1 sept. 2009

Controversial e Idiota

Título: Controversial e Idiota
Extensión: One-Shot
Autor:ChinSung
Pareja: YunJae






Hay veces en que mi terquedad les molesta a muchas personas, a veces incluso me molesta a mi mismo, pero en esta situación en específico creo que ser terco… es provechoso.

- Di tu seudónimo y tu nombre verdadero. – ¿mi nombre?
- U’Know y Jung YunHo – Respondo un tanto divertido, como si él no supiera mi nombre.
- ¿A qué te dedicas? – Que preguntas tan vagas… eso ya lo sabe.
- Me dedico a escribir novelas.
- ¿Cuántas novelas has escrito hasta ahora? – ¡Ya lo sabe! ¿para qué lo pregunta?
- Cinco, seis con la que terminé hace poco. Sólo queda corregirla y editarla.
- Son muchas novelas para tener apenas veintitrés años, ¿no crees? – ¿importa realmente?
- Si, puede ser… pero escribo desde los diecisiete, así que tengo mucho material guardado.
- ¿Por qué escogiste un tema tan peculiar como las relaciones amorosas prohibidas o mal vistas por la sociedad, como la homosexualidad? – Esa si es una pregunta un poco más decente que las anteriores.
- No creo que sea un tema tan peculiar, sólo lo escogí para llamar la atención de las personas y que tomaran conciencia de sus propios prejuicios. Es mi forma de contribuir para crear una sociedad más tolerante.
- ¿Has tenido alguna experiencia como la que describes en tus libros?
- No, nunca. Todas las situaciones planteadas en mis novelas me parecen muy difíciles de imitar. Es decir ¿Cuándo podría yo enamorarme de mi profesor o del chico del anuncio de televisión? Es cómico. A lo más he tenido alguna que otra aventurilla de pocos días o de una noche. Ya sabes, esas conquistas rápidas y superficiales que no te llevan a nada. No me siento capaz de comprometerme por más tiempo.
- ¿Ni siquiera conmigo? – Levanté la miraba y me fijé en él. Había detenido su grabadora mientras tapaba su delgado cuerpo con las sábanas arrugadas de mi cama, me observaba, no perdía detalle de mí. Esperaba una respuesta.

¿Por qué me pone en una situación tan conflictiva conmigo mismo? Es decir, ya le estoy dando la entrevista que tanto buscó durante estas dos semanas, descubrió más cosas de mí siguiéndome que preguntándomelas ¿quiere además algo serio conmigo? No lo entiendo, con todo lo que sabe ya de mí tiene más que suficiente para odiarme y hacerse famoso divulgando mis secretos. Me imagino los próximos titulares:

“Controversial Escritor Es Un Maldito Idiota”

Simplemente hermoso.

Está demás decir que no me siento capaz de responderle y él lo entiende o lo deduce, no sé… JaeJoong es una tipo astuto, sólo lo sabe cuando yo aparto mi mirada de la suya y la escondo lo más lejos que puedo. ¿Cómo es posible que sus ojos expresen tantos sentimientos juntos? No me atrevo a mirarlo, sin embargo, su semblante debe tener ira, decepción, tristeza, impotencia… ¿se imaginan una mueca tan torcida y herida? Pues yo no puedo, ni siquiera por partes.

Lo siento salir de mi cama y buscar su ropa, que debe estar desparramada por el suelo. No lo siento o escucho llorar. Me aventuro a mirarlo, mantiene una expresión seria –además de fría y un tanto enfermiza – y sigue con lo suyo.

Cada prenda que cubre su delicado cuerpo es como una patada en la cara (Por segundos recuerdo mi dolorosa infancia en las clases te Hap Ki Doh, cuando los niños mayores practicaban conmigo, ya que era tan alto como ellos… que dolor de cara siento ahora) y peor aun, siento como si tuviera una carnicería de órganos por dentro. El estómago se me retuerce y me dan ganas de vomitar, mis pulmones parecen colapsar sobre si mismos y se me dificulta llevar oxígeno a mis células cerebrales, por tal motivo me comienza una jaqueca horrible y palpitante… creo que mi corazón se cambió de lugar a mi cabeza. Pero…pensándolo bien mi corazón debe seguir en mi pecho, de otra forma no me darían tanto dolor sus latitos moribundos. Esto comienza a asustarme, talvez estoy sufriendo un paro cardiorrespiratorio y yo ni enterado. Aunque todo ese dolor mengua cuando él se va y yo no me atrevo a detenerla.

Los recuerdos son crueles y te asaltan cuando te encuentras vulnerable, más ahora, que acabo de tener un ataque de “corazón roto”. Comienzo a pensar que soy masoquista, sólo recuerdo lo que me hace daño, sólo veo como lo conocí, como llegó a la puerta de mi casa pidiéndome una entrevista, como me enamoré de él sin darme cuenta…

Esa tarde estaba muy tranquilo en mi estudio, terminaba de escribir el último capítulo de mi novela más reciente. Mi editor iría a buscar ese capítulo y debía tenerlo listo para cuando él llegara, por suerte llevaba bastante adelantado. Me estiré como lo haría un gato, estar tantas horas sentado acumulaba mucha tensión en mi espalda y cuello, suspiré agotado y le di un sorbo a mi café. El frío de otoño no era tan cruel como el de invierno, pero de igual forma se dejaba sentir esa tarde. Miré por la ventana unos segundos, el viento hacía danzar las hojas amarillentas que estaban tiradas en el suelo, y enseguida devolví mi vista al notebook que descansaba sobre el escritorio, releí las últimas líneas de lo que había escrito y retomé la idea. Casi terminaba el capítulo cuando se escuchó el timbre sonar.

Ese debía ser Kim HeeChul, mi editor. Me puse de pie con lentitud, tenía las piernas dormidas luego de no usarlas toda la tarde, y me dirigí a abrir la puerta un tanto extrañado. HeeChul tiene las llaves de mi casa porque, generalmente, yo me quedaba dormido antes de que él llegara y no le entregaba el material, teniendo él una llave podía entrar a buscarlo sin despertarme. Le resté importancia al asunto y simplemente me dirigí hacia la puerta de entrada. HeeChul tendría que esperar un rato a que terminara el borrador del último capítulo y el epílogo, pero al menos no tendría que armar un espectáculo para tratar de despertarme.

- Hola, mi nombre es Kim JaeJoong. Soy periodista de la revista “Last Time”, me enviaron para entrevistar al novelista U’Know… ¿es usted Jung YunHo, AKA U’Know?

Al abrir la puerta me impresionó encontrar a una joven hombre como de mi estatura, puede que unos centímetros más bajo. Piel blanca, cabello negro y flequillado hasta la altura de las mejillas, ojos grandes y expresivos, labios gruesos y abultados. Su cuerpo se veía fino, pero el ancho de sus hombros le daba presencia. Vestía una camisa negra algo ajustada a su cintura, una bufanda caoba y chaqueta y pantalones grises… era sin dudas atractivo.

- Sí, yo soy U’Know. Debe saber que no doy entrevistas a nadie. Le pediré que se retire, por favor.

A pesar de que JaeJoong se veía algo escuálido, debo admitir que tiene mucha fuerza, esa tarde fue capaz de abrir la puerta usando sólo su pierna derecha y su brazo izquierdo. Era una gran hazaña teniendo en cuenta que yo hacía presión contra la puerta para que él no la abriera, luego de que intenté cerrarla en su cara.

- ¿Qué hace? ¡No puede entrar a mi casa de esta forma! ¡Llamaré a la policía! – alegué.

Él me ignoró magistralmente y entró a la casa, se sentó con tranquilidad en uno de los sillones de la sala, sacó su grabadora y, como si fuese un arma, me apuntó con ella.

- Siempre consigo las entrevistas que quiero. Llame a la policía si lo desea, estaré aquí mañana de nuevo, cuando me suelten, y si los vuelve a llamar volveré a venir. –dijo decidido.

Lo miré con los ojos bien abiertos ¡Era increíble! Avancé hacía él, con intenciones de echarlo nuevamente, pero comenzó a hablarle a su grabadora ¡Describía mi casa! No me pude mover de la impresión, pero al terminar me miró a mí y comenzó a describirme… ¡Que pena! Me sentí avergonzado de andar esa tarde con la bata abierta y usando abajo sólo mis bóxer rojos, además de mis pantuflas de garras de oso ¡Maldito el instante en que acepté esas pantuflas como regalo del raro de HeeChul!

- Váyase de mi casa. –exigí.
- La gente tiene derecho a saber sobre usted, es un novelista muy reconocido. Dígame ¿Por qué no da entrevistas?

Me sentí extrañamente amenazado por esa grabadora digital, pero me sentí aún más vulnerable bajo su mirada, denotaba tanta decisión y pasión por su trabajo, desearía que mis ojos brillaran con la misma intensidad cuando escribo una novela.

- Porque no. Ahora váyase. –contesté.
- No puedo, apenas comienzo con la entrevista.
- Yo creo que ya terminó.

Avancé hacia él, tomé su bolso y su grueso (me impresioné al descubrirlo) brazo izquierdo, y lo arrastré como pude hasta la puerta –obviamente tratando de no lastimarlo, no quería más problemas –, pero JaeJoong es tan terco como yo y durante el corto trayecto desde el sillón a la puerta continuó insistiendo con sus preguntas ¡No me gustan los reporteros! Suficiente tenía con los condenados ‘amarillistas’ que inventaban mentiras horribles sobre mi vida, no quería además a uno metiéndose en mi casa.

Una vez fuera atacó el timbre sin compasión alguna ¡me estaba volviendo loco! El condenado sonó durante una hora ¡Una hora! Intenté mil formas de ignorarlo: me di una ducha para distraerme, puse música con el volumen muy alto, intenté eso del yoga… meditación, pero no funcionó. Incluso tapé mis orejas mientras cantaba “No te oigo, lalalala…” sin embargo, pese a todos mis esfuerzos, al final abrí la puerta.

- ¡Ya le dije que se fuera! – grité sin mirar siquiera.
- ¿Por qué? ¿Ya no me quieres?
- ¿HeeChul?

Me tragué mis propias palabras al ver a mi editor, y mejor amigo, parado en el marco de la puerta principal, sin embargo, me sorprendí aún más al darme cuenta de que se había teñido el cabello… naranjo. A decir verdad HeeChul es todo un personaje y que llegue de la nada tinturado de naranja no es extraño viniendo de él, mucho menos que la ropa le haga juego…

- Sí ¿A quién esperabas? ¿A la reina de Inglaterra? ¡Claro que soy yo! ¡¿Qué no me reconoces?! –habló casi a gritos, como ya es su costumbre… no sé como lo aguanto.
- Es difícil hacerlo bajo tanto naranjo.
- ¿Lo notaste? ¿No crees que el naranja sea mi color? Destaca mi hermosura, acéptalo ¡Di que me veo divino! – divinamente raro diría yo.
- Eh… sí, como digas. ¿Perdiste las llaves que te di? – cuestioné, no por nada estaba machacando mi timbre.
- No, las tengo en mi bolsillo. – ¿y por qué no la usó?
- ¿Entonces…? –corté yo mismo la frase, quería que él la terminara con su explicación.
- Tocaba el timbre para ayudar a mi nuevo amigo, ya que él se había cansado.
- ¿Nuevo amigo? –dije dudoso y casi me caí sentado al ver aparecer tras HeeChul al loco periodista sonriendo de oreja a oreja, mientras se aferraba con fuerza al brazo de mi editor ¡Era el colmo!
- Le había dicho que se fuera ¿acaso es sordo? –le recriminé a él.
- No, sólo muy terco. – hice una mueca irónica, era demasiado obvio que ya lo sabía. – Estoy haciendo mi trabajo. ¿Me dará la entrevista ahora?
- ¡No!

Cerré la puerta con fuerza, sin importarme en lo más mínimo dejar a HeeChul afuera también, y me fui directo a mi estudio. Debía tener ese borrador listo, y para terminarlo necesitaba paz y tranquilidad. Para mi mala –malísima – suerte, la rabia que tenía me hizo olvidar las llaves de HeeChul, y no lo recordé hasta que ambos, mi editor y el periodista, estaban ya dentro de mi estudio.

- Yunnie. – detesto que HeeChul me diga así, pero por más que se lo prohíbo sigue haciéndolo – Que malos modales. Casi me rompes la nariz ¿Sabes lo que costaría que me dejaran la nariz tan hermosa como la tengo ahora, con una simple operación? – ni que su nariz fuese tan bonita… la mía es más estética. – ¡Piensa antes de actuar, bestia! – Ya empezó… una vez que comienza con sus insultos hacía mi no para en toda la tarde. – Además… mi amigo JaeJoong quiere que le des una entrevista.
- No le daré la entrevista, ya se lo dije a él. – Le respondí, borrando la última línea que había escrito. Eran sólo babosadas y garabatos.
- Como quiera, joven Jung. – me volteé al escucharlo responder. – Sólo por hoy lo dejaré tranquilo, ya que tengo una fuente muy buena para conseguir datos sobre su trabajo: Su editor. – deslizó la última palabra por sus labios, como disfrutándola, y me enojó más su tono de superioridad que la palabra en si.
- ¿Qué? ¡HeeChul! – Bueno, con alguien tenía que desquitarme.
- Lo siento, Yunnie. No pude resistirme y acepté, sólo debes mirarle la carita que tiene ¡es tan linda! Creo que me enamoré de él. – exclamó HeeChul, abrazando a JaeJoong de repente.
- Pero si a ti te gustan como ese modelo latino, HeeChul. – le recriminé.
- ¡Blasfemo, retráctate de eso! ¡A mí nunca me gustaría un latino! No se depilan. Me gustan los lampiños, por qué son más suavecitos y huelen rico, sobre todo me gustan las hombres que son como JaeJoong, así tiernos y delicados. En cambio tú, gruñón, eres muy bruto y me da miedo lo que me puedas hacer ¿te imaginas? ¡Sería como película de terror! – Suspiré derrotado y me tiré en respaldo de la silla. Desde que conocí a HeeChul había pensado que él era muy, muy gay y por tal razón lo dudé mucho antes de darle copia de las llaves de mi casa. Para ser sincero, llegué a pensar que aparecería de repente en medio de la noche y me violaría, pero me salió con eso: ¡Yo era bruto para él! – Estaré en la sala mientras terminas el borrador, ya que por lo que veo no lo tienes listo. Esperaré mientras esta bello señoriíto me entrevista.
- Como quieras, HeeChul.

Sí, esa fue una tarde extraña, muy extraña. Cuando logré terminar el borrador grabé el archivo en un disco y se lo entregué a HeeChul, él, muy feliz, ya se iba saltando hacía la salida, mas se detuvo al ver que JaeJoong no se movía de su lugar en el sofá de la sala.

- ¿No vienes, lindo? – Le preguntó.
- No, aún quiero preguntarle algunas cosas al joven Jung sobre su vida.
- ¡Ya le dije que no le daré ninguna entrevista! – Exclamé, ya estaba harto.
- ¡Yunnie, que pesado! Tranquilo hermoso, yo sé todo sobre la vida de este patán, te diré lo que quieras saber mientras nos tómanos un café. – Y lo invita a tomar café… que descarado.
- ¿Con pastelillos? – ¿Pensaba aceptar? Y yo pensando que el descarado era HeeChul.
- Claro, no se puede beber café sin pastelillos, obviamente de fresa y crema. Vamos lindo. ¡Adiós Yunnie!
- Adiós, joven Jung.
- Adiós HeeChul, adiós joven… Kim.

Y así fue durante dos semanas completas, donde yo fuera él me seguía. Una vez llamé a la policía y adivinen. Él oficial mayor, Shim ChangMin, era su mejor amigo. Lo dejaron ir sólo con una felicitación por esforzarse tanto en su trabajo.

Me lo encontraba en todos lados; en el café de la esquina, en el supermercado cuando iba por comida, en la editorial hablando con HeeChul ¡En casa de mis padres entrevistando a mi hermana! Si incluso mi abuelita la había ayudado dándole datos sobre mi infancia. No importaba cuantas veces me negara a la entrevista, él siempre lograba sacarme algo de información con algún juego psicológico. Tarde vine a recordar que podía negarme a ser grabado, así ya no me perseguiría con el aparatito del demonio ese.

Al final pasaba tanto tiempo con él que en las noches, cuando se iba a su casa, lo extrañaba, es decir, si casi parecíamos matrimonio. Los primeros días aporreaba el timbre hasta que yo le habría la puerta, finalmente HeeChul le dio una copia de sus llaves, así que todas las mañanas llegaba a mi casa y me despertaba cuando ya tenía listo el desayuno. A veces analizaba detalladamente las cosas que había en mi casa mientras yo me duchaba (Lo sé porque lo descubrí haciéndolo.), otras intentaba interrogarme en lo que él hacía el almuerzo – me negaría por siempre a la entrevista si con eso él siguiera cocinando cosas tan sabrosa para mí –, una que otra vez lo descubrí tomando notas mientras yo trabajaba en mi novela y me invitó a cenar en un par de ocasiones. En fin, JaeJoong era agradable cuando no intentaba sacarme información, sin embargo, llegada la noche él se iba y yo me quedaba solo.

Por primera vez en años necesitaba a alguien cerca de mí siempre, al ser un niño pasaba todo el tiempo con mi madre. Es comprensible, era apenas un chiquillo de cinco años, obviamente quería a mi madre junto a mí siempre, mas con JaeJoong era un sentimiento totalmente distinto. Me sentía acompañado, a gusto, confiado, cómodo… en fin, muchos sentimientos sinónimos. Lo malo era que él sabía mucho de mí vida, trabajo y amigos, pero yo con suerte sabía su nombre, su profesión y su lugar de trabajo, me invadía un extraño sentimiento cada vez que pensaba en eso ¡Necesitaba saber más!, creo que estaba tan obsesionado por saber de él como él por saber de mí.

El día anterior al cual todo dio un extraño giro estuve hablando con HeeChul. Ese día JaeJoong no fue a mi casa y, obviamente, yo estaba preocupado.

- Yo lo llamé esta mañana, dijo que por hoy no vendría ya que tenía problemas en su trabajo. – me contó HeeChul mientras se llevaba una galleta a la boca. Estábamos conversando en la cocina de mi casa, uno de mis lugares favoritos, mientras bebíamos café y comíamos unas galletas.
- ¿Problemas? ¿Qué problemas? – pregunté curioso.
- Por lo que me contó, la directora de la revista amenazó con echarlo ya que aún no tenía la entrevista para el reportaje de este mes. – le dio un sorbo a su café y dejó la taza reposar en sus manos. El ambiente estaba frío, JaeJoong se había dado el trabajo de encender la chimenea esas dos semanas, y ese día, como no había ido y yo no lo hice, la casa estaba fría.
- ¿Qué? ¿lo despedirán? – volví a preguntar, metiéndome dos galletas a la boca. Estaba ansioso y en ese estado me convertía en una máquina que se lo traga todo.
- Sí, pobrecito, yo le ofrecí trabajo como mi asistente en la editorial, en caso de que lo despidieran, pero se negó. Según él se las arreglará solo, sin embargo, si yo fuera tú la culpa no me dejaría dormir y el cargo de conciencia incluso me resecaría la piel, así que ¡Dale le entrevista de una vez, animal!
- ¡No! – respondí inconcientemente, casi atorándome con las golosinas que me estaba comiendo. Nota mental: no comprar galletas tan secas.
- ¡¿Por qué?! – gritó HeeChul, armando escándalo.
- ¡Porque luego se irá! – logré decir luego de darle un largo trago a mi café. – Cuando le de la entrevista desaparecerá de mi vida y ya no lo veré y no me despertará en la mañanas con el desayuno y… y…
- Cochinón, te enamoraste de él y no me lo habías dicho. Te lo tenías bien guardadito.

¿Enamorado yo? ¡Nunca! Y menos de un hombre, yo no era gay, así que debía ser otra cosa… no sé… ¡Era curiosidad! Sí, eso. Tenía curiosidad por saber más de él… Está bien, ni yo me lo creía, no podía ser simple curiosidad, estaba conciente de que me había acostumbrado a verlo día a día y de sólo pensar en que ya no estaría una sensación de soledad me carcomía el alma. Talvez, sólo talvez, le había tomado cariño a JaeJoong, pero definitivamente no estaba enamorado de él.

- No estoy enamorado de él, HeeChul. – le contesté y para darle efecto de desinterés puse mi mejor cara de “soy tan genial que no me despeina ni el viento” – Sabes que no me gustan los hombres.
- Sí, claro, a ninguno de los dos le gustan ¿me puedes decir entonces porqué escribes historias de gays para ganarte le vida?
- Porque la homosexualidad lucra.
- Yunnie…
- Está bien, puede que me gusten los hombres, pero no estoy enamorado de él.
- ¿No? ¿Entonces qué sientes? Si me dices “Nada” no te creeré, por lo menos dime que quieres, simplemente, acostarte con él. Ya que los ojos no se te iluminan por “nada” cuando hablas de JaeJoongie. – Sentí un incómodo cosquilleo en el pecho cuando HeeChul me dijo aquello ¡Eso debía ser! Necesitaba una sola noche con él y todas esas ideas y deseos raros que tenía en la cabeza se irían.
- Talvez sea eso… – dije pensativo, era una teoría interesante, muy interesante.
- Eres un mal hombre, por eso nadie te quiere, porque eres un desgraciado. Haz lo que quieras, luego yo consolaré a JaeJoong y lo conquistaré.
- No, no lo harás. No puedes.
- ¿Por qué? ¿Te pones celoso, acaso? – su tono burlesco me molestó y su sonrisa mordaz me enfureció.
- ¡No! ¡No me pongo celoso! Es sólo que… – Vamos YunHo, inventa algo. – eres demasiado gay y no querrá nada contigo.
- ¿Yo gay? ¡Por eso no tienes amigos! Eres un antipático y dices cosas hirientes. Además mi grado de “Gaysidad” debe medirlo JaeJoong, no tú, bruto. Y yo como buen mejor, y único, amigo que tienes pensaba ayudarte con ese lindo periodista.
- Deja de decir esas cosas, yo no quiero nada serio con JaeJoong. – me crucé de brazos y me apoyé en el respaldo de la silla, estaba molesto.
- En ese caso ni siquiera lo mires, JaeJoong es MI amigo y no dejaré que lo dañes por tus bestiales necesidades de macho bruto. – ¿bestiales necesidades? ¡Y de macho bruto, además!
- ¡¿Y quién te dijo que yo haría algo?!
- Tú lo dijiste, hace un momento, con tus ojos. Date cuenta de tus sentimientos de una vez.
- ¡Mentiroso! Ya estás medio loco, los ojos no hablan.
- Si hablan, y lo tuyos dices “Amo a JaeJoong”
- No tiene caso hablar contigo ¡Me voy! – me levanté dispuesto a salir.
- Pero esta es tu casa, Yunnie. – cierto.
- Entonces te vas tú.
- ¿Qué? ¿Me echarás? ¡Pero que patán, no me puedes echar de tu casa!
- ¡Sí puedo, adiós!

Está demás decir que HeeChul hizo un gran, gran escándalo cuando lo eché de mi casa y obviamente me arrepiento, pero una vez que estuve solo me sumí en mis pensamientos… quizás podía llegar a un acuerdo con JaeJoong, él conseguiría su entrevista y yo tendría mi anhelado descanso mental luego de acostarme con él. Parecía simple si se planteaba de esa forma, sin embargo, al entrar a pensar como rayos le haría esa propuesta tan indecorosa las cosas se complicaban, y mucho. Me pasé la mitad de la noche pensando que hacer o decir, hasta que el mítico Morfeo perdió la paciencia y me abofeteó en la cara. No abrí los ojos hasta la mañana siguiente, cuando ya era demasiado tarde para alejarlo de mí.

Al despertar esa mañana JaeJoong ya estaba en mi casa, más específicamente sentada en una silla junto a mi cama, a mi parecer tomaba notas de mi hábitos para dormir.

- Buenos días, joven Kim. – lo saludé, sentándome lentamente en mi cama, el álgido aire otoñal me dio de lleno en la espalda.
- Buenos días, joven Jung. Hoy ha dormido más de lo normal, ¿tuvo problemas para dormir anoche?
- Algo así… ¿no lo llamó HeeChul ayer por la tarde?
- ¿Chul? No, ¿Por qué?
- Por nada, ignóreme. Salga de la habitación por favor, dormí desnudo y no querrá verme así.
- ¿Quién le dijo tal cosa? – dijo en tono pícaro, yo me sonrojé avergonzado, pero me hice el loco y le pregunté.
- ¿Perdón? ¿Qué dijo?
- Nada. Lo esperaré en la cocina, ya está listo el desayuno.

Salió de mi habitación y se perdió por el pasillo… ¿Estaría bien que le propusiera eso tan… sucio? Había algo en mí que me decía que eso no estaba nada bien, pero otra cosa dentro de mí me gritaba que lo hiciera, sin pensar en las consecuencias. Debo admitir que todo ese embrollo le daba algo de morbo al asunto, no obstante una fuerte punzada me atravesaba el pecho y me carcomía el alma. Me dolía mucho pensar en él de esa forma.

El resto del día avanzó tranquilo, como los anteriores. Respondí un par de preguntas, después de todo si no me atrevía a proponérselo tendría algo de material para hacer su reportaje. Llegada la noche, poco antes de que él tuviese que irse, me inventé fuerzas, ya que no había de donde sacarlas, y me atreví a decírselo.

- JaeJoong… – lo llamé por su nombre por primera vez, mientras él ya estaba metiendo las cosas a su bolso.
- Dígame. ¿Decidió darme la entrevista? – preguntó ilusionado, volviendo a sacar la grabadora y apuntándome con ella.
- Talvez… – bajé su mano, parando la grabadora de paso. – Respóndeme esto con sinceridad ¿qué estarías dispuesto a hacer con tal de conseguir la entrevista? – Lo tuteé por primera vez desde que lo conocí, tirando al suelo esa barrera de profesionalismo y lejanía que habíamos mantenido por esas dos semanas.
- De todo, ya lo has visto estas dos semanas, mi trabajo depende de este reportaje. ¿Me la darás? – Me tuteó de vuelta, al parecer estaba feliz por eso.
- Sólo con una condición. – estaba listo, se lo diría.
- ¿Cuál? Dime, haré lo que sea. – pobre inocente, ignorante de mis intenciones.
- Se mío por una noche. – de alguna forma logré que sonara un poco más bonito, no podía decirle “ten sexo conmigo”, sería de muy mal gusto. Además, si aceptaba sería mío TODA una noche, no sólo una ronda.
- ¿Qué? Debes estar bromeando. – sabía que no aceptaría.
- No bromeo, lo sabes porque me conoces. Déme una noche contigo y yo seré un libro abierto para tu entrevista, responderé lo que me preguntes, incluso cosas que nadie sabe. Si no eres capaz vete ahora mismo. – esperé dos segundos y él tomó su bolso enfurecido. Se iría. – Te acompaño hasta la entrada.

Lo seguí y abrí puerta, me quedé esperando a que saliera de mi casa y de mi vida de una vez por todas. No quería tener nada que ver con ese reportero loco. Me parecieron eternos los segundos en los que él pareció dudar si quedarse o salir, pero finalmente se quedó.

- Acepto, pero sólo bajo mis términos. – Quise saltar de alegría, pero necesitaba verme serio en ese instante, no era momento para reacciones de niño de tres años.
- Explícate. –pedí.
- No haremos nada anormal, morboso o sucio. Te comportarás como un caballero, no me dañarás o insultarás y bajo ninguna circunstancia lo divulgarás. Tengo una reputación en el medio al igual que tú.
- Está bien. Es un trato.

¡Lo había conseguido! Mas no hice alarde de tal hazaña, tan sólo lo guié a mi habitación y consumamos ese acto… no me sentí tan nervioso desde la primera vez y no recuerdo haber sido tan delicado y cariñoso con nadie antes de él.

Esa noche fui de todo. Me sentí como un niño al desenvolver un regalo cuando le quité la ropa, fui un intrépido explorador mientras paseaba mis manos por su suave y tentador cuerpo, me convertí en el peor pecador al caer en la gula y literalmente devorarlo a besos, y quise ser parte de él cuando uní nuestros cuerpos. Las sensaciones fueron tan intensas que no hubo necesidad de usar algo de fuerza, por primera vez en años ese acto se volvía algo hermoso y no una simple forma de satisfacer los bajos instintos. No tuve noción por cuanto estuvimos así, sólo me di todo el tiempo del mundo para disfrutar de su compañía, hasta que su delgado cuerpo cayó cansado junto al mío…

Por unos segundos de esta mañana pensé que todo estaría bien, pero ahora él está marchándose presuroso para nunca volver… y yo lo dejo ir. Me he demorado varias horas en decidir a levantarme, si hasta el hambre se me fue con él, mas al final lo hago… siento un gran vació en el pecho y unas ganas horribles de darme cabezazos contra la pared, para luego dejarme caer hasta quedar tendido en el suelo y morir de soledad e inanición. No merezco otra cosa por imbécil, es decir, esperé a que se fuera de mi lado para darme cuanta de que realmente él me importa… Lo que no daría por retroceder el tiempo, además… ni siquiera puedo esperar a que diga cosas buenas de mí en la entrevista.

Pasados dos días me envió un mail con una copia del reportaje, pero soy tan cobarde que no he sido capaz de abrirlo por miedo a enfrentar su odio. Sólo puedo sumirme en mi propia miseria, ya que yo mismo me la he buscado, y ahogar las penas en el alcohol, que es lo único que me entra al estómago y no me hace vomitar, como cualquier cosa que me he llevado a la boca los últimos dos días.

- ¡Yunnie! Salió la última edición de “Last Time” ¡Sales en la portada!

HeeChul llega a mi casa y como es costumbre suya, llega gritando. Lo miro un rato mientras agita la revista sobre su cabeza y me llevo a la boca la lata de cerveza que descansa en mi mano… ¿he bebido mucho o… HeeChul tiene el cabello violeta? Ah, que dolor de cabeza, estoy mareado.

- ¿Estás bebiendo? ¡Dame eso! –HeeChul lanza un grito (sobra decir que me parte la cabeza con eso) y me quita la lata de la mano, le toma el olor y segundos después prueba el contenido. No más gritos…– ¡Eres el peor borracho que he visto! ¡Te emborrachaste con Lemon Stone!
- No grites… sabes… sabes que no me gusta beber y que me emborracho incluso con el olor de la cerveza…
- Lo sé. ¿Cuánto haz bebido? – Apunté la lata que él tenía en la mano. – ¿sólo esto? – asentí. – ¡pero si aun está medio llena, Yunnie!
- Está medio vacía… – alegué débilmente, me da vueltas la cabeza y no creo que sea precisamente por el alcohol, ni siquiera yo me emborracho con tan poco.
- No seas pesimista, la lata está medio llena y punto. ¿Haz comido algo?
- No… todo me hace vomitar.
- ¿Hace cuanto?
- Dos días.
- ¿No estarás embarazado? ¡Seré tío!
- Los hombres no se embarazan, Chul.
- Tú le rompes las ilusiones a todos, te odio.
- Yo también. – yo también me odio, eso sí.
- Como sea… a todo esto ¿Por qué bebes? ¿Celebras el éxito de la revista? ¡Se ha vendido mejor que un disco de Madonna y sales divino en las fotos!
- Bebo porque soy un cretino.
- Si fuese por eso hace años estarías metido en una reunión de alcohólicos anónimos. ¿Qué ocurre en verdad?
- Metí las patas, JaeJoong me odia. Debe decir eso en cada línea del reportaje.
- No se si tú tienes dislexia o eres simplemente idiota. JaeJoong habla maravillas de ti en el reportaje.
- ¿Qué? – mi voz no alcanza a reflejar la sorpresa que siento.
- Velo tu mismo, incluso a mí me dieron ganas de casarme contigo.
Ignoro el último comentario de HeeChul, para mantener la poca salud mental que me quedaba, y le arrebato la revista de las manos, busco el reportaje y al instante distingo las fotografías que hay de mí. Salgo escribiendo en mi computadora, comiendo tranquilamente la comida que JaeJoong me preparaba, despidiéndome de mi hermana con un abrazo y finalmente sonriendo mientras miraba algún punto indefinido de la nada… no tengo idea de cómo ni cuándo me sacó esas fotos, pero realmente son buenas, sin embargo, más que las fotos me sorprende lo que el reportaje dice de mí.

“Jung YunHo, joven y controversial novelista, pese a ser reservado y riguroso en mantener su vida privada en total secreto, es un hombre carismático, protector y hogareño. Es además muy tolerante – en todo sentido, créanme – paciente, cariñoso y a pesar de ser algo terco, y a veces un poco brusco, es el hombre que cualquiera desearía mantener una relación amistosa…”

- O un romance… – y no soy capaz de seguir leyendo, la revista se resbala por mis dedos.
- A él le gustas, Yunnie, y mucho. Se nota en sus palabras.
- Yo… lo perdí… soy tan tonto… – apenas puedo hablar, un nudo en mi garganta me lo impide ¿o serán ganas de vomitar nuevamente? Da igual.
- Si, eres tonto, terco, pesado, hiriente, bestia e incluso medio hermafrodita ya que estás embarazado.
- ¡HeeChul! – bien, hasta ahí llegaron las ganas de vomitar, ahora quiero ahorcar a alguien.
- Pero JaeJoongie pudo ver a través de todo eso y se enamoró de ti, y si me dices que tú no de él te juro que te capo.
- Yo… no sé… ¿Qué hago? – entre asustado por su amenaza, porque sé perfectamente que podría cumplirla, y medio atontado por la oleada de sentimientos que me invaden logro hablar un poco.
- Huir antes de que termines con un PAR de cosas menos.
- ¡HeeChul! ¡Yo si lo quiero! Pero metí la pata bien metida y ahora no la puedo sacar ¿cómo lo recupero?
- Pues… ve por él, así de simple. Te daré la dirección si prometes no hacer más burradas.
- ¡Gracias HeeChul! Si no fueran TAN gay te besaría.
- ¡QUE NO SOY TAN GAY!

Salí rápidamente de mi casa – luego de que HeeChul me diera la dirección y me guitoneara un rato – y me fui directo a mi auto. Todo el dolor de estómago, pecho, cabeza y lo demás que me dolía se fue. Sólo quiero ver a JaeJoong. Casi atropellé a una viejita canosa que cargaba a un perrito chillón y feo, a un gato lleno de motas, un curso completo de kinder y un poste de luz… y estuve a punto de llegar, ¡a punto! pero me tenía que detener un policía. Maldije mi suerte una y cuarenta millones chorrocientas mil cinco veces, en lo que el oficial se acercaba a la ventanilla de mi automóvil, luego de hacer que me detuviera a un lado del camino.

– Sus documentos. – Me exigió, acomodando sus oscuros lentes de sol. Es un poco tonto usarlos en otoño, pero allá él.
– Aquí tiene… – Se los pasé y el los revisó pacientemente.
– Así que Jung YunHo… bájese del auto. – ¡Y un demonio! Bajé como me lo indicó el oficial, completamente convencido que de el destino me odiaba. No sé que le hice a Destino, pero debió ser algo muy feo para que me tratara así ahora, puede que lo haya insultado sin darme cuenta o lo ignoré, no sé… Destino es un personaje que se ofende con mucha facilidad. – Apoye las manos en el capó y separe las piernas. – Resignado a que me pasaran un parte y me manosearan un rato hice lo que me indicaba.
– Oficial… – Lo llamé mientras pasaba repetidas veces sus manos por mis contornos, buscando algún arma que obviamente yo no tenía. – ¿No me puede dejar ir con una advertencia solamente? En verdad tengo prisa, es de vida o muerte.
– Es lo mismo que dicen todos. Gírese. – Hice lo que me ordenaba, mientras él volvía a hacer el mismo recorrido de antes, palpando con sus grandes manos mis brazos, pecho, caderas, piernas… en fin, todo. Me le quedé mirando a la cara (Mínimo, me estaba tocando todo, por lo menos quería saber como era su cara.), lograba distinguir algunas de sus facciones bajo los lentes y el casco de motociclista que llevaba. Algo tenía él, se me hacía familiar, lo sé.
– Disculpe, oficial… – Mi hizo un gesto con la mano, indicándome que me volviese a girar para darle la espalda. – ¿puedo saber su nombre?
– Oficial Mayor Shim ChangMin. – El sonido de las esposas me puso nervioso.
– ¿ChangMin? ¡Oh! ¡Que alivio! Es el amigo de JaeJoong ¿verdad?
– Lo soy y tú eres el patán que lo dejó llorando hace tres días por seis horas en mi casa, hasta que se desmayó por el cansancio. ¿El novelista idiota, no? – Cerró las esposas sobre mis muñecas, ajustándolas más de lo debido.
– ¿Lloró…? – Me sentí horrible al enterarme de eso ¿llorar hasta desmayarse? Tubo que estar demasiado mal para que algo así le sucediera. Estaba pensando en eso cuando caí en cuanta de algo. – Espere…¿Está haciendo esto por venganza?
– No, soy un oficial serio y usted, joven, iba a exceso de velocidad, atentó contra la vida de muchas personas y animales, y casi destruyó la vía pública además de ser un desgraciado, pero no lo puedo arrestar por lo último, así que le encerraré por todo lo demás. – Me apegó al capó de mi auto, sosteniéndome por las esposas.
– Espere, oficial Shim, por favor escúcheme. – Intenté explicarle, mientras él me apretaba contra la carrocería de mi BMW.
– Todo lo que diga será usado en su contra, tiene derecho a permanecer en silencio y a un abogado, si no tiene como conseguirlo el estado le asignará uno. Llegando a la estación puede hacer sólo una llamada… – Sacó su radio del “porta radio” que colgaba de su cinturón y pidió una patrulla para trasladar a un infractor y ¿ladrón de autos?… estoy frito.
– ¡Yo lo amo! – Grité de repente, comenzando a moverme para todos lado, queriendo escapar para ir a ver a JaeJoong y disculpare con él. – Lo juro, lo amo, lo amo, lo amo… – Dije apenas de forma audible. El oficial Shim tenía mucha fuerza y por más que me moví no me liberé si quiera un poco de su fuerte agarre. – Por favor… fui un idiota, un imbécil, lo que quiera, pero lo amo y lo quiero recuperar… – Humillarme tenía que funcionar ¿no? – Por favor, no puede hacerme esto, quiero verlo más que nada en este mundo, no me arreste… – Supliqué, era lo último que me quedaba.
– Así que ahora lo amas ¿no? Pero hace tres días le rompiste el corazón. – Intenté voltearme para explicarle las cosas, pero sólo conseguí que me azotara contra el capó de mi auto, dejándome con la cara aplastada contra el metal. – No se mueva.
– Por favor… también rompí el mío, por favor… – Sollocé, no me podía estar pasando esto a mí, no ahora que había descubierto que amaba a Kim JaeJoong más de lo físicamente saludable para mi. – Lo amo… – Unas cuantas lágrimas cayeron de mis ojos, ya no las podía retener, estaba perdido… pero cuando pensé que me iba a podrir en una celda su agarré se soltó un poco, parecía comenzar a funcionar. – Oficial… lo dos velamos por el mismo hombre… – Y me soltó, pero aún así no canté victoria, aún tenía las esposas puestas y una orden de arresto en mi contra. – Por favor…– Volví a decir y con esa última patética muestra de degradación pareció conforme.
– Bien. – Abrió las esposas, liberando mis adoloridas muñecas, y tras eso volvió a tomar su radio. Dijo que su infractor había escapado a pie, perdiéndose entre una multitud de personas, dejando el automóvil que había robado. – Vete antes de que me arrepienta. – Me dijo al terminar de mentir al resto de las autoridades. – Pero no quiero ni una sola falta de transito más y ni una sola lágrima de Boo. – ¿Boo? Lo tendré en cuentas cuando la vaya a ver. – Ten por seguro de que si él llora otra vez por tu culpa yo usaré todo mi poder y te acusaré de tantos delitos horribles que no verás nunca más la luz del sol.
– ¡Gracias! – No me importó estar a amenazado, ni lleno de lágrimas, sólo quería ir a ver a JaeJoong y rogar, al igual como lo había hecho con ChangMin, hasta que me perdonara.
– Límpiate la cara, estás horrible. – Me ofreció un pañuelo antes de que yo me volviera a meter a mi auto. Estaba acelerado y muy ansioso, así que me había olvidado incluso de las lágrimas. – Espera… te escoltaré, no quiero que te lleves a un peatón por delante.
– Gracias, Oficial.
– ChangMin solamente, si todo se arregla con JaeJoong nos vamos a ver más seguido tú y yo. Vamos. – Se subió a su motocicleta, encendió la sirena y la luz de colores de su vehículo y partió, haciendo que todos delante de él abrieran camino, yo partí tras de él, finalmente tranquilo al ya no correr el riesgo de matar a alguien.

Llegamos al edificio en que vivía JaeJoong, ChangMin se despidió de mí amenazándome nuevamente y finalmente emprendí marcha hacia el piso de JaeJoong. El elevador era lentísimo, así que antes de que llegara a la planta baja subí como un loco las escaleras. Doce pisos completos fueron los que recorrí antes de caerme de cara al suelo frente al departamento 332, no recordaba muy bien el número, pero sé que tenía un 33 metido en medio. De la misma forma que él había hecho en mi casa, machaqué el timbre hasta que se la puerta.

– ¿Sí? ¿Qué necesita, jovencito? – Me abrió la puerta una ancianita arrugada, parecía una pasa muy vieja y pequeña.
– Eh…¿Vive aquí Kim JaeJoong? – Consulté, por alguna razón me sentí muy mal por hacer que la ancianita me abriese la puerta al ver lo desgastada que estaba.
– ¿JaeJoongie? No, él vive en el departamento de al lado, el 333.
– ¡Gracias!

Avancé hasta el otro departamento, el que estaba justo al frente y toqué un par de veces el timbre. Ver a la abuelita tan calmaba me había bajado un poco la ansiedad, pero poco me duró esa tranquilidad cuando el que me abrió la puerta no fue otro que Kim JaeJoong, mi periodista de ensueño, tan hermoso como siempre.

- ¿Que haces aquí?
- ¡Lo siento!

No dije nada más y me abalancé sobre él para abrazarlo y besarlo. Quienes dicen que la vida es como en las películas son unos grandes y mugrientos mentirosos, de haber sido una película – como esas románticas que veía mi hermana – JaeJoong simplemente hubiese aceptado esa sencilla disculpa, ese beso y ese abrazo y ya estaríamos sobre su sillón en medio de una fogosa reconciliación, pero pongan atención ¡eso no está pasando! Y no pasará por un tiempo, tuve que usar todas las palabras que alguna vez aprendí para formular un gran y humillante discurso, en el cual admitía que era todas esas cosas malas que HeeChul decía de mí y muchas otras de las que me había dado cuanta recientemente, para que al final JaeJoong me disculpara mientras se reía de mí.

Por lo menos, a pesar de que ahora tengo la mandíbula un poco adolorida luego de tanto hablar, estamos bien. Descanso mi cabeza en su regazo mientras miramos televisión, no puedo quejarme – a pesar de que prefería el final de película –, estar a su lado ya es magnifico.

- ¿y? ¿de que tratará tu próxima novela?
- Se tratará de un tarado novelista que se enamora de un periodista loco y muy bello. Habrá también un policía corrupto y un editor muy gay.
- ¿se tratará de nosotros?
- Si, pero estoy pensando en ponerle un final de película…
- Eres un pervertido.
- Aún así me quieres.

Que tranquilidad. La vida es rara a veces, te enamoras de las personas que menos esperas. Claro, me costó bastante darme cuenta, pero gracias a ChangMin y HeeChul todo me salió bien… ah, hablando de Chul, al final si aceptó que era muy gay y ahora está saliendo con un tal ShiWon o algo así, el tipo es simpático. Estoy feliz por él, y por mí claro, el amor es un sentimiento maravilloso.










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4 ♥Comentarios♥ :

YooBin dijo...

Hahahahahaha que buenito es heechul
y tan cabezota que salio Yunho jajajajaja
como siempre jaebo tan lindo y elegantee

Muy buna hostoria me entretuve demasiado leyendol
jojojoj de veritas deveritas..... y eso es verdad lo de las pèliculas
las cosas pasan cuando menos las esperas n_______n
muy buen fic




Miraiiiiii te quiero a poe cierto soy la kony jojojoj por si se te olvida jajajajaja.....

Fen jun dijo...

wawa dedo con yoo bin....por sierto soy su hermana pequeña(en serio)y la adoro mucho.....felicidades por el fic esta bellisimooooooooooooooooo......

Mirai dijo...

Gracias corazones *-*
yoobin me hablo de ti preciosa xDDDD
muchas gracias por visitar mi blog <33
me esforzare mas *W*


mi las ama <333

Anónimo dijo...

OHHHHHHH DIOS!!!!!!!! QUE BUENA HISTORIA!!!!!!
(siento que me enamore mas de yunnie precioso!!!!! *¬*)
hahahahahahahahahahahahahhahahaha
me encanto HeeChul HAHAHAHAHAHAHA
encantador!!! encantador el chiko!!!!
xD me acorde tanto de mi!!!!
hahahahahahahahahahahhahahahahahahaha




Nami Hachiko::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
muy buena historia me encanto!!!!!!!!!!

:a   :b   :c   :d   :e   :f   :g   :h   :i   :j