe perdonarte, la pregunta es ¿tu lo has hecho? tu te perdonaste por lo que me hiciste?” nunca olvidará la cara que puso Donghae cuando le respondió eso. Y es que mas raro no pudo sentirse, tenerlo pidiendo de esa manera, permitiéndole contemplar por primera vez sus lagrimas, sabiendo por que era, porque realmente estaba arrepentido y peor aun, porque lo hacia por la persona que estaba a su lado, todo lo hacia por Kibum. Una punzada apareció en su pecho ¿Por qué hasta Donghae tenia derecho a amar? Cometió tantas injusticias y sin embargo Kibum lo amaba, el mismo fotógrafo se lo dijo, le contó con pocos detalles por lo que había pasado con su relación, por qué se marchó a Japón sin siquiera decir palabra, sin acidar a sus amigos de su ida, y lo comprendió, tristemente comprendió como se sentía el fotógrafo, así que finalmente decidió que las cosas quedaran como estaban, no podía decir “Te perdono Donghae” pero tampoco se sentía con derecho de odiarlo, todos eran merecedores de una segunda oportunidad.

Suspiró resignado… ¿tendría el una segunda oportunidad? Hallaría a esa persona importante que cada uno tiene como designio? No podía contenerse mas, necesita amar a alguien, saberse amado y luchar por ese amor, de lo contrario seguiría así, triste y solitario, aspirando de por vida el aroma de la naturaleza, sin ninguna persona que lo acompañe en sus desoladas mañanas. Giró su cuerpo y se adentró nuevamente en la clínica, volvería al tratamiento y superaría una a una las barreras, por el momento tenia a dos personas por los cuales hacerlo, talvez algún día aparezca otra persona por la cual vivir y mejor… por la cual sonreír. Antes de entrar miró por ultima vez el cielo, contempló su pureza y sonrió, el sol levemente brillaba para él y una pesa fue quitada de su corazón, de alguna manera estaba tranquilo porque un obstáculo fue superado, juntos se ayudarían y Donghae se mostró sincero. Su liviano corazón dio paso a la esperanza y una palabra hizo su aparición. Amor. ¿Abría espacio para el amor en su vida? eso quería, eso necesitaba… Park Yoochun estaba cansado de la soledad.

Apartando la vista entró, por el momento las cosas mejorarían, así que debía seguir con el tratamiento para curarse y superar las adversidades a las que estaba expuesto… preparándose de apoco para ese momento… preparándose para la llegada del amor a su vida.



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El silencio dejaba que en su cabeza los pensamientos se arremolinaran, afortunadamente sus ojos estaban secos así que las lágrimas habían dejado de descender hace un par de horas. El inconfundible cuerpo del pintor descansaba aún en el agua, la tina llena, cubriendo la totalidad de su anatomía hasta llegar a su cuello, la pulsación en toda su piel al arrugarse a causa de las horas que había permanecido en la tina, en silencio, pensando, llorando, maldiciendo. Sus orbes chocolate que se confundían con piedras preciosas en la oscuridad, que también podían ser comparadas con la mas fiel maravilla penetraban el aire y observaban fijamente el techo del cuarto de baño; largos segundos, interminables minutos, tristes horas lo habían hecho, porque lo veía, veía el rostro de Jaejoong en todo a su alrededor, estaba alucinando. Una de sus manos se levantó frente su rostro y luego la posó sobre sus ojos, tapándolos, y mojándolos, es que estaban totalmente secos, el ardor en ellos era profundo y desgarrador; suspiró con resignación y movió solo un poco su anatomía, había pasado mucho tiempo, era hora de salir y enfrentar su realidad, no ganaría nada sumergido en el agua, no ganaría absolutamente nada rompiéndose la cabeza al pensarlo…nada. El dolor en todo su cuerpo le demostró que se pasó de la raya, parecía prácticamente una uva pasa; sonrió incorporándose un poco y sacar la mitad de su cuerpo del tibio liquido, pero volvió a meterse cuando sintió el frío chocar cruelmente contra el sin compasión, definitivamente su letargo había sido absoluto. Y Jaejoong… nuevamente el pelinegro surgía como a cada segundo; que suerte que no estaba para verlo así, sin duda se lanzaría contra el para regañarlo, ya que el bello modelo es el que le dice siempre “No permanezcas mas de media hora en el agua, eso te puede hacer daño, y mas si estamos en época invernal” sonrió por enésima vez, todo en su vida giraba en torno a Jaejoong, jamás podría sacarlo de su mente.




Estiró sus músculos sintiendo como se contraían, al mismo tiempo en que también escuchaba el resonar de sus huesos, su cuerpo prácticamente entumecido. Un estríñete sonido lo alarmó, se incorporó rápidamente envolviéndose en una bata y dirigiéndose a su habitación, sobre la cama un aparato móvil brillaba indicándole que alguien lo estaba llamando.

- diga?... -

- Yunho… soy Hongki…-

-Hongki?... - que rayos hacía llamándole el novio de su amigo, el estaba con Jaejoong y no le encontraba motivo a su llamado.

- disculpa que te moleste pero me podrías pasar con Jaejoong?...-

-…………- una pasada carga sobre su cuerpo ¿Qué había dicho? ¿Cómo le iba a pasar con Jaejoong si estaba con el?

- sucede que no responde su celular, entonces Jonghun me dio el tuyo par…- fue detenido por el desesperado grito del pintor.

- COMO DICES?! Jaejoong esta contigo!!... - las venas de su cuello agrandándose, el temblor de cada una de las partes de su anatomía advirtiéndole que algo no andaba bien.

- Yu…Yunho Jaejoong no esta contigo?...- un miedo invadió al modelo, miles de pensamientos atravesándolo su mente.

- el se fue contigo hace mucho tiempo!! No ha regresado, dime que esta contigo Hongki… DIME QUE JAEJOONG ESTA CONTIGO!!... - y como si fuera algo imposible las lagrimas volvieron a sus ojos, el nudo en su garganta no dejándole respirar.

-mierda!! Esto es mi culpa!!... - y se podía notar que las lagrimas también se asemejaron en los parlador del pelilargo, la terrible culpa al saber que tenia la obligación de que Jaejoong llegara sano y salvo oprimió su corazón, eso no podía estarle pasando a el.

- dime que sucedió Hongki, acaso no esta contigo?!... -

- si… estaba, pero tuve un imprevisto y el decidió tomar un taxi directo al departamento. - su voz denotando el miedo que sentía.

- hace cuanto tiempo fue eso…- trataba de serenarse, seguramente su pelinegro fue a recorrer un poco, si eso debía ser, por que no podía pasarle nada a Jaejoong, nada…

- hace un par de horas, y…- sus palabras entrecortándose…- perdona Yunho, yo… yo debía asegurarme de que llegue a salvo, pero sucedió que…-

- no nos alteremos, el… el seguramente esta admirando la ciudad… el…- las lagrimas no dejándole hablar, el miedo nublando su vista… moriría si a Jaejoong le sucediera algo, porque el debe cuidarlo con su vida.

-Yunho!!... - otra voz sacándolo de su ensimismamiento, Jonghun había tomado el teléfono de Hongki al ver su estado.

- Jonghun… no se, no se donde esta Jaejoong.. el no esta conmigo… el…-

- no te preocupes, por favor quédate donde estas, no te muevas. Seguramente el regresará pronto y tu tienes que estar para recibirlo, yo avisaré a las autoridades, déjalo en mis manos. - dijo con autoridad, en estos momentos se necesitaba una persona que piense con la cabeza fría, no como Yunho que prácticamente se desmoronaba en pedazos.

- esta bien… por favor Jonghun.-

- tu solo tranquilízate, déjame esto a mi…- suspiró… - nada le sucederá a Jaejoong, así que aparta las malas ideas de tu mente.-

- eso haré, gracias amigo…- la línea fue cortada de inmediato.

- tranquilízate… tranquilízate, el esta bien, pronto entrará por esa puerta…- su pasos lo dirigieron al balcón, la noche cayendo sobre el cielo de paria y su miedo aumentando… marco el móvil de Jaejoong aún temblando, tragó saliva y acercó el artefacto a su oído…

Un pitido…dos… tres… cuatro… cinco…fin de la comunicación.

- maldición Jaejoong!! Donde estas amor!!... - las manos fueron a parar a su cabeza, la apretó con fuerza mientras que de sus ojos caían las lagrimas, lo único que podía hacer era esperar a que su ángel entrara por esa puerta, sano y salvo.


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había pasado mas de una hora desde que se encontraba en ese lugar. Luego de vagar por las calles de París bajo la lluvia sin protección alguna, mojado completamente y temblando a causa del frió es que decidió entrar al bar que repentinamente apareció frente suyo. Mientras caminaba bajo el agua, apesadumbrado, llorando sin consuelo noto las miradas sobre el, las personas que pasaban a su lado lo observaban con asombro y es que a quien se le ocurría andar por las calles sin protección, solo y con el semblante destruido como el lo traía, así que no dio importancia y siguió su rumbo, consiente de que era un grave error no avisarle a Yunho, quien seguramente creía que estaba con Hongki. Y así pasaron los interminables minutos, en ese rincón oscuro sin compañía, con las gotas aun cayendo de su ropa y de sus ojos, cuatro copas completamente vacías en su mesa. Levantó la mano casi sin aliento, llamó al mesero y pidió una botella de whisky, este lo miró asombrado pero no reparó en nada, solo sacó del estante tras el mostrador una botella del más fino whisky francés y se lo tendió al pelinegro. El amarillento y a la vez cristalino líquido era depositado en una copa, se quedo mirándola por unos segundos y luego fue a parar a su boca, absorbiendo del embriagador liquido sin culpa, sin medir las consecuencias. Jaejoong bebió el contenido de un sorbo, sintiendo como su garganta se quemaba y el liquido vagaba por su estomago, se supo asqueado, sin embargo continuaba bebiendo, quería que ese dolor desapareciera, necesitaba sacarse ese malestar de algún modo.

Movió su cabeza para despejarse un poco, y es que las cataratas frente a el solo decían que bebió demasiado, no le importo, absolutamente ni siquiera el alcohol podía hacerlo sentir un poco mejor, sollozo silenciosamente y recostó su cabeza sobre sus brazos entrelazados sobre la mesa, ladeó el rostro y dejó que las lagrimas se liberaran tristemente, cerró por un momento los ojos y al abrirlos se encontró nuevamente con el resplandor de su celular. Lo tomó y vio de quien provenía la llamada “Yunni *O*” y su corazón se oprimió. Dio vuelta el rostro sin contestar para seguir llorando sin consuelo.



Unos jóvenes pasaron a su lado mirándolo entupidamente, podría estar en un estado deplorable sin embargo eso no opacaba su belleza, solom que eso no le importo, estaba sumergido en tanto dolor que ya nada a su alrededor podía llamar su atención; miro su reloj, 21:39 p.m , ya habían pasado casi tres horas, seguramente Yunho estaría muy preocupado esperándolo, y no quería hacerlo sufrir, no mas de lo que ya ha sufrido, porque el conoce lo que siente, por eso se siente de esa manera. Echó un vistazo nuevamente a la pantalla de su móvil, 7 llamadas perdidas y mas lagrimas surgieron…

<¿Qué debo hacer Yunho? quiero ir y gritarte que también te amo, pero estoy enojado conmigo mismo, con la vida, absolutamente con todo, igual que en aquel momento, cuando la vida me volvía a golpear. Me sorprendo al recordar, permanece todo perfectamente detallado. En ese tiempo creí que la vida se escapaba de mis manos, los simples mensajes que nos mandábamos no me bastaban para sonreír, quería que estuvieras a mi lado, así que decidí dejar de hacer las fotos, todos los directivos me reprocharon y me abrigaron a no dejar las sesiones, resignado tuve que aceptar, no me sentía con derecho de tirar todo por la borda, ese día la tristeza me embargo y te llamé, recuerdo que estaba solo en uno de los cuartos de fotografias, estaba por marcharme pero antes de hacerlo te llame para ver donde estabas, según tu terminando un importante trabajo, pero que me irías a buscar; yo dudoso acepté, no me gustaba quedarme esperando, sin embargo accedí porque necesitaba verte. El silencio del lugar que me rodeaba hacia que mis nervios aumentaran, omitía los miedos comunes a mi edad y esperaba paciente el instante en que por esa puerta aparecieras tu; odiaba que mis sesiones terminaran tan tarde, porque casi nadie quedaba en la academia a esa hora y no era nada grato, pero debía soportarlo, solo unos días mas y la temporada estaría geminada, y con ella las excesivas horas de trabajo. Los minutos fueron trascurriendo en el silencio mientras mi atención se perdía completamente en mi mp3, escuchando una de mis canciones preferidas, relajándome un poco, pero no lo suficiente cuando sentí la presencia de otra persona en la habitación. El miedo recorrió mi espina dorsal hasta terminar con una punzada en mi nuca, mis ojos se abrieron de par en par con susto, sabia que a mis espaldas había otra persona, y lo comprobé al guiarme, era el, esa persona que me espiaba desde hace un tiempo, Woo Hyuk. Por inercia me incorpore con brusquedad, demostrándole el miedo que sentía, viendo como sonreía a medida que se acercaba lentamente a mi. Y lloré, lloré al verlo frente a mi, sujetando mi mentón con su mano, apresando contra la pared mi inmóvil cuerpo, porque estaba completamente inmovilizaos, aterrado; no quiero recordar de nuevo ese momento, uno de los peores de toda mi vida; el maldito me besó con pasión, entrelazando su lengua con la mía, haciendo que el asco me inunde por completo, demostrándome mi error al pensar que era inofensivo, al no contarle a Yunho sobre mis sospechas; y sus palabras reviven en mi con fuerza “Así que tu eres lo mas preciado para Yunho? me gustaría averiguar por que lo dice…” y lamió mi rostro con lascivia, ahora lo comprendo ¿hasta el se había dado cuenta? Seguramente. En sus palabras quedó grabado su odio hacia Yunho, ellos eran rivales, ambos eran los mejores alumnos de SM, solo que al fin de cuentas a Yunho fue al que le dieron el trabajo mas importante, dejando a Woo Hyuk de lado, y una rabia insuperable generándose en su interior. El sujeto quería desquitar su ira conmigo, tomando mi cuerpo a la fuerza, violándome solo para poder ver el rostro de Yunho al enterarse. Lo odié, en ese momento odie a ese sujeto mas que nada en el mundo, así que reaccioné y traté de apartarlo, intenté por todos los medios pero me era imposible, el era mucho mas fuerte que yo; la sensación de sus manos recorriendo mi estomago bajo la ropa, su lengua vagando por mi cuello y mis gritos escapando con desesperación de mi boca, rogando que me deje en paz, musitando tu nombre, para que aparecieras por esa puerta y me ayudes. La mirada nublándose, mis piernas perdiendo fuerza y mis gritos apagándose, estaba agotado y sabia que no tenia escapatoria; dejé que mi cuerpo cayera al suelo y esas manos seguían recorriéndome con desesperación… y allí lo vi, el ensordecedor estruendo de una puerta chocando contra la pared, la figura de tu cuerpo apareciendo tras ella, mis lagrimas no cesando su caía. Me miraste azorado, luego dirigiste la vista hacia ese adefesio que te miraba asustado; ni siquiera gritaste, nada de palabras, ni insultos, ni lagrimas, solo te lanzaste sobre el apartándolo de encima mío, repartiendo golpes por todo su cuerpo como desquiciado, maldiciendo a medida que tus puños se enterraban en su piel. Mi mirada no perdía vista tus movimientos, observaba como el sujeto imploraba que lo dejes en paz, a lo que accediste cuando lo creíste necesario, en el momento en que te percataste de la sangre que manchaba tus puños. Como le fue posible se marchó, bajo tus advertencias las cuales siguen revoloteando en mi mente “Es mejor que te vayas de la academia, no sabes lo que soy capaz de hacer si llego a verte cerca de Jaejoong otra vez… conocerás quien es Jung Yunho.”. Te acercaste a mí, yo no articulaba movimiento, lo único que pude hacer fue enrollarme en un rincón, abrasando mis piernas y ocultando las lágrimas. Al ver mi rostro también lloraste, me abrasaste y comenzaste a maldecir a la vida, a todo; pero me brindaste el calor que necesitaba para recuperar el habla y susurrar un simple “Gracias” que se perdió en tu oído. Desde ese día Woo Hyuk se fue al extranjero y nunca mas supimos de el, con tu ayuda olvidé el incidente, además no llegó a hacerme nada así que no seria tan difícil de omitir, pero… ¿en ese momento cuales eran tus sentimientos hacia mi? Tengo la certeza de decir que nos amamos desde hace mucho tiempo. Todo encaja perfectamente, tus miradas, tus caricias, la sobreprotección… estoy muriendo lentamente Yunho. Esto es demasiado. Las imágenes por fin dejan de rodar en mi cabeza y son reemplazadas por lo que sucedió hace una cuantas horas, debo regresar, no quiero hacerte sufrir mas, no lo mereces, pero esta impotencia que me embarga será muy difícil de superar, no me siento preparado para lanzarme a tus brazos, estoy confundido y peor aun, siento odio, un tremendo odio hacia la vida por hacernos esto, por tal sufrimiento, porque no lo merecemos, nadie merece lo que nos sucede.>

El pelinegro se talló los ojos erráticamente, sacó el dinero y lo dejó sobre la mesa, no estaba lejos del departamento, pero en ese estado seria mejor tomar un taxi; se incorporó y comenzó a caminar hacia la salida, deprimido, enojado, confundido…






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Las agujas del reloj incrustado en la pared sonando con fuerza, el tic tac continuo martillando su cabeza y haciéndolo perder la cordura lentamente; otro sorbo y el liquido quemando su garganta, observo por milésima vez la puerta y al no encontrar nada depositó su mirada nuevamente sobre el baso de vodka entre sus dedos.

El moreno permanecía silenciosamente en el sillón de la sala, con una botella de vodka en la mesita frente a el y un baso con dicho liquido en sus manos, bebiendo de a ratos, porque no le gustaba beber, solo que la tensión lo obligó, necesitaba un relajo para esa desesperación. Había pasado mas o medos media hora desde ese llamado que trajo consigo penumbras, y no sabia como actuar, no podía salir a buscarlo porque ¿adonde lo buscaría? No tenía la más mínima idea, la única opción que le quedaba era permanecer en el departamento rezando para que Jaejoong aparezca tras la puerta, sonriéndole con ese brillo que no tiene comparación. Depositó el baso en la mesa y hundió las manos en su rostro, ¿Qué haría? No era posible que esto le sucediera a el, y menos el primer día en que llegaron a Francia, jamás se perdonaría si a Jaejoong le sucediera algo. No podía evitar la idea de pensar en los miles de depravados que rondan las calles, o tal vez un secuestro…

como fuiste capaz de permitir que se alejara de tu lado Yunho!! El es mi responsabilidad, no puedo creer que no sepa donde esta, soy un desgraciado… Jae, por favor no me hagas esto… boo, por lo que mas quieras aparece.>

La oscuridad del departamento no ayudaba, su corazón permanecía destrozado y las maldiciones hacia su persona no se detenían. Como de un momento a otro su vida se destruye de esa manera? Y de repente sus ojos se abrieron de par en par, las luces fueron encendidas y sus miradas se encontraron. El pelinegro apareció tras la puerta y se detuvo en seco al ver al moreno, no podía reaccionar, y el alcohol en su organismo hacia que no estuviera totalmente conciente ni de sus acciones ni de sus pensamientos. No articuló movimiento, pero los temblores en su cuerpo eran cada vez más fuertes, sentía como si su frágil cuerpo estuviera congelado, y el miedo apareció con más fuerza, miró a Yunho con temor. El moreno sin pensarlo se lanzó hacia el, su mente no alcanzo a hacer un clic que ya estaba estrechándolo entre sus brazos, llorando sonoramente, con miedo por el estado en el que estaba su niño, pudo notar en su semblante que no sucedía nada bueno. Temió lo peor.

- JAE!! Dime que sucedió!! Por favor dime boo… - la presión del abraso intensificándose, los huesos del modelo sintiendo esa presión y haciéndole reaccionar. Cuando se supo conciente encontró a Yunho abrasándolo y llorando con angustia, todo en el se desmoronó repentinamente, no tena fuerzas para sostenerse en pie, no quería hablar, no quería verle el rostro a Yunho… deseaba morir. Sus manos alejaron a Yunho que lo miró estupefacto, no entendía su reacción, es más, no encontraba lo que le transmitía esa mirada, una triste y fría mirada. Se quedaron mirando por unos segundos, el corazón de ambos latiendo acelerado, sus mentes trabajando como nunca, y las palabras no saliendo. Yunho necesitaba una respuesta, al verlo así miles de cosas cruzaban por su mente; nunca había visto a Jaejoong de esa manera. El pelinegro se debatía entre la confusión, no viéndose capaz de enfrentar al moreno en esos momentos, solo necesitaba dormir, dormir y pensar en el día siguiente.

- no me sucede nada Yunho…- bajó la vista, no era capaz de miar al otro, estaba en un angustiante mar de sensaciones que no le daban una alternativa, que no le hacían decidirse hacia lo que quería; removió el mojado abrigo de su cuerpo en silencio, cohibido por la presencia del otro, que no articuló movimiento, estaba terriblemente confundido.

-¿q-que sucede boo?...- unos lentos y pausados pasos hasta quedar frente al pelinegro.

-te dije que no sucede nada, estoy cansado del paseo, Hongki me llevó a muchos lugares, Yunni realmente yo… iré a descansar…- comenzó a encaminarse hacia su habitación sin contenerle la mirada a Yunho, pero de un momento a otro sintió como su cuerpo era fuertemente agarrado y estampado contra la pared, una mirada que jamás creyó encontrar en Yunho se hacia presente… su corazón se contrajo.

-DONDE ESTUVISTE JAEJOONG!! Crees que soy entupido!! Se que hace mas de dos horas ya no te ves con Hongki, DIME CON QUIEN ESTABAS!!...- fuego en sus ojos, temblor en sus palabras, estaba desquiciadamente fuera de si.

- necesito descansar, déjame en paz. - liberó con angustia, no quería estar en esa situación, su cabeza estallaría a causa de los efectos del alcohol, y Yunho no merecía que lo trate mal, descansar le ayudaría a ordenar sus pensamientos.

- Jaejoong…- se acercó un poco mas a su rostro para comprobar sus sospechas…- haz bebido?...- el pelinegro se alarmó…- CONTESTA!!...- los brazos a los costados de la cabeza de Jaejoong, sus mirada fija en la del otro, le urgió una respuesta, no podía creer lo que pasaba por su mente, se rehusaba a creerlo “Jaejoong bebió con otra persona? ¿Estuvo con alguien? No!! Tendría que haber otra respuesta. - dime con quien diablos estuviste Jaejoong!!...-

-YA TE DIJE QUE ME DEJES EN PAZ!!... - gritó con enfado empujando al modelo, cayendo en cuenta luego de ver la expresión del moreno en el daño que sus palabras le habían causado. Se sentía morir, pero no sabia lo que hacia; de repente todo pareció ensombrecerse, los dos se miraban asustados, no sabiendo en realidad lo que les sucedía. Habían sido tan felices esos últimos días y ahora todo se desmoronaba como un castillo de cartas, no había explicaciones, mas bien el único que tenia una explicación era el pelinegro, solo que su conmoción no se lo permitía.

Un ruido los alarmó… el celular de Yunho.

Sus miradas no se separaban, Jaejoong no sabia que hacer, necesitaba huir de esa mirada, alejarse porque de un momento a otro se desmoronaría en el llanto, y Yunho… que mas se podía decir de el… sin vida, acababa de ser asesinado por las palabras del modelo.

- diga… - contestó pero su mirada no se separaba de los ojos del modelo, estaba dolido ¿Qué le había hecho para que lo tratara de ese modo?

- Yunho…no se como decirlo pero no encuentr…-

- esta conmigo Jonghun…- palabras frías, mirada ausente, corazón destrozado…- Jaejoong acaba de llegar, por lo visto se encuentra muy bien…- una poderosa espada traspasando el cuerpo del pelinegro. Las lagrimas descendiendo tristemente ante la mirada del moreno.

- que suerte, me dejas mas tranquilo, pero ¿sucede algo?...-

- amigo mañana hablamos…- cortó la comunicación sin siquiera escuchar el adiós de Jonghun.

- Yunho déjame ir, mañana hablaremos…- hizo un movimiento para irse, solo que las manos de yunho no se lo permitieron. Esas lagrimas tenían un motivo profundo y Yunho necesitaba descubrirlo.

- no te iras a ningún lado hasta que no me expliques con quien estuviste…- y esas palabras dañaron mas al propio moreno, porque someterse a la sola idea de que Jaejoong haya estado con alguien sin contarle, le repugnaba. Hacia que sus esperanzas desaparecieran una a una lentamente.

-no entiendes Yunho… tu… tu no… tu no entiendes…- agachó la mirada y cerró los ojos apresando las lagrimas, no lo resistía ni un segundo mas así que apartó a Yunho de su camino para encerrarse en su habitación.

- DIME QUE ES LO QUE NO ENTIENDO!! No ves a caso como me encuentro!! Estoy desesperado Jaejoong, la idea de que te haya sucedido algo casi se lleva mi vida y tu ahora apareces en esas condiciones… QUIERO SABER CON QUIEN MIERDA ESTUVISTE!!...-

PLASH!!

Una cachetada calló sus palabras, el estado de Jaejoong no podía ser tolerado, la impotencia y amargura se hicieron presentes y las acciones del modelo hablaron por si solas. Yunho tocó la zona dañaba y no pudo mas que sollozar…



El agarre de Yunho lo sacó de su ensimismamiento, solo observaba como el moreno lo dirigía casi a las rastras por el pasillo, en dirección al baño. Abrió los ojos asustado, nunca vio en ese estado a Yunho… todo se estaba saliendo de control.

Pateó la puerta del cuarto de baño con odio, inmediatamente jalo a Jaejoong al interior de este para obligarlo a que entre a la tina, no pensaba, estaba segado por lo ultimo que sucedió… Jaejoong le había pegado, jamás pensó que eso llegaría a ocurrir algún día, los límites habían sido sobrepasados. El pelinegro lo miraba con profundo temor, sin embargo se negaba a resistirse, todavía seguía pensando en la cachetada que le propinó al moreno, se sentía la peor basura. Unas manos lo obligaron a entrar a la tina y sintió como el frío chorro de agua caía sobre ellos dos, el moreno lo sujetaba con fuerza de la cintura, impidiéndole realizar movimiento. El agua prácticamente lo estaba ahogando, y en su borroso campo de visión la expresión de Yunho aparecía, esas gotas no eran de la ducha, el agua que salían de sus ojos eran lagrimas… Jaejoong se sintió morir. Estaba asustado, las acciones del moreno lo tomaron por sorpresa y ambos presentaban una grave alteración, pero no se lo impidió, el agua llevaba consigo parte de frustración, el frío recorría cada centímetro de su cuerpo… el temblor ablaba por si solo.

- PORQUE ME HACES ESTO!! Dímelo!! Dímelo Jaejoong!!...- sus manos apresando con brusquedad el rostro del modelo, su vista clavándose en la de este que no reaccionaba.

En un abrir y cerrar de ojos se encontró allí, bajo el charco de agua con Yunho sujetándolo del rostro, pidiendo una explicación, fue cuando comprendió que nada tenia sentido, ya nada importaba.

- ESTO ES LO QUE SUCEDE!!... - empujó con tremenda fuerza a Yunho, la espalda de este chocó contra la pared y el dolor lo invadió como hace unos cuantos segundos, trató de levantar la vista pero no pudo, Jaejoong se lanzó contra el atrapando su cabeza y juntando sus labios con desesperación…

Y todo escuro…

Su vista se nubló de un momento a otro y lo único que distinguía era la negra y mojada cabellera de Jaejoong moviéndose desquiciadamente, adentrando la lengua en su boca, sujetando su cabeza para que no se separaran del beso… y…

<>



Prefirió quedarse en silencio, sin moverse, sin aplicar ningún tipo de resistencia, tratando de asimilar lo que allí sucedía, Jaejoong… su boo lo estaba besando, sin palabras, sin preguntas, solo así, fundiendo sus bocas en un beso que le devolvió la vida. Dejo de debatirse y reacciono, más tardes vendrían los cuestionamientos, ahora solo había espacio para probarse, porque era un sueño… Jaejoong le estaba concediendo el sueño de probar sus labios. Amas lenguas comenzaron a moverse al compás, recorrían con pasión cada centímetro de esa cavidad que hasta el momento era desconocida para ambos, tratando de espantar las ideas de su mente y solo sintiendo. Jaejoong mantenía su cabeza en blanco, por fin lo había logrado, pudo romper esa barrera que le impedía acercarse al moreno desde que se enteró de sus verdaderos sentimientos; todo ese tiempo estuvo sumergido en el lado negativo, maldiciendo a la vida por haberles robado tanto tiempo, y no reparando en lo verdaderamente importante que esto era… que debía omitir el pasado y recuperar el tiempo perdido, estaba decidido a entregarse completamente a lo que sentía. No más cadenas. Yunho podría decirse permanecía en un agujero negro, donde las pregunta desaparecieron y donde solo se dedicaba a besar al pelinegro, no podía perder esa oportunidad…pero… una idea lo atacó… ¿y si Jaejoong lo hacia porque estaba ebrio?. Esto hizo que sus bocas se separaras, sus agitadas respiraciones chocando contra la otra, y sus miradas encontrándose con la otra. No había palabras…

- que… que acaba de suc…- el llanto del pelinegro asustándolo.

- ESTO PASA YUNHO!! No entiendes?! No aguanto mas!! Estoy muriendo lentamente, yo… yo… n-no lo soporto… - y las palabras atravesadas en su garganta, produciendo un nudo que no le permitía hablar, enmudeciéndolo en su dolor. Las temblorosas manos de Yunho se acercaron con miedo a su rostro, para levantarlo y toparse con sus ojos… estaba conciente de lo que sucedía, y no podía creerlo hasta no escucharlo claramente de la boca de Jaejoong…

-dime… por favor dime a que te refieres Jaejoong…- sus ojos cristalizándose nuevamente.

No recibió palabra a cambio, solo que los labios del pelinegro se apoderaron nuevamente de los suyos, demostrándole con esto a lo que se refería. Y no pudo negarse, la confusión lo embargó por completo pero aun así no podía negarse a los besos de Jaejoong, perdió completamente la cordura… ambos la perdieron.

Su mojonada camisa fue aprisionada por las manos del pelinegro quien con incomparable fuerza lo apresó contra la pared, ejerciendo presión entre sus cuerpos para que sus lenguas se entierren mas en esa cavidad a la cual se entregaban; totalmente entregado al moreno, haciendo aun lado las palabras que quería pronunciar, omitiendo las sugerencias de su inconciente, solo motivado por el deseo, estaba dispuesto a demostrar sus sentimientos al entregarse en cuerpo y alma a Yunho, eso era lo único que cruzaba por su mente y lo seguiría, estában allí y solos, la entrega debía ser total. Nunca se pensó participe de una escena como esa, era el quien apresaba el cuerpo de Yunho con fuerza contra la pared, era el quien movía con urgencia su cabeza para adentrar su lengua aun mas en la boca del moreno… era el quien dio el primer paso para esa entrega.



Los dedos de ambos enredándose en la cabellera ajena, la brusquedad con que lo hacen provocándoles quejas a las cuales no atienden, porque solo se dedican a probarse, a demostrarse lo mucho que se aman; el agua sigue cayendo desde la ducha, y percatándose de ello los dos se sumergen bajo del helado chorro, no separándose del beso, no apartando las caricias. Sus labios arden, la intensidad del beso es gigantesca, y a ambos le agrada la sensación que le produce; el modelo no piensa en otra cosa que no sea el hombre que tienen en frente, toda duda desapareció completamente y no estaba dispuesto a dejar pasar la ocasión, sabe muy bien que luego vendrían las preguntas, solo que nada podía detenerlo. No se presentaron las palabras, en el lugar lo único que se escuchaba era el potente sonido que el agua producía al caer sobre sus cuerpos, acrecentando aun más el deseo. La respiración le faltó al pelinegro quien se vio obligado a separarse de los labios de Yunho, de nueva cuenta sus agitadas respiraciones se chocaron y un espacio para las palabras se originó. Yunho estaba a punto de decir algo cuando el pelinegro lo impidió.

- no hables, por favor tócame, necesito que me toques… hazlo ahora Yunho…- y el moreno no pudo hace mas nada.

Las bocas se devoraban con desenfrenada locura, y ya nada podría apagar el incendio que se propagaba en su interior. Las manos de Jaejoong comenzaron a tironear la ropa del moreno, su urgencia por sentirlo lo abrigaba a actuar desesperadamente; así que con la ayuda del otro ambos comenzaron el juego de caricias.



- aahhhhh… ahhhhh… mngh… - sonoros gemidos comienzan a salir de su boca a medida que el moreno succiona su cuello; la lengua del mayor se pasea por la piel del modelo, probando esos lugares totalmente desconocidos para el, con los cueles sonó durante años y que se encontraban a su disposición ahora. Las manos se dirigieron hasta el pantalón del modelo, desabrochando con lentitud a medida que su lengua sigue con el recorrido de la piel del modelo; con dedos temblorosos comienza a apartar la tela, tienen una terrible urgencia por adentrarse en el.





- mmhhhhhhh… ahhh… ahhhhh… boo…ahhhh…- y todo en su cuerpo pareció desmoronarse cuando su nombre fue evocado por el moreno, desde que comenzaron el acto no lo había escuchado susurrar su nombre, y el que lo haya hecho demuestra que nada es un sueño, que a pesar de que en su mente todo de vueltas a causa del alcohol eso es real. Los movimientos de su mano comenzaron a acelerarse porque el movimiento de la mano del modelo en su propia erección era asfixiante, ambos masajeaban la intimidad del otro con locura, gimiendo sonoramente ante las sensaciones. Por fin luego de tanto tiempo podían sentirse tan cerca, en sus corazones una inmensa felicidad desfilaba como nunca antes, ya que la espera había terminado, solo estaban ellos dos y nadie más. En la mente del moreno todavía la duda aparecía, ¿Cómo sucedía eso de repente? La confusión era grave… Jaejoong había salido unos momentos y luego pasaba eso… regresaba totalmente derrotado, su semblante destruido, y la desesperación desbordando por cada poro; lo desprecio, se negó a contestarle sus preguntas y ahora esto… se estregaba sin restricciones a el, demostrando que no es tan frágil como pensaba, demostrándole que su deseo carnal puede competir con el suyo… o tal vez es mayor.

El modelo no pasaba por una situación diferente, le estaba demostrando a Yunho su verdadero yo, ese que necesita que lo tome en ese instante, un Jaejoong carente de amor y caricias, que solo será feliz si puede fundir su cuerpo con el suyo esa noche, donde el ruido de las gotas fuera demostraba que la lluvia era intensa, un día terrible para cualquier persona pero mágico para ellos dos. Los gemidos se intensificaban, sus miembros totalmente duros en la mano ajena, siendo masajeados con tanta pasión que creían llegar al orgasmo rápidamente.

- ahhhhhhh… Yu…Yunni mas… mas rápido… - susurraba en el oído del otro, sus alientos chocando contra el otro, claramente visible a la vista, parecía humo de cigarrillo siento liberado de sus pulmones por la presión que el aire ejercía contra este, que el ser tan frío no contrastaba y podía verse a pesar de ser invisible. El calor de sus cuerpos aumentaba considerablemente, y sus mentes estaban nulas, nada se encontraba en ellas, solo disfrutaban del momento lo mas que podían.





- no entiendo que sucede boo… pero esto esta mal…- la expresión en el rostro de Jae es indescriptible, todo en su interior parece desmoronarse, ¿Yunho lo esta rechazando? No… eso no puede estar pasando.

- ¿no entiendes?... - su mirada penetrando en la del pintor, sus rostros a escasos centímetros. - no pienses, solo tómame… necesito sentirte Yunho… por favor…-y las minúsculas lagrimas denotaron la angustia con la cual susurro aquellas palabras, el corazón del moreno se contrajo y su libido se fue al demonio, sin duda no había vuelta atrás.

Un fogoso beso dio inicio entre sus bocas que rompió con las cadenas que los apresaban en la conciencia. Yunho decidió alejar esos fantasmas de su mente y entregarse a sus sentimientos, su niño le estaba implorando que lo poseyera y eso era motivo suficiente para dejar a un lado las dudas. La temperatura en sus cuerpos se incremento ocasionando que sus miembros vuelvan a despertar…



- mmnhhhhhhh!!... - un gemido de dolor escapa de su boca, inmediatamente sus uñas se incrustan en la piel de la espalda del modelo, sin descotar que de sus ojos las lagrimas producto del dolor son liberadas, la molestia es desgarradora. Yunho se detiene al escucharlo, y con esto comprueba sus sospecha… no hay duda de que es la primera vez de Jaejoong, nada puede ser mas perfecto para el. saliendo de sus pensamientos y preocupándose por el modelo se detiene, solo la mitad de su sexo se introdujo en la cavidad del pelinegro pero siente que si lo hace rápidamente lo daña, así que sus manos se dirigen a la espalda del modelo, acariciándolo en toda su extendían; las suaves manos de moreno vagan por su espalda, acarician con parsimonia hasta llegar a su trasero, ahuyentan el dolor que lo invadió en el momento en que el otro comenzó a penetrarlo; y es que nunca pensó sentir tanto dolor, claro que también era culpa del tamaño del sexo de Yunho, el que por cierto no podría conseguir endurecerse mas… su rostro se escondió en el cuello del moreno, ocultando las lagrimas que salían sin consuelo.

- ahhhh… Jae, no… - sus palabras fueron calladas por las del modelo.

- sigue… quiero que sigas, necesito sentirte… - el mismo Jaejoong tragó todo el dolor que lo invadía y en un fuerte movimiento hizo que todo el sexo de Yunho se enterrara en el, ocultó su mueca de dolor en el cuello de Yunho y enredó los brazos en su nuca. Ni siquiera esperó a que su intimidad se acostumbrara a la invasión, empezó a provocar embestidas contra el moreno, quien estaba sorprendido, pero a pesar de todo no reaprovecharía la oportunidad que Jaejoong le daba, al fin de cuentas estaban los dos en sus límites. Las embestidas comenzaron con gran fuerza, haciendo que sus gritos retumbes en las paredes del cuarto, nublándoles la vista, sumergiéndolos en el placer y la lujuria que el acto les proporcionaba.



- ahhhhh!! Yu…Yunho, Dios… por favor sigue… ahhhhh… - los gemidos del modelo eran incontenibles, y luego de esas palabras las caderas del moreno chocaban contra su trasero de una manera salvaje, no importando la posibilidad de desgarrarlo o lastimarlo mas de lo que ya lo había hecho, solo guiado por el deseo y la pasión que la persona frente a el le ocasiona… la excitación rayando el limite.



- ahhhhhhhhh!! Mnhhhhh… ahh… ahh… Jae… te amo…- pronunció el moreno cegado por el orgasmo, el ultimo gemido perdiéndose en la garganta de Jaejoong quien solo cerró los ojos disfrutando de las miles de sensaciones; su cabeza ahora descansando en el pecho del pelinegro aun sin salirse de su interior. Pasaron algunos segundos y sus miradas se encontraron, una sonrisa curvando los labios del moreno quien no aguantó las ganas de besar los morados labios de Jaejoong que se habían secado a causa del frío de la habitación, realmente esta helando allí adentro. Sus bocas se besaron con parsimonia, respirando con lentitud y absorbiendo el gusto a alcohol de la boca ajena, sin embargo no le dieron importancia a nada de eso, sus mentes solo contenían la atención en algo… amarse.

- Yu…Yunni…ahhh… tengo frio…- musitó quedamente el pelinegro, sus semblante cansado y su cuerpo temblando enteramente, la calentura de su cuerpo había disminuido. Yunho con cuidado salió de su interior observando como la sangre y su semen salían por su cavidad que estaba llena, tomó su camisa mojada que yacía en el suelo para aunque sea limpiar la sangre pero el pelinegro se lo prohibió; se quedo mirándolo estupefacto hasta que el otro le respondiera. – llévame a tu habitación…- sus ojos no se apartaban, satisfecho por la respuesta el moreno con cuidado alzo a Jaejoong entre sus brazos, depositando una mano bajo las piernas del pelinegro y otra en su espalda, Jaejoong por su parte enredó sus brazos en la nuca del moreno para sostenerse. Yunho camino por el oscuro pasillo hasta llegar a su habitación que estaba totalmente iluminada, sin pensarlo dos veces deposito el desnudo cuerpo del modelo ente los blancos acolchados, grande fue su sorpresa al sentir los labios del pelinegro que lo hundían en un apasionado beso, este lo sujetó del cuello antes de que siquiera Yunho se pusiera a su lado, regalándole un asfixiante beso que dejo a ambos sin aliento, sin preguntar levantó el acolchado para adentrarse en el y guiar a Yunho en su interior también. Las palabras no hicieron falta, las acciones del modelo lo decían todo, así que mágicamente ambos se encontraban totalmente dentro de la manta, espantando rápidamente el frío que anteriormente los torturaba, besándose locamente y encendiéndose con velocidad. Todo era oscuridad, Yunho solo sentía el cuerpo de Jaejoong sobre el suyo, acariciándolo como si fuera lo ultimo que haría, excitándolo como al principio.

Detuvo al pelinegro, no era buena idea continuar con la entrega, su temor era lastimarlo aun más, pero parecía que su pelinegra fantasía no daba importancia a ello, atrapó sus puños para observarlo en la oscuridad, que aunque absoluta resaltaba el brillo de los ojos del pelinegro, quien estaba nuevamente excitado. Sintió como la acelerada respiración del pelinegro chocaba con su rostro, nunca creyó que estuviera tan encendido.

- boo… ahhh… ahh… no, ahhh… te lastimare. - inquirió entre jadeos.

- hazlo… no me importa… ahhh… Dios!! Solo haslo… - respondió desesperado, inmediatamente las posiciones se invirtieron, estando ahora el moreno sobre Jaejoong. El momento solo era guiado por la desenfrenada locura y la lujuria que sus cuerpos despedían, el frío fue reemplazado por el calor, y el sudor no tardo en hacer aparición. El pelinegro entre besos se dio vuelta, quédanos su pecho hundido en el colchón, con Yunho tras de el, no deteniendo las lamidas en su cuello…

- ahhhhh… así, será… mas fácil Yunho…- levantó sus caderas antes de que el otro logre contestar; sin ninguna duda y solo atendiendo a las suplicas del modelo Yunho se adentró en el de una sola estocada, llegando muy profundo por la posición en la que estaban, el trasero del pelinegro a su total disposición y los gemidos llegando a sus oídos sin tapujos, definitivamente estaba en el cielo. Parecía como si el oxigeno les faltara, y mas era porque se encontraban envueltos en el gran aconchado que de alguna manera le quitaba el oxigeno que liberaban de sus pulmones.

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Los minutos pasan lentos para los obvies que en su inquebrantable deseo solo pueden seguir entregándose a esa danza que sus cuerpos al fundirse producen; afuera los relámpagos aterraban a la ciudad de París que jamás traspasó por una tormenta de tal magnitud, los autos corriendo de un lado a otro, escabulléndose de las gruesas gotas que se escapaban con ellos; los árboles totalmente sufridos luego de tanta agua, es que ya llovía desde hace dos días, y nada… la lluvia no se detenía por nada del mundo. La gente ya se alarmaba e incluso ni siquiera salías de sus respectivos lugares y es que en un día como esos no era grato salir, se dice que mejor prevenir que lamentar, así que las personas no habitaban en las calles del afamado París, que en esos momentos parecía un campo de batalla dañado y desolado, aunque hermoso. La lluvia jamás podría considerarse algo malo, ese milagro de la naturaleza no tiene comparación con nada, y mas si en el cielo esos potentes relámpagos iluminan instantáneamente la oscuridad del negrísimo cielo; los estruendos chocaban contra los oídos de Yunho y Jaejoong, los cuales estaban tan perdidos en su nube de placer que no reparaban en el día fuera, solo que mágicamente todo el edificio quedo en penumbras, la luz desapareció a causa de la tormenta eléctrica, sin embargo esto no influiría para nada en la actividad de esos dos, quienes gritaban bajo las cobijas, quienes imploraban mas y mas al otro… esa era la magnitud de su deseo.

Un enorme ventanal alumbrando de cristal separaba la habitación del moreno del exterior, y las cortinas estaban a un lado, de a momentos los relámpagos iluminaban el interior oscuro, resaltando el bulto en el centro de la cama matrimonial en donde los dos jóvenes se entregaban enteramente en cuerpo y alma; las cobijas se abrieron, los dos tomaron aire para seguir con su entrega, la cual ni siquiera las horas podían impedir que fuera llevada a cabo. Yunho se recostó sobre el respaldo de la cama, inmediatamente las piernas de Jaejoong se posicionaron a sus costados.

- boo…ahhhhh… te amo… - y las lagrimas comenzaron a rodar por sus mejilla… los relámpagos iluminaban sus cuerpos de a momentos permitiéndole contemplar al pelinegro las lagrimas de su amor, quien lo miraba tiernamente, liberando la angustia de tantos años de espera. Y como por arte de magia sus lagrimas también se liberaron, ahora ambos lloraban mientras se besaban, sollozando entre besos, gimiendo cuando el trasero del pelinegro apresó la intimidad de Yunho, comenzando de nuevo con el interminable acto, derramándose por tercera vez en el estomago de Yunho. El moreno entrelazó sus manos, atrayendo el cuerpo del pelinegro hacia el suyo, sintiéndose en el límite también. El dolor en la cavidad de Jaejoong era insoportable pero eso no le impedía seguir con la penetración, subía y bajaba con desenfreno, resistiendo gracias a los gemidos que el moreno liberaba en su cuello.

- ahhhhh… no te imaginas cuanto te amo… mnghhhh…- liberó el pelinegro, acercando sus bocas y entrelazando sus lenguas en el momento en que el caliente liquido nuevamente llenó su interior. El semen escapando de su entrada y corriendo por sus piernas hasta fundirse con las sabanas, sus bocas no separándose y las palabras de amor sin final siendo susurradas en el oído ajeno.

El momento se tornó interminable, el ruido de la lluvia apagando un poco sus sonoras respiraciones que no lograban normalizarse, la cabeza de ambos dando vuelta a causa de todo, la sorpresa, el placer, el amor, el alcohol… solo que al día siguiente enfrentarían lo que acababan de descubrir, ahora no había espacio para las duda, solo el amor abundaba y le demostraba que había una posibilidad de conseguir la felicidad, o mejor dicho ¿no la habían conseguido ya?... afortunadamente si.

El cuerpo de Jaejoong totalmente tendido sobre el colchón, su vista nublada y la oscuridad no permitiéndole ver a Yunho que seguramente estaba en su misma posición.





Y así el cansancio pudo con ellos, ambos se durmieron abrasados, aspirando el aroma del cuerpo acompañante, con una mágica sonrisa cubriendo sus labios, solo que en la mente de uno de ellos esa inquietud no desaparecía… ¿todo era cierto?

Tal vez, sin embargo el gusto a alcohol impregnado en su boca especulaba en su contra…






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Continuara....

15 ♥Comentarios♥ :

Anónimo dijo...

ahhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!! y k???
despues k??? por favor no me hagas esto ,no inventes ,si no me entero k pasa despues morire juro k me suicido (jeje k drama) encerio por fa siguele ,veo k no has subido lo demas desde hace 4 meses, ¡que me dejaras en esta tortura????

waaa amo el yunjae ,uyyy k kiero ver tambien yoosu ,pobre yoochunie ya merece algo de amor y k mejor k el dulcesito de junsu k tambien pobre, y minnie osea ama al tipo nada k solo amigos en el subconsiente se k lo ama.

y yuniie osea asi o mas sexi (k suertudo jae)

bien sere paciente a k lo continues,vale???

Mirai dijo...

nyaaaa!! *O*
que suerte que te guste mi historia >w<
juro que habra conti TwT


espero sigan leyendo mi blog *O*


mi ama a tod@s l@s que leen =w=

Kona dijo...

Que maravilla de fanfic, esta realmente hermoso, todos los dias lo he seguido desde hace un tiempo, lo unico malo es que no esta terminado y eso implica de que mi vida ya no tiene sentido u___u.... no, no es para tanto, pero ojala si no fuese mucha la molestia te ruego que lo continues.. porfavor, no sabes lo magnifico que lo encontre y la manera en que te expresabas.. kyaaaa me sentia en las nubes n_________n

ojala estes muy bien y que puedas leer mi comentario xP

Temari Jung dijo...

nyaaaaaaaaaaa Mirai!!!!!!!!!!
continualo me dejas a medias!!!!!

te acoso xD

aloneenlavida dijo...

Simplemente hace mucho que no me enganchaba con un fic de esta manera xD Y tu fic lo logró.
Adoro tu manera de narrar, sublime por momentos.
En fin, un gusto leerte. Y oajal nos deleites con la continuación, nee!? :-D
HWAITING!
^ ^

kim-sandily dijo...

Mirai!!!! no has puesto el ultimo cap aki vdd, porke?

T_T mi kerer ke pongas el cap XD
Diras ke kien soy yo para venir a pedirte eso, pero soy tu fan no. 1 ^^

Eres mi escritora favorita, mi amor yunjae nacio por ti, mi primer fic fue tuyo ^^ mm ke mas decir, tu me abriste las puertas a hermosos foros ke ya no existen pero ke reabrieorn o lo haran ^^ por cierto, Onlyyunjae.com espera por ti ^^

Te loveo nena ^^

maricristi1330 dijo...

kyaaa ......... tu historia me encanto,es una de las mejores narraciones q he leido , los personajes (woa me enganche completamente), cada uno tiene un motivo de ser bueno o malo,no se te pasaron los detalles y eso me gusta . pero xq me dejas asi? muero x saber q continuaaa plzz plzz :( *suplica*

Anónimo dijo...

oohhh..st fic me encanto...
x fa continualo............quiero saber como sigue la historia...y de quien se enamorara yoochun.....

Weenhallo dijo...

Lei este fic hace siglos y no se por que, ayer me acorde de el asi que me puse a buscarlo, ya que nunca supe del final T___T

Despues de releerlo entero me encuentro con que sigue parado en el mismo sitio donde lo deje hace tanto tiempo!! Por favor, continualo DDDD: quiero saber como acaba!!

T____T

Mirai♥superAdmin dijo...

Estoy tratando de terminarlo xD
en algun futuro tendran la continuacion ^-^

Weenhallo dijo...

vaya, me alegra escuchar eso. Al menos me da esperanzas para seguir visitando de vez en cuando el fic ^^

A veces, muchos autores dejan incompletos sus fics, y es triste pero lo peor es cuando ni siquiera sabes si algun dia los terminaran o no... gracias por contestarme tan pronto, esperare por ti ^-^

Mirai♥superAdmin dijo...

al contrario, muchas gracias a ti corazhon ^-^
:k

Anónimo dijo...

me pase a ver si hay conti y nada y la desesperacion me gana ...este fue el primer fic YUNJAE que lei y me dejo adicta a ellos juntos, porfavor continualo te lo reugo
(lillies)

Miki543 dijo...

Porfavor... tienes que continuarlo... te sigo desde el 2009 y aun asi no hay conti.... quise dejar pasar algunos años para volver a leerlo por completo y veo que no esta terminado..... te lo suplico pprfavor... por lo que mas quieras... continualo TnT...... eres tan cool de verdad te lo digo

Marina huayta dijo...

Ya an pasado cerca d 5 años y no hay conti!!! Algunas ya se an suicidado de tanta espera!! Kekekke ok no!!! Pero actuliza xfa!!!

:a   :b   :c   :d   :e   :f   :g   :h   :i   :j